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    <title><![CDATA[elDiario.es - Santos Martínez]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Santos Martínez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Paco Rabal y la Cuesta de Gos: en busca del zagal que quiso ser actor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/paco-rabal-cuesta-gos-busca-zagal-quiso-actor_1_13045455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a28fa9a-d7f6-46dd-b17c-1324f355a65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paco Rabal y la Cuesta de Gos: en busca del zagal que quiso ser actor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para cuando el padre volvió a por su familia y se la llevó a la sierra pobre de Madrid, donde trabajó en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos y en Cuelgamuros, Paco Rabal ya llevaba clavados en el pecho los puntales que sostuvieron su personalidad</p><p class="subtitle">Arranca la conmemoración del centenario de Paco Rabal en la Filmoteca regional en una sesión especial con Benito Rabal</p></div><p class="article-text">
        De &Aacute;guilas a su pedan&iacute;a la Cuesta de Gos se tarda media hora en coche. Media hora: rotondas, guiris perdidos a dos por hora, un John Deere dibujando estelas de barro en tres cuartos de carretera con la trajilla a 45 grados, curvas, rampas y desfiladeros que atragantan el motor de un Ford Fiesta. Silencio. Si se escribe 'Paco Rabal' en Google y no se tiene prisa, uno llega a sitios como un encuentro digital de Carlos Boyero con lectores de El Mundo. 15 de junio de 2006. Preguntado por el actor, Boyero suelta: &ldquo;No me parec&iacute;a un buen actor cuando era joven, pero aprendi&oacute; muchas cosas buenas con Bu&ntilde;uel. Envejeci&oacute; admirablemente, sacando lo mejor de s&iacute; mismo. El Rabal de <em>Truhanes</em>, de <em>Los santos inocentes</em>, de <em>Juncal</em>, es un prodigio de la humanidad. Me acuerdo muchas veces de Paco. Siempre con una sonrisa&rdquo;. Si uno arquea una ceja y sigue sin prisa, pronto llegar&aacute; a otra frase del cr&iacute;tico sobre el aguile&ntilde;o: &ldquo;Siempre posey&oacute; el instinto depredador del que emerge de las sombras para buscar su lugar en el sol&rdquo;. Es una buena frase. Puede venir a la cabeza cuando se suelta aire despu&eacute;s de adelantar al John Deere. Embrague, tercera. El que emerge de las sombras para buscar su lugar en el sol. 
    </p><p class="article-text">
        En su ruta sierra arriba, la carretera separa el camino que lleva a las casas y los restos de la explotaci&oacute;n minera de la ermita de la Cuesta de Gos. A unos palmos de la puerta se levanta la estatua del actor. Un Rabal sentado que mira la colina en la que naci&oacute;. A sus pies, un texto: &ldquo;Lo tengo bien pensado, amigos m&iacute;os, un d&iacute;a me sentar&eacute;, la cara al viento aqu&iacute; junto al mar que vi de ni&ntilde;o y aqu&iacute; bajo este sol, bajo este cielo y oyendo vuestros pasos por mi lado me dejar&eacute; dormir un largo sue&ntilde;o...&rdquo;. Un almendro sobrevive a cuatro palmos del asfalto. Junto a su tronco se acomodaron las cenizas del actor un a&ntilde;o. Luego se llevaron al cementerio de &Aacute;guilas. La gesti&oacute;n de un mito es compleja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Saqu&eacute; las cenizas de all&iacute; a petici&oacute;n de mi madre [Asunci&oacute;n Balaguer] tras el empe&ntilde;o del marqu&eacute;s de &Aacute;guilas [Alfonso Esc&aacute;mez] en plantarle encima una estatua que nadie le pidi&oacute; &mdash;explica el hijo menor del matrimonio, Benito&mdash;, as&iacute; que las cenizas de mi padre y de mi madre est&aacute;n en el cementerio, en el mismo nicho y con una botella de moscatel, dos copas y la campanilla que usaba mi padre cuando se quedaba sin voz&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa de la Cultura Francisco Rabal en Águilas                            </span>
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        A un siglo de su nacimiento, da la sensaci&oacute;n de que &Aacute;guilas no sabe muy bien qu&eacute; hacer con Paco Rabal. La Casa de la Cultura dedica media planta a una exposici&oacute;n permanente que repasa su vida y la asociaci&oacute;n Milana Bonita, que naci&oacute; para &ldquo;mantener vivo el recuerdo del actor espa&ntilde;ol m&aacute;s internacional&rdquo;, cumple ahora 24 a&ntilde;os, pero es dif&iacute;cil encontrar en el municipio huellas de ese esp&iacute;ritu que emergi&oacute; &ldquo;de las sombras para buscar su lugar en el sol&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exposición en la Casa de la Cultura Paco Rabal                            </span>
