<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Joseph de Weck]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joseph-de-weck/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joseph de Weck]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1055193/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la IA nos está devolviendo al oscurantismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ia-devolviendo-oscurantismo_129_12871993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/670668ce-7e5e-486e-9a50-210468a7d9ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la IA nos está devolviendo al oscurantismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Erich Fromm argumentó en 'El miedo  la libertad' (1941) que el ascenso del fascismo podría explicarse en parte por personas que prefieren renunciar a su libertad a cambio de la certeza tranquilizadora de la subordinación. La IA ofrece una nueva forma de renunciar a esa carga de tener que pensar y decidir por ti mismo</p></div><p class="article-text">
        El pasado verano, me encontr&eacute; luchando contra el tr&aacute;fico en las sofocantes calles de Marsella. En un cruce, mi amiga en el asiento del pasajero me dijo que girara a la derecha hacia un lugar conocido por su sopa de pescado. Pero la aplicaci&oacute;n de navegaci&oacute;n Waze nos indic&oacute; que fu&eacute;ramos recto. Cansado, y con el Renault convertido como una sauna sobre ruedas, segu&iacute; el consejo de Waze. Momentos despu&eacute;s, nos quedamos atrapados en un sitio de construcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Un momento trivial, tal vez. Pero uno que capta quiz&aacute;s la cuesti&oacute;n definitoria de nuestra &eacute;poca, en la que la tecnolog&iacute;a toca casi todos los aspectos de nuestras vidas: &iquest;en qui&eacute;n confiamos m&aacute;s, en otros seres humanos y en nuestros propios instintos, o en la m&aacute;quina? 
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo alem&aacute;n Immanuel Kant defini&oacute; la Ilustraci&oacute;n como &ldquo;el elevaci&oacute;n del hombre de su inmadurez autoimpuesta&rdquo;. La inmadurez, escribi&oacute;, &ldquo;es la incapacidad de usar la comprensi&oacute;n de uno sin la gu&iacute;a de otro&rdquo;. Durante siglos, ese &ldquo;otro&rdquo; que dirig&iacute;a el pensamiento y la vida humana era a menudo el sacerdote, el monarca o el se&ntilde;or feudal, los que afirmaban actuar como la voz de Dios en la Tierra. Al tratar de comprender los fen&oacute;menos naturales, por qu&eacute; los volcanes entran en erupci&oacute;n, por qu&eacute; cambian las estaciones, los humanos buscaron respuestas en Dios. Al dar forma al mundo social, desde la econom&iacute;a hasta el amor, la religi&oacute;n sirvi&oacute; de gu&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Los humanos, argument&oacute; Kant, siempre tuvieron la capacidad de razonar. Simplemente no siempre hab&iacute;an tenido la confianza para usarla. Pero, con la Revoluci&oacute;n Americana y m&aacute;s tarde con la Revoluci&oacute;n Francesa, una nueva era estaba amaneciendo: la raz&oacute;n reemplazar&iacute;a a la fe, y la mente humana, libre de la autoridad, se convertir&iacute;a en el motor del progreso y de un mundo m&aacute;s moral. &iexcl;<em>Sapere aude</em>! &iexcl;Tengan valor para usar su propia comprensi&oacute;n!&ldquo;, inst&oacute; Kant a sus contempor&aacute;neos. 
    </p><p class="article-text">
        Dos siglos y medio despu&eacute;s, uno puede preguntarse si estamos volviendo a caer silenciosamente en la inmadurez. Una aplicaci&oacute;n que nos dice qu&eacute; camino tomar es una cosa. Pero la inteligencia artificial amenaza con convertirse en nuestro nuevo &ldquo;otro&rdquo;, una autoridad silenciosa que gu&iacute;a nuestros pensamientos y acciones. Estamos en peligro de ceder el coraje duramente ganado para pensar por nosotros mismos, y esta vez no a dioses o reyes, sino a unos algoritmos.
    </p><p class="article-text">
        ChatGPT se lanz&oacute; hace solo tres a&ntilde;os, y ya una encuesta global, publicada en abril, encontr&oacute; que el 82% de los encuestados hab&iacute;a usado IA en los seis meses anteriores. Ya sea para decidir el fin de una relaci&oacute;n o por qui&eacute;n votar, la gente est&aacute; recurriendo a las m&aacute;quinas para obtener asesoramiento. Seg&uacute;n OpenAI, el 73% de las solicitudes de los usuarios se refieren a temas no relacionados con el trabajo. Aun m&aacute;s intrigante que nuestra dependencia del juicio de la IA en la vida diaria es lo que sucede cuando dejamos que hable por nosotros. La escritura es ahora uno de los usos m&aacute;s comunes de ChatGPT, solo superado por las solicitudes pr&aacute;cticas, como el bricolaje o los consejos de cocina. La escritora estadounidense Joan Didion dijo una vez: &ldquo;Yo escribo para descubrir lo que estoy pensando&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando dejamos de escribir? &iquest;Dejamos de averiguarlo? 
