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    <title><![CDATA[elDiario.es - Leocadio Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/leocadio-martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Leocadio Martín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[El crucero del miedo: lo que la crisis del ‘Hondius’ dice de nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/crucero-miedo-crisis-hondius-dice_132_13208641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dae6d6cc-0b06-433d-bd32-9f252cd2eeac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El crucero del miedo: lo que la crisis del ‘Hondius’ dice de nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una emergencia sanitaria se convierte en disputa política, la población deja de procesar información sanitaria y empieza a procesar información tribal. La pregunta deja de ser “¿cuál es mi riesgo real?” para convertirse en “¿quién tiene la culpa?”</p><p class="subtitle">El director del la OMS escribe una carta a la población de Tenerife: “Esto no es otro COVID-19, el riesgo del hantavirus sigue siendo bajo”
</p></div><p class="article-text">
        Un crucero donde se declarado un brote de <strong>hantavirus</strong> navega hacia Canarias. Tres personas han fallecido. El operativo sanitario funciona con protocolo riguroso. Y, sin embargo, lo que domina el espacio p&uacute;blico no es la informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica sino algo bastante m&aacute;s antiguo: <strong>el miedo, la culpa y la b&uacute;squeda de un responsable</strong>. Lo que sigue no es un juicio sobre qui&eacute;n act&uacute;a mejor o peor. Es una reflexi&oacute;n desde la psicolog&iacute;a sobre lo que esta crisis revela de nosotros como sociedad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El p&aacute;nico colectivo y sus reglas</strong></h2><p class="article-text">
        Los soci&oacute;logos lo denominan <strong>p&aacute;nico moral</strong>: la reacci&oacute;n desproporcionada de una sociedad ante una amenaza que se percibe como existencial, aunque los datos digan otra cosa. El hantavirus de los Andes &mdash;la cepa del <em><strong>MV Hondius</strong></em>, la &uacute;nica variante transmisible entre humanos&mdash; tiene una capacidad de contagio muy limitada comparada con otros virus respiratorios. El riesgo para la poblaci&oacute;n canaria &mdash;aunque real&mdash; es bajo. Las autoridades sanitarias han activado protocolos de aislamiento rigurosos. Nada de esto importa demasiado cuando nuestro sistema de alarma cerebral ya se ha activado.
    </p><p class="article-text">
        Porque nuestra materia gris no trabaja con estad&iacute;sticas. Lo hace con emociones, y estas se nutren de im&aacute;genes y narrativas. Un crucero, un virus, tres muertos: los ingredientes suficientes para poner en marcha mecanismos que nos han mantenido vivos durante miles de a&ntilde;os, pero que en el siglo XXI pueden llevarnos a reacciones desproporcionadas. Un titular alarmista viaja m&aacute;s r&aacute;pido que una explicaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica pormenorizada.
    </p><p class="article-text">
        Existe un t&eacute;rmino t&eacute;cnico para lo que ocurre cuando el miedo se contagia antes que el virus: <strong>enfermedad psic&oacute;gena masiva</strong>. Se caracteriza por la aparici&oacute;n de comportamientos en un grupo cohesionado de personas sometidas a estr&eacute;s, que se propagan r&aacute;pidamente entre sus miembros aunque no exista una raz&oacute;n proporcional que los justifique. En el caso del <em>Hondius</em> no hablamos de s&iacute;ntomas f&iacute;sicos sino de algo equivalente: el contagio emocional del miedo y la indignaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nosotros y ellos</strong></h2><p class="article-text">
        Los pasajeros del <em>Hondius</em> son turistas que pagaron un crucero de expedici&oacute;n al Atl&aacute;ntico Sur. Son, en la percepci&oacute;n popular, personas con dinero. Y eso activa algo que la psicolog&iacute;a social conoce bien: ante una crisis, la primera pregunta que hace el cerebro no es &ldquo;&iquest;cu&aacute;l es el riesgo real?&rdquo; sino &ldquo;&iquest;esto es cosa de los nuestros o de los otros?