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        La calle que lleva su nombre, 58 l&oacute;bregos metros frente a un descampado, dan m&aacute;s cuenta de la papilla urban&iacute;stica del Levante que de otra cosa. Hace esquina, eso s&iacute;, con la calle Cassola. All&iacute; se levantaba el Ideal, el cine en el que Rabal descubri&oacute; un mill&oacute;n de vidas posibles. Pero ya: ni media placa. Una camarera del chiringuito Mi barquito se encoge de hombros. En 2017 cogieron el antiguo bar Felipe, parada habitual del actor, y le cambiaron el nombre. &ldquo;Dicen que le gustaba la plaza&rdquo;, comenta, se&ntilde;alando con la barbilla el rect&aacute;ngulo que mira al puerto por encima de cuatro filas de coches. Tambi&eacute;n se sentaba en los bancos que rodean la Pava de la balsa, en el centro de la plaza de Espa&ntilde;a. Podr&iacute;a venir de la panader&iacute;a El Perula o del bar El Andaluz. Ninguno existe ya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Calle Francisco Rabal en Águilas                            </span>
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        En la media hora que separa &Aacute;guilas de la Cuesta de Gos pueden surgir muchas preguntas: &iquest;es demasiado pedirle a un pueblo de la costa mediterr&aacute;nea de este pa&iacute;s que conserve algo rese&ntilde;able de la vida de hace menos de un siglo? &iquest;es esta una pregunta capciosa? &iquest;no es lo que convierte a Rabal en mito la posibilidad de que cada uno se acerque al puerto y trague aire salado y se lo imagine pegando berr&iacute;os, saludando y despachando chatos de tintorro con el me&ntilde;ique en ristre? &iquest;es esto una explicaci&oacute;n o una justificaci&oacute;n? La estampa de la ermita, las casas acodadas en la ladera y los retos de la mina no responde, pero sugiere. Si hay un lugar del que rascar el esp&iacute;ritu que emergi&oacute; &ldquo;de las sombras para buscar su lugar en el sol&rdquo; es este.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Auge y ca&iacute;da de La Reina Mining</strong></h2><p class="article-text">
        Benito Rabal baj&oacute; a la mina por primera vez a los diez a&ntilde;os. Ya le hab&iacute;a dado tiempo a quedarse hu&eacute;rfano y criar cabras en Ramonete. Aprendi&oacute; a leer y escribir con unos almanaques. Teresa Valero era hija de un molinero de &Aacute;guilas. Nunca aprendi&oacute; a leer y escribir. Llegaron juntos a la Cuesta de Gos, que viv&iacute;a a&ntilde;os de esplendor minero desde que el Gobernador Civil concedi&oacute; a la empresa de capital brit&aacute;nico La Reina Mining la apertura de varias explotaciones en 1881. La cosa ven&iacute;a de d&eacute;cadas atr&aacute;s: a mediados del XIX se empezaron a explotar las antiguas escombreras romanas y a abrir otras galer&iacute;as. Era la fiebre de la plata, aunque luego apareci&oacute; hierro. 
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                Pedanía aguileña de La Cuesta de Gos, donde nació Paco Rabal                            </span>
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        El caser&iacute;o de la Cuesta de Gos marcaba el centro del n&uacute;cleo minero al sur de la sierra de la Almenara. Comprend&iacute;a el monte Tinaj&oacute;n, Pinilla y el extremo occidental del Lomo de Bas. All&iacute; se instal&oacute; la primera farmacia de &Aacute;guilas y un cinemat&oacute;grafo. All&iacute;, Benito y Teresa, dos de las 200 personas que llegaron a vivir en la pedan&iacute;a, tuvieron a sus tres hijos. Para cuando naci&oacute; el mediano, Francisco, apenas quedaba mineral. &ldquo;Los mineros dejaron de trabajar con la empresa, con su jornal, y empezaron a hacerlo como aparceros, ganando en funci&oacute;n de lo que sacaban&rdquo;, explica el hijo del actor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pienso que tuve una infancia feliz (...). Hab&iacute;a en la Cuesta de Gos mil formas de divertirse; especialmente, con los animales. Me gustaban las tortugas: ten&iacute;a unas cuantas en una poza y les daba de comer campanillas (...). Era divertido perseguir a las cabras monte arriba, buscar caracoles tras los escasos d&iacute;as de lluvia... Y por supuesto, los perros, siempre los perros&rdquo;, explicaba Rabal en <em>Si yo te contara</em>. Poco despu&eacute;s relata los episodios que le pusieron &ldquo;ante los ojos la realidad de la muerte&rdquo;: la herida que fulmin&oacute; al Sevillano, &ldquo;un burro hermoso, africano, blanco y peludo que serv&iacute;a para los recados pero no estaba acostumbrado al trabajo duro&rdquo; y el sacrificio de su perra Laura, supuestamente intoxicada tras comer gallinaza. 
