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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Marcos Pérez Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-marcos-perez-hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Marcos Pérez Hernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las tierras labrantías de La Galga y San Bartolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tierras-labrantias-galga-san-bartolo_129_13238870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e6350e-d499-4664-8a75-f4e452aff829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tierras labrantías de La Galga y San Bartolo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La prosperidad del lugar quedó magníficamente retratada por el historiador y humanista azoriano Gaspar Frutuoso (1522-1591), quien describió aquellas tierras con admiración: “Pasado el Sabinal, yendo a Los Sauces, está el barranco de Nogales (…) se comienza a entrar en las tierras labrantías de La Galga (…) hay muchos árboles y frutas, trigo, viñas, huertas y legumbres, fuentes y aguas; es lugar de labradores y aserradores (…) Todo de viñas que dan buenos vinos para enviar a las Indias”
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Galga. Iglesia de San Bartolo. Archivo General de La Palma. Fotografía de Miguel Brito (1920), coloreada  por Abraham T. Díaz Abreu."
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                La Galga. Iglesia de San Bartolo. Archivo General de La Palma. Fotografía de Miguel Brito (1920), coloreada  por Abraham T. Díaz Abreu.                            </span>
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        La primera referencia documental conocida sobre el territorio de La Galga en el actual municipio de Puntallana, se remonta al 6 de agosto de 1501. Ese d&iacute;a, el adelantado Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo conced&iacute;a por data, ocho cah&iacute;ces de tierras y montes a &Aacute;lvaro P&eacute;rez, lindando aquellas propiedades con las de su hermano Mart&iacute;n P&eacute;rez y las de sus sobrinos. As&iacute; comienza la historia escrita de uno de los parajes agr&iacute;colas m&aacute;s antiguos y f&eacute;rtiles del nordeste palmero. 
    </p><p class="article-text">
        El top&oacute;nimo <em>La Galga </em>posee una ra&iacute;z profundamente ligada al paisaje. En el l&eacute;xico tradicional canario, una <em>galga </em>es una piedra redonda de gran tama&ntilde;o, y tambi&eacute;n se denomina as&iacute; a los lugares donde abundan estas piedras desprendidas de las laderas. Probablemente sea &eacute;sta la explicaci&oacute;n m&aacute;s veros&iacute;mil de su origen, aunque la tradici&oacute;n popular haya querido envolver el nombre en el halo de antiguas leyendas. 
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro P&eacute;rez, de origen portugu&eacute;s y pe&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a del capit&aacute;n Esquivel durante la conquista de La Palma, aparece a&ntilde;os despu&eacute;s desempe&ntilde;ando el cargo de mayordomo de la parroquia de San Juan de Puntallana, en 1516. Tanto &eacute;l como su hermano Mart&iacute;n pertenec&iacute;an a una de las formas m&aacute;s antiguas del apellido portugu&eacute;s <em>Peres o Pires, </em>linaje que qued&oacute; arraigado en la isla tras la incorporaci&oacute;n castellana. 
    </p><p class="article-text">
        Desde muy temprano, La Galga destac&oacute; por la riqueza de sus montes y la intensa actividad agr&iacute;cola y forestal. En 1533, Domingo Gonz&aacute;lez, aserrador y vecino de Puntallana declar&oacute; haber construido en el barranco de La Galga una carabela latina llamada <em>Nuestra Se&ntilde;ora de la Candelaria. </em>Apenas un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, 
    </p><p class="article-text">
        Francisco P&eacute;rez concertaba con el licenciado Juan L&oacute;pez de Cepeda, gobernador de Tenerife y de La Palma, el corte y transporte de madera al puerto del <em>barranco de La Galga, </em>destinada a la fortaleza que se levantaba en el barrio de El Cabo, en Santa Cruz de La Palma. 
    </p><p class="article-text">
        La prosperidad del lugar qued&oacute; magn&iacute;ficamente retratada por el historiador y humanista azoriano Gaspar Frutuoso (1522-1591), quien describi&oacute; aquellas tierras con admiraci&oacute;n: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasado el Sabinal, yendo a Los Sauces, est&aacute; el barranco de Nogales (&hellip;) se comienza a entrar en las tierras labrant&iacute;as de La Galga (&hellip;) hay muchos &aacute;rboles y frutas, trigo, vi&ntilde;as, huertas y legumbres, fuentes y aguas; es lugar de labradores y aserradores (&hellip;) Todo de vi&ntilde;as que dan buenos vinos para enviar a las Indias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus palabras nos permiten imaginar una comarca exuberante, cubierta de nogales, casta&ntilde;os y vi&ntilde;edos, donde el agua abundante y la fertilidad de la tierra hicieron florecer una activa comunidad de agricultores y artesanos de la madera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ermita de San Bartolo </strong>
    </p><p class="article-text">
        En este entorno agr&iacute;cola y humano surgi&oacute; tambi&eacute;n uno de los principales s&iacute;mbolos espirituales del lugar: la ermita de San Bartolom&eacute;, conocida popularmente como San Bartolo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque se desconoce la fecha exacta de su fundaci&oacute;n, ya exist&iacute;a en 1515. En sus or&iacute;genes recibi&oacute; la advocaci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora de La Galga; m&aacute;s tarde conocida como Nuestra Se&ntilde;ora de la Concepci&oacute;n, posteriormente Nuestra Se&ntilde;ora de La Piedad y, finalmente, San Bartolom&eacute;, nombre con el que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        La ermita desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental para los vecinos de La Galga, especialmente durante los meses de temporales, cuando las lluvias y barrancos imped&iacute;an acudir a la iglesia matriz de San Juan Bautista de Puntallana durante las v&iacute;speras de las celebraciones religiosas.
    </p><p class="article-text">
        La imagen de San Bartolom&eacute;, documentada ya en 1602, fue despertando una profunda devoci&oacute;n popular. Tal fue el fervor que termin&oacute; imponiendo el nombre del santo sobre las antiguas advocaciones marianas. Su festividad qued&oacute; instituida oficialmente el 1 de enero de 1673 por el licenciado Juan Pinto de Guisla, qui&eacute;n se&ntilde;ala que acud&iacute;an numerosos fieles &ldquo;as&iacute; del distrito de Puntallana como de los dem&aacute;s lugares de la Ysla por la particular devoci&oacute;n que se tiene con la Ymagen del Santo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, San Bartolo qued&oacute; unido para siempre a la memoria colectiva de La Galga: un peque&ntilde;o templo rural levantado entre montes, vi&ntilde;as y barrancos, testigo silencioso de siglos de historia y religiosidad popular. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondos bibliogr&aacute;ficos </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Nacer en Puntallana. Libro I de Bautismos de San Juan Bautista (1565-1607), </em>de Horacio Concepci&oacute;n Garc&iacute;a. </li>
                                    <li><em>La ermita de Ntra. Sra. de La Piedad y San Bartolom&eacute; de La Galga, </em>de Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Fotograf&iacute;a </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong><em>La Galga. Iglesia de San Bartolo.</em> Archivo General de La Palma. Fotograf&iacute;a de Miguel Brito (1920), coloreada <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;por Abraham T. D&iacute;az Abreu.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tierras-labrantias-galga-san-bartolo_129_13238870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 10:43:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las tierras labrantías de La Galga y San Bartolo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Ley General de Sanidad: un legado de igualdad y solidaridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ley-general-sanidad-legado-igualdad-solidaridad_129_13205339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c8cb784-5b0d-4885-af0a-b727966e4a90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Ley General de Sanidad: un legado de igualdad y solidaridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Frente a quienes defienden el progresivo debilitamiento de lo público en favor de la privatización sanitaria, conviene recordar que los sistemas sanitarios públicos no son un gasto innecesario, sino una inversión en cohesión social, igualdad y dignidad humana. Cuando se deteriora la sanidad pública mediante recortes, derivaciones sistemáticas o infrafinanciación, quienes más sufren son precisamente los sectores más vulnerables de la sociedad</p></div><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n de La Ley General de Sanidad el 25 de abril de 1986 marc&oacute; uno de los hitos m&aacute;s importantes de la democracia espa&ntilde;ola. Impulsada por el gobierno socialista de Felipe Gonz&aacute;lez y liderada desde el Ministerio de Sanidad por Ernest Lluch, aquella ley convirti&oacute; la protecci&oacute;n de la salud en un verdadero derecho ciudadano y sent&oacute; las bases del actual Sistema&nbsp;Nacional de Salud. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces, el acceso sanitario estaba ligado fundamentalmente a la cotizaci&oacute;n laboral y a la Seguridad Social. La Ley General de Sanidad rompi&oacute; ese modelo y avanz&oacute; hacia un sistema p&uacute;blico, universal y financiado mediante impuestos garantizando progresivamente la asistencia sanitaria para todos los ciudadanos, independientemente de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica o laboral. Fue, sin duda, una de las grandes conquistas del Estado del bienestar en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La figura de Ernest Lluch permanece unida parasiempre a esa transformaci&oacute;n hist&oacute;rica. Economista, intelectual y pol&iacute;tico comprometido con el di&aacute;logo y la convivencia democr&aacute;tica, fue tambi&eacute;n v&iacute;ctima del terrorismo de ETA, que lo asesin&oacute; en Barcelona en noviembre del a&ntilde;o 2000. Su legado, sin embargo, sigue vivo cada d&iacute;a en los centros de salud, hospitales y servicios p&uacute;blicos que millones de ciudadanos utilizan y valoran. 
