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    <title><![CDATA[elDiario.es - Clara Pérez Falo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/clara-perez-falo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Clara Pérez Falo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Señales que 'hablan' de biología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/senales-hablan-biologia_132_13100578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1caea2b0-3ec2-458e-95df-cde45edd5f0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Señales que &#039;hablan&#039; de biología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La hibridación entre biología y filosofía del lenguaje abre nuevas perspectivas en investigación al recordarnos que la vida no solo debe pensarse como mecanismo, sino también como un proceso comunicativo</p></div><p class="article-text">
        En biolog&iacute;a experimental convivimos a diario con t&eacute;rminos como &ldquo;las c&eacute;lulas env&iacute;an mensajes&rdquo;, &ldquo;los genes se expresan&rdquo; o &ldquo;el sistema inmunitario reconoce lo propio y lo ajeno&rdquo;. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar que, detr&aacute;s de este vocabulario tan establecido, todas estas expresiones comparten una idea de fondo: describen procesos biol&oacute;gicos como actos de comunicaci&oacute;n. A pesar de ello, en el laboratorio tratamos las se&ntilde;ales como variables fisicoqu&iacute;micas, en lugar de reconocer que no est&aacute;n regidas por las leyes de la naturaleza, sino que operan seg&uacute;n un conjunto de reglas que hacen posible su interpretaci&oacute;n en cada contexto ambiental concreto.
    </p><p class="article-text">
        Para explorar esta relaci&oacute;n entre biolog&iacute;a y comunicaci&oacute;n, el&nbsp;<a href="https://ipb.csic.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto de Parasitolog&iacute;a y Biomedicina L&oacute;pez Neyra</a>&nbsp;celebr&oacute; las jornadas tituladas &ldquo;<a href="https://canal.ipb.csic.es/evento/seminario-meeting-on-biological-languages/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biological Languages</a>&rdquo;, un encuentro entre especialistas en filosof&iacute;a del lenguaje, teor&iacute;a biol&oacute;gica y biolog&iacute;a experimental para estudiar c&oacute;mo organismos y c&eacute;lulas se comunican mediante se&ntilde;ales y c&oacute;digos. Unas jornadas organizadas bajo los auspicios del&nbsp;<a href="https://lifehub.csic.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Life-Hub CSIC</a>&nbsp;y que se centraron en desarrollar la idea de que cada organismo interpreta su entorno seg&uacute;n sus capacidades sensoriales, su memoria biol&oacute;gica, y su entorno social, lo que hace que la comunicaci&oacute;n tenga un fuerte componente subjetivo.
    </p><p class="article-text">
        Durante dos d&iacute;as, discutimos sobre c&oacute;digos biol&oacute;gicos, comunicaci&oacute;n en el desarrollo, se&ntilde;alizaci&oacute;n en la inmunidad y el c&aacute;ncer, funciones del ARN y ADN repetitivo, redes de ARN no codificante y elementos gen&eacute;ticos m&oacute;viles, origen de la vida; adem&aacute;s de sobre los diferentes niveles de organizaci&oacute;n molecular, celular y de organismos. Durante los debates se puso de manifiesto el papel central de la comunicaci&oacute;n en la coordinaci&oacute;n de los sistemas vivos; as&iacute; como la importancia de integrar los marcos conceptuales semi&oacute;ticos y de la comunicaci&oacute;n social en el dise&ntilde;o experimental, con el objetivo de dar lugar a nuevas aproximaciones para interpretar la biolog&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Integrando lo cualitativo en el laboratorio</h2><p class="article-text">
        Mientras la filosof&iacute;a del lenguaje y la comunicaci&oacute;n han desarrollado toda una serie de herramientas te&oacute;ricas para pensar qu&eacute; es una se&ntilde;al, c&oacute;mo surge el significado y qu&eacute; reglas permiten la comunicaci&oacute;n; la biolog&iacute;a experimental (es decir, la pr&aacute;ctica), ha aprendido a manejar se&ntilde;ales sin comprender qu&eacute; las convierte en informaci&oacute;n o, qu&eacute; relaci&oacute;n tienen con el significado (es decir, con su funci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        El modo habitual de estudiar una se&ntilde;al es tratarla como un objeto f&iacute;sico que interacciona con un emisor y un receptor, y analizar los cambios que provoca en este &uacute;ltimo, que a su vez se transmiten por otra se&ntilde;al a otro receptor, y as&iacute; sucesivamente. Cada elemento puede medirse, manipularse, inhibirse o activarse. Este enfoque encaja bien con nuestra intuici&oacute;n experimental: si podemos describir cada paso cuantitativamente (es decir, el mecanismo), podemos explicar el fen&oacute;meno.&nbsp;As&iacute; que nos hemos acostumbrado a pensar que el papel de la se&ntilde;al se reduce a &ldquo;estar presente&rdquo; y desencadenar un efecto cuantificable. De ah&iacute; que nuestras preguntas tiendan a ser de tipo cuantitativo: &iquest;cu&aacute;nto sube o baja la se&ntilde;al?, &iquest;qu&eacute; concentraci&oacute;n alcanza?, &iquest;cu&aacute;nto dura?, &iquest;Cu&aacute;nto activa el receptor?&nbsp;Y, aunque estas preguntas son esenciales, no agotan el problema. De hecho, hay una cuesti&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica que el trabajo cotidiano tiende a dejar en segundo plano: &iquest;qu&eacute; significa esa se&ntilde;al para el org&aacute;nulo, la c&eacute;lula, el organismo o incluso el ecosistema que la recibe?<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">En busca del sentido biol&oacute;gico</h2><p class="article-text">
        Esta pregunta, en realidad, contiene al menos dos preguntas distintas. La primera es en lugar de qu&eacute; est&aacute; actuando la se&ntilde;al. Es decir, qu&eacute; est&aacute; representando o sustituyendo dentro de un conjunto de procesos vivos. Preguntar, por ejemplo, &ldquo;&iquest;en lugar de qu&eacute; otra cosa est&aacute; la insulina?&rdquo; no es una cuesti&oacute;n cuantitativa, ni de estructura qu&iacute;mica ni de cin&eacute;tica, sino una pregunta sobre su origen y su sentido biol&oacute;gico. Esa pregunta nos podr&iacute;a llevar a la situaci&oacute;n m&aacute;s fundamental en la que esa se&ntilde;al todav&iacute;a no exist&iacute;a, o una situaci&oacute;n en la que simplemente no es necesaria y por tanto, el proceso biol&oacute;gico deba coordinarse de otra manera.
