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    <title><![CDATA[elDiario.es - Kiko Barroso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/kiko-barroso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Kiko Barroso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Agosto: modo reset]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/agosto-reset_132_13422012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3d2062b-8910-428b-9fc3-86e4a303f9aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agosto: modo reset"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porque resetearnos no significa necesariamente irnos lejos, apagar el teléfono o pasar un mes entero tumbados al sol. A veces basta con parar. Con pensar. Con preguntarnos cómo estamos, qué queremos conservar y qué cosas ya no necesitamos cargar
</p></div><p class="article-text">
        Llega agosto y parece que todo se detiene. Las calles se vac&iacute;an, las agendas se aligeran y hasta el reloj parece caminar un pizco m&aacute;s despacio. Es como si el mundo nos invitara a bajar el ritmo, aunque solo sea por un rato.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; sea una buena oportunidad para hacer algo que durante el resto del a&ntilde;o dejamos para despu&eacute;s: ponernos al d&iacute;a con nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Porque resetearnos no significa necesariamente irnos lejos, apagar el tel&eacute;fono o pasar un mes entero tumbados al sol. A veces basta con parar. Con pensar. Con preguntarnos c&oacute;mo estamos, qu&eacute; queremos conservar y qu&eacute; cosas ya no necesitamos cargar.
    </p><p class="article-text">
        Agosto puede ser ese peque&ntilde;o par&eacute;ntesis que nos permita tomar aire y mirar nuestra vida con un poco m&aacute;s de distancia. Revisar prioridades. Ordenar emociones. Recuperar conversaciones pendientes. Volver a esas personas que queremos y que, entre unas cosas y otras, hemos ido dejando para luego.
    </p><p class="article-text">
        Agosto es tambi&eacute;n ese caf&eacute; que tenemos pendiente.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n puede ser el momento de disfrutar m&aacute;s de quienes tenemos cerca. De sentarnos a comer sin mirar el reloj, de alargar un caf&eacute;, de dar un paseo, de conversar sin prisas o, simplemente, de estar. Porque durante el resto del a&ntilde;o quiz&aacute; dedicamos muchas horas al trabajo, a las obligaciones y a esa carrera diaria que nos deja poco tiempo para quienes queremos. Agosto puede recordarnos que la vida tambi&eacute;n est&aacute; en esos momentos sencillos que compartimos con los nuestros y que, muchas veces, son precisamente los que m&aacute;s echamos de menos cuando vuelven las prisas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede ser un buen momento para recordar que no tenemos que vivir siempre a la misma velocidad. Que cada uno tiene su propio ritmo y que no pasa nada por bajar una marcha cuando el cuerpo, la cabeza o el coraz&oacute;n lo necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero descanso no consista solamente en dejar de trabajar, sino en dejar de exigirnos tanto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, si agosto nos ofrece una oportunidad, chiquillos&hellip;  aprovechemosla. No hace falta cambiar de vida. A veces basta con cambiar de perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        Parar. Pensar. Respirar.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s, cuando llegue el momento, volver a arrancar. Pero esta vez a la velocidad que cada uno quiera.
    </p><p class="article-text">
        Y si te toca trabajar en agosto, tranquilo, tranquila&hellip; que agosto, a veces, llega en septiembre o en octubre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/agosto-reset_132_13422012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 19:28:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agosto: modo reset]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patriotas de prórroga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/patriotas-prorroga_132_13386503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa379891-e774-4a2e-81ca-889364fa7b75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patriotas de prórroga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay quien solo quiere a España cuando gana. Yo prefiero quererla también cuando pierde, cuando discute, cuando se equivoca y cuando tiene que seguir mejorando. Porque los países, como las familias, no se abandonan cuando vienen mal dadas</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que la <strong>Selecci&oacute;n espa&ntilde;ola</strong> est&aacute; a un paso de ganar un Mundial ocurre el mismo milagro. Brotan banderas de los balcones con una velocidad que ya quisieran los servicios de mensajer&iacute;a. Personas que hace dos semanas confund&iacute;an un fuera de juego con un impuesto revolucionario hoy analizan y saben de todo, la salida de bal&oacute;n y el perfil del lateral izquierdo, las entradas del delantero, el papel de la defensa&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del sorteo, todo el mundo sabe el n&uacute;mero.
    </p><p class="article-text">
        Y no me parece mal. Al contrario. Ojal&aacute; el f&uacute;tbol siga teniendo esa capacidad de unirnos durante noventa minutos. Es maravilloso abrazarte con un desconocido por un gol o cantar un himno con quien seguramente piensa distinto que t&uacute;. Ese es el poder del deporte.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso llega cuando algunos confunden esa emoci&oacute;n con el patriotismo.
    </p><p class="article-text">
        Porque ser patriota es bastante m&aacute;s exigente que ponerse una camiseta roja durante un mes, o poner la bandera amarilla y roja en la ventana. Ser patriota es pagar los impuestos para que funcionen los hospitales donde un d&iacute;a nos salvar&aacute;n la vida, o donde nos la han salvado. Es defender una educaci&oacute;n p&uacute;blica que permita que el hijo o la hija  de cualquier familia tenga las mismas oportunidades. Es cuidar la pol&iacute;tica social, es respetar a quienes piensan diferente, cumplir las normas aunque nadie te est&eacute; mirando y recoger la basura que no has tirado t&uacute;, pero que ensucia el pa&iacute;s de todos.
    </p><p class="article-text">
        Ser patriota tambi&eacute;n es no insultar al &aacute;rbitro de la democracia cuando el resultado no te gusta.
