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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Hernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿A quién pertenece el agua de las cuencas hidrográficas de Arguineguin y Tejeda?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pertenece-agua-cuencas-hidrograficas-arguineguin-tejeda_132_13101426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d918868c-2bd0-4d24-9717-0da4724413c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A quién pertenece el agua de las cuencas hidrográficas de Arguineguin y Tejeda?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hablamos solo de agua, hablamos de patrimonio público despilfarrado. Hablamos de decisiones. De compuertas abiertas mientras los barrancos bajan descontrolados
</p></div><p class="article-text">
        En el barranco de Arguinegu&iacute;n no hay fiesta posible. All&iacute;, la realidad es otra: carreteras cortadas y colapsadas, vecinos aislados, fincas da&ntilde;adas, un riesgo constante y&nbsp;Antonio&nbsp;Morales que no asume p&uacute;blicamente su grave responsabilidad, hasta el punto que por Arguineguin ni aparece.
    </p><p class="article-text">
        El agua de lluvia de la cuenca hidrogr&aacute;fica de Arguinegu&iacute;n, se est&aacute; tirando al mar, salvo la que retiene de momento la Presa de Las Ni&ntilde;as. Pero el gran embalse de Soria est&aacute; abierto desde poco despu&eacute;s de la borrasca Filomena, 2021, que descarg&oacute; 15 millones de metros c&uacute;bicos de agua en las presas, de las cuales 1,3 millones fueron a parar a Soria, 0,91 millones a Chira y 0,42 millones a La Gambueza. Con las cuatro borrascas que siguieron en&nbsp;las presas de Chira y Soria entraron unos 5 millones de m3 de agua de lluvia. Esto ser&iacute;a antes de que REE se hiciera cargo de esas presas y por tanto del agua que conten&iacute;an. A estas alturas, las presas de Chira y Soria est&aacute;n vac&iacute;as, porque toda el agua almacenada incluso la que pudiera estar entrando ahora con la borrasca Therese, y la que desborda de la Presa de Las Ni&ntilde;as, se est&aacute; tirando al mar.
    </p><p class="article-text">
        La responsable de esta err&aacute;tica y ruinosa decisi&oacute;n es la multinacional REE a quien Antonio Morales le ha entregado, por espacio de 75 a&ntilde;os, prorrogable otros tantos, es decir casi por espacio de 200 a&ntilde;os, la propiedad y gesti&oacute;n de toda la agua que capte la cuenca de Arguinegu&iacute;n, y decimos toda el agua de la cuenca de Arguinegu&iacute;n porque Morales ya ha anunciado que tambi&eacute;n le entregar&aacute; en breve la Presa de&nbsp;Las Ni&ntilde;as, para que REE la incorpore al complejo hidroel&eacute;ctrico del Chira-Soria. As&iacute; los agricultores y habitantes de Arguinegu&iacute;n y Rampa de Tauro, no tendr&aacute;n derecho m&aacute;s que al agua, ahora desalada y tratada qu&iacute;micamente, que REE les quiera trasvasar para la agricultura y consumo humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy distinta de momento es la situaci&oacute;n de la Gran Cuenca Hidrogr&aacute;fica de Tejeda, cuya agua de lluvia en gran medida se retiene&nbsp;en las tres presas del municipio de Tejeda, que se localizan en el cauce del Barranco Grande y el de Taguy-Siberio.