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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mario Luis Reyes]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Mario Luis Reyes]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El hambre, el poder y el mito: la larga agonía del modelo cubano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/hambre-mito-larga-agonia-modelo-cubano_129_13016154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc513b16-ed94-4519-936d-dc4a352cc39c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hambre, el poder y el mito: la larga agonía del modelo cubano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal vez la única postura intelectualmente honesta consista en desmontar el doble rasero: exigir transformaciones democráticas profundas sin celebrar estrategias que empobrecen a la población, como el castigo económico de EEUU</p><p class="subtitle">Desde Venezuela hasta Cuba: Trump usa la fuerza y la asfixia para derrocar Gobiernos que no le gustan
</p></div><p class="article-text">
        Mi abuelo emigr&oacute; a Cuba en 1952 huyendo de la posguerra en Espa&ntilde;a, a&ntilde;os despu&eacute;s de que los aviones de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor asesinaran a su padre en Gernika. Desde entonces vive en la isla como un cubano m&aacute;s. Como uno que vivi&oacute; el golpe de Estado de Batista y el triunfo de la Revoluci&oacute;n el 1 de enero de 1959.
    </p><p class="article-text">
        Hace tres a&ntilde;os mi abuelo me visit&oacute; en Madrid y me dijo que nunca hab&iacute;a visto<a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/seis-horas-echar-gasolina-impactan-calles-cuba-bloqueo-amenazas-trump_1_12956987.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tanta miseria en Cuba.</a> Me cont&oacute; que vecinos de toda la vida deambulaban por las calles de nuestro barrio, Marianao, pidiendo un vaso de agua con az&uacute;car, un pedazo de pan o alguna fruta. Me dijo que era muy duro ver a tantas personas con las que hab&iacute;a convivido por m&aacute;s de 50 a&ntilde;os rebuscando qu&eacute; comer en las monta&ntilde;as de basura que se acumulan en las esquinas y que, en los d&iacute;as de mucho viento, se esparce por todas partes debido a la ausencia de <a href="https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/crisis-combustible-paraliza-recogida-basura-cuba-dispara-riesgo-sanitario/16942105/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recogida de desperdicios</a> por la escasez de combustible.
    </p><p class="article-text">
        Esto fue en 2023, cuando Nicol&aacute;s Maduro presid&iacute;a el palacio de Miraflores y todav&iacute;a enviaba combustible regularmente a La Habana, M&eacute;xico realizaba acuerdos econ&oacute;micos a cambio de m&eacute;dicos y la sala oval de la Casa Blanca la habitaba Joe Biden, quien no hizo reformas significativas en la pol&iacute;tica estadounidense respecto a la isla.
    </p><p class="article-text">
        Cuba est&aacute; sumida en una crisis que no ha dejado de profundizarse desde 2019. El secuestro de Nicol&aacute;s Maduro y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/venezuela-cuba-trump-fuerza-asfixia-derrocar-gobiernos-no-le-gustan_129_12967761.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el recrudecimiento de las sanciones por parte de Donald Trump </a>todav&iacute;a no han provocado un cambio brusco en la calidad de vida de los cubanos, aunque s&iacute; en sus perspectivas futuras.
    </p><h2 class="article-text">Colapso administrado y supervivencia individual</h2><p class="article-text">
        Hablar de la situaci&oacute;n actual de Cuba obliga a comenzar por quienes la padecen: los cubanos. Desde 2019, y con especial crudeza tras <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mes-rejas-olvidados-11-julio-cubano_1_8212634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las protestas</a> de julio de 2021, la vida cotidiana en la isla se ha convertido en un ejercicio permanente de supervivencia. 
    </p><p class="article-text">
        Cocinar con carb&oacute;n ante la falta de electricidad, dormir entre apagones prolongados, comprar &ldquo;por la izquierda&rdquo; (de manera clandestina) una jeringuilla para una simple inyecci&oacute;n, pagar por un an&aacute;lisis cl&iacute;nico en un laboratorio estatal que a&uacute;n tenga reactivos, depender de una planta el&eacute;ctrica privada para garantizar luz o recurrir a familiares en el exterior para obtener divisas, alimentos o medicinas han sido pr&aacute;cticas que resumen el d&iacute;a a d&iacute;a en un pa&iacute;s donde la precariedad es estructural, no circunstancial.