    </p><p class="article-text">
        Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, nadie puede negar que el Sistema Nacional de Salud ha contribuido decisivamente a mejorar la calidad y la esperanza de vida de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. La ampliaci&oacute;n de la Atenci&oacute;n Primaria, la modernizaci&oacute;n hospitalaria, la integraci&oacute;n de los servicios sanitarios, y el fortalecimiento&nbsp;de la salud p&uacute;blica han sido pilares esenciales en ese avance colectivo. Espa&ntilde;a pas&oacute; de tener apenas&nbsp;unos cientos de centros de salud a disponer de una amplia red sanitaria p&uacute;blica que vertebra el territorio y garantiza la atenci&oacute;n m&eacute;dica incluso en los lugares m&aacute;s alejados. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar, adem&aacute;s, que desde los a&ntilde;os noventa las competencias sanitarias fueron progresivamente transferidas a las Comunidades Aut&oacute;nomas, culminando el proceso en 2002. Desde entonces, son los gobiernos auton&oacute;micos quienes gestionan directamente la mayor parte de los servicios sanitarios p&uacute;blicos - hospitales,centros de salud, personal y planificaci&oacute;n asistencial - dentro del marco com&uacute;n del Sistema Nacional de Salud. Esa descentralizaci&oacute;n ha permitido adaptar mejor la atenci&oacute;n sanitaria a las necesidades de cada territorio, aunque tambi&eacute;n ha generado importantes diferencias de gesti&oacute;n, financiaci&oacute;n y calidad asistencial entre comunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a quienes defienden el progresivo debilitamiento de lo p&uacute;blico en favor de la privatizaci&oacute;n sanitaria, conviene recordar que los sistemas sanitarios p&uacute;blicos no son un gasto innecesario, sino una inversi&oacute;n en cohesi&oacute;n social, igualdad y dignidad humana. Cuando se deteriora la sanidad p&uacute;blica mediante recortes, derivaciones sistem&aacute;ticas o infrafinanciaci&oacute;n, quienes m&aacute;s sufren son precisamente los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad. La sanidad privada puede complementar, pero nunca sustituir el principio de universalidad que garantiza que cualquier persona es atendida con independencia de su renta. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de la&nbsp;COVID-19 demostr&oacute; con claridad la importancia de contar con un sistema sanitario p&uacute;blico fuerte. Fueron los hospitales p&uacute;blicos, los centros de salud, los profesionales sanitarios, la estructura del Sistema Nacional de Salud quienes sostuvieron al pa&iacute;s en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles. M&eacute;dicos, enfermeros, celadores, t&eacute;cnicos y personal sanitario realizaron un esfuerzo extraordinario que merece reconocimiento permanente. A pesar de todas las dificultades, Espa&ntilde;a logr&oacute; responder gracias a una red p&uacute;blica sanitaria que actu&oacute; como aut&eacute;ntico muro de contenci&oacute;n frente a la emergencia sanitaria. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso resulta especialmente importante apelar ahora a la solidaridad y a la responsabilidad institucional ante situacioneshumanitarias complejas, como la del actual crucero afectado por casos de hantavirus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese fue, precisamente, el esp&iacute;ritu que inspir&oacute; la Ley General de Sanidad de 1986: entender la salud y la atenci&oacute;n sanitaria como un derecho universal basado en la igualdad,&nbsp;la dignidad y la humanidad compartida. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ley-general-sanidad-legado-igualdad-solidaridad_129_13205339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 09:07:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Juego de la Bola en la Villa de San Andrés en el siglo XVI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/juego-bola-villa-san-andres-siglo-xvi_129_13189519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af929eba-84a5-4db2-ac19-cb5d3d6e614b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Juego de la Bola en la Villa de San Andrés en el siglo XVI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La historia suele escribirse con grandes hechos; sin embargo la vida verdadera se descubre muchas veces en los lugares donde la gente se reunía para jugar. Por eso  emociona imaginar, que en el Lugar de Abajo, junto a la desembocadura del barranco, rodaban bolas de madera hechas quizá con palo blanco de nuestros montes</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vista de la Villa de San Andrés. A la derecha de la imagen el lugar donde estuvo el ‘Juego de la Bola’. Archivo General de La Palma.1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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                Vista de la Villa de San Andrés. A la derecha de la imagen el lugar donde estuvo el ‘Juego de la Bola’. Archivo General de La Palma.1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        Hay lugares cuya historia permanece escrita en los archivos, y otros que, adem&aacute;s sobreviven en el eco de su nombre. En la antigua villa de San Andr&eacute;s, existi&oacute; en pleno siglo XVI un espacio coincido como &ldquo;El Juego de la Bola&rdquo;, top&oacute;nimo que aparece documentado en los protocolos notariales de 1557 y abre una ventana singular en la vida cotidiana en uno de los enclaves m&aacute;s pr&oacute;speros de nuestra isla. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una simple curiosidad documental. La existencia de un lugar identificado con ese nombre revela la presencia estable y reconocida de una pr&aacute;ctica l&uacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el Quinientos, la villa de San Andr&eacute;s ocup&oacute; una posici&oacute;n destacada dentro de la isla, solo comparable en relevancia a la capital, Santa Cruz de La Palma. Su importancia descansaba en dos pilares econ&oacute;micos fundamentales: el comercio del az&uacute;car procedente de los dos ingenios de Los Sauces y la expansi&oacute;n delvi&ntilde;edo y el vino destinado a la exportaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto de riqueza y tr&aacute;nsito constante de mercaderes,&nbsp;propietarios, jornaleros y artesanos, no resulta extra&ntilde;oque surgieran espacios destinados a la sociabilidad y al recreo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las Casas del Juego de la Bola</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una partici&oacute;n de bienes de Catalina Almeida, fechada en 1557, menciona en San Andr&eacute;s &ldquo;Las Casas del Juego de la Bola&rdquo;, junto con vi&ntilde;as, bodega y lagar. La f&oacute;rmula es extraordinariamente expresiva. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No alude simplemente a una divisi&oacute;n ocasional, sino a un lugar plenamente reconocido por la comunidad, hasta el punto de servir como referencia patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n documental sit&uacute;a el Juego de la Bola, en el Lugar de Abajo, a donde se acced&iacute;a por el caminoque &nbsp;iba a laCarnicer&iacute;a, concretamente en la margen izquierda de la desembocadura del Barranco del Agua. Los espacios abiertos pr&oacute;ximos a barrancos o llanos eran id&oacute;neos para este tipo de pr&aacute;cticas que requer&iacute;an terreno despejado y cierta horizontalidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; juego era aquel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo indica que se trataba de una modalidad emparentada con los tradicionales juegos europeos de bolas: lanzamiento de piezas esf&eacute;ricas pesadas hacia un objetivo o &ldquo;boliche&rdquo;. Juegos semejantes exist&iacute;an en Castilla, Portugal, Francia e Italia desde siglos atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Su llegada a Canarias debi&oacute; producirse entre finales del siglo XV y primeras d&eacute;cadas del siglo XVI, con la instalaci&oacute;n de colonos castellanos y portugueses. La Palma, vinculada al comercio internacional del az&uacute;car, era especialmente permeable a estas transferencias culturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>San Andr&eacute;s y Santa Cruz de La Palma</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o de 1557 aparece asimismo otro Juego de la Bola en Santa&nbsp;Cruz de La Palma, pegado a las casas de Catalina Hern&aacute;ndez de Los Lordelos, junto a la actual calle de San Jos&eacute; y su Ermita. La coincidencia cronol&oacute;gica entre los dos n&uacute;cleos principales de la isla resulta reveladora. La isla compart&iacute;a as&iacute; una costumbre integrada en la vida cotidiana de sus principales centros econ&oacute;micos. 
    </p><p class="article-text">
        La historia suele escribirse con grandes hechos; sin embargo la vida verdadera se descubre muchas veces en los lugares donde la gente se reun&iacute;a para jugar.
