<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicent Gallart]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicent-gallart/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicent Gallart]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1055491/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente Litoral: una oportunidad para la ciudad que exige memoria, credibilidad, consenso y coherencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/frente-litoral-oportunidad-ciudad-exige-memoria-credibilidad-consenso-coherencia_129_13325513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente Litoral: una oportunidad para la ciudad que exige memoria, credibilidad, consenso y coherencia"></p><p class="article-text">
        La Junta de Gobierno Local ha aprobado el inicio de la tramitaci&oacute;n del denominado <strong>Plan del Frente Litoral de la Ciudad de Val&egrave;ncia</strong>. Conviene comenzar aclarando que no estamos todav&iacute;a ante un proyecto urban&iacute;stico concreto ni ante una propuesta cerrada de transformaci&oacute;n del litoral. Si nos atenemos a lo conocido, lo que se ha aprobado es el inicio de un proceso destinado a elaborar una estrategia global para el conjunto de la fachada mar&iacute;tima valenciana. 
    </p><p class="article-text">
        Y precisamente por ello, por la magnitud del &aacute;mbito afectado y por la trascendencia de las decisiones que puedan derivarse de este proceso, la iniciativa merece una reflexi&oacute;n serena, rigurosa y alejada tanto de los entusiasmos prematuros como de los rechazos aprior&iacute;sticos. 
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es si Valencia necesita una estrategia para su frente litoral. Probablemente existe un amplio consenso sobre ello. La verdadera cuesti&oacute;n es c&oacute;mo se construye esa estrategia, qui&eacute;n participa en su definici&oacute;n y qu&eacute; ense&ntilde;anzas se extraen de la propia historia reciente de la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Propuesta del arquitecto Jean Nouvel para el frente litoral, en 2004."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Propuesta del arquitecto Jean Nouvel para el frente litoral, en 2004.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una idea con precedentes </strong></h2><p class="article-text">
        El frente litoral valenciano constituye probablemente el mayor espacio de oportunidad urbana de la ciudad. En &eacute;l confluyen algunos de los principales activos ambientales, paisaj&iacute;sticos, econ&oacute;micos y culturales de Valencia: la Albufera, la huerta de La Punta, la desembocadura del Turia, el puerto, las playas urbanas y los barrios mar&iacute;timos de Nazaret, El Grau, Canyamelar, Cabanyal y Malva-rosa. Pensar conjuntamente todos estos espacios no solo parece razonable, sino necesario. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tampoco estamos ante una idea completamente nueva. Si buscamos antecedentes de una reflexi&oacute;n de esta escala, resulta dif&iacute;cil encontrar otro ejemplo comparable que no sea la propuesta presentada en 2004 por el prestigioso arquitecto franc&eacute;s Jean Nouvel. 
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta de desarrollo urbano del frente litoral de Valencia que buscaba, en palabras de su autor, <strong>&ldquo;valorar todo lo que ya existe, mir&aacute;ndolo de otro modo y d&aacute;ndole m&aacute;s profundidad&rdquo;</strong>. El proyecto de Nouvel conectaba Valencia con el mar desde el respeto a la historia y car&aacute;cter de El Cabanyal y del conjunto de sus barrios mar&iacute;timos, con la puesta en valor de la playa de la Malva-rosa y de Natzaret, la integraci&oacute;n de la huerta de La Punta y la articulaci&oacute;n del conjunto con el puerto. Tal vez todos esos buenos prop&oacute;sitos fueron los que la hicieron caer en saco roto.
    </p><p class="article-text">
        Resulta especialmente significativo recordar el contexto en que aquella propuesta fue formulada. Mientras las autoridades municipales segu&iacute;an empe&ntilde;adas en justificar la prolongaci&oacute;n de la avenida de Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez a trav&eacute;s del Cabanyal bajo el argumento de que ello permitir&iacute;a regenerar el barrio, Jean Nouvel identificaba precisamente en el propio Cabanyal uno de los principales activos urbanos de Valencia. 
    </p><p class="article-text">
        En sus propias palabras: &ldquo;<strong>Se consideran necesarios programas espec&iacute;ficos para extraer de barrios como el Cabanyal el potencial que atesoran si se tiene en cuenta la calidad de su trama urbana, su abigarrada estructura social y su proximidad al mar, al puerto y a la Universidad, condiciones que lo hacen &uacute;nico en Europa&rdquo;.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Mientras el gobierno municipal del momento ve&iacute;a en el barrio un obst&aacute;culo para el desarrollo urbano de la ciudad, Nouvel ve&iacute;a precisamente en sus valores urbanos, sociales y patrimoniales una oportunidad excepcional. Mientras unos defend&iacute;an la destrucci&oacute;n de una parte significativa de su tejido hist&oacute;rico como condici&oacute;n para su regeneraci&oacute;n, otros sosten&iacute;an que la regeneraci&oacute;n deb&iacute;a partir precisamente de aquello que hac&iacute;a singular al barrio. 
    </p><p class="article-text">
        Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, cuando vuelve a plantearse una reflexi&oacute;n global sobre el conjunto del frente litoral, en este caso por parte del actual equipo de gobierno municipal, que se siente heredero de aquel, quiz&aacute; convenga recordar aquella mirada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_50p_1145926.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_50p_1145926.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_75p_1145926.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_75p_1145926.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_default_1145926.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_default_1145926.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/737b1346-4b27-40ff-b769-1562c8c069d6_16-9-aspect-ratio_default_1145926.jpg"
                    alt="Salvem el Cavanyal."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Salvem el Cavanyal.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La memoria tambi&eacute;n forma parte del proyecto </strong></h2><p class="article-text">
        Hablar hoy del futuro del frente litoral, al menos en el caso del Cabanyal, obliga tambi&eacute;n a recordar c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si el Cabanyal sigue existiendo como uno de los conjuntos urbanos m&aacute;s singulares de Valencia no es &uacute;nicamente gracias a las administraciones p&uacute;blicas, a los tribunales o a los cambios de orientaci&oacute;n pol&iacute;tica que se produjeron con el paso del tiempo. Fue posible gracias a la movilizaci&oacute;n sostenida durante a&ntilde;os por una parte muy importante de la ciudadan&iacute;a. Miles de vecinos, asociaciones, plataformas c&iacute;vicas, profesionales, acad&eacute;micos y entidades sociales defendieron el patrimonio urbano, hist&oacute;rico y humano del barrio cuando hacerlo supon&iacute;a enfrentarse a una de las principales apuestas urban&iacute;sticas de las administraciones de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Sin aquella resistencia c&iacute;vica, probablemente hoy estar&iacute;amos hablando de un barrio muy diferente. Y, sin embargo, sigue pendiente un reconocimiento institucional claro a ese esfuerzo colectivo, por parte del actual equipo de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os se ha consolidado un consenso general sobre el valor patrimonial del Cabanyal. Lo que durante d&eacute;cadas fue presentado como un problema urbano es hoy reivindicado por pr&aacute;cticamente todas las fuerzas pol&iacute;ticas como uno de los principales activos de Valencia. 
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es reconocer el valor del barrio y otra reconocer a quienes contribuyeron decisivamente a su conservaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; haya llegado tambi&eacute;n el momento de reconocer que quienes durante a&ntilde;os defendieron la prolongaci&oacute;n de Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez a trav&eacute;s del Cabanyal se equivocaron. No como ejercicio de ajuste de cuentas con el pasado, sino como condici&oacute;n necesaria para afrontar el futuro desde la honestidad pol&iacute;tica e intelectual que merecen los vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        La historia del Cabanyal no es solamente una historia de protecci&oacute;n patrimonial. Es tambi&eacute;n una historia de participaci&oacute;n ciudadana y de construcci&oacute;n colectiva de ciudad. Y esa experiencia deber&iacute;a servir de referencia para cualquier proceso que aspire a definir el futuro del litoral valenciano. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_50p_1145927.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_50p_1145927.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_75p_1145927.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_75p_1145927.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_default_1145927.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_default_1145927.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/83d2103b-6657-4a3b-ace1-3fd3a5efc167_16-9-aspect-ratio_default_1145927.jpg"
                    alt="Plan litoral."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plan litoral.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un proyecto de ciudad exige amplios consensos </strong></h2><p class="article-text">
        Precisamente por ello, si el Plan del Frente Litoral pretende convertirse en una estrategia para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, deber&iacute;a construirse sobre los mayores consensos posibles. 
    </p><p class="article-text">
        Los proyectos que afectan a generaciones enteras no deber&iacute;an concebirse como patrimonio de un gobierno concreto ni como herramientas de confrontaci&oacute;n partidista. Su legitimidad depender&aacute; de su capacidad para convertirse en aut&eacute;nticos proyectos de ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva resulta inevitable plantear una reflexi&oacute;n sobre el momento elegido para iniciar el proceso. La propuesta se presenta cuando apenas resta un a&ntilde;o para las pr&oacute;ximas elecciones municipales. Es leg&iacute;timo que el actual equipo de gobierno impulse aquellas iniciativas que considere beneficiosas para Valencia y resulta igualmente leg&iacute;timo que incorpore esta propuesta a su futuro programa electoral. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por su trascendencia, quiz&aacute; el principal objetivo de esta fase inicial deber&iacute;a ser la construcci&oacute;n de acuerdos amplios y duraderos que puedan sobrevivir a los cambios pol&iacute;ticos y a los ciclos electorales. Porque el frente litoral no pertenece a un mandato municipal. Pertenece a la ciudad. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Cabanyal y las dudas sobre la coherencia urban&iacute;stica </strong></h2><p class="article-text">
        La experiencia del Cabanyal obliga adem&aacute;s a formular algunas preguntas que resultan dif&iacute;ciles de ignorar. Entre ellas, una especialmente relevante. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la tramitaci&oacute;n del <strong>Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar</strong>, buena parte de quienes hoy forman parte del gobierno municipal expresaron importantes reservas respecto a algunas de sus determinaciones. En algunos casos se opusieron a determinadas fases de su tramitaci&oacute;n y, en otros, optaron por la abstenci&oacute;n en el momento de su aprobaci&oacute;n definitiva. Incluso algunos de ellos, en su momento fueron fieles defensores de los impulsos de prolongaci&oacute;n de la avenida Blasco Iba&ntilde;ez.
    </p><p class="article-text">
        Por ello resulta leg&iacute;timo preguntarse cu&aacute;l es hoy su valoraci&oacute;n real de aquel instrumento urban&iacute;stico. La cuesti&oacute;n adquiere especial relevancia cuando se afirma, desde el actual equipo de gobierno, que el Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar ser&aacute; respetado, aunque se sugiera la conveniencia de incorporar m&aacute;s zonas verdes para mejorar la conexi&oacute;n entre el barrio y el paseo mar&iacute;timo
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a131b01a-9205-49bd-b9f1-d69afdc60bbc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plan Especial de Cabanyal-Canyamelar, aprobado en 2023."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plan Especial de Cabanyal-Canyamelar, aprobado en 2023.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La pregunta es inevitable. <strong>Si el propio Plan Especial ya prev&eacute; una amplia franja de espacios libres y zonas verdes que, de norte a sur, separa el entorno del paseo mar&iacute;timo del interior del barrio, desde la Malva-rosa hasta la d&aacute;rsena del puerto, &iquest;qu&eacute; problema concreto se pretende resolver mediante la creaci&oacute;n de nuevas zonas verdes?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Porque si el objetivo es mejorar la conexi&oacute;n entre el paseo y el interior del barrio, quiz&aacute; el problema no sea la falta de espacios verdes, sino la necesidad de mejorar la permeabilidad urbana, las conexiones transversales, la accesibilidad o la calidad del espacio p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos tienen derecho a conocer con claridad cu&aacute;l es el diagn&oacute;stico y cu&aacute;les son los objetivos concretos que se persiguen. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/933aa995-fb97-4766-b493-51f338132777_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de la zona litoral de València."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de la zona litoral de València.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El riesgo de la especulaci&oacute;n y la sustituci&oacute;n social</strong></h2><p class="article-text">
        Esta cuesti&oacute;n adquiere a&uacute;n mayor relevancia si se tiene en cuenta una realidad espec&iacute;fica del frente mar&iacute;timo del barrio de El Cabanyal que apenas aparece en los discursos oficiales. 
    </p><p class="article-text">
        A ambos lados, y a lo largo de toda la calle Eugenia Vi&ntilde;es, entre la calle Astilleros y el Paseo Mar&iacute;timo, subsisten todav&iacute;a numerosas propiedades cuya situaci&oacute;n jur&iacute;dica deriva de antiguas concesiones administrativas del suelo, otorgadas hace m&aacute;s de un siglo y cuya necesaria regularizaci&oacute;n definitiva, por su caducidad tras los 100 a&ntilde;os de la concesi&oacute;n, contin&uacute;a pendiente en muchos casos. Es el caso por ejemplo, del edificio de la Lonja de la Mar&iacute;na Auxiliante o la manzana entera de las viviendas llamadas de Pavi&ntilde;es, y que se sit&uacute;a al sur de la discoteca Akuarela Playa, en el frente del paseo mar&iacute;timo. Son decenas de propiedades las que se encuentran en esa situaci&oacute;n a lo largo de la calle. 
