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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Estévez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-estevez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Estévez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La 'Operación vuelve Juan Carlos']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/operacion-juan-carlos_129_13023862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13f652f5-33d5-4024-ac03-bb564ee80374_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137401.jpg" width="1188" height="668" alt="La &#039;Operación vuelve Juan Carlos&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que sepamos, el retiro del emérito nada ha tenido que ver con el intento de golpe militar del 23F. Otra cosa es que se pretenda utilizar ahora esto para propiciar su regreso triunfal. Hacer borrón y cuenta nueva, reseteando todo su pasado. Naturalmente, tamaña osadía había que cimentarla en algo: la desclasificación de los documentos del 23F</p><p class="subtitle">Conspiraciones Reunidas S. L.</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;A partir de hoy, declaramos que el destierro del rey se ha terminado!&nbsp;De esta manera, nos dicen, podr&aacute; regresar el em&eacute;rito a Espa&ntilde;a. La 'Operaci&oacute;n Juan Carlos' ha resultado un &eacute;xito. Todo ha salido tal y como se hab&iacute;a planificado. Excepto en una cosa: que, quien o quienes piden la vuelta del monarca, est&aacute;n distorsionando claramente la realidad. El rey em&eacute;rito nunca tuvo prohibido venir a Espa&ntilde;a, de hecho, nos visita a menudo. La &uacute;ltima vez para hablar de su libro 'Reconciliaci&oacute;n'<em>, </em>en el que nos recuerda todo lo que le debemos, entre otras cosas la democracia. Total, nada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que sepamos, su <em>retiro</em> nada ha tenido que ver con el intento de golpe militar del 23F. Otro caso bien diferente es que se pretenda utilizar ahora esto para propiciar su regreso triunfal. Hacer borr&oacute;n y cuenta nueva, reseteando todo su pasado. Naturalmente, tama&ntilde;a osad&iacute;a hay que cimentarla en algo: la desclasificaci&oacute;n de los documentos del 23F que durante 45 a&ntilde;os se hab&iacute;an mantenido bajo la losa de la ley franquista de secretos oficiales y que ning&uacute;n presidente del Gobierno, hasta hoy, se hab&iacute;a atrevido a desclasificar. Este era el conejo que Pedro S&aacute;nchez ten&iacute;a en la chistera. Y, as&iacute;, el 25 de febrero de 2026, tras dos d&iacute;as de gran expectaci&oacute;n, salen a la luz los esperados documentos secretos. Los llaman documentos secretos y no lo son. &iquest;Qu&eacute; tienen de novedosas las conversaciones entre Tejero y Garc&iacute;a Carr&eacute;s? &iquest;O las de Tejero con su mujer? &iquest;Y qu&eacute; decir de las que mantiene con sus amigas? &iexcl;Gran exclusiva! nos dicen: la mujer de Tejero est&aacute; en la misma onda que su marido. Menos mal. Solo nos faltaba que fuera un matrimonio mal avenido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Alehop! Otro documento. Esta vez an&oacute;nimo (ninguno elaborado por los servicios de informaci&oacute;n o de inteligencia lo es). Armada y Milans planificaron una operaci&oacute;n de desprestigio contra el rey durante el juicio militar. Aclaro: Milans s&iacute;, Armada no. Al menos, jam&aacute;s se ha documentado tal cosa. Tercera gran novedad: un soldado perteneciente al Regimiento de Caballer&iacute;a Ligera del Regimiento Villaviciosa dice haber tenido permiso para matar. Formaba parte, dice, de aquellos que entraron en RTVE pasadas las diez de la noche y estuvieron all&iacute; toda la noche. Nada menos que mil soldados apoyados por carros de combate. Supongo que a ese soldado no se le realiz&oacute; la prueba de alcoholemia antes de realizar tal declaraci&oacute;n. Nos encontramos ante una gran intoxicaci&oacute;n. &iquest;No nos hab&iacute;an dicho que la desclasificaci&oacute;n de estos papeles era precisamente para eso, para evitar todo tipo de bulos y terminar de una vez por todas con las dudas creadas? Ni eran mil soldados (tan solo 35), ni estuvieron toda la noche (algo m&aacute;s de una hora), ni se vio carro de combate alguno aquella tarde-noche en las instalaciones de RTVE.
