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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Marcos Pérez Hernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-marcos-perez-hernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Marcos Pérez Hernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Escuela Militar que San Andrés y Sauces quiso tener en 1925]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/escuela-militar-san-andres-sauces-quiso-1925_129_13478560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f01c5fa-b077-4c66-8503-d1b1dc6051e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Escuela Militar que San Andrés y Sauces quiso tener en 1925"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Antonio Martín Herrera, la Sociedad El Progreso y una iniciativa nacida del aislamiento del municipio </p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los Sauces 1900. La casa Massieu y el drago. AGP. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        En 1925, San Andr&eacute;s y Sauces era un municipio de unos 4.500 habitantes, dedicado fundamentalmente a la agricultura y todav&iacute;a condicionado por unas comunicaciones dif&iacute;ciles con el resto de la isla. En aquel contexto, la Sociedad El Progreso, presidida por Antonio Mart&iacute;n Herrera, promovi&oacute; una iniciativa hoy pr&aacute;cticamente desconocida: la creaci&oacute;n de una Escuela de Preparaci&oacute;n Militar fuera de filas para los j&oacute;venes del municipio. 
    </p><p class="article-text">
                    La propuesta no lleg&oacute; a hacerse realidad, pero el expediente conservado en el Archivo Regional Intermedio Militar de Santa Cruz de Tenerife permite conocer el proyecto y acercarnos a la figura de Antonio Mart&iacute;n Herrera, un hombre vinculado a la actividad econ&oacute;mica y asociativa de San Andr&eacute;s y Sauces durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. 
    </p><p class="article-text">
                    La iniciativa se plante&oacute; al amparo de la normativa de 1925, que permit&iacute;a a determinadas sociedades promover Escuelas de Preparaci&oacute;n Militar fuera de filas destinadas a proporcionar a los j&oacute;venes una formaci&oacute;n previa a su incorporaci&oacute;n al Ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
                    Antonio Mart&iacute;n Herera, como presidente de El Progreso, defendi&oacute; que aquella preparaci&oacute;n pudiera realizarse en el propio municipio. Seg&uacute;n la documentaci&oacute;n estudiada por los profesores Manuel Ferraz Lorenzo y V&iacute;ctor Alonso Delgado, el promotor consideraba que la iniciativa beneficiar&iacute;a a los j&oacute;venes y tambi&eacute;n al Tesoro p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
                    El proyecto estaba pensado con cierto detalle. Para las pr&aacute;cticas de tiro y determinados ejercicios se hab&iacute;a previsto utilizar el Llano del Cementerio, una explanada de unos 600 metros cuadrados. Tambi&eacute;n se contemplaba realizar marchas superiores a 25 kil&oacute;metros por los caminos vecinales. 
    </p><p class="article-text">
                    Finalmente, la escuela no fue autorizada. La raz&oacute;n fundamental fue que la Sociedad El Progreso no reun&iacute;a las condiciones exigidas por la legislaci&oacute;n para hacerse cargo de una Escuela de Preparaci&oacute;n Militar, entre ellas su car&aacute;cter y finalidad como una entidad cultural-patri&oacute;tica o dedicada a la ense&ntilde;anza. La iniciativa aparece como no aprobada en 1926. 
    </p><p class="article-text">
                    <strong>&lsquo;El Progreso&rsquo;, una sociedad activa en la vida local </strong>
    </p><p class="article-text">
                    La figura de Antonio Mart&iacute;n Herera se entiende mejor si se sit&uacute;a en el ambiente de la Sociedad El Progreso. Hoy sabemos, gracias al acta que se conserva, que su origen se remonta al 7 de febrero de 1907. Ese d&iacute;a en una casa de la calle del Medio n&uacute;mero 16, se reunieron los promotores con el objeto de fundar la Sociedad instructiva y recreativa El Progreso&amp;gt;&amp;gt;. 
    </p><p class="article-text">
                    El documento fundacional confirma as&iacute; el car&aacute;cter instructivo y recreativo de una entidad que tendr&iacute;a una destacada presencia en la vida social y cultural del municipio durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. 
    </p><p class="article-text">
                    El archivo Municipal conserva el libro de actas de la Junta Directiva correspondiente a 1924-1927. En la sesi&oacute;n del 4 de enero de 1925 tom&oacute; posesi&oacute;n la nueva directiva, presidida por Antonio Mart&iacute;n Herrera. 
    </p><p class="article-text">
                    <strong>Una familia que apuesta por la formaci&oacute;n </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>            </strong>Antonio Mart&iacute;n Herrera<strong> </strong>contrajo matrimonio con Celedonia Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez y tuvo, entre otros descendientes, a M&aacute;ximo Mart&iacute;n Mart&iacute;n y Marcos Tom&aacute;s Mart&iacute;n Mart&iacute;n. Ambos siguieron posteriormente caminos profesionales vinculados a los estudios superiores: M&aacute;ximo se form&oacute; como m&eacute;dico y Marcos Tom&aacute;s como abogado. 
    </p><p class="article-text">
                    Resulta significativo que, en una familia vinculada a la agricultura, a la ca&ntilde;a de az&uacute;car y a la actividad empresarial, apareciera tambi&eacute;n una clara apuesta por la formaci&oacute;n y nuevas posibilidades profesionales. 
    </p><p class="article-text">
                    Es, en definitiva, la historia de un municipio que trataba de superar las dificultades derivadas de su aislamiento y de una sociedad local que buscaba, desde sus propios medios, mejorar las oportunidades de sus vecinos. 
    </p><p class="article-text">
                    <strong>Bibliograf&iacute;a y fuentes documentales </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ferraz Lorenzo, Manuel y Alonso-Delgado, V&iacute;ctor. &amp;lt;<un modelo educativo sui generis: las escuelas de formaci pre-militar en espa></un></li>
                                    <li>Acta fundacional de la Sociedad El Progreso. Manuel Garrido Abolafia. </li>
                                    <li>Libro de actas de la Junta Directiva de la Sociedad El Progreso (1924-1927). Archivo  Municipal de San Andr&eacute;s y Sauces.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
                    <strong>Fotograf&iacute;a </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong> </strong>Los Sauces 1900. La casa Massieu y el drago. AGP. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
         *<strong>Manuel Marcos P&eacute;rez Hern&aacute;ndez es cronista oficial de San Andr&eacute;s y Sauces</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/escuela-militar-san-andres-sauces-quiso-1925_129_13478560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 08:18:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lorca, Crispiniano y aquella Fiesta del Romance en San Andrés y Sauces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/lorca-crispiniano-fiesta-romance-san-andres-sauces_129_13454071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff1cc608-1b17-464f-b61d-90c56fc7c66a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lorca, Crispiniano y aquella Fiesta del Romance en San Andrés y Sauces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">CRÓNICA - Granada, 1931, y una celebración cultural en las fiestas de Montserrat  </p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Alameda de Los Sauces, cuyas obras de finalización impulsó el alcalde Crispiniano de Paz. Archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. 1930-1933. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                La Alameda de Los Sauces, cuyas obras de finalización impulsó el alcalde Crispiniano de Paz. Archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. 1930-1933. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hoy, 18 de agosto, cuando se cumplen noventa a&ntilde;os del asesinato de Federico Garc&iacute;a Lorca, resulta inevitable volver la mirada hacia Granada, la ciudad vinculada a buena parte de su formaci&oacute;n intelectual y que acabar&iacute;a siendo tambi&eacute;n escenario de su muerte. 
    </p><p class="article-text">
                    Pero Granda nos permite recordar tambi&eacute;n a un hombre de San Andr&eacute;s y Sauces: Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
                    Entre 1923 y 1930, Crispiniano estudi&oacute; Farmacia en la Universidad de Granada. Aquellos a&ntilde;os fueron mucho m&aacute;s que una etapa universitaria. Seg&uacute;n recoge N&eacute;stor Hern&aacute;ndez en su obra <em>Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez: ciencia, pol&iacute;tica, pasi&oacute;n y prisi&oacute;n, </em>particip&oacute; activamente en la vida estudiantil y cultural de la ciudad. Fue presidente de la Asociaci&oacute;n Profesional de Estudiantes de Farmacia y miembro destacado del Ateneo Cient&iacute;fico, Literario y Art&iacute;stico de Granada, un espacio en el que tambi&eacute;n estuvieron presentes las ideas republicanas y reformistas. 
    </p><p class="article-text">
                     Y en aquella Granada estaba tambi&eacute;n la huella de Federico Garc&iacute;a Lorca.
    </p><p class="article-text">
                     No podemos afirmar documentalmente que Lorca y Crispiniano llegar&aacute;n a conocerse. El propio estudio de N&eacute;stor Hern&aacute;ndez recoge esa posibilidad a partir de testimonios familiares, pero advierte de que no ha podido ser contrastada. Conviene, por tanto, mantener la prudencia. 
    </p><p class="article-text">
                    Lo que s&iacute; sabemos es que Crispiniano regres&oacute; a San Andr&eacute;s y Sauces despu&eacute;s de aquellos a&ntilde;os de formaci&oacute;n y que, ya como alcalde republicano, traslad&oacute; a la vida p&uacute;blica de su pueblo una sensibilidad cultural poco habitual para la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
                    La mejor prueba la encontramos en 1931, en plena llegada de la Segunda Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
                    Durante las fiestas de Nuestra Se&ntilde;ora de Montserrat se celebr&oacute; entonces la llamada <strong>Fiesta del Romance, </strong>una iniciativa que <em>Diario de Avisos </em>convirti&oacute; en protagonista de una extensa cr&oacute;nica. El periodista destac&oacute; las intervenciones po&eacute;ticas y oratorias, la m&uacute;sica y la participaci&oacute;n de diferentes artistas y escritores.
    </p><p class="article-text">
                    No ser&iacute;a correcto llamar aquella celebraci&oacute;n una &amp;lt;&amp;lt; fiesta de la Generaci&oacute;n del 27&amp;gt;&amp;gt; en sentido estricto. Los documentos no permiten llegar tan lejos. Pero s&iacute; resulta dif&iacute;cil no percibir en aquella Fiesta del Romance el aire de renovaci&oacute;n cultural de aquellos a&ntilde;os. Adem&aacute;s del pregonero que fue el Magistral de la Catedral, Heraclio S&aacute;nchez, cerr&oacute; el acto la Banda de M&uacute;sica de Icod, tra&iacute;da para el evento.  
    </p><p class="article-text">
                     En aquella tarde de septiembre, entre romances, flores, m&uacute;sica y palabras, San Andr&eacute;s y Sauces tuvo tambi&eacute;n un peque&ntilde;o lugar en la gran historia cultural de aquella generaci&oacute;n que quiso cambiar Espa&ntilde;a con la palabra, el arte y la cultura. 
    </p><p class="article-text">
                    Lorca no estuvo all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
                    Pero de alguna manera, Granada lleg&oacute; hasta Los Sauces. 
    </p><p class="article-text">
                    <strong>Fuentes documentales </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez: ciencia y pol&iacute;tica, pasi&oacute;n y prisi&oacute;n. N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez. 2009. </li>
                                    <li>Desde Los Sauces: La Fiesta del Romance. Diario de Avisos, 18 de septiembre de 1931. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
                    <strong>Fotograf&iacute;a</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Alameda de Los Sauces, cuyas obras de finalizaci&oacute;n impuls&oacute; el alcalde Crispiniano de Paz. Archivo de Eulogio Hern&aacute;ndez y Fernando Fern&aacute;ndez. 1930-1933. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. <strong> </strong></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/lorca-crispiniano-fiesta-romance-san-andres-sauces_129_13454071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 14:15:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lorca, Crispiniano y aquella Fiesta del Romance en San Andrés y Sauces]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[San Andrés y Sauces, un pueblo que supo organizarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/san-andres-sauces-pueblo-supo-organizarse_129_13446655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f845623-741d-4502-a24a-c0337e5acb9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149277.jpg" width="1596" height="898" alt="San Andrés y Sauces, un pueblo que supo organizarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - En 1927 se constituyó oficialmente el Sindicato de Cosecheros de San Andrés y Sauces, cuyo reglamento había sido aprobado por Real Orden</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sindicato de Cosecheros Año 1927. Pertenece al archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA.                            </span>
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        Hay episodios de nuestra historia local que merecen ser recuperados porque explican mucho mejor de lo que imaginamos la personalidad y la capacidad de iniciativa de nuestros antepasados. Los a&ntilde;os veinte del pasado siglo fueron, en este sentido, especialmente significativos para San Andr&eacute;s y Sauces. 
    </p><p class="article-text">
                    La expansi&oacute;n del cultivo del pl&aacute;tano planteaba nuevos retos a los agricultores. Vender individualmente la producci&oacute;n significaba afrontar en condiciones de desigualdad la relaci&oacute;n con las empresas exportadoras. Algunos cosecheros entendieron que la uni&oacute;n pod&iacute;a cambiar esa situaci&oacute;n y comenzaron a organizarse. 
    </p><p class="article-text">
                    En 1927 se constituy&oacute; oficialmente el <strong>Sindicato de Cosecheros de San Andr&eacute;s y Sauces</strong>, cuyo reglamento hab&iacute;a sido aprobado por Real Orden. La Junta Directiva estuvo presidida por Juan Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez, acompa&ntilde;ado entre otros por Severo y   Bruno Conde Mach&iacute;n, Domingo Batista, Juan Hern&aacute;ndez Medina, Manuel L&oacute;pez y L&oacute;pez, Antonio Rodr&iacute;guez y Juan Rodr&iacute;guez Gonz&aacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
                    La iniciativa tuvo desde el principio una dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica. Por acuerdo de la Junta comenz&oacute; la construcci&oacute;n de un amplio almac&eacute;n en Puerto Esp&iacute;ndola, destinado al empaquetado de pl&aacute;tanos; un proyecto del maestro de obra Gabriel Duque. El edificio se convirti&oacute; en una pieza fundamental para la comercializaci&oacute;n de la producci&oacute;n agr&iacute;cola. 
    </p><p class="article-text">
                    La dimensi&oacute;n que alcanz&oacute; la organizaci&oacute;n resulta sorprendente. En pocos meses lleg&oacute; a superar los 400 asociados, y una Junta General celebrada en enero cont&oacute; con la asistencia de m&aacute;s de 300 cosecheros. Para un municipio de aquella &eacute;poca, constitu&iacute;a una extraordinaria demostraci&oacute;n de capacidad de convocatoria y de confianza en el asociacionismo. 
    </p><p class="article-text">
                    La culminaci&oacute;n de aquel esfuerzo qued&oacute; reflejada tambi&eacute;n en un acto celebrado en el propio almac&eacute;n de Puerto Esp&iacute;ndola. Con motivo de la terminaci&oacute;n del edificio y el r&aacute;pido crecimiento del Sindicato se organiz&oacute; una comida a la que asistieron numerosos asociados, las autoridades locales y distintas personalidades de la vida local: el alcalde, el p&aacute;rroco, el juez y fiscal municipal, el comandante de puesto de la Guardia Civil, m&eacute;dico titular, maestros nacionales, secretarios del Juzgado y de la Comunidad de Regantes y otros representantes de la sociedad saucera. El acto estuvo amenizado por la banda de m&uacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
                    Aquella imagen resultaba reveladora: el nuevo almac&eacute;n no era solamente un lugar para empaquetar pl&aacute;tanos; se hab&iacute;a convertido en s&iacute;mbolo de una nueva etapa donde los agricultores se hab&iacute;an organizado para defender sus intereses conjuntamente. 
    </p><p class="article-text">
                    Y esa capacidad comenz&oacute; a producir resultados. La prensa recoge que la sociedad exportadora Est&eacute;vez  y Ba&ntilde;uls, de Par&iacute;s, hab&iacute;a contratado a precio fijo durante un a&ntilde;o toda la fruta del Sindicato. Sin embargo, durante la visita de su gerente, Antonio Est&eacute;vez, la empresa elev&oacute; considerablemente los precios pactados. Adem&aacute;s, realizaba pagos semanales y ofrec&iacute;a facilidades para abonos y anticipos. 