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                Exposición en la Casa de la Cultura Paco Rabal                            </span>
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        Se dice que hered&oacute; de su familia paterna la curiosidad. Aunque solo se pod&iacute;a ir a la escuela a partir de los seis a&ntilde;os, acompa&ntilde;aba a su hermano mayor, Dami&aacute;n, y lo esperaba bajo un carro. Tambi&eacute;n se dice que su habilidad imitadora le viene de los Rencos, el clan materno. En concreto, de su chache Paco 'El Renco', experto en 'hacer el paso'. Con &eacute;l tambi&eacute;n descubri&oacute; el cine. La familia se traslad&oacute; a &Aacute;guilas cuando Benito se fue a Barcelona a buscarse la vida. Qui&eacute;n le iba a decir a aquel minero de Ramonete que su hijo ya hablaba de ser actor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Culminaci&oacute;n de una peripecia</strong></h2><p class="article-text">
        Para cuando el padre volvi&oacute; a por su familia y se la llev&oacute; a la sierra pobre de Madrid, donde trabaj&oacute; en la construcci&oacute;n del ferrocarril Madrid-Burgos y en Cuelgamuros, Paco Rabal ya llevaba clavados en el pecho los puntales que sostuvieron su personalidad. Fue a la escuela gracias a las misiones pedag&oacute;gicas, hizo un trato con un cura para que le ense&ntilde;ase cultura general &mdash;cultura general por labores de monaguillo, en concreto&mdash;, vendi&oacute; al peso papeles, cristales, huesos, la lana que quedaba enganchada en las alambradas, revistas porno a militares, fue aprendiz de bombonero, conoci&oacute; a los cl&aacute;sicos gracias a D&aacute;maso Alonso, que viv&iacute;a cerca de la familia y a quien su abuela se camel&oacute;, el cura, Maximiano Sard&oacute;n, volvi&oacute; a aparecer y le ayud&oacute; a entrar en los estudios Chamart&iacute;n como electricista. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pedanía aguileña de La Cuesta de Gos                            </span>
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        Luego ese zagal que persegu&iacute;a cabras y devoraba las colinas de la Cuesta de Gos y llor&oacute; a su burro y a su perra y aprendi&oacute; a imitar y entr&oacute; a un cine en &Aacute;guilas mientras a sus padres no les sal&iacute;an las cuentas, el criajo que le vendr&iacute;a a la cabeza al actor contrastado cuando habl&oacute; de ser &ldquo;comunista por biolog&iacute;a&rdquo;, consigui&oacute; un papel. El resto lo sabe todo el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santos Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/paco-rabal-cuesta-gos-busca-zagal-quiso-actor_1_13045455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Rabal y la Cuesta de Gos: en busca del zagal que quiso ser actor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Águilas,Actores,Cine,Televisión,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Murcia y sin caspa: algunos actores de la escena independiente de la Región]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/murcia-caspa-actores-escena-independiente-region_1_12949689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2078264-eee0-435f-b318-08dfd56a6cf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Murcia y sin caspa: algunos actores de la escena independiente de la Región"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay más nombres, decenas de ellos han atado a lo largo de los años los nudos de una red de cultura alternativa basada en diferentes grados de autogestión que cubre buena parte de esta tierra extraña</p><p class="subtitle">
A vueltas con el murciano que (quizá) brilló en el Siglo de Oro</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Lonja negra, BESTIAPARDA, Ajuntaera, La distribuidora, La navaja producciones, La innovadora, Rancho rosa, Studio2020! Quiz&aacute; no termine de encajar como c&aacute;ntico hooligan, pero esa retah&iacute;la de nombres funciona como ant&iacute;doto contra la angustia que provoca un paseo por el lado salvaje de la Cultura Murciana. Se lo digo porque lo he probado: sale uno del Almud&iacute; con cara de acelga despu&eacute;s de leer sobre la canonizaci&oacute;n de las manos del alcald&iacute;simo, pronuncia esos nombres con la cadencia de las viejas clavadas en las traviesas de los bancos eclesi&aacute;sticos y a la altura de Ver&oacute;nicas se ven las cosas de otra manera. Cierta esperanza, cierto orgullo. Hay m&aacute;s nombres, decenas de ellos han atado a lo largo de los a&ntilde;os los nudos de una red de cultura alternativa basada en diferentes grados de autogesti&oacute;n que cubre buena parte de esta tierra extra&ntilde;a. &ldquo;&iquest;Alternativa a qu&eacute;?