    </p><p class="article-text">
        Es proteger, como dec&iacute;a, los derechos sociales, porque una naci&oacute;n no se mide solo por las copas que levanta, sino por c&oacute;mo trata a quienes m&aacute;s lo necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien solo quiere a Espa&ntilde;a cuando gana. Yo prefiero quererla tambi&eacute;n cuando pierde, cuando discute, cuando se equivoca y cuando tiene que seguir mejorando. Porque los pa&iacute;ses, como las familias, no se abandonan cuando vienen mal dadas.
    </p><p class="article-text">
        Yo no soy futbolero, y la verdad es que de f&uacute;tbol no s&eacute; ni lo justo, pero s&iacute; me gusta que ganen nuestros equipos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, si Espa&ntilde;a levanta el Mundial, obvio que me pondr&eacute; contento.  Porque yo no s&eacute; mucho de f&uacute;tbol, pero s&iacute; s&eacute; que querer a un pa&iacute;s no deber&iacute;a depender del marcador.
    </p><p class="article-text">
        Porque los campeones del mundo se coronan cada cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los buenos patriotas se entrenan todos los d&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/patriotas-prorroga_132_13386503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 17:29:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patriotas de prórroga]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El armario más grande también tiene campanario… y no hablen de amor mientras siembran rechazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/armario-grande-campanario-no-hablen-amor-siembran-rechazo_132_13371947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3cea4b85-f524-46fd-b235-06da0961ea31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El armario más grande también tiene campanario… y no hablen de amor mientras siembran rechazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No deja de sorprenderme que quienes dicen representar el mensaje de Jesús encuentren tanto tiempo para juzgar a unas personas que solo aspiramos a vivir con dignidad, mientras parecen olvidar el mandamiento más revolucionario del Evangelio: amar al prójimo como a uno mismo                                                                                                                                                                 
</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que parece que hemos avanzado un paso en derechos, alguien se empe&ntilde;a en hacernos retroceder dos. Esta vez ha sido el jefe de los obispos, el <strong>presidente de la Conferencia Episcopal</strong>, quien ha decidido se&ntilde;alar al colectivo LGTBI vinculando <strong>el Orgullo</strong> con el pecado de Satan&aacute;s y hablando de una supuesta &ldquo;deconstrucci&oacute;n antropol&oacute;gica&rdquo; impulsada por las leyes que protegen nuestra diversidad. (Est&aacute; bonito).
    </p><p class="article-text">
        No deja de sorprenderme que quienes dicen representar <strong>el mensaje de Jes&uacute;s </strong>encuentren tanto tiempo para juzgar a unas personas que solo aspiramos a vivir con dignidad, mientras parecen olvidar el mandamiento m&aacute;s revolucionario del Evangelio: amar al pr&oacute;jimo como a uno mismo. &iquest;D&oacute;nde qued&oacute; aquello de tender la mano? &iquest;D&oacute;nde qued&oacute; la compasi&oacute;n? &iquest;D&oacute;nde qued&oacute; esa Iglesia que hablaba de misericordia antes que de condena?
    </p><p class="article-text">
        Porque conviene recordar algo: las leyes que reconocen derechos a las personas LGTBI no obligan a nadie a ser gay, lesbiana, bisexual o trans. No imponen una forma de vivir. Simplemente garantizan que nadie sea discriminado por ser quien es. Defender la igualdad nunca ha sido atacar a nadie.
    </p><p class="article-text">
        Lo preocupante no es que un obispo tenga unas creencias. Tiene todo el derecho a tenerlas. Lo preocupante es utilizar un p&uacute;lpito para alimentar el rechazo hacia un colectivo que durante d&eacute;cadas hemos sufrido humillaciones, violencia, expulsiones familiares, terapias de conversi&oacute;n y un sufrimiento que demasiadas veces acab&oacute; en soledad o en suicidio. Las palabras importan. Las palabras no son inocentes. Y cuando quien las pronuncia ocupa una posici&oacute;n de autoridad moral, importan todav&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Resulta inevitable pensar tambi&eacute;n en las enormes contradicciones que arrastra la propia Iglesia. No es ning&uacute;n secreto que desde hace d&eacute;cadas abundan testimonios, libros e investigaciones que describen una realidad conocida por muchos: hombres homosexuales que encontraron en el sacerdocio, o en la vida religiosa, un espacio donde esconder una orientaci&oacute;n sexual que la propia instituci&oacute;n les obligaba a reprimir. No es una acusaci&oacute;n contra todos los sacerdotes, ni mucho menos. Es una invitaci&oacute;n a preguntarse cu&aacute;nto sufrimiento ha generado una doctrina que ha obligado a tantas personas a vivir divididas entre su fe y su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso sorprende a&uacute;n m&aacute;s esa necesidad permanente de se&ntilde;alar al colectivo LGTBI. Da la sensaci&oacute;n de que, en ocasiones, se combate con m&aacute;s dureza aquello que m&aacute;s cerca se ha tenido. Y eso merece una profunda reflexi&oacute;n dentro de la propia Iglesia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el Orgullo seguir&aacute; existiendo. No porque sea un acto de soberbia, sino porque durante demasiados a&ntilde;os nos ense&ntilde;aron a avergonzarnos de quienes &eacute;ramos. El Orgullo naci&oacute; para sustituir la verg&uuml;enza por la dignidad; el miedo por la libertad; el silencio por la visibilidad. Si eso molesta a algunos, quiz&aacute; el problema no sea el Orgullo, sino la incapacidad de aceptar que todas las personas merecemos el mismo respeto.