    </p><p class="article-text">
        Esta circunstancia genera incertidumbre para sus actuales propietarios, la mayor parte de ellos herederos de los iniciales concesionarios, pero tambi&eacute;n convierte estos espacios en especialmente sensibles a los movimientos especulativos. La simple expectativa de futuras transformaciones urban&iacute;sticas suele provocar aumentos del valor del suelo y operaciones orientadas m&aacute;s a la obtenci&oacute;n de plusval&iacute;as que a la mejora efectiva del barrio. 
    </p><p class="article-text">
        Y esa presi&oacute;n ya ven&iacute;a percibi&eacute;ndose desde el inicio de la tramitaci&oacute;n del Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar. Por ello, cualquier nueva estrategia seria sobre el conjunto del frente litoral, teniendo en cuenta la experiencia vivida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el Cabanyal, deber&iacute;a incorporar mecanismos destinados a garantizar la seguridad jur&iacute;dica de los residentes, prevenir procesos especulativos y evitar que las futuras transformaciones acaben generando fen&oacute;menos de sustituci&oacute;n social. Mecanismos que se introdujeron con el inicio de la tramitaci&oacute;n del PEC en 2017, para regularizaci&oacute;n de dichas concesiones, pero que a d&iacute;a de hoy ya han desaparecido. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si durante a&ntilde;os la principal amenaza para el Cabanyal fue la destrucci&oacute;n f&iacute;sica de una parte de su tejido urbano, y la degradaci&oacute;n social, algo que viene sucediendo a d&iacute;a de hoy en la Malva-rosa y Nazaret, hoy, tras la regeneraci&oacute;n urbana, el riesgo es diferente. El peligro ya no es la desaparici&oacute;n material del barrio. El peligro es que la revalorizaci&oacute;n derivada de su &eacute;xito termine expulsando a quienes han contribuido a conservarlo, y eso probablemente acabar&aacute; sucediendo en todos los barrios del Frente Litoral. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La regeneraci&oacute;n social, la gran ausente</strong></h2><p class="article-text">
        Existe adem&aacute;s otra realidad que sorprendentemente apenas aparece en los planteamientos conocidos del anunciado Plan del Frente Litoral. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de todo el litoral valenciano, desde la Malva-rosa hasta Nazaret, siguen existiendo importantes bolsas de pobreza, exclusi&oacute;n social, marginalidad, ocupaci&oacute;n irregular de viviendas, infravivienda, chabolismo y focos de delincuencia asociados, en algunos casos, al tr&aacute;fico y venta de estupefacientes. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de situaciones que no afectan exclusivamente a un barrio concreto ni pueden atribuirse a una &uacute;nica causa. Son fen&oacute;menos complejos, acumulados durante d&eacute;cadas, que requieren intervenciones integrales y sostenidas en el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, resulta dif&iacute;cil encontrar referencias expl&iacute;citas a esta realidad en los objetivos anunciados para el nuevo Plan del Frente Litoral. Y ello plantea una cuesti&oacute;n de fondo:<strong> &iquest;Puede hablarse de regeneraci&oacute;n integral del frente litoral sin abordar de forma expresa estas situaciones?</strong> 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f81a545a-2d59-411e-931a-ac22a4b8f3e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bloque Portuarios, en el Cabanyal (València)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bloque Portuarios, en el Cabanyal (València).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Porque la regeneraci&oacute;n urbana no puede limitarse a la transformaci&oacute;n f&iacute;sica de los espacios. Tampoco puede medirse &uacute;nicamente por la calidad del dise&ntilde;o urbano, la creaci&oacute;n de zonas verdes o la mejora de las infraestructuras. Una verdadera transformaci&oacute;n del litoral deber&iacute;a incorporar tambi&eacute;n estrategias capaces de afrontar los problemas sociales que persisten en muchos de sus barrios. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia acumulada en numerosas ciudades demuestra que estos fen&oacute;menos no desaparecen por s&iacute; solos como consecuencia de una operaci&oacute;n urban&iacute;stica. Tampoco se resuelven simplemente desplaz&aacute;ndolos de un lugar a otro. 
    </p><p class="article-text">
        Existe a veces la sensaci&oacute;n de que determinados problemas sociales son tratados como si respondieran a una especie de ley de conservaci&oacute;n: no se crean ni se destruyen, simplemente se trasladan de un lugar a otro de la ciudad. Pero esa l&oacute;gica no resuelve los problemas. &Uacute;nicamente los desplaza. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, si el nuevo Plan del Frente Litoral aspira realmente a convertirse en una estrategia integral para la Valencia del siglo XXI, deber&iacute;a incorporar de manera expl&iacute;cita objetivos de cohesi&oacute;n social, inclusi&oacute;n residencial, erradicaci&oacute;n de la infravivienda, lucha contra la marginalidad y mejora de las condiciones de vida de los colectivos m&aacute;s vulnerables. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/236e04e1-3db7-4a0d-a936-fe276e9b73b1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Nuevos bloques de viviendas ya previstos en el Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Nuevos bloques de viviendas ya previstos en el Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La vivienda y la regeneraci&oacute;n urbana: una oportunidad ya prevista</strong></h2><p class="article-text">
        Si uno de los objetivos declarados del futuro Plan del Frente Litoral es contribuir a resolver el problema de la vivienda, conviene recordar que el propio Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar ya incorpora instrumentos de enorme relevancia para avanzar en esa direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Como recordaba recientemente el urbanista <strong>Gerardo Roger</strong>, uno de los redactores del Plan Especial del Cabanyal, el planeamiento vigente contempla cuatro Actuaciones de Transformaci&oacute;n Urban&iacute;stica: Doctor Lluch, Mediterrani, Fausto Elio y PIN Piscinas. De ellas, &uacute;nicamente Fausto Elio se encuentra actualmente en ejecuci&oacute;n, pues hab&iacute;a arrancado en la anterior legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Estas actuaciones permiten desarrollar 693 nuevas viviendas, de las cuales 255 corresponden a Vivienda de Protecci&oacute;n P&uacute;blica. A ello deben a&ntilde;adirse 447 Viviendas-Alojamientos Dotacionales, destinadas a facilitar el acceso a la vivienda a los sectores con mayores dificultades. En total, el PEC permite generar 702 viviendas asequibles entre vivienda protegida y alojamientos dotacionales.
    </p><p class="article-text">
        La mera magnitud de estas cifras pone de manifiesto la enorme capacidad que el planeamiento vigente ofrece para contribuir a resolver uno de los principales problemas que afectan actualmente al barrio. Por ello resulta inevitable formular una pregunta sencilla: <strong>si el Ayuntamiento dispone ya de un instrumento urban&iacute;stico aprobado que permite impulsar centenares de viviendas asequibles, &iquest;no deber&iacute;a constituir su desarrollo efectivo una prioridad inmediata?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero la cuesti&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de los barrios de Cabanyal y Canyamelar. Existen actuaciones que podr&iacute;an ponerse en marcha de manera inmediata y desarrollarse en paralelo a la elaboraci&oacute;n del Plan del Frente Litoral. Entre ellas destaca la posibilidad de consolidar la <strong>empresa p&uacute;blica Plan Cabanyal-Canyamelar</strong> como instrumento de gesti&oacute;n de la regeneraci&oacute;n urbana de los barrios mar&iacute;timos y extender al conjunto del frente litoral la experiencia acumulada durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ello permitir&iacute;a impulsar nuevas <strong>&Aacute;reas de Regeneraci&oacute;n y Renovaci&oacute;n Urbana (ARRUs)</strong> en barrios como la Malva-rosa, el Grau o Nazaret, aprovechando adem&aacute;s las oportunidades de financiaci&oacute;n previstas en el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030.
    </p><p class="article-text">
        La rehabilitaci&oacute;n de viviendas, la recuperaci&oacute;n de espacios degradados, la mejora del espacio p&uacute;blico y las actuaciones dirigidas a combatir situaciones de exclusi&oacute;n social podr&iacute;an comenzar de inmediato, sin necesidad de esperar a la aprobaci&oacute;n definitiva de un futuro plan estrat&eacute;gico, como ya ocurri&oacute; en el caso del Cabanyal.
    </p><p class="article-text">
        No existe contradicci&oacute;n alguna entre planificar el litoral del futuro y actuar sobre los problemas del presente. M&aacute;s bien al contrario. La mejor manera de acreditar una voluntad real de transformaci&oacute;n consiste precisamente en empezar a intervenir all&iacute; donde las necesidades son m&aacute;s evidentes y existen instrumentos para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n, la puesta en marcha de estas actuaciones tendr&iacute;a un valor que trasciende incluso sus efectos urban&iacute;sticos o residenciales. Constituir&iacute;a una prueba tangible de que la voluntad de regeneraci&oacute;n anunciada para el conjunto del frente litoral no se limita a la elaboraci&oacute;n de nuevos documentos estrat&eacute;gicos, sino que se traduce en decisiones concretas, inversiones reales y actuaciones visibles para la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La regeneraci&oacute;n del Cabanyal, iniciada en 2015, demuestra que los procesos de transformaci&oacute;n urbana no comienzan cuando se aprueba el documento final que los ordena (2023), sino cuando existe una voluntad pol&iacute;tica sostenida capaz de movilizar recursos, inversiones y mecanismos de gesti&oacute;n. Precisamente por ello, impulsar desde ahora nuevas actuaciones de regeneraci&oacute;n en la Malvarrosa, Nazaret o el Grau constituir&iacute;a la mejor prueba de que el Plan del Frente Litoral aspira realmente a transformar estos barrios y no &uacute;nicamente a proyectar una imagen de futuro.
    </p><p class="article-text">
        La regeneraci&oacute;n urbana del Frente Litoral no deber&iacute;a empezar dentro de diez o quince a&ntilde;os. Deber&iacute;a empezar hoy, mediante actuaciones concretas capaces de mejorar la vida cotidiana de sus vecinos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La credibilidad se construye gestionando el presente </strong></h2><p class="article-text">
        La credibilidad de cualquier proyecto de transformaci&oacute;n urbana se construye siempre sobre los hechos y no sobre los anuncios. Los vecinos suelen valorar las propuestas de futuro a partir de la capacidad que las administraciones demuestran para resolver los problemas del presente. En ese sentido existe una cuesti&oacute;n previa que no puede obviarse. Por interesante, necesaria y atractiva que pueda parecer la propuesta de abrir un proceso para la elaboraci&oacute;n de un Plan del Frente Litoral, la alcaldesa y su equipo de gobierno no deber&iacute;an olvidar que lo que esperan muchos vecinos, al menos en el caso del Cabanyal y Canyamelar, es la puesta en marcha de un verdadero plan de inversiones que permita hacer realidad las determinaciones ya previstas en el PEC. 