&rdquo;, me dir&aacute;n. Echen un ojo a las agendas del concejal de Cultura de Murcia y de la Consejera y me entender&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por Bel&eacute;n Conesa. Bel&eacute;n fue la madre de La Postiza, aquella residencia-art&iacute;stica-que-no-daba-lache en la que uno pod&iacute;a darse un garbeo apoyando a los Amigos de Ritsona, hincarse una exposici&oacute;n vacilona con una lata fresca en la mano y echarse unos bailes con el gran Renatus Semper y sus vinilos de Machito. Ahora tiene otro proyecto: &ldquo;Hace un tiempo se me ocurri&oacute; recuperar La Postiza, pero en seguida me di cuenta de que ese no era el camino, necesitaba hacer las cosas de una manera diferente &mdash;apunta&mdash; . En La Postiza me acabaron comiendo los gastos, t&uacute; necesitas que el proyecto respire y, a la vez, sacarte un sueldo para poder vivir. Buscaba algo m&aacute;s horizontal y en el que no dependiera de un sitio que no es m&iacute;o&rdquo;. As&iacute; naci&oacute; BESTIAPARDA, un colectivo de &ldquo;comisariado quinqui&rdquo; formado por ella misma, Ale Carbonell, Pablo L&oacute;pez Jord&aacute;n y Romu L&oacute;pez. &ldquo;Somos cuatro personas con experiencia en diversos &aacute;mbitos de la cultura y con una idea com&uacute;n, de ah&iacute; nace eso de 'comisariado quinqui', que se puede resumir en que queremos hacer algo profesional pero para todo el mundo, huyendo de todo tipo de &iacute;nfulas y conceptos elitistas de la cultura&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa no, pero ideas tienen: de momento han organizado R&eacute;quiem, un festival de electr&oacute;nica experimental en Kasablanka, y Fotomarat&oacute;n, un concurso de fotograf&iacute;a en la galer&iacute;a Ef&iacute;mera. 
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                El logo de BESTIAPARDA                            </span>
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        Acaban de cerrar La ciudad de las personas: &ldquo;Estar&aacute; dentro del Open House [el festival de arquitectura y cultura de Murcia] y lo que queremos es que los hijos de los migrantes nos ense&ntilde;en edificios o zonas de la ciudad que sean importantes para ellos&rdquo;, dice Conesa. Pretenden montar Huerta para&iacute;so, un ciclo de conciertos &ndash;un domingo al mes, paella y rocanrol, no dir&aacute;n-, y un club de lectura para preadolescentes. &ldquo;Estar&aacute; enfocado en la novela gr&aacute;fica y habr&aacute; una serie de encuentros en los que abordaremos cuestiones que se plantean a esas edades&rdquo;, resume.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un espacio propio</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;El navajazo&#039;, el fanzine editado por La navaja                            </span>
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        La navaja producciones se definen como &ldquo;una promotora de car&aacute;cter asociativo para gente que busca una programaci&oacute;n fuera del circuito musical habitual y con dos se&ntilde;as de identidad: pasi&oacute;n por la m&uacute;sica y cero intenci&oacute;n de ganar perras en el proceso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es probable que la mayor&iacute;a de conciertos guapos de punk, emo y pop chiquitico que hayas visto en Murcia &uacute;ltimamente se los debas a ellos. Nacieron a mediados de 2023. &ldquo;Un poco por aburrimiento y necesidad de crear un espacio propio dentro de Murcia y de la falta de una agenda con nombres que nos gustaran&rdquo;, explican. Se puede uno hacer socio y por 15 euros al mes le permiten participar -editan un fanzine- y votar bandas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s en los aleda&ntilde;os, aunque tambi&eacute;n con querencia por el negro y el vello facial, se pueden ustedes topar con Lonja negra, el colectivo que forman varios sospechosos habituales de las escenas de eso que Alfonso Alfonso suele llamar rock heterodoxo. Despu&eacute;s de varios tumbos por la periferia de la ciudad han puesto el huevo en Dinero estudio, una nave en un solar de Churra a la que han llevado a figuras del nivel de Negro, La Joya, Dame Area o Pablo und Destruktion. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta al centro, La distribuidora tiene su sede en la calle Mariano Vergara. Desde all&iacute;, Murcia subcultura lleva casi dos a&ntilde;os organizando exposiciones, conciertos, presentaciones y cualquier historia que enarbole la bandera DIY. Adem&aacute;s, han creado la Asociaci&oacute;n Subcultural de Creadores Independientes.