    </p><p class="article-text">
        Yo seguir&eacute; defendiendo una sociedad donde cada cual pueda creer o no creer, amar a quien ame y vivir su identidad sin miedo. Una sociedad donde la fe nunca sea utilizada como un arma contra quienes simplemente quieren ser felices. Y lo dice alguien sin fe. 
    </p><p class="article-text">
        Y, precisamente por respeto al mensaje de Jes&uacute;s, me seguir&eacute; haciendo la misma pregunta: &iquest;qu&eacute; fue de aquello de amar al pr&oacute;jimo como a ti mismo?
    </p><p class="article-text">
        Al final, siempre habla, quien m&aacute;s tiene que se diga. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/armario-grande-campanario-no-hablen-amor-siembran-rechazo_132_13371947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 13:15:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los derechos no se abstienen: o se defienden o se traicionan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/derechos-no-abstienen-defienden-traicionan_132_13335169.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b8c33cb-4b74-4fbc-af0e-fd80c885eaf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los derechos no se abstienen: o se defienden o se traicionan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es solo una bandera. Es la visibilidad, la memoria y la dignidad de muchas personas que han tenido, que hemos tenido que pelear demasiado tiempo por existir en igualdad</p></div><p class="article-text">
        Los derechos LGTBI no pertenecen a un partido pol&iacute;tico. Pertenecen a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Pero conviene no confundirse: una cosa es qui&eacute;n los defiende con hechos y leyes, y otra muy distinta qui&eacute;n se limita a aceptarlos a rega&ntilde;adientes, a votarlos en contra o a utilizarlos como arma en el debate pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los avances en materia de derechos LGTBI en nuestro pa&iacute;s han tenido impulso legislativo claro desde espacios progresistas. Y no es una cuesti&oacute;n de relato, sino de hechos: leyes aprobadas, derechos reconocidos y protecci&oacute;n frente a pr&aacute;cticas que durante demasiado tiempo se han tolerado o invisibilizado. Eso es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas, las llamadas terapias de conversi&oacute;n, que por fin pasan a ser delito. Una medida necesaria, tard&iacute;a, pero imprescindible para situar en el marco penal algo que atenta directamente contra la dignidad y la libertad de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a eso, sorprende, o quiz&aacute; ya no tanto, la contradicci&oacute;n permanente de ciertos discursos: los de quienes reivindican identidades personales en lo p&uacute;blico, pero se alinean en lo pol&iacute;tico con estructuras que no siempre han estado en la primera l&iacute;nea de defensa de esos mismos derechos.
    </p><p class="article-text">
        La disciplina de partido puede explicar una votaci&oacute;n. Pero no deber&iacute;a justificarlo todo, especialmente cuando hablamos de derechos fundamentales. Porque en estos asuntos no se vota una estrategia econ&oacute;mica ni una reforma t&eacute;cnica: se vota sobre la dignidad de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; es donde la incoherencia pesa m&aacute;s que cualquier eslogan.
    </p><p class="article-text">
        Porque llega el 28J y volvemos a lo de siempre: los de siempre hablando como los de siempre&hellip; y los m&aacute;s de siempre intentando impedir que se ondee la bandera arco&iacute;ris en espacios p&uacute;blicos, como si fuera un problema de s&iacute;mbolos y no de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no lo es. No es solo una bandera. Es la visibilidad, la memoria y la dignidad de muchas personas que han tenido, que hemos tenido que pelear demasiado tiempo por existir en igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Al final, los derechos no avanzan por comodidad pol&iacute;tica, sino por decisiones valientes. Y la historia siempre recuerda qui&eacute;n los defendi&oacute; cuando era dif&iacute;cil hacerlo&hellip; y qui&eacute;n prefiri&oacute; mirar hacia otro lado. Y lo cierto es que siempre fueron los de un mismo lado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/derechos-no-abstienen-defienden-traicionan_132_13335169.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 08:10:05 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco años iluminando la diversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cinco-anos-iluminando-diversidad_132_13323306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/220840bb-46f6-4f6d-a00e-438efe34e113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco años iluminando la diversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Premios Arkoíris Canarias no hablan solo de quienes los reciben. Hablan de visibilidad, de referentes, de igualdad y de dignidad. Hablan de la necesidad de seguir ocupando espacios públicos con mensajes de respeto y convivencia</p></div><p class="article-text">
        En tiempos en los que todav&iacute;a hay quien cuestiona la necesidad de visibilizar la diversidad, resulta especialmente valioso detenerse a celebrar iniciativas que no solo resisten, sino que crecen, se consolidan y env&iacute;an un mensaje claro a la sociedad. Los <strong>Premios Arko&iacute;ris Canarias</strong>, impulsados por el <strong>Ayuntamiento de G&aacute;ldar</strong>, cumplen cinco a&ntilde;os demostrando precisamente eso.
    </p><p class="article-text">
        Durante este tiempo han reconocido a profesionales de la comunicaci&oacute;n, la cultura, el espect&aacute;culo y la sociedad. Pero ser&iacute;a un error pensar que lo importante son &uacute;nicamente los galardones. Los premios son la excusa; el verdadero valor est&aacute; en lo que representan. Cada reconocimiento es un foco de luz sobre personas, proyectos y trayectorias que ayudan a construir una sociedad m&aacute;s libre, m&aacute;s diversa y m&aacute;s respetuosa.
