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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Espín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-espin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Espín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El jabalí en los medios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/jabali-medios-especismo-clasismo-plagas-especies-invasoras_132_13195645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71a9758d-e63f-477b-b867-f3946899353b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El jabalí en los medios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jabalí: ¿una amenaza ecológica, una plaga mortal, un monstruo invencible, un ejército que se apodera de España, una especie invasora, un inmigrante? </p></div><p class="article-text">
        Nuestro <a href="https://scholarlypublishingcollective.org/uip/jane/article-abstract/15/2/177/404338/Boars-in-the-Media-and-Trans-Species-Hate-Speech" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">estudio</a> al respecto del jabal&iacute;, publicado en la <a href="https://scholarlypublishingcollective.org/uip/jane" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">JAE - </a><a href="https://scholarlypublishingcollective.org/uip/jane" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Journal of Animal Ethics</em></a> <em>(Revista de &Eacute;tica Animal, </em>publicada por la <a href="https://www.press.uillinois.edu/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">University of Illinois Press</a> en colaboraci&oacute;n con el <a href="https://www.oxfordanimalethics.com/about-the-centre/jose-ferrater-mora/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Centro Ferrater Mora Oxford para la &Eacute;tica Animal</a>), muestra que los medios lo retratan de forma sensacionalista, anticient&iacute;fica y contradictoria, mezclando alarmismo, prejuicio y ficci&oacute;n, y que incluso las im&aacute;genes aparentemente &ldquo;inofensivas&rdquo; pueden tener efectos sociales inesperados. 
    </p><p class="article-text">
        Tras analizar m&aacute;s de un centenar de art&iacute;culos (enero de 2021&ndash;enero de 2024) en los cuatro diarios digitales m&aacute;s le&iacute;dos de Espa&ntilde;a, observamos que el discurso medi&aacute;tico lo convierte en chivo expiatorio y lo trata como si fuera una plaga y una &ldquo;especie invasora&rdquo;, atribuy&eacute;ndole rasgos propios de los humanos: un villano malvado, con agencia y una supuesta agenda de destrucci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una amenaza ecol&oacute;gica, social y econ&oacute;mica?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El crecimiento poblacional de los jabal&iacute;es en Espa&ntilde;a se describe en los medios como alarmante. Sin embargo, pese a las advertencias de la comunidad cient&iacute;fica que subraya el papel ecol&oacute;gico clave del jabal&iacute;, incluso como aliado frente a los incendios forestales, los medios lo han convertido en el villano oficial del campo y la naturaleza. Lo hacen, adem&aacute;s, sin precisar qu&eacute; da&ntilde;os concretos causa, sin aportar datos verificables ni situar los conflictos en un contexto hist&oacute;rico y territorial. El resultado es un animal complejo reducido a la etiqueta de &ldquo;plaga&rdquo;. Una etiqueta que, seg&uacute;n numerosos investigadores, no solo es simplista, sino tambi&eacute;n cient&iacute;ficamente injustificada. En Catalunya, ni siquiera contamos con estudios de fondo que demuestren que el jabal&iacute; sea una amenaza para los ecosistemas, como recuerda Joan Real, del <a href="https://www.ub.edu/irbio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">IRBio</a>. Por su parte, Tom&agrave;s Marqu&egrave;s i Bonet (<a href="https://www.icrea.cat/ca/comunitat/institucions-acollida/166/universitat-pompeu-fabra/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ICREA-UPF</a>) lo resume sin rodeos: el jabal&iacute; no es el problema; el problema es el desequilibrio que hemos creado los humanos, al que la especie solo se adapta.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con los art&iacute;culos que alertan sobre riesgos para la salud p&uacute;blica: se repiten f&oacute;rmulas vagas, como que &ldquo;transmiten enfermedades&rdquo; o &ldquo;provocan graves problemas de salud&rdquo;, sin datos, contexto ni proporciones. Los ataques directos a personas son extraordinariamente raros, pero se amplifican con un tono abiertamente alarmista. A eso se suma el retrato del jabal&iacute; como amenaza econ&oacute;mica, casi siempre ligado a los da&ntilde;os en cultivos y a la idea de un futuro rural en permanente peligro, m&aacute;s construido en base a titulares inquietantes que a un an&aacute;lisis serio.
