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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mahsa Mohebali]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mahsa-mohebali/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mahsa Mohebali]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Prometí a la Guardia Revolucionaria no escribir más, pero con mi país en guerra es lo único que puedo hacer por Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/prometi-guardia-revolucionaria-no-escribir-pais-guerra-unico-iran_129_13066170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f05801fe-80bb-44f9-85dd-348f77205a33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prometí a la Guardia Revolucionaria no escribir más, pero con mi país en guerra es lo único que puedo hacer por Irán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritoria iraní Mahsa Mohebali recuerda el episodio de su interrogatorio por parte de la inteligencia de la Guardia Revolucionaria del régimen persa</p><p class="subtitle">Irán, entre la corona y el turbante: esta foto define mis 47 años de lucha contra la teocracia </p></div><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mapas-escalada-conflicto-iran-estrangulamiento-estrecho-ormuz_1_13062219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la guerra estalla en Ir&aacute;n</a>, yo estoy aqu&iacute;, en un pueblo peque&ntilde;o y hermoso de Catalu&ntilde;a, en un rinc&oacute;n tranquilo de los Pirineos, contemplando la nieve blanca de las cimas. Las fotos de Teher&aacute;n, sin embargo, muestran un cielo negro, cubierto de humo y petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; debo hacer yo? &iquest;Qu&eacute; puede hacer una escritora como yo? &iquest;Qu&eacute; es lo que quiero? Siempre he cre&iacute;do que no deb&iacute;a ser pol&iacute;tica, o m&aacute;s bien, no quer&iacute;a serlo. Un escritor debe ser libre. Pero, &iquest;qu&eacute; pasa cuando para publicar mis obras tengo que pedir permiso a la oficina de censura? Cuando no me dan el permiso...o cuando lo recibo y luego me proh&iacute;ben la obra... &iquest;puedo seguir afirmando que no soy pol&iacute;tica? &iquest;Y cuando me invitan a Estados Unidos para un taller de escritura? &iquest;Cuando, como tanta gente, no me quedo en Am&eacute;rica y regreso a Ir&aacute;n? &iquest;He cometido un acto pol&iacute;tico? &iquest;Y cuando publico mi libro en Afganist&aacute;n antes del segundo ascenso de los talibanes?
    </p><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os la inteligencia de la Guardia Revolucionaria (la Sepah) asalt&oacute; nuestra casa, registr&oacute; nuestros muebles y luego fui interrogada una y otra vez... Me pregunto constantemente: &iquest;por qu&eacute; la inteligencia del Sipah? En teor&iacute;a, la Sepah, como fuerza militar, no deber&iacute;a tener nada que ver con una escritora y un director de teatro. Estos d&iacute;as escucho que en estos &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os casi todo el mundo ha acabado pasando por esa oficina: un edificio residencial entre las casas de la gente que solo tiene un cartel sencillo: &ldquo;Oficina de Supervisi&oacute;n y Seguimiento&rdquo;. &iquest;Supervisi&oacute;n de qu&eacute;? &iquest;Seguimiento de qu&eacute;?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ocho hombres y una mujer entraron de repente en nuestro apartamento con una orden de registro y detención contra mí. El cargo: perturbar la opinión pública, difusión de falsedades y acciones contra el sistema</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, en una calurosa tarde de verano, ocho hombres y una mujer entraron de repente en nuestro apartamento con una orden de registro y detenci&oacute;n contra m&iacute;. El cargo: perturbar la opini&oacute;n p&uacute;blica, difusi&oacute;n de falsedades y acciones contra el sistema. &iquest;C&oacute;mo? Dijeron que ya se ver&iacute;a despu&eacute;s. &iexcl;Pero a&uacute;n no se ha visto!
    </p><p class="article-text">
        Durante los interrogatorios de los d&iacute;as siguientes, todo fue grotesco; &iexcl;una aut&eacute;ntica tragicomedia! Hab&iacute;an revisado cada publicaci&oacute;n e historia de Instagram y Facebook, cada libro, todo lo que hab&iacute;a en mi port&aacute;til. Novelas inacabadas, guiones a medias, borradores de cuentos. Hab&iacute;an le&iacute;do todos mis escritos privados que no permit&iacute;a que nadie leyera. Perder mi port&aacute;til me doli&oacute; m&aacute;s que el registro de nuestra casa, incluso m&aacute;s que ver c&oacute;mo las manos de aquella mujer tiraban mi ropa interior al suelo frente a los ojos de los hombres de la Sepah. El port&aacute;til de un escritor es la trastienda de su mente. Cuando alguien viola incluso los recovecos de tu pensamiento y te interrogan hasta por la posibilidad de una novela, te arrebatan toda tu existencia.