    </p><p class="article-text">
        Tuve la fortuna de recibir en la primera edici&oacute;n el Premio Arko&iacute;ris al mejor locutor de radio. Guardo aquel momento con enorme cari&ntilde;o, pero sobre todo con la conciencia de que formaba parte de algo mucho m&aacute;s grande que un reconocimiento individual. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, la alegr&iacute;a vuelve a llamar a la puerta con el premio concedido a mi compa&ntilde;era <strong>Cathaysa Gonz&aacute;lez</strong> como mejor presentadora de televisi&oacute;n, por nuestro programa Como en casa.&nbsp;Una noticia que celebro con enorme orgullo y que me sirve tambi&eacute;n para felicitar a todas y cada una de las personas que han sido reconocidas a lo largo de estas cinco ediciones. Comunicadores, artistas, creadores, profesionales de la cultura y del entretenimiento que, desde sus respectivos &aacute;mbitos, han contribuido a construir una sociedad m&aacute;s abierta, m&aacute;s plural y m&aacute;s respetuosa. Porque cada nombre que ha pasado por el escenario de los Premios Arko&iacute;ris Canarias forma ya parte de una historia colectiva de visibilidad, compromiso y diversidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque los Premios Arko&iacute;ris Canarias no hablan solo de quienes los reciben. Hablan de visibilidad, de referentes, de igualdad y de dignidad. Hablan de la necesidad de seguir ocupando espacios p&uacute;blicos con mensajes de respeto y convivencia. Y hablan tambi&eacute;n del compromiso de una instituci&oacute;n p&uacute;blica que ha entendido que defender la diversidad no es una moda ni una concesi&oacute;n, sino una obligaci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A pocos d&iacute;as del 28 de junio, D&iacute;a Internacional del Orgullo LGTBIQ+, estos Premios cobran un significado a&uacute;n mayor. Mientras en algunos lugares se debate si una bandera arco&iacute;ris debe ondear o no en un edificio p&uacute;blico, en G&aacute;ldar se lleva cinco a&ntilde;os enviando un mensaje mucho m&aacute;s poderoso: el de reconocer, celebrar y visibilizar la diversidad como un valor colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hoy toca felicitar al Ayuntamiento de G&aacute;ldar, a la organizaci&oacute;n de los Premios y a todas las personas que han hecho posible que esta iniciativa alcance su quinto aniversario. Porque detr&aacute;s de cada premio hay un mensaje. Y porque en los tiempos que corren, defender la diversidad desde las instituciones p&uacute;blicas sigue siendo un acto necesario, valiente y profundamente esperanzador.
    </p><p class="article-text">
        Larga vida a los Premios Arko&iacute;ris Canarias. Porque cuando la diversidad se celebra, gana toda la sociedad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cinco-anos-iluminando-diversidad_132_13323306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 11:34:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco años iluminando la diversidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papa, Canarias y los colores que faltaron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/papa-canarias-colores-faltaron_132_13299769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f36b8e8e-8964-4d8a-a3b9-5907ea51c896_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Papa, Canarias y los colores que faltaron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay católicos gays, lesbianas, bisexuales y trans que aman a su Iglesia. Personas que rezan, que participan en sus comunidades y que siguen sintiéndose parte de ella a pesar de las dificultades. Esta visita pudo haber sido una ocasión extraordinaria para tender puentes. Un pequeño gesto habría significado muchísimo para muchos corazones</p></div><p class="article-text">
        Junio de 2026 quedar&aacute; escrito en la historia de Canarias. Lo recordaremos por muchas razones, pero una de ellas ser&aacute; imborrable: fue el mes en que un Papa visit&oacute; por primera vez nuestro archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        Como comunicador, he tenido el privilegio de vivir este acontecimiento desde dentro. El pasado jueves&nbsp;trabaj&eacute; junto al equipo de Radiotelevisi&oacute;n Canaria, todo un honor contarlo para los espectadores de Televisi&oacute;n Canaria. Fue una jornada intensa, emocionante y profesionalmente inolvidable. No todos los d&iacute;as se narra una p&aacute;gina de la historia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las im&aacute;genes, de los protocolos y de las enormes medidas de seguridad, me quedo con algo mucho m&aacute;s importante: los mensajes. He escuchado con atenci&oacute;n cada discurso del Papa. Y debo reconocer que muchas de sus palabras me han gustado profundamente. Especialmente aquellas que han puesto el foco en los derechos humanos, en la dignidad de las personas migrantes, en la necesidad de construir una sociedad m&aacute;s justa y en la obligaci&oacute;n moral de no mirar hacia otro lado ante el sufrimiento ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Canarias sabe mucho de fronteras, de acogida y de esperanza. Por eso, cuando el Papa habl&oacute; de humanidad, de solidaridad y de respeto a la dignidad de cada persona, sus palabras encontraron aqu&iacute; un eco especial.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente porque esperaba mucho de esta visita, tambi&eacute;n me acompa&ntilde;&oacute; una cierta tristeza.
    </p><p class="article-text">
        Me doli&oacute; comprobar que se perdi&oacute; una oportunidad hist&oacute;rica para acercarse de manera clara y valiente a la comunidad LGTBIQ+. No lo digo por m&iacute;. Lo digo pensando en tantas personas creyentes que viven su fe con autenticidad y que, al mismo tiempo, siguen esperando un gesto inequ&iacute;voco de reconocimiento, de cari&ntilde;o y de inclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay cat&oacute;licos gays, lesbianas, bisexuales y trans que aman a su Iglesia. Personas que rezan, que participan en sus comunidades y que siguen sinti&eacute;ndose parte de ella a pesar de las dificultades. Esta visita pudo haber sido una ocasi&oacute;n extraordinaria para tender puentes. Un peque&ntilde;o gesto habr&iacute;a significado much&iacute;simo para muchos corazones.