    </p><p class="article-text">
        Tras tres a&ntilde;os de mandato, buena parte de esas actuaciones contin&uacute;an pendientes. La construcci&oacute;n de vivienda p&uacute;blica, la generaci&oacute;n de las condiciones necesarias para que pueda desarrollarse la vivienda privada prevista en el planeamiento, la recuperaci&oacute;n de solares abandonados y la consolidaci&oacute;n de los espacios vac&iacute;os existentes constituyen actuaciones que no s&oacute;lo contribuir&iacute;an a aliviar la crisis de acceso a la vivienda, sino tambi&eacute;n a culminar la regeneraci&oacute;n urbana de estos barrios y de su Frente Litoral. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/605f794d-2e64-4954-80b7-2cdb2c46bca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Barrio del Cabanyal-Canyamelar, en València."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Barrio del Cabanyal-Canyamelar, en València.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Porque conviene recordar una realidad que con frecuencia queda oculta tras la imagen de la primera l&iacute;nea consolidada del paseo mar&iacute;timo. En buena parte del frente litoral comprendido entre la Malva-rosa y el Puerto, el Cabanyal-Canyamelar sigue presentando importantes discontinuidades urbanas, solares vac&iacute;os y espacios pendientes de desarrollo. En muchos puntos, m&aacute;s que una transici&oacute;n urbana consolidada entre el barrio y el mar, lo que existe es una sucesi&oacute;n de vac&iacute;os urbanos que act&uacute;an como una aut&eacute;ntica barrera entre ambos. Pero tambi&eacute;n en el interior del barrio del Cabanyal. Especialmente significativo resulta el eje Norte-Sur articulado en torno a la calle San Pedro, donde siguen existiendo edificios p&uacute;blicos sin uso, solares abandonados y espacios pendientes de regeneraci&oacute;n para los que no se conocen planes concretos de recuperaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La ejecuci&oacute;n efectiva de las actuaciones ya previstas en el planeamiento contribuir&iacute;a decisivamente a resolver esta situaci&oacute;n y a consolidar definitivamente el frente litoral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, supondr&iacute;a algo igualmente importante: dotar de credibilidad al propio proceso de elaboraci&oacute;n del anunciado Plan del Frente Litoral. Por ello, junto a las preguntas sobre el futuro Frente Litoral, cabr&iacute;a formular otra igualmente pertinente: Si todav&iacute;a no se ha conseguido activar una estrategia eficaz para recuperar y poner en uso una parte importante del patrimonio p&uacute;blico existente en el barrio, <strong>&iquest;qu&eacute; garant&iacute;as existen de que las nuevas propuestas de escala metropolitana vayan a traducirse en mejoras reales para los vecinos? </strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del proyecto electoral al proyecto compartido </strong></h2><p class="article-text">
        Valencia tiene ante s&iacute; una oportunidad extraordinaria para redefinir su relaci&oacute;n con el mar y con su litoral. Pero precisamente porque se trata de una oportunidad excepcional, exige algo m&aacute;s que ambici&oacute;n urban&iacute;stica. Exige memoria para reconocer los errores del pasado y las aportaciones de quienes defendieron estos barrios. Exige coherencia entre los objetivos que se proclaman y las actuaciones que realmente se impulsan. Exige credibilidad basada en la gesti&oacute;n efectiva de los problemas existentes. Y exige participaci&oacute;n ciudadana y consensos amplios capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        El Frente Litoral puede convertirse en uno de los grandes proyectos de la Valencia del siglo XXI. Pero para lograrlo deber&aacute; ser, antes que una promesa electoral o una iniciativa de gobierno, un aut&eacute;ntico proyecto de ciudad construido con sus barrios y no &uacute;nicamente sobre ellos.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera medida de su &eacute;xito no ser&aacute; la espectacularidad de las im&aacute;genes que puedan acompa&ntilde;arlo ni el volumen de inversi&oacute;n privada que consiga atraer. Ser&aacute; su capacidad para mejorar la vida de quienes ya habitan estos barrios, preservar su identidad, combatir la exclusi&oacute;n social, garantizar el acceso a la vivienda y evitar que los beneficios de la transformaci&oacute;n acaben expulsando precisamente a quienes han hecho posible que estos lugares sigan existiendo.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo entonces podremos hablar, no de un proyecto para el litoral, sino de un aut&eacute;ntico proyecto de ciudad para sus vecinos y vecinas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/frente-litoral-oportunidad-ciudad-exige-memoria-credibilidad-consenso-coherencia_129_13325513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 09:33:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="93964" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="93964" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Frente Litoral: una oportunidad para la ciudad que exige memoria, credibilidad, consenso y coherencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dcb4844f-2982-4079-b0f3-e9b4c0f100b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Cabanyal: de la amenaza de la destrucción patrimonial al riesgo de sustitución social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cabanyal-amenaza-destruccion-patrimonial-riesgo-sustitucion-social_129_13283828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9a68f2b-c2d9-4c58-abd0-8b4d5647a6b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Cabanyal: de la amenaza de la destrucción patrimonial al riesgo de sustitución social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La paradoja de un barrio salvado</p></div><p class="article-text">
        La historia reciente de El Cabanyal constituye uno de los procesos urbanos m&aacute;s singulares de la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. Pocos barrios han recorrido en apenas unas d&eacute;cadas un camino tan complejo: desde la amenaza de desaparici&oacute;n f&iacute;sica, hasta ir camino de convertirse en uno de los espacios m&aacute;s atractivos y codiciados de su ciudad. Y pocos afrontan hoy una paradoja tan profunda. Despu&eacute;s de haber logrado salvar su patrimonio arquitect&oacute;nico y urbano, el principal riesgo ya no parece ser la destrucci&oacute;n del barrio, sino la posible sustituci&oacute;n progresiva de la comunidad que le ha dado sentido.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender los procesos actuales de gentrificaci&oacute;n y turistificaci&oacute;n resulta imprescindible analizar la trayectoria que ha conducido hasta aqu&iacute;. Porque lo que ocurre hoy en El Cabanyal no puede entenderse como una consecuencia aislada de la regeneraci&oacute;n urbana desarrollada durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. Es el resultado de una larga secuencia de decisiones pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas y urban&iacute;sticas que han condicionado la evoluci&oacute;n del barrio durante m&aacute;s de medio siglo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La larga sombra de la prolongaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, El Cabanyal vivi&oacute; bajo la sombra de un proyecto que reaparec&iacute;a peri&oacute;dicamente en los planes urban&iacute;sticos de Valencia: la prolongaci&oacute;n del Paseo de Valencia al Mar, en su origen, a finales del siglo XIX, Paseo de Valencia al Cabanyal, y actual avenida Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez. Aquella propuesta, conocida popularmente como &laquo;la avenida&raquo;, gener&oacute; durante d&eacute;cadas una incertidumbre permanente entre los vecinos. La amenaza no era &uacute;nicamente urban&iacute;stica; era tambi&eacute;n emocional y social. Miles de familias convivieron con la posibilidad de que sus viviendas pudieran desaparecer alg&uacute;n d&iacute;a bajo un proyecto que parec&iacute;a formar parte del imaginario de determinados sectores pol&iacute;ticos y t&eacute;cnicos de la ciudad, alimentando durante generaciones lo que muchos conocieron simplemente como &laquo;el miedo a la avenida&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n adquiri&oacute; una nueva dimensi&oacute;n en 1988 con la aprobaci&oacute;n del Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana de Valencia durante el mandato del alcalde socialista Ricard P&eacute;rez Casado. Aunque el documento no desarrollaba directamente la prolongaci&oacute;n, manten&iacute;a abierta esa posibilidad y prolongaba la incertidumbre que desde hac&iacute;a d&eacute;cadas acompa&ntilde;aba a los vecinos sobre el futuro de sus viviendas y del propio barrio. Aquella posibilidad parec&iacute;a responder a las tesis defendidas por el arquitecto municipal Alejandro Escribano, redactor del PGOU y firme partidario de abrir una gran perspectiva urbana hacia el Mediterr&aacute;neo, autor adem&aacute;s de la conocida expresi&oacute;n seg&uacute;n la cual so&ntilde;aba con poder contemplar el mar desde la verja de los Jardines de Viveros. Mientras para algunos aquella operaci&oacute;n representaba una oportunidad de transformaci&oacute;n urbana, para los vecinos significaba mantener viva la amenaza permanente de perder sus viviendas y ver desaparecer una parte fundamental de la identidad hist&oacute;rica del barrio.
    </p><p class="article-text">
        El cambio pol&iacute;tico producido en 1991 con la llegada de Rita Barber&aacute; a la alcald&iacute;a no alter&oacute; inicialmente ese escenario. Sin embargo, dos a&ntilde;os despu&eacute;s tuvo lugar un acontecimiento que acabar&iacute;a resultando decisivo para el futuro de El Cabanyal. En 1993, gracias a una iniciativa de la Generalitat Valenciana presidida por el socialista Joan Lerma, se aprob&oacute; la declaraci&oacute;n del Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico de Valencia, que inclu&iacute;a la protecci&oacute;n de El Cabanyal como Bien de Inter&eacute;s Cultural. Lo que entonces fue percibido principalmente como una medida de protecci&oacute;n patrimonial acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose a&ntilde;os despu&eacute;s en el principal instrumento jur&iacute;dico para impedir la ejecuci&oacute;n de la prolongaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62e99fde-ffd3-4f69-a23b-753f623c1b07_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cabanyal."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cabanyal.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Del proyecto urban&iacute;stico a la degradaci&oacute;n inducida</strong></h2><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n definitiva del PEPRI del Cabanyal-Canyamelar en 2001, convertido por el gobierno municipal en uno de los proyectos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la etapa de Rita Barber&aacute;, convirti&oacute; la prolongaci&oacute;n en una actuaci&oacute;n urban&iacute;stica concreta que implicaba la demolici&oacute;n de m&aacute;s de 1.500 viviendas y la ruptura de una parte sustancial del tejido hist&oacute;rico protegido. Parad&oacute;jicamente, aquellos fueron tambi&eacute;n a&ntilde;os de intensa actividad inmobiliaria. El barrio se llen&oacute; de agencias y operadores que ve&iacute;an en la futura transformaci&oacute;n una extraordinaria oportunidad econ&oacute;mica. El valor inmobiliario no resid&iacute;a entonces en el barrio existente, sino en el barrio que podr&iacute;a surgir despu&eacute;s de los derribos. El negocio consist&iacute;a en sustituir una parte del tejido urbano tradicional por otro modelo urbano considerado m&aacute;s rentable.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la ejecuci&oacute;n del plan qued&oacute; atrapada en una larga batalla judicial, pol&iacute;tica y social que se prolong&oacute; durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. La incertidumbre termin&oacute; convirti&eacute;ndose en bloqueo, el bloqueo en degradaci&oacute;n y, en determinadas zonas, la degradaci&oacute;n acab&oacute; favoreciendo fen&oacute;menos de marginalidad, ocupaci&oacute;n conflictiva y delincuencia. La paralizaci&oacute;n de inversiones, el abandono progresivo de viviendas, la aparici&oacute;n de solares repletos de basuras y sin vallar, y el deterioro del espacio p&uacute;blico acabaron configurando una imagen de decadencia que ocultaba una realidad mucho m&aacute;s compleja. Mientras las administraciones y los tribunales debat&iacute;an sobre el futuro del barrio, miles de vecinos ve&iacute;an deteriorarse sus condiciones de vida y muchos huyeron expulsados. La poblaci&oacute;n de 30.000 habitantes que hab&iacute;a alcanzado en los a&ntilde;os 70/80, descendi&oacute; a poco menos de los 20.000 actuales. Mientras muchas familias abandonaron el barrio, otras resistieron. Y precisamente esa resistencia acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en uno de los movimientos ciudadanos m&aacute;s importantes de la historia reciente de Valencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La victoria vecinal y la regeneraci&oacute;n urbana</strong></h2><p class="article-text">
        Aquella movilizaci&oacute;n tuvo un objetivo muy concreto: preservar un lugar donde vivir. Los vecinos no luchaban para convertir El Cabanyal en un producto inmobiliario de &eacute;xito ni en un destino tur&iacute;stico de moda. Lo que defend&iacute;an era la continuidad de una comunidad construida a lo largo de generaciones. La protecci&oacute;n del patrimonio se convirti&oacute; en uno de los instrumentos fundamentales de aquella lucha, pero el objetivo &uacute;ltimo iba mucho m&aacute;s all&aacute; de la conservaci&oacute;n de edificios. Tambi&eacute;n se trataba de preservar unas formas de vida, unas relaciones sociales y una memoria colectiva que hab&iacute;an dado personalidad propia al barrio y hab&iacute;an alimentado durante d&eacute;cadas un fuerte sentimiento de pertenencia diferenciado del resto de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n de expolio aprobada por el Ministerio de Cultura en 2009 y la posterior sentencia del Tribunal Supremo de 2014 que anul&oacute; definitivamente el PEPRI marcaron el final de aquella etapa. La victoria vecinal fue hist&oacute;rica y abri&oacute; una nueva fase basada en la rehabilitaci&oacute;n, la recuperaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y la puesta en valor del patrimonio urbano. A partir de 2015, y con el nuevo cambio pol&iacute;tico, El Cabanyal comenz&oacute; a experimentar una profunda transformaci&oacute;n que permiti&oacute; rehabilitar edificios hist&oacute;ricos, mejorar calles y plazas, atraer nuevas actividades econ&oacute;micas y recuperar buena parte de la autoestima colectiva perdida durante los a&ntilde;os de conflicto. Toda la inversi&oacute;n p&uacute;blica de procedencia estatal y auton&oacute;mica que hab&iacute;a sido prevista inicialmente para ejecutar la prolongaci&oacute;n se reconvirti&oacute; en fondos destinados a la regeneraci&oacute;n urbana, permitiendo acelerar un proceso de recuperaci&oacute;n que avanz&oacute; de forma paralela a la elaboraci&oacute;n de un nuevo planeamiento para el barrio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b2184a57-aa1b-4ce5-be80-7d298e5c82d0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cabanyal."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cabanyal.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cuando el patrimonio se convierte en negocio</strong></h2><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n m&aacute;s habitual sostiene que la gentrificaci&oacute;n y la turistificaci&oacute;n son consecuencias inevitables de la regeneraci&oacute;n urbana. Sin embargo, la experiencia de El Cabanyal permite una lectura diferente. Quiz&aacute; lo que ha cambiado no sea la existencia de intereses inmobiliarios, sino la forma de capturar el valor econ&oacute;mico de un territorio excepcional. Durante los a&ntilde;os de la prolongaci&oacute;n, la rentabilidad se buscaba mediante la sustituci&oacute;n f&iacute;sica de una parte del barrio. El valor estaba en el nuevo escenario urbano que surgir&iacute;a tras los derribos. Hoy, por el contrario, la rentabilidad se obtiene precisamente gracias a aquello que entonces se consideraba un obst&aacute;culo: su patrimonio arquitect&oacute;nico, su identidad marinera y la singularidad de su paisaje urbano.
    </p><p class="article-text">
        La reaparici&oacute;n de numerosas inmobiliarias en los &uacute;ltimos a&ntilde;os constituye una evidencia visible de ese cambio de modelo. Si durante la etapa final del conflicto muchas hab&iacute;an desaparecido por la falta de expectativas econ&oacute;micas, la consolidaci&oacute;n del nuevo marco urban&iacute;stico y la aprobaci&oacute;n definitiva del Plan Especial las han devuelto al barrio. Los precios de compra y alquiler se han multiplicado y una parte creciente de la actividad inmobiliaria se orienta, casi de forma exclusiva, hacia modalidades de alojamiento vinculadas al turismo.