    </p><h2 class="article-text">El interrogador, personaje de f&aacute;bula</h2><p class="article-text">
        El interrogador hab&iacute;a le&iacute;do en mi port&aacute;til una novela inacabada. Era la historia de un complejo de apartamentos que poco a poco era ocupado por gatos que al principio parec&iacute;an muy tiernos, mientras los humanos terminaban viviendo en coches o almacenes. El interrogador pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Con los gatos te refieres a nosotros?&rdquo;. Dije que no, conteniendo a duras penas una carcajada. 
    </p><p class="article-text">
        Mi port&aacute;til es tan ca&oacute;tico y desordenado que realmente sent&iacute;a l&aacute;stima por quien hubiera tenido que leer toda mi informaci&oacute;n. Desde que tengo memoria, siempre estoy con papel y bol&iacute;grafo o con el port&aacute;til en la mano: diarios, listas de la compra, cr&iacute;ticas de libros, recetas de cocina, instrucciones para hacer cerveza, borradores de guiones, la versi&oacute;n final de una novela. Ni yo misma entiendo bien qu&eacute; estoy haciendo; &iquest;c&oacute;mo van a entender ellos, esos interrogadores, lo que pasa por mi cabeza?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nuevos ataques aéreos en el centro de Teherán, en la madrugada de este viernes."
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                Nuevos ataques aéreos en el centro de Teherán, en la madrugada de este viernes.                            </span>
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        En teor&iacute;a, confiscar los dispositivos de un escritor para leer su contenido no deber&iacute;a tener otro objetivo, a menos que buscaran documentos de espionaje en mi port&aacute;til... o quiz&aacute;s los buscaban. Me preguntaban constantemente por mis entrevistas, mis viajes y la publicaci&oacute;n de mi libro en Italia. Dec&iacute;an que en un curso literario en Iowa coincid&iacute; con un escritor israel&iacute;. Con eso quer&iacute;an fabricar cualquier cargo contra m&iacute;. Ya saben que en Ir&aacute;n pueden fabricar un cargo contra ti. &iexcl;As&iacute; de f&aacute;cil!
    </p><p class="article-text">
        Mientras registraban mi armario, mi mente &ldquo;de dibujo animado&rdquo; imaginaba las cabezas de Netanyahu, Trump, Biden y otros asomando entre abrigos y sombreros, sonriendo y desapareciendo, mientras los ocho hombres de la Sepah y la mujer con chador corr&iacute;an por el apartamento persiguiendo a los dibujos de Netanyahu y Biden.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el interrogador dijo &ldquo;&iquest;te refieres a nosotros con los gatos?&rdquo;, mi mente empez&oacute; a jugar de nuevo; ahora lo ve&iacute;a con forma de gato, un gato con chador sentado frente a m&iacute;... &iquest;Por qu&eacute; pensaba que ellos eran los gatos? &iquest;Era mi paranoia? &iquest;Quiz&aacute;s la influencia de Rebeli&oacute;n en la granja de Orwell? Pero lo dijo de una manera... Con una mueca... La mueca de quien dice: &ldquo;Ja, &iquest;nos has subestimado, gata? &iexcl;Nosotros somos leopardos! &iquest;Qu&eacute; almacenes ni qu&eacute; coches? Vamos a hacer que os vay&aacute;is de este barrio...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es realmente interesante: cuando pensaba en la trama de esa novela, no hab&iacute;a reflexionado sobre esto... &iexcl;Que la inteligencia del Sipah se viera a s&iacute; misma en el papel del gato destinado a ocupar nuestra casa, y poco a poco todo el edificio y todo Ir&aacute;n! Y bueno, por supuesto, eso es lo que hab&iacute;an hecho. Hab&iacute;an ocupado todo lo nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Muchos han sido citados por la inteligencia de la Sepah y han firmado un acta de compromiso. Yo tambi&eacute;n lo hice. Al principio discutimos. Mis nervios estallaron, romp&iacute; el plato de la taza y me cort&eacute; las venas. Me volv&iacute; loca. Quise que todo terminara all&iacute; mismo. Despu&eacute;s, por ese mismo acto, me citaron de nuevo en la prisi&oacute;n de Evin.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Decían que en un curso literario en Iowa coincidí con un escritor israelí. Con eso querían fabricar cualquier cargo contra mí.