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    <title><![CDATA[elDiario.es - Olaia García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/olaia-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Olaia García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un año desde que Trump monopoliza nuestra atención]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/ano-trump-monopoliza-atencion_132_12922186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eebe3e6-1f43-44c9-a184-13e691b69e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año desde que Trump monopoliza nuestra atención"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Más allá del ruido inmediato, conviene recuperar el foco sobre aquellos procesos que, aunque hoy reciban menos cobertura, siguen siendo determinantes para la estabilidad, la seguridad y el equilibrio global"</p></div><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca,&nbsp;el debate p&uacute;blico opera bajo una l&oacute;gica de atenci&oacute;n fragmentada que &eacute;l sabe capturar y monopolizar.&nbsp;Su impacto no se mide solo por el alcance de sus acciones, sino por la l&oacute;gica con la que las despliega: una cadencia sostenida de provocaciones, giros y confrontaciones que convierte la pol&iacute;tica en saturaci&oacute;n y obliga a medios, actores e instituciones a reaccionar. El resultado es un cambio de fase en la agenda internacional, en la que desde enero de 2025, Trump deja de aparecer de forma epis&oacute;dica y pasa a funcionar como un estado permanente de conversaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; no podemos dejar de hablar de Trump?</strong></h2><p class="article-text">
        La acci&oacute;n pol&iacute;tica del presidente de EEUU pone patas arriba el mundo que conocemos y est&aacute; siendo determinante al reconfigurar&nbsp;el orden internacional&nbsp;por completo, con efectos reales dentro y fuera de Estados Unidos. Pero la conversaci&oacute;n constante no es solo consecuencia de lo que hace, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo opera y de una&nbsp;estrategia de comunicaci&oacute;n orientada a&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2025/01/28/us/politics/trump-policy-blitz.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inundar el espacio comunicativo</a>&nbsp;en un contexto de econom&iacute;a de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hemos analizado c&oacute;mo ha evolucionado la presencia medi&aacute;tica de distintos l&iacute;deres mundiales para ver, hasta qu&eacute; punto Trump, lo ocupa todo. Los resultados ilustran c&oacute;mo bajo el mandato de Trump, la&nbsp;batalla por la atenci&oacute;n&nbsp;se convierte en un juego de suma cero. Cuando un actor concentra una parte desproporcionada de las menciones, el resto queda comprimido en el margen.
    </p><p class="article-text">
        Durante el periodo Biden, el foco hacia Trump se mueve en niveles relativamente bajos y con momentos de atenci&oacute;n puntuales, pero a partir de dos hitos &mdash;el atentado y la victoria electoral&mdash; aparecen&nbsp;picos de atenci&oacute;n pronunciados. El&nbsp;cambio de fase&nbsp;se produce a partir de enero de 2025, cuando la l&iacute;nea roja deja de ser un hito puntual y pasa a funcionar como un&nbsp;estado natural. Mientras otros l&iacute;deres mantienen una atenci&oacute;n medi&aacute;tica moderada, Trump entra en un ciclo de atenci&oacute;n persistente en el que ya no salta a la agenda, sino que se convierte&nbsp;en la agenda.
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                Atención mediática que ha recibido cada líder durante los últimos dos años                            </span>
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        Ese salto de una atenci&oacute;n epis&oacute;dica a una ocupaci&oacute;n total de la agenda encaja con la l&oacute;gica de&nbsp;'<a href="https://www.nytimes.com/2025/01/28/us/politics/trump-policy-blitz.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">flood the zone</a>' una estrategia deliberada del presidente y su equipo por implementar&nbsp;un flujo incesante de acciones pol&iacute;ticas y comunicativas que desequilibra a sus rivales.&nbsp;De esta forma, intentar seguir y fiscalizar las acciones de la Casa Blanca es como tratar de llenar un vaso con una manguera de bomberos, no es que falte informaci&oacute;n, es que llega tanta que desborda. As&iacute;, en un mundo saturado de contenidos y noticias, el recurso escaso no es la informaci&oacute;n, es la atenci&oacute;n. Y esa escasez es el terreno perfecto para una pol&iacute;tica de saturaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica deja tres efectos muy reconocibles:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Desorientaci&oacute;n:&nbsp;cuesta distinguir lo importante de lo performativo.</li>
                                    <li>Fatiga:&nbsp;la indignaci&oacute;n continua desgasta y reduce la capacidad de an&aacute;lisis.</li>
                                    <li>Arrastre: otros actores se ven obligados a jugar en su terreno y bajo sus normas, impidiendo el impulso de agendas propias.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cuando todo se vive en modo urgencia, se premia lo que provoca reacci&oacute;n inmediata y se castiga lo que exige lectura lenta. Y ah&iacute; est&aacute; el punto central. Trump no domina la conversaci&oacute;n solo porque lo que hace sea importante &mdash;que lo es&mdash;; tambi&eacute;n porque&nbsp;su estilo y su estrategia elevan el coste de mirar a otra parte. Cada nuevo est&iacute;mulo roba horas de conversaci&oacute;n p&uacute;blica, y cada episodio nuevo empuja a olvidar el anterior antes de que se eval&uacute;en consecuencias. En conjunto, la conversaci&oacute;n constante es el resultado de una estrategia de saturaci&oacute;n que se vuelve eficaz porque marca agenda y explota un cuello de botella real, la atenci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El resultado es un cambio de fase en la agenda internacional, en la que desde enero de 2025, Trump deja de aparecer de forma episódica y pasa a funcionar como un estado permanente de conversación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a este contexto comunicativo del primer a&ntilde;o de mandato de Trump, la pregunta que nos planteamos es:&nbsp;&iquest;Qu&eacute; se queda fuera de plano cuando la agenda se ordena sistem&aacute;ticamente alrededor de su figura, de su ritmo y de su capacidad para monopolizar la atenci&oacute;n?