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            <span class="title">
                Una persona baja escaleras mientras alumbra con un teléfono en La Habana.                            </span>
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        El salario medio mensual actualmente ronda los 15 d&oacute;lares y la pensi&oacute;n m&iacute;nima no supera los siete, todo agravado por un contexto de inflaci&oacute;n sostenida y dolarizaci&oacute;n parcial de la econom&iacute;a. UNICEF <a href="https://www.unicef.org/media/157686/file/SPANISH-child-food-poverty-2024-brief.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;al&oacute;</a> que en 2024 una d&eacute;cima parte de los ni&ntilde;os en la isla viv&iacute;a en condiciones de pobreza alimentaria severa, mismo a&ntilde;o en que el desabastecimiento de medicamentos se aproxim&oacute; al 70%, <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2024/07/15/que-las-farmacias-funcionen-acorde-con-las-necesidades-de-la-poblacion-es-una-prioridad-sostienen-diputados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el propio Gobierno</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Las cifras macroecon&oacute;micas oficiales no dejan lugar a dudas: entre 2020 y 2024, el PIB cay&oacute; alrededor de un 11%, con un <a href="https://efe.com/economia/2026-02-09/cuba-economia-contraccion-2025-crisis-pib/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desplome adicional</a> del 5% solo en 2025. La industria azucarera, emblema hist&oacute;rico del pa&iacute;s, fue desmantelada a principios de los 2000; la capacidad productiva interna es residual; y el turismo, uno de los pilares fundamentales del modelo econ&oacute;mico, atraviesa su peor crisis: solo <a href="https://efe.com/economia/2026-02-02/cuba-caida-turistas-2025-niveles-principio-decada-crisis-turismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,8 millones de turistas internacionales</a> visitaron la isla en 2025, la cifra m&aacute;s baja desde 2002 sin contar los a&ntilde;os de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Pero el colapso econ&oacute;mico, como era de esperar, no ha venido acompa&ntilde;ado de apertura pol&iacute;tica. Desde las protestas del 11 de julio de 2021, con un saldo de m&aacute;s de 500 manifestantes <a href="https://www.facebook.com/justicia11j/posts/314211364198572" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenados a prisi&oacute;n</a>, la represi&oacute;n gubernamental solo ha ido en aumento: arrestos extrajudiciales, exilio forzoso a activistas y periodistas, represi&oacute;n de cualquier manifestaci&oacute;n colectiva. Incluso gestos simb&oacute;licos como portar un cartel en blanco en un parque se convirtieron en motivo de <a href="https://www.14ymedio.com/cuba/protesta-cuba-alina-barbara-lopez_1_1093953.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intervenci&oacute;n policial</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la inseguridad urbana no ha dejado de aumentar, los robos y asaltos se han multiplicado, situaci&oacute;n que la iron&iacute;a popular resumi&oacute; de forma magistral: &ldquo;Si te asaltan, grita &lsquo;abajo la dictadura&rdquo; (solo as&iacute; la polic&iacute;a aparece). 
    </p><h2 class="article-text">Trump, EEUU y la encrucijada cubana</h2><p class="article-text">
        El operativo del 3 de enero en Caracas, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/registran-explosiones-caracas-medio-tensiones-eeuu_1_12882787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que termin&oacute; con la captura de Nicol&aacute;s Maduro </a>por fuerzas estadounidenses, reconfigur&oacute; la posici&oacute;n de Cuba en un escenario regional cada vez m&aacute;s vol&aacute;til. La consecuencia m&aacute;s evidente para la isla es la eliminaci&oacute;n del subsidio petrolero, que ha tenido como primera consecuencia el anuncio de la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cuba-comunica-aerolineas-internacionales-no-habra-combustible-aviones-isla-partir-lunes_1_12974110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supresi&oacute;n del suministro de combustible a la aviaci&oacute;n comercial</a>, pero que tambi&eacute;n ha supuesto limitaciones al transporte interno, cierre de hoteles e incluso reducci&oacute;n en los servicios educativos.
    </p><p class="article-text">
        La crisis energ&eacute;tica, que ya formaba parte antes de la operaci&oacute;n en Venezuela del d&iacute;a a d&iacute;a de los cubanos no es, sin embargo, la &uacute;nica consecuencia directa. La influencia de Estados Unidos en la regi&oacute;n se ha fortalecido y los objetivos de la Administraci&oacute;n Trump se han esclarecido: recuperar el control sobre recursos clave para la econom&iacute;a estadounidense.
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                    alt="El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante una reunión con el primer ministro húngaro Viktor Orbán en la oficina de este último en Budapest, el 16 de febrero de 2026."