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                Los miembros del colectivo La navaja                            </span>
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        Al otro lado del puerto de la cadena, la artista y gestora cultural Mar&iacute;a Garber&iacute; mont&oacute; Studio 2020 hace cinco a&ntilde;os. Lo que en principio fue un &ldquo;proyecto multidisciplinar que mezclaba tatuaje con exposiciones de artistas emergentes&rdquo; se mud&oacute; el a&ntilde;o pasado al casco viejo de Cartagena para convertirse en &ldquo;un espacio abierto, alternativo y contempor&aacute;neo de encuentro cultural donde sucediesen cosas independientes de la programaci&oacute;n cultural de la ciudad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Exposiciones, charlas, conciertos...Garber&iacute; habla de &ldquo;una cultura abierta, de comunidad&rdquo; y de crear lo que a ella misma le faltaba en Cartagena. El movimiento en 2020 demuestra que no era la &uacute;nica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;La cara oscura de la autogesti&oacute;n&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;El principal escollo al que nos enfrentamos es la absorci&oacute;n del trabajo asalariado de los que estamos dentro &mdash;cuentan desde La navaja&mdash; . Eso hace que a veces no estemos lo conectados que deber&iacute;amos, problemas de no tener gente profesionalizada y que se dedique a esto al 100%. A veces tambi&eacute;n tenemos problemas econ&oacute;micos, pero bueno, esa es la cara oscura de la autogesti&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A Mar&iacute;a Garber&iacute; tampoco le sobran los billetes: &ldquo;Vengo de una familia de clase trabajadora y sin grandes recursos econ&oacute;micos, vivo a expensas de convocatorias y subvenciones&rdquo;. Dice que echa en falta &ldquo;educaci&oacute;n cultural y apoyo estructural por parte de las instituciones&rdquo;: &ldquo;No deben vivir al margen de los espacios&nbsp;independientes, igual que nosotras no deber&iacute;amos vivir al margen de las instituciones. Proyectos como este mueven p&uacute;blico, generan programaci&oacute;n cultural, descentralizan el arte, apuestan por lo local y lo emergente y abren nuevos formatos, todo ello sin los recursos que s&iacute; tiene la instituci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que falta es infraestructura para la creaci&oacute;n -contin&uacute;a-. No pueden ser los espacios independientes y peque&ntilde;os los &uacute;nicos lugares donde encontrarnos. Har&iacute;an falta aulas-taller, estudios o talleres compartidos donde artistas emergentes puedan desarrollar su obra, encontrarse y crecer juntas, pero tambi&eacute;n espacios para quienes ya estamos en un punto intermedio de la carrera y necesitamos lugares donde seguir creando, investigando y generando sinergias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reclama &ldquo;un espacio cultural p&uacute;blico dedicado a la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea: un lugar donde se produzca, se dialogue, se compartan procesos, se hagan coloquios y encuentros&rdquo;. M&aacute;s a&uacute;n: &ldquo;Y, sobre todo, que se cedan espacios y recursos con libertad de organizaci&oacute;n, sin dirigir los contenidos. Eso me parece clave. Hay ejemplos muy buenos de este tipo de modelos en otros puntos del territorio espa&ntilde;ol y creo que Cartagena tiene potencial de sobra para algo as&iacute;&rdquo;. &ldquo;Si en Cartagena no hay condiciones para crear, producir y vivir del trabajo art&iacute;stico, el talento acaba y&eacute;ndose, y sin artistas no puede existir un tejido cultural real&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        Bel&eacute;n Conesa tambi&eacute;n echa de menos &ldquo;m&aacute;s profesionalidad de la gente que gestiona lo p&uacute;blico&rdquo;: &ldquo;En la Regi&oacute;n hay un mont&oacute;n de gente que se busca la vida en la autogesti&oacute;n porque no hay manera de lidiar con lo p&uacute;blico&rdquo;, apunta. Tambi&eacute;n le falta &ldquo;un mayor apoyo a los centros y colectivos independientes desde lo p&uacute;blico y mayor colaboraci&oacute;n entre espacios y colectivos independientes&rdquo;. Dice que &ldquo;eso se logra saliendo de lo precario&rdquo;: &ldquo;Desde ah&iacute; ocurrir&aacute;n muchas cosas. A menor precariedad, menor envidia, menos empujones y mas compa&ntilde;erismo y respeto en general&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En La navaja no quieren ni o&iacute;r hablar de las palabras 'Instituto', 'Industrias' y 'Culturales': &ldquo;No tenemos relaci&oacute;n con las administraciones y no pretendemos tenerla a  no ser que nos den un bols&oacute;n de perras sin pedirnos absolutamente nada a cambio&rdquo;. &iquest;Se lo imaginan? Diego Avil&eacute;s y Carmen Conesa arrastrando el bols&oacute;n de perras por callejuelas por las que ni siquiera cabe el trono de una virgen men&uacute;a. Yendo a Fitur, pasando de reuniones con inversores y bolis con la cruz de Caravaca, camisetas de 'Conoce Cruce del Raal', escuchando con el contoneo con el que escucha un cargo del Partido Popular y luego levantando un &iacute;ndice. Diciendo: &ldquo;&iquest;Tienen ustedes un minuto para que les hable de la Murcia sin caspa?