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Henri Tajfel demostr&oacute; que los seres humanos tendemos a dividir el mundo en endogrupo &mdash;los nuestros&mdash; y exogrupo &mdash;los otros&mdash; de forma casi autom&aacute;tica, y que esa divisi&oacute;n lleva aparejada una valoraci&oacute;n moral: los nuestros merecen m&aacute;s empat&iacute;a. Cuando los afectados pertenecen a un grupo percibido como privilegiado, la empat&iacute;a cede paso a la indiferencia o al resentimiento encubierto. No se formula en voz alta, pero estructura buena parte de la reacci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa Martha Nussbaum ha se&ntilde;alado la tendencia a culpabilizar &ldquo;hacia arriba&rdquo; &mdash;hacia las &eacute;lites&mdash; como una forma de chivo expiatorio que aparece con regularidad en situaciones de crisis. No es que los pasajeros hayan hecho algo malo. Es que su posici&oacute;n social los convierte en candidatos c&oacute;modos para recibir una hostilidad que, en realidad, tiene otras causas. El chivo expiatorio cumple una funci&oacute;n psicol&oacute;gica precisa: canalizar la angustia difusa hacia un objetivo concreto, lo que produce un alivio temporal, aunque no resuelva nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo que esta din&aacute;mica oscurece es que los pasajeros del <em>Hondius</em> son tambi&eacute;n v&iacute;ctimas de una situaci&oacute;n que no eligieron: el aislamiento prolongado, la incertidumbre sobre su estado de salud y la exposici&oacute;n p&uacute;blica involuntaria, generan un nivel de estr&eacute;s que merece la misma consideraci&oacute;n que cualquier otro.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando el miedo se hace pol&iacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        En pocas horas, la crisis sanitaria del <em>Hondius</em> se ha convertido en un campo de batalla pol&iacute;tico. Esto no es una acusaci&oacute;n a ning&uacute;n partido ni instituci&oacute;n concreta: es un patr&oacute;n que la psicolog&iacute;a observa con regularidad en cualquier democracia ante cualquier crisis. Cuando una emergencia sanitaria se convierte en disputa pol&iacute;tica, la poblaci&oacute;n deja de procesar informaci&oacute;n sanitaria y empieza a procesar informaci&oacute;n tribal. La pregunta deja de ser &ldquo;&iquest;cu&aacute;l es mi riesgo real?&rdquo; para convertirse en &ldquo;&iquest;qui&eacute;n tiene la culpa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre ansiedad colectiva durante epidemias muestra que los niveles elevados de miedo se asocian con mayor hostilidad hacia los grupos percibidos como adversarios y menor disposici&oacute;n al pensamiento matizado. Ya Arist&oacute;teles hablaba del miedo como herramienta de control y manipulaci&oacute;n. El p&aacute;nico, bien gestionado, es funcionalmente &uacute;til para ciertos actores: nos genera atenci&oacute;n, movilizaci&oacute;n y justifica decisiones que en condiciones normales tomar&iacute;amos de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alar esto no es hacer pol&iacute;tica. Es nombrar un mecanismo psicol&oacute;gico documentado, que opera con independencia de qui&eacute;n lo active y en qu&eacute; direcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que har&iacute;amos bien como sociedad</strong></h2><p class="article-text">
        La serenidad no es ingenuidad. Es el estado mental desde el que se toman las mejores decisiones, individuales y colectivas. Y ahora mismo esta situaci&oacute;n exige algo concreto: distinguir entre la se&ntilde;al &mdash;un brote limitado, gestionado con protocolo sanitario preciso&mdash; y el ruido, que es todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El hantavirus no se transmite por el agua ni por el aire en condiciones normales. Ning&uacute;n pasajero abandonar&aacute; el barco sin garant&iacute;as. Los datos disponibles apuntan a un riesgo real pero acotado para la poblaci&oacute;n. Eso no significa que no haya que estar atentos. Significa que la atenci&oacute;n funciona mejor sin miedo a&ntilde;adido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leocadio Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/crucero-miedo-crisis-hondius-dice_132_13208641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 13:51:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El crucero del miedo: lo que la crisis del ‘Hondius’ dice de nosotros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hantavirus,Canarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salud mental y la nueva política europea de deportación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/salud-mental-nueva-politica-europea-deportacion_132_13315958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué nos dice la experiencia de Estados Unidos tras más de un año de persecución migratoria
</p></div><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre salud mental y pol&iacute;ticas migratorias represivas ya no es un debate lejano para Europa. El 17 de junio de 2026, el Parlamento Europeo aprob&oacute; en Estrasburgo, por 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, una reforma del Reglamento de Retorno que endurece de forma sustancial el control y la expulsi&oacute;n de personas extranjeras en situaci&oacute;n irregular: habilita la creaci&oacute;n de centros de deportaci&oacute;n fuera de la Uni&oacute;n Europea, ampl&iacute;a la detenci&oacute;n hasta veinticuatro meses &mdash;con una posible pr&oacute;rroga de seis m&aacute;s&mdash; y otorga a las autoridades nacionales nuevas facultades de registro domiciliario [1].