    </p><p class="article-text">
                    Pero el desarrollo de aquella actividad planteaba tambi&eacute;n nuevas necesidades. El puerto Esp&iacute;ndola era el punto de salida de aquella producci&oacute;n y sus condiciones de embarque pod&iacute;an verse afectadas por el mal tiempo. As&iacute; lo entendi&oacute; el Ayuntamiento unos a&ntilde;os despu&eacute;s. 
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                    alt="Interior del almacén del Sindicato Año 1927. En primer plano, a la izquierda, su presidente, Juan Martín González. Pertenece al archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA."
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            <span class="title">
                Interior del almacén del Sindicato Año 1927. En primer plano, a la izquierda, su presidente, Juan Martín González. Pertenece al archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA.                            </span>
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                     En la sesi&oacute;n ordinaria celebrada el 20 de abril de 1934, el alcalde expuso ante la Corporaci&oacute;n la &ldquo;imperiosa necesidad&rdquo; de instalar un pescante en el puerto de Esp&iacute;ndola, con el fin de asegurar el embarque de la fruta durante los d&iacute;as de mal tiempo. El acta municipal se&ntilde;alaba que la obra beneficiar&iacute;a a todos los vecinos, por tratarse de un pueblo eminentemente agr&iacute;cola, y tambi&eacute;n a los exportadores de pl&aacute;tanos establecidos en la localidad. 
    </p><p class="article-text">
                    Como el Ayuntamiento no dispon&iacute;a de medios econ&oacute;micos suficientes para afrontar por s&iacute; solo los gastos de instalaci&oacute;n, se acord&oacute; dirigirse a los exportadores y al Sindicato de Cosecheros para solicitar su colaboraci&oacute;n mediante una aportaci&oacute;n voluntaria vinculada a las operaciones de embarque. La Corporaci&oacute;n acept&oacute; por unanimidad la propuesta de la Alcald&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
                    Pero aquella generaci&oacute;n no se limit&oacute; a organizarse para defender sus intereses econ&oacute;micos. Poco despu&eacute;s surgi&oacute; <strong>La Obrera</strong>, una sociedad impulsada por j&oacute;venes trabajadores con la finalidad de desarrollar actividades culturales y contribuir al bienestar del pueblo. Su primera Junta estuvo presidida por Emiliano Mart&iacute;n Hern&aacute;ndez, junto a Manuel Medina Medina, Francisco Lorenzo Rodr&iacute;guez, Manuel Hern&aacute;ndez Herrera y otros j&oacute;venes. 
    </p><p class="article-text">
                    La prensa de entonces establec&iacute;a  una relaci&oacute;n muy significativa entre ambas iniciativas: primero los cosecheros se hab&iacute;an unido para defender sus intereses y ahora las juventudes trabajadoras se organizaban para trabajar por la  cultura y el bienestar de su pueblo. 
    </p><p class="article-text">
                    San Andr&eacute;s y Sauces demostr&oacute; en aquellos a&ntilde;os una extraordinaria capacidad de organizaci&oacute;n colectiva. Los agricultores comprendieron que unidos pod&iacute;an negociar mejor; el Ayuntamiento entendi&oacute; que para mejorar las condiciones de embarque era necesaria tambi&eacute;n la colaboraci&oacute;n de quienes participaban directamente en la  actividad exportadora; y los j&oacute;venes entendieron que la cultura y la convivencia necesitaban espacios de participaci&oacute;n y asociaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
                    Y esa capacidad de unirse para defender intereses comunes, impulsar iniciativas y buscar el progreso colectivo forma parte tambi&eacute;n de la historia de San Andr&eacute;s y Sauces y merece ser conocida y reconocida por las generaciones actuales.  
    </p><p class="article-text">
                    <strong>Fuentes documentales </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Constituci&oacute;n del Sindicato de Cosecheros. Diario de Avisos, mayo de 1927.</li>
                                    <li>Inauguraci&oacute;n Sindicato Agr&iacute;cola. Diario de Avisos, 1928.</li>
                                    <li>Empresa Est&eacute;vez y Ba&ntilde;uls de Par&iacute;s. Diario Avisos, 1928.</li>
                                    <li>Constituci&oacute;n de la sociedad &amp;lt;<la obrera>&gt;. Diario de Avisos, 1929. </la></li>
                                    <li>Propuesta de colocaci&oacute;n de pescante en Puerto Esp&iacute;ndola. Acta de la sesi&oacute;n del Ayuntamiento de 20 de abril de 1934. Archivo Municipal.  </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
                    <strong>Fotograf&iacute;as </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sindicato de Cosecheros A&ntilde;o 1927. Pertenece al archivo de Eulogio Hern&aacute;ndez y Fernando Fern&aacute;ndez. Coloreada con IA.</li>
                                    <li>Interior del almac&eacute;n del Sindicato A&ntilde;o 1927. En primer plano, a la izquierda, su presidente, Juan Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez. Pertenece al archivo de Eulogio Hern&aacute;ndez y Fernando Fern&aacute;ndez. Coloreada con IA. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/san-andres-sauces-pueblo-supo-organizarse_129_13446655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 06:45:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[San Andrés y Sauces, un pueblo que supo organizarse]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Monumento al Infinito: arte, ciencia y compromiso con el patrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/monumento-infinito-arte-ciencia-compromiso-patrimonio_129_13423827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfe9fcad-61d0-4246-a230-58fd52c0bbc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Monumento al Infinito: arte, ciencia y compromiso con el patrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La grandeza de esta obra de César  Manrique reside, precisamente,  en haber convertido el paisaje de La Palma en una invitación permanente a mirar hacia el universo 

</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fotografía del  Monumento al Infinito cedida por el Ayuntamiento de San Andrés y Sauces."
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            <span class="title">
                Fotografía del  Monumento al Infinito cedida por el Ayuntamiento de San Andrés y Sauces.                            </span>
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                    En uno de los lugares m&aacute;s elevados de Canarias, donde el horizonte parece fundirse con el cielo, se alza una de las obras m&aacute;s singulares del artista lanzarote&ntilde;o  C&eacute;sar Manrique: el <strong>Monumento al Infinito</strong>, una escultura de acero que simboliza la uni&oacute;n entre la Tierra y el cosmos. 
    </p><p class="article-text">
                    Situado en el Roque de los Muchachos, dentro del t&eacute;rmino municipal de San Andr&eacute;s y Sauces, el monumento fue instalado en 1985 con motivo de la inauguraci&oacute;n del Observatorio del Roque de los Muchachos. Desde entonces se ha convertido  en uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s representativos de la isla y en un homenaje permanente a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
                    La obra,  de l&iacute;neas sobrias y abiertas, invita a dirigir la mirada hacia el infinito. No es casualidad que C&eacute;sar  Manrique eligiera este lugar. A m&aacute;s de 2.400 metros de altitud, por encima del mar de nubes, el observatorio disfruta de unas condiciones atmosf&eacute;ricas excepcionales que lo sit&uacute;an entre los mejores del mundo para la observaci&oacute;n astron&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
                    La calidad del cielo palmero, protegida adem&aacute;s por la conocida Ley del Cielo, ha permitido instalar en el Roque algunos de los telescopios m&aacute;s importantes de Europa, entre ellos el Gran Telescopio Canarias, y mantiene viva la aspiraci&oacute;n de albergar en el futuro el Telescopio de TreintaMetros (TMT), cuya sede alternativa es precisamente La Palma. 
    </p><p class="article-text">
                    Pero la historia del  Monumento al Infinito no ha sido siempre la que merece una obra de esta importancia. Durante a&ntilde;os sufri&oacute; un acusado abandono. Un reportaje publicado por <em>Canarias 7</em> en julio de 2005 denunciaba que la escultura  presentaba un avanzado proceso de corrosi&oacute;n, hab&iacute;a perdido la placa conmemorativa de su inauguraci&oacute;n y mostraba cinco impactos de bala en su parte superior, consecuencia de un incomprensible acto vand&aacute;lico. El informe t&eacute;cnico elaborado entonces por el  Cabildo advert&iacute;a de que aquellos orificios favorec&iacute;an la entrada de agua y aceleran el deterioro del monumento, recomendando una restauraci&oacute;n integral y medidas para evitar nuevos atentados  contra el patrimonio art&iacute;stico de la isla. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fotografía del  Monumento al Infinito cedida por el Ayuntamiento de San Andrés y Sauces."
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            <span class="title">
                Fotografía del  Monumento al Infinito cedida por el Ayuntamiento de San Andrés y Sauces.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
                    A&ntilde;os m&aacute;s tarde surgir&iacute;a una nueva visi&oacute;n para este espacio. En 2012, el Ayuntamiento de San Andr&eacute;s y Sauces, siendo alcalde Francisco Paz, plante&oacute; convertir el  Monumento al Infinito en un nuevo referente del turismo cient&iacute;fico y astron&oacute;mico. La iniciativa contemplaba acondicionar su entorno  como plataforma de observaci&oacute;n del cielo y dar a conocer este  singular enclave tanto a las empresas dedicadas al astroturismo como a los numerosos aficionados que visitan cada a&ntilde;o el Roque de los  Muchachos. 
    </p><p class="article-text">
                    En ese contexto, el Monumento  al Infinito representa mucho m&aacute;s que una escultura: simboliza el encuentro entre el arte, la ciencia y el paisaje. 
    </p><p class="article-text">
                    Desde este balc&oacute;n privilegiado del Atl&aacute;ntico, La Palma contin&uacute;a demostrando que un territorio peque&ntilde;o puede desempe&ntilde;ar un papel extraordinario en el avance de la Ciencia.  Cuidar el Monumento al Infinito es tambi&eacute;n cuidar una parte de esa historia. Porque proteger el patrimonio no significa &uacute;nicamente conservar piedras, hierro o esculturas; significa preservar la memoria colectiva y proyectarla hacia el futuro.
    </p><p class="article-text">
                    La grandeza de esta obra de C&eacute;sar  Manrique reside, precisamente,  en haber convertido el paisaje de La Palma en una invitaci&oacute;n permanente a mirar hacia el universo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/monumento-infinito-arte-ciencia-compromiso-patrimonio_129_13423827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 13:27:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Monumento al Infinito: arte, ciencia y compromiso con el patrimonio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cerco a la iglesia de San Andrés en 1703: un episodio clave en el conflicto entre la Villa y Los Sauces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cerco-iglesia-san-andres-1703-episodio-clave-conflicto-villa-sauces_129_13406297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af5dbf98-0b4d-4496-8d1b-232d7a2a397f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cerco a la iglesia de San Andrés en 1703: un episodio clave en el conflicto entre la Villa y Los Sauces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">HISTORIA - La Real Audiencia optó por mantener la unidad del término, aunque terminó consolidándose una fórmula de equilibrio que marcaría durante mucho tiempo la vida política del municipio: la alternancia en el nombramiento de alcalde entre vecinos de San Andrés y de Los Sauces
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Iglesia y Plaza de la Villa de San Andrés. 1895. FEDAC. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz."
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            <span class="title">
                Iglesia y Plaza de la Villa de San Andrés. 1895. FEDAC. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz.                            </span>
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        La historia de San Andr&eacute;s y Sauces conserva episodios que, pese a su importancia, siguen siendo poco conocidos. Uno de los m&aacute;s significativos tuvo lugar la ma&ntilde;ana del 29 de septiembre de 1703, festividad de San Miguel Arc&aacute;ngel, cuando la parroquia de San Andr&eacute;s Ap&oacute;stol se convirti&oacute; en escenario de un grave conflicto relacionado con el ejercicio del poder local. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a deb&iacute;a ejecutarse una orden de prisi&oacute;n contra el alcalde  Blas Francisco &Aacute;lvarez, ayudante de  la Villa de San Andr&eacute;s y de Los Sauces. La misi&oacute;n fue encomendada a Diego de Guisla y Castilla, capit&aacute;n y sargento  mayor de las milicias, figura de gran influencia en Los Sauces y estrechamente vinculado a los intereses del lugar. Era el due&ntilde;o del cuarto de la Hacienda e Ingenio de &ldquo;Los Se&ntilde;ores&rdquo; con casa en el lugar, probablemente  en el sitio donde hoy se encuentra la &ldquo;Casa Massieu&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los acontecimientos no ocurrieron de forma improvisada. Su origen se encontraba en un pleito que enfrentaba a las autoridades locales por el ejercicio de la jurisdicci&oacute;n. El conflicto se hab&iacute;a iniciado cuando el alcalde Blas Francisco &Aacute;lvarez abri&oacute; actuaciones contra el diputado de Los Sauces,Miguel Hern&aacute;ndez Arturo, por supuestas irregularidades relacionadas con el cumplimiento de las ordenanzas sobre el abastecimiento de carne, la venta de vino y otras competencias municipales.
    </p><p class="article-text">
        La controversia fue elev&aacute;ndose hasta llegar a la Real Audiencia de Canarias, cuya intervenci&oacute;n dio lugar a diversas resoluciones. En cumplimiento de una de ellas se orden&oacute; la detenci&oacute;n del alcalde. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relatan Jos&eacute; Antonio Batista Medina y N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez, Diego de Guisla dispuso que varios soldados permanecieran apostados en las puertas de la Iglesia parroquial de San Andr&eacute;s mientras se celebraba la misa solemne del d&iacute;a de San Miguel, con la intenci&oacute;n de prender al alcalde cuando abandonara el templo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los hechos no se desarrollaron como estaba previsto. Blas Francisco &Aacute;lvarez consigui&oacute; salir de  la Iglesiapor una puerta distinta a aquella donde aguardaban los soldados y emprendi&oacute; camino hacia Santa Cruz de La Palma para ponerse bajo la protecci&oacute;n del teniente gobernador. 
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente se intent&oacute; nuevamente ejecutar la orden de prisi&oacute;n, registr&aacute;ndose distintas viviendas en su busca, aunque sin resultado. Finalmente la detenci&oacute;n no lleg&oacute; a producirse y la orden qued&oacute; suspendida. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de cerrar la controversia, aquellos sucesos evidenciaron la profunda divisi&oacute;n existente entre la   Villa de San Andr&eacute;s y el creciente n&uacute;cleo de Los Sauces.  
    </p><p class="article-text">
        El trasfondo del conflicto iba mucho m&aacute;s all&aacute; de la situaci&oacute;n personal del alcalde. Desde finales del siglo XVII, Los Sauces experimentaba un importante crecimiento demogr&aacute;fico y econ&oacute;mico que contrataba con la condici&oacute;n de San Andr&eacute;s como sede tradicional del alcalde y cabecera de la jurisdicci&oacute;n. Muchos vecinos del lugar consideraban  que esa nueva realidad  deb&iacute;a traducirse tambi&eacute;n en una mayor participaci&oacute;n en la administraci&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os siguientes continuaron los recursos y actuaciones de la Real Audiencia. La documentaci&oacute;n estudiada por Batista Medina y Hern&aacute;ndez L&oacute;pez demuestra que el pleito segu&iacute;a vivo todav&iacute;a en 1713, reflejo de la dificultad para encontrar una soluci&oacute;n estable. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la jurisdicci&oacute;n no fue dividida, como pretend&iacute;an algunos sectores. La Real Audiencia opt&oacute; por mantener la unidad del t&eacute;rmino, aunque termin&oacute; consolid&aacute;ndose una f&oacute;rmula de equilibrio que marcar&iacute;a durante mucho tiempo la vida pol&iacute;tica del municipio: <strong>la alternancia en el nombramiento de alcalde entre vecinos de San Andr&eacute;s y de Los Sauces. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Aquella pr&aacute;ctica lleg&oacute; a convertirse en una verdadera tradici&oacute;n institucional. Su importancia fue tal que a&uacute;n en 1876 se invocaba como derecho hist&oacute;rico adquirido, prueba de la huella que dejaron aquellos acontecimientos de comienzos del siglo XVIII. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, gracias a la documentaci&oacute;n conservada y al trabajo de investigadores como Batista Medina y Hern&aacute;ndez L&oacute;pez, es posible comprender aquellos hechos en toda su dimensi&oacute;n: no como una simple an&eacute;cdota, sino como un cap&iacute;tulo decisivo en la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de San Andr&eacute;s y Sauces.   