    </p><p class="article-text">
        Existe adem&aacute;s una diferencia significativa entre el modelo inmobiliario que impuls&oacute; la prolongaci&oacute;n y el que se desarrolla actualmente. Durante las d&eacute;cadas en las que se defendi&oacute; la apertura de la avenida, las mayores expectativas de rentabilidad se situaban en el frente mar&iacute;timo y en el propio desarrollo urban&iacute;stico asociado a la nueva v&iacute;a. El Cabanyal aparec&iacute;a entonces como un espacio oculto, pr&aacute;cticamente un territorio que hab&iacute;a que atravesar para conectar la ciudad con el mar y con las plusval&iacute;as que se esperaba generar en el litoral. En el mejor de los casos, la discusi&oacute;n se planteaba en t&eacute;rminos de c&oacute;mo realizar esa operaci&oacute;n provocando el menor impacto posible sobre el tejido urbano existente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el desarrollo tur&iacute;stico del frente mar&iacute;timo ya se ha materializado en gran medida. La transformaci&oacute;n de la d&aacute;rsena, de la Playa de las Arenas, con todos sus restaurantes centenarios, ha consolidado uno de los principales focos de atracci&oacute;n tur&iacute;stica de Valencia. Las playas urbanas y el paseo mar&iacute;timo reciben hoy una afluencia constante de visitantes internacionales, estudiantes y residentes temporales, a lo largo de todo el a&ntilde;o. Una realidad dif&iacute;cilmente imaginable hace apenas dos d&eacute;cadas, cuando el Saler era percibido como la principal alternativa de ocio del litoral para buena parte de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente ahora, una vez empiezan a consolidarse muchas de las plusval&iacute;as derivadas de esa transformaci&oacute;n, cuando el mercado ha descubierto que el propio Cabanyal constituye tambi&eacute;n un extraordinario activo econ&oacute;mico. Su patrimonio arquitect&oacute;nico, su escala a pie de calle, su identidad marinera, su singularidad cultural y su proximidad al mar generan hoy un valor propio que ya no depende &uacute;nicamente del atractivo del litoral. Lo que antes era percibido como un espacio de transici&oacute;n hacia la playa se ha convertido en un destino en s&iacute; mismo, tanto como alternativa residencial como de alojamiento tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, todo apunta a que nos encontramos &uacute;nicamente en las primeras etapas de ese proceso. La explotaci&oacute;n inmobiliaria m&aacute;s intensiva de la franja pr&oacute;xima al paseo mar&iacute;timo, especialmente en el entorno de Eugenia Vi&ntilde;es, avanza todav&iacute;a m&aacute;s lentamente de lo que permitir&iacute;a la demanda existente debido, entre otros factores, a la situaci&oacute;n jur&iacute;dica de numerosos inmuebles construidos sobre terrenos sujetos a antiguas concesiones administrativas pendientes de regularizaci&oacute;n definitiva. Una vez resuelta esa cuesti&oacute;n, es previsible que aumente a&uacute;n m&aacute;s la presi&oacute;n inversora sobre el barrio. El Cabanyal parece ser el primer escenario de esta nueva fase de valorizaci&oacute;n urbana, pero dif&iacute;cilmente ser&aacute; el &uacute;ltimo. La Malva-rosa y, m&aacute;s adelante Nazaret y el Grao con su PAI, donde los nuevos desarrollos urbanos vuelven a plantear, desde una l&oacute;gica distinta, ahora a trav&eacute;s de su cauce verde, aquella hist&oacute;rica aspiraci&oacute;n de abrir Valencia al Mar, podr&iacute;an verse sometidos a din&aacute;micas similares conforme el mercado contin&uacute;e desplaz&aacute;ndose a lo largo del frente mar&iacute;timo de Valencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La turistificaci&oacute;n y la nueva cuesti&oacute;n social</strong></h2><p class="article-text">
        Es precisamente en este punto donde la regeneraci&oacute;n urbana comienza a entrelazarse con los procesos de gentrificaci&oacute;n y turistificaci&oacute;n. La primera se manifiesta a trav&eacute;s del incremento de los precios de la vivienda, la llegada de nuevos residentes con mayor capacidad econ&oacute;mica y las crecientes dificultades para que los hijos y nietos de los vecinos hist&oacute;ricos puedan emanciparse en el propio barrio que los vio nacer. La segunda a&ntilde;ade una presi&oacute;n adicional sobre el mercado residencial al transformar viviendas destinadas tradicionalmente a residencia habitual en alojamientos tur&iacute;sticos de todo tipo.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una paradoja dif&iacute;cil de ignorar. Mientras los edificios se recuperan, la continuidad social del barrio se debilita; mientras aumenta el valor del patrimonio, disminuye la capacidad de muchos vecinos para permanecer en &eacute;l. El problema ya no es &uacute;nicamente urban&iacute;stico ni patrimonial. Es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n social que afecta directamente al derecho a la vivienda, a la continuidad generacional y a la capacidad del barrio para seguir siendo una comunidad viva.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el cambio social del barrio no se refleja &uacute;nicamente en la evoluci&oacute;n de los precios de la vivienda. En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, la poblaci&oacute;n total de El Cabanyal se ha mantenido relativamente estable en torno a los 20.000 habitantes. Sin embargo, esa aparente estabilidad oculta una transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica significativa. Durante ese periodo, el n&uacute;mero de residentes nacidos en la ciudad de Val&egrave;ncia se ha reducido aproximadamente en un 20 %, una evoluci&oacute;n que inicialmente coincidi&oacute; con los a&ntilde;os de degradaci&oacute;n urbana y que actualmente se produce en un contexto marcado por el fuerte encarecimiento de la vivienda. Una disminuci&oacute;n que ha sido compensada por un incremento de magnitud similar de poblaci&oacute;n nacida en el extranjero, primero vinculada en gran medida a procesos migratorios asociados a rentas m&aacute;s bajas y, m&aacute;s recientemente, a la llegada de nuevos residentes de mayor capacidad adquisitiva procedentes de diversos pa&iacute;ses, especialmente europeos. El resultado no es un barrio que pierda poblaci&oacute;n, sino un barrio que cambia progresivamente de habitantes, de redes sociales, de referentes culturales y de formas de relaci&oacute;n comunitaria. Una transformaci&oacute;n que, lejos de ser negativa en s&iacute; misma, plantea interrogantes leg&iacute;timos sobre la capacidad de mantener los v&iacute;nculos sociales, la memoria colectiva y la continuidad generacional que hist&oacute;ricamente han caracterizado a El Cabanyal.
    </p><p class="article-text">
        Que esta situaci&oacute;n ha dejado de ser una mera percepci&oacute;n vecinal queda reflejado en la reciente modificaci&oacute;n de la ordenanza municipal que regula los alojamientos tur&iacute;sticos en Valencia. La nueva normativa, aprobada a iniciativa del Partido Popular, reconoce expl&iacute;citamente la existencia de barrios saturados y establece l&iacute;mites m&aacute;ximos de concentraci&oacute;n tur&iacute;stica. Sin embargo, tambi&eacute;n evidencia las contradicciones acumuladas durante a&ntilde;os. La regulaci&oacute;n llega cuando veinticinco barrios de la ciudad ya han superado los niveles m&aacute;ximos fijados por el propio Ayuntamiento y cuando El Cabanyal-Canyamelar alcanza aproximadamente un 22 % de plazas tur&iacute;sticas autorizadas, con licencia municipal, casi tres veces el umbral m&aacute;ximo del 8 % del total de la poblaci&oacute;n, que establece la normativa recientemente aprobada. Y esto sin tener en cuenta los cientos de plazas ilegales. Adem&aacute;s, la ordenanza incorpora mecanismos para permitir el crecimiento futuro, pero apenas introduce herramientas eficaces para reducir el exceso ya existente, manteniendo excepciones para determinados establecimientos hoteleros de alta categor&iacute;a, en zonas ya saturadas. En cierto modo, la norma constituye el reconocimiento institucional de un fen&oacute;meno cuya intensidad ya resulta dif&iacute;cil revertir.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de fondo ya no es si existe saturaci&oacute;n tur&iacute;stica, sino qu&eacute; modelo de barrio se desea construir para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas y cu&aacute;l debe ser el equilibrio entre la actividad econ&oacute;mica vinculada al turismo y la funci&oacute;n residencial que hizo posible la existencia misma del barrio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/40583332-6fae-4f1c-a94b-a8b43392ed39_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Associació de Veïns i Veïnes Cabanyal-Canyamelar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Associació de Veïns i Veïnes Cabanyal-Canyamelar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un nuevo pacto para el futuro del barrio: el desaf&iacute;o para la permanencia</strong></h2><p class="article-text">
        La gran cuesti&oacute;n de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os no ser&aacute; c&oacute;mo rehabilitar m&aacute;s edificios ni c&oacute;mo atraer m&aacute;s inversi&oacute;n. El verdadero debate consiste en determinar para qui&eacute;n se est&aacute; regenerando el barrio y cu&aacute;l debe ser el equilibrio entre desarrollo econ&oacute;mico, actividad tur&iacute;stica y permanencia de la poblaci&oacute;n residente. Durante d&eacute;cadas, el objetivo fue Salvar El Cabanyal de la destrucci&oacute;n f&iacute;sica. Hoy el desaf&iacute;o consiste en conseguir que los hijos de quienes lo salvaron &mdash;o de aquellos que se vieron obligados a marcharse durante los a&ntilde;os m&aacute;s dif&iacute;ciles&mdash; puedan seguir viviendo en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La protecci&oacute;n patrimonial aprobada en 1993 permiti&oacute; preservar su arquitectura y su estructura urbana. El desaf&iacute;o actual consiste en encontrar instrumentos capaces de proteger tambi&eacute;n su continuidad social. Porque los barrios no son &uacute;nicamente un conjunto de edificios, calles y plazas. Son, sobre todo, las personas que los habitan, las relaciones que construyen y la memoria colectiva que transmiten de una generaci&oacute;n a otra.
    </p><p class="article-text">
        El Cabanyal logr&oacute; evitar la destrucci&oacute;n de su patrimonio. El gran reto de las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas consiste en evitar la sustituci&oacute;n de la comunidad que le dio sentido y que con su resistencia hizo posible su conservaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cabanyal-amenaza-destruccion-patrimonial-riesgo-sustitucion-social_129_13283828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 10:08:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a9a68f2b-c2d9-4c58-abd0-8b4d5647a6b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51218" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a9a68f2b-c2d9-4c58-abd0-8b4d5647a6b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51218" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Cabanyal: de la amenaza de la destrucción patrimonial al riesgo de sustitución social]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a9a68f2b-c2d9-4c58-abd0-8b4d5647a6b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Cumplir con el Cabanyal: ¿para cuándo, señora alcaldesa?”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cumplir-cabanyal-senora-alcaldesa_129_13214616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51605c26-376c-4b5e-961e-e12069f7653e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Cumplir con el Cabanyal: ¿para cuándo, señora alcaldesa?”"></p><p class="article-text">
        &iquest;Para cu&aacute;ndo el realojo de los vecinos del Bloque Portuarios? &iquest;Para cu&aacute;ndo una soluci&oacute;n definitiva para los residentes de la antigua Lonja de Pescadores de la Marina Auxiliante? &iquest;Para cu&aacute;ndo la regularizaci&oacute;n definitiva de los suelos concedidos hace m&aacute;s de un siglo, en la zona de las playas del Cabanyal? &iquest;Para cu&aacute;ndo la construcci&oacute;n de nuevas viviendas p&uacute;blicas en los solares municipales de la calle San Pedro, en la calle Francisco Baldom&aacute;, en la calle Astilleros, el entorno del Clot y la explanada del antiguo PAI de las Piscinas? &iquest;Para cu&aacute;ndo la recuperaci&oacute;n del m&aacute;s de un centenar de viviendas p&uacute;blicas abandonadas que fueron adquiridas en su d&iacute;a para ejecutar la prolongaci&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para cu&aacute;ndo una nueva campa&ntilde;a ARRU de ayudas a la rehabilitaci&oacute;n y reedificaci&oacute;n, que d&eacute; un nuevo impulso tanto a la iniciativa privada como a la p&uacute;blica? &iquest;Para cu&aacute;ndo los aparcamientos en altura contemplados en el planeamiento vigente? &iquest;Para cu&aacute;ndo la erradicaci&oacute;n definitiva de los focos de delincuencia vinculados al menudeo de droga? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para cu&aacute;ndo la puesta en marcha del Museo del Mar en La Casa del Bous, la Escuela Infantil, el Centro de Mayores, el Centro de Empleo y Formaci&oacute;n, de todos los equipamientos p&uacute;blicos que a su llegada se encontr&oacute; en obras o ya finalizados? En tres a&ntilde;os, &uacute;nicamente ha sido capaz de terminar y poner a funcionar el Centro C&iacute;vico, sin que su funcionamiento haya estado exento de pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La lista podr&iacute;a continuar indefinidamente. Sin embargo, ninguna de estas cuestiones &mdash;todas ellas competencia directa del Ayuntamiento de Val&egrave;ncia&mdash; parece formar parte de las prioridades del actual equipo de gobierno municipal, con la alcaldesa Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; al frente. Tampoco parecen formar parte de &ldquo;sus sue&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, en cambio, el Consistorio s&iacute; ha mostrado p&uacute;blicamente su preocupaci&oacute;n porque el Gobierno central &ldquo;bloquee la reconstrucci&oacute;n&rdquo; del antiguo monumento a Sorolla en la playa del Cabanyal. Da la impresi&oacute;n de que el Ayuntamiento considera prioritarias cuestiones muy alejadas de las preocupaciones cotidianas del barrio.
