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    <title><![CDATA[elDiario.es - Leocadio Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/leocadio-martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Leocadio Martín]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El crucero del miedo: lo que la crisis del ‘Hondius’ dice de nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/crucero-miedo-crisis-hondius-dice_132_13208641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dae6d6cc-0b06-433d-bd32-9f252cd2eeac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El crucero del miedo: lo que la crisis del ‘Hondius’ dice de nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una emergencia sanitaria se convierte en disputa política, la población deja de procesar información sanitaria y empieza a procesar información tribal. La pregunta deja de ser “¿cuál es mi riesgo real?” para convertirse en “¿quién tiene la culpa?”</p><p class="subtitle">El director del la OMS escribe una carta a la población de Tenerife: “Esto no es otro COVID-19, el riesgo del hantavirus sigue siendo bajo”
</p></div><p class="article-text">
        Un crucero donde se declarado un brote de <strong>hantavirus</strong> navega hacia Canarias. Tres personas han fallecido. El operativo sanitario funciona con protocolo riguroso. Y, sin embargo, lo que domina el espacio p&uacute;blico no es la informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica sino algo bastante m&aacute;s antiguo: <strong>el miedo, la culpa y la b&uacute;squeda de un responsable</strong>. Lo que sigue no es un juicio sobre qui&eacute;n act&uacute;a mejor o peor. Es una reflexi&oacute;n desde la psicolog&iacute;a sobre lo que esta crisis revela de nosotros como sociedad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El p&aacute;nico colectivo y sus reglas</strong></h2><p class="article-text">
        Los soci&oacute;logos lo denominan <strong>p&aacute;nico moral</strong>: la reacci&oacute;n desproporcionada de una sociedad ante una amenaza que se percibe como existencial, aunque los datos digan otra cosa. El hantavirus de los Andes &mdash;la cepa del <em><strong>MV Hondius</strong></em>, la &uacute;nica variante transmisible entre humanos&mdash; tiene una capacidad de contagio muy limitada comparada con otros virus respiratorios. El riesgo para la poblaci&oacute;n canaria &mdash;aunque real&mdash; es bajo. Las autoridades sanitarias han activado protocolos de aislamiento rigurosos. Nada de esto importa demasiado cuando nuestro sistema de alarma cerebral ya se ha activado.
    </p><p class="article-text">
        Porque nuestra materia gris no trabaja con estad&iacute;sticas. Lo hace con emociones, y estas se nutren de im&aacute;genes y narrativas. Un crucero, un virus, tres muertos: los ingredientes suficientes para poner en marcha mecanismos que nos han mantenido vivos durante miles de a&ntilde;os, pero que en el siglo XXI pueden llevarnos a reacciones desproporcionadas. Un titular alarmista viaja m&aacute;s r&aacute;pido que una explicaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica pormenorizada.
    </p><p class="article-text">
        Existe un t&eacute;rmino t&eacute;cnico para lo que ocurre cuando el miedo se contagia antes que el virus: <strong>enfermedad psic&oacute;gena masiva</strong>. Se caracteriza por la aparici&oacute;n de comportamientos en un grupo cohesionado de personas sometidas a estr&eacute;s, que se propagan r&aacute;pidamente entre sus miembros aunque no exista una raz&oacute;n proporcional que los justifique. En el caso del <em>Hondius</em> no hablamos de s&iacute;ntomas f&iacute;sicos sino de algo equivalente: el contagio emocional del miedo y la indignaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nosotros y ellos</strong></h2><p class="article-text">
