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    <title><![CDATA[elDiario.es - Firouz Mahvi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/firouz-mahvi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Firouz Mahvi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El funeral de Jamenei no puede reescribir su historial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/funeral-jamenei-no-reescribir-historial_129_13362216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13a7fab9-e13a-404b-8497-bfcf395a7927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x917y1140.jpg" width="1200" height="675" alt="El funeral de Jamenei no puede reescribir su historial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El funeral del ayatolá debe entenderse como un espectáculo administrado, no como historia. El duelo público bajo un régimen autoritario no es un plebiscito libre; se desarrolla entre censura, vigilancia, miedo, clientelismo y lealtad obligatoria. Su legado está en las tumbas de los manifestantes, las cámaras de ejecución, los periódicos silenciados</p></div><p class="article-text">
        Mientras el r&eacute;gimen iran&iacute; escenifica el funeral aplazado de Ali Jamenei tras treinta y siete a&ntilde;os de poder, intenta convertir un entierro en una puesta en escena de legitimidad. Los preparativos han tenido la coreograf&iacute;a de un gran acto de Estado: controles de seguridad, transporte organizado, espacios ceremoniales y acceso restringido para los periodistas. Busca fabricar una imagen de reverencia nacional. Pero ninguna ceremonia puede borrar la represi&oacute;n, las ejecuciones, la censura, el control mis&oacute;gino, la persecuci&oacute;n de las minor&iacute;as y la violencia regional ejercidas bajo su mandato.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad de Jamenei no fue meramente simb&oacute;lica. El L&iacute;der Supremo determina la pol&iacute;tica del Estado, manda las Fuerzas Armadas y controla los principales resortes del poder judicial, la seguridad y la propaganda estatal. En la pr&aacute;ctica, era la autoridad &uacute;ltima sobre el IRGC, los Basij, el aparato de inteligencia y la judicatura. Los cr&iacute;menes cometidos bajo su mandato no fueron excesos aislados, sino parte de un patr&oacute;n: los grandes movimientos de protesta fueron tratados como amenazas existenciales.
    </p><p class="article-text">
        Ese patr&oacute;n se vio en 1999, 2009, 2017-2018 y, sobre todo, en noviembre de 2019. Durante las protestas por el precio del combustible, las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra manifestantes en todo el pa&iacute;s. Reuters, citando fuentes oficiales iran&iacute;es, inform&oacute; de unos 1.500 muertos; Amnist&iacute;a Internacional document&oacute; al menos 304 fallecidos y miles de detenciones. Seg&uacute;n Reuters, Jamenei orden&oacute; que las protestas fueran sofocadas por todos los medios necesarios. El mensaje fue inequ&iacute;voco: ante la disidencia, el r&eacute;gimen eligi&oacute; el derramamiento de sangre antes que la reforma.
    </p><p class="article-text">
        La misma l&oacute;gica rigi&oacute; la represi&oacute;n posterior a la muerte de Jina Mahsa Amini bajo custodia de la polic&iacute;a de la moral en septiembre de 2022. Una misi&oacute;n de investigaci&oacute;n mandatada por la ONU concluy&oacute; que su muerte fue ilegal y causada por violencia f&iacute;sica bajo custodia estatal. Tambi&eacute;n determin&oacute; que la represi&oacute;n posterior incluy&oacute; ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual, y que algunas de esas violaciones constitu&iacute;an cr&iacute;menes contra la humanidad. Se inform&oacute; de m&aacute;s de 750 muertos y m&aacute;s de 20.000 detenidos. Las mujeres y las ni&ntilde;as fueron objetivos centrales de un sistema que criminalizaba sus cuerpos y trataba las demandas de igualdad como sedici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La atrocidad interna final y m&aacute;s devastadora asociada al mandato de Jamenei lleg&oacute; durante el levantamiento de enero de 2026. Las protestas, iniciadas en medio del colapso econ&oacute;mico y la ira pol&iacute;tica a finales de diciembre de 2025, se intensificaron a comienzos de enero. El 8 de enero, Ir&aacute;n qued&oacute; sumido en un severo apag&oacute;n de comunicaciones. Informes de m&eacute;dicos, hospitales, testigos presenciales y redes de derechos humanos describieron a las fuerzas de seguridad disparando munici&oacute;n real contra la multitud. La cifra exacta sigue siendo objeto de controversia porque el r&eacute;gimen cort&oacute; las comunicaciones e intimid&oacute; al personal m&eacute;dico. Pero el hecho esencial es claro: miles de personas fueron asesinadas o heridas por desafiar el dominio clerical.