    </p><p class="article-text">
                    <strong> Bibliograf&iacute;a</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Batista  Medina, Jos&eacute; Antonio y Hern&aacute;ndez L&oacute;pez, N&eacute;stor : San Andr&eacute;s y Sauces. Una mirada a su pasado. Ayuntamiento de San Andr&eacute;s y Sauces. </li>
                                    <li>P&eacute;rez Morera, Jes&uacute;s: La cultura del az&uacute;car en las islas Atl&aacute;nticas. <strong>  Fotograf&iacute;a </strong></li>
                                    <li><strong> </strong>Iglesia y Plaza de la Villa de San Andr&eacute;s. 1895. FEDAC. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu.  </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cerco-iglesia-san-andres-1703-episodio-clave-conflicto-villa-sauces_129_13406297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 07:25:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[San Pedro de Las Lomadas: cinco siglos de fe bajo la sombra del apóstol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/san-pedro-lomadas-cinco-siglos-fe-sombra-apostol_129_13331638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dd45b28-c293-4c90-b8c3-066fc1b40453_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146068.jpg" width="755" height="425" alt="San Pedro de Las Lomadas: cinco siglos de fe bajo la sombra del apóstol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - En el antiguo camino que asciende hacia la cumbre, entre viñedos, bancales y tierras que el Adelantado repartió a diversas familias portuguesas asentadas en la zona, surgió una pequeña ermita dedicada a San Pedro. Aquel lugar donde los Abreu cultivaron las tierras concedidas y donde Tomé Yanes de Brito llegó a poseer un molino hidráulico, se convirtió pronto en centro espiritual de una población dispersa que encontraba en la humilde construcción un espacio de oración y encuentro</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Iglesia de San Pedro de Las Lomadas. MMPH.                            </span>
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        Cada 29 de junio, la iglesia celebra la festividad de San Pedro, el pescador de Galilea convertido en ap&oacute;stol y guardi&aacute;n de las llaves del Reino. En nuestro municipio, su devoci&oacute;n hunde sus ra&iacute;ces en los mismos comienzos de la historia insular tras la conquista castellana, convirtiendo a la antigua ermita de Las Lomadas en uno de los testimonios religiosos m&aacute;s antiguos y singulares de la comarca. 
    </p><p class="article-text">
        En el antiguo camino que asciende hacia la cumbre, entre vi&ntilde;edos, bancales y tierras que el Adelantado reparti&oacute; a diversas familias portuguesas asentadas en la zona, surgi&oacute; una peque&ntilde;a ermita dedicada a San Pedro. Aquel lugar donde los Abreu cultivaron las tierras concedidas y donde Tom&eacute; Yanes de Brito lleg&oacute; a poseer un molino hidr&aacute;ulico, se convirti&oacute; pronto en centro espiritual de una poblaci&oacute;n dispersa que encontraba en la humilde construcci&oacute;n un espacio de oraci&oacute;n y encuentro. 
    </p><p class="article-text">
        La primitiva ermita debi&oacute; de levantarse en los primeros a&ntilde;os del siglo XVI. Su antigua portada, con un arco ojival de trazado irregular y de clara reminiscencia g&oacute;tica sigue siendo hoy uno de sus elementos m&aacute;s singulares, evocando las formas arquitect&oacute;nicas heredadas de la tradici&oacute;n medieval. 
    </p><p class="article-text">
        La primera noticia documental de su existencia es de 1520, cuando el bachiller Pedro de Pav&iacute;a visit&oacute; el templo. Apenas unas d&eacute;cadas despu&eacute;s, en 1548, una visita pastoral ordenaba ampliar aquel modesto edificio, descrito entonces como un &amp;lt;<cobertizo de madera cubierto con su teja>&gt;, insuficiente para albergar a todos los fieles de un pago habitado casi exclusivamente por portugueses. </cobertizo>
    </p><p class="article-text">
        Aquellas primeras ermitas rurales eran construcciones sencillas, austeras y profundamente ligadas a la vida cotidiana del campo. M&aacute;s que iglesias monumentales, constitu&iacute;an refugios para la oraci&oacute;n y la devoci&oacute;n de unas comunidades alejadas de los n&uacute;cleos urbanos. 
    </p><p class="article-text">
        La gran transformaci&oacute;n del templo llegar&iacute;a en 1576. Los documentos notariales conservados permiten conocer con extraordinario detalle las obras de reedificaci&oacute;n. Ante el escribano Amador &Aacute;lvarez de Silva comparec&iacute;a el alba&ntilde;il Amador Blas, quien declaraba haber trabajado durante cuarenta y tres d&iacute;as y medio en la nueva f&aacute;brica del templo, quebrando piedra, realizando labores de canter&iacute;a, teja, sardineles, el campanario y el denominado &amp;lt;<hilo gargant>&gt;, utilizado para marcar las l&iacute;neas de construcci&oacute;n. </hilo>
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o se adquir&iacute;a la madera necesaria para la obra, pag&aacute;ndose m&aacute;s de un centenar de doblas por los materiales destinados a la nueva iglesia. As&iacute;, la humilde ermita daba paso a un edificio m&aacute;s s&oacute;lido y digno, capaz de responder a las necesidades espirituales de los vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XVI, el capit&aacute;n Mat&iacute;as de Abreu, mayordomo de la ermita, coste&oacute; un nuevo tabern&aacute;culo para la imagen del titular. La documentaci&oacute;n se&ntilde;ala que la escultura de San Pedro hab&iacute;a sido tra&iacute;da de Flandes entre 1530 y 1532, circunstancia que revela las conexiones comerciales y art&iacute;sticas de la isla con los puertos europeos. 
    </p><p class="article-text">
        La talla actual, de madera policromada, presenta diversas intervenciones y repintes realizados a lo largo de los siglos.&nbsp;No puede afirmarse con absoluta certeza que se trate de aquella imagen flamenca, aunque la tradici&oacute;n y algunos indicios apuntan en esa direcci&oacute;n, adaptada posteriormente a los gustos art&iacute;sticos del Barroco. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el altar mayor conoci&oacute; su embellecimiento. En 1649, el maestro Luis de Francia, vecino entonces de la villa de San Andr&eacute;s, contrat&oacute; la ejecuci&oacute;n de un retablo para la ermita por cuatrocientos reales, comprometi&eacute;ndose a realizarlo en &amp;lt;<la parte y lugar que me pareciere bien estuviere>&gt;. Lamentablemente, aquella obra desapareci&oacute; con el paso del tiempo y hoy la antigua ermita ha llegado hasta nosotros privada de su primer retablo. </la>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la historia permanece escrita en sus muros, en su arco ojival, en sus piedras centenarias y en la memoria de generaciones enteras que acudieron hasta Las Lomadas buscando protecci&oacute;n, consuelo o esperanza bajo la advocaci&oacute;n del ap&oacute;stol. 
    </p><p class="article-text">
        Al celebrarse un nuevo 29 de junio, la festividad de San Pedro invita a mirar hacia este peque&ntilde;o templo rural, uno de los m&aacute;s antiguos del municipio, donde cinco siglos de fe, historia y patrimonio contin&uacute;an dialogando silenciosamente con el paisaje. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Fuentes documentales </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Libro primero de f&aacute;brica de la ermita de San Pedro. Archivo PSAP.</li>
                                    <li>El Barroco Isle&ntilde;o en la arquitectura tradicional. Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                                    <li>Protocolos de Amador &Aacute;lvarez de Silva (1575-1582). Luis Agust&iacute;n Hern&aacute;ndez Mart&iacute;n.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Fotograf&iacute;a </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>Iglesia de San Pedro de Las Lomadas. MMPH.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/san-pedro-lomadas-cinco-siglos-fe-sombra-apostol_129_13331638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 08:31:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua que movía la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/agua-movia-memoria_129_13324343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de05641b-423b-43d1-bbf1-f4f198576ae5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua que movía la memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El episodio más fascinante de la historia del Molino del Regente llegó a comienzos del siglo XX, cuando Isidoro Ortega Sánchez y Antonio Lugo García imaginaron convertir la fuerza del agua en electricidad</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vista desde El Molino El Regente. Archivo (EHL y FFL). Restaurada y coloreada por Abraham T Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Vista desde El Molino El Regente. Archivo (EHL y FFL). Restaurada y coloreada por Abraham T Díaz Abreu.                            </span>
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        Hay edificios que se limitan a ocupar un espacio y otros que, silenciosamente, terminan ocupando un lugar en la conciencia de un pueblo. El Molino El Regente pertenece a esta segunda categor&iacute;a. Su s&oacute;lida presencia en la parte alta de Los Sauces no constituye &uacute;nicamente un vestigio de la arquitectura hidr&aacute;ulica de La Palma, sino una de esas raras construcciones capaces de condensar en sus piedras la historia, el trabajo y los sue&ntilde;os de varias generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Desde su construcci&oacute;n en 1873 por Luis Vandewalle y Quintana, VII marqu&eacute;s de Guisla Ghiselin, el molino se levant&oacute; sobre el antiguo camino real como quien vigila el paso del tiempo. A poca distancia del viejo molino de Los Se&ntilde;ores, El Regente vino a sumarse al rumor del agua y de las piedras de molienda que durante siglos marcaron el ritmo de la vida rural. 
    </p><p class="article-text">
        Pero acaso la grandeza del molino no resid&iacute;a &uacute;nicamente en su arquitectura, sino en la capacidad que tuvo para despertar admiraci&oacute;n. Cuando la viajera brit&aacute;nica Olivia Stone pas&oacute; por Los Sauces en 1883 detuvo su mirada en aquel lugar desde el que pod&iacute;a contemplarse la plaza de Montserrat y la belleza del lugar. La observadora extranjera comprendi&oacute; algo que los vecinos ya sab&iacute;an: el molino no solo era un artefacto productivo, sino tambi&eacute;n un mirador privilegiado sobre la vida del pueblo. 
    </p><p class="article-text">
        El episodio m&aacute;s fascinante de su historia lleg&oacute; a comienzos del siglo XX, cuando Isidoro Ortega S&aacute;nchez y Antonio Lugo Garc&iacute;a imaginaron convertir la fuerza del agua en electricidad. Resulta emocionante pensar que, en aquellos a&ntilde;os, el mismo caudal que hab&iacute;a movido las piedras de moler aspiraba ahora a iluminar las calles. El molino dejaba de ser &uacute;nicamente un lugar donde nac&iacute;a el gofio para convertirse en un laboratorio de modernidad. 
    </p><p class="article-text">
        La inauguraci&oacute;n de la iluminaci&oacute;n p&uacute;blica en 1904 constituye uno de esos acontecimientos que merecer&iacute;an ocupar un lugar m&aacute;s destacado en la memoria insular. Imaginemos por un instante aquella noche. Los vecinos reunidos, los faroles adquiridos mediante suscripci&oacute;n popular, las primeras luces venciendo la oscuridad. Seguramente nadie pens&oacute; entonces que estaban asistiendo a uno de los episodios m&aacute;s singulares de la historia tecnol&oacute;gica de Los Sauces. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los edificios nunca son &uacute;nicamente de sus propietarios ni de sus promotores. Los verdaderos custodios del molino fueron tambi&eacute;n sus molineros. Miguel Morales, llegado desde Tazacorte, y posteriormente su hijo Antonio, representan esa memoria humilde que raras veces aparece en los documentos oficiales.Mientras las piedras giraban hasta bien entrada la madrugada, ellos sosten&iacute;an una labor silenciosa que alimentaba a buena parte del municipio.
    </p><p class="article-text">
        La imagen de Antonio el Molinero trabajando hasta las dos o las tres de la ma&ntilde;ana, posee una fuerza profundamente humana. En esas jornadas interminables se encuentra la verdadera historia del molino: no la de las escrituras o las compraventas, sino la del esfuerzo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Porque los molinos eran tambi&eacute;n plazas sin campanario. All&iacute; se reun&iacute;an vecinos de Los Sauces, de Los Galguitos o de La Galga. Mientras se esperaba la molienda del millo, la cebada o el trigo, circulaban noticias, se comentaban cosechas y se compart&iacute;an preocupaciones. Las piedras mol&iacute;an el grano, pero tambi&eacute;n trituraban las distancias entre las personas. 
    </p><p class="article-text">
        El tiempo, inevitablemente, apag&oacute; las ruedas y silencio las acequias. Muchos molinos de Canarias desaparecieron, arruinados por el abandono o vencidos por la modernizaci&oacute;n. El Regente tuvo mejor fortuna. La adquisici&oacute;n p&uacute;blica, las restauraciones emprendidas y las actuaciones recientes han permitido conservar un elemento fundamental del patrimonio saucero. 
    </p><p class="article-text">
        Pero restaurar un molino no consiste &uacute;nicamente en reparar muros o consolidar cubiertas. Significa mantener vivo un relato. Significa recordar que hubo un tiempo en que el agua era la energ&iacute;a de la comunidad; que hubo hombres y mujeres capaces de trabajar durante la noche para que otros pudieran alimentarse; que la primera luz el&eacute;ctrica del pueblo naci&oacute; precisamente all&iacute; donde antes se produc&iacute;a el gofio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero valor del Molino El Regente resida en ense&ntilde;ar que el patrimonio no es una colecci&oacute;n de piedras antiguas. Es una conversaci&oacute;n entre generaciones. Las aguas que movieron sus ruedas contin&uacute;an corriendo, aunque ya no impulsen las piedras ni las turbinas. Fluyen ahora por la memoria de quienes todav&iacute;a reconocen en aquel edificio una parte de s&iacute; mismos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuentes documentales: </strong><em>Los Molinos Hidr&aacute;ulicos Harineros de La Palma. </em>Antonio Lorenzo y Manuel Poggio. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Tenerife y sus seis sat&eacute;lites. </em>Olivia Stone.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fotograf&iacute;a:&nbsp;</strong>Vista desde El Molino El Regente. Archivo (EHL y FFL). Restaurada y coloreada por Abraham T D&iacute;az Abreu. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/agua-movia-memoria_129_13324343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 15:50:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agua que movía la memoria]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La cebolla, el azúcar y el ron: cómo San Andrés y Sauces reinventó su economía tras el hundimiento de la cochinilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cebolla-azucar-ron-san-andres-sauces-reinvento-economia-hundimiento-cochinilla_129_13301646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65202457-fc99-49a2-8a16-f70b77f4dc79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cebolla, el azúcar y el ron: cómo San Andrés y Sauces reinventó su economía tras el hundimiento de la cochinilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La riqueza de sus manantiales convirtió a este municipio en una auténtica excepción dentro de una isla donde el agua siempre fue un recurso escaso y preciado

</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Puerto Espíndola con productos agrícolas para su salida al exterior. Año 1910. Archivo EHL y FFL. Fotografía coloreada y restaurada por Abraham Tomás Díaz. "
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            <span class="title">
                Puerto Espíndola con productos agrícolas para su salida al exterior. Año 1910. Archivo EHL y FFL. Fotografía coloreada y restaurada por Abraham Tomás Díaz.                             </span>
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        A finales del siglo XIX, San Andr&eacute;s y Sauces afront&oacute; uno de los per&iacute;odos m&aacute;s complejos de su historia econ&oacute;mica. Sin embargo, la capacidad de adaptaci&oacute;n de sus habitantes, el aprovechamiento de un recurso tan valioso como el agua y la perseverancia de generaciones de agricultores permitieron al municipio superar las dificultades. 