    </p><h2 class="article-text">Matar como gesti&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n medi&aacute;tica del jabal&iacute; como amenaza ambiental, social y econ&oacute;mica casi omnipresente convence al p&uacute;blico de que la matanza se perciba como algo l&oacute;gico, incluso necesario. No es casual: la eliminaci&oacute;n de especies etiquetadas como &ldquo;plagas&rdquo; o &ldquo;invasoras&rdquo; es una pr&aacute;ctica de gesti&oacute;n habitual, y buena parte de los art&iacute;culos presentan la caza como herramienta imprescindible para &ldquo;controlar&rdquo; la poblaci&oacute;n. Sin embargo, ni siquiera existe consenso cient&iacute;fico sobre su eficacia; al contrario, se ha observado que una mayor presi&oacute;n cineg&eacute;tica puede disparar las tasas de reproducci&oacute;n y hacer crecer a&uacute;n m&aacute;s las poblaciones. El protagonismo de la caza como soluci&oacute;n no solo delata el peso de los intereses econ&oacute;micos del sector y de la industria c&aacute;rnica, sino que tambi&eacute;n consagra la visi&oacute;n profundamente antropoc&eacute;ntrica de dominio sobre otras especies: los humanos tenemos derecho a ordenar, a golpe de escopeta, qui&eacute;n merece vivir y qui&eacute;n no.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo claro es <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/jabalies-peste-porcina_132_12829685.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caso reciente de la Peste Porcina Africana (PPA) en el Parque Natural de Collserola</a>, en Barcelona. Los brotes amenazan la industria c&aacute;rnica, por lo que, en vez de afrontar el problema de la ganader&iacute;a intensiva -foco de insalubridad, brotes de enfermedades y tortura animal-, la respuesta incuestionada es mantener las granjas y seguir matando a los jabal&iacute;es silvestres. Y esta l&oacute;gica se aplica tambi&eacute;n a especies que no son consideradas como &ldquo;plaga&rdquo; o &ldquo;invasoras&rdquo;, como es el caso del lobo ib&eacute;rico, en estado cr&iacute;tico de conservaci&oacute;n debido a la presi&oacute;n cineg&eacute;tica asociada a su supuesto impacto en la ganader&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;El jabal&iacute;, un invasor espa&ntilde;ol?</h2><p class="article-text">
        Aunque es una especie originaria del Mediterr&aacute;neo y el propio Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica no lo considera una &ldquo;especie ex&oacute;tica invasora&rdquo; (2023), al jabal&iacute; se le presenta una y otra vez como un &ldquo;invasor&rdquo;. Adem&aacute;s, no solo lo pintan como invasor ecol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n civilizacional: cuando aparece en calles, campos de golf o playas, sus simples avistamientos se viven como una intromisi&oacute;n intolerable, casi como una agresi&oacute;n a la propiedad privada. Esa etiqueta se apoya en una dicotom&iacute;a muy asumida entre especies nativas y ex&oacute;ticas: las primeras se idealizan como &ldquo;buenas&rdquo; y merecedoras de protecci&oacute;n, las segundas se demonizan como fuerzas externas que amenazan la biodiversidad. El resultado es que, en el discurso medi&aacute;tico, cualquier especie percibida como &ldquo;mala&rdquo; acaba metida en el saco de las &ldquo;invasoras&rdquo;, aunque no lo sea, como pasa con el jabal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, los medios retoman un vocabulario militarista que tiene similitudes con el discurso referido a las &ldquo;especies invasoras&rdquo;, diciendo, por ejemplo, que los jabal&iacute;es &ldquo;asaltan&rdquo;, &ldquo;arrasan&rdquo; y se desplazan &ldquo;en ej&eacute;rcito&rdquo;. A los jabal&iacute;es, supuestamente malignos, los describen como monstruos: sus avistamientos se narran como una &ldquo;pesadilla&rdquo; o una &ldquo;situaci&oacute;n abrumadora&rdquo;, llam&aacute;ndoles &ldquo;depredadores temibles y consumados&rdquo; o, directamente, &ldquo;monstruos&rdquo;, y describi&eacute;ndolos f&iacute;sicamente de manera aterradora, con &ldquo;afiladas fauces&rdquo; y tama&ntilde;o &ldquo;descomunal&rdquo;, con &ldquo;mand&iacute;bulas torcidas&rdquo; para &ldquo;devorar&rdquo;. Igual que en las narrativas sobre la sobreabundancia de fauna, el debate p&uacute;blico sobre migraci&oacute;n se apoya a menudo en estereotipos m&aacute;s que en datos, presentando a las personas migrantes como amenazas o delincuentes cuando, en realidad, solo buscan mejores oportunidades.