    </p><p class="article-text">
        Las ejecuciones fueron otro pilar del sistema de miedo de Jamenei. Amnist&iacute;a Internacional inform&oacute; de al menos 2.159 ejecuciones en Ir&aacute;n en 2025, m&aacute;s del doble que en 2024, mientras expertos de la ONU ya hab&iacute;an denunciado en septiembre una oleada &ldquo;sin precedentes&rdquo; de m&aacute;s de 1.000 ejecuciones en nueve meses. La pena de muerte funcion&oacute; no solo como castigo, sino como advertencia pol&iacute;tica para manifestantes, minor&iacute;as, disidentes y presos de conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Jamenei tambi&eacute;n presidi&oacute; una discriminaci&oacute;n institucionalizada. Minor&iacute;as religiosas y &eacute;tnicas &mdash;baha&iacute;es, cristianos, sun&iacute;es, kurdos, baluches, &aacute;rabes y otras comunidades&mdash; sufrieron detenciones arbitrarias, confiscaci&oacute;n de bienes, exclusi&oacute;n de la educaci&oacute;n o el empleo y un uso desproporcionado de la pena de muerte. Activistas por los derechos de las mujeres, abogados, docentes, sindicalistas, periodistas y estudiantes fueron tratados como amenazas para la seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Sus cr&iacute;menes tampoco se limitaron a las fronteras de Ir&aacute;n. A trav&eacute;s de la Fuerza Quds del IRGC, su r&eacute;gimen construy&oacute; una red regional de grupos armados y fuerzas clientelares. En Siria, apoy&oacute; a Bashar al Asad durante una guerra que devast&oacute; la sociedad siria. En Yemen, informes de la ONU citados por Reuters han se&ntilde;alado el apoyo del IRGC iran&iacute;, Hezbol&aacute; y especialistas iraqu&iacute;es al ascenso militar de los hut&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el funeral debe entenderse como un espect&aacute;culo administrado, no como historia. El duelo p&uacute;blico bajo un r&eacute;gimen autoritario no es un plebiscito libre; se desarrolla entre censura, vigilancia, miedo, clientelismo y lealtad obligatoria. El contraste se hizo a&uacute;n m&aacute;s visible el domingo 5 de julio de 2026, durante las ceremonias del r&eacute;gimen por Jamenei. Pese al despliegue de seguridad y las c&aacute;maras de vigilancia, informes de la oposici&oacute;n se&ntilde;alaron que Unidades de Resistencia de la Organizaci&oacute;n de los Muyahidines del Pueblo de Ir&aacute;n (OMPI) lanzaron en Teher&aacute;n y otras ciudades una campa&ntilde;a contra el &ldquo;fascismo religioso&rdquo; y en apoyo de Maryam Rajavi, con octavillas que llamaban al levantamiento contra la carest&iacute;a y la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        El legado de Jamenei no est&aacute; en la coreograf&iacute;a funeraria, sino en las tumbas de los manifestantes, las c&aacute;maras de ejecuci&oacute;n, los j&oacute;venes cegados en las protestas, los peri&oacute;dicos silenciados, las minor&iacute;as perseguidas, las mujeres violentadas y las ruinas dejadas por las guerras subsidiarias. Calificar de popular a una figura as&iacute; es confundir miedo con consentimiento y espect&aacute;culo con legitimidad. Deja tras de s&iacute; uno de los historiales de derechos humanos m&aacute;s graves del Oriente Medio contempor&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Firouz Mahvi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/funeral-jamenei-no-reescribir-historial_129_13362216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 20:53:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El funeral de Jamenei no puede reescribir su historial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irán tras las bombas: por qué la guerra no traerá un cambio democrático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iran-bombas-guerra-no-traera-cambio-democratico_129_13112557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec350c20-ed28-407d-80a4-7e8df8786d4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irán tras las bombas: por qué la guerra no traerá un cambio democrático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
