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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergio García-Magariño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergio-garcia-magarino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergio García-Magariño]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Salud democrática, antagonismo normativo y redes algorítmicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salud-democratica-antagonismo-normativo-redes-algoritmicas_129_13281632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/848cc5d3-08f8-436a-8902-633f4b11e92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en una ceremonia en el Gran Salón del Pueblo para dar la bienvenida al mandatario norteamericano."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las causas del deterioro democrático son menos fáciles de identificar que sus manifestaciones. Los signos de autocratización pueden ser múltiples</p></div><p class="article-text">
        El profesor Levitsky, c&eacute;lebre profesor de Harvard y autor del superventas <em>C&oacute;mo mueren las democracias </em>(Levitsky et al., 2018), profiri&oacute; lo siguiente en una conferencia magistral a la que fui invitado en 2025 en la Universidad Cornell: &ldquo;A pesar del contexto internacional desfavorable, las democracias persisten&rdquo;. Esta frase deber&iacute;a tenerse en cuenta en todos los an&aacute;lisis sobre la crisis actual de la democracia y los procesos que han venido a denominarse de autocratizaci&oacute;n, a fin de no caer en el tipo de fatalismos que hoy prolifera y que capta m&aacute;s f&aacute;cilmente la atenci&oacute;n de las audiencias.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias est&aacute;n en crisis, s&iacute;. Pero esta crisis no supone una teleolog&iacute;a negativa que conduce a la inexorable ca&iacute;da de un r&eacute;gimen democr&aacute;tico tras otro &mdash;al igual que la afirmaci&oacute;n de Fukuyama del fin de la historia no implic&oacute; un avance ininterrumpido de los procesos de democratizaci&oacute;n (Fukuyama, 1992) en el mundo&mdash;. Esta crisis, seg&uacute;n V-Dem, una de las tres organizaciones cuyos indicadores sobre calidad democr&aacute;tica son m&aacute;s reconocidos &mdash;junto con <em>Freedom House </em>y <em>The Economist&mdash;,</em> se asocia con tres fen&oacute;menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero es que la democratizaci&oacute;n mundial experiment&oacute; tres olas que llegaron a su pico en 2016, con 95 pa&iacute;ses democr&aacute;ticos; en cambio, en 2025, hay 87. El segundo es que, a lo largo del siglo XX, tambi&eacute;n hubo dos olas de autocratizaci&oacute;n; y el siglo XXI parece que est&aacute; sufriendo una tercera ola, puesto que en 2004 hab&iacute;a 82 autocracias y, en 2025, 92 (Limberg et al, 2026). El tercero es que esta tercera ola, a diferencia de las dos primeras &mdash;que impactaron sobre sistemas pol&iacute;ticos ya algo autocr&aacute;ticos&mdash;, est&aacute; afectando a las democracias occidentales principalmente (L&uuml;hrmann et al, 2019).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las causas del deterioro democr&aacute;tico son menos f&aacute;ciles de identificar que sus manifestaciones. Los signos de autocratizaci&oacute;n pueden ser m&uacute;ltiples: la politizaci&oacute;n de las instituciones que menoscaba la separaci&oacute;n de poderes; la reducci&oacute;n de las libertades individuales; los intentos de modificar las leyes para ampliar el tiempo en el gobierno; el ataque a la prensa libre y a la libertad de expresi&oacute;n; el recurso excesivo del decreto ley o de las &oacute;rdenes ejecutivas; la realizaci&oacute;n de elecciones sin medidas de seguridad que blinden la libertad de voto; el ejercicio del gobierno bajo el estado de excepci&oacute;n; la corrupci&oacute;n y la poca transparencia; el debilitamiento de los contrapesos; la erosi&oacute;n del Estado de derecho; la persecuci&oacute;n de las minor&iacute;as; o el auge de la polarizaci&oacute;n, del populismo y de la demagogia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las causas, en cambio, de acuerdo con algunas de las teor&iacute;as m&aacute;s consolidadas en la materia (Ziblatt et al., 2024), no son tantas, y tienen mucho que ver con tres compromisos t&aacute;citos entre los partidos: a) respetar a la oposici&oacute;n como adversario leg&iacute;timo, b) comprometerse a no usar las instituciones, cuando se llega al poder, con fines partidistas e interesados, y c) no recurrir a candidatos con tintes autoritarios, aunque supongan un gran tir&oacute;n electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los signos de este deterioro, la polarizaci&oacute;n, brota principalmente como estrategia de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica inducida por los partidos, que recurren a todo tipo de narrativas para encontrar nichos de votantes &mdash;explotando el potencial de las redes&mdash;, tal como la del rechazo a la migraci&oacute;n, desde&ntilde;ando el conocimiento y la verdad y azuzando las emociones m&aacute;s b&aacute;sicas y las identidades primarias. Sin embargo, hay un contexto cultural e ideol&oacute;gico m&aacute;s sutil y profundo que favorece esta tendencia.