    </p><p class="article-text">
        A un a&ntilde;o de las elecciones municipales, empieza a ser inevitable hacer balance entre promesas, proyectos anunciados y resultados reales. Pero vayamos al principio. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; promet&iacute;a el Partido Popular en su programa electoral para el Cabanyal-Canyamelar?</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&ldquo;Aceleraremos todas las actuaciones pendientes en el Cabanyal-Canyamelar en materia de rehabilitaci&oacute;n y regeneraci&oacute;n urbana, poniendo igualmente remedio a la falta de aparcamiento, a las ocupaciones ilegales y al incremento de la delincuencia que padece actualmente el barrio, perturbando gravemente la convivencia y el descanso de sus vecinos.&rdquo; </li>
                                    <li>&ldquo;Una soluci&oacute;n integral y definitiva a las Casitas Rosas y a los Bloques Portuarios.&rdquo; </li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f2ef62d-c47d-4b28-a407-fe7490c48af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Solarr propiedad de la empresa pública Plan Cabanyal-Canyamelar, en la calle Luis Despuig, 70 - San Pedro, 79."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Solarr propiedad de la empresa pública Plan Cabanyal-Canyamelar, en la calle Luis Despuig, 70 - San Pedro, 79.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La lectura de estas promesas electorales ya resultaba, en su momento, cuando menos parad&oacute;jica. Especialmente las referidas a la &ldquo;aceleraci&oacute;n&rdquo; de actuaciones de rehabilitaci&oacute;n y regeneraci&oacute;n urbana, teniendo en cuenta que muchos de esos proyectos hab&iacute;an sido cuestionados, rechazados o, en el mejor de los casos, ignorados por el propio Partido Popular durante la legislatura anterior.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, pod&iacute;a interpretarse como una especie de rectificaci&oacute;n pol&iacute;tica, una enmienda impl&iacute;cita que permit&iacute;a pasar p&aacute;gina de tiempos pasados. Y, como recordaba recientemente I&ntilde;aki Gabilondo, en una entrevista, a las personas &mdash;y tambi&eacute;n a los pol&iacute;ticos&mdash; hay que juzgarlas m&aacute;s por sus hechos que por sus pensamientos. As&iacute; que vayamos a los hechos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, los avances reales siguen siendo dif&iacute;ciles de encontrar</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; &ldquo;aceleraci&oacute;n&rdquo; ha experimentado el proyecto de realojo para los vecinos del Bloque Portuarios? Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os, lo &uacute;nico que parece haberse conseguido es redactar un proyecto de ejecuci&oacute;n que ya estaba decidido anteriormente y cuyas obras siguen pendientes de licitaci&oacute;n. Pero las preguntas esenciales contin&uacute;an sin respuesta: &iquest;saben ya los vecinos qu&eacute; coste econ&oacute;mico tendr&aacute; su realojo en las nuevas viviendas en la calle Astilleros, junto al cuartel de la Guardia Civil? &iquest;Dispone el Ayuntamiento de viviendas alternativas para quienes no puedan asumir econ&oacute;micamente esa operaci&oacute;n y prefieran una permuta sin contraprestaci&oacute;n econ&oacute;mica?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Conocen los vecinos de la antigua Lonja de Pescadores cu&aacute;les son los planes municipales respecto al compromiso adquirido para financiar la rehabilitaci&oacute;n de los elementos comunes del edificio? &iquest;Saben en qu&eacute; condiciones podr&aacute;n acceder a la compra del suelo? &iquest;Existe realmente voluntad municipal de asumir la rehabilitaci&oacute;n de los elementos comunes del edificio a partir del proyecto ya tramitado por la empresa p&uacute;blica Plan Cabanyal-Canyamelar y que cuenta incluso con licencia municipal?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; ocurre con el resto de titulares de antiguas concesiones de suelo en calles como Astilleros, Eugenia Vi&ntilde;es o Jos&eacute; Ballester Gozalvo? &iquest;Se mantendr&aacute;n las condiciones aprobadas en 2017? &iquest;Se actualizar&aacute;n los precios conforme al mercado actual? &iquest;Se aplicar&aacute;n nuevos precios y criterios, como ya se ha planteado en la manzana de Pavi&ntilde;es, junto a la discoteca Akuarela Playa? 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco existe una respuesta decidida sobre el enorme patrimonio municipal abandonado en el barrio. Los solares vac&iacute;os convertidos en escombreras y llenos de matorrales, junto con las viviendas p&uacute;blicas tapiadas y abandonadas, contin&uacute;an degradando algunas de las calles m&aacute;s emblem&aacute;ticas del hist&oacute;rico y protegido barrio del Cabanyal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_50p_1142800.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_50p_1142800.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_75p_1142800.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_75p_1142800.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_default_1142800.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_default_1142800.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/86109a48-59e6-4002-a082-457732380da0_16-9-aspect-ratio_default_1142800.jpg"
                    alt="Propiedades municipales en la calle José Benlliure, 177 a 181."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Propiedades municipales en la calle José Benlliure, 177 a 181.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La &uacute;ltima gran campa&ntilde;a de ayudas para la rehabilitaci&oacute;n en el Cabanyal-Canyamelar se desarroll&oacute; al amparo del Plan Estatal de Vivienda 2018-2021. Ven&iacute;amos adem&aacute;s de la experiencia especialmente positiva del anterior plan 2013-2016, impulsado tras las elecciones de 2015, que supuso un giro de 180 grados en la regeneraci&oacute;n urbana del barrio despu&eacute;s de a&ntilde;os sin pol&iacute;ticas efectivas de rehabilitaci&oacute;n. En ambos casos, adem&aacute;s, las ayudas se agotaron y se consigui&oacute; la rehabilitaci&oacute;n de m&aacute;s de 200 edificios de nuestro barrio.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta inevitable preguntarse: si, tal y como afirmaba en su programa electoral la alcaldesa Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute;, el objetivo era &ldquo;acelerar&rdquo; la rehabilitaci&oacute;n y la regeneraci&oacute;n urbana, &iquest;por qu&eacute; el Ayuntamiento no aprovecha la oportunidad que ofrece el reci&eacute;n aprobado Plan Estatal de Vivienda 2026-2030? Su Cap&iacute;tulo III incorpora una l&iacute;nea espec&iacute;fica de financiaci&oacute;n para rehabilitaci&oacute;n edificatoria, accesibilidad y renovaci&oacute;n urbana que permitir&iacute;a impulsar una nueva campa&ntilde;a de ayudas ARRU en el Cabanyal-Canyamelar mediante la correspondiente colaboraci&oacute;n entre administraciones. Y, adem&aacute;s, permitir&iacute;a recuperar el verdadero sentido de la empresa p&uacute;blica Plan Cabanyal-Canyamelar, que durante a&ntilde;os, en las pasadas legislaturas, desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental como herramienta de proximidad para impulsar la rehabilitaci&oacute;n, gestionar ayudas, coordinar actuaciones urbanas y mantener una interlocuci&oacute;n directa con los vecinos del barrio.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos esta empresa p&uacute;blica parece haber ido perdiendo progresivamente su papel como interlocutor directo entre los vecinos y la administraci&oacute;n municipal, precisamente una de las funciones que m&aacute;s valor aportaba a su existencia. Y eso supone un riesgo evidente: que termine convirti&eacute;ndose en una estructura distante, cada vez m&aacute;s parecida a aquella antigua Cabanyal 2010 de la etapa de Rita Barber&aacute;, una entidad a la que dif&iacute;cilmente acud&iacute;an los vecinos buscando ayuda o soluciones para el barrio.
    </p><p class="article-text">
        Y en materia de aparcamiento, pese a que el propio programa electoral reconoc&iacute;a el problema, seguimos sin conocer cu&aacute;l es el modelo que pretende impulsar el Ayuntamiento. &iquest;Se construir&aacute;n finalmente los aparcamientos en altura previstos en el planeamiento urban&iacute;stico &mdash;un planeamiento que, por cierto, el actual gobierno municipal vot&oacute; en contra&mdash;? &iquest;Se implantar&aacute;n zonas verdes o naranjas de estacionamiento para residentes?
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la delincuencia vinculada al menudeo de droga contin&uacute;a instalada en el barrio. Como sucede con la energ&iacute;a &mdash;parafraseando la conocida ley f&iacute;sica&mdash; ni se crea ni se destruye: simplemente se traslada de un barrio a otro dentro de la ciudad. Y aqu&iacute; seguimos soportando escenas que recuerdan a los peores momentos: han regresado los robos, la rotura de cristales de veh&iacute;culos y el deterioro de la convivencia. Un problema estrechamente relacionado con la degradaci&oacute;n persistente que siguen sufriendo las Casitas Rosas y con la continuidad de la venta de droga al menudeo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3ffc661-5a00-4415-be95-2a6386e4b5d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Solar de propiedad municipal en calle Ángeles, 37 y 39 - calle San Pedro, 50."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Solar de propiedad municipal en calle Ángeles, 37 y 39 - calle San Pedro, 50.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La nueva regulaci&oacute;n de los alojamientos tur&iacute;sticos</strong></h2><p class="article-text">
        Por lo que respecta al problema de los alojamientos tur&iacute;sticos, en el programa electoral aparec&iacute;a una intenci&oacute;n, referida al conjunto de la ciudad:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Regularemos las viviendas de uso tur&iacute;stico para garantizar el derecho al descanso de los vecinos y proporcionando seguridad jur&iacute;dica, estableciendo canales de di&aacute;logo y trabajo con todos los implicados, consensuando todas las medidas que se pongan en marcha en este &aacute;mbito.</li>
                                    <li>Reforzaremos los instrumentos de control e inspecci&oacute;n especializada de las viviendas tur&iacute;sticas ilegales.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los hechos vuelven a imponerse. Y eso conviene reconocerlo: hoy tenemos una ordenanza municipal que, al menos sobre el papel, deber&iacute;a impedir que en el Cabanyal-Canyamelar se autorizara una sola plaza tur&iacute;stica m&aacute;s, salvo en hoteles de cinco estrellas. Con una poblaci&oacute;n cercana a los 20.000 habitantes, el l&iacute;mite del 8 % fijado por la ordenanza supondr&iacute;a un m&aacute;ximo de 1.600 plazas de alojamiento tur&iacute;stico entre viviendas tur&iacute;sticas, apartamentos, pensiones, hostales y hoteles. Sin embargo, solo en el Registro de la Generalitat Valenciana ya figuran 2.797 plazas regladas en establecimientos hoteleros, y a ello hay que a&ntilde;adir otras 1.894 plazas correspondientes a viviendas tur&iacute;sticas. En total, m&aacute;s de 4.600 plazas registradas en un barrio donde la propia normativa municipal fija un l&iacute;mite te&oacute;rico muy inferior.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, por tanto, es inevitable: &iquest;qu&eacute; piensa hacer el Ayuntamiento de Val&egrave;ncia para reconducir esta situaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; ocurrir&aacute; con los miles de plazas ya registradas que exceden del nivel de saturaci&oacute;n? &iquest;Conoceremos alg&uacute;n d&iacute;a el listado de apartamentos tur&iacute;sticos que cuentan realmente con autorizaci&oacute;n municipal? &iquest;Se actuar&aacute; de verdad contra los miles de plazas que operan sin licencia? Si no es as&iacute;, &iquest;para qu&eacute; nos sirve la nueva ordenanza en un barrio que ya se encuentra claramente desbordado por la presi&oacute;n de los alojamientos tur&iacute;sticos y donde las plazas legales e ilegales siguen creciendo d&iacute;a tras d&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Porque, llegados a este punto, quiz&aacute; la pregunta m&aacute;s importante ya no sea &ldquo;&iquest;para cu&aacute;ndo?&rdquo;, sino si existe realmente voluntad pol&iacute;tica de hacerlo. 
    </p><p class="article-text">
        Y conviene recordar aqu&iacute;, de nuevo, aquella reflexi&oacute;n de I&ntilde;aki Gabilondo: a las personas &mdash;y tambi&eacute;n a los pol&iacute;ticos&mdash; hay que juzgarlas m&aacute;s por sus hechos que por sus pensamientos. En este caso, m&aacute;s por sus hechos que por sus promesas electorales. Y, desde luego, nunca por sus sue&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cumplir-cabanyal-senora-alcaldesa_129_13214616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 11:34:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/51605c26-376c-4b5e-961e-e12069f7653e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89677" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/51605c26-376c-4b5e-961e-e12069f7653e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89677" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Cumplir con el Cabanyal: ¿para cuándo, señora alcaldesa?”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/51605c26-376c-4b5e-961e-e12069f7653e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plaça Salvem el Cabanyal: memòria compartida i futur per construir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/placa-salvem-cabanyal-memoria-compartida-i-futur-per-construir_129_13206078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Des de l&rsquo;Associaci&oacute; de Ve&iuml;nes i Ve&iuml;ns Cabanyal-Canyamelar hem presentat formalment a l&rsquo;Ajuntament de Val&egrave;ncia la sol&middot;licitud perqu&egrave; la pla&ccedil;a situada davant de l&rsquo;acc&eacute;s principal al nou Centre C&iacute;vic del nostre barri reba la denominaci&oacute; de <strong>Pla&ccedil;a Salvem el Cabanyal</strong>. Ho hem fet amb respecte institucional, amb voluntat de di&agrave;leg i amb la convicci&oacute; que es tracta d&rsquo;una proposta justa, integradora i beneficiosa per al conjunt de la ciutat. Tamb&eacute; ho fem conscients que puga semblar arriscada.