La presión militar externa no cambia el régimen: lo consolida y desvía la atención de los verdaderos actores del cambio, el pueblo iraní y una alternativa democrática organizada</p></div><p class="article-text">
        La guerra actual ha sacudido al r&eacute;gimen iran&iacute;, pero no ha acercado al pa&iacute;s a un cambio democr&aacute;tico. Al contrario, refuerza un patr&oacute;n bien conocido en los sistemas autoritarios: la presi&oacute;n militar externa rara vez produce transformaciones internas. En su lugar, permite al poder consolidar el control, reprimir la disidencia y ocultar las crisis m&aacute;s profundas. El debate en Espa&ntilde;a y en Europa se ha detenido a menudo en el rechazo a la guerra, sin afrontar la cuesti&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil: cu&aacute;l deber&iacute;a ser el resultado pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Desde la intensificaci&oacute;n de los ataques a finales de febrero, Ir&aacute;n ha entrado en una fase marcada por el conflicto externo y una represi&oacute;n interna reforzada. El liderazgo ha utilizado la guerra para reinterpretar el descontento interno como una cuesti&oacute;n de seguridad nacional, justificando una represi&oacute;n m&aacute;s dura en un contexto de creciente presi&oacute;n interna. El levantamiento de enero de 2026 lo ilustra claramente: en lugar de abrir un espacio para el cambio, la guerra ha contribuido a cerrarlo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de represi&oacute;n intensificada, el r&eacute;gimen ejecut&oacute; los d&iacute;as 30 y 31 de marzo de 2026 a cuatro presos pol&iacute;ticos de la Organizaci&oacute;n de los Muyahidines del Pueblo de Ir&aacute;n (OMPI): Mohammad Taghavi (59) y Akbar Daneshvarkar (59), seguidos por Babak Alipour (34) y Pouya Ghobadi (33). Estas ejecuciones evidencian una campa&ntilde;a sistem&aacute;tica para eliminar a la oposici&oacute;n y sembrar el miedo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una guerra sin estrategia pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        La idea de que los bombardeos pueden provocar un levantamiento popular parte de una comprensi&oacute;n equivocada de la naturaleza del Estado iran&iacute;. La guerra y los bombardeos a&eacute;reos no crean las condiciones para la movilizaci&oacute;n democr&aacute;tica. Al contrario, proporcionan a los reg&iacute;menes en crisis un escudo que les permite cerrar filas, reprimir la disidencia con mayor eficacia y ocultar los fallos estructurales.
    </p><p class="article-text">
        A menudo falta un v&iacute;nculo claro entre la presi&oacute;n y el resultado pol&iacute;tico. La acci&oacute;n militar, las sanciones o la diplomacia se tratan con demasiada frecuencia como fines en s&iacute; mismos, sin integrar el factor decisivo: el papel del pueblo iran&iacute; y de la oposici&oacute;n organizada.
    </p><p class="article-text">
        Este ha sido un argumento central de la resistencia iran&iacute; durante a&ntilde;os. La pol&iacute;tica de apaciguamiento y de compromiso con los mul&aacute;s &mdash;impulsada por el comercio, el petr&oacute;leo, el temor a la escalada nuclear, los proxies regionales, el terrorismo y la toma de rehenes&mdash; no constitu&iacute;a una alternativa a la guerra. Fueron pol&iacute;ticas fallidas y contraproducentes que reforzaron al r&eacute;gimen y acabaron desembocando en la guerra. La advertencia de Churchill sigue siendo pertinente: &laquo;Se os dio a elegir entre la guerra y el deshonor. Elegisteis el deshonor, y tendr&eacute;is la guerra&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea de un &ldquo;colapso desde el aire&rdquo; espont&aacute;neo es, por tanto, ilusoria. El r&eacute;gimen no es una estructura hueca que vaya a derrumbarse bajo presi&oacute;n externa. Es un sistema de seguridad capaz de absorber golpes y utilizar las amenazas externas para afianzar la cohesi&oacute;n interna. No se derrumba desde arriba; es cuestionado y, en &uacute;ltima instancia, derrocado desde dentro.