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuimos a Evin; yo estaba acusada de sembrar el caos en la sesi&oacute;n. El interrogador estaba furioso y prepotente. El secretario del juez nos llev&oacute; a un almac&eacute;n; tambi&eacute;n estaban la mujer con chador y mi esposo. El interrogador estaba convencido de que los hab&iacute;a enga&ntilde;ado; que mi comportamiento hab&iacute;a sido tranquilo y que de repente explot&eacute;. Dijo: &ldquo;Incluso hemos almorzado con la se&ntilde;ora Mohebali&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que almorzar es muy importante para ellos. Para estas fuerzas religiosas del gobierno, el almuerzo es fundamental. Recuerdo al presidente Raisi, el que muri&oacute; tres a&ntilde;os despu&eacute;s en un accidente de helic&oacute;ptero y sobre quien se hicieron millones de chistes. All&aacute; donde llegaba, preguntaba si hab&iacute;an almorzado o no. &iexcl;En medio de semejante crisis econ&oacute;mica y la terrible situaci&oacute;n de la gente, le preocupaba si el que ten&iacute;a enfrente hab&iacute;a almorzado! &iexcl;Una caricatura!
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que me llamaran m&aacute;s de 20 veces para interrogarme, estaba agotada. Por las ma&ntilde;anas, de nueve a cinco de la tarde... preguntas, preguntas, preguntas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Se&ntilde;ora Mohebali, cu&eacute;ntelo desde el principio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y d&oacute;nde estaba el principio? &iquest;Desde Ad&aacute;n y Eva? Los nombres de todos los t&iacute;os, t&iacute;as, primos... profesiones...
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Has tenido suerte de tener marido, de lo contrario te habr&iacute;amos condenado como prostituta.
    </p><p class="article-text">
        No tengo ganas de escribir sobre estas cosas. Lo he escrito muchas veces, detalle por detalle. Pero nunca he podido transmitir en el papel la sensaci&oacute;n que tuve esos meses. Cuanto m&aacute;s escribo, m&aacute;s me convenzo de que es imposible. Cuando la inteligencia de la Sepah husmea en los callejones de tu mente, es una sensaci&oacute;n inenarrable.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente firm&eacute; el compromiso sobre lo que deb&iacute;a y no deb&iacute;a hacer:
    </p><p class="article-text">
        No conceder entrevistas a medios extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        No firmar nuevos contratos para la traducci&oacute;n de mis obras en el extranjero.
    </p><p class="article-text">
        No escribir nada sobre la censura.
    </p><p class="article-text">
        No escribir sobre el colectivo LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        No escribir sobre la adicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No escribir sobre la d&eacute;cada de los ochenta.
    </p><p class="article-text">
        No escribir sobre...
    </p><p class="article-text">
        Ya no recuerdo el resto. Le dije al interrogador: &ldquo;&iquest;Podr&iacute;a tener una copia de mis compromisos?&rdquo;. Se rio y dijo: &ldquo;&iquest;Quieres guardar pruebas?&rdquo;. Dije: &ldquo;No, es que no voy a recordar sobre qu&eacute; cosas no debo escribir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en este pueblo de buen clima en el norte de Catalu&ntilde;a, estoy escribiendo todo esto. Quiero escribir sobre todas las cosas que amo y que siento que debo escribir. No tengo otra labor que escribir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mahsa Mohebali]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/prometi-guardia-revolucionaria-no-escribir-pais-guerra-unico-iran_129_13066170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 23:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Represión,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irán, entre la corona y el turbante: esta foto define mis 47 años de lucha contra la teocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/iran-corona-turbante-momento-revolucionaria-47-anos-lucha-teocracia_129_12979757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a4aab9d-14fa-4ef8-854f-f52440f7fc2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irán, entre la corona y el turbante: esta foto define mis 47 años de lucha contra la teocracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritoria iraní Mahsa Mohebali rememora su experiencia infantil en la revolución islámica de 1979 y los ecos que proyecta en las protestas actuales, con el fondo de la dualidad histórica persa entre el poder monárquico y el religioso</p><p class="subtitle">Entrevista - 