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                El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante una reunión con el primer ministro húngaro Viktor Orbán en la oficina de este último en Budapest, el 16 de febrero de 2026.                            </span>
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        En medio de este contexto, emerge lo que puede ser una de esas casualidades que en algunos casos definen el curso de la historia, y es el rol del responsable de la pol&iacute;tica exterior estadounidense, <a href="https://www.state.gov/translations/spanish/marco-rubio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marco Rubio</a>, hijo de inmigrantes cubanos y figura clave del Partido Republicano en Florida, para quien la cuesti&oacute;n cubana tiene una dimensi&oacute;n personal y electoral.
    </p><p class="article-text">
        Para Rubio, quien ha demostrado sus ambiciones pol&iacute;ticas al <a href="https://www.dw.com/es/el-hispano-marco-rubio-se-suma-a-la-carrera-presidencial/a-18379338" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">postularse a la presidencia</a> de EEUU en comicios anteriores, estar vinculado directamente a la ca&iacute;da del castrismo representar&iacute;a un s&iacute;mbolo pol&iacute;tico de enorme peso dentro de la comunidad cubanoamericana, cuyos votos son determinantes en un estado pendular como lo es Florida.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se entrelazan intereses diversos: los de una &eacute;lite pol&iacute;tica mayoritariamente orientada por el c&aacute;lculo econ&oacute;mico, encabezada por Donald Trump, y los de Rubio, quien podr&iacute;a buscar un r&eacute;dito pol&iacute;tico adicional de cara a aspiraciones futuras. No es casual que los pol&iacute;ticos cubanoamericanos hayan convertido la cuesti&oacute;n cubana en un eje constante de su identidad. Sin embargo, muchos de ellos, nacidos en Estados Unidos y distantes de la cotidianidad insular, no proponen nada m&aacute;s que el endurecimiento de sanciones bajo la premisa de que el hambre precipitar&aacute; la rebeli&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; puede hacer entonces Trump?</h2><p class="article-text">
        Una primera posibilidad, y la m&aacute;s probable en el corto plazo, es la intensificaci&oacute;n de sanciones. Pero esta v&iacute;a reproduce el c&iacute;rculo vicioso: castigo econ&oacute;mico que no debilita decisivamente al poder, pero s&iacute; empobrece a la poblaci&oacute;n y fortalece la narrativa oficial que culpa a las sanciones de todos los males del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Otra posibilidad ser&iacute;a un cambio abrupto de r&eacute;gimen. Sin embargo, lejos de garantizar estabilidad, un colapso repentino podr&iacute;a sumergir al pa&iacute;s en una crisis humanitaria a&uacute;n m&aacute;s severa. La ausencia de estructuras estatales s&oacute;lidas e independientes tras d&eacute;cadas de concentraci&oacute;n vertical del poder abrir&iacute;an la puerta a un escenario de caos, dependencia externa y fragmentaci&oacute;n social. Al propio Trump, como argument&oacute; tras la operaci&oacute;n en Venezuela, no parece convencerle del todo esta v&iacute;a tras la experiencia en Irak.
    </p><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n una tercera opci&oacute;n: un acuerdo con sectores del poder econ&oacute;mico-militar cubano, que garantice la preservaci&oacute;n de intereses estrat&eacute;gicos y facilite una apertura controlada bajo tutela estadounidense. 
    </p><p class="article-text">
        Ello implicar&iacute;a el sometimiento parcial de las fuerzas represivas a una nueva arquitectura de poder seguida por la entrada masiva de capital extranjero. No ser&iacute;a una democratizaci&oacute;n profunda, sino una reconfiguraci&oacute;n del control: el tr&aacute;nsito de un monopolio pol&iacute;tico cerrado a un capitalismo administrado desde las mismas c&uacute;pulas.
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                    alt="Raúl Guillermo Rodríguez Castro (i), el nieto del entonces presidente cubano Raúl Castro (d), cuando ejercía de escolta de su abuelo, en 2016."
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            <span class="title">
                Raúl Guillermo Rodríguez Castro (i), el nieto del entonces presidente cubano Raúl Castro (d), cuando ejercía de escolta de su abuelo, en 2016.                            </span>
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        En ese contexto resulta significativo que el medio estadounidense Axios<em> </em><a href="https://www.axios.com/2026/02/18/marco-rubio-cuba-secret-talks" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">haya publicado</a> que el interlocutor de Marco Rubio en eventuales negociaciones estar&iacute;a siendo Ra&uacute;l Guillermo Rodr&iacute;guez Castro, conocido como &ldquo;El Cangrejo&rdquo;, nieto predilecto y jefe de Seguridad de Ra&uacute;l Castro. 