    </p><p class="article-text">
        No &eacute;s una iniciativa contra ning&uacute;. No &eacute;s una revenja. No &eacute;s un intent de reobrir velles ferides. &Eacute;s simplemente una proposta en positiu, una proposta de reconeixement c&iacute;vic a un moviment ciutad&agrave; que durant m&eacute;s de dues d&egrave;cades va contribuir decisivament a evitar la destrucci&oacute; d&rsquo;una part essencial del Cabanyal, una part important d'un B&eacute; d'Inter&eacute;s Cultural, patrimoni de tots els valencians
    </p><p class="article-text">
        Entre 1998 i 2019, Salvem el Cabanyal va representar una forma exemplar de participaci&oacute; ciutadana. Amb assemblees setmanals, amb const&agrave;ncia admirable i amb una actitud sempre pac&iacute;fica i propositiva, centenars de persones van dedicar temps i esfor&ccedil; a defensar el barri, els seus ve&iuml;ns i ve&iuml;nes, el seu patrimoni hist&ograve;ric i la seua identitat col&middot;lectiva.
    </p><p class="article-text">
        Aquell moviment no va ser patrimoni d&rsquo;unes sigles ni d&rsquo;un sector concret. Va ser plural i transversal. Hi participaren ve&iuml;nat a t&iacute;tol individual, associacions, professionals de m&uacute;ltiples disciplines, entitats socials i tamb&eacute; el m&oacute;n universitari, des de la Universitat de Val&egrave;ncia i la Universitat Polit&egrave;cnica. Va ser una expressi&oacute; madura de societat civil compromesa amb el seu entorn.
    </p><p class="article-text">
        La seua tasca va transcendir l&rsquo;&agrave;mbit local i va contribuir a situar el Cabanyal en l&rsquo;&agrave;mbit nacional i internacional com a exemple de patrimoni en risc i de resposta ciutadana compromesa. Fruit d&rsquo;aquest treball, el barri va ser incl&ograve;s pel World Monuments Fund en la seua &ldquo;Watch List&rdquo;, incorporant-lo al mapa mundial del patrimoni en perill. Va aconseguint situar el Cabanyal amena&ccedil;at en l&rsquo;&agrave;mbit de la &ldquo;Marca Espa&ntilde;a&rdquo; com a exemple de patrimoni en risc i de resposta ciutadana exemplar, pel fet que este moviment va rebre el reconeixement europeu amb un Premi Europa Nostra, aix&iacute; com el suport d&rsquo;Hispania Nostra, fites que reforcen la rellev&agrave;ncia, el car&agrave;cter i l&rsquo;impacte de la seua acci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Amb el pas del temps, la hist&ograve;ria ha parlat per si mateixa. Hui ning&uacute; discuteix el valor del barri del Cabanyal-Canyamelar com un dels barris m&eacute;s singulars de Val&egrave;ncia, ni el seu atractiu urb&agrave;, patrimonial i cultural. El que abans alguns veien com un obstacle, hui &eacute;s motiu d&rsquo;orgull col&middot;lectiu. I aix&ograve; tamb&eacute; conv&eacute; recordar-ho amb normalitat.
    </p><p class="article-text">
        Per aix&ograve; pensem que posar el nom de <strong>Pla&ccedil;a Salvem el Cabanyal</strong> a aquest nou espai p&uacute;blic &eacute;s un acte de just&iacute;cia democr&agrave;tica i de mem&ograve;ria compartida. No per dividir, ni reobrir velles ferides, sin&oacute; per unir. No per mirar arrere amb rancor, sin&oacute; per mirar arrere amb aprenentatge. Les ciutats madures saben recon&eacute;ixer aquells moments en qu&egrave; la ciutadania va contribuir a millorar-les.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; aquest reconeixement no mira nom&eacute;s al passat. Tamb&eacute; ens interpel&middot;la sobre el present i el futur. Perqu&egrave; salvar el Cabanyal hui significa altres coses. Significa afrontar amb intel&middot;lig&egrave;ncia els efectes de la pressi&oacute; immobili&agrave;ria, la pujada dels lloguers, la dificultat d&rsquo;acc&eacute;s a l&rsquo;habitatge per a la gent jove del barri i la progressiva substituci&oacute; del ve&iuml;nat resident per usos temporals o especulatius.
    </p><p class="article-text">
        Significa tamb&eacute; gestionar adequadament la transformaci&oacute; social del barri. El Cabanyal sempre ha sigut un barri obert, acollidor i divers. La incorporaci&oacute; de nous ve&iuml;ns, vinguen d&rsquo;altres barris, d&rsquo;altres ciutats o d&rsquo;altres pa&iuml;sos, &eacute;s una realitat positiva que pot enriquir la vida col&middot;lectiva. El problema no &eacute;s l&rsquo;origen de ning&uacute;. El problema &eacute;s qualsevol model urb&agrave; que convertisca els barris en espais sense arrelament, sense conviv&egrave;ncia estable i sense continu&iuml;tat social. I sobretot quan l'arribada d'eixos nous ve&iuml;ns s'esta realitzant paral&middot;lelament, i sense que hi haja una relaci&oacute; causa-efecte, amb la impossibilitat que la nostra gent jove puga mantindre's en el barri que els va veure n&agrave;ixer.
    </p><p class="article-text">
        Defendre la identitat del Cabanyal no &eacute;s rebutjar la diversitat. &Eacute;s just el contrari: integrar-la sense perdre all&ograve; que dona personalitat al barri. &Eacute;s enriquir-la de nous matisos. Les seues tradicions, la seua mem&ograve;ria, la seua relaci&oacute; hist&ograve;rica amb la mar, el comer&ccedil; de proximitat, la vida als carrers, la llengua pr&ograve;pia i la conviv&egrave;ncia entre generacions. Eixos s&oacute;n els valors que cal preservar i compartir amb qui arriba. Uns valors, que solen trobar-se entre els quals es valoren a l'hora de fixar la seua nova residencia.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; continuen pendents q&uuml;estions urbanes importants: tancar definitivament les cicatrius dels antics enderrocs i resoldre amb sensibilitat la continu&iuml;tat de la trama urbana fins al passeig mar&iacute;tim, evitant que el barri perda la seua hist&ograve;rica connexi&oacute; amb la mar. Mantindre eixa relaci&oacute; &eacute;s mantindre una part essencial de la seua identitat, es salvar el Cabanyal.
    </p><p class="article-text">
        La pla&ccedil;a proposada, a m&eacute;s, est&agrave; situada entre el nou Centre C&iacute;vic i l&rsquo;antic Escorxador, que va ser la seu de la plataforma durant anys. Pocs llocs simbolitzen millor el pas del conflicte a la conviv&egrave;ncia, de la resist&egrave;ncia a la construcci&oacute; de futur.
    </p><p class="article-text">
        Des de l&rsquo;Associaci&oacute; de Ve&iuml;nes i Ve&iuml;ns Cabanyal-Canyamelar esperem que l&rsquo;Ajuntament valore aquesta proposta amb amplitud de mires. No demanem un reconeixement revengista. Demanem mem&ograve;ria, respecte i sentit de ciutat.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>Pla&ccedil;a Salvem el Cabanyal</strong> no seria un nom del passat. &Eacute;s abans de res, una &ldquo;alerta en el m&oacute;vil&rdquo; que ens han de recordar cada vegada que passem per eixa pla&ccedil;a, a tots els que estimem este barri, ve&iuml;ns i ve&iuml;nes, intel&middot;lectuals, amants del patrimoni, gent de la cultura, responsables pol&iacute;tics, de hui i de dem&agrave;, dels riscos que amenacen als Centres Hist&ograve;rics de les nostres ciutats. Seria una manera de recordar que el futur dels barris sempre mereix ser defensat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/placa-salvem-cabanyal-memoria-compartida-i-futur-per-construir_129_13206078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 11:24:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Plaça Salvem el Cabanyal: memòria compartida i futur per construir]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La regulación de los alojamientos turísticos en el Cabanyal: contener el futuro sin corregir la saturación presente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/regulacion-alojamientos-turisticos-cabanyal-contener-futuro-corregir-saturacion-presente_129_13104415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay normas que nacen con la intenci&oacute;n de ordenar la ciudad y acaban funcionando, en la pr&aacute;ctica, como la constataci&oacute;n de que el desorden ya se ha producido. La Modificaci&oacute;n Pormenorizada de las Normas Urban&iacute;sticas del PGOU de Val&egrave;ncia para regular los Usos Hoteleros corre ese riesgo. No por falta de ambici&oacute;n en sus objetivos, sino por la distancia entre lo que diagnostica y lo que realmente puede transformar. Esa distancia se hace especialmente evidente en barrios como el Cabanyal-Canyamelar.
    </p><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, el Cabanyal ha pasado de ser un barrio sometido a pol&iacute;ticas de degradaci&oacute;n y expulsi&oacute;n vecinal a convertirse en uno de los principales focos de atracci&oacute;n tur&iacute;stica de esta ciudad. Entre ambos extremos ha habido un proceso de regeneraci&oacute;n urbana significativo, pero tambi&eacute;n una intensificaci&oacute;n acelerada de la actividad tur&iacute;stica que ha alterado profundamente su equilibrio residencial.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el papel, la nueva regulaci&oacute;n es dif&iacute;cilmente discutible. Introduce indicadores, fija l&iacute;mites y persigue objetivos compartidos: proteger el uso residencial, evitar la turistificaci&oacute;n descontrolada y garantizar la sostenibilidad urbana. Sin embargo, su eficacia depende de dos factores clave: la calidad del diagn&oacute;stico y la capacidad de actuar sobre la realidad existente. Y en ambos aspectos aparecen debilidades relevantes.
    </p><p class="article-text">
        El sistema se articula en torno a dos indicadores. El primero, el indicador &ldquo;A&rdquo;, mide la relaci&oacute;n entre el n&uacute;mero total de plazas de alojamiento tur&iacute;stico y la poblaci&oacute;n residente. Establece un umbral del 8 % a partir del cual un distrito o en su caso, algunos de sus barrios se consideran saturados. Su l&oacute;gica es clara y, en t&eacute;rminos conceptuales, correcta: la presi&oacute;n tur&iacute;stica se mide de forma agregada, sin distinguir tipolog&iacute;as. Hoteles, hostales, pensiones, apartamentos y viviendas tur&iacute;sticas computan por igual. Desde el punto de vista del impacto urbano, una plaza es una plaza.
    </p><p class="article-text">
        El segundo indicador, el &ldquo;B&rdquo;, introduce una l&oacute;gica distinta. Se centra exclusivamente en los alojamientos no hoteleros &mdash;viviendas y apartamentos tur&iacute;sticos&mdash; y mide su peso sobre el parque residencial. Aqu&iacute; los l&iacute;mites son mucho m&aacute;s restrictivos: a partir del 2 % en un distrito o en su caso, en cada uno de sus barrios, estas implantaciones dejan de ser admisibles.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de ambos indicadores genera una asimetr&iacute;a estructural. Mientras el problema se define en t&eacute;rminos globales (indicador A), la intervenci&oacute;n se concentra de forma intensiva en una sola tipolog&iacute;a (indicador B). Las viviendas tur&iacute;sticas quedan sometidas a una doble restricci&oacute;n, mientras que los establecimientos hoteleros quedan fuera del control espec&iacute;fico sobre el tejido residencial.
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia no es menor. Tiene consecuencias directas sobre la capacidad real de la norma para reducir la saturaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el Cabanyal, los datos son contundentes. Con una poblaci&oacute;n de 19.302 habitantes, el l&iacute;mite del 8 % se situar&iacute;a en 1.544 plazas tur&iacute;sticas. Sin embargo, solo las plazas correspondientes a hoteles, hostales y pensiones, que se contabilizan a d&iacute;a de hoy en el Registro de la GVA, ya ascienden a 2.797, lo que representa aproximadamente un 14,5 % de la poblaci&oacute;n. Y eso sin tener en cuenta establecimientos hoteleros que se encuentran a&uacute;n en construcci&oacute;n en estos momentos. Es decir, incluso sin contabilizar apartamentos ni viviendas tur&iacute;sticas, el barrio ya supera ampliamente el umbral que la propia norma considera aceptable. &iquest;La puesta en marcha de la ordenanza significar&aacute; el cierre de las 1.253 plazas de hoteles, hostales y pensiones que sobrepasan el nivel de saturaci&oacute;n? No lo parece.
    </p><p class="article-text">
        Esto cambia completamente la l&oacute;gica de intervenci&oacute;n. No estamos ante un problema de crecimiento futuro, sino ante un problema de exceso consolidado.
    </p><p class="article-text">
        Si se incorporan las aproximadamente 1.894 plazas de viviendas y apartamentos tur&iacute;sticos registradas, la distancia respecto al umbral es a&uacute;n mayor. Y si, adem&aacute;s, se tiene en cuenta la existencia de alojamientos no registrados, el desfase entre la realidad y el l&iacute;mite normativo se ampl&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s. &iquest;Servir&aacute; la puesta en marcha de la ordenanza para el cierre de las 3.147 plazas tur&iacute;sticas en total, que, apareciendo en el registro de la GVA, sobrepasan ese 8 %.? No lo parece, ni siquiera se est&aacute; haciendo con las miles de ilegales viviendas tur&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        La norma no introduce mecanismos eficaces para reducir ese exceso. No prev&eacute; procesos de coercitivos de reconversi&oacute;n, ni sistemas de reducci&oacute;n progresiva, ni instrumentos que permitan ajustar el volumen de plazas a los l&iacute;mites que ella misma establece. Su actuaci&oacute;n se centra, fundamentalmente, en bloquear nuevas implantaciones. El modelo, en t&eacute;rminos simples, cierra el grifo, pero no vac&iacute;a el dep&oacute;sito. 