    </p><p class="article-text">
        Situado en el f&eacute;rtil nordeste de La Palma, San Andr&eacute;s y Sauces ha sido hist&oacute;ricamente uno de los territorios agr&iacute;colas m&aacute;s importantes de la isla. La riqueza de sus manantiales convirti&oacute; a este municipio en una aut&eacute;ntica excepci&oacute;n dentro de una isla donde el agua siempre fue un recurso escaso y preciado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El auge y ca&iacute;da de la cochinilla </strong>
    </p><p class="article-text">
        A mediados del siglo XIX, Canarias vivi&oacute; un aut&eacute;ntico espejismo de prosperidad. La implantaci&oacute;n del r&eacute;gimen de Puertos Francos en 1852 y la expansi&oacute;n del cultivo de las tuneras para la producci&oacute;n de cochinilla situaron al archipi&eacute;lago en las primeras rutas comerciales internacionales. 
    </p><p class="article-text">
        En Los Sauces, las tuneras encontraron un entorno ideal y se extendieron por gran parte del municipio. La demanda europea del valioso colorante natural parec&iacute;a garantizar un futuro prometedor. Sin embargo, aquella bonanza tuvo una vida corta. La aparici&oacute;n de tintes qu&iacute;micos sint&eacute;ticos en los mercados europeos provoc&oacute; el hundimiento de la cochinilla y dej&oacute; a numerosas familias sin su principal fuente de ingresos. 
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n qued&oacute; reflejada en el acta del pleno del 26 de agosto de 1883, donde se hace referencia a las &ldquo;circunstancias cr&iacute;ticas por la que atraviesan todos y cada uno de los habitantes de este pueblo&rdquo;. La crisis afect&oacute; profundamente a la econom&iacute;a local y oblig&oacute; a buscar nuevas alternativas productivas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cebolla: el cultivo que aliment&oacute; la esperanza </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante la ausencia de sustituto inmediato para la cochinilla, San Andr&eacute;s y Sauces encontr&oacute; en la agricultura de regad&iacute;o una salida viable. Gracias a la abundancia de agua el municipio se convirti&oacute; en una de las despensas de la isla. 
    </p><p class="article-text">
        Entre todos los cultivos destac&oacute; especialmente la cebolla. La escritora inglesa Olivia Stone, durante su visita a La Palma en la d&eacute;cada de 1880, qued&oacute; sorprendida al contemplar extensiones de terreno &ldquo;completamente cubiertas de cebolla&rdquo;. No era una impresi&oacute;n exagerada: Los Sauces se hab&iacute;a convertido en uno de los mayores productores de la isla. 
    </p><p class="article-text">
        La cebolla requer&iacute;a un aporte constante de agua, circunstancia que limitaba su cultivo en otras zonas. Esta ventaja permiti&oacute; a los agricultores sauceros abastecer tanto al mercado insular como a destinos de ultramar. Desde Puerto Esp&iacute;ndola part&iacute;an con frecuencia embarcaciones cargadas de cebolla con destino a Cuba. 
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a en 1939, el municipio dedicaba hect&aacute;reas a este cultivo, una superficie que representaba m&aacute;s de la mitad de toda la extensi&oacute;n dedicada a cebolla en La Palma, prueba de la relevancia que mantuvo durante d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El resurgimiento de la ca&ntilde;a de az&uacute;car </strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras la cebolla se consolidaba como motor agr&iacute;cola, la ca&ntilde;a de az&uacute;car volvi&oacute; a ocupar un espacio relevante en la econom&iacute;a local.&nbsp;Aunque lejos del protagonismo alcanzado durante los siglos XVI y XVII, cuando el az&uacute;car fue uno de los principales productos de exportaci&oacute;n, el cultivo experiment&oacute; una notable recuperaci&oacute;n a finales del siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos de comienzos del siglo XX revelan la importancia que a&uacute;n conservaba esta actividad. En 1905 exist&iacute;an cuatro trapiches en funcionamiento en el municipio - tres movidos por vapor y uno por fuerza animal - dedicados a la molienda de la ca&ntilde;a y a la obtenci&oacute;n de mieles y aguardientes. Aunque la producci&oacute;n no lograba cubrir toda la demanda local, s&iacute; manten&iacute;a viva una tradici&oacute;n agr&iacute;cola e industrial profundamente arraigada en San Andr&eacute;s y Sauces. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La llegada del Ron Aldea a Puerto Esp&iacute;ndola </strong>
    </p><p class="article-text">
        La pervivencia de la ca&ntilde;a de az&uacute;car facilit&oacute; que, a mediados del siglo XX, una nueva etapa se abriera para la tradici&oacute;n ronera local. En la d&eacute;cada de 1950, la familia Quevedo, fundadora del Ron Aldea en Gran Canaria en 1936 traslad&oacute; parte de su actividad a Puerto Esp&iacute;ndola, atra&iacute;da por la existencia del cultivo de ca&ntilde;a y por las instalaciones heredadas de la antigua industria azucarera del municipio.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de la empresa supuso la continuidad de una actividad que hund&iacute;a sus ra&iacute;ces en siglos anteriores. Las antiguas dependencias dedicadas a la transformaci&oacute;n de la ca&ntilde;a encontraron una nueva vida bajo la gesti&oacute;n de la familia Quevedo, permitiendo mantener vivo un saber artesanal que corr&iacute;a el riesgo de desaparecer. De esta manera, San Andr&eacute;s y Sauces se convirti&oacute; en el &uacute;ltimo gran refugio de la tradici&oacute;n ca&ntilde;era palmera y en el principal centro de producci&oacute;n de ron de la isla. 
    </p><p class="article-text">
        La mejor prueba de aquella perseverancia puede encontrarse hoy en Puerto Esp&iacute;ndola. All&iacute; contin&uacute;a funcionando un hist&oacute;rico trapiche que sigue extrayendo el jugo de la ca&ntilde;a mediante procedimientos tradicionales, conservando una actividad que forma parte de la memoria econ&oacute;mica y cultural del municipio. M&aacute;s que una bebida, Ron Aldea constituye un s&iacute;mbolo de identidad y resistencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuentes documentales consultadas: </strong>Jos&eacute; Antonio Batista Medina y N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez, &lsquo;San Andr&eacute;s y Sauces&hellip;una mirada a su pasado&rsquo;; Archivo&nbsp;&nbsp;Municipal de San Andr&eacute;s y Sauces; <strong>Fotograf&iacute;a </strong>de Puerto Esp&iacute;ndola, con producciones agr&iacute;colas para ser embarcadas. A&ntilde;o 1910. Restaurada y coloreada por Abraham T. D&iacute;az Abreu.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/cebolla-azucar-ron-san-andres-sauces-reinvento-economia-hundimiento-cochinilla_129_13301646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 08:18:09 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El oro en almíbar de San Miguel de La Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/oro-almibar-san-miguel-palma_129_13270319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28ade499-9421-4d44-8ca0-7a146c0ec9a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144402.jpg" width="1593" height="896" alt="El oro en almíbar de San Miguel de La Palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El esfuerzo de los industriales palmeros por mantener un estándar de calidad altísimo tuvo su reflejo en los mercados trasatlánticos. El puerto de Santa Cruz de La Palma se convirtió en un hervidero de exportación. Un dato documental que ilustra la fuerza de este comercio se registra en 1901, año en que salieron con destino a La Habana un total de 303 cajas de frutas en conserva</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fábrica de Frutas en Conserva F. Poggio Lugo. La Galga. 1905. Archivo General de La Palma. Restaurada y coloreada por Abraham T. Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Fábrica de Frutas en Conserva F. Poggio Lugo. La Galga. 1905. Archivo General de La Palma. Restaurada y coloreada por Abraham T. Díaz Abreu.                            </span>
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        A finales del siglo XIX y principios del XX, las bodegas de los vapores transatl&aacute;nticos que zarpaban desde los puertos canarios no s&oacute;lo transportaban tabaco o pl&aacute;tanos. En sus entra&ntilde;as viajaba un producto refinado que aspiraba a conquistar las mesas de la alta burgues&iacute;a europea y americana: las frutas en conserva de La Palma. Esta industria naci&oacute; no por capricho culinario, sino como una respuesta desesperada y brillante a un colapso econ&oacute;mico estructural. 
    </p><p class="article-text">
        Para entender el nacimiento de las f&aacute;bricas de conservas en La Palma, es obligatorio analizar la ruina del modelo econ&oacute;mico anterior. Durante siglos la econom&iacute;a agraria de las islas dependi&oacute; de ciclos de monocultivos de exportaci&oacute;n: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El hundimiento de la cochinilla</strong>. En el &uacute;ltimo tercio del siglo XX el descubrimiento de los tintes sint&eacute;ticos destruy&oacute; por completo el mercado de la cochinilla en La Palma. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La agon&iacute;a del az&uacute;car y el vino. </strong>Aunque el cultivo de la ca&ntilde;a de az&uacute;car tuvo un resurgimiento ef&iacute;mero, la competencia de las colonias de Antillas y el az&uacute;car de remolacha lo hicieron insostenible. Del mismo modo, el otrora glorioso vino de malvas&iacute;a ya no gozaba del monopolio de los siglos anteriores debido a las plagas y al proteccionismo brit&aacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario de miseria y emigraci&oacute;n masiva a Cuba, la burgues&iacute;a terrateniente e intelectual palmera comprendi&oacute; que la salvaci&oacute;n resid&iacute;a en la diversificaci&oacute;n agraria y, sobre todo, en el valor a&ntilde;adido. La Palma produc&iacute;a una fruta de extraordinaria calidad (higos, guayabas, fresas, albaricoques, peras), pero su car&aacute;cter perecedero imped&iacute;a la exportaci&oacute;n en fresco a largas distancias. La soluci&oacute;n fue la industrializaci&oacute;n: el alm&iacute;bar y la lata.
    </p><p class="article-text">
        Antes del cambio de ciclo, ya exist&iacute;a en La Palma una arraigada tradici&oacute;n artesanal de reposter&iacute;a y confituras, ligada al az&uacute;car local. Como bien apuntar&iacute;a en 1950, el insigne investigador y profesor, don Jos&eacute; P&eacute;rez Vidal, el prestigio de los productos dulces de la isla no era un fen&oacute;meno nuevo en el siglo XIX. P&eacute;rezVidal demostr&oacute; que ya desde los Siglos de Oro, el vino malvas&iacute;a no era el &uacute;nico producto canario buscado y apreciado en el exterior. &ldquo;Los dulces y las conservas almibaradas se introdujeron en los mercados m&aacute;s selectos ya que la abundancia de az&uacute;car y sabrosas frutas asegur&oacute; a Canarias un puesto ventajoso en la confiter&iacute;a espa&ntilde;ola&hellip;&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El salto a la escala industrial: ciencia, patentes y secretos franceses </strong>
    </p><p class="article-text">
        Bajo este s&oacute;lido sustrato hist&oacute;rico, el salto a la escala industrial contempor&aacute;nea se produjo entre las d&eacute;cadas de 1860 y 1890. Las Reales Sociedades Econ&oacute;micas de Amigos del Pa&iacute;s impulsaron la adopci&oacute;n de nuevas t&eacute;cnicas de envasado basadas en el m&eacute;todo Appert (esterilizaci&oacute;n por calor en envases herm&eacute;ticos). 
    </p><p class="article-text">
        La primera de estas f&aacute;bricas surgi&oacute; por iniciativa de don V&iacute;ctor P&eacute;rez Gonz&aacute;lez, doctor en medicina, bajo la firma &ldquo;F&aacute;brica de Conservas V&iacute;ctor y Compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. El proyecto comenz&oacute; a rodar en 1866 tras un singular hito de transferencia cient&iacute;fica: el doctor P&eacute;rez Gonz&aacute;lez hab&iacute;a recibido en secreto la f&oacute;rmula &oacute;ptima para el envasado de conservas de manos de su profesor de Qu&iacute;mica en Francia, Monsieur Eduardo Robiu, de Sant Gervais. Seg&uacute;n los estudios del qu&iacute;mico franc&eacute;s, este m&eacute;todo evitaba de ra&iacute;z las causas de las p&eacute;rdidas y mermas que se experimentaban com&uacute;nmente en la elaboraci&oacute;n de conservas alimenticias, otorg&aacute;ndole la facultad de explotar dicho secreto industrial. 
    </p><p class="article-text">
        Para materializar el proyecto, se formaliz&oacute; mediante un contrato firmado ante el escribano p&uacute;blico Antonio L&oacute;pez Monteverde, en 1866, una sociedad con don Manuel Cabezola y Carmona. La f&aacute;brica alcanz&oacute; r&aacute;pidamente una notable notoriedad internacional al enviar una partida de sus productos a la Exposici&oacute;n Universal de Par&iacute;s de 1867, donde fue largamente elogiada por la calidad de sus frutos envasados, destacando especialmente los pl&aacute;tanos, una conserva sumamente novedosa para la &eacute;poca.