    </p><p class="article-text">
        Es preocupante que algunas pruebas sugieran que la respuesta podr&iacute;a ser s&iacute;. Un estudio realizado por el Instituto de Tecnolog&iacute;a de Massachusetts utiliz&oacute; electroencefalograf&iacute;a (EEG) para monitorear la actividad cerebral de los escritores de ensayos que ten&iacute;an acceso a la IA, o a los motores de b&uacute;squeda como Google o a nada en absoluto. Aquellos que pod&iacute;an confiar en la IA mostraron la actividad cognitiva m&aacute;s baja y lucharon por citar con precisi&oacute;n su trabajo. Quiz&aacute;s lo m&aacute;s preocupante fue que, durante un par de meses, los participantes en el grupo de IA se volvieron cada vez m&aacute;s perezosos, copiando bloques enteros de texto en sus ensayos.
    </p><p class="article-text">
        El estudio es peque&ntilde;o e imperfecto, pero Kant habr&iacute;a reconocido el patr&oacute;n. &ldquo;La pereza y la cobard&iacute;a&rdquo;, escribi&oacute;, &ldquo;son las razones por las que una proporci&oacute;n tan grande de seres humanos permanece toda la vida en la inmadurez y por las que es tan f&aacute;cil para otros establecerse como sus guardianes. Es muy f&aacute;cil ser inmaduro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claro, el atractivo de la IA radica en su conveniencia. Ahorra tiempo, ahorra esfuerzo y, lo que es m&aacute;s importante, ofrece una nueva forma de descargar la responsabilidad. En su libro de 1941 '<em>Escape from Freedom</em>' ['El miedo a la libertad', en su traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol], el psicoanalista alem&aacute;n Erich Fromm argument&oacute; que el ascenso del fascismo podr&iacute;a explicarse en parte por personas que prefieren renunciar a su libertad a cambio de la certeza tranquilizadora de la subordinaci&oacute;n. La IA ofrece una nueva forma de renunciar a esa carga de tener que pensar y decidir por ti mismo. 
    </p><p class="article-text">
        El mayor atractivo de la IA es que puede hacer cosas que nuestras mentes no pueden: examinar los oc&eacute;anos de datos y procesarlos a una velocidad sin precedentes. Sentado en el coche de Marsella, despu&eacute;s de todo, esta fue la raz&oacute;n por la que eleg&iacute; confiar en la m&aacute;quina en lugar de en mi amiga en el asiento del pasajero (una decisi&oacute;n que tom&oacute; como un insulto). Con acceso a todos los datos, seguramente la aplicaci&oacute;n debe saberlo mejor, o eso pens&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la IA es una caja negra. Produce conocimiento, pero sin necesariamente profundizar la comprensi&oacute;n humana. Realmente no sabemos c&oacute;mo la IA llega a sus conclusiones, incluso los programadores lo admiten. Tampoco podemos verificar su razonamiento con criterios claros y objetivos. As&iacute; que cuando seguimos los consejos de la IA, no nos guiamos por la raz&oacute;n. Estamos de vuelta en el reino de la fe. <em>In dubio pro machina</em>: en caso de duda, conf&iacute;a en la m&aacute;quina, que puede convertirse en nuestro futuro principio rector. 
    </p><p class="article-text">
        La IA puede ser un aliado formidable para los humanos en la investigaci&oacute;n racional. Puede ayudarnos a inventar drogas, o liberarnos de &ldquo;trabajos de mierda&rdquo;, o hacer nuestra declaraci&oacute;n de la renta, tareas que exigen poca reflexi&oacute;n y ofrecen poca satisfacci&oacute;n. Bienvenidas estas mejoras. Pero Kant y sus contempor&aacute;neos no defendieron el caso de la raz&oacute;n sobre la fe solo para que los humanos pudieran construir mejores estanter&iacute;as o tener m&aacute;s tiempo libre. El pensamiento cr&iacute;tico no se trataba solo de eficiencia, sino de una pr&aacute;ctica de libertad y emancipaci&oacute;n humanas. 
    </p><p class="article-text">
        El pensamiento humano es desordenado y est&aacute; lleno de errores, pero nos obliga a debatir, a dudar, a probar unas ideas contra otras y a reconocer los l&iacute;mites de nuestra propia comprensi&oacute;n. Genera confianza, tanto individual como colectivamente. Para Kant, el ejercicio de la raz&oacute;n nunca se trataba solo de conocimiento; se trataba de permitir que las personas se convirtieran en gestores de sus propias vidas y se resistieran a la dominaci&oacute;n. Se trataba de construir una comunidad moral basada en el principio compartido de la raz&oacute;n y el debate, en lugar de la creencia ciega. 
    </p><p class="article-text">
        Con todos los beneficios que aporta la IA, el desaf&iacute;o es este: &iquest;c&oacute;mo podemos aprovechar su promesa de inteligencia sobrehumana sin erosionar el razonamiento humano, la piedra angular de la Ilustraci&oacute;n y de la propia democracia liberal? Esa puede ser una de las cuestiones definitorias del siglo XXI. Har&iacute;amos bien en no delegar en la m&aacute;quina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joseph de Weck]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ia-devolviendo-oscurantismo_129_12871993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 20:26:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/670668ce-7e5e-486e-9a50-210468a7d9ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="482541" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/670668ce-7e5e-486e-9a50-210468a7d9ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="482541" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo la IA nos está devolviendo al oscurantismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/670668ce-7e5e-486e-9a50-210468a7d9ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Ilustración,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