    </p><p class="article-text">
        Por esoemociona imaginar, que en el Lugar de Abajo, junto a la desembocadura del barranco, rodaban bolas de madera hechas quiz&aacute; con palo blanco de nuestros montes. Lo admirable es que cinco siglos despu&eacute;s siga habl&aacute;ndose de su nombre. Entre vi&ntilde;as y barrancos, entre az&uacute;car y vino, tambi&eacute;n hab&iacute;a tiempo para jugar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondo documental:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Protocolos de Blas Sim&oacute;n ( 1546-1573 ) Luis Agust&iacute;n Hern&aacute;ndez Mart&iacute;n.</li>
                                    <li>La Villa de San Andr&eacute;s. Declaraci&oacute;n de Conjunto Hist&oacute;rico. Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                                    <li>Los sue&ntilde;os de una Villa. Documentos para la Historia de San Andr&eacute;s y Sauces( 1559-1729 ). Horacio Concepci&oacute;n Garc&iacute;a. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/juego-bola-villa-san-andres-siglo-xvi_129_13189519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 08:33:56 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carretera del norte: política, paciencia y una conquista necesaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/carretera-norte-politica-paciencia-conquista-necesaria_129_13174713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48a7fe25-31f4-42e8-8133-9e70fcec4007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carretera del norte: política, paciencia y una conquista necesaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Hay infraestructuras que no solo se construyen con piedra y esfuerzo, sino también con insistencia política y presión social. La carretera del norte de La Palma es un ejemplo elocuente de ello</p></div><p class="article-text">
        Hay infraestructuras que no solo se construyen con piedra y esfuerzo, sino tambi&eacute;n con insistencia pol&iacute;tica y presi&oacute;n social. La carretera del norte de La Palma es un ejemplo elocuente de ello: una obra largamente anhelada cuyo trazado no solo atraves&oacute; monta&ntilde;as, sino tambi&eacute;n d&eacute;cadas de promesas, silencios y reivindicaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el siglo XIX, la necesidad era evidente. El Plan General de Carreteras de 1860 ya contemplaba la conexi&oacute;n entre Santa Cruz de La Palma y San Andr&eacute;s y Sauces, atravesando Puntallana. Sin embargo, aquella&nbsp;previsi&oacute;n qued&oacute; durante a&ntilde;os en el terreno de las intenciones. El norte de la isla, pese a su riqueza agr&iacute;cola, continu&oacute; sumido en un aislamiento que condicionaba su desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        La prensa de la &eacute;poca no tard&oacute; en denunciar la situaci&oacute;n. Con tono&nbsp;casi resignado, pero firme en su denuncia, se afirmaba: &ldquo;Lastimosamente perder&iacute;amos el tiempo si nos empe&ntilde;amos en volver a demostrar las conveniencias que a La Palma reportar&iacute;a la carretera del norte&hellip;nos pondr&iacute;a en condiciones de aportar a nuestro mercado frutos de varios pueblos de los m&aacute;s productores de la isla&rdquo;. No era una cuesti&oacute;n de argumentos, sino de voluntad pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente ah&iacute; donde el papel de las instituciones y representantes p&uacute;blicos adquiere relevancia. La figura del diputado a Cortes, Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, emerge como uno de los impulsores de esta demanda hist&oacute;rica, canalizando hacia el Estado una necesidad largamente ignorada. Su intervenci&oacute;n no fue aislada, sino parte de un esfuerzo m&aacute;s amplio por situar al norte palmero en el mapa de las prioridades p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, el Cabildo Insular de La Palma desempe&ntilde;&oacute; un papel decisivo, especialmente a partir del convenio suscrito con el Estado en 1930. Aquel acuerdo no solo representaba una apuesta por la carretera del norte, sino por una idea m&aacute;s ambiciosa: la vertebraci&oacute;n de la isla a trav&eacute;s de una red viaria que rompiera con los desequilibrios territoriales. En ese proyecto, el tramoentre Santa Cruz de La Palma y Barlovento -pasando por Puntallana y San Andr&eacute;s y Sauces- se convertir&iacute;a en pieza clave. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, entre los acuerdos y la realidad segu&iacute;an interponi&eacute;ndose dificultades considerables. El relieve abrupto, la escasez de recursos y los m&eacute;todos rudimentarios de construcci&oacute;n&nbsp;-a pico y pala- ralentizaban los trabajos. Hubo interrupciones, retrocesos y largos periodos de incertidumbre. Mientras tanto, el mar continuaba siendo la principal v&iacute;a de comunicaci&oacute;n, con enclaves como Puerto Esp&iacute;ndola desempe&ntilde;ando un papel fundamental. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, la carreta avanz&oacute;. En los a&ntilde;os treinta alcanz&oacute; Puntallana; en 1936 lleg&oacute; a Las Lomadas; y en 1940, finalmente, se abri&oacute; hasta Los Sauces. Este &uacute;ltimo hito marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s.&nbsp;No solo se culminaba una obra largamente esperada, sino que se inauguraba una nueva etapa para toda la comarca noreste.
    </p><p class="article-text">
        Con la carretera llegaron tambi&eacute;n los primeros autom&oacute;viles de servicio p&uacute;blico y las guaguas, cuyo servicio organizado se remonta a 1933. Aquellosveh&iacute;culos, muchos de ellos construidos artesanalmente sobre chasis de marcas como Dodge o Austin, eran mucho m&aacute;s que un medio de transporte: simbolizaban la entrada del norte en la modernidad. Transportaban viajeros, correo y productos agr&iacute;colas hacia Santa Cruz de La Palma, integrando la econom&iacute;a local en los circuitoscomerciales de la isla. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto fue profundo. El aislamiento dio paso a la conexi&oacute;n, y con ella llegaron nuevas oportunidades. Los Sauces, convertido en lugar de paso estrat&eacute;gico, experiment&oacute; un crecimiento demogr&aacute;fico y econ&oacute;mico que dif&iacute;cilmente puede entenderse sin esta infraestructura. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, al recordar la carretera del norte, conviene recordar que no es fruto de una decisi&oacute;n puntual, sino de una larga cadena de esfuerzos en la que confluyeron la presi&oacute;n popular, la denuncia period&iacute;stica y la acci&oacute;n -a veces tard&iacute;a, pero decisiva- de las instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondo documental:</strong> 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hemerotecas de los peri&oacute;dicos: El Heraldo y Diario de Avisos. </li>
                                    <li>Estudios sobre infraestructuras hist&oacute;ricas en La Palma. Jos&eacute; &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez Luis. </li>
                                    <li>Plan General de&nbsp;Carreteras de 1860.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/carretera-norte-politica-paciencia-conquista-necesaria_129_13174713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 08:18:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica de un despertar (II): de la rebeldía cívica al triunfo republicano (1931)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-ii-rebeldia-civica-triunfo-republicano-1931_129_13153869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d6210ba-3d17-4276-80b6-77d8fc429fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica de un despertar (II): de la rebeldía cívica al triunfo republicano (1931)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El mitin del 20 de Julio de 1919 no fue un eco aislado en la historia del norte palmero. Aquella jornada, en la que dos mil voces desafiaron el caciquismo, sembró una semilla que tardaría más de una década en germinar, pero cuyo fruto sería decisivo. En abril de 1931, San Andrés y Sauces vivió la materialización política de aquel despertar: el triunfo del Partido Republicano Radical en las elecciones municipales</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Alameda 1930-33. Fondo Eulogio Hernández. Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        El mitin del 20 de Julio de 1919 no fue un eco aislado en la historia del norte palmero. Aquella jornada, en la que dos mil voces desafiaron el caciquismo, sembr&oacute; una semilla que tardar&iacute;a m&aacute;s de una d&eacute;cada en germinar, pero cuyo fruto ser&iacute;a decisivo. En abril de 1931, San Andr&eacute;s y Sauces vivi&oacute; la materializaci&oacute;n pol&iacute;tica de aquel despertar: el triunfo del Partido Republicano Radical en las elecciones municipales.
    </p><p class="article-text">
        A la cabeza de este cambio se situ&oacute; Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez, elegido alcalde en abril de 1931. Su figura encarnaba, en muchos sentidos, la continuidad generacional del esp&iacute;ritu regeneracionista que hab&iacute;a inspirado a Manuel Guardia Rold&aacute;n y a los oradores del mitin de 1919. Pero tambi&eacute;n representaba algo nuevo: la s&iacute;ntesis entre formaci&oacute;n intelectual, compromiso pol&iacute;tico y vocaci&oacute;n cient&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Formado en la Universidad de Granada durante la d&eacute;cada de 1920, Crispiniano vivi&oacute; en primera persona un contexto en el que los partidos pol&iacute;ticos hab&iacute;an sido suprimidos. Lejos de apagar el pensamiento cr&iacute;tico, esta situaci&oacute;n provoc&oacute; una reacci&oacute;n entre universitarios e intelectuales, que se implican activamente en la vida p&uacute;blica. Aquella generaci&oacute;n - de la que tambi&eacute;n formaban parte figuras como Federico Garc&iacute;a Lorca - protagoniz&oacute; un rearme moral e ideol&oacute;gico contra la corrupci&oacute;n y el caciquismo que a&uacute;n lastraban amplias zonas del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Crispiniano regres&oacute; a San Andr&eacute;s y Sauces, lo hizo con esa conciencia renovada. Su mandato, que se extendi&oacute; hasta febrero de 1933, estuvo marcado por una intensa identidad reformista. La creaci&oacute;n de escuelas y el impulso de obras p&uacute;blicas responden directamente a las demandas que ya en 1919 hab&iacute;an articulado l&iacute;deres como Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, quien desde su posici&oacute;n como diputado a Cortes apoy&oacute; decididamente estas iniciativas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo fueron avances. Uno de los episodios m&aacute;s simb&oacute;licos de su gesti&oacute;n fue el intento frustrado de crear una zona ajardinada en torno al drago m&aacute;s esbelto de Canarias - el de la Casa Massieu - para ello impuls&oacute; la declaraci&oacute;n de utilidad p&uacute;blica; pero se vio truncado por un acto vand&aacute;lico: la mutilaci&oacute;n nocturna del &aacute;rbol, un atentado ecol&oacute;gico que gener&oacute; una profunda indignaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Don Crispiniano de Paz con su sobrino Marcelo Rodríguez Fuertes. Pertenece al libro Crispiniano de Paz. Coloreada con IA.                            </span>
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        En el &aacute;mbito cultural, el mandato de Crispiniano destac&oacute; por su apuesta por la modernidad y sensibilidad art&iacute;stica. La organizaci&oacute;n de una brillante Fiesta del Romance, en el marco de las celebraciones en honor a la Virgen de Montserrat, supuso un homenaje a la Generaci&oacute;n del 27. Este evento no solo conectaba al municipio con las corrientes culturales m&aacute;s avanzadas del momento, sino que reflejaba la huella personal de Crispiniano, marcado por su amistad con Lorca durante sus a&ntilde;os en Granada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero su legado no se limit&oacute; a la pol&iacute;tica y la cultura. Como farmac&eacute;utico, alcanz&oacute; un notable prestigio como analista, especialmente en el campo de la parasitolog&iacute;a. En su laboratorio de San Andr&eacute;s y Sauces, desarroll&oacute; una labor cient&iacute;fica rigurosa que conviv&iacute;a con su compromiso p&uacute;blico, demostrando que el progreso de una comunidad tambi&eacute;n se construye desde el conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Ambas facetas - la pol&iacute;tica y la cient&iacute;fica - se integraban en una personalidad profundamente humana. Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez fue, ante todo, un servidor p&uacute;blico que ayud&oacute; de manera discreta a quienes lo necesitaban, sin buscar reconocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el triunfo republicano de 1931 no puede entenderse como un hecho aislado, sino como la culminaci&oacute;n de un proceso iniciado a&ntilde;os atr&aacute;s. Desde las federaciones del norte hasta el Ayuntamiento republicano, San Andr&eacute;s y Sauces transit&oacute; de la protesta a la acci&oacute;n, del sometimiento de la ciudadan&iacute;a activa. 