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades modernas occidentales han adoptado, principalmente, sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos liberales. Incluso aquellos Estados que abogan por una democracia social se han fundido con un tipo de liberalismo que coloca a la libertad individual &mdash;en contraposici&oacute;n al pueblo, la naci&oacute;n o la comunidad&mdash; como el valor m&aacute;s importante alrededor del cual se ha de vertebrar la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social. Vinculada a la libertad individual, adem&aacute;s, se ha consolidado una noci&oacute;n de excelencia que plantea que la competici&oacute;n logra extraer lo mejor de la sociedad en su conjunto. Es decir, se parte de la base de que los individuos, libres, buscando sus intereses propios, y compitiendo en condiciones de igualdad, logran generar la mejor sociedad posible para todos.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en los tipos de desigualdad que ha propiciado esta ideolog&iacute;a, especialmente en ausencia de regulaci&oacute;n estatal y moral &mdash;los dos marcos que Adam Smith consideraba esenciales para que la mano invisible operara beneficiosamente&mdash;, estos planteamientos han engendrado una din&aacute;mica cultural propia: el antagonismo normativo.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de antagonismo normativo relacional, que no solo describe, sino que prescribe comportamientos, tiene diferentes ramificaciones. Por un lado, los diferentes subsistemas sociales han asumido la competici&oacute;n y el conflicto como principios articuladores de su funcionamiento: el sistema jur&iacute;dico enfrenta acusaci&oacute;n y defensa, as&iacute; como partes enfrentadas, para lograr la verdad y la justicia; la econom&iacute;a se basa en la competencia por los mejores precios, productos y servicios; la pol&iacute;tica de los partidos, tanto la interna como la externa, nutre la competici&oacute;n entre facciones para supuestamente lograr las mejores ideas y propuestas; los medios de comunicaci&oacute;n compiten por audiencias y explotan el conflicto visceral para conectar con el gran p&uacute;blico; la academia se vertebra sobre la competencia para plazas, proyectos y becas; incluso los movimientos sociales hacen de la lucha y la confrontaci&oacute;n su estrategia central para lograr derechos (Karlberg, 2004; Garc&iacute;a-Magari&ntilde;o, 2017).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, este clima cultural se ha convertido en un caldo de cultivo propicio del que emergen ciertas tendencias que amenazan la convivencia y debilitan la democracia, tales como la xenofobia y otras formas de prejuicios, la desinformaci&oacute;n, la radicalizaci&oacute;n violenta, los discursos de odio y la misma la polarizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, desde la d&eacute;cada de los 60, las estrategias de m&aacute;rquetin pol&iacute;tico han incluido una suerte de polarizaci&oacute;n inducida para encontrar nichos electorales diferenciados. Esta estrategia, cuando las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas eran algo que ocurr&iacute;a cada varios a&ntilde;os por un per&iacute;odo corto antes de las elecciones, se pod&iacute;a absorber como un residuo sin demasiada importancia que el cuerpo social metabolizaba. Sin embargo, desde que, por un lado, se televisan y graban los debates parlamentarios y, por el otro, se reducen los per&iacute;odos entre elecciones y se alargan los per&iacute;odos de campa&ntilde;a, la polarizaci&oacute;n dej&oacute; de poderse asimilar.