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                El componente señal y comunicativo/social complemente el análisis físico-químico en biología.                            </span>
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        La segunda pregunta es a&uacute;n m&aacute;s radical: &iquest;qu&eacute; &ldquo;sociedad&rdquo; molecular, celular o incluso de organismos ha construido las reglas que, con el tiempo, se han convertido en h&aacute;bitos para que la se&ntilde;al sea interpretada de forma relativamente consistente y produzca una respuesta eficaz, y no irrelevante ni contradictoria?
    </p><p class="article-text">
        Esta segunda cuesti&oacute;n es crucial porque nos obliga a reconocer algo que a menudo olvidamos: en la se&ntilde;alizaci&oacute;n biol&oacute;gica no existen leyes universales del significado. No tenemos una ley de acci&oacute;n de masas que nos diga qu&eacute; significa aumentar la concentraci&oacute;n de una se&ntilde;al. La qu&iacute;mica impone l&iacute;mites, pero no fija por s&iacute; sola el sentido biol&oacute;gico. El efecto de una se&ntilde;al no est&aacute; determinado por una regla f&iacute;sica del tipo &ldquo;si aumenta X, entonces ocurre Y&rdquo;. El mismo incremento de una mol&eacute;cula puede generar respuestas opuestas dependiendo del contexto. Por ejemplo, la insulina puede tener efectos metab&oacute;licos distintos, e incluso contrapuestos, en tejidos diferentes como el h&iacute;gado o el m&uacute;sculo. La se&ntilde;al es la misma, pero el resultado cambia porque cambia el contexto.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Sintaxis y pragm&aacute;tica de la comunicaci&oacute;n biol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n biol&oacute;gica requiere una sintaxis: las se&ntilde;ales deben combinarse de forma coherente, porque no cualquier combinaci&oacute;n produce una respuesta funcional, como entendemos muy bien en lo que se relaciona con los &aacute;cidos nucleicos (ADN). Y requiere tambi&eacute;n una pragm&aacute;tica, entendida en sentido amplio (incluyendo su dimensi&oacute;n &ldquo;sociol&oacute;gica&rdquo;), que llamamos biocomunicaci&oacute;n: existe un conjunto de &ldquo;actores&rdquo; (factores) capaces de interpretar la se&ntilde;al dentro de un marco compartido evolutivamente.
    </p><p class="article-text">
        Receptores, reguladores, moduladores y estados celulares; y su historia evolutiva compartida constituyen el contexto que permite que una se&ntilde;al sea interpretada &ldquo;correctamente&rdquo; (es decir con eficacia biol&oacute;gica) y genere coordinaci&oacute;n biol&oacute;gica en una situaci&oacute;n concreta.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso el laboratorio, aun siendo capaz de medir se&ntilde;ales con enorme precisi&oacute;n, no siempre captura lo esencial: que el significado no est&aacute; dentro de la mol&eacute;cula como una propiedad f&iacute;sica, ni en la cadena de se&ntilde;alizaci&oacute;n como si fuese una ruta metab&oacute;lica, sino en las reglas que hacen posible su interpretaci&oacute;n en un contexto ambiental y social concreto.&nbsp;Distinguir entre las interacciones directas, reguladas por las leyes fisco-qu&iacute;micas, y las interacciones mediadas por se&ntilde;al gobernadas por reglas, y tal vez comprender esa diferencia sea el primer paso para aceptar que, a la biolog&iacute;a m&aacute;s b&aacute;sica, todav&iacute;a le queda un amplio espacio por crecer, afortunadamente no s&oacute;lo por la v&iacute;a del desarrollo tecnol&oacute;gico, sino por un esfuerzo de plasticidad intelectual: aprender a pensar la vida no solo como mecanismo, sino tambi&eacute;n como comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Coordinaci&oacute;n y edici&oacute;n: Adelina Pastor, Delegaci&oacute;n del CSIC en Andaluc&iacute;a</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Gómez Castilla, Clara Pérez Falo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/senales-hablan-biologia_132_13100578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 10:00:02 +0000]]></pubDate>
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