    </p><p class="article-text">
        Antes de hacer p&uacute;blico ese &ldquo;documento&rdquo; yo hubiera recomendado comprobar si ese soldado estuvo participando en otro golpe militar, quiz&aacute;s, incluso, fuera de este pa&iacute;s. Y a los medios informativos que lo han difundido a bombo y platillo, recordarles que cuando se desclasifican papeles de un periodo tan importante y tan esperados es recomendable someterlos primero a una peque&ntilde;a revisi&oacute;n y no lanzarlos al aire de esa manera, en medio de una ceremonia de confusi&oacute;n. Ese es el principio b&aacute;sico del todo buen periodista. Dar algo por bueno, aunque est&eacute; colgado en la p&aacute;gina oficial de Presidencia del Gobierno, es una pr&aacute;ctica que pertenece a otra profesi&oacute;n no tan noble como la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        En otro de esos papeles desclasificados se nos dice que el rey Juan Carlos, ante la intentona militar del 23F, pide que se proteja la dignidad de los golpistas, pues, a su juicio, han sido maltratados. Si hacemos caso a ese documento, el rey habr&iacute;a dicho que a pesar de ganar la Guerra Civil &ldquo;no obtuvieron beneficios destacados despu&eacute;s de su victoria&rdquo; y pide a los pol&iacute;ticos que tengan con ellos un tacto m&aacute;s exquisito. No falta de nada en esta t&oacute;mbola de las sorpresas. Todo esto que les estoy contando, naturalmente, es una f&aacute;bula preparada por un desequilibrado conspiranoico como yo. &iquest;Qu&eacute; esperar de un periodista que se ha pasado cuarenta a&ntilde;os investigando el intento de golpe militar? Es comprensible que tras tanto tiempo haya terminado con la mente perturbada.
    </p><p class="article-text">
        Les pido perd&oacute;n por hacerles perder su precioso tiempo. No se preocupen, estoy a punto de concluir. Enseguida podr&aacute;n encender su televisi&oacute;n para obtener una informaci&oacute;n neutra y serena, alejada de todo sensacionalismo, exacta y rigurosa. Pero perm&iacute;tanme desahogarme antes de que vuelva a ce&ntilde;irme la camisa de fuerza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer documento en ser ocultado y destruido, si hacemos caso a las declaraciones de la doctora Carmen Echave, que tanta repercusi&oacute;n tuvieron en su d&iacute;a, ha sido la grabaci&oacute;n realizada por ella (al menos eso es lo que asegur&oacute; en su momento) en la sala en donde se produjo la conversaci&oacute;n entre Alfonso Armada y Antonio Tejero. Si tuvi&eacute;ramos la ocasi&oacute;n de poder escuchar lo que all&iacute; se dijo es m&aacute;s que probable que, tan solo con esa sola cinta, se pudieran desvelar todos los enigmas del 23F. Carmen Echave cont&oacute; que esa grabaci&oacute;n se la entreg&oacute; al ministro del Interior de entonces, Juan Jos&eacute; Ros&oacute;n, y de ella nunca m&aacute;s se supo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Cesid -seg&uacute;n el periodista de investigaci&oacute;n Fernando Rueda, tomando como base lo que el capit&aacute;n Camacho le dijo- entreg&oacute;, en 1996, todo el material grabado sobre el 23F, a su nuevo director, Javier Calder&oacute;n. Se repite la historia: las cintas vuelven a desaparecer. Los conspiranoicos estamos de suerte, pues en el a&ntilde;o 1983 se cesa en su puesto al comisario Mariano Baniandr&eacute;s, que estaba al frente de la Brigada Antigolpe. Su delito fue denunciar (y contar a la prensa) la desaparici&oacute;n de 5.000 cintas y transcripciones cuando se estaba a punto de revelar un dato de gran transcendencia. En estas cintas se citaban al menos a 114 personas sospechosas de estar vinculadas con el intento de golpe militar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n desaparecieron las cintas que grab&oacute; TEPOL, un organismo de informaci&oacute;n encargado de las escuchas telef&oacute;nicas sin autorizaci&oacute;n judicial. TEPOL mantuvo pinchados diez tel&eacute;fonos de altos jefes militares hasta meses despu&eacute;s del golpe. Las cintas de las escuchas realizadas en las celdas de los golpistas durante su estancia en la c&aacute;rcel tampoco han visto la luz. Seg&uacute;n lo que hasta ahora sabemos, se&nbsp;grabaron las conversaciones de Milans del Bosch con los coroneles golpistas para dar otro golpe de Estado, este cruento y contra el rey. Durante toda la Transici&oacute;n se pincharon infinidad de tel&eacute;fonos. Hay que decir que entonces no era delito. Si tienen curiosidad, comprueben cu&aacute;ndo se incluye como tal en el C&oacute;digo Penal. A lo mejor se llevan una sorpresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es mi intenci&oacute;n que ustedes se conviertan en unos seres