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    <title><![CDATA[elDiario.es - Goyo Gómez Bolaños]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/goyo-gomez-bolanos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Goyo Gómez Bolaños]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que enmascara la obediencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/enmascara-obediencia_132_13023135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8514342-a6ef-45bd-b86a-292284eff7ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que enmascara la obediencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En este artículo se habla de la obediencia, que suele ser un comportamiento bien valorado socialmente, necesario y eficaz en algunas circunstancias, pero que en muchos casos oculta una cierta sumisión, pérdida de libertad y, paradójicamente, puede ser considerado como un ejercicio de deslealtad"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Goyo Gómez Bolaños</p></div><p class="article-text">
        Recientemente se han celebrado los carnavales en muchos pueblos de Castilla-La Mancha. Tuve la oportunidad de pasarme unos d&iacute;as por los de Villafranca de los Caballeros y ver la diversidad de disfraces que se despliegan en estas fiestas. Aunque en realidad no solo hay disfraces en Carnaval, ni todos los disfraces afectan a la vestimenta y al maquillaje. Hay tambi&eacute;n a diario y en todos los lugares muchas m&aacute;scaras del comportamiento en este gran teatro de la vida y de la interacci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica, como en otras actividades de la vida, el comportamiento m&aacute;s habitual es el de defender a tu partido y atacar al adversario, independientemente de lo que propongan o hagan, cuando parece razonable, tanto que existan discrepancias internas, como puntos de acuerdo con los otros grupos o partidos. No es habitual, por ello, expresar la disconformidad con los planteamientos de la propia organizaci&oacute;n, ni siquiera introducir matices a las posiciones dominantes. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pienso que expresar el desacuerdo no debilita a una organizaci&oacute;n ni es un acto de deslealtad como muchos entienden, m&aacute;s al contrario, la obediencia es lo que empobrece a una organizaci&oacute;n democr&aacute;tica y en muchos casos responde a un comportamiento desleal, porque suele disfrazar los verdaderos sentimientos y las opiniones personales, que no se atreven a ser expresadas por temor a sus posibles consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Discrepar con criterios y fundamentos es un acto de lealtad a nivel personal y organizativo. De una persona amiga se espera su opini&oacute;n sincera, aunque &eacute;sta no se comparta y a veces pueda doler. Otra cosa es la cr&iacute;tica t&aacute;ctica o estrat&eacute;gica para da&ntilde;ar o destruir a tu adversario (interno o externo), que tambi&eacute;n es una pr&aacute;ctica muy habitual en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, hasta el punto de que para mucha gente esta confrontaci&oacute;n se acabe confundiendo con la esencia de la pol&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">La obediencia &ldquo;debida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito del derecho existe el concepto jur&iacute;dico de la obediencia debida, que en algunos casos se utiliza como eximente de responsabilidad ante infracciones legales o hechos delictivos, argumentando que se actu&oacute; bajo &oacute;rdenes de un superior. Sin embargo, a veces la obediencia es un mal enmascarado que se viste de bien. Es un tema del que han hablado muchos fil&oacute;sofos y es un concepto clave en la psicolog&iacute;a social desde los influyentes experimentos de Milgram (1961), realizados poco despu&eacute;s del juicio a Adolf Eichmann, un funcionario nazi que se justificaba alegando que &ldquo;solo obedec&iacute;a &oacute;rdenes&rdquo;. Su autor, Stanley Milgram, busc&oacute; comprender hasta qu&eacute; punto las personas comunes pueden obedecer instrucciones que entran en conflicto con su moral personal. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre este tema tambi&eacute;n hay otros estudios posteriores de los que hablar&eacute; en otros art&iacute;culos. Aunque en muchas situaciones el comportamiento obediente oculta los propios pensamientos y auto-reprime los verdaderos sentimientos que en muchos casos los atrofia para evitarse ciertos deslices o problemas, renunciando en ocasiones a defender valores &eacute;ticos esenciales que bien pudieran justificar la objeci&oacute;n de conciencia o la manifestaci&oacute;n del rechazo o el desacuerdo.
