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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandro García Esteban]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alejandro-garcia-esteban/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandro García Esteban]]></description>
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      <title><![CDATA[La insoportable levedad del voto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/insoportable-levedad-voto_132_12962258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c2ada7d-8485-49d5-b7fc-db63c606b6a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La insoportable levedad del voto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La abstención no altera el tablero político, no se traduce en representación, y tampoco traslada un mensaje evidente</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones aragonesas de febrero ser&aacute;n las primeras que se celebren aisladas, fuera de un ciclo electoral auton&oacute;mico. Tambi&eacute;n es posible que sean los comicios m&aacute;s polarizados, con una extrema derecha montada en el bulo, con un discurso de odio aderezado con chascarrillos de barra de bar, y una derecha que oscila entre el campechanismo centrista y el matonismo reaccionario. Todo ello en un ambiente de hast&iacute;o generalizado en torno a los esc&aacute;ndalos varios que avivan las tertulias televisivas, con papeles estelares para desde un exministro hasta una presidenta auton&oacute;mica, pasando por las juventudes del partido ultra. Este c&oacute;ctel dif&iacute;cil de digerir corre el riesgo de disparar la abstenci&oacute;n el 8 de febrero, como ya ocurri&oacute; en las elecciones anticipadas de Castilla y Le&oacute;n de 2022 y de Extremadura de 2025, donde la participaci&oacute;n cay&oacute; siete puntos.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a subestimar la importancia y la magnitud de la influencia del gobierno y legislador auton&oacute;micos, como ocurre tambi&eacute;n, por cierto, con los europeos (el 45% de las leyes aprobadas en Espa&ntilde;a en 2025 deriva de directrices y decisiones europeas, y, sin embargo, la participaci&oacute;n en las elecciones comunitarias es hist&oacute;ricamente muy baja). En el campo auton&oacute;mico, se juega mucho m&aacute;s de lo que parece. Entre otras muchas, Arag&oacute;n tiene competencias clave en pilares fundamentales del Estado del bienestar como sanidad, educaci&oacute;n y vivienda, siendo &eacute;sta &uacute;ltima (la dificultad de acceso a la misma) la que las encuestas se&ntilde;alan como principal problema de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Se comprenden los motivos de quien considera quedarse en casa el d&iacute;a 8, de quien prefiere taparse los ojos y esperar a que llegue el lunes antes que taparse la nariz y salir a votar con desgana. En un contexto de anti-pol&iacute;tica creciente, impulsada por fuerzas populistas, amplificada por medios carro&ntilde;eros, y alimentada por pol&iacute;ticos corruptos, resulta tentador adoptar una posici&oacute;n purista, renegar del sistema o pretender castigarlo, convencido de que nadie merece tu voto. Este planteamiento ignora, sin embargo, la cara p&uacute;blica de la moneda. Es posible que la abstenci&oacute;n se presente como la opci&oacute;n moralmente ideal en la medida en que evita apoyar a candidaturas imperfectas, pero su moralidad pierde lustro cuando esa decisi&oacute;n se mide no seg&uacute;n las convicciones propias, sino en t&eacute;rminos de sus consecuencias sociales. Empleando la cl&aacute;sica distinci&oacute;n de Max Weber, la &eacute;tica de la convicci&oacute;n necesita complementarse con la &eacute;tica de la responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La abstenci&oacute;n no altera el tablero pol&iacute;tico, no se traduce en representaci&oacute;n, y tampoco traslada un mensaje evidente. A lo sumo, podr&aacute; ser sujeto de comentario en las columnas del d&iacute;a despu&eacute;s, que hablar&aacute;n de