    </p><p class="article-text">
        Las campa&ntilde;as basadas en la polarizaci&oacute;n, adem&aacute;s, utilizaban los canales de los medios de comunicaci&oacute;n de masas para ampliar las audiencias. Sin minusvalorar su impacto en la opini&oacute;n p&uacute;blica y su poder de influencia, estos medios, a partir del siglo XXI, han sido desbordados por dos nuevos instrumentos que amplifican casi infinitamente la capacidad de persuadir y de propagar mensajes: las redes sociales y los sistemas de inteligencia artificial. Las primeras enganchan intencionalmente a las personas en entornos de resonancia donde la sugesti&oacute;n crece con el tiempo dedicado a ellas. Los segundos multiplican exponencialmente los mensajes y aumentan quir&uacute;rgicamente la punter&iacute;a para llegar a quien se pretende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico parece claro. Ahora es necesario un debate p&uacute;blico racional y sosegado para encontrar soluciones. Probablemente, el tono ecu&aacute;nime en s&iacute; sea parte de la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio García-Magariño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salud-democratica-antagonismo-normativo-redes-algoritmicas_129_13281632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gran paradoja: defender el interés nacional requiere mayor gobernanza global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gran-paradoja-defender-interes-nacional-requiere-mayor-gobernanza-global_129_13161083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a72136f7-e613-4169-92c9-6916e9927daf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gran paradoja: defender el interés nacional requiere mayor gobernanza global"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ataque ilegal a dos contra el cruel régimen de los ayatolás de Irán ha desencadenado una serie de problemas multifacéticos que pueden desestabilizar por completo el orden internacional. El mundo observa impávido otra vez: dolor, sufrimiento y parálisis internacional</p></div><p class="article-text">
        La reforma de la arquitectura internacional, hist&oacute;ricamente, se ha considerado un lujo que debe acometerse en momentos de paz y prosperidad. Sin embargo, la rabiosa actualidad del mundo contempor&aacute;neo se lleva a&ntilde;os empe&ntilde;ando en transmitirnos lo contrario: en ausencia de instrumentos pol&iacute;ticos internacionales efectivos, no hay reacci&oacute;n efectiva posible ante problemas de dimensiones &eacute;picas, cuyas soluciones parecen obvias para la mayor parte de la poblaci&oacute;n, pero que no llegan por falta de voluntad pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis financiera que explot&oacute; en Estados Unidos en el 2008 se expandi&oacute; r&aacute;pidamente por el mundo y se transform&oacute; en una gran crisis econ&oacute;mica global, que inspir&oacute; a los l&iacute;deres pol&iacute;ticos m&aacute;s importantes del planeta a reunirse, en reiteradas ocasiones, para, en palabras de Sarkozy, &ldquo;refundar el capitalismo&rdquo;. Tal refundaci&oacute;n de la gobernanza econ&oacute;mica mundial, no obstante, nunca lleg&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s, durante las revueltas que sacudieron a gran parte del mundo isl&aacute;mico conocidas como la <em>Primavera &Aacute;rabe</em>, diversos estados usaron el aparato militar para reprimir duramente a su poblaci&oacute;n, ante la mirada at&oacute;nita de la opini&oacute;n p&uacute;blica informada. El Consejo de Seguridad de la ONU, salvo en el caso libio &mdash;cuyo desenlace requiere su propia historia&mdash;, estuvo paralizado por vetos cruzados de sus miembros permanentes. Una de las m&uacute;ltiples consecuencias de dicha violencia fue la crisis de refugiados, principalmente procedentes de Siria, que afect&oacute; a Europa en el 2014. En esa ocasi&oacute;n, se observ&oacute; que la misma Uni&oacute;n Europea, s&iacute;mbolo de gobernanza supranacional efectiva, en materia de pol&iacute;tica exterior y seguridad no estaba lo suficientemente integrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La siguiente gran crisis, la de la Covid-19, unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, aprision&oacute; a la humanidad en uno de los mayores experimentos pol&iacute;ticos y sociales en tiempo real conocidos. El virus no conoc&iacute;a fronteras y la protecci&oacute;n de cada persona y pa&iacute;s depend&iacute;a de una protecci&oacute;n sist&eacute;mica. No obstante, a pesar de los estallidos ef&iacute;meros de conciencia sobre la naturaleza comunitaria e interconectada de los problemas, as&iacute; como de las soluciones requeridas, que condujeron a personalidades como Gordon Brown a proclamar la necesidad de una &ldquo;forma temporal de gobierno mundial&rdquo;, la reforma internacional nunca lleg&oacute;. De hecho, la carrera por la vacuna pas&oacute; de ser un gran proyecto colectivo a una lucha entre naciones y farmac&eacute;uticas por hacerse antes con un ant&iacute;doto para su poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque seguramente la pandemia haya sido el principal y desaprovechado potencial revulsivo de la gran restructuraci&oacute;n requerida del sistema de gobernanza global&mdash;desde la misma concepci&oacute;n de las Naciones Unidas&mdash;, la invasi&oacute;n rusa de Ucrania supuso una nueva sacudida. Las noticias, en tiempo real, relataban la ruptura impune de las m&aacute;s m&iacute;nimas normas del derecho internacional p&uacute;blico que apuntalan el sistema de seguridad colectiva del que forman parte tanto Rusia, como Ucrania, Estados Unidos y los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea: la no agresi&oacute;n y el respeto de la soberan&iacute;a nacional. De nuevo, la ONU en general y el Consejo de Seguridad en particular &mdash;el &uacute;nico mecanismo autorizado, m&aacute;s all&aacute; de la leg&iacute;tima defensa, para usar la fuerza a fin de detener una agresi&oacute;n&mdash; paralizados.