&nbsp;La cifra que arroja el paso de esta borrasca Therese, no es menor: m&aacute;s de 11 millones de m3&nbsp;de agua almacenados en las presas del Parralillo, Siberio y Caidero de Las Ni&ntilde;as, pertenecientes a la Aldea de San Nicolas, aunque todos estos embalses, como hemos dicho, se encuentran en territorio de Tejeda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el repique de campanas y la fiesta en la Aldea por el llenado de sus tres presas, pronto tornar&aacute; en desgracia, dado que en poco tiempo las presas referidas pasar&aacute;n a manos de REE as&iacute; como toda el agua que embalsen, porque Antonio Morales as&iacute; lo ha decidido con el PIO de Gran Canaria, dado que&nbsp;pretende construir otra central hidroel&eacute;ctrica en el barranco de Los Juncos, aprovechando la fuerza de las agua embalsadas en Parralillo, Siberio y Caldero de Las Ni&ntilde;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Aldea de San Nicol&aacute;s, cuando la gesti&oacute;n de estas presas pase a manos de REE, no tendr&aacute; la&nbsp;capacidad para decidir qu&eacute; hacer con esos once millones de m3 de agua embalsada en las tres presas, porque ser&aacute; REE quien tenga la &uacute;ltima palabra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que a esta multinacional del oligopolio energ&eacute;tico, lo del agua de lluvia de esta parte de Gran Canaria, donde se encuentran las cuencas hidrogr&aacute;ficas de Arguinegu&iacute;n y Tejeda, le interesa solo para mover sus enormes turbinas que van a instalar para generar electricidad, por eso ahora mientras la obra no est&eacute; finalizada, el agua que se embalsa en las presas de Chira y Soria, se tira literalmente barranco abajo en direcci&oacute;n al mar. No es su lucha, porque esta multinacional est&aacute; aqu&iacute; para cumplir con un servicio p&uacute;blico pero sobre todo para ganar pasta, no olvidemos que el negocio del consumo el&eacute;ctrico en Canarias mueve un montante de m&aacute;s de cuatro mil millones de euros al a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; no hablamos solo de agua, hablamos de patrimonio p&uacute;blico despilfarrado. Hablamos de decisiones. De compuertas abiertas mientras los barrancos bajan descontrolados. De infraestructuras que no est&aacute;n respondiendo a su funci&oacute;n esencial: proteger a la poblaci&oacute;n y aprovechar un recurso escaso. Y hablamos, sobre todo, de prioridades.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del Cabildo, Antonio Morales, lleva 11 a&ntilde;os defendiendo un relato basado en la llamada &ldquo;ecoisla&rdquo;. Pero la realidad en el barranco Arguinegu&iacute;n desmonta ese discurso. Tras m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os de obras vinculadas a su&nbsp;proyecto Chira Soria, promovido junto a Red El&eacute;ctrica de Espa&ntilde;a. No se&nbsp;habla de sostenibilidad: se&nbsp;habla de un infierno cotidiano de ruido, polvo, explosiones, tr&aacute;nsito pesado y degradaci&oacute;n ambiental en uno de los entornos m&aacute;s sensibles de la isla de Gran Canaria, con hasta siete espacios protegidos dentro de la Red Natura 2000.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se prometi&oacute; como almacenamiento energ&eacute;tico eficiente se percibe hoy como una intervenci&oacute;n agresiva contra el territorio, con efectos colaterales evidentes: alteraci&oacute;n de cauces, aumento del riesgo en episodios de lluvia y una gesti&oacute;n del agua que resulta dif&iacute;cil de justificar. Mientras el agua de lluvia &mdash;bien com&uacute;n&mdash; se pierde en el mar, se impulsa paralelamente un modelo basado en desaladoras para abastecer la cumbre, con un coste econ&oacute;mico y energ&eacute;tico elevad&iacute;simo que pagamos entre todos.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es inevitable: &iquest;c&oacute;mo se puede defender este modelo sin dar explicaciones? &iquest;C&oacute;mo se justifica que, en plena crisis clim&aacute;tica, se desaprovechen millones de litros de agua natural mientras se encarece artificialmente el acceso al recurso?