infelices y conspiranoicos como yo; por eso les recomiendo que no se hagan demasiadas preguntas: que den por bueno todo lo que les dicen y celebren el momento cumbre de toda esta historia, cuando, al fin, Gobierno y oposici&oacute;n van a coincidir. &iexcl;Oh, sorpresa! Felipe Gonz&aacute;lez apoya por primera vez con sus declaraciones la decisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez. &iquest;Ser&aacute; esta una buena se&ntilde;al? Felipe, por favor, si hay unas elecciones, no te abstengas. El rey y la monarqu&iacute;a necesitan de nuevo a los socialistas para fortalecer la Corona. Todo ello bendecido por los grandes grupos medi&aacute;ticos y sus profetas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Estévez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/operacion-juan-carlos_129_13023862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 21:13:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La 'Operación vuelve Juan Carlos']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Bobos, esto es la política!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bobos-politica_129_13021272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae494763-c299-4088-a401-d0c35db65616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Bobos, esto es la política!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que sabemos que estaba grabado no sale a la luz y lo que nos muestran son viejas conversaciones sin la menor trascendencia o documentos anónimos y falsas declaraciones</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando? &iquest;A qu&eacute; obedece tanto desatino? &iquest;Qu&eacute; algoritmo est&aacute; tras la desclasificaci&oacute;n de los documentos tan anunciados del 23F? Este mi&eacute;rcoles, al mediod&iacute;a, cuando se nos dio el pistoletazo de salida, pol&iacute;ticos temerosos, &aacute;vidos periodistas, historiadores y ciudadanos en general, entramos en la p&aacute;gina oficial de la Presidencia del Gobierno para poder conocer los secretos de Estado que durante medio siglo han permanecido guardados bajo la losa de esa ley franquista de Secretos Oficiales que hasta hoy ning&uacute;n presidente de Gobierno quiso levantar. La expectaci&oacute;n era m&aacute;xima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por fin &iacute;bamos a poder conocer las conversaciones del rey Juan Carlos con los capitanes generales. Su buen nombre iba a quedar fuera de toda duda cuando escuch&aacute;ramos su voz ordenando, con tono en&eacute;rgico y decidido, a sus capitanes generales que cumplieran la Constituci&oacute;n. Esper&aacute;bamos corroborar lo que nos hab&iacute;a contado en su libro, dirigi&eacute;ndose por tel&eacute;fono al general Armada e impidi&eacute;ndole que se dirigiera a la Zarzuela: &ldquo;Qu&eacute;date donde est&aacute;s. Si te necesito, te llamar&eacute;, pero, de momento, no vengas&rdquo;. O aquellas otras palabras pronunciadas a media noche para impedir que fuera al Congreso: &ldquo;No te doy ning&uacute;n permiso, y no vayas all&iacute; en mi nombre&rdquo;. O, al menos, algunos de los cientos de pinchazos telef&oacute;nicos a los que estuvieron sometidos los pol&iacute;ticos que participaron en la 'Operaci&oacute;n Armada'. Seg&uacute;n nos dice el rey em&eacute;rito en su libro, &ldquo;todos los partidos tramaban en secreto conspiraciones pol&iacute;ticas para llenar a su manera el vac&iacute;o de un poder tambaleante. Todos estaban jugando con fuego&hellip; y yo me di cuenta demasiado tarde&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 25 de febrero de 2026 ten&iacute;a que pasar a la historia como el de la verdad hist&oacute;rica, en el que al fin se descorrer&iacute;a de nuevo el velo de la Transici&oacute;n para que el rey Juan Carlos pudiera recuperar su buen nombre y ser aplaudido nuevamente por gran parte de los espa&ntilde;oles. Sin embargo, un incierto duendecillo hizo de las suyas y en lugar de eso lo que nos dejaron escuchar fueron aquellas viejas y repetidas cintas de la estrafalaria conversaci&oacute;n entre Garc&iacute;a Carr&eacute;s y Tejero; entre la mujer de Tejero y Carr&eacute;s; o de &eacute;sta con sus vecinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los documentos desclasificados, esta vez an&oacute;nimos, podemos leer aquel que nos cuenta c&oacute;mo Armada y Milans hab&iacute;an elaborado un plan durante el juicio militar de Campamento para inculpar al rey. &iquest;No hab&iacute;amos quedado en que el silencio de Armada fue el que lo aisl&oacute; de aquella estrategia judicial llevada a cabo por los abogados de los golpistas? &iquest;No hab&iacute;amos escuchado al rey em&eacute;rito decirle a su amante Barbara Rey que