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    <title><![CDATA[elDiario.es - Concha Curiel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/concha-curiel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Concha Curiel]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La guerra de las chumberas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra-chumberas_129_13185268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acade071-1e60-4d11-8b9f-b2dc630dd51d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de las chumberas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué está pasando? ¿Cómo es posible que mientras el mundo se prepara para la escasez de agua, aquí se arranca una de las pocas plantas capaces de resistirla y generar recursos y valor?</p></div><p class="article-text">
        Juan P&eacute;rez Cuesta, un agricultor de Jumilla recibi&oacute; hace unas semanas una orden de la Comunidad Aut&oacute;noma de Murcia: le obligan a arrancar antes del 2 de mayo su plantaci&oacute;n de chumberas, cuidadas durante a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos cuenta conmocionado lo que para &eacute;l es una pesadilla: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; ha podido pasar&hellip; la orden dice que las chumberas son una planta invasora pero aqu&iacute; las chumberas se cultivan desde siempre. Mis abuelos ya ten&iacute;an su huerto. Los higos los com&iacute;a la familia, las pencas se las echaban al ganado y el sobrante se vend&iacute;a&hellip; Pero de unos a&ntilde;os para ac&aacute; la cosa no est&aacute; clara: lo mismo unos dicen que hay ayudas de la Uni&oacute;n Europea, que la administraci&oacute;n deniega el cambio de cultivo o, como a m&iacute;, nos obligan a arrancar el huerto. Luego vas al Mercadona y ves higos chumbos envasados que vienen de Andaluc&iacute;a y del Per&uacute;. Con todo esto, al final, la gente se siente insegura y tiene miedo de invertir y luego perderlo todo, y prefieren dejar la tierra de secano muerta&hellip; sin nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su caso de no es una excepci&oacute;n: en Andaluc&iacute;a, Extremadura y Levante se repiten decisiones similares con denegaciones de cambio de cultivo y &oacute;rdenes de eliminaci&oacute;n. Mientras la FAO con el respaldo cient&iacute;fico internacional se&ntilde;ala la chumbera como planta clave frente a la sequ&iacute;a y la desertificaci&oacute;n, en Espa&ntilde;a su cultivo se bloquea en la pr&aacute;ctica por una err&oacute;nea aplicaci&oacute;n de la normativa sobre especies invasoras.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando? &iquest;C&oacute;mo es posible que mientras el mundo se prepara para la escasez de agua, aqu&iacute; se arranca una de las pocas plantas capaces de resistirla y generar recursos y valor?
    </p><p class="article-text">
        Para entender esta contradicci&oacute;n hay que retroceder cinco siglos. La chumbera, originaria de M&eacute;xico, fue de las primeras plantas que vinieron a Espa&ntilde;a desde Am&eacute;rica en el siglo XVI. Desde entonces se ha expandido y arraigado en el territorio hasta formar parte del paisaje, del patrimonio cultural y de la memoria rural de amplias zonas de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos ha convivido en dos formas: como arbusto silvestre, creciendo en bordes de caminos, laderas y bancales abandonados, y como cultivo vinculado a la econom&iacute;a local tradicional. Apenas requer&iacute;a cuidados. Crec&iacute;a sin riego, se utilizaba como linde natural, refugio de animales y forraje para el ganado. Sus frutos, los higos chumbos, se destinaban al autoconsumo y al comercio local.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue durante quinientos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a y en buena parte del Mediterr&aacute;neo hasta finales de los 90 del siglo pasado cuando la FAO (organismo de las Naciones Unidas encargado de la agricultura y la alimentaci&oacute;n) ante el avance de la sequ&iacute;a, la desertificaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n de los suelos, comenz&oacute; a preguntarse qu&eacute; cultivos podr&iacute;an sostener la alimentaci&oacute;n y la econom&iacute;a en el futuro. En esa b&uacute;squeda, su mirada se pos&oacute; sobre una planta a la que, salvo en M&eacute;xico, donde forma parte de la dieta tradicional, apenas se le hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n. Esta planta es la chumbera (Opuntia Ficus Indica).