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            <span class="title">
                Etiqueta de los envases de fruta. Fábrica de F. Poggio Lugo. Museo Etnográfico Casa Luján. Puntallana.                            </span>
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        El camino abierto por la f&aacute;brica pionera fue seguido por otras firmas insignes de la isla: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>F. Poggio Lugo</strong>: instalada en el pago de La Galga (Puntallana). Por una etiqueta de envase que ha logrado perdurar en el tiempo, sabemos que su producci&oacute;n principal estaba orientada al denominado &ldquo;Dulce Oriental&rdquo;. Con un claro enfoque comercial de la &eacute;poca, la publicidad aseguraba: <em>Este excelente dulce est&aacute; recomendado para las personas de est&oacute;mago d&eacute;bil. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adela C&aacute;ceres e Hijo</strong>: Una firma de enorme prestigio que constituy&oacute; un magn&iacute;fico ejemplo de continuidad familiar y excelencia artesanal. Logr&oacute; situar sus producciones al m&aacute;s alto nivel competitivo, obteniendo una prestigiosa Medalla de Plata en la Exposici&oacute;n Internacional de Bruselas de 1910 gracias a la finura de sus conservas de fruta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El esfuerzo de los industriales palmeros por mantener un est&aacute;ndar de calidad alt&iacute;simo tuvo su reflejo en los mercados trasatl&aacute;nticos. El puerto de Santa Cruz de La Palma se convirti&oacute; en un hervidero de exportaci&oacute;n. Un dato documental que ilustra la fuerza de este comercio se registra en 1901, a&ntilde;o en que salieron con destino a La Habana un total de 303 cajas de frutas en conserva. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar del &eacute;xito de cr&iacute;tica y los galardones internacionales, la industria de la conserva de fruta en La Palma sufri&oacute; un declive paulatino a partir de la Primera Guerra Mundial (1914). El encarecimiento de los fletes mar&iacute;timos y, sobre todo, el auge imparable del pl&aacute;tano y el tomate, terminaron de desplazar las f&aacute;bricas de conservas. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy las etiquetas policromadas de firmas como F. Poggio Lugo, los diplomas de Adela C&aacute;ceres e Hijo, quedan como testimonio de una Palma audaz, cosmopolita e industrial; una isla que, andando con paso firme, se atrevi&oacute; en su d&iacute;a a endulzar y competir en las grandes capitales del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Agradezco, a mi buen amigo el investigador y estudioso, Manuel Garrido Abolafia, su ayuda con la aportaci&oacute;n de documentaci&oacute;n del m&aacute;ximo inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Fondo documental </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Puntallana. Historia de un pueblo agr&iacute;cola. Manuel Garrido Abolafia. </li>
                                    <li>Peri&oacute;dico El Progreso. Exposici&oacute;n Internacional de Bruselas. 13 de octubre de 1910. </li>
                                    <li>El Heraldo de La Palma. Exportaci&oacute;n. 29 de septiembre de 1901. </li>
                                    <li>Perales tradicionales de Canarias. Antonio Javier Gonz&aacute;lez D&iacute;az. Biblioteca Universidad de La Laguna.&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></li>
                                    <li>Protocolos notariales de Antonio L&oacute;pez Monteverde. AGP. 1866. Manuel Garrido Abolafia. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fotograf&iacute;as </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>F&aacute;brica de Frutas en Conserva F. Poggio Lugo. La Galga. 1905. Archivo General de La Palma. Restaurada y coloreada por Abraham T. D&iacute;az Abreu. </li>
                                    <li>Etiqueta de los envases de fruta. F&aacute;brica de F. Poggio Lugo. Museo Etnogr&aacute;fico Casa Luj&aacute;n. Puntallana. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/oro-almibar-san-miguel-palma_129_13270319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 18:50:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El oro en almíbar de San Miguel de La Palma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Felipe González: memoria, legado y desconcierto en el socialismo español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/felipe-gonzalez-memoria-legado-desconcierto-socialismo-espanol_129_13252954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8398dd0f-6fa8-4db5-a193-de7e6669b823_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Felipe González: memoria, legado y desconcierto en el socialismo español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por eso, como socialista, no puedo ocultar la profunda paradoja- y también la desazón- que me produce ver hoy a Felipe González alineado, en muchas ocasiones con quienes entonces hicieron todo lo posible por destruirlo políticamente

</p></div><p class="article-text">
        Para quienes hemos militado en el PSOE y adem&aacute;s hemos tenido responsabilidades p&uacute;blicas, Felipe Gonz&aacute;lez no fue simplemente un presidente de Gobierno. Fue el gran referente pol&iacute;tico de una generaci&oacute;n que crey&oacute; profundamente en la modernizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a, en la consolidaci&oacute;n de la democracia y en la construcci&oacute;n de un pa&iacute;s europeo, avanzado y socialmente m&aacute;s justo. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo sus gobiernos, entre 1982 y 1996, Espa&ntilde;a dio un salto hist&oacute;rico. La incorporaci&oacute;n a la entonces Comunidad Econ&oacute;mica Europea (CEE) en 1986 marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s para nuestro pa&iacute;s. Dej&aacute;bamos atr&aacute;s d&eacute;cadas de aislamiento y nos integr&aacute;bamos plenamente en el proyecto europeo. Aquellos a&ntilde;os tambi&eacute;n trajeron avances decisivos en sanidad, educaci&oacute;n, infraestructuras y derechos sociales. Espa&ntilde;a cambi&oacute; profundamente y lo hizo bajo el liderazgo de Felipe Gonz&aacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos socialistas vivimos aquella etapa con orgullo.&nbsp;Sent&iacute;amos que el PSOE estaba protagonizando una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica que mejoraba la vida de la mayor&iacute;a social y consolidaba definitivamente la democracia surgida de la Transici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es cierto que los &uacute;ltimos a&ntilde;os de aquellos gobiernos estuvieron marcados por graves esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos y casos de corrupci&oacute;n que desgastaron enormemente el Ejecutivo socialista. El Partido Popular encontr&oacute; entonces un terreno propicio para desplegar una oposici&oacute;n dur&iacute;sima y permanente. A ello se sum&oacute; la conocida &ldquo;pinza&rdquo; entre el PP de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar e Izquierda Unida de Julio Anguita, una estrategia pol&iacute;tica que busc&oacute; aislar al PSOE y precipitar la ca&iacute;da de Felipe Gonz&aacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes vivimos aquellos a&ntilde;os recordamos perfectamente el nivel de agresividad pol&iacute;tica y medi&aacute;tica que sufri&oacute; el presidente socialista. Se intent&oacute; echarlo a patadas de la Moncloa mediante una presi&oacute;n constante que cuestionaba no solo su gesti&oacute;n, sino incluso la legitimidad pol&iacute;tica de su continuidad al frente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, como socialista, no puedo ocultar la profunda paradoja- y tambi&eacute;n la desaz&oacute;n- que me produce ver hoy a Felipe Gonz&aacute;lez alineado, en muchas ocasiones con quienes entonces hicieron todo lo posible por destruirlo pol&iacute;ticamente. Sus cr&iacute;ticas permanentes al gobierno leg&iacute;timo de Pedro S&aacute;nchez desconciertan a muchos militantes y simpatizantes del PSOE que seguimos defendiendo los valores hist&oacute;ricos de nuestro partido. 
    </p><p class="article-text">
        Ese desconcierto aumenta cuando se ven determinadas actuaciones judiciales o se da credibilidad anticipada a acusaciones que todav&iacute;a no han sido juzgadas. La presunci&oacute;n de inocencia parece aplicarse de forma muy distinta seg&uacute;n quien sea el afectado. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que cuando dirigentes del Partido Popular estuvieron inmersos en casos tan graves como la trama G&uuml;rtel o el caso Kitchen, desde la derecha se reclam&oacute; -con raz&oacute;n- respeto absoluto a la presunci&oacute;n de inocencia hasta que hablaran los tribunales. Sin embargo, cuando las investigaciones afectan a figuras de la izquierda, determinados sectores pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos y judiciales parecen dictar sentencia antes incluso de celebrarse juicio alguno. 
    </p><p class="article-text">
        En democracia, los gobiernos se legitiman en las urnas y en las mayor&iacute;as parlamentarias que establece la Constituci&oacute;n. El Gobierno de Pedro S&aacute;nchez tiene plena legitimidad democr&aacute;tica para gobernar y agotar la legislatura. Se puede discrepar de sus pol&iacute;ticas, criticarlas o combatirlas desde la oposici&oacute;n, pero cuestionar constantemente su legitimidad institucional supone erosionar peligrosamente la calidad democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Felipe Gonz&aacute;lez forma parte indiscutible de la mejor historia del PSOE y de Espa&ntilde;a. Nadie podr&aacute; borrar su contribuci&oacute;n decisiva a la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s ni su papel en la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica. Precisamente por eso, muchos socialistas contemplamos con tristeza algunas de sus posiciones actuales, porque esper&aacute;bamos de &eacute;l una actitud m&aacute;s cercana a la defensa de los gobiernos progresistas frente a quienes nunca aceptaron plenamente las transformaciones impulsadas por la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        La historia tiene iron&iacute;as dif&iacute;ciles de asumir, especialmente para quienes seguimos creyendo en el socialismo democr&aacute;tico y en la lealtad a las siglas que tantos a&ntilde;os representaron esperanza para millones de espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Manuel Marcos P&eacute;rez Hern&aacute;ndez, exsecretario general del PSC-PSOE de la Isla de La Palma</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/felipe-gonzalez-memoria-legado-desconcierto-socialismo-espanol_129_13252954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 08:17:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Felipe González: memoria, legado y desconcierto en el socialismo español]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tierras labrantías de La Galga y San Bartolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tierras-labrantias-galga-san-bartolo_129_13238870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e6350e-d499-4664-8a75-f4e452aff829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tierras labrantías de La Galga y San Bartolo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La prosperidad del lugar quedó magníficamente retratada por el historiador y humanista azoriano Gaspar Frutuoso (1522-1591), quien describió aquellas tierras con admiración: “Pasado el Sabinal, yendo a Los Sauces, está el barranco de Nogales (…) se comienza a entrar en las tierras labrantías de La Galga (…) hay muchos árboles y frutas, trigo, viñas, huertas y legumbres, fuentes y aguas; es lugar de labradores y aserradores (…) Todo de viñas que dan buenos vinos para enviar a las Indias”
</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Galga. Iglesia de San Bartolo. Archivo General de La Palma. Fotografía de Miguel Brito (1920), coloreada  por Abraham T. Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                La Galga. Iglesia de San Bartolo. Archivo General de La Palma. Fotografía de Miguel Brito (1920), coloreada  por Abraham T. Díaz Abreu.                            </span>
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        La primera referencia documental conocida sobre el territorio de La Galga en el actual municipio de Puntallana, se remonta al 6 de agosto de 1501. Ese d&iacute;a, el adelantado Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo conced&iacute;a por data, ocho cah&iacute;ces de tierras y montes a &Aacute;lvaro P&eacute;rez, lindando aquellas propiedades con las de su hermano Mart&iacute;n P&eacute;rez y las de sus sobrinos. As&iacute; comienza la historia escrita de uno de los parajes agr&iacute;colas m&aacute;s antiguos y f&eacute;rtiles del nordeste palmero. 
    </p><p class="article-text">
        El top&oacute;nimo <em>La Galga </em>posee una ra&iacute;z profundamente ligada al paisaje. En el l&eacute;xico tradicional canario, una <em>galga </em>es una piedra redonda de gran tama&ntilde;o, y tambi&eacute;n se denomina as&iacute; a los lugares donde abundan estas piedras desprendidas de las laderas. Probablemente sea &eacute;sta la explicaci&oacute;n m&aacute;s veros&iacute;mil de su origen, aunque la tradici&oacute;n popular haya querido envolver el nombre en el halo de antiguas leyendas. 
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro P&eacute;rez, de origen portugu&eacute;s y pe&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a del capit&aacute;n Esquivel durante la conquista de La Palma, aparece a&ntilde;os despu&eacute;s desempe&ntilde;ando el cargo de mayordomo de la parroquia de San Juan de Puntallana, en 1516. Tanto &eacute;l como su hermano Mart&iacute;n pertenec&iacute;an a una de las formas m&aacute;s antiguas del apellido portugu&eacute;s <em>Peres o Pires, </em>linaje que qued&oacute; arraigado en la isla tras la incorporaci&oacute;n castellana. 
    </p><p class="article-text">
        Desde muy temprano, La Galga destac&oacute; por la riqueza de sus montes y la intensa actividad agr&iacute;cola y forestal. En 1533, Domingo Gonz&aacute;lez, aserrador y vecino de Puntallana declar&oacute; haber construido en el barranco de La Galga una carabela latina llamada <em>Nuestra Se&ntilde;ora de la Candelaria. </em>Apenas un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, 
    </p><p class="article-text">
        Francisco P&eacute;rez concertaba con el licenciado Juan L&oacute;pez de Cepeda, gobernador de Tenerife y de La Palma, el corte y transporte de madera al puerto del <em>barranco de La Galga, </em>destinada a la fortaleza que se levantaba en el barrio de El Cabo, en Santa Cruz de La Palma. 
    </p><p class="article-text">
        La prosperidad del lugar qued&oacute; magn&iacute;ficamente retratada por el historiador y humanista azoriano Gaspar Frutuoso (1522-1591), quien describi&oacute; aquellas tierras con admiraci&oacute;n: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasado el Sabinal, yendo a Los Sauces, est&aacute; el barranco de Nogales (&hellip;) se comienza a entrar en las tierras labrant&iacute;as de La Galga (&hellip;) hay muchos &aacute;rboles y frutas, trigo, vi&ntilde;as, huertas y legumbres, fuentes y aguas; es lugar de labradores y aserradores (&hellip;) Todo de vi&ntilde;as que dan buenos vinos para enviar a las Indias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus palabras nos permiten imaginar una comarca exuberante, cubierta de nogales, casta&ntilde;os y vi&ntilde;edos, donde el agua abundante y la fertilidad de la tierra hicieron florecer una activa comunidad de agricultores y artesanos de la madera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ermita de San Bartolo </strong>
    </p><p class="article-text">
        En este entorno agr&iacute;cola y humano surgi&oacute; tambi&eacute;n uno de los principales s&iacute;mbolos espirituales del lugar: la ermita de San Bartolom&eacute;, conocida popularmente como San Bartolo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque se desconoce la fecha exacta de su fundaci&oacute;n, ya exist&iacute;a en 1515. En sus or&iacute;genes recibi&oacute; la advocaci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora de La Galga; m&aacute;s tarde conocida como Nuestra Se&ntilde;ora de la Concepci&oacute;n, posteriormente Nuestra Se&ntilde;ora de La Piedad y, finalmente, San Bartolom&eacute;, nombre con el que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        La ermita desempe&ntilde;&oacute; un papel fundamental para los vecinos de La Galga, especialmente durante los meses de temporales, cuando las lluvias y barrancos imped&iacute;an acudir a la iglesia matriz de San Juan Bautista de Puntallana durante las v&iacute;speras de las celebraciones religiosas.
    </p><p class="article-text">
        La imagen de San Bartolom&eacute;, documentada ya en 1602, fue despertando una profunda devoci&oacute;n popular. Tal fue el fervor que termin&oacute; imponiendo el nombre del santo sobre las antiguas advocaciones marianas. Su festividad qued&oacute; instituida oficialmente el 1 de enero de 1673 por el licenciado Juan Pinto de Guisla, qui&eacute;n se&ntilde;ala que acud&iacute;an numerosos fieles &ldquo;as&iacute; del distrito de Puntallana como de los dem&aacute;s lugares de la Ysla por la particular devoci&oacute;n que se tiene con la Ymagen del Santo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, San Bartolo qued&oacute; unido para siempre a la memoria colectiva de La Galga: un peque&ntilde;o templo rural levantado entre montes, vi&ntilde;as y barrancos, testigo silencioso de siglos de historia y religiosidad popular. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondos bibliogr&aacute;ficos </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Nacer en Puntallana. Libro I de Bautismos de San Juan Bautista (1565-1607), </em>de Horacio Concepci&oacute;n Garc&iacute;a. </li>
                                    <li><em>La ermita de Ntra. Sra. de La Piedad y San Bartolom&eacute; de La Galga, </em>de Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Fotograf&iacute;a </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong><em>La Galga. Iglesia de San Bartolo.</em> Archivo General de La Palma. Fotograf&iacute;a de Miguel Brito (1920), coloreada <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;por Abraham T. D&iacute;az Abreu.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/tierras-labrantias-galga-san-bartolo_129_13238870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 10:43:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las tierras labrantías de La Galga y San Bartolo]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Ley General de Sanidad: un legado de igualdad y solidaridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ley-general-sanidad-legado-igualdad-solidaridad_129_13205339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c8cb784-5b0d-4885-af0a-b727966e4a90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Ley General de Sanidad: un legado de igualdad y solidaridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Frente a quienes defienden el progresivo debilitamiento de lo público en favor de la privatización sanitaria, conviene recordar que los sistemas sanitarios públicos no son un gasto innecesario, sino una inversión en cohesión social, igualdad y dignidad humana. Cuando se deteriora la sanidad pública mediante recortes, derivaciones sistemáticas o infrafinanciación, quienes más sufren son precisamente los sectores más vulnerables de la sociedad</p></div><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n de La Ley General de Sanidad el 25 de abril de 1986 marc&oacute; uno de los hitos m&aacute;s importantes de la democracia espa&ntilde;ola. Impulsada por el gobierno socialista de Felipe Gonz&aacute;lez y liderada desde el Ministerio de Sanidad por Ernest Lluch, aquella ley convirti&oacute; la protecci&oacute;n de la salud en un verdadero derecho ciudadano y sent&oacute; las bases del actual Sistema&nbsp;Nacional de Salud. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces, el acceso sanitario estaba ligado fundamentalmente a la cotizaci&oacute;n laboral y a la Seguridad Social. La Ley General de Sanidad rompi&oacute; ese modelo y avanz&oacute; hacia un sistema p&uacute;blico, universal y financiado mediante impuestos garantizando progresivamente la asistencia sanitaria para todos los ciudadanos, independientemente de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica o laboral. Fue, sin duda, una de las grandes conquistas del Estado del bienestar en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La figura de Ernest Lluch permanece unida parasiempre a esa transformaci&oacute;n hist&oacute;rica. Economista, intelectual y pol&iacute;tico comprometido con el di&aacute;logo y la convivencia democr&aacute;tica, fue tambi&eacute;n v&iacute;ctima del terrorismo de ETA, que lo asesin&oacute; en Barcelona en noviembre del a&ntilde;o 2000. Su legado, sin embargo, sigue vivo cada d&iacute;a en los centros de salud, hospitales y servicios p&uacute;blicos que millones de ciudadanos utilizan y valoran. 