el bueno de Armada siempre hab&iacute;a guardado silencio y que eso era de agradecer? &iquest;Eran estos los secretos de Estado tan bien custodiados? Y como colof&oacute;n, la declaraci&oacute;n de un soldado perteneciente a la unidad de caballer&iacute;a Ligera del Regimiento de Villaviciosa que hab&iacute;a ocupado la sede central de RTVE, diciendo que estuvieron all&iacute; toda la noche. Que eran mil soldados, y ten&iacute;an &oacute;rdenes de matar. Tama&ntilde;a barbaridad no cabe en cabeza alguna y menos en la de aquellos que trabaj&aacute;bamos all&iacute; y sabemos que Prado del Rey no fue tomada por una fuerza militar de esas dimensiones, sino que tan solo se desplazaron 35 soldados al mando del capit&aacute;n Merlo y no pernoctaron, como dice el citado soldado, sino que permanecieron durante algo m&aacute;s de una hora. La perplejidad se suma al desconcierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n todas aquellas cintas grabadas en el Congreso? El delegado del Gobierno de entonces en Telef&oacute;nica, Julio Camu&ntilde;as, declar&oacute; en 1994 al Equipo de Investigaci&oacute;n de Antena 3TV, que yo dirig&iacute;a, que Laina le hab&iacute;a encargado, desde las primeras horas de la ocupaci&oacute;n del Congreso, grabarlo todo. A medianoche, nos dice, recibe otra llamada urgente para que registre una conversaci&oacute;n de gran importancia que va a tener lugar desde all&iacute;, coincidiendo con la presencia del general Armada y tras la negativa de Tejero a dejarle entrar en el hemiciclo. Antes de abandonar el edificio de la carrera de San Jer&oacute;nimo, Armada se dirige a un tel&eacute;fono del interior del Congreso, marca un n&uacute;mero de la capital y habla con alguien, seg&uacute;n consta en la causa 2/81. Cuando se le pregunt&oacute; a Armada por las llamadas que hab&iacute;a realizado desde all&iacute; no tuvo el menor reparo en reconocer que se hab&iacute;a puesto en comunicaci&oacute;n con el capit&aacute;n general Milans del Bosch, en Valencia, pero dijo no recordar la llamada que hab&iacute;a hecho a Madrid. No lo neg&oacute;, tan solo dijo no recordarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; llamada tan importante se pod&iacute;a esperar en aquellos momentos? El historiador Roberto Mu&ntilde;oz Bola&ntilde;os deduce que tuvo que ser a &ldquo;una autoridad superior&rdquo;. Cuando se pregunta qu&eacute; autoridad superior ten&iacute;a Armada m&aacute;s all&aacute; de su jefe directo, el general Gabeiras &mdash;a quien sabemos que llam&oacute; a las 01.20 horas desde el Hotel Palace&mdash; el historiador llega a la conclusi&oacute;n de que s&oacute;lo pudo llamar a dos personas: &ldquo;Ignacio Alfaro Arregui, presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, y el Rey: si hubiera sido el primero, Armada lo habr&iacute;a dicho, como, en efecto, dijo que hab&iacute;a llamado a Gabeiras desde el Palace. Por tanto, no queda m&aacute;s que Juan Carlos I, a quien Armada, de acuerdo con lo pactado con Fern&aacute;ndez Campo y sus propias convicciones, no pod&iacute;a responsabilizar de nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que sabemos que estaba grabado no sale a la luz y lo que nos muestran son viejas conversaciones sin la menor trascendencia o documentos an&oacute;nimos y falsas declaraciones. Cuando hoy se le ha preguntado a Felipe Gonz&aacute;lez por el largo silencio del rey aquel d&iacute;a (siete largas horas sin pronunciarse), ha respondido: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes son los bobos que, de verdad, no saben lo que es la pol&iacute;tica?&rdquo;. Y para colmo, se muere Tejero.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Estévez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bobos-politica_129_13021272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Golpe de Estado 23F]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[23F: el imprudente "rey salvador"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/23f-imprudente-rey-salvador_129_13011633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4075b456-73d8-4b9f-a313-f3f3b2d54f96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="23F: el imprudente &quot;rey salvador&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es cierto lo que mantiene la versión oficial al afirmar que el rey nos salvó del golpe militar. Que, si él hubiera querido, hubiera triunfado. Sin embargo, no falta quien opina que también es cierto lo contrario: si el rey no hubiera conspirado contra el presidente; si no hubiera expresado una y otra vez su deseo de deshacerse de Suárez; si no hubiera apoyado una solución difícilmente constitucional, como era la llamada «Operación Armada», el golpe de Tejero, muy probablemente, no se hubiera producido</p></div><p class="article-text">