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque podr&iacute;a ser suficiente en barrios que a&uacute;n no han alcanzado niveles cr&iacute;ticos. Pero en contextos de saturaci&oacute;n estructural, como el Cabanyal, resulta claramente insuficiente. El exceso se reconoce, pero se consolida en la pr&aacute;ctica, y as&iacute; resultar&aacute; dif&iacute;cil reconducir la situaci&oacute;n y frenar la expulsi&oacute;n del barrio de nuestros j&oacute;venes que buscan casa.
    </p><p class="article-text">
        A esta limitaci&oacute;n se a&ntilde;ade un problema adicional: la calidad de la informaci&oacute;n sobre la que se toman las decisiones. El c&aacute;lculo de la saturaci&oacute;n se basa en las plazas registradas oficialmente, dejando fuera elementos clave como la bolsa de alojamientos ilegales o las plazas hoteleras ya autorizadas o en construcci&oacute;n que a&uacute;n no figuran en los registros.
    </p><p class="article-text">
        Esto introduce un sesgo relevante. La norma opera sobre una fotograf&iacute;a incompleta y, en cierto modo, atrasada de la realidad. Se pueden declarar zonas saturadas sin haber incorporado toda la presi&oacute;n tur&iacute;stica existente o comprometida.
    </p><p class="article-text">
        Pero el aspecto m&aacute;s controvertido no es solo lo que no se mide, sino tambi&eacute;n lo que s&iacute; se permite. En zonas declaradas saturadas, la norma mantiene m&aacute;rgenes de flexibilidad para determinados desarrollos hoteleros. Se contempla la posibilidad de implantar nuevos establecimientos de alta gama bajo determinadas condiciones, e incluso sin l&iacute;mites claros en suelos con determinados usos urban&iacute;sticos. Asimismo, se abre la puerta a operaciones de transformaci&oacute;n de suelo residencial en terciario para albergar nuevos hoteles de gran tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esto introduce una contradicci&oacute;n dif&iacute;cil de sostener: se reconoce la saturaci&oacute;n, se restringe una parte del sistema &mdash;la vinculada al uso residencial&mdash; y, al mismo tiempo, se permite que otra parte contin&uacute;e creciendo o consolid&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        El resultado no es una reducci&oacute;n de la presi&oacute;n tur&iacute;stica, sino una reconfiguraci&oacute;n de su estructura. Se limita el desarrollo de viviendas tur&iacute;sticas, pero no necesariamente el volumen total de plazas. Se desplaza el modelo hacia formatos m&aacute;s empresariales sin garantizar una disminuci&oacute;n del impacto global, a los que m&aacute;s bien se facilita el crecimiento. Desde el punto de vista urbano, la presi&oacute;n sobre el espacio p&uacute;blico, la vivienda o el comercio de proximidad no desaparece por cambiar la tipolog&iacute;a del alojamiento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este dise&ntilde;o genera efectos econ&oacute;micos espec&iacute;ficos. Al restringir la entrada en determinados segmentos, se refuerza la posici&oacute;n de los operadores existentes. Las licencias adquieren un valor adicional derivado de su escasez, lo que favorece din&aacute;micas de concentraci&oacute;n y reduce la competencia. No se trata tanto de una pol&iacute;tica de reducci&oacute;n como de una pol&iacute;tica de selecci&oacute;n de actores.
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo es que la norma act&uacute;a sobre el futuro, pero no sobre el presente. Contiene el crecimiento, pero no corrige el exceso. Ordena, en el mejor de los casos, lo que puede venir, pero asume como dado lo que ya existe.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene implicaciones claras en t&eacute;rminos de credibilidad. Se genera una expectativa social de mejora &mdash;de reducci&oacute;n de la presi&oacute;n tur&iacute;stica, de recuperaci&oacute;n del uso residencial&mdash; que dif&iacute;cilmente se materializar&aacute; en barrios ya saturados. Cuando esa mejora no se perciba, la regulaci&oacute;n corre el riesgo de ser interpretada como insuficiente o meramente declarativa.
    </p><p class="article-text">
        Conviene reconocer que no se trata de un problema sencillo. Los derechos adquiridos, la seguridad jur&iacute;dica y el marco normativo limitan la capacidad de intervenci&oacute;n sobre actividades ya implantadas. Pero esas limitaciones no deber&iacute;an traducirse en la renuncia a dise&ntilde;ar instrumentos que permitan, al menos, una correcci&oacute;n progresiva del desequilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Porque sin esa dimensi&oacute;n correctora, el sistema queda incompleto. La norma puede ser eficaz como herramienta preventiva. Puede evitar que otros barrios alcancen niveles de saturaci&oacute;n similares. Pero en aquellos donde el problema ya est&aacute; consolidado, su capacidad transformadora es muy limitada.
    </p><p class="article-text">
        El debate, por tanto, no deber&iacute;a centrarse &uacute;nicamente en cu&aacute;ntas nuevas licencias se conceden o se deniegan, sino en c&oacute;mo se gestiona el volumen de actividad existente. Sin mecanismos de reducci&oacute;n, redistribuci&oacute;n o reconversi&oacute;n, el equilibrio urbano seguir&aacute; siendo m&aacute;s una aspiraci&oacute;n que una realidad.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la cuesti&oacute;n es sencilla: si una norma establece un l&iacute;mite y reconoce que ese l&iacute;mite est&aacute; ampliamente superado, pero no dispone de instrumentos para corregirlo, &iquest;qu&eacute; est&aacute; haciendo realmente?
    </p><p class="article-text">
        En barrios como el Cabanyal, la respuesta es cada vez m&aacute;s evidente. Est&aacute; conteniendo el futuro. Pero, sobre todo, est&aacute; consolidando la saturaci&oacute;n del presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/regulacion-alojamientos-turisticos-cabanyal-contener-futuro-corregir-saturacion-presente_129_13104415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 14:22:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La regulación de los alojamientos turísticos en el Cabanyal: contener el futuro sin corregir la saturación presente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hotel de La Marina: abrir la ciudad al mar… ¿o el puerto al mercado?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hotel-marina-abrir-ciudad-mar-puerto-mercado_129_13041486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El debate sobre el hotel proyectado en La Marina no es solo urban&iacute;stico ni est&eacute;tico. Es, ante todo, jur&iacute;dico e institucional. Y conviene explicarlo con claridad.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 72.4 del Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante permite que el Consejo de Ministros autorice, de manera excepcional y por razones de inter&eacute;s general debidamente acreditadas, la implantaci&oacute;n de hoteles en dominio p&uacute;blico portuario, previo informe de Puertos del Estado, organismo dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Es una habilitaci&oacute;n excepcional, no una autorizaci&oacute;n ordinaria. Requiere motivaci&oacute;n reforzada, acreditaci&oacute;n singular del inter&eacute;s general y proporcionalidad estricta.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a plantearse un argumento aparentemente l&oacute;gico: si la ley admite hoteles en suelo portuario demanial de forma excepcional, con mayor motivo podr&iacute;an admitirse en terrenos ya desafectados. Pero esa lectura mezcla planos distintos.
    </p><p class="article-text">
        El propio texto legal distingue con claridad ambos supuestos. El art&iacute;culo 72.4 regula una excepci&oacute;n dentro del dominio p&uacute;blico portuario. En cambio, los terrenos desafectados y cedidos gratuitamente a otra administraci&oacute;n se rigen por el art&iacute;culo 44.1, que introduce una condici&oacute;n decisiva: la cesi&oacute;n gratuita solo es v&aacute;lida si el suelo se destina a fines de utilidad p&uacute;blica o inter&eacute;s social. Si ese fin se incumple, la cesi&oacute;n se resuelve y los terrenos revierten a la Autoridad Portuaria.
    </p><p class="article-text">
        La desafectaci&oacute;n elimina la condici&oacute;n demanial, pero no borra la finalidad que justific&oacute; la cesi&oacute;n. En el derecho patrimonial p&uacute;blico rige el principio de vinculaci&oacute;n finalista: la causa de la cesi&oacute;n no es un elemento accesorio, sino su condici&oacute;n de validez.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo del debate no es si cabe o no un hotel, sino si es jur&iacute;dicamente coherente y democr&aacute;ticamente leg&iacute;timo alterar la finalidad que justific&oacute; la cesi&oacute;n gratuita de estos terrenos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Plan Especial de 2014: una decisi&oacute;n en terreno inestable</strong></h2><p class="article-text">
        En 2014 se aprob&oacute; el Plan Especial de la Marina Juan Carlos I, que introdujo el uso hotelero como uso principal y prioritario en una de las parcelas incluidas en terrenos desafectados y cedidos gratuitamente en 2003.
    </p><p class="article-text">
        No part&iacute;amos de un vac&iacute;o jur&iacute;dico. En diciembre de 2012, un informe de la Abogac&iacute;a General del Estado ya advert&iacute;a de que la explotaci&oacute;n municipal de determinadas edificaciones revertidas podr&iacute;a resultar contraria al art&iacute;culo 44.1 y provocar la resoluci&oacute;n de la cesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos de ilegalidades declaradas, sino de una opci&oacute;n urban&iacute;stica apoyada en una interpretaci&oacute;n extensiva del r&eacute;gimen de cesi&oacute;n gratuita cuyo encaje jur&iacute;dico ya hab&iacute;a sido cuestionado por &oacute;rganos consultivos cualificados. Si la cesi&oacute;n se justific&oacute; en la apertura de la ciudad al mar y en la integraci&oacute;n puerto-ciudad, convertir una parcela estrat&eacute;gica en soporte principal de una actividad privada y lucrativa generaba, como m&iacute;nimo, una tensi&oacute;n evidente con ese marco.
    </p><p class="article-text">
        Las cesiones gratuitas de patrimonio p&uacute;blico no son neutras: generan expectativas leg&iacute;timas en la ciudadan&iacute;a sobre el destino del suelo. Alterar sustancialmente su finalidad no afecta solo al planeamiento; afecta a la confianza institucional.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dos escenarios posibles, dos exigencias jur&iacute;dicas</strong></h2><p class="article-text">
        Hoy la estrategia municipal parece oscilar entre dos escenarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primer escenario: mantener la titularidad municipal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si la parcela sigue siendo municipal, el uso hotelero principal debe justificarse como fin de utilidad p&uacute;blica o inter&eacute;s social en el sentido del art&iacute;culo 44.1. No basta con que el planeamiento lo permita: debe acreditarse que ese hotel cumple el objetivo que motiv&oacute; la cesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es directa: &iquest;un macro-hotel en la entrada de La Marina satisface el fin de apertura ciudadana y uso com&uacute;n que justific&oacute; la transmisi&oacute;n gratuita del suelo?
    </p><p class="article-text">
        Defender que lo hace resulta discutible. Un informe de la Secretar&iacute;a Municipal de mayo de 2022 ya apuntaba en esa direcci&oacute;n, en l&iacute;nea con advertencias previas de la Abogac&iacute;a del Estado. Si informes cualificados alertan de tensiones con el art&iacute;culo 44.1, la respuesta institucional coherente no deber&iacute;a ser forzar la interpretaci&oacute;n, sino revisar el instrumento de planeamiento para adecuarlo expresamente al r&eacute;gimen patrimonial de la cesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segundo escenario: revertir la parcela al dominio portuario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si el suelo vuelve a la Autoridad Portuaria, el hotel solo podr&iacute;a autorizarse al amparo del art&iacute;culo 72.4, mediante acuerdo excepcional del Consejo de Ministros por razones de inter&eacute;s general debidamente acreditadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero el inter&eacute;s general no es una etiqueta flexible. Exige necesidad acreditada y proporcionalidad. Debe demostrarse que la actuaci&oacute;n es singular y que no existen alternativas menos intensivas en impacto territorial y social. Invocar inversi&oacute;n o empleo en abstracto no satisface ese est&aacute;ndar reforzado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El inter&eacute;s general en un distrito saturado</strong></h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; interviene un elemento decisivo: la saturaci&oacute;n tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La modificaci&oacute;n de las normas urban&iacute;sticas municipales sobre usos hoteleros &mdash;pendiente de aprobaci&oacute;n&mdash; identifica zonas tur&iacute;sticamente saturadas en la ciudad. El distrito de Poblats Mar&iacute;tims figura como tal seg&uacute;n el propio Ayuntamiento. En barrios del entorno inmediato &mdash;Grau y especialmente Cabanyal-Canyamelar&mdash; la concentraci&oacute;n es muy elevada.