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva ha sido defendida durante mucho tiempo por el Consejo Nacional de la Resistencia de Ir&aacute;n, liderado por Maryam Rajavi, que aboga por una rep&uacute;blica democr&aacute;tica basada en la soberan&iacute;a popular y elecciones libres. Ha rechazado de forma constante tanto el apaciguamiento como las soluciones militares externas, defendiendo una &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo;: el cambio impulsado por el pueblo iran&iacute; y la resistencia organizada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El papel de la resistencia organizada</strong></h2><p class="article-text">
        El cambio democr&aacute;tico en Ir&aacute;n no es espont&aacute;neo ni el resultado de una intervenci&oacute;n extranjera. Requiere una fuerza estructurada dentro del pa&iacute;s capaz de mantener la presi&oacute;n sobre el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada existe en Ir&aacute;n una red clandestina de resistencia que opera en todo el pa&iacute;s, conocida como las Unidades de Resistencia. Estas estructuras, vinculadas a la OMPI, han desempe&ntilde;ado un papel activo en la movilizaci&oacute;n y el sostenimiento de las protestas, incluido el levantamiento de enero, pese a una represi&oacute;n intensa. Seg&uacute;n informes, tras esos acontecimientos, m&aacute;s de 2.000 miembros de estas unidades han desaparecido, es decir, han sido detenidos en secreto o asesinados. La reciente formaci&oacute;n de un ej&eacute;rcito clandestino de liberaci&oacute;n, tras el levantamiento de enero, refleja un intento de organizar la resistencia de forma m&aacute;s coordinada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s all&aacute; del &ldquo;no a la guerra&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El conflicto actual tambi&eacute;n ha puesto de manifiesto los l&iacute;mites de los esl&oacute;ganes predominantes en Europa. Los llamamientos a un alto el fuego o al &ldquo;no a la guerra&rdquo; son necesarios, pero no suficientes. Oponerse a la guerra sin abordar la estructura pol&iacute;tica de fondo corre el riesgo de congelar la crisis en lugar de resolverla.
    </p><p class="article-text">
        Para los actores europeos, incluida Espa&ntilde;a, la conclusi&oacute;n es clara: decir no a la guerra es insuficiente si se deja intacto el sistema existente. Una pol&iacute;tica seria debe reconocer el derecho del pueblo iran&iacute; a lograr un cambio democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las ilusiones del cambio desde el exterior</strong>
    </p><p class="article-text">
        La guerra tambi&eacute;n ha puesto de relieve la debilidad de las narrativas basadas en la intervenci&oacute;n externa. Reza Pahlavi, hijo del depuesto sha, y sectores de su base de apoyo de extrema derecha han descrito el conflicto como una &ldquo;guerra humanitaria&rdquo;, sugiriendo que los ataques militares podr&iacute;an allanar el camino para un cambio pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n es profundamente err&oacute;nea. La guerra no favorece los levantamientos populares; tiende a sofocarlos. Proporciona al r&eacute;gimen la justificaci&oacute;n necesaria para intensificar la represi&oacute;n y silenciar la disidencia. La hip&oacute;tesis de un colapso espont&aacute;neo desde el aire refleja un desconocimiento de la estructura y la resiliencia del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Esta distorsi&oacute;n tambi&eacute;n ha sido alimentada por ciertos medios. La cadena Iran International, cuya financiaci&oacute;n ha sido vinculada por diversos informes a Arabia Saud&iacute;, y en ocasiones amplificada por BBC Persian, ha contribuido seg&uacute;n cr&iacute;ticos, a una percepci&oacute;n distorsionada del panorama opositor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una rep&uacute;blica democr&aacute;tica desde dentro</strong></h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n central no es si el r&eacute;gimen est&aacute; bajo presi&oacute;n, sino qu&eacute; fuerza puede transformar esa presi&oacute;n en un resultado democr&aacute;tico. Sin el papel