&rdquo;. Lo pienso y me crujen hasta los pelos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santos Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/murcia-caspa-actores-escena-independiente-region_1_12949689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 05:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Murcia y sin caspa: algunos actores de la escena independiente de la Región]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,Cultura,Música,Fotografía,Artes plásticas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A vueltas con el murciano que (quizá) brilló en el Siglo de Oro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vueltas-murciano-brillo-siglo-oro_1_12910937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24cb0aa5-f452-4e0a-b72e-eaa7727168f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A vueltas con el murciano que (quizá) brilló en el Siglo de Oro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">María Rodríguez presenta ‘Claramonte’, una obra que juega y cuestiona el misterio que rodea la figura del actor, empresario y dramaturgo al que los últimos estudios acercan a la autoría de ‘El burlador de Sevilla’ y ‘La estrella de Sevilla’</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez sali&oacute; a la calle pensando en estilometr&iacute;a. Fue en octubre del a&ntilde;o pasado, en la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia (UMU). El catedr&aacute;tico de Literatura Espa&ntilde;ola Germ&aacute;n Vega vino a Murcia a hablar de este &ldquo;an&aacute;lisis de estad&iacute;stica l&eacute;xica&rdquo; con inteligencia artificial que puede agilizar la investigaci&oacute;n que desenmara&ntilde;e el &ldquo;l&iacute;o gordo&rdquo; de las entre tres y cuatro mil obras del Siglo de Oro que podr&iacute;an estar mal atribuidas. &ldquo;Se compara el l&eacute;xico de un texto con el de otros muchos que hay en un corpus de unas 3.000 obras y la m&aacute;quina saca conclusiones&rdquo;, explica Vega, responsable de la investigaci&oacute;n junto a &Aacute;lvaro Cu&eacute;llar. &ldquo;Me impresion&oacute;, sobre todo, su eco en la vida, pensar que nos identifica nuestro lenguaje&rdquo;, sigue Rodr&iacute;guez, que tambi&eacute;n sali&oacute; de Letras con un nombre. Andr&eacute;s de Claramonte. &iquest;Les suena? A ella tampoco. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay media docena de autores que podr&iacute;amos colocar en el escal&oacute;n inferior a Lope y Calder&oacute;n &mdash;dice el catedr&aacute;tico, traductor y editor Alfredo Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-V&aacute;zquez<span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span>. Claramonte ser&iacute;a uno de ellos&rdquo;. Vega: &ldquo;Sabemos poco de &eacute;l, pero fue un hombre singular que toc&oacute; todos los palos del teatro, una especie de Shakespeare o Moli&egrave;re espa&ntilde;ol, profesionales de todos los &aacute;mbitos del teatro, y que se puede confirmar como un gran dramaturgo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El doctor y dramaturgo C&eacute;sar Oliva apunta a &ldquo;un hombre de teatro&rdquo; que &ldquo;compraba y rectificaba obras, lo que precisa de un ingenio innegable&rdquo;. &ldquo;Un gran empresario y actor que tambi&eacute;n escrib&iacute;a&rdquo;, afirma el profesor Rafael S&aacute;nchez, que desinfla el globo: &ldquo;No hablar&iacute;a de un gran dramaturgo, su dimensi&oacute;n es otra&rdquo;. Un tipo escurridizo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gusta saber que era de Murcia y que hac&iacute;a teatro hace m&aacute;s de 400 a&ntilde;os. Calder&oacute;n o Shakespeare son leyenda, pero Claramonte, en su incerteza, es m&aacute;s real, m&aacute;s parecido a 'nadie', m&aacute;s parecido a nosotros&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez. 
    </p><p class="article-text">
        Vuelta a enero de 2026, a&ntilde;o en el que se cumplen 400 a&ntilde;os de la muerte de nuestro hombre: la dramaturga murciana estrena en el Teatro Romea &lsquo;Claramonte&rsquo;, una obra en la que juega y cuestiona el misterio que rodea la figura con un fondo de reivindicaci&oacute;n. 