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo a&uacute;n m&aacute;s grave: el uso sistem&aacute;tico del &ldquo;inter&eacute;s general&rdquo; como herramienta para intervenir el territorio. Bajo ese paraguas se facilita la ocupaci&oacute;n de suelo, se imponen infraestructuras y se abre la puerta a un modelo donde el viento y el sol &mdash;recursos p&uacute;blicos&mdash; acaban en manos de un oligopolio energ&eacute;tico. Un modelo en el que las instituciones act&uacute;an m&aacute;s como gestores al servicio de grandes empresas que como garantes del bienestar de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados est&aacute;n ah&iacute;: vecinos aislados, patrimonio natural tensionado, agua desperdiciada y un silencio institucional de Morales y los que le rodean. Once a&ntilde;os de gobierno no pueden saldarse con propaganda mientras la realidad se impone con tal crudeza.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre en el barranco de Arguinegu&iacute;n no es un hecho aislado. Es el s&iacute;ntoma de un modelo fracasado con alt&iacute;simo coste social y ambiental . Y ya no basta con esl&oacute;ganes ni relatos. Hace falta asumir responsabilidades, dar explicaciones y, sobre todo, rectificar.
    </p><p class="article-text">
        Porque no hay ecoisla posible si el agua se pierde, el territorio se degrada y los ciudadanos quedan atr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Cuenca, Pedro Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pertenece-agua-cuencas-hidrograficas-arguineguin-tejeda_132_13101426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 16:59:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿A quién pertenece el agua de las cuencas hidrográficas de Arguineguin y Tejeda?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transición energética, territorio y poder: un debate inaplazable en Gran Canaria y en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/transicion-energetica-territorio-debate-inaplazable-gran-canaria-canarias_132_13131883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La llamada “ecoisla” es retórica simplona si no va acompañada de una reflexión crítica sobre la naturaleza del modelo implantado
</p></div><p class="article-text">
        El debate energ&eacute;tico en Gran Canaria merece ser abordado en profundidad.&nbsp;Que&nbsp;desborde los esl&oacute;ganes institucionales y las simplificaciones interesadas y simplonas&nbsp;de <strong>Antonio Morales</strong>, y la propaganda oficial de la &ldquo;ecoisla&rdquo; con la que trata de aturdir&nbsp;a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Reducir la discusi&oacute;n a una apelaci&oacute;n gen&eacute;rica a &ldquo;m&aacute;s renovables&rdquo; como hace Antonio Morales, equivale a eludir la cuesti&oacute;n central<strong>: </strong>qu&eacute;<strong> modelo de transici&oacute;n energ&eacute;tica </strong>se est&aacute; promoviendo, bajo qu&eacute; criterios territoriales, con qu&eacute; distribuci&oacute;n de costes y beneficios, y al servicio de qu&eacute; intereses.
    </p><p class="article-text">
        El discurso simpl&oacute;n presenta la aceleraci&oacute;n de grandes infraestructuras energ&eacute;ticas como una evidencia de compromiso clim&aacute;tico. Sin embargo, lo que se est&aacute; consolidando en la pr&aacute;ctica no es una transici&oacute;n ecol&oacute;gica en sentido democr&aacute;tico y territorialmente equilibrado. Asistimos a la reproducci&oacute;n de un modelo centralizado donde la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y control de la energ&iacute;a contin&uacute;an en torno a los grandes operadores hist&oacute;ricos del sector el&eacute;ctrico.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es oponerse a las energ&iacute;as renovables. Ese ser&iacute;a un falso dilema. La cuesti&oacute;n es que la mera sustituci&oacute;n tecnol&oacute;gica no garantiza por s&iacute; misma una transformaci&oacute;n del modelo energ&eacute;tico si persisten intactas las relaciones de poder econ&oacute;mico y territorial que han definido durante d&eacute;cadas el sistema energ&eacute;tico convencional.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el proyecto desastre de <strong>Chira-Soria</strong> constituye un caso paradigm&aacute;tico. Presentado como infraestructura estrat&eacute;gica para la descarbonizaci&oacute;n insular, su proceso de materializaci&oacute;n ha suscitado un profundo debate, leg&iacute;timo acerca de sus implicaciones territoriales, paisaj&iacute;sticas, hidrol&oacute;gicas y ecol&oacute;gicas, as&iacute; como sobre el sentido pol&iacute;tico de una inversi&oacute;n p&uacute;blica enorme, m&aacute;s de 1.000 millones&nbsp;de euros, sin contar el valor del territorio destruido y el agua de lluvia los pr&oacute;ximos 75 a&ntilde;os&nbsp;manera gratuita a REE&nbsp;para&nbsp;reforzar la posici&oacute;n de las&nbsp;empresas del <strong>oligopolio energ&eacute;tico dentro del sistema el&eacute;ctrico insular</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hace ahora siete a&ntilde;os, en marzo del a&ntilde;o 2019, un amplio grupo de ciudadanos y ciudadanas,&nbsp;liderados por <strong>Julio Cuenca y Antonio Gonz&aacute;lez Vi&eacute;itez</strong>, exigieron un debate p&uacute;blico&nbsp;con expertos internacionales, ante&nbsp;los destrozos previstos&nbsp;en el barranco de Arguinegu&iacute;n. Morales lo neg&oacute;. Hoy&nbsp;vemos los resultados y al servicio de qui&eacute;n est&aacute; Morales y su modelo de transici&oacute;n energ&eacute;tica centralizado que favorece a las multinacionales el&eacute;ctricas.