activo del pueblo iran&iacute; y de una resistencia organizada, ninguna presi&oacute;n externa producir&aacute; un cambio democr&aacute;tico. La verdadera cuesti&oacute;n para Europa es si est&aacute; dispuesta a reconocer de d&oacute;nde puede surgir ese cambio en Ir&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Firouz Mahvi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iran-bombas-guerra-no-traera-cambio-democratico_129_13112557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 20:04:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El levantamiento de enero en Irán y el colapso de la ilusión reformista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/levantamiento-enero-iran-colapso-ilusion-reformista_129_12969937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a25d42-8e3b-4cfd-952b-4072ce66580e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El levantamiento de enero en Irán y el colapso de la ilusión reformista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cambio en Irán no puede seguir el modelo europeo de las "revoluciones de terciopelo”. Dichas transiciones presuponen límites a la violencia estatal, fracturas en las élites gobernantes o la neutralidad de las fuerzas de seguridad. Ninguna de estas condiciones existe en el país</p></div><p class="article-text">
        El levantamiento nacional que sacudi&oacute; Ir&aacute;n a comienzos de enero de 2026 marc&oacute; una ruptura decisiva en la confrontaci&oacute;n entre la sociedad iran&iacute; y la teocracia gobernante. Lo que empez&oacute; como protestas contra el colapso econ&oacute;mico, la pobreza y la represi&oacute;n se transform&oacute; r&aacute;pidamente en un desaf&iacute;o directo a los fundamentos del poder clerical. La respuesta del r&eacute;gimen &mdash;especialmente brutal los d&iacute;as 8 y 9 de enero&mdash; revel&oacute; no solo la magnitud de la violencia que est&aacute; dispuesto a ejercer, sino tambi&eacute;n la imposibilidad estructural de cualquier transici&oacute;n pac&iacute;fica o negociada dentro del sistema actual.
    </p><p class="article-text">
        Durante esos dos d&iacute;as, las fuerzas de seguridad emplearon fuerza letal en numerosas ciudades. V&iacute;deos verificados, testimonios y datos m&eacute;dicos confirman disparos contra manifestantes en plazas p&uacute;blicas y barrios residenciales, incluso mientras intentaban dispersarse. Los hospitales se vieron saturados por heridos de bala, muchos con impactos en la cabeza y el torso superior, lo que indica disparos deliberadamente mortales.
    </p><p class="article-text">
        Esta violencia no fue accidental ni fruto de excesos locales. Los indicios apuntan a &oacute;rdenes procedentes de las m&aacute;s altas instancias del poder, acompa&ntilde;adas de apagones de internet, detenciones masivas y procedimientos judiciales acelerados. Todo ello form&oacute; parte de una estrategia coordinada destinada a sofocar cualquier contestaci&oacute;n organizada.
    </p><p class="article-text">
        Estos hechos explican por qu&eacute; el cambio pol&iacute;tico en Ir&aacute;n no puede seguir el modelo europeo de las llamadas &ldquo;revoluciones de terciopelo&rdquo;. Dichas transiciones presuponen l&iacute;mites a la violencia estatal, fracturas en las &eacute;lites gobernantes o la neutralidad de las fuerzas de seguridad. Ninguna de estas condiciones existe en Ir&aacute;n. La teocracia obtiene su legitimidad de una supremac&iacute;a ideol&oacute;gica sostenida por la coerci&oacute;n, y su aparato represivo es un pilar central de la supervivencia del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        En este entramado, los Guardianes de la Revoluci&oacute;n ocupan una posici&oacute;n clave. Act&uacute;an como fuerza militar, servicio de inteligencia, conglomerado econ&oacute;mico y herramienta de represi&oacute;n pol&iacute;tica. No existen para defender a la naci&oacute;n en un sentido convencional, sino para preservar el dominio clerical. Las protestas masivas son percibidas como amenazas existenciales, no como demandas pol&iacute;ticas, lo que hace inviable cualquier expectativa de reforma negociada.
