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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gemma Fajardo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gema-fajardo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gemma Fajardo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué la patronal rehúye el debate sobre democracia en la empresa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patronal-rehuye-debate-democracia-empresa_129_13117043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1774ee17-64fc-48e9-bea7-3dc0189a3ade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la patronal rehúye el debate sobre democracia en la empresa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras en España el debate parece novedoso, en gran parte de Europa la participación de los trabajadores en la gobernanza empresarial es una práctica consolidada desde hace décadas</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; las organizaciones empresariales espa&ntilde;olas han decidido no sentarse a debatir sobre la participaci&oacute;n de los trabajadores en las empresas? La pregunta es relevante porque lo que est&aacute; en juego no es una ocurrencia pol&iacute;tica coyuntural, sino el desarrollo de un mandato constitucional que lleva casi medio siglo pendiente.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 2 de febrero el Ministerio de Trabajo y Econom&iacute;a Social present&oacute; el informe &ldquo;Democracia en el trabajo&rdquo;, elaborado por una comisi&oacute;n internacional de expertos en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 129.2 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. Este precepto establece dos mandatos: los poderes p&uacute;blicos deben promover eficazmente las diversas formas de participaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa y facilitar su acceso a la propiedad de los medios de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una idea nueva. La participaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa ya figuraba en la Constituci&oacute;n de 1931, que preve&iacute;a su presencia en la direcci&oacute;n, la administraci&oacute;n y los beneficios empresariales. Sin embargo, pese a estar recogido en la Constituci&oacute;n vigente desde 1978, el art&iacute;culo 129.2 apenas ha tenido desarrollo efectivo y sigue siendo una promesa constitucional pendiente.
    </p><p class="article-text">
        El informe presentado por el Ministerio analiza esta situaci&oacute;n y pone de relieve una paradoja evidente: mientras en Espa&ntilde;a el debate parece novedoso, en gran parte de Europa la participaci&oacute;n de los trabajadores en la gobernanza empresarial es una pr&aacute;ctica consolidada desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea lleva a&ntilde;os promoviendo este modelo. Diversas directivas y resoluciones comunitarias reconocen sus ventajas y recomiendan a los Estados miembros facilitar su implantaci&oacute;n. En pa&iacute;ses como Alemania, Austria, Francia, Suecia o Pa&iacute;ses Bajos, los trabajadores participan en los &oacute;rganos de administraci&oacute;n o vigilancia de las sociedades.
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n financiera tambi&eacute;n est&aacute; bastante extendida. En Francia o Suecia los trabajadores poseen participaciones relevantes en el capital de numerosas empresas. Incluso fuera de Europa existen modelos consolidados, como el sistema ESOP en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no es completamente ajena a estas experiencias, aunque su desarrollo ha sido limitado. La participaci&oacute;n de los trabajadores se ha concentrado principalmente en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a social: cooperativas, sociedades laborales y cajas de ahorro, y en determinados casos derivados de la normativa europea.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, existen experiencias relevantes tanto en empresas p&uacute;blicas como privadas. Tambi&eacute;n en sociedades europeas con presencia en Espa&ntilde;a donde los trabajadores participan en &oacute;rganos de administraci&oacute;n o vigilancia.
    </p><p class="article-text">
        El informe parte de un diagn&oacute;stico m&aacute;s amplio sobre los desaf&iacute;os que afrontan nuestras econom&iacute;as: desde la sucesi&oacute;n empresarial en las pymes hasta la crisis de competitividad e innovaci&oacute;n, pasando por la gobernanza de la inteligencia artificial, la creciente desigualdad o la fragilidad de nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, reforzar la participaci&oacute;n de los trabajadores no es solo una cuesti&oacute;n laboral. Puede contribuir a mejorar la innovaci&oacute;n, la resiliencia empresarial, la calidad del empleo y la sostenibilidad social.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el informe propone avanzar hacia una democratizaci&oacute;n progresiva de la empresa mediante diversas medidas: una futura ley que fomente la participaci&oacute;n de los trabajadores, incentivos fiscales, instrumentos en contrataci&oacute;n p&uacute;blica, la creaci&oacute;n de fondos ciudadanos o indicadores que permitan evaluar el desarrollo de la democracia corporativa.
    </p><p class="article-text">
        Para debatir estas propuestas, el Ministerio de Trabajo convoc&oacute; el pasado 12 de marzo la mesa de di&aacute;logo social. Los sindicatos acudieron y destacaron la importancia de reforzar la democracia, y en particular en la empresa.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones empresariales, en cambio, decidieron no asistir. En su lugar calificaron la propuesta en los medios de comunicaci&oacute;n como un ataque populista al mundo empresarial, un ejercicio de intervencionismo o incluso una amenaza al derecho de propiedad.
    </p><p class="article-text">
        Estas afirmaciones merecen algunas aclaraciones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la participaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa no es una idea radical ni marginal. Es una pr&aacute;ctica extendida en numerosas econom&iacute;as avanzadas y defendida desde posiciones pol&iacute;ticas muy diversas.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, numerosos estudios muestran que estos modelos no reducen la inversi&oacute;n. Al contrario, suelen mejorar la productividad, la innovaci&oacute;n, la calidad de la organizaci&oacute;n del trabajo y la estabilidad a largo plazo de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la propuesta objeto de debate no plantea &ldquo;regalar&rdquo; empresas a los trabajadores. Lo que plantea es que los convenios colectivos o los acuerdos de empresa puedan establecer mecanismos de participaci&oacute;n de las personas trabajadoras en las decisiones estrat&eacute;gicas y&nbsp;en el capital. Solo en ausencia de acuerdo se prev&eacute; una participaci&oacute;n m&iacute;nima, similar a la existente en otros pa&iacute;ses europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n en la gobernanza empresarial puede adoptar diversas formas: desde mecanismos reforzados de consulta a trav&eacute;s del comit&eacute; de empresa hasta la presencia de representantes de los trabajadores en los consejos de administraci&oacute;n o supervisi&oacute;n. De hecho, el informe propone adaptar la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola para permitir sistemas de gobernanza dual, habituales en la mayor&iacute;a de las econom&iacute;as europeas.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, el objetivo es sencillo: que las empresas espa&ntilde;olas dispongan de herramientas similares a las de otros pa&iacute;ses europeos para afrontar los desaf&iacute;os de una econom&iacute;a basada cada vez m&aacute;s en la innovaci&oacute;n y en los activos intangibles.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sorprende que este debate no haya querido abordarse por la patronal en el espacio natural para hacerlo: el di&aacute;logo social.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Fajardo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/patronal-rehuye-debate-democracia-empresa_129_13117043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:52 +0000]]></pubDate>
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