Hoda Afshar, artista: “La lucha de las mujeres iraníes va mucho más allá del hiyab”
</p></div><p class="article-text">
        El 1 de abril de 1979 (12 de Farvard&iacute;n de 1358, seg&uacute;n el calendario iran&iacute;), exactamente un mes y 20 d&iacute;as despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n de Ir&aacute;n, fue el d&iacute;a en que me di cuenta de que mi parte de la revoluci&oacute;n se hab&iacute;a terminado, se hab&iacute;a agotado. Ten&iacute;a siete a&ntilde;os y la sensaci&oacute;n de la victoria de la revoluci&oacute;n se entrelazaba con el cierre de las escuelas y el aroma de la primavera y los brotes; con mi falda plisada azul marino, sent&iacute;a una sensaci&oacute;n de liberaci&oacute;n y bienestar. Insist&iacute;a en que fu&eacute;ramos a votar como los dem&aacute;s; me gustaba el &ldquo;juego de la revoluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Te gustar&iacute;a usar el chador (hijab)? &mdash;pregunt&oacute; mi padre.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No... Bueno, entonces votaremos 'no' a la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica &mdash;contest&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; solo Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica, s&iacute; o no? &iquest;Qu&eacute; pasa con el resto de las ideolog&iacute;as? &iquest;Qu&eacute; hay de aquellos que quieren una rep&uacute;blica secular o de las dem&aacute;s personas y sus creencias? &mdash;Mi padre dijo que este mismo tipo de refer&eacute;ndum demostraba que el funeral de la revoluci&oacute;n ya se hab&iacute;a oficiado&mdash; Nos robaron la revoluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Para mi mente de siete a&ntilde;os era dif&iacute;cil entender c&oacute;mo el ayatol&aacute; Jomeini, que hasta hac&iacute;a solo dos meses era el l&iacute;der de la revoluci&oacute;n, se hab&iacute;a convertido ahora en un &ldquo;ladr&oacute;n&rdquo; y en objeto de odio para una parte de los revolucionarios. Desde aquel d&iacute;a, nuestra parte de la revoluci&oacute;n termin&oacute; y se transform&oacute; en los insultos que mi padre y sus amigos lanzaban al televisor. Una vez, mi padre le arroj&oacute; una zapatilla y mi madre le dej&oacute; de hablar durante una semana.
    </p><p class="article-text">
        Yo intentaba comprender la relaci&oacute;n entre la rabia de mi padre y lo que ocurr&iacute;a en la televisi&oacute;n, pero era dif&iacute;cil de entender. Cuando las personas se sentaban frente a la c&aacute;mara y confesaban sus errores y su condici&oacute;n de esp&iacute;as, &iquest;qu&eacute; era exactamente lo que enfurec&iacute;a a mi padre? Finalmente, la voluntad de mi madre prevaleci&oacute; y el televisor se apag&oacute; por completo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos días en que la gente mira al cielo esperando que los cazas estadounidenses o israelíes vengan en su ayuda, me pregunto: ¿cuál será el papel del pueblo en esta guerra y revolución sangrienta? ¿Otra vez Pahlavi, sí o no?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando mi padre regresaba del trabajo por las tardes, extend&iacute;a el peri&oacute;dico en el suelo, se cortaba las u&ntilde;as de las manos y los pies y le&iacute;a todo el diario. Incluso las esquelas. Luego lo arrugaba y lo tiraba al cubo de la basura. Despu&eacute;s se tomaba su pastilla para dormir y se refugiaba en el dormitorio; algunos d&iacute;as no sal&iacute;a de la cama para nada. Sus alumnos ven&iacute;an a casa y resolv&iacute;an sus problemas en el dormitorio. En la d&eacute;cada negra de los 80 (los a&ntilde;os 60 en el calendario iran&iacute;), la nube negra del sue&ntilde;o y la muerte se apoder&oacute; de la casa. 
    </p><p class="article-text">
        Comenz&oacute; la guerra entre Ir&aacute;n e Irak: la ansiedad de la muerte, hacer los deberes a la luz de las velas. Mi t&iacute;o fue al frente y regres&oacute; sin las manos; mi t&iacute;a fue encarcelada. Todo se volvi&oacute; negro. Negro, negro, negro. 