        La discreci&oacute;n y la prudencia, cualidades tan estimadas en un jefe de Estado, nunca han sido el punto fuerte del rey Juan Carlos, quien siempre se crey&oacute; protegido por un poderoso escudo, parapetado tras los poderes que hab&iacute;a heredado de Franco y, m&aacute;s tarde, amparado en la Constituci&oacute;n que lo convirti&oacute; en una persona inviolable e inimputable. El rey siempre camp&oacute; a su antojo por el terreno de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, alternando su campechaner&iacute;a con su esp&iacute;ritu imprudente, haciendo crujir, en no pocas ocasiones, las cuadernas de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n que del monarca ten&iacute;an los presidentes del Gobierno, eran claras y expl&iacute;citas. El franquista Carlos Arias Navarro, que lo acompa&ntilde;&oacute; en sus primeros meses de reinado, no se recataba en decir que lo mejor era no someterle nada a su consideraci&oacute;n, pues, a su juicio, Juan Carlos carec&iacute;a de criterio: &laquo;Es como un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. No dice m&aacute;s que tonter&iacute;as&raquo;. Adolfo Su&aacute;rez pretendi&oacute; desde un primer momento encauzar las principales decisiones pol&iacute;ticas, encubriendo los l&iacute;os que el rey ocasionaba. Sus colaboradores m&aacute;s cercanos le aconsejaban &laquo;que callase ciertas decisiones ante don Juan Carlos, porque en caso contrario le obligaba a dar una respuesta que quiz&aacute;s no conven&iacute;a al sistema democr&aacute;tico&raquo;. Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar lo pas&oacute; muy mal con &eacute;l. El presidente que m&aacute;s lo ampar&oacute; fue Felipe Gonz&aacute;lez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Adolfo Su&aacute;rez le toc&oacute; el triste honor de tener que lidiar con sus ansias de intervenir en los m&aacute;s espinosos asuntos de Estado. En cierta ocasi&oacute;n, tuvo que soportar en el Palacio de la Zarzuela las amenazas de Hassan II de Marruecos empe&ntilde;ado en hacerse con Ceuta y Melilla a toda costa. Este es el contenido de aquella conversaci&oacute;n, que relata el periodista Abel Hern&aacute;ndez, teniendo como fuente al propio Adolfo Su&aacute;rez. Esto es lo que el rey de Marruecos le dijo al presidente espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hassan II &mdash;<em>Usted sabe de sobra que Ceuta y Melilla no tienen defensa ante un ataque de las fuerzas marroqu&iacute;es</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su&aacute;rez &mdash;<em>Es posible que ante un ataque sorpresa sea dif&iacute;cil la defensa de Ceuta y Melilla, pero sepa Su Majestad que nuestros ej&eacute;rcitos proceder&aacute;n inmediatamente al bombardeo de Rabat y de Casablanca. &iquest;Lo ha tenido usted en cuenta?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        H<em> &mdash;&iexcl;Usted no har&iacute;a eso&hellip;!</em>
    </p><p class="article-text">
        S<em> &mdash;Eso es lo que est&aacute; estipulado en nuestros planes estrat&eacute;gicos de defensa. Naturalmente que lo har&iacute;amos. Bombardear&iacute;amos las principales ciudades de Marruecos.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s clara no pudo quedar la postura del gobierno. Pues bien, a los pocos meses, con la Constituci&oacute;n ya en vigor, el rey Juan Carlos I, a espaldas de Adolfo Su&aacute;rez, celebra una reuni&oacute;n secreta con un emisario del presidente norteamericano Jimmy Carter, con el fin de negociar la entrega de las dos plazas espa&ntilde;olas. Esto lo hemos podido conocer bastantes a&ntilde;os despu&eacute;s, el 4 de mayo de 2017, a trav&eacute;s de la agencia de noticias Europa Press que a su vez tuvo acceso a un cable enviado por el embajador de los Estados Unidos en Madrid, Wells Stabler, en el que informaba a Washington de este tema. El telegrama resume la reuni&oacute;n que mantuvieron en el Palacio de la Zarzuela el rey Juan Carlos y el senador Ed Muskie.