    </p><p class="article-text">
        Y si hubo una oportunidad perdida que me produjo a&uacute;n m&aacute;s dolor fue la de no reunirse con las v&iacute;ctimas canarias de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia. Ninguna instituci&oacute;n que aspire a predicar el amor puede olvidar a quienes han sufrido dentro de ella. Ninguna agenda, por importante que sea, deber&iacute;a dejar fuera a quienes llevan a&ntilde;os esperando una palabra de escucha, una mirada de reconocimiento o un gesto de reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque la reparaci&oacute;n no borra el da&ntilde;o, pero ayuda a dignificar a quienes lo padecieron.
    </p><p class="article-text">
        Escuchar a las v&iacute;ctimas no habr&iacute;a sido un acto pol&iacute;tico. Habr&iacute;a sido un acto profundamente evang&eacute;lico. Una forma de hacer Iglesia. Una forma de hacer comunidad. Una forma de demostrar que el dolor de esas personas importa.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me quedo con sentimientos encontrados.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la alegr&iacute;a inmensa de haber contado un acontecimiento hist&oacute;rico. La satisfacci&oacute;n profesional de formar parte de una cobertura que permanecer&aacute; en la memoria colectiva de Canarias. El orgullo de haber visto a miles de personas emocionarse ante una visita que jam&aacute;s imaginaron vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por otro, la sensaci&oacute;n de que algunos silencios pesaron demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Junio seguir&aacute; siendo el mes del Orgullo. El mes de los colores que reivindican la diversidad, la igualdad y el derecho a ser uno mismo. Y en Canarias tambi&eacute;n ser&aacute;, para siempre, el mes en que un Papa nos visit&oacute; por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; hermoso habr&iacute;a sido que ambas realidades se hubieran encontrado un poco m&aacute;s. Porque el arco&iacute;ris no le quita nada al blanco.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario. Con lo bien que le sienta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/papa-canarias-colores-faltaron_132_13299769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 13:13:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Papa, Canarias y los colores que faltaron]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[17 de mayo: los derechos no son irreversibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/17-mayo-derechos-no-son-irreversibles_132_13224303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Defender los derechos del colectivo LGTBI no es un ejercicio retórico ni una causa que se active sólo en fechas señaladas. Es una responsabilidad cívica que también se expresa en las urnas, en el apoyo a proyectos políticos que garanticen la igualdad real y en la vigilancia constante frente a cualquier intento de recorte
</p></div><p class="article-text">
        Cada 17 de mayo se conmemora el <strong>D&iacute;a Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia</strong>. No es una fecha simb&oacute;lica m&aacute;s: recuerda que en 1990 la <strong>Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</strong> dio un paso hist&oacute;rico al retirar la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Aquello supuso mucho m&aacute;s que un cambio t&eacute;cnico; fue una enmienda a siglos de prejuicio, una grieta en el muro de la estigmatizaci&oacute;n que nos permiti&oacute; a millones de personas empezar a vivir sin el peso de ser consideradas &ldquo;anormales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero conviene no caer en la complacencia. Los derechos conquistados no son irreversibles. No est&aacute;n blindados por ninguna ley natural, sino sostenidos por decisiones pol&iacute;ticas, por consensos sociales que pueden avanzar&hellip; o retroceder. Basta observar lo que ocurre en distintos pa&iacute;ses para entender que lo que hoy parece firme ma&ntilde;ana puede tambalearse si quienes legislan deciden mirar hacia otro lado, o peor a&uacute;n, retroceder deliberadamente. La historia reciente ya nos ha ense&ntilde;ado que los discursos de odio pueden volver a ocupar espacios que cre&iacute;amos superados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, defender los derechos del colectivo LGTBI no es un ejercicio ret&oacute;rico ni una causa que se active s&oacute;lo en fechas se&ntilde;aladas. Es una responsabilidad c&iacute;vica que tambi&eacute;n se expresa en las urnas, en el apoyo a proyectos pol&iacute;ticos que garanticen la igualdad real y en la vigilancia constante frente a cualquier intento de recorte. No se trata de ideolog&iacute;a, sino de dignidad. Porque cuando se cuestionan los derechos de una minor&iacute;a, en realidad se est&aacute; debilitando el piso&nbsp;democr&aacute;tico de toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, tambi&eacute;n las instituciones con enorme influencia moral tienen una oportunidad, y una responsabilidad, que no siempre aprovechan. Por inter&eacute;s o por conveniencia&hellip; El pontificado del Papa Le&oacute;n XIV parece haber dejado pasar la ocasi&oacute;n de avanzar en un gesto claro hacia el reconocimiento del colectivo LGTBI. No se trataba de revolucionar la doctrina, sino de algo mucho m&aacute;s sencillo y profundamente humano: un mensaje inequ&iacute;voco de respeto y cercan&iacute;a. Su predecesor, el Papa Francisco, sin romper moldes, sin ser un revolucionario, s&iacute; supo abrir peque&ntilde;as ventanas de complicidad con frases que, para muchas personas, significaron un alivio despu&eacute;s de d&eacute;cadas de silencio o condena. A veces, en determinados contextos, un gesto vale m&aacute;s que un convenio.