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a en esa planta que la hacia tan especial? La respuesta est&aacute; en su biolog&iacute;a. La chumbera posee un metabolismo fotosint&eacute;tico singular (CAM) que le permite captar CO&#8322; por la noche, cuando la temperatura es m&aacute;s baja y la humedad mayor. Durante el d&iacute;a mantiene sus estomas cerrados, reduciendo al m&iacute;nimo la p&eacute;rdida de agua. A ello se suma una morfolog&iacute;a altamente eficiente: tallos transformados en pencas que almacenan agua, hojas reducidas a espinas que limitan la transpiraci&oacute;n y un sistema de ra&iacute;ces superficiales y extendidas que aprovecha al m&aacute;ximo cada lluvia. Es, en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, un organismo dise&ntilde;ado para sobrevivir donde otros fracasan, un aut&eacute;ntico &ldquo;pozo bot&aacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el extraordinario valor de la chumbera no est&aacute; &uacute;nicamente en su resistencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, la comunidad cient&iacute;fica y acad&eacute;mica internacional intensific&oacute; su estudio. La FAO impuls&oacute; la red CACTUSNET, dedicada a la investigaci&oacute;n y desarrollo de los cactus como recurso estrat&eacute;gico en zonas &aacute;ridas. En 2017, la organizaci&oacute;n dio un paso m&aacute;s y se&ntilde;al&oacute; a la chumbera como &ldquo;la planta del futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No era una declaraci&oacute;n ret&oacute;rica. De la chumbera se aprovecha todo: pencas, frutos, pieles y semillas. Sus aplicaciones abarcan desde la alimentaci&oacute;n humana y animal hasta la industria farmac&eacute;utica, nutrac&eacute;utica y cosm&eacute;tica. Se investiga su uso en la producci&oacute;n de biog&aacute;s, biopl&aacute;sticos, nuevos materiales textiles o sistemas de potabilizaci&oacute;n de agua. Pero su valor va m&aacute;s all&aacute;: en las zonas &aacute;ridas, que ya ocupan cerca del 40% de la superficie terrestre y donde viven m&aacute;s de 2.000 millones de personas, la chumbera se perfila como un aut&eacute;ntico motor de desarrollo, un potente recurso contra la pobreza de muchas poblaciones. Adem&aacute;s de generar alimento y recursos, contribuye a regenerar suelos degradados y a capturar carbono de la atm&oacute;sfera. El potencial de la chumbera no deja de expandirse.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, mientras el mundo impulsa la chumbera como cultivo del futuro, en Espa&ntilde;a bajo la calificaci&oacute;n generalista de &ldquo;especie invasora&rdquo; algunas administraciones impiden su cultivo y ordenan su eliminaci&oacute;n. Incurrimos as&iacute; en la extraordinaria paradoja de que para proteger el medio ambiente en Espa&ntilde;a se erradica el cultivo que la comunidad internacional de manera global impulsa para conservarlo
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la perplejidad e impotencia que sienten el agricultor Juan L&oacute;pez, de Jumilla (Murcia) y otros muchos agricultores cuando la Administraci&oacute;n les deniega la posibilidad de plantar chumberas o, si ya las tienen, les obliga a arrancarlas. Una situaci&oacute;n que resulta a&uacute;n m&aacute;s desconcertante porque, al mismo tiempo, saben a ciencia cierta que el cultivo de la chumbera est&aacute; permitido en Espa&ntilde;a, que forma parte del sistema agrario tradicional y que sus frutos, los higos chumbos, viven un momento de auge, con presencia creciente en supermercados y tiendas delicatessen.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante un problema que no es menor ni anecd&oacute;tico, sino estructural: un atasco jur&iacute;dico y administrativo que est&aacute; bloqueando el desarrollo de la chumbera en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; ocurriendo es esto:
    </p><p class="article-text">
        Hasta 2013, a&ntilde;o en que se crea el Cat&aacute;logo de Especies Ex&oacute;ticas Invasoras, en Espa&ntilde;a no exist&iacute;a ning&uacute;n conflicto con la chumbera. Conviv&iacute;an dos realidades sin problema: por un lado, la planta silvestre, integrada en el paisaje; por otro, la chumbera cultivada, presente desde hace siglos como parte del sistema agrario.
    </p><p class="article-text">
        Solo en casos puntuales, en entornos especialmente sensibles, como el Parque Nacional de Do&ntilde;ana o peque&ntilde;as islas mediterr&aacute;neas como Tabarca o las Columbretes, se detect&oacute; que la chumbera en estado silvestre pod&iacute;a afectar a especies aut&oacute;ctonas. En esos contextos concretos, la administraci&oacute;n actu&oacute; con criterio, recomendando su control o eliminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n cambia en 2013, cuando la chumbera se incluye en el Cat&aacute;logo. Hicimos una pregunta al Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica, para que nos explicaran los criterios de inclusi&oacute;n de esta planta en la lista, sin conseguir respuesta.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, algunas administraciones comienzan a aplicar la etiqueta de &ldquo;invasora&rdquo; de forma indiscriminada a todas las chumberas, sin distinguir entre realidades completamente distintas. Se est&aacute; tratando igual a la chumbera que crece de forma espont&aacute;nea y silvestre en el medio natural, que en determinados puede requerir control, y la chumbera cultivada, plantada y mantenida como explotaci&oacute;n agr&iacute;cola.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de distinci&oacute;n es el n&uacute;cleo del problema.