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as en que veo a la gente gritar el nombre de Reza Pahlavi; estos d&iacute;as en que veo que todos dicen que la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica debe irse y que cualquiera que venga ser&aacute; mejor; estos d&iacute;as en que la gente mira al cielo esperando que los cazas estadounidenses o israel&iacute;es vengan en su ayuda, me pregunto: &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; el papel del pueblo en esta guerra y revoluci&oacute;n sangrienta? &iquest;Otra vez Pahlavi, s&iacute; o no? &iquest;Un mes y 20 d&iacute;as de nuestra parte de libertad? &iquest;Se repite la historia? &iquest;Reza Shah II, s&iacute; o no?
    </p><p class="article-text">
        Cuando la elecci&oacute;n se reduce entre uno mismo y la nada, de la urna solo saldr&aacute; uno mismo. Cualquier cosa es m&aacute;s que cero. &iquest;Es el destino de mi pueblo fluctuar constantemente entre el Shah y el Mul&aacute;, oscilando como un p&eacute;ndulo del abrazo de uno al refugio en el otro? 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jomeini bajando del avión chárter de Air France a su llegada a Teherán.                            </span>
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        Miro a mis pa&iacute;ses vecinos: Afganist&aacute;n con sus talibanes, Pakist&aacute;n con su bomba at&oacute;mica, India con su corrupci&oacute;n, Irak con sus golpes de Estado y dictadores, la Siria del ISIS y las matanzas de kurdos y armenios en Turqu&iacute;a. &iquest;Realmente tiene Ir&aacute;n el potencial y la capacidad de escapar de su destino geopol&iacute;tico? En los equilibrios de poder, &iquest;qu&eacute; tipo de Ir&aacute;n toleran los pa&iacute;ses vecinos?
    </p><p class="article-text">
        A veces vestimos al Shah con la <em>Farrah-e Izadi</em> (gloria divina). Luego nos revolucionamos y bajamos esa gloria divina sobre el turbante del cl&eacute;rigo. 
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, vuelvo a empezar... Tengo 54 a&ntilde;os; viv&iacute; siete a&ntilde;os bajo el sistema mon&aacute;rquico y 47 largos a&ntilde;os bajo el sistema de los cl&eacute;rigos. Sin duda, odio el sistema teocr&aacute;tico de la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica. Como adolescente, fui detenida muchas veces por no llevar el hiyab, llor&eacute; y firm&eacute; compromisos. Mis amigos fueron detenidos y azotados por beber alcohol. Fui detenida por caminar por la calle con un novio. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra generaci&oacute;n ha luchado por los m&iacute;nimos de una vida normal. 47 a&ntilde;os de lucha del pueblo contra la teocracia, contra un gobierno que ha sentado la mano de Dios en el trono del poder y que avanza sin frenos. Quiere la bomba at&oacute;mica. Alimenta a fuerzas afines en la regi&oacute;n. Incluso parte de la izquierda europea ya est&aacute; confundida... Si Israel es malo, Ir&aacute;n es bueno. Entonces, &iquest;los iran&iacute;es que quieren a Israel son malos? &iquest;El amigo de mi enemigo es mi amigo? &iquest;O el enemigo de mi amigo es mi enemigo?
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a nueve a&ntilde;os cuando la directora de la escuela vino a la clase y orden&oacute; que todas usaran hiyab porque un fot&oacute;grafo quer&iacute;a tomarnos una foto. Yo no ten&iacute;a pa&ntilde;uelo; me sent&eacute; e intent&eacute; hacerme peque&ntilde;a, peque&ntilde;a e invisible, para que nadie se diera cuenta de que yo era la &uacute;nica sin hiyab entre esas 40 personas. De milagro, me volv&iacute; invisible. Mi padre enmarc&oacute; aquella foto como se&ntilde;al de que su hija era una &ldquo;luchadora&rdquo; y la puso sobre su escritorio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ojalá esta generación, que hace cualquier cosa por sobrevivir, recuerde que debe ser exigente. Debe reclamar su parte del poder. Ojalá estos 47 años sean una luz en su camino y no la hayan vuelto tan estúpida y abyecta como para poner el pájaro de la fortuna sobre los hombros del Shah y del Mulá. El poder está sobre los hombros de los hombres y mujeres que reclaman el derecho a una vida normal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, fui reprendida por llevar el libro <em>La peque&ntilde;a estrella roja</em> en mi mochila. Mi padre se rio a carcajadas y dijo: &ldquo;Es culpa tuya, te dije que era peligroso&rdquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n. Era mi culpa. Hab&iacute;a visto a mi padre y a mis t&iacute;os llevar sacos y sacos de libros a las afueras de Teher&aacute;n para quemarlos. Las bibliotecas de todos adelgazaban y adelgazaban. Pap&aacute; dijo que no vendr&iacute;a a la escuela a interceder por m&iacute;. Llor&eacute;. Mi padre dijo que si ese libro era tan bueno que quer&iacute;a compartirlo con mis amigos, deber&iacute;a ser capaz de defenderlo.