    </p><p class="article-text">
        Porque en el fondo de todo esto hay una verdad sencilla que no admite matices: nadie, ni una instituci&oacute;n, ni un gobierno, ni una mayor&iacute;a social,&nbsp;tiene legitimidad para cuestionar la identidad o la sexualidad de otra persona. No es opinable. No es debatible. Es un derecho inherente a la condici&oacute;n humana. Y cuando se pone en duda, no solo se hiere a quienes forman parte del colectivo LGTBI, sino que se erosiona el principio mismo de libertad sobre el que se construyen nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        El 17 de mayo no deber&iacute;a ser solo un d&iacute;a de memoria, sino tambi&eacute;n de alerta. Un recordatorio de lo que cost&oacute; llegar hasta aqu&iacute; y de lo f&aacute;cil que ser&iacute;a perderlo si bajamos la guardia. Porque los derechos, como la dignidad, no se heredan: se defienden cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/17-mayo-derechos-no-son-irreversibles_132_13224303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 11:28:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[17 de mayo: los derechos no son irreversibles]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,OMS - Organización Mundial de la Salud,Homofobia,Canarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Madre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia-madre_132_13183706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En ella no solo encontramos amor, sino validación. Y cuando falta, no solo se pierde a la madre, sino también a quien nos sostuvo en uno de los procesos más íntimos y valientes de la vida: ser uno mismo</p></div><p class="article-text">
        Hay frases que repetimos tanto que corren el riesgo de desgastarse. &ldquo;Una madre nunca se va del todo&rdquo; es una de ellas&hellip;. Suena a consuelo prefabricado, a t&oacute;pico de calendario. Y, sin embargo, cuando falta, cuando ya no est&aacute;, se presenta como una verdad inc&oacute;moda y rotunda. Porque una madre no se va, pero tampoco se queda de la forma en que quisi&eacute;ramos.
    </p><p class="article-text">
        Se queda en los gestos. En esa forma de lavar la ropa, en el plato que nunca vuelve a saber igual, en una palabra que solo ella pronunciaba con ese tono exacto.<em> (&iexcl;Kiko, por dios!)&nbsp;</em>Se queda en la memoria, s&iacute;, pero tambi&eacute;n en el cuerpo: en c&oacute;mo reaccionamos, en c&oacute;mo cuidamos, en c&oacute;mo tememos. Y ah&iacute; es donde empieza la paradoja. Su presencia es constante, pero su ausencia duele a diario. Siempre se le echa de menos.
    </p><p class="article-text">
        Da igual la edad. Uno puede tener veinte, cuarenta o sesenta a&ntilde;os; puede haber construido una vida s&oacute;lida, una carrera, una familia propia&hellip; pero cuando muere una madre, algo se descose por dentro. Es un desamparo silencioso, hasta dir&iacute;a que infantil. Una especie de orfandad que no entiende de madurez ni de l&oacute;gica. Porque no se trata solo de perder a una persona: se pierde el lugar al que uno pod&iacute;a volver sin condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Y es curioso c&oacute;mo, en ese vac&iacute;o, aparecen preguntas que cre&iacute;amos superadas. &iquest;Lo estar&eacute; haciendo bien? &iquest;Qu&eacute; me dir&iacute;a ahora? &iquest;Se sentir&iacute;a orgullosa? La muerte no corta ese di&aacute;logo; lo transforma. Seguimos habl&aacute;ndoles, pero ya sin respuesta. O quiz&aacute; con respuestas que nos inventamos, que tambi&eacute;n son una forma de mantenerlas vivas.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, ese v&iacute;nculo adquiere matices a&uacute;n m&aacute;s profundos. Para muchos de nosotros, personas homosexuales, la madre no es solo madre: es refugio, aliada, primera trinchera contra un mundo que a veces no entiende. No siempre ocurre as&iacute;, claro, pero cuando ocurre, el lazo se vuelve especialmente intenso. Porque en ella no solo encontramos amor, sino validaci&oacute;n. Y cuando falta, no solo se pierde a la madre, sino tambi&eacute;n a quien nos sostuvo en uno de los procesos m&aacute;s &iacute;ntimos y valientes de la vida: ser uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso el duelo tiene capas. No es solo nostalgia; es tambi&eacute;n gratitud, rabia, ternura, culpa&hellip; todo mezclado. Y, sobre todo, es aprendizaje. Aprender a vivir sin su presencia f&iacute;sica, pero con su huella constante. Aprender que el amor no desaparece, solo cambia de forma.
