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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Pérez González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-perez-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Pérez González]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El sueño de un joven Charles Darwin: visitar Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/sueno-joven-charles-darwin-visitar-canarias_1_12995661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abbb3136-f939-4a64-8f61-c56d94bc70e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136708.jpg" width="759" height="427" alt="El sueño de un joven Charles Darwin: visitar Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace más de 200 años, el 12 de febrero de 1809, nació Charles Darwin. Sus aspiraciones de contribuir a la ciencia natural se gestaron durante su paso por la Universidad de Cambridge y en un deseo concreto: visitar Tenerife
</p></div><p class="article-text">
        En el siglo XIX, las islas Canarias ocupaban un lugar privilegiado en la imaginaci&oacute;n de los exploradores europeos. Antes de convertirse en el autor de <em>El origen de las especies</em>, Charles Darwin ya so&ntilde;aba con viajar al archipi&eacute;lago. Como cuenta el propio Darwin en su <em>Autobiograf&iacute;a</em>, los libros que le&iacute;a entonces le inspiraron un deseo &ldquo;ardiente de contribuir, aunque sea humildemente, a la ciencia natural&rdquo;. Lleg&oacute; a copiar de ellos &ldquo;largos pasajes sobre Tenerife&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Transcurre el a&ntilde;o 1828 cuando un joven Charles Darwin pasea por los hist&oacute;ricos adoquines de la Universidad de Cambridge. Se hab&iacute;a inscrito para estudiar teolog&iacute;a y convertirse en cl&eacute;rigo, alentado por la opini&oacute;n de su padre. Sus intentos de estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo hab&iacute;an fracasado. Pronto descubri&oacute; que se mareaba al ver la sangre y que no pod&iacute;a soportar el sufrimiento ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el historiador John van Wyhe, &ldquo;Cambridge era una ciudad tranquila&rdquo; cuya comunidad universitaria era &ldquo;exclusivamente masculina&rdquo;. Rodeada de pantanos y marismas, proporcionaba al futuro cient&iacute;fico un laboratorio natural inmediato. Como recuerda Darwin en sus memorias, &ldquo;no hubo otra afici&oacute;n en Cambridge que despertara tanto inter&eacute;s en m&iacute; (&hellip;) como recolectar escarabajos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus muros, Darwin estudiaba a los autores cl&aacute;sicos mientras so&ntilde;aba con mundos inexplorados. Le&iacute;a las obras del naturalista alem&aacute;n Alexander von Humboldt, en las que relataba sus viajes a tierras ex&oacute;ticas y que despertaron en &eacute;l un entusiasmo por los tr&oacute;picos.
    </p><p class="article-text">
        Humboldt hab&iacute;a visitado Tenerife en 1799 y describi&oacute; la isla como un enclave privilegiado para el estudio de la naturaleza, destacando el Teide, la riqueza bot&aacute;nica y la singularidad del paisaje volc&aacute;nico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Canarias: el para&iacute;so que despert&oacute; su curiosidad</strong></h2><p class="article-text">
        Las islas Canarias se convirtieron en un territorio singular para los exploradores de principios del siglo XIX. Para cient&iacute;ficos y naturalistas como Humboldt, Leopold von Buch o Sabin Berthelot, el archipi&eacute;lago ofrec&iacute;a un espacio &uacute;nico donde observar la transici&oacute;n entre climas, especies y paisajes, y se presentaba como la puerta de entrada al mundo tropical y el escenario ideal para un viaje hacia lo desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os que curs&oacute; la carrera, Darwin se sumergi&oacute; tanto en el bullicio de la vida universitaria como en la exploraci&oacute;n intelectual. Por las tardes, daba largos paseos con su fiel amigo, el profesor John Stevens Henslow, conocido por sus innovadoras clases de bot&aacute;nica, quien alentaba al inexperto naturalista a dar sus primeros pasos.
    </p><p class="article-text">
        Junto a &eacute;l, comenz&oacute; a planificar el viaje que siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado: visitar las islas Canarias.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se lo cuenta a su hermana Caroline en una carta del 28 de abril de 1831: &ldquo;Nunca me sentir&eacute; tranquilo hasta ver el pico de Tenerife y el &aacute;rbol drago (Dracaena draco); las deslumbrantes llanuras arenosas y el silencioso bosque sombr&iacute;o son lo que m&aacute;s alterna en mi cabeza. Trabajo regularmente en mi espa&ntilde;ol; Erasmus me aconsej&oacute; decididamente que dejara el italiano. Me he trazado un esplendor tropical&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su motivaci&oacute;n lo llev&oacute; a organizar el viaje por s&iacute; mismo. Estaba decidido: pagar&iacute;a las 20 libras del pasaje y se embarcar&iacute;a hacia Canarias junto a Henslow.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sus planes se vieron truncados, ya que su compa&ntilde;ero deb&iacute;a quedarse en tierra por compromisos personales.
    </p><p class="article-text">
        Lo que parec&iacute;a un obst&aacute;culo se convirti&oacute; en una gran oportunidad para Darwin. En una carta remitida por George Peacock, profesor de matem&aacute;ticas, se solicitaba a Henslow que recomendara a un naturalista para embarcarse en el <em>HMS Beagle</em> durante su traves&iacute;a alrededor del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El viaje resultaba m&aacute;s ambicioso que el previsto originalmente, pero aun as&iacute; cumpl&iacute;a el deseo de Darwin de visitar las islas Canarias, su primera parada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Hacia Canarias: los primeros d&iacute;as a bordo del &lsquo;Beagle&rsquo;</strong></h2><p class="article-text">
        La partida del barco, prevista para septiembre, se retras&oacute; hasta el 27 de diciembre de 1831. A pesar de su entusiasmo, las primeras semanas de navegaci&oacute;n resultaron agotadoras para Darwin, quien se mareaba con facilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Extracto de la carta a Robert Waring Darwin del 8 de febrero de 1832: &ldquo;[&hellip;] Nos hicimos a la vela, como usted sabe, el 27 de diciembre. [&hellip;] En el golfo de Vizcaya nos topamos con una mar crecida y prolongada, y la infelicidad que soport&eacute; por el mal de mar lleg&oacute; mucho m&aacute;s all&aacute; de todo lo que esperaba. [&hellip;] No logr&eacute; que nada me aliviara m&aacute;s que tenderme en mi hamaca. Debo exceptuar su env&iacute;o de uvas, pues es la &uacute;nica comida que soporta mi est&oacute;mago&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 6 de enero de 1832, el <em>HMS Beagle</em> finalmente atrac&oacute; en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Para su frustraci&oacute;n, las autoridades locales impusieron una cuarentena de 12 d&iacute;as, durante los cuales Darwin tuvo que conformarse con admirar las maravillosas vistas del Teide desde la cubierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Extracto de la carta a Robert Waring Darwin del 8 de febrero de 1832: &ldquo;Quiz&aacute; pueda usted imaginar nuestra desilusi&oacute;n cuando un hombrecito p&aacute;lido nos inform&oacute; que deb&iacute;amos mantener una estricta cuarentena de 12 d&iacute;as. Hubo un silencio de muerte en el barco hasta que el capit&aacute;n grit&oacute;: &rdquo;&iexcl;Larguen el foque!&ldquo; y abandonamos este lugar tan deseado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Darwin todav&iacute;a no lo supiera, aquel <strong>primer contacto con las islas</strong> marcaba solo el comienzo de un viaje capaz de <strong>cambiar el rumbo de su vida y el de la historia de la humanidad</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Pérez González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/sueno-joven-charles-darwin-visitar-canarias_1_12995661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 18:21:29 +0000]]></pubDate>
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