    </p><p class="article-text">
        La historia del libro &mdash;que m&aacute;s tarde supe que era el relato de Mazdak [hist&oacute;rico sacerdote reformista del siglo VI]&mdash; trataba de un ni&ntilde;o que nac&iacute;a con una peque&ntilde;a estrella roja en la frente. Para su mala suerte, en ese mismo momento, el int&eacute;rprete de sue&ntilde;os del Rey dec&iacute;a que el ni&ntilde;o que naciese con una estrella roja en la frente llevar&iacute;a al Rey a la destrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los soldados buscan, encuentran al ni&ntilde;o y lo matan, pero cada vez que matan a un ni&ntilde;o, nacen otros 10 con una peque&ntilde;a estrella roja en la frente. Intent&eacute; explicar a la maestra, al prefecto y a la directora por qu&eacute; ese era un buen libro. No recuerdo qu&eacute; dije; en cualquier caso, dijera lo que dijese o por mucho que llorara, no sirvi&oacute; de nada. No quer&iacute;a ser expulsada. Yo no era una luchadora; los luchadores no lloran. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, mi madre vino a mi rescate. Mi madre ten&iacute;a un aspecto <em>taghouti</em> [estilo de vida, moda y cultura asociados con la clase alta y la &eacute;lite occidentalizada durante el reinado del Shah] y aleg&oacute; que la ni&ntilde;a no ten&iacute;a juicio y que hab&iacute;a cometido un error, y el asunto se zanj&oacute;. El aspecto <em>taghouti</em> de mi madre me salv&oacute;; no encajaba con la <em>Peque&ntilde;a estrella roja</em>. Si una madre con zapatillas chinas y un abrigo azul marino hubiera venido a interceder por m&iacute;, o un padre con bigotes estalinistas, habr&iacute;a estado perdida. Ya ven, aqu&iacute; tambi&eacute;n el cl&eacute;rigo y el Shah eran m&aacute;s inofensivos juntos. Sinceramente, una se pregunta: &iquest;c&oacute;mo es posible?
    </p><p class="article-text">
        Si mi parte de esta revoluci&oacute;n fue tambi&eacute;n solo aquel mes y 20 d&iacute;as, m&aacute;s adelante podr&eacute; afirmar que en mis 54 a&ntilde;os de vida he probado el sabor de la libertad dos veces. Tres meses y 10 d&iacute;as de libertad en 54 a&ntilde;os de vida; he sido libre menos de una cent&eacute;sima parte de mi vida. Pero se puede tener esperanza. Tres meses y 10 d&iacute;as es el tiempo en que el embri&oacute;n se convierte en feto. Quiz&aacute;s este feto de tres meses pueda crecer y alg&uacute;n d&iacute;a ser un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. Quiz&aacute;s esta vez la gente sea m&aacute;s inteligente que la anterior. La gente que ahora hace la revoluci&oacute;n est&aacute; instruida. Todos en Ir&aacute;n tienen una licenciatura. Cr&eacute;anme.
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                    alt="Manifestación por las víctimas de las protestas en Irán, el 20 de enero de 2026 en Florencia, Italia."