    </p><p class="article-text">
        Decir que una madre nunca se va del todo no es negar la muerte. Es reconocer que hay v&iacute;nculos que trascienden lo tangible, que se quedan anclados en lo m&aacute;s profundo de lo que somos. Y eso, aunque no cure el dolor, lo acompa&ntilde;a de algo m&aacute;s llevadero: la certeza de que, de alg&uacute;n modo, seguimos siendo un poco de ellas. Siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Te gust&oacute; mam&aacute;? &iexcl;Ay Lolita, la de Barroso!&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia-madre_132_13183706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 17:49:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Día de la Madre]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fútbol sale del armario… pero el miedo sigue en el vestuario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/futbol-sale-armario-miedo-sigue-vestuario_132_13135171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8cd297b-b327-47e0-9e5f-150e42e41ed0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fútbol sale del armario… pero el miedo sigue en el vestuario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es imprescindible seguir hablando, seguir visibilizando, seguir ocupando espacios. No para convertir la orientación sexual en noticia, ni para -como dice la ultraderecha- crear adeptos, sino para que deje de serlo. Para que venzamos el miedo. Para que algún día un futbolista diga que es gay y no haya artículos como este, ni titulares, ni debates. Solo fútbol
</p></div><p class="article-text">
        Hay gestos que, sin necesidad de gritar, hacen m&aacute;s ruido que un estadio lleno. La reciente salida del armario por parte del joven futbolista argentino Nacho Lago no es solo una decisi&oacute;n personal: es un acto profundamente pol&iacute;tico en el mejor sentido de la palabra. Porque en el f&uacute;tbol, ese territorio a&uacute;n demasiado anclado en c&oacute;digos de masculinidad r&iacute;gida, del pasado decir &ldquo;soy quien soy&rdquo; sigue siendo, tristemente, un gesto valiente.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta no es si es importante que los futbolistas hagan p&uacute;blica su orientaci&oacute;n sexual. La pregunta es por qu&eacute;, en pleno 2026, sigue si&eacute;ndolo tanto. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta est&aacute; en la repercusi&oacute;n. El f&uacute;tbol no es s&oacute;lo deporte; es una excelente atalaya, un altavoz global que moldea conductas, lenguajes y crea referentes. Cuando un jugador da el paso no lo hace solo por &eacute;l: lo hace por miles de j&oacute;venes que, en un vestuario, en una grada o frente a una televisi&oacute;n, necesitan saber que no est&aacute;n solos. (Como tantos y tantas nos hemos sentido) Porque la visibilidad no es exhibicionismo, como hay quienes as&iacute; lo piensa, visibilizarnos es refugio. Es abrir una puerta donde antes solo hab&iacute;a silencio y soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; por eso resulta a&uacute;n m&aacute;s significativo que estos gestos est&eacute;n llegando desde categor&iacute;as m&aacute;s bajas. Lejos de los focos millonarios y de las direcciones de comunicaci&oacute;n, ah&iacute; donde el f&uacute;tbol es m&aacute;s crudo y menos filtrado, la decisi&oacute;n pesa m&aacute;s. Mucho m&aacute;s. Hay menos red, menos protecci&oacute;n, y por tanto m&aacute;s riesgo. Y, sin embargo, tambi&eacute;n hay m&aacute;s verdad. Que el cambio empiece desde abajo no lo hace m&aacute;s peque&ntilde;o; lo hace m&aacute;s aut&eacute;ntico, tambi&eacute;n m&aacute;s necesario.
    </p><p class="article-text">
        Pero conviene no enga&ntilde;arse: el miedo no se ha ido. De hecho, en muchos sentidos, ha vuelto. Lo vemos en la tibieza de algunos clubes, en los silencios c&oacute;mplices y, lo que es peor, en las agresiones. Resulta especialmente preocupante el episodio vivido por un &aacute;rbitro alem&aacute;n que, tras pedir matrimonio a su novio en un terreno de juego, fue objeto de ataques. Incre&iacute;ble. No hay romanticismo posible cuando la respuesta a un gesto de amor es la violencia. Ah&iacute; no hay debate: hay una condena firme y sin matices. Aunque siempre hay quien mire para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Porque cada agresi&oacute;n, cada burla, cada insulto, no solo golpea a quien lo recibe. Env&iacute;a un mensaje al resto: &ldquo;Cuidado, esto te puede pasar a ti&rdquo;. Y ese mensaje es el que vuelve a instalar el miedo en el colectivo. Un miedo que cre&iacute;amos retrocediendo, pero que encuentra nuevas formas de colarse.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es imprescindible seguir hablando, seguir visibilizando, seguir ocupando espacios. No para convertir la orientaci&oacute;n sexual en noticia, ni para -como dice la ultraderecha- crear adeptos, sino para que deje de serlo. Para que venzamos el miedo. Para que alg&uacute;n d&iacute;a un futbolista diga que es gay y no haya art&iacute;culos como este, ni titulares, ni debates. Solo f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces, cada paso cuenta. Y el de Nacho Lago, como el de tantos otros en silencio, es mucho m&aacute;s que un gesto: es una peque&ntilde;a victoria frente al miedo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/futbol-sale-armario-miedo-sigue-vestuario_132_13135171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 09:02:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fútbol sale del armario… pero el miedo sigue en el vestuario]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre con las víctimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/victimas_132_13103202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25ec8852-ad05-43b0-ad08-5374379c565a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre con las víctimas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la violencia del abuso se suma otra igual de cruel: la institucional. Y una tercera, devastadora, la social. Un menor que, además de sufrir, tiene que demostrar que dice la verdad mientras su entorno duda o mira hacia otro lado</p></div><p class="article-text">
        Hay frases que no deber&iacute;an pronunciarse jam&aacute;s. Frases que te dejan helado. &ldquo;Los menores me han provocado&rdquo; no es solo una aberraci&oacute;n: es el reflejo de una mentalidad que durante a&ntilde;os ha protegido a quien agrede y ha dejado sola a la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Tenerife, con la grabaci&oacute;n que ahora sale a la luz, no habla de un hecho aislado &iexcl;que va!, sino de una din&aacute;mica de encubrimiento. Un ni&ntilde;o de nueve a&ntilde;os denuncia abusos, un ni&ntilde;o&hellip; Su familia acude a la Iglesia&hellip; y la respuesta es pedir silencio y cambiar al cura de parroquia. No es soluci&oacute;n: es ocultaci&oacute;n. Es trasladar el problema y perpetuar el da&ntilde;o. Tremendo.