    </p><p class="article-text">
        El 8 de septiembre de 1972 muri&oacute; Crispiniano de Paz en un accidente de tr&aacute;fico, sin tiempo de volver a ver restituida la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fondo documental: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Diario de Avisos y La Gaceta de Tenerife. Septiembre de 1931.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;BIBLIOGRAF&Iacute;A: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez. Ciencia y Pol&iacute;tica, Pasi&oacute;n y Prisi&oacute;n. N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fotograf&iacute;as: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Alameda 1930-33. Fondo Eulogio Hern&aacute;ndez. Fernando Fern&aacute;ndez. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                                    <li>Don Crispiniano de Paz con su sobrino Marcelo Rodr&iacute;guez Fuertes. Pertenece al libro Crispiniano de Paz. Coloreada con IA. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-ii-rebeldia-civica-triunfo-republicano-1931_129_13153869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 14:22:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de un despertar (II): de la rebeldía cívica al triunfo republicano (1931)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica de un despertar: el mitin que desafió al caciquismo en el norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-mitin-desafio-caciquismo-norte_129_13140729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f80159fb-0c3f-447f-b739-dd4f67f1ff57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica de un despertar: el mitin que desafió al caciquismo en el norte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El 20 de julio de 1919 no fue un domingo cualquiera para el norte de La Palma. Fue el día en que el silencio impuesto por décadas de servidumbre se rompió bajo el peso de dos mil personas congregadas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mitin en Plaza de  Montserrat. 1919-1920. Pertenece al fondo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Mitin en Plaza de  Montserrat. 1919-1920. Pertenece al fondo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        El 20 de julio de 1919 no fue un domingo cualquiera para el norte de La Palma. Fue el d&iacute;a en que el silencio impuesto por d&eacute;cadas de servidumbre se rompi&oacute; bajo el peso de dos mil personas congregadas. La firma de la uni&oacute;n entre las Federaciones de San Andr&eacute;s y Sauces, Barlovento y Puntallana, fue un grito de libertad contra un sistema que asfixiaba el progreso de aquellos pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la magnitud de lo ocurrido aquel d&iacute;a, debemos mirar hacia el horizonte nacional. La Espa&ntilde;a de 1919 transitaba sobre la fase ag&oacute;nica de la Restauraci&oacute;n. El sistema de alternancia de partidos estaba roto y el descontento social crec&iacute;a en todo el pa&iacute;s. Sin embargo, en La Palma, este malestar no tom&oacute; la forma de una revoluci&oacute;n, sino de un levantamiento c&iacute;vico contra el caciquismo. Las Federaciones del Norte&nbsp;fueron la respuesta organizada de un pueblo que, harto de promesas incumplidas sobre carreteras y puertos, decidi&oacute; que el progreso no vendr&iacute;a de la capital, sino de su propia uni&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Manuel Guardia: el alma del movimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el centro de esta marea humana se alzaba la figura de don&nbsp;Manuel Guardia Rold&aacute;n (Barcelona 1866-San Andr&eacute;s y Sauces, 1931). Llegado a la isla en 1901, Guardia Rold&aacute;n fue un hombre polifac&eacute;tico con una profunda vocaci&oacute;n regeneracionista, hasta el punto de ser considerado por muchos como el Joaqu&iacute;n Costa de La Palma. Su proyecto vital consist&iacute;a en regenerar las formas de vida insulares, partiendo de la educaci&oacute;n como herramienta fundamental para erradicar las injusticias sociales. En San Andr&eacute;s y Sauces, Guardia encontr&oacute; un escenario desolador pero f&eacute;rtil para sus ideas: una poblaci&oacute;n con un 81,72% de analfabetismo, sometida a las arbitrariedades de un caciquismo representado por cinco familias dominantes. Se enfrent&oacute; a un Ayuntamiento que, lejos de velar por el bien com&uacute;n, actuaba como brazo ejecutor de los intereses particulares de sus concejales y sus partidos. 
    </p><p class="article-text">
        Descrito por sus contempor&aacute;neos por un hombre de &ldquo;f&aacute;cil palabra&rdquo; y &ldquo;sensatez&rdquo;. Guardia represent&oacute; el liderazgo &eacute;tico que se necesitaba. No buscaba el lucimiento personal, sino la articulaci&oacute;n de una fuerza colectiva capaz de mirar de frente a los abusos de poder de la capital. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las voces de la modernidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Junto a &eacute;l, voces de la talla intelectual de Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, Jos&eacute; Lozano P&eacute;rez y Hermenegildo Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez aportaron el rigor jur&iacute;dico y la pasi&oacute;n oratoria. P&eacute;rez D&iacute;az con la agudeza que le caracterizaba, no dud&oacute; en se&ntilde;alar la paradoja de una zona sumida en el abandono institucional - sin carreteras, tel&eacute;grafos ni infraestructuras b&aacute;sicas -&nbsp;mientras el erario p&uacute;blico se dilu&iacute;a en una gesti&oacute;n despilfarradora. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace extraordinario el mitin de 1919 es la composici&oacute;n de su audiencia. La presencia de unas quinientas mujeres en una &eacute;poca donde su voz era sistem&aacute;ticamente ignorada en la esfera pol&iacute;tica, nos habla de un movimiento transversal y avanzado. Las federaciones no eran solo agrupaciones de resistencia; eran la columna vertebral de una sociedad que exig&iacute;a modernidad: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Puntallana como el faro precursor de la rebeld&iacute;a un&aacute;nime. </li>
                                    <li>Barlovento como&nbsp;ejemplo de tes&oacute;n y unidad ante la injusticia. </li>
                                    <li>San Andr&eacute;s y Sauces como el epicentro de una organizaci&oacute;n que entendi&oacute; que el camino de la &ldquo;bienandanza&rdquo; pasaba por la fiscalidad del poder.&nbsp;&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hoy, al recordar a don Manuel Guardia y a aquellos oradores que alzaron la voz, no solo rendimos homenaje a la historia. Recordamos que&nbsp;la libertad de la que hablaba Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez no fue un regalo, sino el resultado de un pueblo que, guiado por el af&aacute;n regenerador,&nbsp;decidi&oacute; dejar de ser s&uacute;bdito para empezar a ser ciudadano. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondo documental:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cr&oacute;nica publicada en el peri&oacute;dico La Gaceta de Tenerife. &ldquo;El mitin de San Andr&eacute;s y Sauces&rdquo;.&nbsp;Agosto de 1919</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a:</strong> 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>San Andr&eacute;s y Sauces&hellip;una mirada a su pasado. Jos&eacute; Antonio&nbsp;Batista Medina. N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-mitin-desafio-caciquismo-norte_129_13140729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 08:23:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de un despertar: el mitin que desafió al caciquismo en el norte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua: una lucha de siglos contra las adversidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/agua-lucha-siglos-adversidades_129_13111321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1f0fddf-0c41-4707-9cb7-e2747aca4d73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua: una lucha de siglos contra las adversidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Resulta heroica, vista hoy, la firmeza de la Junta celebrada en La Alameda de San Andrés y Sauces, donde se fijó la necesidad mínima de 35.000 pipas diarias (183 litros por segundo) para garantizar el abasto y el riego. Era el pueblo poniendo límites a la ambición industrial</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Alameda. 1900-1910. Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        La Historia de San Andr&eacute;s y Sauces no se puede explicar sin el murmullo de los manantiales de Marcos y Cordero. Es un relato de supervivencia y, sobre todo, de justicia hist&oacute;rica. Sin embargo, al repasar los archivos de nuestra Comunidad de Regantes y del Ayuntamiento, emerge un episodio de principios del siglo XX que marc&oacute; una herida profunda en el derecho de nuestro pueblo: la irrupci&oacute;n de la &lsquo;Sociedad El Canal&rsquo; y la decisi&oacute;n de la Administraci&oacute;n del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Desde los repartimientos originales del Adelantado Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo tras la conquista, la propiedad de las aguas del R&iacute;o de Los Sauces qued&oacute; vinculada a las tierras de las dos haciendas en las que se dividi&oacute; El Lomo de Los Sauces: la de los Pr&iacute;ncipes y la de los Se&ntilde;ores. Durante centurias este derecho fue incontestable.&nbsp;No obstante, en 1903, el Ministerio de&nbsp;Agricultura&nbsp;declar&oacute; como &ldquo;p&uacute;blicas&rdquo;&nbsp;las aguas sobrantes que discurr&iacute;an por el barranco,&nbsp;otorg&aacute;ndole&nbsp;una concesi&oacute;n de 310 litros por segundo a la denominada &lsquo;Casa Yanes&rsquo;. &Eacute;stos en su solicitud alegaban que las mismas se destinar&iacute;an al riego de San Andr&eacute;s y Las Lomadas. Ahora bien, estos agricultores no pod&iacute;an hacer frente a los cuantiosos gastos que supon&iacute;a poner en riego esta zona. Sin embargo, porescrito fechado en&nbsp;1902 ante notario,&nbsp;aceptan la tarifa de 10 ptas./ celem&iacute;n y declaran que desisten de solicitar ellos mismos el aprovechamiento de este caudal.