    </p><p class="article-text">
        Hijo de D&eacute;bora Castro Esp&iacute;n y del fallecido Luis Alberto Rodr&iacute;guez L&oacute;pez-Calleja, quien fue considerado hasta su muerte como el verdadero &ldquo;zar&rdquo; de la econom&iacute;a cubana por su papel al frente de GAESA, conglomerado de las Fuerzas Armadas que <a href="https://eltoque.com/el-poder-de-gaesa-en-la-economia-cubana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">controla alrededor del 40%</a> de la econom&iacute;a del pa&iacute;s, &ldquo;El Cangrejo&rdquo; encarna la continuidad din&aacute;stica del poder y el control econ&oacute;mico-militar que caracteriza al sistema.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrevistas ni alocuciones p&uacute;blicas, las im&aacute;genes m&aacute;s conocidas del nieto de Castro no provienen de discursos pol&iacute;ticos, sino de escenas sociales: bailando <a href="https://www.cibercuba.com/videos/noticias/2017-03-08-u157374-e157374-nieto-raul-castro-esta-vez-gente-zona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre la tarima</a> de un concierto del grupo Gente de Zona, vistiendo una camiseta personalizada de los Yankees de Nueva York con el n&uacute;mero 24 y su apodo, o fotograf&iacute;as de vacaciones en yates junto a populares beisbolistas cubanos. 
    </p><p class="article-text">
        Visto as&iacute;, parecer&iacute;a el personaje adecuado para una eventual convergencia de intereses: joven, vinculado al aparato de seguridad y, al mismo tiempo, habituado a los c&oacute;digos de la econom&iacute;a informal y del capital emergente. Es aqu&iacute; donde se abre una posibilidad inquietante de entendimiento entre sectores de la administraci&oacute;n estadounidense y los herederos del poder din&aacute;stico cubano. 
    </p><p class="article-text">
        No en vano, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las autoridades de la isla han permitido la <a href="https://www.rtve.es/noticias/20210602/cuba-autoriza-creacion-pymes-con-limitaciones/2097791.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creaci&oacute;n de mipymes</a> (micro, peque&ntilde;as y medianas empresas)<a href="https://www.rtve.es/noticias/20210602/cuba-autoriza-creacion-pymes-con-limitaciones/2097791.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> formalmente presentadas como apertura econ&oacute;mica. Sin embargo, estos negocios quedan fuera del alcance del cubano promedio y se distribuyen principalmente entre familiares o testaferros de generales y ministros, as&iacute; como entre familiares o socios de emigrados con capacidad financiera suficiente para invertir donde los ahorros locales no llegan.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de las mipymes y su aceptaci&oacute;n dentro de la propia c&uacute;pula apuntan no a una transici&oacute;n a la democracia, sino al capitalismo. Y no a cualquier capitalismo, sino a uno con rasgos olig&aacute;rquicos, semejante al modelo ruso: concentraci&oacute;n extrema de recursos en manos de quienes ya controlan el poder pol&iacute;tico. 
    </p><h2 class="article-text">El doble rasero y la intemperie</h2><p class="article-text">
        En medio de este panorama, la reacci&oacute;n del Gobierno cubano ante la nueva presi&oacute;n estadounidense ha tenido ecos inquietantemente conocidos. Miguel D&iacute;az-Canel ha evocado p&uacute;blicamente la &ldquo;<a href="https://elpais.com/america/2026-02-08/un-castrismo-acorralado-se-abre-al-dialogo-con-estados-unidos-ante-el-abismo-economico.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Opci&oacute;n Cero</a>&rdquo;, el mismo t&eacute;rmino que Fidel Castro utiliz&oacute; tras la desaparici&oacute;n del campo socialista. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, aquella expresi&oacute;n pareci&oacute; m&aacute;s un gesto ret&oacute;rico, una disposici&oacute;n casi sacrificial a resistir cualquier adversidad, que un programa aplicado en su versi&oacute;n m&aacute;s extrema. De hecho, en los 90, Castro opt&oacute; por introducir reformas pragm&aacute;ticas: legaliz&oacute; la circulaci&oacute;n de divisas, apost&oacute; decididamente por el turismo internacional y permiti&oacute; t&iacute;midas aperturas al trabajo por cuenta propia. Pero hoy el t&eacute;rmino reaparece en un contexto donde el margen para reformas es mucho m&aacute;s estrecho que entonces.