    </p><p class="article-text">
        No dudo de la eficacia de un comportamiento masivamente obediente en cualquier organizaci&oacute;n. La uni&oacute;n, se dice, hace la fuerza y, por el contrario, la divisi&oacute;n debilita las posibilidades de &eacute;xito de cualquier organizaci&oacute;n. La historia nos ofrece muchos ejemplos de &eacute;xito de movimientos sociales altamente disciplinados, aunque algunos con consecuencias especialmente lamentables, como los propios movimientos fascistas del siglo pasado, que desencadenaron en la II Guerra Mundial. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo podr&iacute;a decirse del 'estalinismo' sovi&eacute;tico y de otros reg&iacute;menes gobernados con mano de hierro. La obediencia tambi&eacute;n es un valor esencial en el funcionamiento de los ej&eacute;rcitos y suele invocarse para mantener el orden, generalmente cuando los liderazgos han perdido su &ldquo;aut&oacute;ritas&rdquo;, su credibilidad o su capacidad de seducci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Obedecer es hacer lo que te dicen sin mayor cuestionamiento y simplemente porque te lo dice alguien con más poder o mayor autoridad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene no confundir la obediencia ciega y acr&iacute;tica con el estar de acuerdo, con compartir ideas y objetivos, con simpatizar, con sentirse identificado o incluso con la propia conformidad. Obedecer es hacer lo que te dicen sin mayor cuestionamiento y simplemente porque te lo dice alguien con m&aacute;s poder o mayor autoridad. 
    </p><p class="article-text">
        No dudo, como dec&iacute;a antes, de la eficacia de estos comportamientos y, por ello, de lo bien reconocidos y recompensados que suelen estar dentro de las organizaciones. Tampoco cuestiono que en determinadas circunstancias puedan estar justificados; pero en pol&iacute;tica, hay que decirlo, limitan el ejercicio de la democracia interna que consagra la propia Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola para los partidos pol&iacute;ticos y sobre todo reducen o atrofian la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente la libertad un valor del proceso de transici&oacute;n pol&iacute;tica a la democracia, con este valor nos socializamos pol&iacute;ticamente la mayor&iacute;a de la gente de mi generaci&oacute;n y creo que debemos defender y promover las condiciones para su ejercicio. Por ello me parece bien la discrepancia pol&iacute;tica cuando responde a motivos y criterios fundamentados, lo que no impide tampoco la libre voluntad o la necesidad de construir acuerdos desde diferentes posiciones ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, son menos loables los comportamientos de obediencia inquebrantable o sumisa, que en muchos casos encubren deslealtades o enmascaran profundas discrepancias que no se atreven a manifestar. Por el contrario, me parecen m&aacute;s saludables ciertos ejercicios de desobediencia cr&iacute;tica. El propio escritor Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s se lo dec&iacute;a al periodista Jordi &Eacute;vole en un reportaje emitido recientemente en su programa de televisi&oacute;n, donde le confesaba que escrib&iacute;a por desobediencia y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Escribir es un modo de desobedecer&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goyo Gómez Bolaños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/enmascara-obediencia_132_13023135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 08:51:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que enmascara la obediencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política y nosotr@s]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/politica-nosotrats_132_12976424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a903b70a-e52d-4678-8c76-9493e4279fe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política y nosotr@s"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La desafección política tiene también un componente cíclico, a veces pasajero; aunque conviene tomarse en serio la situación en la que nos encontramos porque los vientos que soplan no parecen favorables para la convivencia y tienen componentes intransigentes que todavía no tenemos suficientemente identificados, pero se parecen a estadios a los que una gran mayoría de personas no queremos volver"</p></div><p class="article-text">
        Las personas podemos relacionarnos con la pol&iacute;tica como espectadoras m&aacute;s o menos informadas o cr&iacute;ticas, como ciudadanas participantes o militantes y como voluntarias o profesionales de la pol&iacute;tica. Cualquiera de estas formas son leg&iacute;timas, incluso la de pasar de la pol&iacute;tica o la de verla como una amenaza. Si bien la pol&iacute;tica es consustancial al 'animal social' que somos la especie humana y es que para convivir y organizarnos necesitamos instituciones y personas que ejerzan esta funci&oacute;n. No desaparecer&aacute; la pol&iacute;tica porque una parte muy significativa de la sociedad desconf&iacute;e de la pol&iacute;tica y de las personas que se dedican profesionalmente a realizarla.