    </p><p class="article-text">
        A la violencia del abuso se suma otra igual de cruel: la institucional. Y una tercera, devastadora, la social. Un menor que, adem&aacute;s de sufrir, tiene que demostrar que dice la verdad mientras su entorno duda o mira hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s grave no es solo lo que ocurri&oacute;, sino c&oacute;mo se justific&oacute;. Culpar a los menores no es un error: es parte del mecanismo que permite que estos abusos se repitan.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no hay matices posibles. La v&iacute;ctima tiene raz&oacute;n. La v&iacute;ctima merece justicia. Y sobre todo, merece algo que durante demasiado tiempo se le neg&oacute;: ser escuchado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es momento de exigir responsabilidades. No es suficiente con reconocer y decir son &ldquo;errores del pasado&rdquo;. Cuando se aconseja a una familia que no acuda a la justicia, se est&aacute; obstaculizando el derecho m&aacute;s b&aacute;sico: el de buscar protecci&oacute;n. Cuando se ocultan abusos, se est&aacute; colaborando con ellos. Eso es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Este caso, como tantos otros, nos obliga a mirar de frente una realidad inc&oacute;moda, que no gusta. Pero sobre todo, debe obligarnos a posicionarnos. Y en esto no hay equidistancia posible: o se est&aacute; con la v&iacute;ctima o se est&aacute; contribuyendo al silencio, que es lo mismo que ponerse de parte de quien agrede.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando se calla, cuando se encubre, cuando se mira hacia otro lado, no se protege a la instituci&oacute;n. Se protege al agresor.
    </p><p class="article-text">
        Y eso no est&aacute; bien. Yo dir&iacute;a que es pecado, y de los mortales.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/victimas_132_13103202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 11:03:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre con las víctimas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tefía: la memoria no es revancha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tefia-memoria-no-revancha_132_13073566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No es solo un lugar en un mapa. Es un recordatorio de lo que ocurre cuando el odio se convierte en ley y cuando el silencio se vuelve cómplice
</p></div><p class="article-text">
        Hay historias que uno no ha vivido, pero que aun as&iacute; duelen porque forman parte de nuestra memoria com&uacute;n. Duelen porque, aunque no nos hayan tocado en primera persona, el dolor ajeno tambi&eacute;n es, de alguna manera, nuestro propio dolor.
    </p><p class="article-text">
        Hace no tanto tiempo, aqu&iacute; mismo, en Canarias, existi&oacute; un lugar llamado Tef&iacute;a. Una colonia penitenciaria perdida en el paisaje &aacute;rido de Fuerteventura donde el franquismo encerr&oacute; a personas consideradas &ldquo;peligrosas&rdquo;. Entre ellas, hombres cuyo &uacute;nico &ldquo;delito&rdquo; era ser homosexuales. A partir de 1954, la dictadura modific&oacute; la llamada Ley de Vagos y Maleantes para incluir la homosexualidad como motivo de persecuci&oacute;n y encierro.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, en la Colonia Agr&iacute;cola Penitenciaria de Tef&iacute;a, aquellos hombres fueron obligados a trabajos forzados, a picar piedra bajo el sol, a sobrevivir al hambre, a las humillaciones y a las palizas. Algunos testimonios hablan de jornadas interminables, de comida en mal estado y de un sistema disciplinario basado en el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Yo no estuve all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        No tuve que esconder qui&eacute;n era.
    </p><p class="article-text">
        No tuve que temer que una ley me arrebatara la libertad por amar a alguien.
    </p><p class="article-text">
        Pero escuchar estas historias me conmueve profundamente. Porque no hablan solo del pasado: hablan de lo que una sociedad puede llegar a hacer cuando decide que hay personas que valen menos que otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso me preocupa tanto escuchar hoy, en pleno siglo XXI, voces que blanquean aquella &eacute;poca, que hablan de la dictadura con nostalgia, que repiten que &ldquo;antes se viv&iacute;a mejor&rdquo;, como si la libertad, la dignidad o la diversidad fueran detalles secundarios. Como si miles de vidas rotas fueran solo una nota al pie de p&aacute;gina.
    </p><p class="article-text">
        No, no se viv&iacute;a mejor.
    </p><p class="article-text">
        Se viv&iacute;a con miedo.
    </p><p class="article-text">
        Tef&iacute;a no es solo un lugar en un mapa. Es un recordatorio de lo que ocurre cuando el odio se convierte en ley y cuando el silencio se vuelve c&oacute;mplice. All&iacute; hubo personas que perdieron a&ntilde;os de su vida, su salud y muchas veces su dignidad, simplemente por ser quienes eran.
    </p><p class="article-text">
        Y lo m&aacute;s inquietante no es solo recordar aquello. Lo inquietante es comprobar que todav&iacute;a hay quien estar&iacute;a dispuesto a mirar hacia atr&aacute;s con indulgencia&hellip; y con la complicidad de algunos que todos conocemos.
    </p><p class="article-text">
        La memoria no es revancha.
    </p><p class="article-text">
        La memoria es defensa.
    </p><p class="article-text">
        Defensa de lo que somos hoy.
    </p><p class="article-text">
        Defensa de las libertades que costaron tanto conquistar.
    </p><p class="article-text">
        Defensa de una sociedad que no quiere volver a se&ntilde;alar, encerrar o humillar a nadie por ser diferente.
    </p><p class="article-text">
        Yo no sufr&iacute; Tef&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero no necesito haberla sufrido para saber que nunca, nunca deber&iacute;amos permitir que algo as&iacute; vuelva a ocurrir. Por eso tambi&eacute;n quiero reconocer el paso dado por el Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica al declarar este enclave como Lugar de Memoria Democr&aacute;tica. Porque nombrar los lugares, se&ntilde;alarlos y explicarlos no es abrir heridas: es evitar que se repitan. Es un acto de justicia con quienes lo padecieron y un compromiso con las generaciones que vienen.
    </p><p class="article-text">
        Recordar Tef&iacute;a no es mirar atr&aacute;s con rencor: es mirar al futuro con dignidad. Olvidarla ser&iacute;a el primer paso para repetirla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiko Barroso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tefia-memoria-no-revancha_132_13073566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 20:45:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tefía: la memoria no es revancha]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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