        Los pasajeros del <em>Hondius</em> son turistas que pagaron un crucero de expedici&oacute;n al Atl&aacute;ntico Sur. Son, en la percepci&oacute;n popular, personas con dinero. Y eso activa algo que la psicolog&iacute;a social conoce bien: ante una crisis, la primera pregunta que hace el cerebro no es &ldquo;&iquest;cu&aacute;l es el riesgo real?&rdquo; sino &ldquo;&iquest;esto es cosa de los nuestros o de los otros?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Henri Tajfel demostr&oacute; que los seres humanos tendemos a dividir el mundo en endogrupo &mdash;los nuestros&mdash; y exogrupo &mdash;los otros&mdash; de forma casi autom&aacute;tica, y que esa divisi&oacute;n lleva aparejada una valoraci&oacute;n moral: los nuestros merecen m&aacute;s empat&iacute;a. Cuando los afectados pertenecen a un grupo percibido como privilegiado, la empat&iacute;a cede paso a la indiferencia o al resentimiento encubierto. No se formula en voz alta, pero estructura buena parte de la reacci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa Martha Nussbaum ha se&ntilde;alado la tendencia a culpabilizar &ldquo;hacia arriba&rdquo; &mdash;hacia las &eacute;lites&mdash; como una forma de chivo expiatorio que aparece con regularidad en situaciones de crisis. No es que los pasajeros hayan hecho algo malo. Es que su posici&oacute;n social los convierte en candidatos c&oacute;modos para recibir una hostilidad que, en realidad, tiene otras causas. El chivo expiatorio cumple una funci&oacute;n psicol&oacute;gica precisa: canalizar la angustia difusa hacia un objetivo concreto, lo que produce un alivio temporal, aunque no resuelva nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo que esta din&aacute;mica oscurece es que los pasajeros del <em>Hondius</em> son tambi&eacute;n v&iacute;ctimas de una situaci&oacute;n que no eligieron: el aislamiento prolongado, la incertidumbre sobre su estado de salud y la exposici&oacute;n p&uacute;blica involuntaria, generan un nivel de estr&eacute;s que merece la misma consideraci&oacute;n que cualquier otro.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando el miedo se hace pol&iacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        En pocas horas, la crisis sanitaria del <em>Hondius</em> se ha convertido en un campo de batalla pol&iacute;tico. Esto no es una acusaci&oacute;n a ning&uacute;n partido ni instituci&oacute;n concreta: es un patr&oacute;n que la psicolog&iacute;a observa con regularidad en cualquier democracia ante cualquier crisis. Cuando una emergencia sanitaria se convierte en disputa pol&iacute;tica, la poblaci&oacute;n deja de procesar informaci&oacute;n sanitaria y empieza a procesar informaci&oacute;n tribal. La pregunta deja de ser &ldquo;&iquest;cu&aacute;l es mi riesgo real?&rdquo; para convertirse en &ldquo;&iquest;qui&eacute;n tiene la culpa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre ansiedad colectiva durante epidemias muestra que los niveles elevados de miedo se asocian con mayor hostilidad hacia los grupos percibidos como adversarios y menor disposici&oacute;n al pensamiento matizado. Ya Arist&oacute;teles hablaba del miedo como herramienta de control y manipulaci&oacute;n. El p&aacute;nico, bien gestionado, es funcionalmente &uacute;til para ciertos actores: nos genera atenci&oacute;n, movilizaci&oacute;n y justifica decisiones que en condiciones normales tomar&iacute;amos de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alar esto no es hacer pol&iacute;tica. Es nombrar un mecanismo psicol&oacute;gico documentado, que opera con independencia de qui&eacute;n lo active y en qu&eacute; direcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que har&iacute;amos bien como sociedad</strong></h2><p class="article-text">
        La serenidad no es ingenuidad. Es el estado mental desde el que se toman las mejores decisiones, individuales y colectivas. Y ahora mismo esta situaci&oacute;n exige algo concreto: distinguir entre la se&ntilde;al &mdash;un brote limitado, gestionado con protocolo sanitario preciso&mdash; y el ruido, que es todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El hantavirus no se transmite por el agua ni por el aire en condiciones normales. Ning&uacute;n pasajero abandonar&aacute; el barco sin garant&iacute;as. Los datos disponibles apuntan a un riesgo real pero acotado para la poblaci&oacute;n. Eso no significa que no haya que estar atentos. Significa que la atenci&oacute;n funciona mejor sin miedo a&ntilde;adido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leocadio Martín]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 13:51:09 +0000]]></pubDate>
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