    </p><p class="article-text">
        Incluso atendiendo solo a los establecimientos con t&iacute;tulo habilitante, la presi&oacute;n es significativa; si se a&ntilde;adiera la oferta irregular, la dimensi&oacute;n real ser&iacute;a a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        Este contexto no es accesorio. Cuando existen procesos acreditados de presi&oacute;n sobre la vivienda, sustituci&oacute;n de usos y desplazamiento residencial, implantar un nuevo hotel de gran escala deja de ser una decisi&oacute;n neutra. Si la propia planificaci&oacute;n municipal reconoce la saturaci&oacute;n, justificar la excepcionalidad del art&iacute;culo 72.4 exige una argumentaci&oacute;n particularmente s&oacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de la cesi&oacute;n gratuita, intensificar el uso tur&iacute;stico dominante puede desdibujar a&uacute;n m&aacute;s el prop&oacute;sito original de reforzar el uso ciudadano del frente mar&iacute;timo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Urbanismo, patrimonio y coherencia</strong></h2><p class="article-text">
        Es cierto que la futura ordenanza prev&eacute; que en parcelas calificadas como uso hotelero no se apliquen las limitaciones previstas para parcelas residenciales en zonas saturadas. Formalmente, el argumento puede sostenerse desde el planeamiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero el debate no es solo urban&iacute;stico. Es patrimonial y finalista. Si unos terrenos fueron cedidos gratuitamente para un fin p&uacute;blico concreto, ese fin debe seguir siendo el eje de cualquier decisi&oacute;n posterior. Cambiarlo sin una justificaci&oacute;n s&oacute;lida y transparente debilita la confianza ciudadana. Y hacerlo sin abrir un debate p&uacute;blico real, de espaldas a la ciudadan&iacute;a, empobrece la calidad democr&aacute;tica. Pero nada de ello parece importar al actual equipo de gobierno municipal.
    </p><p class="article-text">
        El suelo p&uacute;blico no es un activo disponible en t&eacute;rminos exclusivamente econ&oacute;micos; est&aacute; vinculado a compromisos colectivos. Cuando esos compromisos se revisan, debe hacerse de cara a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello, resulta razonable atender los informes de la Secretar&iacute;a Municipal y de la Abogac&iacute;a del Estado y abordar una modificaci&oacute;n del Plan Especial de la Marina que ajuste expresamente su ordenaci&oacute;n a los criterios de utilidad p&uacute;blica directa e inter&eacute;s social vinculados a la cesi&oacute;n gratuita. Esa revisi&oacute;n deber&iacute;a garantizar que cualquier uso previsto contribuya de manera efectiva a la apertura de Val&egrave;ncia al mar, a la integraci&oacute;n puerto-ciudad y al uso abierto y com&uacute;n de la D&aacute;rsena Interior por parte de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de excluir la actividad hotelera como posibilidad complementaria, siempre que sea subordinada y compatible con los fines p&uacute;blicos. Se trata de evitar que el inter&eacute;s econ&oacute;mico sustituya la utilidad p&uacute;blica o el inter&eacute;s social que justificaron la transmisi&oacute;n del suelo.
    </p><p class="article-text">
        No se tratar&iacute;a de paralizar el desarrollo, sino de adecuarlo con claridad al r&eacute;gimen patrimonial que rige los terrenos: adaptar el planeamiento al marco jur&iacute;dico de la cesi&oacute;n gratuita, y no al rev&eacute;s. Solo as&iacute; se refuerza la seguridad jur&iacute;dica y se preserva la coherencia entre el fin que justific&oacute; la transmisi&oacute;n del suelo y las decisiones que hoy se adopten.
    </p><p class="article-text">
        El debate no es &ldquo;turismo s&iacute; o turismo no&rdquo;. Es coherencia institucional, respeto a la legislaci&oacute;n portuaria y credibilidad p&uacute;blica. Mantener la coherencia entre lo prometido y lo ejecutado es la mejor garant&iacute;a de una integraci&oacute;n puerto-ciudad que sea no solo f&iacute;sica, sino tambi&eacute;n jur&iacute;dica y democr&aacute;tica. Y por qu&eacute; no decirlo, es levantar un dique ante un tsunami que se est&aacute; llevando por delante nuestra forma de vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hotel-marina-abrir-ciudad-mar-puerto-mercado_129_13041486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 18:47:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El hotel de La Marina: abrir la ciudad al mar… ¿o el puerto al mercado?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puerto, ciudad y memoria: lo que está en juego en la Marina de Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/puerto-ciudad-memoria-juego-marina-valencia_129_12993865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Como vecino del Canyamelar, vicepresidente de la Asociaci&oacute;n de Vecinos del Cabanyal-Canyamelar y, desde mi experiencia personal de lucha vecinal, profesional y laboral, vivida de forma muy intensa y tal vez hasta apasionada en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, me resulta imposible permanecer en silencio ante el debate abierto sobre el futuro de la parcela de <strong>La Marina de Val&egrave;ncia, en la que el equipo de gobierno municipal pretende impulsar en estos momentos la construcci&oacute;n de un edifico que podr&iacute;a alcanzar las 30 plantas y uso hotel como principal, con el argumento de que es lo previsto en el planeamiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No estamos ante un solar cualquiera. Estamos ante una pieza estrat&eacute;gica del frente mar&iacute;timo, en la puerta principal de la Marina, junto a los restos que dieron origen al Grau, un espacio que simboliza &mdash;y deber&iacute;a materializar&mdash; el hist&oacute;rico proceso de apertura de la ciudad al mar y de integraci&oacute;n puerto-ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El origen: abrir Val&egrave;ncia al mar</strong></h2><p class="article-text">
        En octubre de 1997, el Ministerio de Fomento, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria firmaron un convenio para modernizar las infraestructuras portuarias y, especialmente, para mejorar la integraci&oacute;n urbana del puerto. Aquella estrategia se concret&oacute; en el proyecto &ldquo;Balc&oacute;n al Mar&rdquo;: recuperar la D&aacute;rsena Interior para uso ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Fruto de ese proceso, el Consejo de Ministros autoriz&oacute; en 2003 a la Autoridad Portuaria de Val&egrave;ncia a ceder gratuitamente al Ayuntamiento m&aacute;s de 237.000 m&sup2; de terrenos desafectados del puerto. Esa cesi&oacute;n no fue neutra ni incondicionada: se realiz&oacute; para fines de utilidad p&uacute;blica o inter&eacute;s social, vinculados expl&iacute;citamente a la apertura de la ciudad al mar y a la integraci&oacute;n puerto-ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el n&uacute;cleo jur&iacute;dico y pol&iacute;tico del asunto. No hablamos de una transmisi&oacute;n patrimonial ordinaria. Hablamos de una cesi&oacute;n gratuita finalista.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El par&eacute;ntesis excepcional: America&rsquo;s Cup y F&oacute;rmula 1</strong></h2><p class="article-text">
        Posteriormente, la creaci&oacute;n del Consorcio Valencia 2007 para organizar la 32&ordf; edici&oacute;n de la America&rsquo;s Cup y, m&aacute;s tarde, la celebraci&oacute;n del Gran Premio urbano de F&oacute;rmula 1, alteraron profundamente la realidad f&iacute;sica y jur&iacute;dica de la Marina.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto extraordinario:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>se introdujeron usos capaces de generar ingresos,</li>
                                    <li>se aceptaron soluciones urban&iacute;sticas transitorias,</li>
                                    <li>y se produjo una hibridaci&oacute;n discutible entre fines p&uacute;blicos y explotaci&oacute;n econ&oacute;mica.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El Plan Especial de la Marina Real Juan Carlos I, aprobado definitivamente en 2014, responde a ese contexto, marcado por la necesidad de atender una deuda excepcional derivada del cr&eacute;dito del ICO concedido para financiar las infraestructuras del evento.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese contexto ya no existe. La Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2021 determin&oacute; la asunci&oacute;n por parte de la Administraci&oacute;n General del Estado de la deuda que el Consorcio manten&iacute;a con el ICO. La deuda fue absorbida, el Consorcio agot&oacute; su funci&oacute;n y desapareci&oacute; la justificaci&oacute;n econ&oacute;mica extraordinaria que condicion&oacute; el planeamiento.
    </p><p class="article-text">
        Concluida esa etapa, los bienes deben destinarse plenamente al fin originario de la cesi&oacute;n. Y no es una opini&oacute;n personal o de lo que a mi pueda &ldquo;pedirme el cuerpo&rdquo;: lo exigen dos informes de la Abogac&iacute;a del Estado, uno de ellos redactado en la antesala de la tramitaci&oacute;n y aprobaci&oacute;n del Plan Especial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Planeamiento urban&iacute;stico vs. r&eacute;gimen patrimonial</strong></h2><p class="article-text">
        Existe una idea que conviene aclarar desde el rigor t&eacute;cnico-jur&iacute;dico: que el planeamiento urban&iacute;stico asigne un uso no significa que ese uso sea jur&iacute;dicamente viable desde el punto de vista patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        El planeamiento ordena usos, pero no puede alterar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>la causa jur&iacute;dica de una cesi&oacute;n gratuita,</li>
                                    <li>el fin que la justifica,</li>
                                    <li>ni vaciar de contenido sus condicionantes.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si existe contradicci&oacute;n entre el uso previsto en un plan y el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la cesi&oacute;n, prevalece el fin de la cesi&oacute;n. Esto no lo dicen las asociaciones vecinales. Lo dicen los informes jur&iacute;dicos solicitados por las propias administraciones.
    </p><p class="article-text">
        El informe de la Abogac&iacute;a del Estado de 19 de octubre de 2022 se&ntilde;ala literalmente que &ldquo;<em><strong>probablemente resultar&aacute; necesario disponer de un nuevo planeamiento que redefina total o parcialmente los usos que hayan servido hasta ese momento a los fines econ&oacute;micos del CV07</strong></em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El informe de la Secretar&iacute;a Municipal de 19 de mayo de 2022 aconseja expresamente modificar el Plan Especial en lo relativo a la parcela A-08-2, a la que se atribuye un uso principal hotelero.
    </p><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n t&eacute;cnico-jur&iacute;dica es clara: <strong>adaptar el planeamiento al r&eacute;gimen de la cesi&oacute;n</strong>, no al rev&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El hotel como uso principal: una decisi&oacute;n pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        El uso hotelero es una actividad econ&oacute;mica privada, de naturaleza lucrativa, orientada al alojamiento temporal. No constituye por s&iacute; mismo un uso abierto y com&uacute;n ni un equipamiento de servicio p&uacute;blico directo a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no puede configurarse como uso principal o predominante en una parcela cuya titularidad municipal deriva de una cesi&oacute;n gratuita sujeta a fines de utilidad p&uacute;blica directa.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, podr&iacute;a contemplarse como uso compatible, subordinado y accesorio a un uso principal inequ&iacute;vocamente orientado al inter&eacute;s general y al uso ciudadano. Pero no como pieza dominante.
    </p><p class="article-text">
        Mantener el hotel como uso principal exige una de dos cosas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>vaciar de contenido el fin de utilidad p&uacute;blica que justific&oacute; la cesi&oacute;n,</li>
                                    <li>o devolver el suelo para eludir esa limitaci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece la propuesta del actual equipo de gobierno: devolver la parcela a la Autoridad Portuaria de Val&egrave;ncia para que deje de estar sujeta a las condiciones de la cesi&oacute;n y pueda destinarse libremente a un hotel privado de gran altura.
    </p><p class="article-text">
        Esto equivale a reconocer impl&iacute;citamente que el uso hotelero principal no encaja con la cesi&oacute;n. Pero, en lugar de corregir un planeamiento que se redact&oacute; en el contexto excepcional del Consorcio Valencia 2007 y del cr&eacute;dito ICO, se opta por sacar el suelo del &aacute;mbito municipal.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una cuesti&oacute;n de modelo de ciudad</strong></h2><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n-opci&oacute;n no es t&eacute;cnica. Es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Se puede:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>modificar puntualmente el Plan Especial,</li>
                                    <li>eliminar el uso hotelero como principal,</li>
                                    <li>redefinir la ordenaci&oacute;n conforme a criterios de utilidad p&uacute;blica directa,</li>
                                    <li>garantizar la apertura real de la D&aacute;rsena Interior a la ciudadan&iacute;a,</li>
                                    <li>reforzar la integraci&oacute;n puerto-ciudad.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        O se puede:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>devolver el suelo,</li>
                                    <li>renunciar a la titularidad municipal,</li>
                                    <li>y permitir que se promueva un uso privado lucrativo sin las limitaciones derivadas de la cesi&oacute;n gratuita, dejando en manos de la Autoridad Portuaria la propia configuraci&oacute;n del edificio.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No se devuelve el suelo porque sea ilegal mantenerlo. Se devuelve para poder hacer lo que no se pod&iacute;a hacer cuando era de la ciudad, y eso implica:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>una renuncia injustificada a la titularidad municipal de un suelo estrat&eacute;gico,</li>
                                    <li>una desnaturalizaci&oacute;n del fin de utilidad p&uacute;blica que justific&oacute; la cesi&oacute;n,</li>
                                    <li>y un precedente extremadamente grave: que la Autoridad Portuaria pueda recuperar suelos urbanos ya integrados en la ciudad para destinarlos a operaciones inmobiliarias privadas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Como arquitecto, me preocupa el modelo urbano. Como vecino, me preocupa el impacto territorial y paisaj&iacute;stico. Como representante vecinal, me preocupa la coherencia institucional y el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        La Marina no naci&oacute; para ser un enclave de rentabilidad privada desligado de la ciudad. Naci&oacute; para abrir Val&egrave;ncia al mar. 
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n que en este momento adopte la Sra. Catal&aacute;, alcaldesa de la ciudad, definir&aacute; si seguimos avanzando en esa direcci&oacute;n o si damos un paso atr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/puerto-ciudad-memoria-juego-marina-valencia_129_12993865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 10:44:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Puerto, ciudad y memoria: lo que está en juego en la Marina de Valencia]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