desmovilizaci&oacute;n, apat&iacute;a o hartazgo. En el caso del 8F, tal vez ni eso, pues ser&aacute; f&aacute;cilmente achacable a las extraordinarias circunstancias de unas elecciones anticipadas. Seca la tinta de los an&aacute;lisis post-electorales, otra legislatura echar&aacute; a rodar, y 67 diputados ocupar&aacute;n los 67 esca&ntilde;os de las Cortes, hayan votado 100.000 o un mill&oacute;n. La acci&oacute;n de gobierno y la actividad legislativa de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os depender&aacute; exclusivamente de la correlaci&oacute;n de fuerzas elegida por quienes s&iacute; acudieron a las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Visto as&iacute;, y desde una perspectiva de defensa del Estado social y democr&aacute;tico, cuesta m&aacute;s justificar la aprobaci&oacute;n por omisi&oacute;n de una correlaci&oacute;n que refuerce la actual mayor&iacute;a de gobierno. Una mayor&iacute;a disfuncional e inoperante que s&oacute;lo ha sido capaz de aprobar 12 de las 20 leyes anunciadas en dos a&ntilde;os. Una mayor&iacute;a que ha fallado en resolver las deficiencias de la sanidad p&uacute;blica mientras favorece una participaci&oacute;n creciente del sector privado. Una mayor&iacute;a que, en lugar de atender las necesidades urgentes de personal e infraestructuras de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, ha apostado por ahondar en su privatizaci&oacute;n, abriendo la concertaci&oacute;n del Bachillerato, a pesar de existir oferta de plazas suficientes en la p&uacute;blica, e impulsando la proliferaci&oacute;n de pseudo-universidades privadas de dudosos est&aacute;ndares acad&eacute;micos. Una mayor&iacute;a que ha derogado la Ley de Memoria Democr&aacute;tica auton&oacute;mica, eliminando censos, registros, inventarios y actuaciones educativas, lo que le ha valido la reprobaci&oacute;n de relatores de Naciones Unidas. Una mayor&iacute;a por y para los rentistas, que, a la vez que deja que el porcentaje de viviendas protegidas caiga muy por debajo de la media estatal, se ha negado a aplicar la Ley de Vivienda, la cual permitir&iacute;a declarar zonas tensionadas y limitar los precios del alquiler, y ello a pesar de que s&oacute;lo en 2025, se estima que los precios tanto en Arag&oacute;n como en Zaragoza han aumentado casi un 10%, m&aacute;s que en Madrid y Valencia, y mucho m&aacute;s que en ciudades que s&iacute; aplican la ley, como Barcelona (+1,9%) y San Sebasti&aacute;n (-0,5%).
    </p><p class="article-text">
        Uno podr&iacute;a pensar que esto no va con &eacute;l o ella, que &eacute;stos no son sus problemas, que un voto no cambia nada, o que la diferencia entre lo que hacen unos y otros es marginal o no le afecta. En estos casos en que la abstenci&oacute;n se presenta como un lujo permisible individualmente, conviene recordar y recorrer el razonamiento de John Rawls para tomar decisiones justas y promover el bien com&uacute;n. El fil&oacute;sofo planteaba un experimento mental como hip&oacute;tesis de base para su teor&iacute;a de la justicia, un ejercicio interesante para una jornada de reflexi&oacute;n pre-electoral: cubrirse con lo que &eacute;l llamaba el velo de la ignorancia, olvidando qui&eacute;n es uno mismo, y tratar de decidir (en este caso, si y c&oacute;mo ejercer el derecho a voto en las pr&oacute;ximas elecciones) desconociendo el lugar que se ocupa en la sociedad (edad, g&eacute;nero, nacionalidad, orientaci&oacute;n sexual, empleo, patrimonio, ingresos, estado de salud...). En definitiva, actuar el 8 de febrero como si el 9, uno pudiera despertarse en un hogar rico o pobre. Mileurista o multi-propietario. Jornalero o abogado. Hombre o mujer. Con ocho apellidos aragoneses o de origen nigeriano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro García Esteban]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/insoportable-levedad-voto_132_12962258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 06:01:46 +0000]]></pubDate>
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