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; se pierde de vista en la era Trump?</strong></h2><p class="article-text">
        El primer a&ntilde;o del segundo mandato del exc&eacute;ntrico l&iacute;der ha estado marcado por una atenci&oacute;n casi total a sus decisiones, declaraciones y giros de guion. Sin embargo,&nbsp;esa concentraci&oacute;n medi&aacute;tica, ha ido desplazando del centro del debate asuntos que durante a&ntilde;os han estructurado la agenda internacional precisamente por su urgencia e impacto. No se trata de problemas nuevos ni secundarios, sino de din&aacute;micas que hab&iacute;an ocupado un lugar prioritario en la conversaci&oacute;n global y que, en este cambio de paradigma, han quedado progresivamente relegadas ante la l&oacute;gica de la inmediatez y la saturaci&oacute;n informativa.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar el foco exige no solo analizar lo que Trump hace, sino tambi&eacute;n&nbsp;volver la mirada hacia aquello que ha quedado en segundo plano&nbsp;y que, pese a recibir menos atenci&oacute;n, no deber&iacute;a desaparecer del radar pol&iacute;tico ni del debate p&uacute;blico.
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        Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el&nbsp;cambio clim&aacute;tico. Mientras la conversaci&oacute;n p&uacute;blica se ha desplazado hacia est&iacute;mulos m&aacute;s pol&eacute;micos y t&aacute;cticos, los indicadores f&iacute;sicos han seguido empeorando. La normalizaci&oacute;n de&nbsp;<a href="https://climate.copernicus.eu/copernicus-2025-was-third-hottest-year-record?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;cords de temperatura</a> y el aumento sostenido del calor acumulado en los oc&eacute;anos muestran que la emergencia clim&aacute;tica contin&uacute;a intensific&aacute;ndose, aunque hoy ocupe menos espacio en la agenda pol&iacute;tica y medi&aacute;tica. Precisamente por ser un riesgo continuo, sin soluci&oacute;n r&aacute;pida y dif&iacute;cil de encapsular en un ciclo informativo corto, el clima se ha ido convirtiendo en ruido de fondo, hasta reaparecer peri&oacute;dicamente a trav&eacute;s de episodios extremos que recuerdan, de forma abrupta, el coste real de la inacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurre con la&nbsp;cooperaci&oacute;n internacional, el multilateralismo y la democracia.&nbsp;2025 ha consolidado un giro en el que la seguridad, la autonom&iacute;a estrat&eacute;gica y la protecci&oacute;n del inter&eacute;s nacional se imponen sobre los marcos de democracia y gobernanza compartida. En un contexto donde el conflicto se ha vuelto omnipresente y rutinario, la interdependencia se percibe cada vez m&aacute;s como vulnerabilidad y no como garant&iacute;a de estabilidad. Democracia y multilateralismo pasan de ser herramientas para gestionar los conflictos de intereses, a ser se&ntilde;alados como parte del problema, erosionando el valor pol&iacute;tico de tratados, normas e instituciones comunes dise&ntilde;adas para contener la violencia y proteger derechos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, lejos del foco inmediato, avanzan transformaciones estructurales como el&nbsp;fortalecimiento de los BRICS y del Sur Global,&nbsp;que est&aacute;n reordenando el equilibrio de poder internacional de forma gradual pero sostenida. La ampliaci&oacute;n del bloque, sus esfuerzos por coordinar posiciones pol&iacute;ticas y financieras y su capacidad de atraer a pa&iacute;ses que buscan mayor margen de maniobra frente a Occidente. Todo ello apunta a un mundo m&aacute;s fragmentado y plural, que no se explica &uacute;nicamente por lo que ocurre en Washington. Sin embargo, gran parte del&nbsp;esfuerzo pol&iacute;tico europeo sigue orientado a reaccionar a la agenda estadounidense, en lugar de anticipar y explorar v&iacute;as de cooperaci&oacute;n en estos espacios emergentes.
    </p><p class="article-text">
        Este desplazamiento del foco afecta a muchos otros &aacute;mbitos y din&aacute;micas. Deja en segundo plano&nbsp;conflictos prolongados&nbsp;que siguen generando&nbsp;muerte, desplazamientos forzados y crisis humanitarias, as&iacute; como tensiones econ&oacute;micas y sociales que condicionar&aacute;n la estabilidad futura. M&aacute;s all&aacute; del ruido inmediato, conviene recuperar el foco sobre aquellos procesos que, aunque hoy reciban menos cobertura, siguen siendo determinantes para la estabilidad, la seguridad y el equilibrio global.
    </p><p class="article-text">
        <em>(Art&iacute;culo publicado originalmente en </em><a href="https://silvanmiracle.substack.com/p/un-ano-desde-que-trump-monopoliza" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>la 'newsletter' de Silv&aacute;n &amp; Miracle</em></a><em>.)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olaia García, Ainara Villaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/ano-trump-monopoliza-atencion_132_12922186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 21:24:32 +0000]]></pubDate>
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