    </p><p class="article-text">
        Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, nadie puede negar que el Sistema Nacional de Salud ha contribuido decisivamente a mejorar la calidad y la esperanza de vida de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. La ampliaci&oacute;n de la Atenci&oacute;n Primaria, la modernizaci&oacute;n hospitalaria, la integraci&oacute;n de los servicios sanitarios, y el fortalecimiento&nbsp;de la salud p&uacute;blica han sido pilares esenciales en ese avance colectivo. Espa&ntilde;a pas&oacute; de tener apenas&nbsp;unos cientos de centros de salud a disponer de una amplia red sanitaria p&uacute;blica que vertebra el territorio y garantiza la atenci&oacute;n m&eacute;dica incluso en los lugares m&aacute;s alejados. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar, adem&aacute;s, que desde los a&ntilde;os noventa las competencias sanitarias fueron progresivamente transferidas a las Comunidades Aut&oacute;nomas, culminando el proceso en 2002. Desde entonces, son los gobiernos auton&oacute;micos quienes gestionan directamente la mayor parte de los servicios sanitarios p&uacute;blicos - hospitales,centros de salud, personal y planificaci&oacute;n asistencial - dentro del marco com&uacute;n del Sistema Nacional de Salud. Esa descentralizaci&oacute;n ha permitido adaptar mejor la atenci&oacute;n sanitaria a las necesidades de cada territorio, aunque tambi&eacute;n ha generado importantes diferencias de gesti&oacute;n, financiaci&oacute;n y calidad asistencial entre comunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a quienes defienden el progresivo debilitamiento de lo p&uacute;blico en favor de la privatizaci&oacute;n sanitaria, conviene recordar que los sistemas sanitarios p&uacute;blicos no son un gasto innecesario, sino una inversi&oacute;n en cohesi&oacute;n social, igualdad y dignidad humana. Cuando se deteriora la sanidad p&uacute;blica mediante recortes, derivaciones sistem&aacute;ticas o infrafinanciaci&oacute;n, quienes m&aacute;s sufren son precisamente los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad. La sanidad privada puede complementar, pero nunca sustituir el principio de universalidad que garantiza que cualquier persona es atendida con independencia de su renta. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de la&nbsp;COVID-19 demostr&oacute; con claridad la importancia de contar con un sistema sanitario p&uacute;blico fuerte. Fueron los hospitales p&uacute;blicos, los centros de salud, los profesionales sanitarios, la estructura del Sistema Nacional de Salud quienes sostuvieron al pa&iacute;s en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles. M&eacute;dicos, enfermeros, celadores, t&eacute;cnicos y personal sanitario realizaron un esfuerzo extraordinario que merece reconocimiento permanente. A pesar de todas las dificultades, Espa&ntilde;a logr&oacute; responder gracias a una red p&uacute;blica sanitaria que actu&oacute; como aut&eacute;ntico muro de contenci&oacute;n frente a la emergencia sanitaria. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso resulta especialmente importante apelar ahora a la solidaridad y a la responsabilidad institucional ante situacioneshumanitarias complejas, como la del actual crucero afectado por casos de hantavirus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese fue, precisamente, el esp&iacute;ritu que inspir&oacute; la Ley General de Sanidad de 1986: entender la salud y la atenci&oacute;n sanitaria como un derecho universal basado en la igualdad,&nbsp;la dignidad y la humanidad compartida. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/ley-general-sanidad-legado-igualdad-solidaridad_129_13205339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 09:07:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Juego de la Bola en la Villa de San Andrés en el siglo XVI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/juego-bola-villa-san-andres-siglo-xvi_129_13189519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af929eba-84a5-4db2-ac19-cb5d3d6e614b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Juego de la Bola en la Villa de San Andrés en el siglo XVI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La historia suele escribirse con grandes hechos; sin embargo la vida verdadera se descubre muchas veces en los lugares donde la gente se reunía para jugar. Por eso  emociona imaginar, que en el Lugar de Abajo, junto a la desembocadura del barranco, rodaban bolas de madera hechas quizá con palo blanco de nuestros montes</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vista de la Villa de San Andrés. A la derecha de la imagen el lugar donde estuvo el ‘Juego de la Bola’. Archivo General de La Palma.1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Vista de la Villa de San Andrés. A la derecha de la imagen el lugar donde estuvo el ‘Juego de la Bola’. Archivo General de La Palma.1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Hay lugares cuya historia permanece escrita en los archivos, y otros que, adem&aacute;s sobreviven en el eco de su nombre. En la antigua villa de San Andr&eacute;s, existi&oacute; en pleno siglo XVI un espacio coincido como &ldquo;El Juego de la Bola&rdquo;, top&oacute;nimo que aparece documentado en los protocolos notariales de 1557 y abre una ventana singular en la vida cotidiana en uno de los enclaves m&aacute;s pr&oacute;speros de nuestra isla. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una simple curiosidad documental. La existencia de un lugar identificado con ese nombre revela la presencia estable y reconocida de una pr&aacute;ctica l&uacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el Quinientos, la villa de San Andr&eacute;s ocup&oacute; una posici&oacute;n destacada dentro de la isla, solo comparable en relevancia a la capital, Santa Cruz de La Palma. Su importancia descansaba en dos pilares econ&oacute;micos fundamentales: el comercio del az&uacute;car procedente de los dos ingenios de Los Sauces y la expansi&oacute;n delvi&ntilde;edo y el vino destinado a la exportaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto de riqueza y tr&aacute;nsito constante de mercaderes,&nbsp;propietarios, jornaleros y artesanos, no resulta extra&ntilde;oque surgieran espacios destinados a la sociabilidad y al recreo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las Casas del Juego de la Bola</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una partici&oacute;n de bienes de Catalina Almeida, fechada en 1557, menciona en San Andr&eacute;s &ldquo;Las Casas del Juego de la Bola&rdquo;, junto con vi&ntilde;as, bodega y lagar. La f&oacute;rmula es extraordinariamente expresiva. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No alude simplemente a una divisi&oacute;n ocasional, sino a un lugar plenamente reconocido por la comunidad, hasta el punto de servir como referencia patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n documental sit&uacute;a el Juego de la Bola, en el Lugar de Abajo, a donde se acced&iacute;a por el caminoque &nbsp;iba a laCarnicer&iacute;a, concretamente en la margen izquierda de la desembocadura del Barranco del Agua. Los espacios abiertos pr&oacute;ximos a barrancos o llanos eran id&oacute;neos para este tipo de pr&aacute;cticas que requer&iacute;an terreno despejado y cierta horizontalidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; juego era aquel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo indica que se trataba de una modalidad emparentada con los tradicionales juegos europeos de bolas: lanzamiento de piezas esf&eacute;ricas pesadas hacia un objetivo o &ldquo;boliche&rdquo;. Juegos semejantes exist&iacute;an en Castilla, Portugal, Francia e Italia desde siglos atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Su llegada a Canarias debi&oacute; producirse entre finales del siglo XV y primeras d&eacute;cadas del siglo XVI, con la instalaci&oacute;n de colonos castellanos y portugueses. La Palma, vinculada al comercio internacional del az&uacute;car, era especialmente permeable a estas transferencias culturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>San Andr&eacute;s y Santa Cruz de La Palma</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o de 1557 aparece asimismo otro Juego de la Bola en Santa&nbsp;Cruz de La Palma, pegado a las casas de Catalina Hern&aacute;ndez de Los Lordelos, junto a la actual calle de San Jos&eacute; y su Ermita. La coincidencia cronol&oacute;gica entre los dos n&uacute;cleos principales de la isla resulta reveladora. La isla compart&iacute;a as&iacute; una costumbre integrada en la vida cotidiana de sus principales centros econ&oacute;micos. 
    </p><p class="article-text">
        La historia suele escribirse con grandes hechos; sin embargo la vida verdadera se descubre muchas veces en los lugares donde la gente se reun&iacute;a para jugar.
    </p><p class="article-text">
        Por esoemociona imaginar, que en el Lugar de Abajo, junto a la desembocadura del barranco, rodaban bolas de madera hechas quiz&aacute; con palo blanco de nuestros montes. Lo admirable es que cinco siglos despu&eacute;s siga habl&aacute;ndose de su nombre. Entre vi&ntilde;as y barrancos, entre az&uacute;car y vino, tambi&eacute;n hab&iacute;a tiempo para jugar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondo documental:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Protocolos de Blas Sim&oacute;n ( 1546-1573 ) Luis Agust&iacute;n Hern&aacute;ndez Mart&iacute;n.</li>
                                    <li>La Villa de San Andr&eacute;s. Declaraci&oacute;n de Conjunto Hist&oacute;rico. Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                                    <li>Los sue&ntilde;os de una Villa. Documentos para la Historia de San Andr&eacute;s y Sauces( 1559-1729 ). Horacio Concepci&oacute;n Garc&iacute;a. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/juego-bola-villa-san-andres-siglo-xvi_129_13189519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 08:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Juego de la Bola en la Villa de San Andrés en el siglo XVI]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La carretera del norte: política, paciencia y una conquista necesaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/carretera-norte-politica-paciencia-conquista-necesaria_129_13174713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48a7fe25-31f4-42e8-8133-9e70fcec4007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carretera del norte: política, paciencia y una conquista necesaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Hay infraestructuras que no solo se construyen con piedra y esfuerzo, sino también con insistencia política y presión social. La carretera del norte de La Palma es un ejemplo elocuente de ello</p></div><p class="article-text">
        Hay infraestructuras que no solo se construyen con piedra y esfuerzo, sino tambi&eacute;n con insistencia pol&iacute;tica y presi&oacute;n social. La carretera del norte de La Palma es un ejemplo elocuente de ello: una obra largamente anhelada cuyo trazado no solo atraves&oacute; monta&ntilde;as, sino tambi&eacute;n d&eacute;cadas de promesas, silencios y reivindicaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el siglo XIX, la necesidad era evidente. El Plan General de Carreteras de 1860 ya contemplaba la conexi&oacute;n entre Santa Cruz de La Palma y San Andr&eacute;s y Sauces, atravesando Puntallana. Sin embargo, aquella&nbsp;previsi&oacute;n qued&oacute; durante a&ntilde;os en el terreno de las intenciones. El norte de la isla, pese a su riqueza agr&iacute;cola, continu&oacute; sumido en un aislamiento que condicionaba su desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        La prensa de la &eacute;poca no tard&oacute; en denunciar la situaci&oacute;n. Con tono&nbsp;casi resignado, pero firme en su denuncia, se afirmaba: &ldquo;Lastimosamente perder&iacute;amos el tiempo si nos empe&ntilde;amos en volver a demostrar las conveniencias que a La Palma reportar&iacute;a la carretera del norte&hellip;nos pondr&iacute;a en condiciones de aportar a nuestro mercado frutos de varios pueblos de los m&aacute;s productores de la isla&rdquo;. No era una cuesti&oacute;n de argumentos, sino de voluntad pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente ah&iacute; donde el papel de las instituciones y representantes p&uacute;blicos adquiere relevancia. La figura del diputado a Cortes, Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, emerge como uno de los impulsores de esta demanda hist&oacute;rica, canalizando hacia el Estado una necesidad largamente ignorada. Su intervenci&oacute;n no fue aislada, sino parte de un esfuerzo m&aacute;s amplio por situar al norte palmero en el mapa de las prioridades p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, el Cabildo Insular de La Palma desempe&ntilde;&oacute; un papel decisivo, especialmente a partir del convenio suscrito con el Estado en 1930. Aquel acuerdo no solo representaba una apuesta por la carretera del norte, sino por una idea m&aacute;s ambiciosa: la vertebraci&oacute;n de la isla a trav&eacute;s de una red viaria que rompiera con los desequilibrios territoriales. En ese proyecto, el tramoentre Santa Cruz de La Palma y Barlovento -pasando por Puntallana y San Andr&eacute;s y Sauces- se convertir&iacute;a en pieza clave. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, entre los acuerdos y la realidad segu&iacute;an interponi&eacute;ndose dificultades considerables. El relieve abrupto, la escasez de recursos y los m&eacute;todos rudimentarios de construcci&oacute;n&nbsp;-a pico y pala- ralentizaban los trabajos. Hubo interrupciones, retrocesos y largos periodos de incertidumbre. Mientras tanto, el mar continuaba siendo la principal v&iacute;a de comunicaci&oacute;n, con enclaves como Puerto Esp&iacute;ndola desempe&ntilde;ando un papel fundamental. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, la carreta avanz&oacute;. En los a&ntilde;os treinta alcanz&oacute; Puntallana; en 1936 lleg&oacute; a Las Lomadas; y en 1940, finalmente, se abri&oacute; hasta Los Sauces. Este &uacute;ltimo hito marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s.&nbsp;No solo se culminaba una obra largamente esperada, sino que se inauguraba una nueva etapa para toda la comarca noreste.
    </p><p class="article-text">
        Con la carretera llegaron tambi&eacute;n los primeros autom&oacute;viles de servicio p&uacute;blico y las guaguas, cuyo servicio organizado se remonta a 1933. Aquellosveh&iacute;culos, muchos de ellos construidos artesanalmente sobre chasis de marcas como Dodge o Austin, eran mucho m&aacute;s que un medio de transporte: simbolizaban la entrada del norte en la modernidad. Transportaban viajeros, correo y productos agr&iacute;colas hacia Santa Cruz de La Palma, integrando la econom&iacute;a local en los circuitoscomerciales de la isla. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto fue profundo. El aislamiento dio paso a la conexi&oacute;n, y con ella llegaron nuevas oportunidades. Los Sauces, convertido en lugar de paso estrat&eacute;gico, experiment&oacute; un crecimiento demogr&aacute;fico y econ&oacute;mico que dif&iacute;cilmente puede entenderse sin esta infraestructura. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, al recordar la carretera del norte, conviene recordar que no es fruto de una decisi&oacute;n puntual, sino de una larga cadena de esfuerzos en la que confluyeron la presi&oacute;n popular, la denuncia period&iacute;stica y la acci&oacute;n -a veces tard&iacute;a, pero decisiva- de las instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondo documental:</strong> 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hemerotecas de los peri&oacute;dicos: El Heraldo y Diario de Avisos. </li>
                                    <li>Estudios sobre infraestructuras hist&oacute;ricas en La Palma. Jos&eacute; &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez Luis. </li>
                                    <li>Plan General de&nbsp;Carreteras de 1860.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/carretera-norte-politica-paciencia-conquista-necesaria_129_13174713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 08:18:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La carretera del norte: política, paciencia y una conquista necesaria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica de un despertar (II): de la rebeldía cívica al triunfo republicano (1931)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-ii-rebeldia-civica-triunfo-republicano-1931_129_13153869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d6210ba-3d17-4276-80b6-77d8fc429fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica de un despertar (II): de la rebeldía cívica al triunfo republicano (1931)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El mitin del 20 de Julio de 1919 no fue un eco aislado en la historia del norte palmero. Aquella jornada, en la que dos mil voces desafiaron el caciquismo, sembró una semilla que tardaría más de una década en germinar, pero cuyo fruto sería decisivo. En abril de 1931, San Andrés y Sauces vivió la materialización política de aquel despertar: el triunfo del Partido Republicano Radical en las elecciones municipales</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Alameda 1930-33. Fondo Eulogio Hernández. Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                La Alameda 1930-33. Fondo Eulogio Hernández. Fernando Fernández. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        El mitin del 20 de Julio de 1919 no fue un eco aislado en la historia del norte palmero. Aquella jornada, en la que dos mil voces desafiaron el caciquismo, sembr&oacute; una semilla que tardar&iacute;a m&aacute;s de una d&eacute;cada en germinar, pero cuyo fruto ser&iacute;a decisivo. En abril de 1931, San Andr&eacute;s y Sauces vivi&oacute; la materializaci&oacute;n pol&iacute;tica de aquel despertar: el triunfo del Partido Republicano Radical en las elecciones municipales.