    </p><p class="article-text">
        Entre los atributos de la pol&iacute;tica est&aacute; el que es imprescindible y necesaria para vivir en sociedad. Es una enso&ntilde;aci&oacute;n pensar en un mundo sin gobierno y, aunque hay ideolog&iacute;as que aspiran a ello, yo dir&iacute;a que en la mayor&iacute;a de los casos este tipo de pensamientos se corresponden con un preocupante analfabetismo de una parte de la ciudadan&iacute;a y, en este sentido, no puedo entender que alguien culmine la educaci&oacute;n b&aacute;sica obligatoria pensando, por ejemplo, que no es necesario pagar impuestos. La tolerancia y la imparcialidad ideol&oacute;gica de la ense&ntilde;anza no puede llevar a que una parte del alumnado tenga un nivel tan grande de ignorancia pol&iacute;tica. Otra cuesti&oacute;n debatible y pertinente ser&iacute;a qu&eacute; tipo de impuestos hay que pagar, qui&eacute;n y para qu&eacute; prestaciones o servicios p&uacute;blicos y, sobre todo, con qu&eacute; niveles de eficacia y eficiencia se gestionan los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la pol&iacute;tica no es una ciencia exacta, tiene diversidad ideol&oacute;gica y discrepancia de intereses y est&aacute; impregnada de relaciones de poder. Esto hace que la mayor parte de las actuaciones se realicen en el plano de la confrontaci&oacute;n, en muchos casos, leg&iacute;tima y comprensible y, en otros muchos, con malas artes, odio, y descalificaciones personales de los adversarios por motivos oscuros o poco entendibles. Son comportamientos que me atrevo a calificar de 'perverso', por m&aacute;s que sean reproducidos y destacados por los medios de comunicaci&oacute;n o aplaudidos por sus simpatizantes o por su militancia m&aacute;s forofa. Estos comportamientos los califico as&iacute; porque desvirt&uacute;an la funci&oacute;n y la actividad pol&iacute;tica y conducen a la decepci&oacute;n y al des&aacute;nimo de una parte de la ciudadan&iacute;a que, los haya votado o no, se han atribuido su leg&iacute;tima representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Igual que sucede con las competiciones deportivas, abogo por que las discrepancias pol&iacute;ticas tengan sus reglas de juego y se den las correspondientes explicaciones de las posiciones pol&iacute;ticas y de las medidas que se proponen. Me parece un ejercicio de salud democr&aacute;tica que exige talante y capacidad (actitud y aptitud) para el desempe&ntilde;o de la pol&iacute;tica. Generan mucho da&ntilde;o los pol&iacute;ticos y las pol&iacute;ticas, de cualquier partido, que hacen de su lenguaje agresivo e hiriente su &uacute;nica virtud.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s dif&iacute;cil me parece desprenderse de las relaciones de poder que siempre est&aacute;n presentes en la pol&iacute;tica y en cualquier actividad humana. La lucha por el poder explica en buena parte el comportamiento pol&iacute;tico, dentro y fuera de los partidos. Hay tacticismo, relaciones de conveniencia, extra&ntilde;as alianzas, sobreactuaciones y comportamientos realmente canallescos en las luchas de poder y, sin embargo, son estas pr&aacute;cticas las que explican en muchos casos los posicionamientos pol&iacute;ticos y las que, por otra parte, apartan de la pol&iacute;tica a muchas personas preparadas para la gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico, generando confusi&oacute;n en sus propios electorados, a los que les cuesta entender en clave ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica este tipo de comportamientos.
    </p><p class="article-text">
        El poder debiera ser un instrumento al servicio de la pol&iacute;tica, pero en demasiadas ocasiones se toma a la pol&iacute;tica como un medio para el ejercicio del poder. Y es aqu&iacute; donde pienso que radica una buena parte de la desafecci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con la pol&iacute;tica y con los pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es preocupante la actitud de las personas m&aacute;s j&oacute;venes en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica, porque una buena parte opta por la apat&iacute;a y otra por posiciones ultras que tienen que ver m&aacute;s con su malestar que con una formaci&oacute;n ideol&oacute;gica o pol&iacute;tica bien sustentada.