    </p><p class="article-text">
        El debate p&uacute;blico se ha centrado, sobre todo, en la eficacia de estas medidas y en su compatibilidad con el derecho internacional. Pero la evidencia psicol&oacute;gica apunta a otro coste, menos visible y mucho m&aacute;s extendido: el deterioro de la salud mental de personas migrantes que llevan a&ntilde;os, a veces d&eacute;cadas, viviendo, trabajando y criando a sus hijos e hijas en suelo europeo.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos solo de quienes podr&iacute;an ser expulsados. Hablamos de comunidades enteras que empiezan a vivir bajo un clima de incertidumbre, hipervigilancia y miedo cr&oacute;nico [3][4].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un modelo que ya conocemos: la sombra de ICE sobre Europa</strong></h2><p class="article-text">
        La nueva normativa europea no instaura, como tal, devoluciones sumarias en frontera: de hecho, exige expresamente que los acuerdos con terceros pa&iacute;ses respeten el principio de no devoluci&oacute;n. Lo que s&iacute; introduce es una arquitectura de control mucho m&aacute;s amplia, con centros de internamiento en pa&iacute;ses extracomunitarios, detenciones m&aacute;s prolongadas, registros domiciliarios y una obligaci&oacute;n estricta de cooperaci&oacute;n para las personas sujetas a expulsi&oacute;n [1].
    </p><p class="article-text">
        Varios eurodiputados y organizaciones humanitarias han se&ntilde;alado el parecido de este modelo con el que Estados Unidos ha desplegado a trav&eacute;s de ICE en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, advirtiendo del riesgo de normalizar la detenci&oacute;n de personas sin antecedentes penales y de extender controles cada vez m&aacute;s invasivos [1]. Desde C&aacute;ritas Europa se ha alertado de que este tipo de medidas puede &ldquo;estigmatizar y criminalizar&rdquo; a la poblaci&oacute;n migrante en un momento en que las sociedades europeas necesitan m&aacute;s cohesi&oacute;n, no menos [1].
    </p><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a social, esta arquitectura institucional convierte el miedo en una condici&oacute;n estructural, no en una respuesta puntual a una amenaza concreta. Es exactamente el mecanismo que la literatura ha documentado en Estados Unidos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio: cuando el control migratorio se intensifica, el miedo deja de depender del riesgo real de cada persona y empieza a regular la vida cotidiana de comunidades enteras [6][8].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estr&eacute;s cr&oacute;nico, ansiedad y trauma psicol&oacute;gico</strong></h2><p class="article-text">
        A diferencia del estr&eacute;s agudo, ligado a un evento puntual, la amenaza migratoria sostenida genera estr&eacute;s cr&oacute;nico, uno de los factores m&aacute;s da&ntilde;inos para la salud mental. La evidencia cl&iacute;nica disponible en Europa ya apunta en esta direcci&oacute;n: un estudio realizado en Espa&ntilde;a sobre personas internadas en Centros de Internamiento de Extranjeros encontr&oacute; que siete de cada diez desarrollan sintomatolog&iacute;a ansiosa y depresiva cl&iacute;nicamente significativa, y que dos de cada diez llegan a intentar autolesionarse durante su estancia [2].
    </p><p class="article-text">
        La literatura internacional sobre detenci&oacute;n migratoria, desarrollada inicialmente en contextos australianos y brit&aacute;nicos, coincide en que la incertidumbre sobre el propio futuro legal es, en s&iacute; misma, un factor traum&aacute;tico, con independencia de la duraci&oacute;n de la detenci&oacute;n [10][11][12].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Familias migrantes asentadas en Europa: cuando los a&ntilde;os vividos aqu&iacute; no protegen</strong></h2><p class="article-text">
        Una parte importante de las personas que pueden verse afectadas por esta reforma no son personas reci&eacute;n llegadas, sino padres y madres que llevan a&ntilde;os trabajando, pagando impuestos y criando a hijos e hijas escolarizados en Espa&ntilde;a, Francia, Alemania o Italia. La ampliaci&oacute;n de los plazos de detenci&oacute;n y la creaci&oacute;n de centros de deportaci&oacute;n introducen una tensi&oacute;n constante en estos n&uacute;cleos familiares, alterando v&iacute;nculos afectivos y rutinas b&aacute;sicas [13][14].