    </p><p class="article-text">
        Los agricultores de la zona de Los Sauces, no recibieron bien esta iniciativa.&nbsp;La constituci&oacute;n del Sindicato de la Comunidad de Regantes en mayo de&nbsp;1903,bajo la presidencia de don AbrahamMart&iacute;n Herrera,&nbsp;no fue un tr&aacute;mite burocr&aacute;tico sino la organizaci&oacute;n de una resistencia&nbsp;frente a lo que se consideraba un expolio legalizado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El rev&eacute;s judicial y el impacto social</strong>
    </p><p class="article-text">
        La sentencia del Tribunal Supremo de 1906 supuso un jarro de agua fr&iacute;a para los intereses de los sauceros. Al declararse&nbsp;incompetente para anular la concesi&oacute;n bajo el&nbsp;argumento de &ldquo;que las aguas tienen due&ntilde;o&rdquo; y no est&aacute;n sujetas a la Administraci&oacute;n, se cre&oacute; un limbo jur&iacute;dico que la Sociedad Concesionaria aprovech&oacute; en su beneficio. Mientras los tribunales discut&iacute;an tecnicismos, el&nbsp;Barranco del Agua se llenaba de escombros y abusos por las obras de la Sociedad, provocando una escasez que no solo afect&oacute; a lascosechas sino que amenaz&oacute; la salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Resulta heroica, vista hoy, la firmeza de la Junta celebrada en La Alameda, donde se fij&oacute; la necesidad m&iacute;nima de 35.000 pipas diarias (183 litros por segundo) para garantizar el abasto y el riego. Era el pueblo poniendo l&iacute;mites a la ambici&oacute;n industrial. A partir de estos momentos las cosas empeoraron pues la sociedad no cumpli&oacute; el acuerdo y las obras de canalizaci&oacute;n no se hab&iacute;an acabado aunque el plazo&nbsp;finalizaba en 1907. 
    </p><p class="article-text">
        El conflicto no fue una llamarada de un d&iacute;a.&nbsp;Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de la concesi&oacute;n, en 1923, la indignaci&oacute;n segu&iacute;a viva. El escrito encabezado por don Leopoldo Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez, respaldado por 208 vecinos es un testimonio de la vigilancia ciudadana. Denunciaban que tras dos d&eacute;cadas, la Sociedad El Canal no hab&iacute;a ejecutado los aprovechamientos proyectados, utilizando la concesi&oacute;n m&aacute;s como un t&iacute;tulo de propiedad especulativo que como un beneficio real para&nbsp;elmunicipio. 
    </p><p class="article-text">
        La exigencia de caducidad de la concesi&oacute;n frente al&nbsp;Ministerio de Fomento fue la &uacute;ltima instancia de un municipio&nbsp;que ve&iacute;a c&oacute;mo su recurso m&aacute;s preciado - el agua -&nbsp;disminu&iacute;a por causas ajenas a la naturaleza. A pesar de ello, la solicitud del&nbsp;Sindicato de Regantes se&nbsp;desestim&oacute;. Por fin,&nbsp;1929 se fija por Real Orden la cantidad de&nbsp;165,54 litros continuos&nbsp;por segundo como&nbsp;caudal al que tiene derecho a derivar, desde la acequia de La Tomada, la&nbsp;Comunidad de Regantes. 
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de los a&ntilde;os cuarenta,&nbsp;la concesi&oacute;n administrativa pasa al Ayuntamiento que, finalmente, la ceder&aacute; a la Comunidad de Regantes, a cambio del &ldquo;derecho a llevar a efecto la canalizaci&oacute;n y explotaci&oacute;n durante 15 a&ntilde;os de las aguas que nacen en el lugar denominado &lsquo;Caldero de Marcos&rsquo;, con destino al riego de Lomadas y San Andr&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy estos documentos no son un papel antiguo, son&nbsp;el testimonio de un pueblo que desde los repartimientos hasta los conflictos del siglo XX entendi&oacute; que el agua es la vida de la tierra y que su defensa no admite descanso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuentes documentales:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Actas del Sindicato de la Comunidad de Regantes ( 1903-1923 )</li>
                                    <li>Actas de Pleno Ayuntamiento. Archivo Municipal </li>
                                    <li>El agua es de la tierra : una gesti&oacute;n comunal de un sistema de riego&hellip;Jos&eacute; Antonio Batista Medina.&nbsp;</li>
                                    <li>Fotograf&iacute;a de La Alameda. 1900-1910. Archivo Municipal de San Andr&eacute;s y Sauces. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/agua-lucha-siglos-adversidades_129_13111321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 09:36:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agua: una lucha de siglos contra las adversidades]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santa Lucía:  el legado de los Lugo y la devoción flamenca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/santa-lucia-legado-lugo-devocion-flamenca_1_13099193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/930adc81-7a24-4765-bf62-51b9b35f085e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santa Lucía:  el legado de los Lugo y la devoción flamenca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Entre el Barranco Seco y la Montaña de Tenagua, se extiende el territorio que custodia una de las joyas más antiguas de nuestra historia: La Hacienda y Ermita de Santa Lucía</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Romería de Santa Lucía. Manuel González Mendez(1843-1909). Salón de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.                            </span>
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        La geograf&iacute;a de La Palma est&aacute; trazada por &ldquo;datas&rdquo; y repartos que, desde el siglo XV, configuraron no solo la propiedad de la tierra, sino el alma espiritual de sus pagos. Entre el Barranco Seco y la Monta&ntilde;a de Tenagua, se extiende el territorio que custodia una de las joyas m&aacute;s antiguas de nuestra historia: La Hacienda y Ermita de Santa Luc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La historia de este enclave nos remite directamente a los albores de la colonizaci&oacute;n castellana. Juan Fern&aacute;ndez de Lugo, primer gobernador y sobrino del adelantado Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo, recibi&oacute; estas tierras en 1498. Aunque el documento original de esta antiqu&iacute;sima data se perdi&oacute; probablemente en el tr&aacute;gico incendio provocado por los piratas franceses en 1553, la memoria oral y los registros posteriores confirman que los Lugo fueron se&ntilde;ores de este vasto dominio desde el mar hasta la cumbre. Cultivado de trigo y cereales, vides y &aacute;rboles frutales, junto a la cr&iacute;a de ganado, este extenso terrazgo comprend&iacute;a las tierras abor&iacute;genes de Tenagua, desde las cumbres hasta la costa de Bajamar y Mart&iacute;n Luis.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el a&ntilde;o 1530 la familia Lugo mantuvo la propiedad de la Hacienda, vendi&eacute;ndolaentonces a Luis &Aacute;lvarez. Es en esteperiodo inicial donde se sit&uacute;a el misterio de&nbsp;la fundaci&oacute;n de su ermita, un templo cuya &ldquo;grande antig&uuml;edad&rdquo; ya asombraba a los cronistas del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Gaspar de Frutuoso, en el barranco de Santa Luc&iacute;a, los portugueses Luis &Aacute;lvarez y Rodrigo Anes de Tenagua mandaron labrar una fuente abovedada excavada en la roca, debajo del camino, con un estanque donde beb&iacute;an los ganados y lavaba la ropa todo el vecindario. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El templo entre el silencio y el esplendor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque la ausencia de los primeros libros de f&aacute;brica nubla la fecha exacta de su construcci&oacute;n, el visitador Juan Pinto de Guisla certific&oacute; en 1678 que la ermita ya estaba edificada desde 1530. Durante d&eacute;cadas el templo fue un remanso de paz que solo romp&iacute;a su silencio el d&iacute;a de la festividad de la Santa, permaneciendo cerrada el resto del a&ntilde;o debido a la escasa vecindad de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        Fue bajo la mayordom&iacute;a del&nbsp;Maestre deCampo&nbsp;don Miguel de Abreu Rexe (1676-1691), propietario de la hacienda, cuando Santa Luc&iacute;a adquiri&oacute; su fisonom&iacute;a actual. A su visi&oacute;n debemos elementos hoy ic&oacute;nicos: la pila de agua bendita labrada en piedra, las andas procesionales y la construcci&oacute;n de su campanario, que cost&oacute; la suma de 572 reales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo la historia de Santa Luc&iacute;a no ha estado exenta de sombras. Tras el cese de Abreu Rexe, la ermita sufri&oacute; un abandono absoluto durante veinte a&ntilde;os, llegando a un estado deplorable que amenazaba ruina a principios del siglo XVIII, seg&uacute;n denunciaron autoridades eclesi&aacute;sticas de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos vaivenes, el templo logr&oacute; salvaguardar su tesoro m&aacute;s preciado : la imagen de Santa Luc&iacute;a. Esta pieza de exquisito estilo g&oacute;tico-flamenco y datada en el primer cuarto del siglo XVI, es un testimonio mudo del intenso comercio art&iacute;stico con los Pa&iacute;ses&nbsp;Bajos que enriqueci&oacute; La Palma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la Hacienda de Santa Luc&iacute;a no es solo un conjunto de tierras y muros; es el recordatorio de una isla que mir&oacute; al norte de Europa, manteniendo viva una devoci&oacute;n durante siglos. 