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                    alt="Estreno de &#039;Claramonte&#039; de María Rodríguez en el Teatro Romea de Murcia el sábado 10 de enero coincidiendo con el 400 aniversario del fallecimiento de este autor"
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            <span class="title">
                Estreno de &#039;Claramonte&#039; de María Rodríguez en el Teatro Romea de Murcia el sábado 10 de enero coincidiendo con el 400 aniversario del fallecimiento de este autor                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La chispa que impulsa la trama es el montaje (metateatro, s&iacute;, pero no teman) de &lsquo;La estrella de Sevilla&rsquo;, una obra atribuida a Lope de Vega que la estilometr&iacute;a coloca ahora a Claramonte. La cosa no acaba ah&iacute;: Germ&aacute;n Vega vino a Murcia con una bomba. La m&aacute;quina situaba al murciano como &ldquo;principal candidato&rdquo; a autor de &lsquo;El burlador de Sevilla&rsquo;. &iquest;Lo notan? Es el canon. Temblando. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El &ldquo;l&iacute;o gordo&rdquo; y un canon din&aacute;mico</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Piense una cosa <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;dice Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-V&aacute;zquez&mdash;: el gran teatro isabelino ingl&eacute;s se compone de 800 comedias y el trabajo de Moli&egrave;re no llega a las 40 obras. El teatro del Siglo de Oro se va a las 13.000&rdquo;. Muchas obras. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Hab&iacute;a un mercadeo sin derechos de autor, bastaba con que un autor de compa&ntilde;&iacute;a [un empresario] comprara una obra para que pudiera cambiarla, adaptarla a su compa&ntilde;&iacute;a y explotarla. Era gente que se sub&iacute;a al escenario y repart&iacute;a papeles, gente que ten&iacute;a una compa&ntilde;&iacute;a y ten&iacute;a que pagarle, el texto, la literatura era lo de menos y el plagio no se entend&iacute;a como ahora&rdquo;, cuenta Oliva, que cree que el &ldquo;inter&eacute;s por la autor&iacute;a&rdquo; viene &ldquo;cuando la filolog&iacute;a entra en escena&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Vega habla de un &ldquo;fen&oacute;meno exagerado&rdquo; y de una &ldquo;pasi&oacute;n enfervorecida&rdquo; por el teatro popular y una querencia por &ldquo;cambiar por los textos para colocarlos como nuevos&rdquo;: &ldquo;La gente solo iba a ver la obra una vez, se valoraba mucho el texto nuevo, por eso las compa&ntilde;&iacute;as los cambiaban sin alterar mucho el desarrollo, y eso provoca un movimiento de atribuciones y textos tremendo&rdquo;. Tambi&eacute;n por eso se sol&iacute;an firmar los textos editados a nombre de los autores &ldquo;que m&aacute;s vend&iacute;an&rdquo;. A&ntilde;ade otra derivada: &ldquo;Tampoco exist&iacute;a el prurito de originalidad, de no usar t&oacute;picos. Los t&oacute;picos estaban para explotarlos y eran los propios de cada &eacute;poca&rdquo;. Otro funcionar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El canon del teatro aurisecular se conform&oacute; en el siglo XIX. Para uno de sus estandartes, el fil&oacute;logo Marcelino Men&eacute;ndez Pelayo, Claramonte era &ldquo;poco menos que un plagiario, refundidor de obras de otros&rdquo; y un &ldquo;dramaturgo infame&rdquo;. No: no le encantaba. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Vega sostiene que esta &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; del Siglo de Oro se hizo &ldquo;centrando el inter&eacute;s en autores muy concretos&rdquo;. Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-V&aacute;zquez se la devuelve: &ldquo;Su criterio era bastante burdo, ven&iacute;a a ser: si una obra es buena, es de Lope, y si no, es de otro&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s &mdash;contin&uacute;a&mdash;, en el caso del &lsquo;Burlador&rsquo;, de atribu&iacute;rsela a Claramonte estar&iacute;amos tocando los privilegios culturales heredados de los frailes mercedarios, que seguir&aacute;n sosteniendo que el autor es Tirso, se les demuestre lo que se les demuestre&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Para Rafael S&aacute;nchez hay matices: &ldquo;El hecho de que Men&eacute;ndez Pelayo le pusiera el sambenito de dramaturgo menor no significa que fuera excelente. Para empezar, en su &eacute;poca no destac&oacute; tanto como Lope, Tirso, Calder&oacute;n, Ruiz de Alarc&oacute;n o Cubillo. Tuvo su gloria y su apreciaci&oacute;n subir&aacute; si se le acaba atribuyendo &lsquo;La estrella de Sevilla&rsquo;, pero su posici&oacute;n no se debe solo a lo que dec&iacute;a Men&eacute;ndez Pelayo, Claramonte tambi&eacute;n ten&iacute;a obras deficientes que no han pasado el filtro del tiempo&rdquo;. S&iacute; sostiene la necesidad de estudiar el canon &ldquo;sin anclajes&rdquo;: &ldquo;Tenemos que tener una mente cient&iacute;fica en esto, cualquier estudio puede cambiar algo que llev&aacute;bamos a&ntilde;os considerando de otra manera&rdquo;. </span>