    </p><h2 class="article-text">El jabal&iacute;, antropomorfizado</h2><p class="article-text">
        Los medios antropomorfizan<em> </em>a los jabal&iacute;es, es decir, les atribuyen rasgos o comportamientos humanos, como el ocio y el disfrute refinado. Se les describe &ldquo;disfrutando de un chapuz&oacute;n en el oc&eacute;ano&rdquo; o &ldquo;disfrutando de una cena en el barrio m&aacute;s elegante de Marbella&rdquo;. Un recurso literario que los humaniza con humor solo para ridiculizarlos: se r&iacute;en de ellos mientras los se&ntilde;alan como problema.
    </p><p class="article-text">
        Estas im&aacute;genes, lejos de ser inocentes, reproducen l&oacute;gicas similares a la deshumanizaci&oacute;n, la comparaci&oacute;n de humanos con animales como herramienta para oprimir grupos humanos. En la propaganda y la guerra se utiliza para atribuir a un grupo falta de racionalidad, moralidad o capacidad de acci&oacute;n, trivializando sus vidas. La deshumanizaci&oacute;n construye un &ldquo;ellos&rdquo; irracional, peligroso o contaminante frente a un &ldquo;nosotros&rdquo; civilizado, y as&iacute; se facilita que la violencia contra &ldquo;ellos&rdquo; parezca aceptable.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuando se presenta a los jabal&iacute;es &ldquo;invadiendo&rdquo; la ciudad, se activan las mismas met&aacute;foras que se usan contra personas migrantes, descritas como oleadas, plagas o delitos ambulantes. Cuando Vox habla de una supuesta &ldquo;invasi&oacute;n migratoria&rdquo;, recicla el mismo marco con el que los medios demonizan a los jabal&iacute;es, presentando a las personas migrantes como seres malignos y con una agenda de destrucci&oacute;n a la par que la de los jabal&iacute;es. Empleando el mismo vocabulario para referirse a los jabal&iacute;es y a las personas migrantes, los medios los equiparan, con el peligroso efecto de deshumanizar a las personas migrantes.
    </p><h2 class="article-text">Reflexiones finales y preguntas</h2><p class="article-text">
        Los medios describen a los jabal&iacute;es como desvergonzados o incivilizados. Es cierto que est&aacute;n entre los animales m&aacute;s inteligentes, con capacidades cognitivas que se equiparan a las de un ni&ntilde;o de tres o cuatro a&ntilde;os. &iquest;Pero, juzgar&iacute;amos a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o por falta de civismo? Igual que un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os, el jabal&iacute; no comprende su impacto social o ecol&oacute;gico ni los l&iacute;mites urbanos que lo rodean; estos son conceptos humanos, parciales y relativos, incluso en la propia comunidad cient&iacute;fica. Pero la gran diferencia entre el jabal&iacute; y el ni&ntilde;o es que, pese a tener capacidad de sufrir e inteligencia comparable, la sociedad apenas otorga consideraci&oacute;n moral al jabal&iacute;: no hay protecci&oacute;n legal ni servicios de bienestar para jabal&iacute;es. Por el contrario, su vida se reduce a un precio en el mercado: unos pocos euros por matarlo.
    </p><p class="article-text">
        El apuro del jabal&iacute; es doble. Es humanizado para exigirle est&aacute;ndares morales humanos, como si fuera responsable de sus actos, mientras que, por ser un animal no humano, se le niegan derechos b&aacute;sicos. Humano para ser juzgado y animal para ser castigado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para asegurar un futuro en Espa&ntilde;a m&aacute;s justo, tanto hacia los animales no humanos como hacia los humanos, debemos gestionar la fauna con criterios cient&iacute;ficos y una visi&oacute;n ecol&oacute;gica integral, reconociendo el papel del jabal&iacute; en el ecosistema en lugar de tratarlo como &ldquo;plaga&rdquo;. Esto exige un debate p&uacute;blico sin met&aacute;foras deshumanizadoras ni comparaciones especistas y clasistas, marcos legales que tengan en cuenta la capacidad de sufrir de los animales y limiten la violencia contra ellos, y un cambio cultural donde cuestionemos nuestras propias responsabilidades como especie. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Rivera González, María Espín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/jabali-medios-especismo-clasismo-plagas-especies-invasoras_132_13195645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 04:01:54 +0000]]></pubDate>
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