    </p><p class="article-text">
        El levantamiento de enero tambi&eacute;n puso de relieve la importancia de la resistencia organizada para sostener una movilizaci&oacute;n nacional bajo una represi&oacute;n extrema. Frente a la imagen de protestas puramente espont&aacute;neas, los indicios muestran una coordinaci&oacute;n significativa entre ciudades y provincias. Redes vinculadas a la Organizaci&oacute;n de los Muyahidines del Pueblo de Ir&aacute;n (OMPI o MEK), conocidas como &ldquo;unidades de resistencia&rdquo;, desempe&ntilde;aron un papel relevante al conectar acciones locales en un movimiento nacional con demandas expl&iacute;citas de cambio de r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        La propia ret&oacute;rica del r&eacute;gimen refuerza esta lectura. Altos cargos han acusado reiteradamente a la OMPI de estar detr&aacute;s de las protestas, una admisi&oacute;n reveladora en un sistema que ha eliminado partidos independientes, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil. En este contexto, la existencia de una resistencia estructurada a escala nacional no puede considerarse marginal.
    </p><p class="article-text">
        El panorama pol&iacute;tico se vio adem&aacute;s alterado por una decisi&oacute;n clave de la Uni&oacute;n Europea. El 29 de enero de 2026, la UE incluy&oacute; a los Guardianes de la Revoluci&oacute;n en su lista de organizaciones terroristas, reconociendo su papel central en la represi&oacute;n interna y la violencia organizada. Al calificarlos no como una instituci&oacute;n militar convencional, sino como una entidad terrorista, la UE asumi&oacute; impl&iacute;citamente que oponerse a ellos es una respuesta leg&iacute;tima frente a una brutalidad institucionalizada.
    </p><p class="article-text">
        Para la oposici&oacute;n iran&iacute;, esta decisi&oacute;n confirm&oacute; una realidad esencial: la resistencia a los Guardianes de la Revoluci&oacute;n es inseparable de la lucha por los derechos pol&iacute;ticos y por un cambio estructural. Al mismo tiempo, debilit&oacute; la narrativa que presenta al r&eacute;gimen iran&iacute; como un interlocutor reformable mediante el di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        El levantamiento tambi&eacute;n reactiv&oacute; el debate sobre las alternativas pol&iacute;ticas. El intento del hijo del Sha derrocado de presentarse como figura nacional plantea serias dudas: carece de un mandato interno verificable, no ofrece mecanismos cre&iacute;bles de rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;ticas y se apoya en una autoridad heredada m&aacute;s que en la soberan&iacute;a popular. No es casual que en las protestas se rechazara tanto el r&eacute;gimen clerical como el retorno de una autoridad din&aacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ello, Maryam Rajavi ha planteado un marco estrat&eacute;gico alternativo, conocido como la &ldquo;tercera opci&oacute;n&rdquo;, que rechaza tanto el apaciguamiento de la teocracia como la intervenci&oacute;n militar extranjera. Este enfoque defiende que el cambio duradero en Ir&aacute;n debe surgir de una resistencia organizada desde dentro del pa&iacute;s y desembocar en una transici&oacute;n democr&aacute;tica: una administraci&oacute;n provisional, elecciones libres, separaci&oacute;n entre religi&oacute;n y Estado, igualdad de g&eacute;nero y abolici&oacute;n de la pena de muerte.
    </p><p class="article-text">
        El levantamiento de enero evidenci&oacute; algo que a&ntilde;os de di&aacute;logo no hab&iacute;an conseguido: si se quiere un verdadero cambio interno en Ir&aacute;n, Europa debe abandonar un enfoque complaciente y reconocer de manera realista la presencia de una resistencia organizada en el pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Firouz Mahvi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/levantamiento-enero-iran-colapso-ilusion-reformista_129_12969937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 21:05:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El levantamiento de enero en Irán y el colapso de la ilusión reformista]]></media:title>
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