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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jandro Alvargonzález]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Jandro Alvargonzález]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Así es el nuevo libro de Thomas Pynchon, el escritor más misterioso de la contracultura literaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nuevo-libro-thomas-pynchon-escritor-misterioso-contracultura-literaria_1_12772979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9da3a34b-ed85-4856-befe-5b3f00039357_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es el nuevo libro de Thomas Pynchon, el escritor más misterioso de la contracultura literaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras más de diez años sin publicar, el escritor más misterioso (apenas hay una foto antigua de él) de EEUU regresa con 'Shadow Ticket', un thriller con todas sus señas de identidad que ya hemos leído</p><p class="subtitle">Cien años de Zygmunt Bauman, el padre de la ‘modernidad líquida’: de víctima de acoso escolar a intelectual de referencia
</p></div><p class="article-text">
        Milwaukee, invierno de 1932. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ascension-don-poderoso-nueva-york_1_5438696.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Ley Seca</a> agoniza, Al Capone est&aacute; en la c&aacute;rcel y la resaca de los Felices Veinte se ha cobrado el trabajo de millones de personas, muchas de las cuales no pueden permitirse un techo y viven en campamentos chabolistas conocidos como Hoovervilles. Cuando la cosa se complica en la cercana Chicago, sus mafiosos se refugian en esta ciudad en la que nunca pasa nada, famosa por su vida tranquila, sus cervezas y sus quesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ciudad se recuesta junto al lago Michigan, ahora cubierto de hielo. All&iacute; acude todos los d&iacute;as un considerable n&uacute;mero de desempleados para perforar su superficie con la esperanza de arrancar algo comestible de las oscuras entra&ntilde;as del lago. Un d&iacute;a aparece un tipo con pinta de mafioso barato, lleva un paquete envuelto en papel de regalo que hace tick, tick, tick<em> </em>e intenta que su despreocupaci&oacute;n no parezca forzada. Por suerte, logra lanzar la bomba por uno de esos pozos de pesca justo antes de que haga <em>ka-boom.</em>
    </p><p class="article-text">
        El tipo en cuesti&oacute;n no es un g&aacute;nster, sino un antiguo rompehuelgas con alma de bailar&iacute;n reconvertido en detective privado. Se llama Hicks Mctaggart y es el protagonista involuntario de <em>Shadow Ticket</em>, el nuevo libro de Thomas Pynchon, una<em> especie de</em> novela negra con alma de c&oacute;mic &mdash;a&uacute;n in&eacute;dita en castellano&mdash;, por la que transitan elegantes polic&iacute;as vieneses adictos a la coca&iacute;na, oscuros funcionarios del gobierno, esp&iacute;as brit&aacute;nicos, vocalistas de jazz, asesinos a sueldo, motoristas transilvanas y un antiguo submarino austroh&uacute;ngaro que se pasea por el fondo del lago contrabandeando con armas y alcohol.
    </p><p class="article-text">
        A Hicks le han dado la bomba dos miembros de la mafia local que han desarrollado un extra&ntilde;o inter&eacute;s por su persona desde que empezara a investigar el paradero de Daphne Airmont, la &uacute;nica hija y heredera de Bruno Airmont &mdash;un turbio magnate l&aacute;cteo de Wisconsin conocido como el Al Capone del Queso&mdash;, que se ha fugado junto a un m&uacute;sico de jazz a Centroeuropa.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de la rica heredera de un imperio quesero bastar&iacute;a para levantar cualquier libro, pero en este tan solo es el aperitivo: Hicks pronto se ver&aacute; inmerso en una red de dimensiones insondables que lo llevar&aacute; de Nueva York a los bajos fondos de Croacia mientras fantasea con partidas de bolos y pescado frito. Por el camino, la b&uacute;squeda de Daphne se ir&aacute; convirtiendo en otra cosa, en otras b&uacute;squedas y en una huida.
    </p><h2 class="article-text">Un silencio de m&aacute;s de 10 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Pynchon tiene ochenta y ocho a&ntilde;os. No publicaba un libro desde <em>Al l&iacute;mite</em> (2013). Un silencio de m&aacute;s de una d&eacute;cada en la que EEUU y el mundo han cambiado lo suyo: cada vez se parecen m&aacute;s al universo alucinado y paranoide de sus novelas. Un presidente con aspecto de villano de Batman se dirige a sus ciudadanos a trav&eacute;s de una red social llamada VERDAD y millones de personas &mdash;seguidoras de una figura misteriosa conocida como Q&mdash; creen que existe una &eacute;lite mundial sat&aacute;nica que dirige el mundo desde las sombras. Es posible que, por eso, a medida que el estado del mundo se oscurec&iacute;a, sus libros se hayan ido haciendo m&aacute;s accesibles y luminosos. &nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5a5edb74-548a-43bd-bf88-2a7d60d2e19a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque <em>Shadow Ticket</em> es tan digresiva como de costumbre y contiene muchos personajes &mdash;m&aacute;s de cien&mdash; que se mueven como los de un episodio del Correcaminos. Pero tambi&eacute;n es una historia de aventuras que, por momentos, recuerda a un episodio de <em>Tint&iacute;n </em>o a un libro de Enid Blyton adaptado por Robert Crumb. Los personajes se pegan trompazos y saltan de un pa&iacute;s a otro como si bailaran Lindy Hop sobre un tablero de Risk. Est&aacute; repleta de onomatopeyas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a su fama de dif&iacute;cil, las novelas de Pynchon son m&aacute;s una celebraci&oacute;n del mundo &mdash;del acto de narrarlo, de su infinita efervescencia&mdash; que una eleg&iacute;a por su declive. Una efervescencia pop que se resiste a ser interpretada, lo que, en una &eacute;poca en la que las novelas vienen explicadas en su nota de prensa, resulta tan refrescante como un trago a un Orange Blossom en un s&oacute;tano clandestino. En su &uacute;ltima novela, aunque es evidente que ser&aacute; su testamento literario, evita caer en los clich&eacute;s de la Obra de Despedida y propone al lector un &uacute;ltimo baile a ritmo de jazz. Un baile que no evita el compromiso pol&iacute;tico, sino que lo representa.