    </p><p class="article-text">
        El pintor costumbrista palmero Manuel Gonz&aacute;lez M&eacute;ndez (1843-1909), pint&oacute; el cuadro la Romer&iacute;a de Santa Luc&iacute;a que&nbsp;preside el Sal&oacute;n de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Una fuente documental sobre la vestimenta tradicional que ilustra este art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Puntallana. Historia de un pueblo agr&iacute;cola. Manuel Garrido Abolafia. </li>
                                    <li>Gu&iacute;a de Arte Flamenco. Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/santa-lucia-legado-lugo-devocion-flamenca_1_13099193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 09:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santa Lucía:  el legado de los Lugo y la devoción flamenca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/pleito-definio-identidad-san-andres-sauces-hallazgo-documental-revelador_129_13085771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb604841-2945-44cd-9d3c-abd4f8886f58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El vacío documental sobre el título de Villa de San Andrés ha sido, hasta hoy, una laguna mencionada incluso por cronistas como Juan B. Lorenzo en el siglo XIX. Sin embargo, el litigio de 1702 desvela una pieza de valor incalculable</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Villa de San Andrés desde el Llano de San Sebastián. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                La Villa de San Andrés desde el Llano de San Sebastián. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Desde los albores de la colonizaci&oacute;n de La Palma, la relaci&oacute;n entre la Villa de San Andr&eacute;s y el lugar de Los Sauces estuvo marcada por una tensa dualidad. Mientras San Andr&eacute;s ostentaba la capital administrativa y el prestigio de las familias principales. Los Sauces dominaba la riqueza: era el due&ntilde;o del agua y de los pr&oacute;speros ingenios azucareros. 
    </p><p class="article-text">
        Esta rivalidad estall&oacute; formalmente en 1702, dando lugar a un proceso judicial que hoy, gracias a la recuperaci&oacute;n de documentos del Archivo General de La Palma, nos permite reconstruir un episodio clave en nuestra historia local. 
    </p><p class="article-text">
        El detonante fue el nombramiento del sargento Juan Fern&aacute;ndez de M&eacute;rida como alcalde de la jurisdicci&oacute;n. A diferencia de sus predecesores, M&eacute;rida se neg&oacute; a trasladar su residencia a la Villa de San Andr&eacute;s, prefiriendo la comodidad de Los Sauces. Esta decisi&oacute;n no era una simple cuesti&oacute;n dom&eacute;stica. En 1702, los vecinos m&aacute;s influyentes de San Andr&eacute;s - encabezados por el capit&aacute;n Miguel de Abreu - denunciaron ante el teniente general Rojas que la ausencia del alcalde dejaba la administraci&oacute;n de justicia en un estado de abandono absoluto. Los pleitos se paralizaban durante meses porque el juez no &ldquo;bajaba&rdquo; a la villa, dejando a los ciudadanos en una situaci&oacute;n de indefensi&oacute;n legal.
    </p><p class="article-text">
        La defensa del alcalde M&eacute;rida fue audaz y punzante. No solo argument&oacute; que la distancia entre ambos n&uacute;cleos era m&iacute;nima, sino que atac&oacute; el prestigio demogr&aacute;fico de San Andr&eacute;s. Afirm&oacute; que la Villa apenas contaba con &ldquo;un poco m&aacute;s de doce vecinos&rdquo;, mientras que Los Sauces era un lugar &ldquo;copioso&rdquo; y en pleno crecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la presi&oacute;n judicial, M&eacute;rida opt&oacute; por una maniobra desesperada: dimiti&oacute; de su cargo y exigi&oacute; que San Andr&eacute;s demostrara, con documentos en mano, su derecho a ser llamada Villa. Era un &oacute;rdago hist&oacute;rico: si no hab&iacute;a papeles que acreditaran el t&iacute;tulo, no habr&iacute;a obligaci&oacute;n de residir all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El vac&iacute;o documental sobre el t&iacute;tulo de Villa de San Andr&eacute;s ha sido, hasta hoy, una laguna mencionada incluso por cronistas como Juan B. Lorenzo en el siglo XIX. Sin embargo, el litigio de 1702 desvela una pieza de valor incalculable. 
    </p><p class="article-text">
        Para humillar las pretensiones del Fiscal, el capit&aacute;n Don Miguel de Abreu exhibi&oacute; una Real C&eacute;dula original firmada por la Reina Gobernadora, Mariana de Austria en 1674. En este documento, la monarqu&iacute;a reconoc&iacute;a expl&iacute;citamente a San Andr&eacute;s como &ldquo;Villa&rdquo;, ordenando que se respetaran todas sus preeminencias y exenciones. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo de esta Real C&eacute;dula de 1674 viene a cubrir un vac&iacute;o hist&oacute;rico fundamental, siendo la prueba irrefutable de un estatus que San Andr&eacute;s ostentaba desde la conquista. 
    </p><p class="article-text">
        El pleito concluy&oacute; el 9 de marzo de 1702. San Andr&eacute;s logr&oacute; una victoria moral y jur&iacute;dica definitiva: blind&oacute; su t&iacute;tulo de Villa y su capitalidad frente al empuje de Los Sauces. Sin embargo, fue una victoria de alto coste, pues supuso la p&eacute;rdida de la autoridad gubernativa inmediata tras la dimisi&oacute;n de un alcalde que prefiri&oacute; entregar la &ldquo;vara&rdquo; antes que mudarse. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy este documento no solo nos habla de antiguas rencillas vecinales, sino que devuelve a San Andr&eacute;s el respaldo de su distinci&oacute;n hist&oacute;rica. Un t&iacute;tulo que en 1868 la Junta Soberana har&iacute;a extensivo a Los Sauces. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fondo documental: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Autos del pleito promovido por varios vecinos de San Andr&eacute;s&hellip;Fondo Antonino Pestana. Archivo General de La Palma. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fotograf&iacute;a: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Villa de San Andr&eacute;s desde el Llano de San Sebasti&aacute;n. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/pleito-definio-identidad-san-andres-sauces-hallazgo-documental-revelador_129_13085771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 17:15:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/memoria-trafico-atlantico-venta-esclavos-palma-1841_129_13063369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/156d69de-f9bc-47e3-b619-e41aa0a4f53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - En los archivos notariales de la Isla de La Palma se conserva un testimonio fehaciente de participación de sectores de la burguesía local en la economía esclavista de las Antillas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen  antigua de la bahía y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP.  Fotografía restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Imagen  antigua de la bahía y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP.  Fotografía restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los archivos notariales de la Isla de La Palma se conserva un testimonio fehaciente de participaci&oacute;n de sectores de la burgues&iacute;a local en la econom&iacute;a esclavista de las Antillas. Se trata de un poder especial otorgado en Santa Cruz de La Palma&nbsp;por un prominente propietario agr&iacute;cola y comercial de la zona noreste de la isla. Este documento serv&iacute;a como instrumento legal para delegar y gestionar la compraventa de seres humanos en La Habana, Cuba, redactado con la fr&iacute;a naturalidad de quien transacciona una fanega de grano o una suerte de ca&ntilde;a ante los testigos de la sociedad palmera de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Esta acta notarial es la prueba material de que La Palma no fue ajena al sistema,&nbsp;sino un eslab&oacute;n en la cadena&nbsp;que sosten&iacute;a la econom&iacute;a de plantaci&oacute;n en el Caribe.&nbsp;A menudo se tiende a percibir la esclavitud como un fen&oacute;meno lejano o ajeno, pero este documento nos recuerda que el capital acumulado en la isla invert&iacute;a&nbsp;activamente en la propiedad de personas, gestionando desde la distancia el destino de hombres y mujeres cuyos nombres la historia, a diferencia de los de sus due&ntilde;os, rara vez conserv&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La prosperidad que exhib&iacute;a Santa Cruz de La Palma a mediados del siglo XIX, era inseparable del auge delaz&uacute;car cubano. En 1841, Cuba se consolidaba como &ldquo;la azucarera del mundo&rdquo;, generando un tercio de la producci&oacute;n global. Lejos de ser un sistema arcaico, esta industria se encontraba en plena fase de modernizaci&oacute;n, incorporando m&aacute;quinas de vapor y ferrocarriles. Cuanta m&aacute;s tecnolog&iacute;a llegaba a los ingenios, m&aacute;s esclavos se necesitaban. 