    </p><p class="article-text">
        A la cabeza de este cambio se situ&oacute; Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez, elegido alcalde en abril de 1931. Su figura encarnaba, en muchos sentidos, la continuidad generacional del esp&iacute;ritu regeneracionista que hab&iacute;a inspirado a Manuel Guardia Rold&aacute;n y a los oradores del mitin de 1919. Pero tambi&eacute;n representaba algo nuevo: la s&iacute;ntesis entre formaci&oacute;n intelectual, compromiso pol&iacute;tico y vocaci&oacute;n cient&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Formado en la Universidad de Granada durante la d&eacute;cada de 1920, Crispiniano vivi&oacute; en primera persona un contexto en el que los partidos pol&iacute;ticos hab&iacute;an sido suprimidos. Lejos de apagar el pensamiento cr&iacute;tico, esta situaci&oacute;n provoc&oacute; una reacci&oacute;n entre universitarios e intelectuales, que se implican activamente en la vida p&uacute;blica. Aquella generaci&oacute;n - de la que tambi&eacute;n formaban parte figuras como Federico Garc&iacute;a Lorca - protagoniz&oacute; un rearme moral e ideol&oacute;gico contra la corrupci&oacute;n y el caciquismo que a&uacute;n lastraban amplias zonas del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Crispiniano regres&oacute; a San Andr&eacute;s y Sauces, lo hizo con esa conciencia renovada. Su mandato, que se extendi&oacute; hasta febrero de 1933, estuvo marcado por una intensa identidad reformista. La creaci&oacute;n de escuelas y el impulso de obras p&uacute;blicas responden directamente a las demandas que ya en 1919 hab&iacute;an articulado l&iacute;deres como Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, quien desde su posici&oacute;n como diputado a Cortes apoy&oacute; decididamente estas iniciativas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo fueron avances. Uno de los episodios m&aacute;s simb&oacute;licos de su gesti&oacute;n fue el intento frustrado de crear una zona ajardinada en torno al drago m&aacute;s esbelto de Canarias - el de la Casa Massieu - para ello impuls&oacute; la declaraci&oacute;n de utilidad p&uacute;blica; pero se vio truncado por un acto vand&aacute;lico: la mutilaci&oacute;n nocturna del &aacute;rbol, un atentado ecol&oacute;gico que gener&oacute; una profunda indignaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n.&nbsp;
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                    alt="Don Crispiniano de Paz con su sobrino Marcelo Rodríguez Fuertes. Pertenece al libro Crispiniano de Paz. Coloreada con IA."
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            <span class="title">
                Don Crispiniano de Paz con su sobrino Marcelo Rodríguez Fuertes. Pertenece al libro Crispiniano de Paz. Coloreada con IA.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito cultural, el mandato de Crispiniano destac&oacute; por su apuesta por la modernidad y sensibilidad art&iacute;stica. La organizaci&oacute;n de una brillante Fiesta del Romance, en el marco de las celebraciones en honor a la Virgen de Montserrat, supuso un homenaje a la Generaci&oacute;n del 27. Este evento no solo conectaba al municipio con las corrientes culturales m&aacute;s avanzadas del momento, sino que reflejaba la huella personal de Crispiniano, marcado por su amistad con Lorca durante sus a&ntilde;os en Granada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero su legado no se limit&oacute; a la pol&iacute;tica y la cultura. Como farmac&eacute;utico, alcanz&oacute; un notable prestigio como analista, especialmente en el campo de la parasitolog&iacute;a. En su laboratorio de San Andr&eacute;s y Sauces, desarroll&oacute; una labor cient&iacute;fica rigurosa que conviv&iacute;a con su compromiso p&uacute;blico, demostrando que el progreso de una comunidad tambi&eacute;n se construye desde el conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Ambas facetas - la pol&iacute;tica y la cient&iacute;fica - se integraban en una personalidad profundamente humana. Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez fue, ante todo, un servidor p&uacute;blico que ayud&oacute; de manera discreta a quienes lo necesitaban, sin buscar reconocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el triunfo republicano de 1931 no puede entenderse como un hecho aislado, sino como la culminaci&oacute;n de un proceso iniciado a&ntilde;os atr&aacute;s. Desde las federaciones del norte hasta el Ayuntamiento republicano, San Andr&eacute;s y Sauces transit&oacute; de la protesta a la acci&oacute;n, del sometimiento de la ciudadan&iacute;a activa. 
    </p><p class="article-text">
        El 8 de septiembre de 1972 muri&oacute; Crispiniano de Paz en un accidente de tr&aacute;fico, sin tiempo de volver a ver restituida la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fondo documental: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Diario de Avisos y La Gaceta de Tenerife. Septiembre de 1931.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;BIBLIOGRAF&Iacute;A: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crispiniano de Paz Gonz&aacute;lez. Ciencia y Pol&iacute;tica, Pasi&oacute;n y Prisi&oacute;n. N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fotograf&iacute;as: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Alameda 1930-33. Fondo Eulogio Hern&aacute;ndez. Fernando Fern&aacute;ndez. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                                    <li>Don Crispiniano de Paz con su sobrino Marcelo Rodr&iacute;guez Fuertes. Pertenece al libro Crispiniano de Paz. Coloreada con IA. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-ii-rebeldia-civica-triunfo-republicano-1931_129_13153869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 14:22:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de un despertar (II): de la rebeldía cívica al triunfo republicano (1931)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica de un despertar: el mitin que desafió al caciquismo en el norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-mitin-desafio-caciquismo-norte_129_13140729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f80159fb-0c3f-447f-b739-dd4f67f1ff57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica de un despertar: el mitin que desafió al caciquismo en el norte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El 20 de julio de 1919 no fue un domingo cualquiera para el norte de La Palma. Fue el día en que el silencio impuesto por décadas de servidumbre se rompió bajo el peso de dos mil personas congregadas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mitin en Plaza de  Montserrat. 1919-1920. Pertenece al fondo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Mitin en Plaza de  Montserrat. 1919-1920. Pertenece al fondo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        El 20 de julio de 1919 no fue un domingo cualquiera para el norte de La Palma. Fue el d&iacute;a en que el silencio impuesto por d&eacute;cadas de servidumbre se rompi&oacute; bajo el peso de dos mil personas congregadas. La firma de la uni&oacute;n entre las Federaciones de San Andr&eacute;s y Sauces, Barlovento y Puntallana, fue un grito de libertad contra un sistema que asfixiaba el progreso de aquellos pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la magnitud de lo ocurrido aquel d&iacute;a, debemos mirar hacia el horizonte nacional. La Espa&ntilde;a de 1919 transitaba sobre la fase ag&oacute;nica de la Restauraci&oacute;n. El sistema de alternancia de partidos estaba roto y el descontento social crec&iacute;a en todo el pa&iacute;s. Sin embargo, en La Palma, este malestar no tom&oacute; la forma de una revoluci&oacute;n, sino de un levantamiento c&iacute;vico contra el caciquismo. Las Federaciones del Norte&nbsp;fueron la respuesta organizada de un pueblo que, harto de promesas incumplidas sobre carreteras y puertos, decidi&oacute; que el progreso no vendr&iacute;a de la capital, sino de su propia uni&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Manuel Guardia: el alma del movimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el centro de esta marea humana se alzaba la figura de don&nbsp;Manuel Guardia Rold&aacute;n (Barcelona 1866-San Andr&eacute;s y Sauces, 1931). Llegado a la isla en 1901, Guardia Rold&aacute;n fue un hombre polifac&eacute;tico con una profunda vocaci&oacute;n regeneracionista, hasta el punto de ser considerado por muchos como el Joaqu&iacute;n Costa de La Palma. Su proyecto vital consist&iacute;a en regenerar las formas de vida insulares, partiendo de la educaci&oacute;n como herramienta fundamental para erradicar las injusticias sociales. En San Andr&eacute;s y Sauces, Guardia encontr&oacute; un escenario desolador pero f&eacute;rtil para sus ideas: una poblaci&oacute;n con un 81,72% de analfabetismo, sometida a las arbitrariedades de un caciquismo representado por cinco familias dominantes. Se enfrent&oacute; a un Ayuntamiento que, lejos de velar por el bien com&uacute;n, actuaba como brazo ejecutor de los intereses particulares de sus concejales y sus partidos. 
    </p><p class="article-text">
        Descrito por sus contempor&aacute;neos por un hombre de &ldquo;f&aacute;cil palabra&rdquo; y &ldquo;sensatez&rdquo;. Guardia represent&oacute; el liderazgo &eacute;tico que se necesitaba. No buscaba el lucimiento personal, sino la articulaci&oacute;n de una fuerza colectiva capaz de mirar de frente a los abusos de poder de la capital. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las voces de la modernidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Junto a &eacute;l, voces de la talla intelectual de Alonso P&eacute;rez D&iacute;az, Jos&eacute; Lozano P&eacute;rez y Hermenegildo Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez aportaron el rigor jur&iacute;dico y la pasi&oacute;n oratoria. P&eacute;rez D&iacute;az con la agudeza que le caracterizaba, no dud&oacute; en se&ntilde;alar la paradoja de una zona sumida en el abandono institucional - sin carreteras, tel&eacute;grafos ni infraestructuras b&aacute;sicas -&nbsp;mientras el erario p&uacute;blico se dilu&iacute;a en una gesti&oacute;n despilfarradora. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace extraordinario el mitin de 1919 es la composici&oacute;n de su audiencia. La presencia de unas quinientas mujeres en una &eacute;poca donde su voz era sistem&aacute;ticamente ignorada en la esfera pol&iacute;tica, nos habla de un movimiento transversal y avanzado. Las federaciones no eran solo agrupaciones de resistencia; eran la columna vertebral de una sociedad que exig&iacute;a modernidad: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Puntallana como el faro precursor de la rebeld&iacute;a un&aacute;nime. </li>
                                    <li>Barlovento como&nbsp;ejemplo de tes&oacute;n y unidad ante la injusticia. </li>
                                    <li>San Andr&eacute;s y Sauces como el epicentro de una organizaci&oacute;n que entendi&oacute; que el camino de la &ldquo;bienandanza&rdquo; pasaba por la fiscalidad del poder.&nbsp;&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hoy, al recordar a don Manuel Guardia y a aquellos oradores que alzaron la voz, no solo rendimos homenaje a la historia. Recordamos que&nbsp;la libertad de la que hablaba Rodr&iacute;guez M&eacute;ndez no fue un regalo, sino el resultado de un pueblo que, guiado por el af&aacute;n regenerador,&nbsp;decidi&oacute; dejar de ser s&uacute;bdito para empezar a ser ciudadano. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fondo documental:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cr&oacute;nica publicada en el peri&oacute;dico La Gaceta de Tenerife. &ldquo;El mitin de San Andr&eacute;s y Sauces&rdquo;.&nbsp;Agosto de 1919</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a:</strong> 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>San Andr&eacute;s y Sauces&hellip;una mirada a su pasado. Jos&eacute; Antonio&nbsp;Batista Medina. N&eacute;stor Hern&aacute;ndez L&oacute;pez. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/cronica-despertar-mitin-desafio-caciquismo-norte_129_13140729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 08:23:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de un despertar: el mitin que desafió al caciquismo en el norte]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua: una lucha de siglos contra las adversidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/agua-lucha-siglos-adversidades_129_13111321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1f0fddf-0c41-4707-9cb7-e2747aca4d73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua: una lucha de siglos contra las adversidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Resulta heroica, vista hoy, la firmeza de la Junta celebrada en La Alameda de San Andrés y Sauces, donde se fijó la necesidad mínima de 35.000 pipas diarias (183 litros por segundo) para garantizar el abasto y el riego. Era el pueblo poniendo límites a la ambición industrial</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Alameda. 1900-1910. Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                La Alameda. 1900-1910. Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        La Historia de San Andr&eacute;s y Sauces no se puede explicar sin el murmullo de los manantiales de Marcos y Cordero. Es un relato de supervivencia y, sobre todo, de justicia hist&oacute;rica. Sin embargo, al repasar los archivos de nuestra Comunidad de Regantes y del Ayuntamiento, emerge un episodio de principios del siglo XX que marc&oacute; una herida profunda en el derecho de nuestro pueblo: la irrupci&oacute;n de la &lsquo;Sociedad El Canal&rsquo; y la decisi&oacute;n de la Administraci&oacute;n del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Desde los repartimientos originales del Adelantado Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo tras la conquista, la propiedad de las aguas del R&iacute;o de Los Sauces qued&oacute; vinculada a las tierras de las dos haciendas en las que se dividi&oacute; El Lomo de Los Sauces: la de los Pr&iacute;ncipes y la de los Se&ntilde;ores. Durante centurias este derecho fue incontestable.&nbsp;No obstante, en 1903, el Ministerio de&nbsp;Agricultura&nbsp;declar&oacute; como &ldquo;p&uacute;blicas&rdquo;&nbsp;las aguas sobrantes que discurr&iacute;an por el barranco,&nbsp;otorg&aacute;ndole&nbsp;una concesi&oacute;n de 310 litros por segundo a la denominada &lsquo;Casa Yanes&rsquo;. &Eacute;stos en su solicitud alegaban que las mismas se destinar&iacute;an al riego de San Andr&eacute;s y Las Lomadas. Ahora bien, estos agricultores no pod&iacute;an hacer frente a los cuantiosos gastos que supon&iacute;a poner en riego esta zona. Sin embargo, porescrito fechado en&nbsp;1902 ante notario,&nbsp;aceptan la tarifa de 10 ptas./ celem&iacute;n y declaran que desisten de solicitar ellos mismos el aprovechamiento de este caudal.
    </p><p class="article-text">
        Los agricultores de la zona de Los Sauces, no recibieron bien esta iniciativa.&nbsp;La constituci&oacute;n del Sindicato de la Comunidad de Regantes en mayo de&nbsp;1903,bajo la presidencia de don AbrahamMart&iacute;n Herrera,&nbsp;no fue un tr&aacute;mite burocr&aacute;tico sino la organizaci&oacute;n de una resistencia&nbsp;frente a lo que se consideraba un expolio legalizado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El rev&eacute;s judicial y el impacto social</strong>
    </p><p class="article-text">
        La sentencia del Tribunal Supremo de 1906 supuso un jarro de agua fr&iacute;a para los intereses de los sauceros. Al declararse&nbsp;incompetente para anular la concesi&oacute;n bajo el&nbsp;argumento de &ldquo;que las aguas tienen due&ntilde;o&rdquo; y no est&aacute;n sujetas a la Administraci&oacute;n, se cre&oacute; un limbo jur&iacute;dico que la Sociedad Concesionaria aprovech&oacute; en su beneficio. Mientras los tribunales discut&iacute;an tecnicismos, el&nbsp;Barranco del Agua se llenaba de escombros y abusos por las obras de la Sociedad, provocando una escasez que no solo afect&oacute; a lascosechas sino que amenaz&oacute; la salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Resulta heroica, vista hoy, la firmeza de la Junta celebrada en La Alameda, donde se fij&oacute; la necesidad m&iacute;nima de 35.000 pipas diarias (183 litros por segundo) para garantizar el abasto y el riego. Era el pueblo poniendo l&iacute;mites a la ambici&oacute;n industrial. A partir de estos momentos las cosas empeoraron pues la sociedad no cumpli&oacute; el acuerdo y las obras de canalizaci&oacute;n no se hab&iacute;an acabado aunque el plazo&nbsp;finalizaba en 1907. 
    </p><p class="article-text">
        El conflicto no fue una llamarada de un d&iacute;a.&nbsp;Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de la concesi&oacute;n, en 1923, la indignaci&oacute;n segu&iacute;a viva. El escrito encabezado por don Leopoldo Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez, respaldado por 208 vecinos es un testimonio de la vigilancia ciudadana. Denunciaban que tras dos d&eacute;cadas, la Sociedad El Canal no hab&iacute;a ejecutado los aprovechamientos proyectados, utilizando la concesi&oacute;n m&aacute;s como un t&iacute;tulo de propiedad especulativo que como un beneficio real para&nbsp;elmunicipio. 
    </p><p class="article-text">
        La exigencia de caducidad de la concesi&oacute;n frente al&nbsp;Ministerio de Fomento fue la &uacute;ltima instancia de un municipio&nbsp;que ve&iacute;a c&oacute;mo su recurso m&aacute;s preciado - el agua -&nbsp;disminu&iacute;a por causas ajenas a la naturaleza. A pesar de ello, la solicitud del&nbsp;Sindicato de Regantes se&nbsp;desestim&oacute;. Por fin,&nbsp;1929 se fija por Real Orden la cantidad de&nbsp;165,54 litros continuos&nbsp;por segundo como&nbsp;caudal al que tiene derecho a derivar, desde la acequia de La Tomada, la&nbsp;Comunidad de Regantes. 