    </p><p class="article-text">
        La alianza con Venezuela bajo el marco del proyecto ALBA-TCP consolid&oacute; una forma espec&iacute;fica de dependencia que, al desplomarse el sost&eacute;n petrolero, ha dejado al descubierto la vulnerabilidad m&aacute;xima del sistema. Reconocer esa evoluci&oacute;n hist&oacute;rica no equivale a justificar el cerco externo, pero s&iacute; obliga a abandonar relatos unidimensionales.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; surge una pregunta inc&oacute;moda: si no existiera el dramatismo geopol&iacute;tico de las sanciones estadounidenses, &iquest;cu&aacute;nta atenci&oacute;n internacional recibir&iacute;a la precariedad estructural en que ya viv&iacute;a la poblaci&oacute;n cubana? El foco sobre el embargo, leg&iacute;timo en muchos aspectos, tiende a eclipsar la discusi&oacute;n sobre la responsabilidad interna en la configuraci&oacute;n de ese r&eacute;gimen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entre la negociación desigual y la resistencia represiva, el país encara una encrucijada que no admite soluciones simples</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay algo irritante en la manera en que el mundo habla de Cuba. Un doble rasero que atraviesa a pol&iacute;ticos latinoamericanos y europeos, pero tambi&eacute;n universidades, movimientos sociales, activistas y una parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica occidental. 
    </p><p class="article-text">
        En buena parte del imaginario global, Cuba aparece m&aacute;s como met&aacute;fora que como pa&iacute;s: la isla que desaf&iacute;a a una superpotencia, un estandarte de soberan&iacute;a y dignidad, pasando por alto que la crisis es profundamente real y nada heroica, y que ha dejado huellas hondas en el plano interno, entre ellas el avance de posturas cada vez m&aacute;s reaccionarias.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;cadas de sacrificio en nombre de causas hist&oacute;ricas han generado, en sectores amplios de la sociedad, una fatiga que no se expresa necesariamente en t&eacute;rminos ideol&oacute;gicos sofisticados, sino en una aspiraci&oacute;n b&aacute;sica: estabilidad, previsibilidad, normalidad. En un contexto donde la &eacute;pica ha sustituido indefinidamente al bienestar, gran parte de la ciudadan&iacute;a termina mirando con simpat&iacute;a cualquier promesa de orden, aunque esa promesa venga envuelta en nuevas formas de dependencia o incluso en f&oacute;rmulas autoritarias de signo opuesto.
    </p><p class="article-text">
        Pero el dilema tambi&eacute;n interpela a quienes, dentro y fuera de la isla, se identifican con la causa democr&aacute;tica. La desesperaci&oacute;n puede convertir cualquier gesto de presi&oacute;n externa en una tabla de salvaci&oacute;n imaginaria. Sin embargo, un bloqueo total de petr&oacute;leo u otras formas de asfixia indiscriminada, como proponen congresistas cubanoamericanos de Florida, no distinguen con precisi&oacute;n entre Estado y sociedad. Castigan al conjunto. Rechazarlas no significa alinearse con la dictadura cubana, sino afirmar un principio: la democratizaci&oacute;n no puede edificarse sobre el hambre programada ni sobre la tutela extranjera.
    </p><p class="article-text">
        Cuba se encuentra hoy en la intemperie de su propia historia. Su vulnerabilidad no responde al escenario actual de sanciones agravadas, sino a una estructura econ&oacute;mica ineficiente y altamente dependiente que ha quedado expuesta por el bloqueo energ&eacute;tico. Entre la negociaci&oacute;n desigual y la resistencia represiva, el pa&iacute;s encara una encrucijada que no admite soluciones simples.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la &uacute;nica postura intelectualmente honesta consista en desmontar el doble rasero: exigir transformaciones democr&aacute;ticas profundas sin celebrar estrategias que empobrecen a la poblaci&oacute;n; criticar la asfixia externa sin convertir al r&eacute;gimen en v&iacute;ctima intocable. Solo desde esa incomodidad, podr&aacute; imaginarse un futuro donde los cubanos dejen de ser s&iacute;mbolo, pieza de ajedrez o reh&eacute;n de narrativas ajenas, y comiencen a ser, por fin, sujetos plenos de su propia historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario Luis Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/hambre-mito-larga-agonia-modelo-cubano_129_13016154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 21:08:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hambre, el poder y el mito: la larga agonía del modelo cubano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
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