    </p><p class="article-text">
        El otorgante de este poder representaba una figura com&uacute;n en la &eacute;poca: el ciudadano preocupado por&nbsp;el progreso y la est&eacute;tica de su entorno. Registros de a&ntilde;os anteriores muestran a este individuo destacando con orgullo el crecimiento urbano de su localidad, promoviendo la construcci&oacute;n de edificios modernos y solicitando la erradicaci&oacute;n de las antiguas casas de paja por considerarlas un peligro y un elemento que &ldquo;afeaba&rdquo; el paisaje urbano.
    </p><p class="article-text">
        El capital palmero no solo buscaba rentabilidad; alimentaba un modelo que Espa&ntilde;a -una de las &uacute;ltimas naciones europeas en abolir la esclavitud- mantendr&iacute;a legalmente en Cuba hasta 1886. 
    </p><p class="article-text">
        Publicar y analizar estos archivos no es un ejercicio de revanchismo, sino de higiene democr&aacute;tica. Reconocer las sombras de nuestra historia permite entender mejor las estructuras de poder y la procedencia de algunas fortunas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Fuentes bibliogr&aacute;ficas: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Archivo General de La Palma. Protocolos Notariales . 1841.</li>
                                    <li>Fotograf&iacute;a de la bah&iacute;a y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/memoria-trafico-atlantico-venta-esclavos-palma-1841_129_13063369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 15:19:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las universidades públicas: el último bastión del talento canario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/universidades-publicas-ultimo-bastion-talento-canario_129_13019340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f63de9a-6342-49b1-9078-d64bd32a1352_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las universidades públicas: el último bastión del talento canario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Sin embargo, asistimos  a una paradoja preocupante: mientras sus rectores exigen una  financiación  que garantice su supervivencia, el Gobierno de Canarias parece más proclive a favorecer el negocio de las universidades privadas que a blindar su propio patrimonio público</p></div><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n de la identidad canaria, la educaci&oacute;n superior ha sido, hist&oacute;ricamente el mayor motor de ascenso social. Una vez se cruza su umbral, la igualdad es absoluta:&nbsp;no importan la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, lascreencias religiosas&nbsp;ni las posiciones pol&iacute;ticas. La Universidad de La Laguna (ULL) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) no son solo centros de estudio; son las instituciones que han permitido que nuestras islas se conviertan en un polo de conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, asistimosa una paradoja preocupante: mientras sus rectores exigen una&nbsp;financiaci&oacute;nque garantice su supervivencia, el Gobierno de Canarias parece m&aacute;s proclive a favorecer el negocio de las universidades privadas que a blindar su propio patrimonio p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        La Comunidad Aut&oacute;noma Canaria constituye una excepci&oacute;n dentro del territorio espa&ntilde;ol al no contar con un instrumento financiero plurianual, tal y como manda la Ley Org&aacute;nica del Sistema Universitario (LOSU). Esto es lo que&nbsp;llevan reclamando en cada ejercicio presupuestario, los&nbsp;rectores Francisco Garc&iacute;a y Llu&iacute;s Serra,&nbsp;quienes se ven obligados&nbsp;&nbsp;a hacer equilibrios en el alambre de la viabilidad financiera. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio del Ministerio de Universidades sobre el impacto del sistema universitario espa&ntilde;ol, las universidades p&uacute;blicas canarias son las terceras que m&aacute;s contribuyen al PIB regional, con un 2,5%, solo por detr&aacute;s de las catalanas y andaluzas. A menudo, desde ciertos&nbsp;sectores, se visualiza a la universidad como un gasto. Nada m&aacute;s lejos de la realidad:los datos del impacto econ&oacute;mico son contundentes. Se estima que, por cada euro p&uacute;blico invertido, estas instituciones retornan a la sociedad entre tres y cinco euros en forma de actividad econ&oacute;mica, innovaci&oacute;n y servicios. La ULL y la ULPGC son responsables directas de miles de empleos y piezas claves para diversificar una econom&iacute;a peligrosamente dependiente del sector servicios. 
    </p><p class="article-text">
        Es imposible hablar de nuestra excelencia acad&eacute;mica sin recordar a figuras como don Antonio Gonz&aacute;lez Gonz&aacute;lez, eminente investigador y Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica. Su labor en el campo de la qu&iacute;mica org&aacute;nica no solo situ&oacute; a Canarias en el mapa mundial de la ciencia, sino que sent&oacute; las bases de un rigor que heredaron otros centros vitales como la Facultad de Medicina de la ULL. A este prestigio se suma el liderazgo mundial del Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias (IAC), fundado y dirigido por Francisco S&aacute;nchez Mart&iacute;nez y cuyo prestigio se sustenta&nbsp;en instalaciones de vanguardia como el Observatorio del Roque de los Muchachos.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;aprobaci&oacute;n de una quinta&nbsp;&nbsp;universidad privada en el Archipi&eacute;lago, se realiz&oacute;&nbsp;desoyendo tanto el informe t&eacute;cnico desfavorable del Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades como las advertencias de las dos instituciones&nbsp;p&uacute;blicas.Resulta hiriente la asfixia financiera a que se somete a&nbsp;nuestros centros mientras se alfombra la entrada&nbsp;de universidades privadas en el Archipi&eacute;lago. Son las universidades p&uacute;blicas las que estudian nuestras aguas, nuestros volcanes y nuestra flora &uacute;nica; un conocimiento que ninguna universidad privada&nbsp;vendr&aacute; a generar para nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        La universidad p&uacute;blica esel instrumento de igualaci&oacute;n m&aacute;s importante; el verdadero ascensor social para quienes menos tienen. La soberan&iacute;a de un pueblo no se mide solo en sus banderas, sino en la calidad y accesibilidad de sus aulas y laboratorios. Es hora de que el presupuesto refleje el respeto que nuestra historia y, sobre todo, nuestro futuro merecen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/universidades-publicas-ultimo-bastion-talento-canario_129_13019340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 12:07:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las universidades públicas: el último bastión del talento canario]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[San Andrés y Sauces y la emigración palmera a La Habana: el capitán Manuel Buenamuerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/san-andres-sauces-emigracion-palmera-habana-capitan-manuel-buenamuerte_129_13003455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de2ff362-95e6-426c-8f1f-db7eb2decdfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="San Andrés y Sauces y la emigración palmera a La Habana: el capitán Manuel Buenamuerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La trayectoria de Manuel Buenamuerte refleja la relevancia de los marinos palmeros en el comercio atlántico del siglo XIX. En 1838 aparece ya como propietario de la fragata La Amistad, construida en los astilleros de Santa Cruz de La Palma</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fotografía de la Alameda, con la casa Massieu al fondo. Adquirida por el emigrante de San Andrés y Sauces, Marcos Rodríguez Pérez. Archivo: Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu. "
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            <span class="title">
                Fotografía de la Alameda, con la casa Massieu al fondo. Adquirida por el emigrante de San Andrés y Sauces, Marcos Rodríguez Pérez. Archivo: Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Durante el siglo XIX, la isla de La Palma desarroll&oacute; una intensa relaci&oacute;n econ&oacute;mica, social y cultural con Cuba. Entre 1820 y 1870 la emigraci&oacute;n hacia Cuba fue particularmente intensa, desde lugares como San Andr&eacute;s y Sauces, partieron j&oacute;venes que buscaban oportunidades principalmente en la agricultura. Muchos trabajaron como jornaleros agr&iacute;colas, empleados en plantaciones azucareras o tabaqueras, artesanos, peque&ntilde;os comerciantes. Algunos permanecieron definitivamente en la isla Antillana, mientras otros regresaron a&ntilde;os despu&eacute;s a La Palma. Una minor&iacute;a logr&oacute; prosperar econ&oacute;micamente y volver con fortuna, a estos retornados se les conoc&iacute;a como &lsquo;indianos&rsquo;, cuya riqueza contribuy&oacute; a transformar el paisaje urbano, construyendo viviendas se&ntilde;oriales de estilo colonial, inversiones agr&iacute;colas y nuevas formas de vida. Algunos que permanecieron e hicieron fortuna, se acordaron de su municipio como fue el caso de Marcos Rodr&iacute;guez P&eacute;rez, natural de San Andr&eacute;s y Sauces, vecino de Banes -uno de los municipios que conforman la provincia de Holgu&iacute;n- en la isla de Cuba. Escribi&oacute; al Ayuntamiento en 1913 diciendo: &ldquo;Habiendo notado la falta de bancos en el paseo p&uacute;blico de la Alameda de esta ciudad; queriendo dar una prueba del inmenso cari&ntilde;o que siempre conservo a este mi pueblo natal, he adquirido diez bancos de hierro y madera los cuales regalo a este Ayuntamiento&rdquo;. Marcos tambi&eacute;n adquiri&oacute; la emblem&aacute;tica casa Massieu, en la cabecera sur de la Alameda, que restaur&oacute; d&aacute;ndole un estilo ecl&eacute;ctico y neocl&aacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El capital Manuel Buenamuerte Gonz&aacute;lez</strong>
    </p><p class="article-text">
        Manuel Buenamuerte Gonz&aacute;lez S&aacute;nchez, naci&oacute; en la villa de San Andr&eacute;s en 1803, hijo de Jos&eacute; Manuel Gonz&aacute;lez y de Mar&iacute;a de las Nieves S&aacute;nchez Wang&uuml;emert, familia acomodada de este lugar, donde tuvieron una de las casas principales. Su origen social y su formaci&oacute;n mar&iacute;tima le permitieron desarrollar una carrera destacada en la navegaci&oacute;n comercial, llegando a afirmar como capit&aacute;n de fragata. 