    </p><p class="article-text">
        No puede obviarse que este tipo de proyectos, lejos de inaugurar un modelo distribuido, consolidan una l&oacute;gica de alta concentraci&oacute;n, fuerte dependencia de redes de transporte y una creciente artificializaci&oacute;n del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurre con la expansi&oacute;n prevista de grandes parques e&oacute;licos terrestres, nuevas l&iacute;neas de evacuaci&oacute;n, subestaciones y torres de transporte el&eacute;ctrico, cuya implantaci&oacute;n fragmenta espacios rurales, altera barrancos y multiplica impactos acumulativos sobre un territorio especialmente fr&aacute;gil y limitado. Todo se ha hecho obviando la evaluaci&oacute;n ambiental estrat&eacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n se intensifica ahora por dos motivos. El agua de lluvia de Chira-Soria corriendo al mar y la incorporaci&oacute;n de la e&oacute;lica marina en el horizonte energ&eacute;tico de Canarias. Sorprende la rapidez con la que se intenta instalar una narrativa de inevitabilidad antes de que exista una deliberaci&oacute;n p&uacute;blica suficiente sobre sus efectos en biodiversidad marina, pesca artesanal, paisaje litoral y ordenaci&oacute;n del espacio mar&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        Lo preocupante no es &uacute;nicamente el contenido de estas decisiones, sino el marco pol&iacute;tico en que se producen: identifica Morales cualquier objeci&oacute;n territorial, ambiental o social con resistencia al progreso, cuando precisamente la madurez democr&aacute;tica exige distinguir entre transici&oacute;n energ&eacute;tica y simple expansi&oacute;n de infraestructuras del oligopolio energ&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Resulta llamativo que, mientras se defiende la ocupaci&oacute;n de nuevos espacios naturales o rurales, contin&uacute;e infrautilizado el enorme potencial de generaci&oacute;n distribuida sobre superficies ya transformadas: cubiertas residenciales, infraestructuras tur&iacute;sticas, pol&iacute;gonos industriales, aparcamientos, equipamientos p&uacute;blicos y espacios urbanos consolidados.
