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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eila Rodríguez Filgueiras]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Eila Rodríguez Filgueiras]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Así es el Amada García: el gimnasio popular de Santiago donde se planta cara al auge de la extrema derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/amada-garcia-gimnasio-popular-santiago-planta-cara-auge-extrema-derecha_1_13066994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50dbfdac-9976-4949-8533-e2eafa2cdb23_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138666.jpg" width="5458" height="3070" alt="Así es el Amada García: el gimnasio popular de Santiago donde se planta cara al auge de la extrema derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto, impulsado por colectivos antifascistas, propone el deporte como autodefensa ante el acercamiento de la juventud a ideologías de ultraderecha</p><p class="subtitle">El primer sindicato educativo gallego denuncia el uso de bulos de Vox en charlas de la policía en los institutos</p></div><p class="article-text">
        En la zona de Basqui&ntilde;os, la frontera norte del casco hist&oacute;rico de Santiago de Compostela, el eco de los guantes contra el saco de boxeo llena la sala del gimnasio popular Amada Garc&iacute;a. Impulsado por varios colectivos antifascistas gallegos, el proyecto surge con el objetivo de crear un espacio de autodefensa ante el auge de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Amada Garc&iacute;a nace de la preocupaci&oacute;n principal de ver c&oacute;mo se est&aacute;n popularizando ideales de derechas o incluso fascistas, especialmente entre la juventud&rdquo;, explica una de las impulsoras del gimnasio que prefiere permanecer en el anonimato. &ldquo;Tambi&eacute;n nos preocupaba la falta de espacios accesibles para la juventud y de una oferta de ocio que no incluya el consumo de alcohol y sustancias&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, varias personas vinculadas a colectivos antifascistas de Galicia decidieron invertir tiempo y dinero en crear un gimnasio popular que ofreciera actividades deportivas a precios populares y funcionara tambi&eacute;n como espacio de encuentro comunitario. Desde el Amada Garc&iacute;a explican que buscan promover la actividad f&iacute;sica con un objetivo &ldquo;l&uacute;dico y no est&eacute;tico&rdquo;, alejado del culto al cuerpo. De acuerdo con sus propios ideales, que resumen en llevar &ldquo;el antifascismo por bandera&rdquo;, promueven el deporte como &ldquo;una alternativa de ocio saludable, un lugar donde cooperar y generar unidad de clase antifascista, muy necesaria&rdquo;. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DVA5SBpjTm6/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Esa necesidad se hizo visible el pasado mes de enero, cuando miembros del grupo neofascista N&uacute;cleo Nacional repart&iacute;an octavillas en la zona vieja de la ciudad hasta que fueron confrontados por vecinos y colectivos antifascistas. El auge de la extrema derecha tambi&eacute;n estuvo presente en las protestas del 8M en la ciudad, donde la pancarta que encabezaba la marcha proclamaba: <em>&ldquo;Pola vida e contra o fascismo, diversidade e feminismo&rdquo;</em> (Por la vida y contra el fascismo, diversidad y feminismo).
    </p><h2 class="article-text">Antifascismo igual a autodefensa</h2><p class="article-text">
        Para los impulsores del proyecto, &ldquo;siempre que se habla de antifascismo se habla de autodefensa&rdquo;, y esto toca especialmente a las mujeres y a colectivos vulnerables. En el local, justo detr&aacute;s de nosotros, est&aacute;n escritos en la pared en unas may&uacute;sculas imposibles de ignorar los principios del proyecto. Nos recuerdan, entre otros, que nos encontramos en un espacio que combate el racismo, el machismo, la LGTBIfobia y la transfobia. &ldquo;Lo tenemos muy claro; este es un espacio totalmente en contra de cualquier actitud machista, tr&aacute;nsfoba, racista y discriminatoria&rdquo;, defienden.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo en este sentido es ofrecer una alternativa a personas m&aacute;s vulnerables en el contexto deportivo, como pueden ser las mujeres o las personas LGTBI+, que encuentran en el Amada Garc&iacute;a un espacio m&aacute;s seguro que algunos gimnasios comerciales.
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                Guantes de boxeo en el armario del gimnasio Amada García                            </span>
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        Es por ello que a los profesores y profesoras de las nueve disciplinas deportivas que se ofrecen en el local &mdash;boxeo, kickboxing, lucha ol&iacute;mpica, entrenamiento funcional, jiu-jitsu, tai-chi, yoga, esgrima y judo&mdash; se les exige una alineaci&oacute;n total con los valores del gimnasio. &ldquo;Creo que es algo que se trabaja muy colectivamente, que cada persona que est&aacute; aqu&iacute; tiene un inter&eacute;s real en que esto sea un espacio seguro&rdquo;, comentan desde el proyecto. En l&iacute;nea con la ideolog&iacute;a antifascista que identifica al Amada Garc&iacute;a, no existe una cuota mensual fija ni obligatoria: &ldquo;Teniendo en cuenta que somos un proyecto para la clase trabajadora no podemos establecer cuotas que excluyan a las personas, cada uno aporta lo que puede&rdquo;, explican.