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;En su misiva el embajador revela que el rey Juan Carlos admiti&oacute;, en una reuni&oacute;n secreta con el enviado del presidente Jimmy Carter, la posibilidad de ceder Melilla a Marruecos y poner a Ceuta bajo el control de un protectorado internacional similar al que tuvo T&aacute;nger entre 1923 hasta la independencia del reino alau&iacute; en 1956&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro tuvo lugar poco despu&eacute;s de las elecciones generales del 1 de marzo de 1979, concretamente el d&iacute;a 30 de abril. De &eacute;l da cuenta el historiador Charles Powell y lo recoge y difunde el diario digital <em>Ceutaladia.com</em>. El monarca, seg&uacute;n estas fuentes, reconoci&oacute; a sus interlocutores que la cesi&oacute;n de Melilla disgustar&iacute;a al Ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol, que &laquo;protestar&iacute;a&raquo;, pero que ese malestar &laquo;durar&iacute;a s&oacute;lo dos meses&raquo;. El rey se mostraba convencido de que pod&iacute;a &laquo;controlar la situaci&oacute;n&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Carlos I siempre se distingui&oacute; por su deseo de tener un peso importante en la resoluci&oacute;n de los problemas internacionales, bas&aacute;ndose en la buena relaci&oacute;n que manten&iacute;a con los dirigentes de otros pa&iacute;ses. Y aunque ello pudo proporcionar a Espa&ntilde;a, en no pocas ocasiones, beneficios muy positivos, en otras, supuso un serio peligro para la pol&iacute;tica exterior. El periodista &Aacute;ngel Vilches, persona cercana a Abril Martorell, dec&iacute;a que no se pod&iacute;an contar &laquo;todas las maniobras de Juan Carlos I que d&iacute;a tras d&iacute;a pon&iacute;an en peligro la Transici&oacute;n pol&iacute;tica y su propia presencia como rey de Espa&ntilde;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las imprudencias del rey vienen de lejos. Ya siendo pr&iacute;ncipe, cuando las canciller&iacute;as de otros pa&iacute;ses se interesaban en conocer cu&aacute;les iban a ser las intenciones del futuro rey, el entonces embajador brit&aacute;nico en Madrid, John Russell, que manten&iacute;a conversaciones con Juan Carlos, telegrafi&oacute; a su canciller en Londres para decirle que el futuro rey de Espa&ntilde;a estaba &laquo;lleno de sentimientos probrit&aacute;nicos&raquo;, dispuesto a aceptar condiciones que el ministro espa&ntilde;ol de Asuntos Exteriores no tolerar&iacute;a jam&aacute;s. No hay que ser un lince para saber que se estaba refiriendo al contencioso con Gibraltar.
    </p><p class="article-text">
        En otra ocasi&oacute;n, recuerda el historiador Paul Preston, Juan Carlos trat&oacute; la integraci&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Alianza Atl&aacute;ntica directamente con el comandante en jefe de la OTAN, Alexander J. Haig, y para reforzar su postura contraria a la del Gobierno (que en aquel momento no era partidaria de la entrada de Espa&ntilde;a en la Alianza Atl&aacute;ntica), se subi&oacute; a bordo del portaviones norteamericano Nimitz, algo que no hizo la menor gracia ni a Adolfo Su&aacute;rez ni tampoco fue del agrado de las fuerzas pol&iacute;ticas de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que el Gobierno anduviera con pies de plomo cuando el rey se quedaba a solas en la Zarzuela con alg&uacute;n jefe de Estado o de Gobierno extranjero. El historiador Juan Francisco Fuentes cita el diario de Jaime Carvajal y Urquijo para documentar que, en julio de 1980, &laquo;una visita a Espa&ntilde;a del primer ministro franc&eacute;s, Raymond Barre, acompa&ntilde;ado de varios miembros de su gabinete deriv&oacute; en una escena de gran tensi&oacute;n entre el rey y Su&aacute;rez, que se enter&oacute; que el jefe del Estado se hab&iacute;a reunido a sus espaldas con un miembro de la delegaci&oacute;n francesa. Adolfo le record&oacute; que la pol&iacute;tica exterior de Espa&ntilde;a la hac&iacute;a el Gobierno y el rey le contest&oacute; que &eacute;l recib&iacute;a a quien le sale de los cojones&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las &laquo;imprudencias&raquo; han sido una constante a lo largo del reinado de Juan Carlos I. &iquest;C&oacute;mo si no podemos entender que en la etapa m&aacute;s delicada de la Transici&oacute;n bordoneara con unos y otros cuando el pa&iacute;s estaba al borde de un golpe militar? La reina Sof&iacute;a le dir&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s, a la periodista Pilar Urbano, que lo del rey con los militares fue &laquo;un juego voluntariamente ambiguo&raquo; y que &laquo;les hab&iacute;a hecho creer que estaba con ellos&raquo;. No parece la mejor explicaci&oacute;n para exculpar la actitud del jefe del Estado en aquellos momentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una buena parte de la Transici&oacute;n, con sus evidentes vaivenes pol&iacute;ticos, tuvo que llevarse a cabo &laquo;protegiendo&raquo; al rey, incluso de s&iacute; mismo. Eso es lo que contaban aquellos que m&aacute;s cerca hab&iacute;an estado del monarca: los generales Alfonso Armada y Sabino Fern&aacute;ndez Campo, las dos personas que el 23F desempe&ntilde;aron papeles antag&oacute;nicos (y, en determinados momentos del d&iacute;a, complementarios) para proteger