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            <span class="title">
                Manifestación por las víctimas de las protestas en Irán, el 20 de enero de 2026 en Florencia, Italia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una vez, hace 10 a&ntilde;os, ped&iacute; a una empresa que enviara a una se&ntilde;ora para ayudarme con las tareas del hogar. Vino una chica llamada Mahtab; mir&oacute; los libros y pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Eres escritora o traductora?&rdquo;. Me qued&eacute; at&oacute;nita. &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;a ser otra cosa?. Dijo: &ldquo;Solo los escritores y traductores tienen tantos libros&rdquo;. Cuando quise ayudarla a limpiar la casa, me lanz&oacute; una mirada condescendiente y dijo: &ldquo;Mira, tengo una licenciatura en Comercio, pero como mi madre est&aacute; postrada y tengo que pagarle a mi hermano para que la cuide, he venido a trabajar de obrera. Llevo 10 a&ntilde;os en esto y conozco mi oficio. T&uacute; ve a sentarte en tu habitaci&oacute;n y trabaja; nosotros no pagamos impuestos para que vosotros and&eacute;is de vagos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel d&iacute;a, Mahtab tom&oacute; el control de la casa. La limpieza era su especialidad y nosotros, con una visi&oacute;n tecnocr&aacute;tica, le entregamos la casa. Mahtab le&iacute;a mis relatos y a veces me re&ntilde;&iacute;a: &ldquo;Escribe sobre la vida real&rdquo;. A veces la obligaba a contarme sus historias. Con una risa dec&iacute;a: &ldquo;A mi hermano lo despidieron de la empresa; no se lleva bien con mi otro hermano que cuida a mi madre. La semana pasada se pelearon. Mi hermano amenaz&oacute; con que cuando yo salga de casa, entregar&aacute; a mi madre a un asilo estatal, a la casa de beneficencia. Lo hace para fastidiarme, para que yo no pueda trabajar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; dijo su madre? &ldquo;No temas, Mahtab. Si quiere entregarme a la beneficencia, tendr&aacute; que cargar conmigo; mis manos agarrar&aacute;n su cuello cuando me saque. All&iacute; mismo, en lo alto de las escaleras, soltar&eacute; las manos para caer y morir. Descuida, no puede entregarme a la beneficencia; me lanzar&eacute; desde sus hombros y morir&eacute;&rdquo;. Y ella se hab&iacute;a re&iacute;do, y Mahtab se hab&iacute;a re&iacute;do, y yo tambi&eacute;n me hab&iacute;a re&iacute;do. Me imagino a m&iacute; misma como una anciana postrada y, cuando mi hijo quiera llevarme a la beneficencia, re&iacute;rme a carcajadas y decir: &ldquo;Lleven mi cad&aacute;ver a la beneficencia; no pueden enterrarme viva. No lo permitir&eacute;&rdquo;. Y vuelvo a re&iacute;r a carcajadas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía nueve años cuando la directora de la escuela vino a la clase y ordenó que todas usaran hiyab porque un fotógrafo quería tomarnos una foto. Yo no tenía pañuelo; me senté e intenté hacerme invisible para que nadie se diera cuenta de que era la única sin hiyab entre esas 40 personas. Mi padre enmarcó aquella foto como señal de que su hija era una &quot;luchadora&quot; y la puso sobre su escritorio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Crec&iacute; en los a&ntilde;os del terror y el espanto, los a&ntilde;os de la inquisici&oacute;n. No deseo en absoluto que mi pa&iacute;s caiga de nuevo en manos de personas as&iacute;. Supongamos que han cambiado el turbante por la corona. 
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a 10 a&ntilde;os cuando aprob&eacute; el examen acad&eacute;mico para la escuela de ni&ntilde;os superdotados. Tambi&eacute;n deb&iacute;amos hacer un examen ideol&oacute;gico y luego una entrevista oral. La noche antes de la entrevista, intent&eacute; memorizar el nombre de dos o tres mul&aacute;s y algunos libros isl&aacute;micos; mi padre me pill&oacute; y dijo: &ldquo;S&eacute; t&uacute; misma&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, en la entrevista, no dejaba de repetir las palabras de mi padre. En respuesta a la pregunta &ldquo;&iquest;Qu&eacute; libros leen tus padres?&rdquo;, atribu&iacute; la palabra <em>Towzih al-Masa'el</em> [t&iacute;tulo de una obra teol&oacute;gica de Jomeini], que acababa de aprender, a los nombres de todos los cl&eacute;rigos cuyos nombres o&iacute;a a diario en la televisi&oacute;n e invent&eacute; un mont&oacute;n de libros de ficci&oacute;n. Pero cuando me preguntaron: &ldquo;Si supieras que tus padres son opositores contra el gobierno, &iquest;los delatar&iacute;as o no?&rdquo;, realmente me bloque&eacute;. Es una pregunta pavorosa para una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os: tus padres frente a una escuela mejor. Creo que el impacto de esta pregunta fue tan grande que ni siquiera recuerdo qu&eacute; respuesta di. Desde aquel d&iacute;a, la semilla de un traidor se plant&oacute; en mi ser. Incluso pensar en la posibilidad de acceder a una mejor educaci&oacute;n a cambio de delatar a tu familia y pensar en la posibilidad de tu propia traici&oacute;n a tus padres... No.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen de las protestas en Irán de 1978                            </span>