    </p><p class="article-text">
        El camino hasta aqu&iacute; no fue sencillo. No contaron con patrocinios ni financiaci&oacute;n externa, &uacute;nicamente con aportaciones desde dentro del propio grupo. La rehabilitaci&oacute;n del local seleccionado sigui&oacute; el mismo patr&oacute;n y la pintura y arreglos corrieron a cargo de sus impulsores. Tras casi un a&ntilde;o de trabajo, cada vez hay m&aacute;s material de entrenamiento de fuerza, del techo del local cuelga un gran saco de boxeo, los guantes esperan en su estanter&iacute;a la pr&oacute;xima clase y el espejo refleja el nombre de Amada Garc&iacute;a, militante comunista de Mugardos fusilada durante la Guerra Civil que da nombre al gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        El acceso al Amada Garc&iacute;a <a href="https://www.instagram.com/xp.amadagarcia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">se gestiona a trav&eacute;s de Instagram</a>, donde las personas interesadas pueden informarse y ponerse en contacto con el proyecto. Desde el colectivo explican que prefieren mantener este sistema para conocer previamente a quienes quieren participar y preservar el ambiente del espacio. En su perfil se pueden encontrar los horarios de las clases y las bases pol&iacute;ticas que cimientan el gimnasio.
    </p><p class="article-text">
        En el Amada Garc&iacute;a no caminan solos: cuentan con el apoyo y la inspiraci&oacute;n de proyectos similares que ya funcionan en Coru&ntilde;a, Euskadi y Madrid. Entre los pr&oacute;ximos planes est&aacute; acondicionar el jard&iacute;n de la parte trasera del local, un peque&ntilde;o espacio donde plantar nuevas semillas mientras el proyecto sigue creciendo y echando ra&iacute;ces dentro y fuera de la ciudad.
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                Interior del gimnasio popular Amada Garcia                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Eila Rodríguez Filgueiras]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 21:38:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Antifascismo,Jóvenes,Gimnasios,Deporte]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El relevo del 'peliqueiro' de Laza: así se hereda una de las celebraciones más simbólicas de Galicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/relevo-peliqueiro-laza-hereda-celebraciones-simbolicas-galicia_1_12995384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a442c49f-dc87-4d21-acae-c2ba57e15341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El relevo del &#039;peliqueiro&#039; de Laza: así se hereda una de las celebraciones más simbólicas de Galicia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el municipio ourensano, nuevas generaciones asumen el papel central del personaje protagonista en una fiesta centenaria que ha evolucionado sin perder su identidad</p><p class="subtitle">Las máscaras ancestrales del Entroido gallego despiden el invierno</p></div><p class="article-text">
        A las nueve de la ma&ntilde;ana del Domingo de Estrea Laza ya est&aacute; muy despierta. Alg&uacute;n <em>peliqueiro</em> sale a despertar las calles desde antes de que el sol salga por completo. Los bajos de las casas se van llenando poco a poco de gente que acude a vestir o a ser vestida, llevando los trajes en perchas con nerviosismo y emoci&oacute;n, participando en un ritual que ha sobrevivido a los siglos y a la dictadura franquista. Dicen que en los pueblos las tradiciones cambian poco, pero sobre la m&aacute;s enraizada y orgullosa tradici&oacute;n de Laza las opiniones son diversas. Desde hace algunas d&eacute;cadas las mujeres visten el peliqueiro cada vez m&aacute;s, los colores de los trajes han cambiado ligeramente, los materiales avanzan para que pesen menos, y este a&ntilde;o se abre a&uacute;n m&aacute;s la participaci&oacute;n con la primera peliqueira colombiana.
    </p><p class="article-text">
        Danna Sof&iacute;a llega con sus padres a las nueve y media de la ma&ntilde;ana a casa de Cristina, donde se vestir&aacute; con cuatro chicos. La casa de Cristina est&aacute; arreglada desde temprano esperando la llegada de los peliqueiros de este a&ntilde;o. Algunos llevan toda la vida, como David, que visti&oacute; sus primeros chocos en el hospital a las horas de nacer. Ahora tiene once a&ntilde;os, lleva desde los dos participando en esta tradici&oacute;n y asegura estar muy poco nervioso. Danna, por la contra, no consigue librarse de esos nervios. Su familia lleg&oacute; a Laza desde Colombia en 2024, sabe que este Entroido significa un paso clave en su integraci&oacute;n y lleva el traje con responsabilidad y respeto. Cristina la viste con cuidado y le da &aacute;nimos para la ma&ntilde;ana que le espera.