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                Estreno de &#039;Claramonte&#039; de María Rodríguez en el Teatro Romea de Murcia el sábado 10 de enero coincidiendo con el 400 aniversario del fallecimiento de este autor                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;La estilometr&iacute;a incorpora la investigaci&oacute;n de atribuciones que consider&aacute;bamos probadas y eso va a hacer que se recoloque la posici&oacute;n de cada dramaturgo&rdquo;, cree Vega, que considera que esa &ldquo;redistribuci&oacute;n&rdquo; puede &ldquo;descolocar&rdquo; al p&uacute;blico, pero tambi&eacute;n &ldquo;estimularle&rdquo;: &ldquo;Est&aacute; el caso de &lsquo;La francesa Laura&rsquo;, una comedia an&oacute;nima que se conservaba en la Biblioteca Nacional. En cuanto se supo que era de Lope, aparecieron compa&ntilde;&iacute;as dispuestas a representarla&rdquo;. &ldquo;Si el 30% de las obras del Siglo de Oro est&aacute;n mal distribuidas, es muy f&aacute;cil que se nos est&eacute;n escurriendo dos o tres autores de primera l&iacute;nea, eso cambiar&iacute;a el canon por completo&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-V&aacute;zquez.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&iquest;Hablamos de otros Claramontes, entonces?</strong></span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;&iexcl;Sin duda!&rdquo;, responde Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-Vazquez. Habla de Rodrigo de Herrera: &ldquo;Existe una obra suya magn&iacute;fica, recogida en el repertorio de Mesonero Romanos, pero es imposible que tuviera una sola obra. Y hablamos de alguien de mucho nivel&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Vega se coloca en la misma l&iacute;nea: &ldquo;Claramonte es un caso descarado porque se le pueden atribuir dos textos muy importantes. Con esa fuerza no, pero hay otro murciano, Gaspar de &Aacute;vila, al que le pasa algo parecido: la estilometr&iacute;a dice que pens&aacute;bamos que eran de Lope o Tirso quiz&aacute; sean suyas, hay que estudiarlo&rdquo;. S&aacute;nchez no lo tiene claro: &ldquo;Hay autores con una sola obra, mira a Fernando de Rojas. Eso es jugar a la ruleta. &iquest;Y si ese poeta se ganaba la vida de otra cosa y solo escribi&oacute; ese texto? Ese argumento no tiene base&rdquo;. Para &eacute;l &ldquo;es posible que haya un tercio de obras mal atribuidas, pero que aparezca alguien al nivel de Lope o Tirso es muy dif&iacute;cil. Son muchos a&ntilde;os y muchos estudios. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Adem&aacute;s, los grandes autores son los que est&aacute;n referenciados en el propio Siglo de Oro y es dif&iacute;cil que aparezca alguien desconocido&ldquo;. Y lanza una pregunta: &rdquo;Habr&iacute;a que preguntarse qu&eacute; significa ser un gran autor: &iquest;vender mucho en la &eacute;poca o pasar el filtro del tiempo y que su obra se pueda leer con la modernidad con la que se leen las de Lope o Tirso?&ldquo;. Tiene un ejemplo: &rdquo;Otro murciano, Salucio del Poyo, era un autor al que le compraron obras, y fueron representadas y bien recibidas por la gente de la &eacute;poca, pero no han pasado el filtro del tiempo&ldquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Un autor de la talla de Moli&egrave;re y con mucha m&aacute;s obra&rdquo; para Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-V&aacute;zquez, &ldquo;un personaje del que a&uacute;n sabemos demasiado poco&rdquo; para Vega, un &ldquo;magn&iacute;fico actor y autor de comedias que adem&aacute;s escrib&iacute;a &mdash;seg&uacute;n S&aacute;nchez&mdash;, alguien con un perfil total en el teatro, polifac&eacute;tico como Shakespeare, Moli&egrave;re y nadie m&aacute;s a quien se puede reivindicar sin entrar en que sea un dramaturgo de tercera, segunda o primera&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hacia el final de su obra, Rodr&iacute;guez traza una l&iacute;nea que une la peripecia de nuestro hombre con el papel de las historias. Eso que dec&iacute;a Harry Crews de la monta&ntilde;a de mentiras sobre la que se sostiene una verdad inapelable. &ldquo;Como pasa en Claramonte, la ficci&oacute;n revela verdades indirectas y profundas. Yo creo que ampl&iacute;a la realidad de la vida&rdquo;, dice. &iquest;Y para ella? &iquest;Qui&eacute;n fue Andr&eacute;s de Claramonte? &ldquo;Pues un teatrero del Barroco &mdash;contesta&mdash;. El teatro est&aacute; en el escenario, est&aacute; vivo y eso s&iacute; que est&aacute; claro: Claramonte estrenaba, actuaba y giraba con su compa&ntilde;&iacute;a. En ese sentido triunf&oacute;. Ten&iacute;a privilegio real, ten&iacute;a p&uacute;blico. No est&aacute; mal&rdquo;.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santos Martínez]]></dc:creator>
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