    </p><p class="article-text">
        Es importante el rol pol&iacute;tico de las y los j&oacute;venes que han de verse representados tanto en las pol&iacute;ticas como en el lenguaje de los discursos. No se habla de sus problemas, no se aportan soluciones, pero tampoco se habla en su lenguaje, tal vez porque la mayor&iacute;a de las y los pol&iacute;ticos no piensan que una persona joven les est&aacute; escuchado cuando hablan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El poder debiera ser un instrumento al servicio de la política, pero en demasiadas ocasiones se toma a la política como un medio para el ejercicio del poder. Y es aquí donde pienso que radica una buena parte de la desafección de la ciudadanía con la política y con los políticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante el cansancio de la ciudadan&iacute;a, incluso el de las personas que siempre han respondido a las citas electorales porque saben valorar la importancia de acudir a votar, pero sienten que cuando se habla de pol&iacute;tica apenas se habla de sus problemas ni se proponen medidas para mejorar su vida, individual y colectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de que este tipo de an&aacute;lisis es una generalizaci&oacute;n y puede no corresponderse, al menos de igual manera, con todos los partidos ni con determinadas personas que se dedican a la pol&iacute;tica con mucha vocaci&oacute;n, oficio y dedicaci&oacute;n; aunque con algunos matices, lo veo de manera generalizada en todos los &aacute;mbitos de la pol&iacute;tica y no solo en la pol&iacute;tica nacional, tambi&eacute;n en la pol&iacute;tica regional y local, as&iacute; como en otro tipo de organizaciones y empresas. En posteriores art&iacute;culos escribir&eacute; sobre situaciones concretas.
    </p><p class="article-text">
        Generalizar es inevitable y a la vez necesario para analizar situaciones sociales, pero tambi&eacute;n para interpretar fen&oacute;menos complejos y prever tendencias. En este sentido, me preocupa la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual, especialmente dos fen&oacute;menos que observo en crecimiento: el malestar de las y los j&oacute;venes (que se encuentran con dificultades para vivir de manera independiente sin el apoyo de sus padres y madres) y el cansancio de las personas adultas (que han visto mejoradas sus condiciones materiales de vida, pero se sienten desilusionados con la pol&iacute;tica). Dos fen&oacute;menos que beben de fuentes diferentes, pero que peligrosamente se retroalimentan y a la vez conducen al enfrentamiento intergeneracional.
    </p><p class="article-text">
        Algunas cosas habr&iacute;a que hacer para desactivar esta tendencia a la decepci&oacute;n y a la crispaci&oacute;n: la primera, reconocer la gravedad de la situaci&oacute;n e identificar las causas (no hay soluci&oacute;n a un problema que no se ha reconocido), y despu&eacute;s, analizarlo y proponer las soluciones que pasan por un cambio en la cultura pol&iacute;tica, dignific&aacute;ndola, haci&eacute;ndola &uacute;til e incorporando la dimensi&oacute;n &eacute;tica en el comportamiento pol&iacute;tico que va m&aacute;s all&aacute; de reprochar la corrupci&oacute;n del adversario.
    </p><p class="article-text">
         Hay que prevenir la corrupci&oacute;n en todos los &aacute;mbitos, adem&aacute;s y sobre todo hay que hacer la pol&iacute;tica m&aacute;s transparente, mejorar la calidad de la democracia y hablar m&aacute;s de las pol&iacute;ticas de las cosas que de las cosas de la pol&iacute;tica. No es m&aacute;s aburrido hablar y conversar de las cosas importantes que hacer debates con insultos y broncas sobre cuestiones que poco tienen que ver con la vida real de la gente.