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        Bueno, nunca fui admitida en aquella escuela. Quiz&aacute;s de mi rechazo pueda concluir que mir&eacute; a los ojos de los interrogadores y dije: &ldquo;No... nunca&rdquo;. O incluso: &ldquo;No tienen derecho a hacerle esta pregunta a una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os; esto es una violaci&oacute;n del alma infantil&rdquo;. No s&eacute; qu&eacute; dije. Ciertamente, a mi mente no se le habr&iacute;an ocurrido tales cosas. En aquel momento, &iquest;recordaba las palabras de mi padre? &iquest;Era &ldquo;yo misma&rdquo;? &iquest;Qui&eacute;n era &ldquo;yo misma&rdquo;? Yo, que no puedo recordar qu&eacute; respuesta di. Quiz&aacute; por la intensa verg&uuml;enza mi memoria ha decidido borrar esa parte oscura de mi alma para que nunca recuerde si &ldquo;yo misma&rdquo; era delatora y ambiciosa o compasiva y perdedora. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de aquel momento, mi alma se dividi&oacute; en dos: la ni&ntilde;a que por amor a sus padres renunci&oacute; a la escuela de superdotados y dijo &ldquo;nunca&rdquo;, y la otra ni&ntilde;a que vendi&oacute; su alma y dijo &ldquo;por supuesto&rdquo;. Sea cual sea de estas dos personas, al menos he considerado estas dos posibilidades. &iquest;Una educaci&oacute;n extraordinaria con un alma diab&oacute;lica, o una escuela com&uacute;n con un alma luchadora? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? No s&eacute; qu&eacute; tipo de enfermedades diagnosticar&iacute;a en m&iacute; un psiquiatra infantil. Quiz&aacute;s hallar&iacute;a en m&iacute; todas las enfermedades mentales posibles en un sistema fascista. 
    </p><p class="article-text">
        Bueno, mi parte de esta revoluci&oacute;n &mdash;adem&aacute;s de aquel feto de tres meses y diez d&iacute;as que espero que crezca&mdash; es quiz&aacute;s los a&ntilde;os negros de la inquisici&oacute;n. Que no se nos olvide, que se grabe en nuestra frente. Ojal&aacute; esta generaci&oacute;n, que hace cualquier cosa por sobrevivir, recuerde que debe ser exigente. Debe reclamar su parte del poder. Ojal&aacute; estos 47 a&ntilde;os sean una luz en su camino, y no la hayan vuelto tan est&uacute;pida y abyecta como para poner el <em>homay-e Sa'adat</em> [p&aacute;jaro de la fortuna, un s&iacute;mbolo mitol&oacute;gico de prosperidad] sobre los hombros del Shah y del Mul&aacute;. El p&aacute;jaro de la fortuna est&aacute; sobre los hombros de los hombres y mujeres que reclaman el derecho a una vida normal.
    </p><p class="article-text">
        <em>Escritora, cr&iacute;tica literaria y guionista iran&iacute;, considerada una de las voces m&aacute;s destacadas de la tercera generaci&oacute;n de la ficci&oacute;n de su pa&iacute;s. Sus obras se caracterizan por una mezcla entre ficci&oacute;n y cr&iacute;tica social, con un enfoque espec&iacute;fico sobre las cuestiones de g&eacute;nero, las crisis sociales, y los retos de la comunidad queer y de las nuevas generaciones en la sociedad iran&iacute; contempor&aacute;nea. Entre sus obras destacan Don&rsquo;t Worry (The Feminist Press at CUNY, 2021, tambi&eacute;n titulada In Case of Emergency). Tambi&eacute;n es autora del relato Lovemaking in the Footness (Hanging Loose Press, 2020), galardonado con el premio literario Houshang Golshiri, y las novelas Tehran Girl (Bompiani, 2020) y T&eacute;h&eacute;ran Trip (La Crois&eacute;e, 2023). A causa del car&aacute;cter cr&iacute;tico de sus obras, Mohebali ha estado sometida a presi&oacute;n y vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad iran&iacute;s, que han prohibido la publicaci&oacute;n o reedici&oacute;n de sus textos. Desde 2025 reside en Catalu&ntilde;a con el apoyo de la red Artists at Risk y </em><a href="https://nocallarem.org/en/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>No Callarem</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mahsa Mohebali]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:57 +0000]]></pubDate>
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