al soberano. Aun y cuando cada uno de ellos lo interpretara a su manera. Historiadores, periodistas y escritores como Javier Cercas, no tienen reparo en decir que &laquo;el Rey se comport&oacute; de forma como m&iacute;nimo imprudente&raquo; y que &laquo;su imprudencia dio alas a los partidarios del golpe&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto lo que mantiene la versi&oacute;n oficial al afirmar que el rey nos salv&oacute; del golpe militar. Que, si &eacute;l hubiera querido, hubiera triunfado. Sin embargo, no falta quien opina que tambi&eacute;n es cierto lo contrario: si el rey no hubiera conspirado contra el presidente del Gobierno; si no hubiera expresado una y otra vez ante civiles y militares, su deseo de deshacerse de Adolfo Su&aacute;rez; si no hubiera apoyado una soluci&oacute;n dif&iacute;cilmente constitucional, como era la llamada &laquo;Operaci&oacute;n Armada&raquo;, el golpe de Tejero, muy probablemente, no se hubiera producido. El rey nos salv&oacute; de un golpe que &eacute;l, imprudentemente, pudo haber alimentado. Esto es lo que entonces escribi&oacute; Francisco Umbral: &laquo;&Eacute;l nos ha salvado, &eacute;l ha salvado la democracia, &eacute;l se ha salvado a s&iacute; mismo&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Estévez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/23f-imprudente-rey-salvador_129_13011633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 20:06:46 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[23F: el atronador silencio del rey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/23f-atronador-silencio-rey_129_13005287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/465ffa98-06fd-4ace-9069-8770b4b139d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="23F: el atronador silencio del rey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se presenta de nuevo como el rey salvador. Aquí ya no hay nadie que pueda contradecirlo. Ni Adolfo Suárez, ni Sabino Fernández Campo, ni tampoco el general Alfonso Armada. Quizás por eso se expresa con tanta soltura</p></div><p class="article-text">
        El 23 de febrero de 1981 ha quedado marcado en el calendario de la historia como el d&iacute;a de la perplejidad, en el que los espa&ntilde;oles no entendimos absolutamente nada de lo que estaba sucediendo. Un teniente coronel golpista, con mostacho de bandolero de Sierra Morena, entra a tiros en el Congreso de los Diputados dando vivas al rey, cuando se est&aacute; procediendo a la votaci&oacute;n de investidura de un nuevo presidente del Gobierno. &iquest;Era este el golpe anunciado? Se les comunica a los all&iacute; secuestrados que mantengan la calma hasta que se presente la autoridad militar que les explique lo que est&aacute; sucediendo. Se crea el suspense en toda la naci&oacute;n. La gente corre a recluirse en sus casas, encienden la radio y la televisi&oacute;n para intentar seguir el curso incierto de los acontecimientos. Un capit&aacute;n general, Jaime Milans del Bosch, emite un bando de guerra y toma Valencia, en nombre del rey. El miedo va en aumento. El golpe parece estar triunfando. Hasta aqu&iacute; la primera parte de lo que comienza siendo un drama.
    </p><p class="article-text">
        El segundo acto lo domina el silencio. El del rey Juan Carlos. Sorpresa y estupefacci&oacute;n: el monarca no se manifiesta, no dice nada a la naci&oacute;n. Tampoco llama a Jaime Milans del Bosch para que retire sus tropas de las calles de Valencia (no lo har&aacute; hasta la una de la madrugada, seg&uacute;n consta en el sumario de la causa 2/81, cuando todo parece resuelto). Transcurren las horas y la anunciada autoridad militar no se presenta en el Congreso. Tejero se pone nervioso y toma como rehenes, entre otros, al presidente del Gobierno en funciones, Adolfo Su&aacute;rez, y a los dirigentes m&aacute;s significados de los partidos de izquierda: Felipe Gonz&aacute;lez y Santiago Carrillo. Existe seria preocupaci&oacute;n por sus vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas las miradas se dirigen hacia el Palacio de la Zarzuela, residencia del rey Juan Carlos I, que no ha sido cercado por tropas militares. El soberano no se ve privado de la capacidad de movimiento, tampoco de la facultad de poder comunicarse con el exterior. Sin embargo, el rey guarda silencio. Un silencio atronador que lleva a muchos a dudar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la Zarzuela llaman insistentemente Francisco Laina (la persona que preside la Comisi&oacute;n de Secretarios de Estado y Subsecretarios, constituido como gobierno provisional), y el general Jos&eacute; Juste (que manda la poderosa Divisi&oacute;n Acorazada Brunete, en