    </p><p class="article-text">
        La priorizaci&oacute;n de estos &aacute;mbitos permitir&iacute;a avanzar en renovables reduciendo conflictos territoriales, minimizando impactos ambientales y fortaleciendo la autonom&iacute;a energ&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A ello debe a&ntilde;adirse el escaso impulso real que siguen recibiendo, el <strong>autoconsumo</strong>, las&nbsp;<strong>comunidades energ&eacute;ticas</strong> y el <strong>autoconsumo colectivo</strong>, precisamente las f&oacute;rmulas que mejor encarnan una democratizaci&oacute;n material de la energ&iacute;a: descentralizaci&oacute;n productiva, redistribuci&oacute;n de beneficios y participaci&oacute;n ciudadana efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Una contradicci&oacute;n que&nbsp;Morales no puede ocultar: se invoca la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, pero debilita el papel de la ciudadan&iacute;a; se proclama sostenibilidad, pero se subordinan las decisiones territoriales a din&aacute;micas de urgencia pol&iacute;tica; se habla de inter&eacute;s general, mientras el modelo resultante reproduce dependencias respecto al oligopolio energ&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;ecoisla&rdquo; es ret&oacute;rica simplona si no va acompa&ntilde;ada de una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre la naturaleza del modelo implantado.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera <strong>transici&oacute;n energ&eacute;tica</strong> no consiste &uacute;nicamente en cambiar fuentes de energ&iacute;a; exige alterar tambi&eacute;n la geograf&iacute;a del poder energ&eacute;tico, democratizar el acceso, descentralizar la producci&oacute;n y someter toda planificaci&oacute;n a criterios rigurosos de justicia territorial y participaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En un territorio como <strong>Gran Canaria</strong>, donde cada decisi&oacute;n territorial tiene efectos irreversibles, la discusi&oacute;n no es secundaria: <strong>es una cuesti&oacute;n de modelo de pa&iacute;s, de soberan&iacute;a territorial y de calidad democr&aacute;tica</strong>. Antonio Morales y los que le acompa&ntilde;an en el viaje, los dirigentes de <strong>Ben Magec</strong>, son conscientes de que su transici&oacute;n est&aacute; al servicio del <strong>oligopolio energ&eacute;tico</strong>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Cuenca, Pedro Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/transicion-energetica-territorio-debate-inaplazable-gran-canaria-canarias_132_13131883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 19:01:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Transición energética, territorio y poder: un debate inaplazable en Gran Canaria y en Canarias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al presidente del Cabildo de Gran Canaria, por su insistencia de la falacia de la “ecoisla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/presidente-cabildo-gran-canaria-insistencia-falacia-ecoisla_132_12822413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ddde8a2-726f-4362-9d99-7eb12b6749b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131927.jpg" width="4031" height="2267" alt="Al presidente del Cabildo de Gran Canaria, por su insistencia de la falacia de la “ecoisla”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Instamos a cesar en el uso de eslóganes que no reflejan la realidad, a revisar críticamente las políticas adoptadas y a asumir las responsabilidades públicas que exige la protección del interés general, el respeto al territorio y la defensa de los derechos sociales de la población

</p></div><p class="article-text">
        En ejercicio de los derechos constitucionales a la participaci&oacute;n p&uacute;blica y al control ciudadano de la actividad de las administraciones, nos dirigimos a usted para manifestar, que la reiterada utilizaci&oacute;n del concepto &ldquo;ecoisla&rdquo; como bandera de su gesti&oacute;n constituye, a juicio de los que suscribimos, una distorsi&oacute;n grave de la realidad de Gran Canaria, susceptible de inducir a error en la percepci&oacute;n p&uacute;blica de los efectos reales de las pol&iacute;ticas aplicadas durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual de Gran Canaria no se corresponde con los par&aacute;metros m&iacute;nimos exigibles a un modelo de sostenibilidad territorial ni con los criterios establecidos en la legislaci&oacute;n sobre ordenaci&oacute;n del territorio, evaluaci&oacute;n ambiental, protecci&oacute;n del paisaje, vivienda o cohesi&oacute;n social. Y es obligaci&oacute;n de cualquier cargo p&uacute;blico &mdash;m&aacute;s a&uacute;n de quien ostenta la m&aacute;xima representaci&oacute;n insular&mdash; ajustarse a dichos marcos normativos y presentar un balance veraz de su acci&oacute;n de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, resulta imprescindible se&ntilde;alar:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Congesti&oacute;n viaria y movilidad. </strong>La permanente