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n del Bolet&iacute;n Oficial de Canarias de julio de 1835 registra la salida hacia La Habana del bergant&iacute;n goleta espa&ntilde;ol Isabel II, bajo el mando del capit&aacute;n Manuel Buenamuerte Gonz&aacute;lez. Este tipo de embarcaci&oacute;n, r&aacute;pida y vers&aacute;til, era habitual en el tr&aacute;fico atl&aacute;ntico y permit&iacute;a transportar mercanc&iacute;as, correo y pasajeros. La carga que despach&oacute; para este viaje la compon&iacute;an: &ldquo;449 piedras de destilar, 414 varas de losa, 49 bernegales, 472 garrafones de aguardiente, 200 quintales de papas, 42 fanegas de cebada y 28 mil kilos de cebolla&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los viajes entre Canarias y Cuba se realizaban en embarcaciones de vela que aprovechaban los vientos alisios para cruzar el Atl&aacute;ntico. La traves&iacute;a duraba generalmente entre 30 y 60 d&iacute;as, dependiendo de las condiciones meteorol&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Manuel Buenamuerte refleja la relevancia de los marinos palmeros en el comercio atl&aacute;ntico del siglo XIX. En 1838 aparece ya como propietario de la fragata La Amistad, construida en los astilleros de Santa Cruz de La Palma. La posesi&oacute;n de un buque propio representaba un importante signo de prestigio social y poder econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio de estas trayectorias permite comprender mejor la dimensi&oacute;n humana y econ&oacute;mica de la emigraci&oacute;n canaria, as&iacute; como la importancia del mar como v&iacute;a de comunicaci&oacute;n, progreso y cambio social en la historia de La Palma. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>B.O.C. Para La Habana, Bergant&iacute;n Goleta, Isabel II. 1835.</li>
                                    <li>Noticias para la Historia de La Palma. Juan B. Bautista Lorenzo. </li>
                                    <li>Archivo Municipal de San Andr&eacute;s y Sauces. Actas del pleno de 20 de noviembre de 1913. </li>
                                    <li>Fotograf&iacute;a de la Alameda, con la casa &ldquo;Massieu&rdquo; al fondo. Adquirida por el emigrante de San Andr&eacute;s y Sauces, Marcos Rodr&iacute;guez P&eacute;rez.&nbsp;Archivo: Eulogio Hern&aacute;ndez y Fernando Fern&aacute;ndez.&nbsp;Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/san-andres-sauces-emigracion-palmera-habana-capitan-manuel-buenamuerte_129_13003455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 09:57:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[San Andrés y Sauces y la emigración palmera a La Habana: el capitán Manuel Buenamuerte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La agricultura en La Palma: entre el peso social y la realidad económica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/agricultura-palma-peso-social-realidad-economica_129_12992219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd2bd4f9-ccee-4809-9fa3-2ad05055cf2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La agricultura en La Palma: entre el peso social y la realidad económica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre el desarrollo insular requiere una comprensión más precisa de su estructura productiva que reconozca la importancia social de la agricultura sin atribuirle un protagonismo económico que los datos no confirman plenamente</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas se ha asumido que la agricultura -y en particular el cultivo del pl&aacute;tano- constituye el motor econ&oacute;mico de La Palma; incluso&nbsp;&nbsp;llegu&eacute; a manifestarlo en varias de mis intervenciones mientras fui diputado auton&oacute;mico por esta isla. 
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a insular presenta rasgos propios de los territorios ultraperif&eacute;ricos europeos: predominio del sector servicios, fuerte presencia del empleo p&uacute;blico, limitada industrializaci&oacute;n y dependencia de transferencias exteriores. En t&eacute;rminos de generaci&oacute;n de riqueza, el sector servicios representa en torno al 75-80% del valor a&ntilde;adido insular, mientras el sector primario se sit&uacute;a generalmente por debajo del 10%, aunque con mayor peso relativo que en otras islas del archipi&eacute;lago. 
    </p><p class="article-text">
        El sector servicios -administraci&oacute;n p&uacute;blica, comercio, educaci&oacute;n, sanidad, transporte y actividad tur&iacute;stica- constituye as&iacute; el principal componente de la econom&iacute;a palmera. A diferencia de otras islas con mayor especializaci&oacute;n tur&iacute;stica, La Palma mantiene un modelo relativamente diversificado en el que el turismo tiene relevancia, pero no car&aacute;cter dominante. 
    </p><p class="article-text">
        La agricultura, y especialmente el sector platanero, conserva un importante peso territorial y social. Genera empleo rural, configura el paisaje, contribuye a la cohesi&oacute;n de amplias zonas de la isla. El esfuerzo de generaciones lo podemos contemplar en amplias zonas de laderas sorribadas&nbsp;para plantar pl&aacute;tanos en el norte, fundamentalmente en San Andr&eacute;s y Sauces, y en las coladas volc&aacute;nicas del Valle de Aridane. El pl&aacute;tano contin&uacute;a siendo la principal exportaci&oacute;n agraria y concentra la mayor parte del valor de la producci&oacute;n agr&iacute;cola, representando aproximadamente el 60-70% del valor del sector primario insular. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, su dependencia de ayudas p&uacute;blicas y su vulnerabilidad frente a la competencia exterior y la falta de relevo generacional cuestionan su consideraci&oacute;n como motor econ&oacute;mico en sentido estricto. 
    </p><p class="article-text">
        A esta situaci&oacute;n se suma la incertidumbre derivada de los acuerdos comerciales de la Uni&oacute;n Europea con terceros pa&iacute;ses, especialmente las negociaciones con MERCOSUR, que pudieran intensificar la competencia de productores con menores costes. En este contexto el programa POSEI -destinado a compensar las desventajas estructurales de las regiones ultraperif&eacute;ricas -resulta clave para la viabilidad del sector platanero.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, debe destacarse la protecci&oacute;n jur&iacute;dica que establece el art&iacute;culo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Uni&oacute;n Europea, que reconoce las singularidades estructurales de las regiones ultraperif&eacute;ricas como&nbsp;Canarias y permite a las instituciones europeas adoptar condiciones espec&iacute;ficas en la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y acuerdos comerciales cuando puedan afectar a los sectores estrat&eacute;gicos de estos territorios. 
    </p><p class="article-text">
        Las ayudas vinculadas al pl&aacute;tano suponen cada a&ntilde;o decenas de millones de euros para la isla, estim&aacute;ndose en torno a 140-150 millones de euros anuales para el conjunto de toda Canarias, de los cuales una parte muy significativa corresponde a La Palma por su elevada especializaci&oacute;n productiva. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de La Palma refleja as&iacute; una econom&iacute;a mixta en la que la agricultura mantiene una destacada centralidad social y territorial sin ejercer un liderazgo econ&oacute;mico claro. 
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre el desarrollo insular requiere, en consecuencia, una comprensi&oacute;n m&aacute;s precisa de su estructura productiva que reconozca la importancia social de la agricultura sin atribuirle un protagonismo econ&oacute;mico que los datos no confirman plenamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuentes bibliogr&aacute;ficas</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Estad&iacute;sticas agrarias de Canarias. Consejer&iacute;a de Agricultura, Ganader&iacute;a y Pesca. </li>
                                    <li>ISTAC. Series estad&iacute;sticas del sector primario en Canarias. </li>
                                    <li>Programa POSEI-Regiones ultraperifericas de la Uni&oacute;n Europea. </li>
                                    <li>Parlamento Europeo. Informes sobre el acuerdo UE-MERCOSUR y sus efectos en las regiones ultraperif&eacute;ricas.</li>
                                    <li>Estudios sobre econom&iacute;a agraria canaria y RUPs. ULL.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/agricultura-palma-peso-social-realidad-economica_129_12992219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 09:29:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La agricultura en La Palma: entre el peso social y la realidad económica]]></media:title>
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