Madrid), persona determinante para que el golpe pueda triunfar. Juste se ve incapaz de poder contener a sus hombres. Le pide al rey que se manifieste, pero el monarca mantiene el mutismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras seis horas de gran incertidumbre, finalmente, a medianoche, llega al Congreso la esperada autoridad militar, que no es otro que el general Alfonso Armada: el hombre que hasta ahora ha hablado en nombre del rey, pero que en esta ocasi&oacute;n se presenta &ldquo;a t&iacute;tulo personal&rdquo;. Aquello produce un gran desconcierto. Comprensible, si tenemos en cuenta que Armada va investido de toda su autoridad: se presenta en su coche oficial, con el bander&iacute;n desplegado, vistiendo uniforme militar y acompa&ntilde;ado de su ayudante de campo, unas atribuciones que el com&uacute;n de los mortales no tiene. Se dirige al Congreso de los Diputados para postularse como presidente de un nuevo gobierno de salvaci&oacute;n nacional y ofrecer a Tejero un avi&oacute;n para abandonar el pa&iacute;s. &iquest;Qui&eacute;n &ldquo;a t&iacute;tulo personal&rdquo; puede hacer tal cosa? Sabemos que la persona que le dio el visto bueno para hacerlo fue el secretario de la Casa Real, Sabino Fern&aacute;ndez Campo, autoriz&aacute;ndole para que acudiera al Congreso, pero con una condici&oacute;n: no involucrar al jefe del Estado. Nadie duda que una iniciativa de tal calibre no se puede hacer sin el consentimiento del rey.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La negativa de Tejero a admitir un gobierno multicolor, con presencia de alg&uacute;n ministro socialista &mdash;aunque hubiera tres carteras en manos de militares y un general al frente&mdash;, dio al traste con la 'Operaci&oacute;n Armada'. &ldquo;Grave, muy grave, hubiera sido aquello para el pa&iacute;s. Afortunadamente el teniente coronel Tejero no era muy sutil, no comprendi&oacute; la iniciativa de Armada y se lo impidi&oacute;, pero si no, yo no estoy seguro de que no hubi&eacute;ramos tenido un Gobierno presidido por un militar&rdquo;. Santiago Carrillo, posiblemente tuviera raz&oacute;n y haya sido la torpeza de Tejero la que realmente nos libr&oacute; de aquel intento de golpe militar. Para desgracia del general Armada que vio como su operaci&oacute;n, que contaba con el apoyo de pol&iacute;ticos a su derecha y a su izquierda, se iba al traste. Y as&iacute;, con el fracaso, como viene siendo habitual en estos casos, el esperado salvador pasa a convertirse en traidor, y ser&aacute; el propio rey Juan Carlos quien se encargue de desvincularse definitivamente de su general se&ntilde;al&aacute;ndolo como el gran fel&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente llegamos al tercer acto, cuando el golpe de Tejero fracasa. Es ahora cuando el monarca abandona su mutismo para convertirse en el defensor de la Constituci&oacute;n. &ldquo;Se&ntilde;or, ha llegado el momento de aparecer en televisi&oacute;n y ponerse el uniforme&rdquo;, le dice Sabino al rey. Los equipos de grabaci&oacute;n de TVE est&aacute;n en el Palacio de la Zarzuela desde antes de las diez de la noche, aguardando a que el monarca se decida a hablar. Aquel que ha guardado silencio durante siete largas horas se sube a su caballo blanco, se cubre con su capa de armi&ntilde;o, pide que le den la espada y se presenta ante el pueblo espa&ntilde;ol como el libertador. La imagen de Juan Carlos I como palad&iacute;n de la democracia toma cuerpo a partir de entonces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han pasado 45 a&ntilde;os y ahora aquel rey &mdash;a quien se le considera em&eacute;rito&mdash; abandona su refugio de oro en el Golfo P&eacute;rsico para venir a Espa&ntilde;a a recordarnos todo lo que el pueblo espa&ntilde;ol le debe. Se presenta de nuevo como el rey salvador. Aqu&iacute; ya no hay nadie que pueda contradecirlo. Ni Adolfo Su&aacute;rez, ni Sabino Fern&aacute;ndez Campo, ni tampoco el general Alfonso Armada. Quiz&aacute;s por eso se expresa con tanta soltura, no teniendo en cuenta que todo ha cambiado, que el periodismo es mucho m&aacute;s libre y no como entonces, cuando tan solo la pluma de Francisco Umbral, se atrevi&oacute; a vislumbrar lo sucedido: &ldquo;&Eacute;l nos ha salvado, &eacute;l ha salvado la democracia, &eacute;l se ha salvado a s&iacute; mismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Estévez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/23f-atronador-silencio-rey_129_13005287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 20:31:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[23F: el atronador silencio del rey]]></media:title>
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