    </p><p class="article-text">
        Porque la propia norma es muy clara: el r&eacute;gimen de especies invasoras no se aplica a los recursos fitogen&eacute;ticos con valor para la agricultura y la alimentaci&oacute;n. Es decir, el propio marco legal reconoce que no todas las chumberas son invasoras. Lo distingue expresamente. Las chumberas de cultivo, en tanto que recursos fitogen&eacute;ticos, no son invasoras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema, por tanto, no est&aacute; en la ley, sino en c&oacute;mo se est&aacute; aplicando.
    </p><p class="article-text">
        Las administraciones act&uacute;an como si toda chumbera fuera invasora por definici&oacute;n, sin analizar caso por caso, sin atender a su naturaleza de cultivo, y sin aplicar la excepci&oacute;n prevista en la propia norma. El resultado es una aplicaci&oacute;n autom&aacute;tica, indiscriminada y jur&iacute;dicamente improcedente.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se produce el atasco. Por un lado, una norma que distingue. Por otro, una pr&aacute;ctica administrativa que no distingue. Entre ambas los agricultores y proyectos quedan atrapados en una inseguridad jur&iacute;dica total: no pueden plantar, no pueden mantener sus cultivos y, en muchos casos, se ven obligados a arrancarlos. Todo ello, adem&aacute;s, en un escenario incoherente, sin un criterio claro, donde otras plantaciones de chumberas s&iacute; se admiten, e incluso se protegen como es el caso de Canarias.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es desconcierto y miedo. Como explica Juan, agricultor de Jumilla, muchos prefieren no arriesgarse y dejan la tierra de secano sin cultivar antes que exponerse a perder su inversi&oacute;n y a&ntilde;os de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Espa&ntilde;a se encuentra en una posici&oacute;n contradictoria en la que dispone de un marco legal que permite, apoya e incluso en ocasiones protege normativamente el cultivo de chumberas y al mismo tiempo lo bloquea en la pr&aacute;ctica mediante una interpretaci&oacute;n err&oacute;nea o simplificada de la norma que regula las especies invasoras.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es, precisamente, lo que est&aacute; impidiendo avanzar.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, esta situaci&oacute;n kafkiana tiene margen de correcci&oacute;n. El Cat&aacute;logo de Especies Ex&oacute;ticas Invasoras, como reconoce la propia norma, es un instrumento abierto y revisable. En esa v&iacute;a trabajan ya un grupo de estudio interdisciplinar formado por juristas y t&eacute;cnicos medioambientales, que analizan c&oacute;mo reconducir la interpretaci&oacute;n actual y poner fin a un escenario desesperante que genera frustraci&oacute;n, alimenta la inseguridad jur&iacute;dica y disuade a los agricultores de invertir por miedo a perderlo todo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el terreno de Jumilla, las chumberas de Juan L&oacute;pez siguen en pie. Son plantas resistentes. Probablemente sobrevivan a las condiciones m&aacute;s extremas. Lo que tambi&eacute;n esperamos es que sobrevivan a la interpretaci&oacute;n de una norma. Muchas otras no han tenido esa suerte.
    </p><p class="article-text">
        Porque aqu&iacute; no se est&aacute; decidiendo solo el destino de una plantaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; decidiendo algo m&aacute;s profundo: si la chumbera en Espa&ntilde;a va a ser tratada como una amenaza que hay que erradicar o como una herramienta clave para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia no es menor. Mientras a escala internacional la chumbera se consolida como un recurso fitogen&eacute;tico estrat&eacute;gico, en Espa&ntilde;a su ambigua consideraci&oacute;n no solo genera incertidumbre e inseguridad jur&iacute;dica, sino que imposibilita su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n que se adopte marcar&aacute; algo m&aacute;s que el destino de una especie. Definir&aacute; si Espa&ntilde;a se alinea con las soluciones que hoy se impulsan a escala global o si queda atrapada en un escenario ca&oacute;tico de confusi&oacute;n, desigualdad e inseguridad que, lejos de proteger, nos dejar&aacute; atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El desierto no ha podido con la chumbera. La Administraci&oacute;n a&uacute;n est&aacute; por ver. La esperanza resiste.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Concha Curiel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra-chumberas_129_13185268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 04:01:59 +0000]]></pubDate>
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