saturaci&oacute;n de las v&iacute;as principales, sin soluciones efectivas durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, constituye un incumplimiento de los principios de movilidad sostenible recogidos en la planificaci&oacute;n territorial y en los mandatos europeos. Falta a la verdad de manera permanente al seguir sosteniendo que la isla avanza hacia un modelo ejemplar, resulta incompatible con los indicadores actuales de congesti&oacute;n y colapso diarios de v&iacute;as claves de comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Incremento masivo de la capacidad alojativa. </strong>La aprobaci&oacute;n, por su parte de instrumentos de ordenaci&oacute;n, como el PIO, que contemplan en torno a 130.000 nuevas plazas tur&iacute;sticas, plantea serias dudas de compatibilidad con el principio de capacidad de carga territorial, pilar de la doctrina europea y estatal sobre desarrollo sostenible. Ampliar de forma tan dr&aacute;stica la presi&oacute;n tur&iacute;stica contradice materialmente el relato de contenci&oacute;n y equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Transformaci&oacute;n de barrios y expulsi&oacute;n residencial.</strong> Procesos como la gentrificaci&oacute;n de Guanarteme, en Las Palmas de Gran Canaria, est&aacute;n generando efectos sociales adversos. Aunque dichos fen&oacute;menos son complejos, la responsabilidad p&uacute;blica exige adoptar medidas de correcci&oacute;n, no normalizar el desplazamiento de poblaci&oacute;n residente ni la p&eacute;rdida de accesibilidad a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Intervenciones en espacios de alto valor ambiental. </strong>Las decisiones pol&iacute;ticas administrativas que han permitido infraestructuras, como la de Red El&eacute;ctrica, en el barranco de Arguinegu&iacute;n, requieren una evaluaci&oacute;n rigurosa del impacto ambiental y paisaj&iacute;stico, y un an&aacute;lisis de alternativas razonables, conforme exige la ley. Resulta jur&iacute;dicamente improcedente presentar estas actuaciones como neutras o compatibles sin atender a sus efectos acumulativos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Proliferaci&oacute;n de parques e&oacute;licos y fotovoltaicos. </strong>El despliegue acelerado de instalaciones en manos de grandes operadores en suelos agr&iacute;colas o r&uacute;sticos demanda una revisi&oacute;n exhaustiva del principio de proporcionalidad, del inter&eacute;s p&uacute;blico real y de la justicia territorial en la transici&oacute;n energ&eacute;tica. La implantaci&oacute;n de nuevas torres y l&iacute;neas de transporte el&eacute;ctrico incrementa la fragmentaci&oacute;n del territorio y exige una evaluaci&oacute;n estrat&eacute;gica transparente y participada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Crisis de vivienda y presi&oacute;n demogr&aacute;fica.</strong> La ausencia de pol&iacute;ticas efectivas frente al alquiler vacacional y la falta de planificaci&oacute;n frente al crecimiento, constituyen vulneraciones del derecho a una vivienda digna, cuya garant&iacute;a corresponde a las administraciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Emergencia sanitaria y sociosanitaria.</strong> La persistencia de personas ocupando camas hospitalarias por falta de recursos asistenciales alternativos evidencia un d&eacute;ficit estructural en la planificaci&oacute;n sociosanitaria, incompatible con cualquier afirmaci&oacute;n de excelencia o liderazgo en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Ante todos estos elementos, insistir p&uacute;blicamente en la existencia de una &ldquo;ecoisla&rdquo; no se ajusta al principio de veracidad institucional, ni contribuye a un debate democr&aacute;tico honesto. La ciudadan&iacute;a tiene derecho a recibir informaci&oacute;n clara, completa y no edulcorada sobre el estado real de su territorio y de los servicios p&uacute;blicos esenciales.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, instamos a la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria a cesar en el uso de esl&oacute;ganes que no reflejan la realidad, a revisar cr&iacute;ticamente las pol&iacute;ticas adoptadas y a asumir las responsabilidades p&uacute;blicas que exige la protecci&oacute;n del inter&eacute;s general, el respeto al territorio y la defensa de los derechos sociales de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Gran Canaria requiere menos propaganda y m&aacute;s rigor , m&aacute;s evaluaci&oacute;n objetiva y menos relato autocomplaciente. El tiempo del marketing pol&iacute;tico ha terminado: comienza el de la responsabilidad,
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Cuenca, Pedro Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/presidente-cabildo-gran-canaria-insistencia-falacia-ecoisla_132_12822413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 19:10:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al presidente del Cabildo de Gran Canaria, por su insistencia de la falacia de la “ecoisla”]]></media:title>
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