    </p><p class="article-text">
        Desafortunadamente, el relato contin&uacute;a. Sin que la guerra inducida por Rusia haya terminado, el atentado atroz de Ham&aacute;s desat&oacute; una reacci&oacute;n de Israel de dimensiones desconocidas para la mayor parte de esta generaci&oacute;n, al menos en Occidente, contra la indefensa poblaci&oacute;n de Gaza y, en menor medida, del L&iacute;bano. Y el mundo mirando, tanto la destrucci&oacute;n de una poblaci&oacute;n como la inoperatividad de todos los instrumentos internacionales para la protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n civil de los excesos de un estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, dos nuevas agresiones impunes del derecho internacional p&uacute;blico m&aacute;s b&aacute;sico han golpeado la actualidad: una intervenci&oacute;n unilateral de Estados Unidos en Venezuela, rompiendo la soberan&iacute;a de un estado &mdash;con un gobierno m&aacute;s o menos leg&iacute;timo, pero esta es otra cuesti&oacute;n&mdash;; y un ataque ilegal a dos sobre el cruel r&eacute;gimen de los ayatol&aacute;s de Ir&aacute;n, que ha desencadenado una serie de problemas multifac&eacute;ticos que pueden desestabilizar por completo el orden internacional. El mundo observando imp&aacute;vido otra vez: dolor, sufrimiento y par&aacute;lisis internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una mirada superficial de todo este panorama probablemente lleve a la conclusi&oacute;n, parcialmente correcta, de que es el resultado de que cada pa&iacute;s busca su propio inter&eacute;s, porque lo que domina el mundo es la fuerza y no las normas internacionales que nos hemos dado. Sin embargo, al rascar m&aacute;s all&aacute; de la superficie, se llega a otra conclusi&oacute;n que es la que se conecta con la paradoja enunciada arriba. Una mirada sofisticada del inter&eacute;s nacional m&aacute;s burdo pone de relieve que para que un pa&iacute;s salvaguarde su bienestar a medio plazo, en un mundo interconectado, complejo, comprimido, con problemas entreverados de maneras extremadamente sutiles, cualquier problema que afecte al resto, ya sea econ&oacute;mico o violento, pronto le afectar&aacute; negativamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, reformar la arquitectura de gobernanza global a la luz del principio del bien com&uacute;n, la prosperidad colectiva, la justicia, la sostenibilidad y la paz internacional no ha de considerarse un acto altruista, fruto del idealismo ut&oacute;pico, sino una imperiosa necesidad para asegurar la viabilidad pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social &mdash;el inter&eacute;s nacional bien entendido&mdash; de cualquier pa&iacute;s, ya sea Estados Unidos, Israel, Rusia o Ir&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no se avanza en esa direcci&oacute;n, que est&aacute; recogida en el nunca activado art&iacute;culo 109 de la misma carta de las Naciones Unidas, perderemos todas las personas, organizaciones y naciones del planeta. Ya no es un lujo; es cuesti&oacute;n de supervivencia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio García-Magariño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gran-paradoja-defender-interes-nacional-requiere-mayor-gobernanza-global_129_13161083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 19:41:56 +0000]]></pubDate>
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