    </p><p class="article-text">
        La desafecci&oacute;n pol&iacute;tica tiene tambi&eacute;n un componente c&iacute;clico, a veces pasajero; aunque conviene tomarse en serio la situaci&oacute;n en la que nos encontramos porque los vientos que soplan no parecen favorables para la convivencia y tienen componentes intransigentes que todav&iacute;a no tenemos suficientemente identificados, pero se parecen a estadios a los que una gran mayor&iacute;a de personas no queremos volver. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, pienso que debemos actuar con m&aacute;s y mejor democracia, porque los problemas de la pol&iacute;tica no afectan solo a los partidos y a las personas que se dedican a la pol&iacute;tica. Los problemas de la pol&iacute;tica nos afectan a nosotr@s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goyo Gómez Bolaños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/politica-nosotrats_132_12976424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 06:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política y nosotr@s]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Políticos,Ideología,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juventud, divino tesoro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/dialogando-con-la-sociedad-y-las-ciencias-politicas/juventud-divino-tesoro_132_12775460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b74d3ef-507a-44e3-b0b4-e95be6f68c52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juventud, divino tesoro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mirada sociológica a la situación de la juventud actual y sus dificultades para la emancipación.
</p></div><p class="article-text">
        Las etapas de la vida se ven de forma distinta seg&uacute;n la edad. Las personas mayores ya han transitado por la infancia, la adolescencia y la juventud, tienen mucho pasado, mientras que quienes a&uacute;n son j&oacute;venes tienen por delante todo el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Esto condiciona la forma en que se observa la juventud: las personas j&oacute;venes se proyectan, mientras que las mayores tienden a mirar retrospectivamente, comparando su pasado con el presente.
    </p><p class="article-text">
        Las comparaciones son cognitivamente inevitables, podemos hablar y entender porque podemos comparar, la cuesti&oacute;n es d&oacute;nde fijamos los marcos o los t&eacute;rminos de las comparaciones. Estas no siempre han de ser diacr&oacute;nicas (predominantemente hist&oacute;ricas), tambi&eacute;n pueden ser sincr&oacute;nicas (en buena parte sociol&oacute;gicas). Lo que resulta evidente es que el momento y las circunstancias en las que una personas o colectivo afronta las etapas de la vida condiciona la manera de pensar, comportarse y comprender la realidad en la que vive.
    </p><p class="article-text">
        Las personas de la generaci&oacute;n de <em>baby boom</em>, nacidas en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60, formaron la generaci&oacute;n m&aacute;s numerosa y, coincidiendo con su juventud o con la adolescencia, vivieron importantes transformaciones econ&oacute;micas (la industrializaci&oacute;n, el turismo), t&eacute;cnicas (la llegada de los primeros electrodom&eacute;sticos), sociales (el cambio de ideas y valores), culturales (las vanguardias art&iacute;sticas y la influencia del pop y el rock) y pol&iacute;ticas (la llamada transici&oacute;n democr&aacute;tica). Hoy est&aacute;n empezando a jubilarse y dentro de unas d&eacute;cadas se encontrar&aacute;n en situaci&oacute;n de dependencia y van a necesitar cuidados. Por la propia situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica y tambi&eacute;n por ser tan numerosa, esta generaci&oacute;n sufri&oacute; tal vez como ninguna las consecuencias del desempleo y las dificultades para acceder a su primer trabajo y aunque muchas de ellas han podido realizar una vida laboral completa, hoy est&aacute;n preocupadas por la sostenibilidad del sistema de pensiones con una pir&aacute;mide de poblaci&oacute;n que se est&aacute; invirtiendo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las y los j&oacute;venes de ahora se est&aacute;n encontrando con menos dificultades para acceder al empleo (la tasa de paro juvenil ha pasado del 47,7% hace diez a&ntilde;os, al 25,4%, seg&uacute;n los datos de la EPA del tercer trimestre de este a&ntilde;o), pero con unos sueldos muy precarios. Algunos estudios indican que el salario de los j&oacute;venes entre 20 y 24 a&ntilde;os es un 45% inferior al salario medio nacional. Esto no les permite emanciparse, sobre todo con el emergente problema de la vivienda (mientras el salario medio de los j&oacute;venes es alrededor de 1.300 euros, el alquiler medio en ciudades como Madrid est&aacute; en torno a los 1.600 euros mensuales).