    </p><h2 class="article-text">La cuesti&oacute;n de las mujeres peliqueiras</h2><p class="article-text">
        La arque&oacute;loga Nieves Amado, natural de Laza, apunta que la primera mujer documentada que visti&oacute; el peliqueiro fue en 1955. &ldquo;Fue un poco una revoluci&oacute;n, pero fue aceptada. Despu&eacute;s, a partir de ah&iacute; s&iacute; que hubo m&aacute;s mujeres, no muchas tampoco, pero en todas las generaciones hay una que tiene m&aacute;s car&aacute;cter&rdquo;, comenta sobre un rol que no solo requiere una buena fortaleza f&iacute;sica, sino acatar una gran responsabilidad. A finales de los a&ntilde;os 70 el n&uacute;mero de peliqueiras empez&oacute; a aumentar y repunt&oacute; t&iacute;midamente hasta nuestros d&iacute;as. Si bien las ni&ntilde;as que visten el peliqueiro est&aacute;n totalmente aceptadas e integradas, lo cierto es que el paso a la adultez suele estar acompa&ntilde;ado de colgar el traje. 
    </p><p class="article-text">
        Silvia Castro fue una de las ni&ntilde;as que visti&oacute; el peliqueiro desde los cuatro a los catorce a&ntilde;os. Cuenta que en las familias es un orgullo que los chicos lo lleven, pero en algunos casos no ocurre lo mismo con las mujeres. En su propia experiencia se incluye recibir comentarios como &ldquo;ll&eacute;valo como un hombre&rdquo; que reflejan la resistencia de algunos sectores de la sociedad al cambio de la tradici&oacute;n. El cambio existe, pero es paulatino y lento. Para Silvia s&iacute; se puede hablar de un relevo generacional y conf&iacute;a en que las mujeres de esta y de generaciones venideras cuando sean madres s&iacute; animar&aacute;n a sus hijas a vestir el peliqueiro.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Noa Sobrino reivindica la presencia de las peliqueiras en el Entroido de Laza. Participando ella misma en el ritual y a trav&eacute;s de su proyecto en redes A Peliqueira (@apeliqueira), investiga y divulga la celebraci&oacute;n con perspectiva de g&eacute;nero. En sus charlas aborda el debate de cuestionar la tradici&oacute;n y asegura que ello no es sin&oacute;nimo de ponerla en peligro. Amado coincide con ella desde una perspectiva etnogr&aacute;fica: &ldquo;Yo pienso que una m&aacute;scara es una m&aacute;scara, el g&eacute;nero da igual, cuando la llevas cambias de identidad. Vestir un peliqueiro implica la transformaci&oacute;n de la persona. Ellos son propietarios del traje, pero no de la identidad del personaje. La identidad del peliqueiro no te pertenece, le pertenece al pueblo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Democratizaci&oacute;n del traje</h2><p class="article-text">
        Otro cambio relevante en la celebraci&oacute;n totalmente ligado al relevo generacional lleg&oacute; a finales de la dictadura franquista. Con el retorno de los emigrantes gallegos tras la paulatina recuperaci&oacute;n de derechos y libertades en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de Franco, el n&uacute;mero de peliqueiros en Laza se multiplic&oacute;. En los a&ntilde;os anteriores, encargar y tener en posesi&oacute;n un traje de peliqueiro, que hoy oscila entre los 2.000 y los 5.000&#8239;euros, era totalmente impensable para la mayor&iacute;a de los lazanos. Tras la vuelta de aquellos que se hab&iacute;an visto forzados a emigrar tras la guerra, el poder adquisitivo de los habitantes aument&oacute; notablemente y los fondos de muchos de ellos fueron destinados, muchas veces antes que a ninguna otra cosa, a comprar uno o varios trajes para la familia, seg&uacute;n relata Amado.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno signific&oacute; una democratizaci&oacute;n del traje que impuls&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s una tradici&oacute;n que ya hab&iacute;a sobrevivido a una dictadura brutal con la cultura, que reprimi&oacute; con mano dura un Entroido prohibido y perseguido con alg&uacute;n peliqueiro en el calabozo del cuartel. Hoy, por suerte, los tiempos no solo cambian, sino que tambi&eacute;n evolucionan. Los peliqueiros se han vuelto m&aacute;s accesibles y se est&aacute;n abriendo las puertas a variaciones que antes eran impensables. Este Domingo de Estrea suenan los chocos de Danna y de otras mujeres, y tras horas corriendo el traje de la nueva peliqueira ya no pesa tanto como al amanecer. La tradici&oacute;n no se rompe cuando se transforma, sino cuando deja de vivirse. Este Entroido, mientras los chocos retumban y las m&aacute;scaras recorren las calles, Laza demuestra que la suya no es una reliquia inm&oacute;vil, sino una celebraci&oacute;n que sigue creciendo con quienes la hacen suya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eila Rodríguez Filgueiras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/relevo-peliqueiro-laza-hereda-celebraciones-simbolicas-galicia_1_12995384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 20:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Carnaval,Tradiciones]]></media:keywords>
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