    </p><p class="article-text">
        Aunque al principio los nazis de Milwaukee &mdash;estamos en los a&ntilde;os treinta y el fascismo es la &uacute;ltima moda&mdash; tienen un aire de opereta (&ldquo;Somos nacionalsocialistas, &iquest;no? Pues eso: estamos socializando. Pru&eacute;balo, igual te diviertes&rdquo;), la amenaza de un fascismo que va m&aacute;s all&aacute; de los uniformes va impregnando el libro, que poco a poco se va volviendo m&aacute;s profundo y oscuro. Antes de que te des cuenta, lo que empez&oacute; como un alocado libro de detectives se ha convertido en un resbaladizo agujero de gusano que se extiende hasta la distop&iacute;a trumpista en marcha.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;Shadow Ticket&#039; es tan digresiva como de costumbre y contiene muchos personajes. Pero también es una historia de aventuras que, por momentos, recuerda a un episodio de Tintín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y bajo el hielo, brillan las luces del submarino. Tambi&eacute;n hay, en toda la obra de Pynchon, una genealog&iacute;a de la resistencia. En <em>Mason &amp; Dixon</em> (1997), los personajes se enfrentan a la idea de una tierra hueca y habitada, que funciona como imagen del espacio oculto de la historia, de lo que late bajo la superficie racional del proyecto ilustrado. Esto anticipa los espacios secretos y submundos que seguir&aacute; explorando en <em>Contraluz </em>(2006), donde la ciencia tambi&eacute;n es un portal hacia lo alternativo, un refugio y un espacio de huida no exento de peligros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ingeniero &mdash;trabaj&oacute; escribiendo manuales para Boeing en los sesenta&mdash;, en sus obras siempre identifica al capitalismo tecnol&oacute;gico con la vigilancia y el control. Un sistema que envilece a quienes aspiran a dominarlo y margina a los que tratan de resistirse a &eacute;l. Su &uacute;ltima novela parece plantearnos la utilidad de la ficci&oacute;n en el tiempo de la escritura generativa y en los libros confesionales.
    </p><p class="article-text">
        El neoyorquino&nbsp;sigue empe&ntilde;ado en no escribir sobre s&iacute; mismo. Algo coherente con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elena-ferrante-derecho-anonima_1_3805540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su aversi&oacute;n a la autopromoci&oacute;n y las fotograf&iacute;as</a>. En una de las pocas que existen, solo vemos su mano haciendo el saludo de la paz desde la oscuridad de una puerta custodiada por su amiga, Phyllis Gebauer, con una pi&ntilde;ata con forma de cerdo. Era 1965 y la contracultura hab&iacute;a convertido a California en el Pa&iacute;s de Nunca Jam&aacute;s con su promesa de utop&iacute;a impregnada de inocencia. En esa misma casa de Manhattan Beach, al sur de Santa M&oacute;nica, escribir&iacute;a<em> El arco&iacute;ris de gravedad</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Una batalla tras otra&#039;, la adaptación del &#039;Vineland&#039; de Thomas Pynchon                            </span>
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        Eso fue antes de que los rockeros se convirtieran en dioses (hay en esa terca negativa a la autopromoci&oacute;n algo de advertencia contra el culto a la personalidad tan querido en el pop), y el inter&eacute;s por la filosof&iacute;a oriental se convirtiera en espiritualidad de supermercado. Un derrumbe que &eacute;l mismo retrat&oacute; en <em>Vineland</em>, recientemente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-thomas-anderson-confirma-grandes-directores-cine-reciente-apoteosica-batalla_129_12636268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llevada al cine por Paul Thomas Anderson en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-thomas-anderson-confirma-grandes-directores-cine-reciente-apoteosica-batalla_129_12636268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una batalla tras otra</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-thomas-anderson-confirma-grandes-directores-cine-reciente-apoteosica-batalla_129_12636268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> La contracultura muri&oacute;, pero su espectro sigue recorriendo el mundo como una promesa incumplida. Pynchon, como el &uacute;ltimo mohicano de una estirpe de chamanes casi extinta, lo sigue invocando para pasarnos el testigo, para que sigamos bailando.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, la periodista y escritora Ane Guerra se preguntaba en un post de Instagram sobre la omnipresencia de ChatGPT: &ldquo;No s&eacute; por qu&eacute; la gente est&aacute; renunciando a la escritura, si es lo m&aacute;s divertido de todo; el proceso, el proceso, el proceso es lo que cuenta, lo que cuesta, ah&iacute; est&aacute; la magia, la gracia, lo que sea, ah&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n literaria no sirve para nada ni falta le hace. Al menos no para hacernos mejores personas. Como mucho, puede hacer que dejemos de mirarnos al espejo y nos asomemos por la ventana, donde quiz&aacute;s haya un submarino austroh&uacute;ngaro en el que refugiarnos. O un tipo con pinta de g&aacute;nster que lanza una bomba envuelta en papel de regalo antes de que haga <em>ka-boom</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jandro Alvargonzález]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Nov 2025 20:38:10 +0000]]></pubDate>
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