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n est&aacute; dificultando a las y los j&oacute;venes poder desarrollar una vida independiente de sus padres y est&aacute; llevando a extender la categor&iacute;a de 'juventud' hasta los 35 a&ntilde;os, con las consiguientes consecuencias en la bajada de la natalidad, tan necesaria en los pa&iacute;ses demogr&aacute;ficamente envejecidos. Aunque la inmigraci&oacute;n podr&iacute;a ser parte de la soluci&oacute;n, este tema merece otro art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de la juventud actual tiene una interesante dimensi&oacute;n sociol&oacute;gica, en alianza con los impactos del desarrollo tecnol&oacute;gico, las nuevas formas de trabajo, los cambios en los valores y en las relaciones de g&eacute;nero, as&iacute; como en las estructuras y configuraciones de los modelos familiares. Estamos ante una nueva realidad que est&aacute; afectando a la manera de vivir de la sociedad en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Las y los j&oacute;venes actuales tienen mayor formaci&oacute;n, sobre todo en el desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades tecnol&oacute;gicas y disponen de instrumentos que manejan y utilizan con mayor destreza que las personas mayores, benefici&aacute;ndose m&aacute;s de sus utilidades. Pero tambi&eacute;n las padecen en algunos casos, con los usos y abusos de las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n y la inteligencia artificial, as&iacute; como con las adicciones a las pantallas que les exponen a situaciones de riesgo y soledad o a tener que afrontar situaciones delicadas de salud mental (otro tema importante). 
    </p><p class="article-text">
        Atender a las personas mayores, vulnerables y/o en situaci&oacute;n de dependencia es una obligaci&oacute;n moral y un ejercicio de solidaridad intergeneracional que refleja los valores de una sociedad, creo que esto se tiene muy claro; pero facilitar el tr&aacute;nsito a la vida adulta de las personas j&oacute;venes es tambi&eacute;n un valor saludable y una inversi&oacute;n en capital social que tambi&eacute;n puede favorecer la sostenibilidad de la protecci&oacute;n social de los colectivos m&aacute;s vulnerables. Es la calidad de vida de las personas j&oacute;venes, pero es tambi&eacute;n la sociedad del futuro lo que est&aacute; en juego.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
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      <p class="quote-text">No es casualidad que las y los jóvenes se sientan decepcionados con la política o adopten posicionamientos de apatía o rechazo. Solo una actitud miope ante la realidad social actual impide ver que los problemas de la juventud no ocupen un lugar prioritario en la agenda política y mediática del país</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; va mi tesis y mi llamada de atenci&oacute;n: la econom&iacute;a, la sociedad y la pol&iacute;tica no est&aacute;n siendo generosas con la juventud; probablemente nunca lo hayan sido, pero actualmente es el sector que m&aacute;s ha cargado con las consecuencias de las crisis econ&oacute;micas, el que menos capacidad econ&oacute;mica ha recuperado, el que menos se beneficia de las prestaciones sociales, el que va a tener que cargar con la sostenibilidad de los sistemas de protecci&oacute;n social y el que, en muchos casos, no podr&aacute; tener los hijos/as que desee. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no se habla de estos temas en los grandes debates p&uacute;blicos, ni se aportan soluciones. No es casualidad que las y los j&oacute;venes se sientan decepcionados con la pol&iacute;tica o adopten posicionamientos de apat&iacute;a o rechazo. Solo una actitud miope ante la realidad social actual impide ver que los problemas de la juventud no ocupen un lugar prioritario en la agenda pol&iacute;tica y medi&aacute;tica del pa&iacute;s, y esto est&aacute; teniendo consecuencias negativas (personales, sociales y pol&iacute;ticas) para la juventud de hoy, pero tambi&eacute;n para la sociedad de ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de las personas j&oacute;venes actuales no son solo sus problemas, porque estos afectan a la sociedad en su conjunto y al futuro de la misma. El dicho de que la juventud es un &ldquo;divino tesoro&rdquo; no es solo por sus virtudes f&iacute;sicas, su belleza, su energ&iacute;a o la capacidad de disfrute que se asocian con esta edad, sino que se trata de algo que las sociedades deben cuidar (atesorar) para su propia supervivencia, desarrollo y progreso. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Goyo Gómez Bolaños]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Nov 2025 18:32:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juventud, divino tesoro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociología,Jóvenes,Vivienda,Política]]></media:keywords>
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