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de los a&ntilde;os cuarenta,&nbsp;la concesi&oacute;n administrativa pasa al Ayuntamiento que, finalmente, la ceder&aacute; a la Comunidad de Regantes, a cambio del &ldquo;derecho a llevar a efecto la canalizaci&oacute;n y explotaci&oacute;n durante 15 a&ntilde;os de las aguas que nacen en el lugar denominado &lsquo;Caldero de Marcos&rsquo;, con destino al riego de Lomadas y San Andr&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy estos documentos no son un papel antiguo, son&nbsp;el testimonio de un pueblo que desde los repartimientos hasta los conflictos del siglo XX entendi&oacute; que el agua es la vida de la tierra y que su defensa no admite descanso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuentes documentales:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Actas del Sindicato de la Comunidad de Regantes ( 1903-1923 )</li>
                                    <li>Actas de Pleno Ayuntamiento. Archivo Municipal </li>
                                    <li>El agua es de la tierra : una gesti&oacute;n comunal de un sistema de riego&hellip;Jos&eacute; Antonio Batista Medina.&nbsp;</li>
                                    <li>Fotograf&iacute;a de La Alameda. 1900-1910. Archivo Municipal de San Andr&eacute;s y Sauces. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/agua-lucha-siglos-adversidades_129_13111321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 09:36:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agua: una lucha de siglos contra las adversidades]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Santa Lucía:  el legado de los Lugo y la devoción flamenca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/santa-lucia-legado-lugo-devocion-flamenca_1_13099193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/930adc81-7a24-4765-bf62-51b9b35f085e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santa Lucía:  el legado de los Lugo y la devoción flamenca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Entre el Barranco Seco y la Montaña de Tenagua, se extiende el territorio que custodia una de las joyas más antiguas de nuestra historia: La Hacienda y Ermita de Santa Lucía</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Romería de Santa Lucía. Manuel González Mendez(1843-1909). Salón de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.                            </span>
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        La geograf&iacute;a de La Palma est&aacute; trazada por &ldquo;datas&rdquo; y repartos que, desde el siglo XV, configuraron no solo la propiedad de la tierra, sino el alma espiritual de sus pagos. Entre el Barranco Seco y la Monta&ntilde;a de Tenagua, se extiende el territorio que custodia una de las joyas m&aacute;s antiguas de nuestra historia: La Hacienda y Ermita de Santa Luc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La historia de este enclave nos remite directamente a los albores de la colonizaci&oacute;n castellana. Juan Fern&aacute;ndez de Lugo, primer gobernador y sobrino del adelantado Alonso Fern&aacute;ndez de Lugo, recibi&oacute; estas tierras en 1498. Aunque el documento original de esta antiqu&iacute;sima data se perdi&oacute; probablemente en el tr&aacute;gico incendio provocado por los piratas franceses en 1553, la memoria oral y los registros posteriores confirman que los Lugo fueron se&ntilde;ores de este vasto dominio desde el mar hasta la cumbre. Cultivado de trigo y cereales, vides y &aacute;rboles frutales, junto a la cr&iacute;a de ganado, este extenso terrazgo comprend&iacute;a las tierras abor&iacute;genes de Tenagua, desde las cumbres hasta la costa de Bajamar y Mart&iacute;n Luis.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el a&ntilde;o 1530 la familia Lugo mantuvo la propiedad de la Hacienda, vendi&eacute;ndolaentonces a Luis &Aacute;lvarez. Es en esteperiodo inicial donde se sit&uacute;a el misterio de&nbsp;la fundaci&oacute;n de su ermita, un templo cuya &ldquo;grande antig&uuml;edad&rdquo; ya asombraba a los cronistas del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Gaspar de Frutuoso, en el barranco de Santa Luc&iacute;a, los portugueses Luis &Aacute;lvarez y Rodrigo Anes de Tenagua mandaron labrar una fuente abovedada excavada en la roca, debajo del camino, con un estanque donde beb&iacute;an los ganados y lavaba la ropa todo el vecindario. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El templo entre el silencio y el esplendor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque la ausencia de los primeros libros de f&aacute;brica nubla la fecha exacta de su construcci&oacute;n, el visitador Juan Pinto de Guisla certific&oacute; en 1678 que la ermita ya estaba edificada desde 1530. Durante d&eacute;cadas el templo fue un remanso de paz que solo romp&iacute;a su silencio el d&iacute;a de la festividad de la Santa, permaneciendo cerrada el resto del a&ntilde;o debido a la escasa vecindad de la zona. 
    </p><p class="article-text">
        Fue bajo la mayordom&iacute;a del&nbsp;Maestre deCampo&nbsp;don Miguel de Abreu Rexe (1676-1691), propietario de la hacienda, cuando Santa Luc&iacute;a adquiri&oacute; su fisonom&iacute;a actual. A su visi&oacute;n debemos elementos hoy ic&oacute;nicos: la pila de agua bendita labrada en piedra, las andas procesionales y la construcci&oacute;n de su campanario, que cost&oacute; la suma de 572 reales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo la historia de Santa Luc&iacute;a no ha estado exenta de sombras. Tras el cese de Abreu Rexe, la ermita sufri&oacute; un abandono absoluto durante veinte a&ntilde;os, llegando a un estado deplorable que amenazaba ruina a principios del siglo XVIII, seg&uacute;n denunciaron autoridades eclesi&aacute;sticas de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos vaivenes, el templo logr&oacute; salvaguardar su tesoro m&aacute;s preciado : la imagen de Santa Luc&iacute;a. Esta pieza de exquisito estilo g&oacute;tico-flamenco y datada en el primer cuarto del siglo XVI, es un testimonio mudo del intenso comercio art&iacute;stico con los Pa&iacute;ses&nbsp;Bajos que enriqueci&oacute; La Palma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la Hacienda de Santa Luc&iacute;a no es solo un conjunto de tierras y muros; es el recordatorio de una isla que mir&oacute; al norte de Europa, manteniendo viva una devoci&oacute;n durante siglos. 
    </p><p class="article-text">
        El pintor costumbrista palmero Manuel Gonz&aacute;lez M&eacute;ndez (1843-1909), pint&oacute; el cuadro la Romer&iacute;a de Santa Luc&iacute;a que&nbsp;preside el Sal&oacute;n de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Una fuente documental sobre la vestimenta tradicional que ilustra este art&iacute;culo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bibliograf&iacute;a:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Puntallana. Historia de un pueblo agr&iacute;cola. Manuel Garrido Abolafia. </li>
                                    <li>Gu&iacute;a de Arte Flamenco. Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/santa-lucia-legado-lugo-devocion-flamenca_1_13099193.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 09:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santa Lucía:  el legado de los Lugo y la devoción flamenca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/pleito-definio-identidad-san-andres-sauces-hallazgo-documental-revelador_129_13085771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb604841-2945-44cd-9d3c-abd4f8886f58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - El vacío documental sobre el título de Villa de San Andrés ha sido, hasta hoy, una laguna mencionada incluso por cronistas como Juan B. Lorenzo en el siglo XIX. Sin embargo, el litigio de 1702 desvela una pieza de valor incalculable</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Villa de San Andrés desde el Llano de San Sebastián. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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        Desde los albores de la colonizaci&oacute;n de La Palma, la relaci&oacute;n entre la Villa de San Andr&eacute;s y el lugar de Los Sauces estuvo marcada por una tensa dualidad. Mientras San Andr&eacute;s ostentaba la capital administrativa y el prestigio de las familias principales. Los Sauces dominaba la riqueza: era el due&ntilde;o del agua y de los pr&oacute;speros ingenios azucareros. 
    </p><p class="article-text">
        Esta rivalidad estall&oacute; formalmente en 1702, dando lugar a un proceso judicial que hoy, gracias a la recuperaci&oacute;n de documentos del Archivo General de La Palma, nos permite reconstruir un episodio clave en nuestra historia local. 
    </p><p class="article-text">
        El detonante fue el nombramiento del sargento Juan Fern&aacute;ndez de M&eacute;rida como alcalde de la jurisdicci&oacute;n. A diferencia de sus predecesores, M&eacute;rida se neg&oacute; a trasladar su residencia a la Villa de San Andr&eacute;s, prefiriendo la comodidad de Los Sauces. Esta decisi&oacute;n no era una simple cuesti&oacute;n dom&eacute;stica. En 1702, los vecinos m&aacute;s influyentes de San Andr&eacute;s - encabezados por el capit&aacute;n Miguel de Abreu - denunciaron ante el teniente general Rojas que la ausencia del alcalde dejaba la administraci&oacute;n de justicia en un estado de abandono absoluto. Los pleitos se paralizaban durante meses porque el juez no &ldquo;bajaba&rdquo; a la villa, dejando a los ciudadanos en una situaci&oacute;n de indefensi&oacute;n legal.
    </p><p class="article-text">
        La defensa del alcalde M&eacute;rida fue audaz y punzante. No solo argument&oacute; que la distancia entre ambos n&uacute;cleos era m&iacute;nima, sino que atac&oacute; el prestigio demogr&aacute;fico de San Andr&eacute;s. Afirm&oacute; que la Villa apenas contaba con &ldquo;un poco m&aacute;s de doce vecinos&rdquo;, mientras que Los Sauces era un lugar &ldquo;copioso&rdquo; y en pleno crecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la presi&oacute;n judicial, M&eacute;rida opt&oacute; por una maniobra desesperada: dimiti&oacute; de su cargo y exigi&oacute; que San Andr&eacute;s demostrara, con documentos en mano, su derecho a ser llamada Villa. Era un &oacute;rdago hist&oacute;rico: si no hab&iacute;a papeles que acreditaran el t&iacute;tulo, no habr&iacute;a obligaci&oacute;n de residir all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El vac&iacute;o documental sobre el t&iacute;tulo de Villa de San Andr&eacute;s ha sido, hasta hoy, una laguna mencionada incluso por cronistas como Juan B. Lorenzo en el siglo XIX. Sin embargo, el litigio de 1702 desvela una pieza de valor incalculable. 
    </p><p class="article-text">
        Para humillar las pretensiones del Fiscal, el capit&aacute;n Don Miguel de Abreu exhibi&oacute; una Real C&eacute;dula original firmada por la Reina Gobernadora, Mariana de Austria en 1674. En este documento, la monarqu&iacute;a reconoc&iacute;a expl&iacute;citamente a San Andr&eacute;s como &ldquo;Villa&rdquo;, ordenando que se respetaran todas sus preeminencias y exenciones. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo de esta Real C&eacute;dula de 1674 viene a cubrir un vac&iacute;o hist&oacute;rico fundamental, siendo la prueba irrefutable de un estatus que San Andr&eacute;s ostentaba desde la conquista. 
    </p><p class="article-text">
        El pleito concluy&oacute; el 9 de marzo de 1702. San Andr&eacute;s logr&oacute; una victoria moral y jur&iacute;dica definitiva: blind&oacute; su t&iacute;tulo de Villa y su capitalidad frente al empuje de Los Sauces. Sin embargo, fue una victoria de alto coste, pues supuso la p&eacute;rdida de la autoridad gubernativa inmediata tras la dimisi&oacute;n de un alcalde que prefiri&oacute; entregar la &ldquo;vara&rdquo; antes que mudarse. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy este documento no solo nos habla de antiguas rencillas vecinales, sino que devuelve a San Andr&eacute;s el respaldo de su distinci&oacute;n hist&oacute;rica. Un t&iacute;tulo que en 1868 la Junta Soberana har&iacute;a extensivo a Los Sauces. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fondo documental: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Autos del pleito promovido por varios vecinos de San Andr&eacute;s&hellip;Fondo Antonino Pestana. Archivo General de La Palma. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fotograf&iacute;a: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La Villa de San Andr&eacute;s desde el Llano de San Sebasti&aacute;n. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/pleito-definio-identidad-san-andres-sauces-hallazgo-documental-revelador_129_13085771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 17:15:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pleito que definió la identidad de San Andrés y Sauces: un hallazgo documental revelador]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/memoria-trafico-atlantico-venta-esclavos-palma-1841_129_13063369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/156d69de-f9bc-47e3-b619-e41aa0a4f53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - En los archivos notariales de la Isla de La Palma se conserva un testimonio fehaciente de participación de sectores de la burguesía local en la economía esclavista de las Antillas</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen  antigua de la bahía y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP.  Fotografía restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu."
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            <span class="title">
                Imagen  antigua de la bahía y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP.  Fotografía restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En los archivos notariales de la Isla de La Palma se conserva un testimonio fehaciente de participaci&oacute;n de sectores de la burgues&iacute;a local en la econom&iacute;a esclavista de las Antillas. Se trata de un poder especial otorgado en Santa Cruz de La Palma&nbsp;por un prominente propietario agr&iacute;cola y comercial de la zona noreste de la isla. Este documento serv&iacute;a como instrumento legal para delegar y gestionar la compraventa de seres humanos en La Habana, Cuba, redactado con la fr&iacute;a naturalidad de quien transacciona una fanega de grano o una suerte de ca&ntilde;a ante los testigos de la sociedad palmera de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Esta acta notarial es la prueba material de que La Palma no fue ajena al sistema,&nbsp;sino un eslab&oacute;n en la cadena&nbsp;que sosten&iacute;a la econom&iacute;a de plantaci&oacute;n en el Caribe.&nbsp;A menudo se tiende a percibir la esclavitud como un fen&oacute;meno lejano o ajeno, pero este documento nos recuerda que el capital acumulado en la isla invert&iacute;a&nbsp;activamente en la propiedad de personas, gestionando desde la distancia el destino de hombres y mujeres cuyos nombres la historia, a diferencia de los de sus due&ntilde;os, rara vez conserv&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La prosperidad que exhib&iacute;a Santa Cruz de La Palma a mediados del siglo XIX, era inseparable del auge delaz&uacute;car cubano. En 1841, Cuba se consolidaba como &ldquo;la azucarera del mundo&rdquo;, generando un tercio de la producci&oacute;n global. Lejos de ser un sistema arcaico, esta industria se encontraba en plena fase de modernizaci&oacute;n, incorporando m&aacute;quinas de vapor y ferrocarriles. Cuanta m&aacute;s tecnolog&iacute;a llegaba a los ingenios, m&aacute;s esclavos se necesitaban. 
    </p><p class="article-text">
        El otorgante de este poder representaba una figura com&uacute;n en la &eacute;poca: el ciudadano preocupado por&nbsp;el progreso y la est&eacute;tica de su entorno. Registros de a&ntilde;os anteriores muestran a este individuo destacando con orgullo el crecimiento urbano de su localidad, promoviendo la construcci&oacute;n de edificios modernos y solicitando la erradicaci&oacute;n de las antiguas casas de paja por considerarlas un peligro y un elemento que &ldquo;afeaba&rdquo; el paisaje urbano.
    </p><p class="article-text">
        El capital palmero no solo buscaba rentabilidad; alimentaba un modelo que Espa&ntilde;a -una de las &uacute;ltimas naciones europeas en abolir la esclavitud- mantendr&iacute;a legalmente en Cuba hasta 1886. 
    </p><p class="article-text">
        Publicar y analizar estos archivos no es un ejercicio de revanchismo, sino de higiene democr&aacute;tica. Reconocer las sombras de nuestra historia permite entender mejor las estructuras de poder y la procedencia de algunas fortunas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Fuentes bibliogr&aacute;ficas: </strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Archivo General de La Palma. Protocolos Notariales . 1841.</li>
                                    <li>Fotograf&iacute;a de la bah&iacute;a y puerto de Santa Cruz de la Palma. 1860. AGP. Restaurada y coloreada por Abraham Tom&aacute;s D&iacute;az Abreu. </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Marcos Pérez Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/memoria-trafico-atlantico-venta-esclavos-palma-1841_129_13063369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 15:19:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Memoria del tráfico atlántico: un poder para la venta de esclavos en La Palma (1841)]]></media:title>
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