    </p><p class="article-text">
        La experiencia estadounidense, tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de intensificaci&oacute;n de las actuaciones de ICE, resulta especialmente reveladora. Una encuesta de KFF y The New York Times realizada en 2025 encontr&oacute; que m&aacute;s del 20% de las personas migrantes adultas conoc&iacute;a a alguien arrestado, detenido o deportado desde enero de ese a&ntilde;o, y que cuatro de cada diez tem&iacute;a que esto pudiera ocurrirle a un familiar cercano. Tres de cada diez hab&iacute;an limitado su participaci&oacute;n en actividades fuera del hogar por miedo a llamar la atenci&oacute;n sobre su situaci&oacute;n migratoria [6].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes: crecer bajo la amenaza</strong></h2><p class="article-text">
        La evidencia sobre los efectos en la infancia es especialmente contundente. Un informe del Urban Institute, tambi&eacute;n de 2025, encontr&oacute; que casi la mitad de los progenitores en familias migrantes con hijos tem&iacute;a ser abordado por las autoridades de inmigraci&oacute;n, y un 42% tem&iacute;a que esto le ocurriera a un familiar cercano. Un 15% hab&iacute;a observado un aumento del estr&eacute;s, la ansiedad o la tristeza en sus hijos a causa de esta preocupaci&oacute;n, cifra que se eleva al 27% en familias de estatus migratorio mixto [7].
    </p><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a del desarrollo sabemos que crecer en un entorno donde la separaci&oacute;n familiar es una posibilidad real y constante puede generar estr&eacute;s t&oacute;xico, una forma de estr&eacute;s prolongado que compromete el desarrollo emocional, cognitivo y social a largo plazo [15]. No hace falta que la separaci&oacute;n llegue a producirse: basta con que se perciba como posible.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que ya sabemos: la lecci&oacute;n de Estados Unidos tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de ICE</strong></h2><p class="article-text">
        Europa tiene la oportunidad, poco habitual, de observar lo que ya ha ocurrido antes de decidir hacia d&oacute;nde camina. Tras m&aacute;s de un a&ntilde;o de intensificaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas migratorias en Estados Unidos, los datos disponibles son contundentes.
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta a profesionales sanitarios realizada por Physicians for Human Rights en 2025 encontr&oacute; que el 84% de quienes trabajan con poblaci&oacute;n migrante hab&iacute;a observado un descenso significativo o moderado en las visitas de sus pacientes desde enero de ese a&ntilde;o, y que en un 28% de los casos la atenci&oacute;n en salud mental se hab&iacute;a visto directamente afectada. El miedo a la deportaci&oacute;n fue el motivo m&aacute;s citado, se&ntilde;alado por cerca de la mitad de las personas encuestadas [8].
    </p><p class="article-text">
        En el extremo m&aacute;s grave, Human Rights Watch ha documentado que la tasa de mortalidad en los centros de detenci&oacute;n de ICE en 2026 va camino de ser la m&aacute;s alta en veinte a&ntilde;os: dieciocho personas hab&iacute;an fallecido en lo que iba de a&ntilde;o en el momento del informe, cinco de ellas por aparente suicidio [9].
    </p><p class="article-text">
        Estos datos no son anecd&oacute;ticos: son la fotograf&iacute;a de lo que ocurre cuando una sociedad institucionaliza el miedo migratorio durante un periodo prolongado. Es, precisamente, el escenario hacia el que avanza el nuevo marco europeo, salvo que decidamos, como sociedad y como profesionales de la salud, anticiparnos a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Impacto comunitario y retraimiento social</strong></h2><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas represivas no afectan solo a quienes est&aacute;n en riesgo directo de expulsi&oacute;n. Modifican el comportamiento de comunidades enteras. La literatura sobre el llamado &ldquo;efecto disuasorio&rdquo; muestra c&oacute;mo el miedo a la exposici&oacute;n institucional reduce el uso de servicios sanitarios, educativos y sociales, incluso entre personas con residencia regularizada [6][8].
    </p><p class="article-text">
        Este retraimiento tiene un coste colectivo: dificulta la prevenci&oacute;n en salud mental, debilita la cohesi&oacute;n social y refuerza din&aacute;micas de exclusi&oacute;n que perpet&uacute;an el sufrimiento psicol&oacute;gico a largo plazo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La experiencia cl&iacute;nica: lo que ya describen los profesionales en Espa&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        Profesionales de la salud mental que trabajan con poblaci&oacute;n migrante en Espa&ntilde;a describen un patr&oacute;n muy similar al documentado en Estados Unidos: hipervigilancia, dificultad para proyectar el futuro y un miedo persistente que no desaparece con el tiempo. El llamado s&iacute;ndrome de deportabilidad &mdash;la sensaci&oacute;n sostenida de que la propia vida puede desmoronarse por una decisi&oacute;n administrativa&mdash; act&uacute;a como factor de riesgo psicol&oacute;gico incluso en personas que nunca han sido detenidas [2].
    </p><p class="article-text">
        Estos testimonios cl&iacute;nicos coinciden con la literatura cient&iacute;fica internacional, que insiste en la necesidad de enfoques terap&eacute;uticos informados por el trauma y sensibles al contexto sociopol&iacute;tico [10].
    </p><h2 class="article-text"><strong>Implicaciones sociales y de salud p&uacute;blica</strong></h2><p class="article-text">
        Diversos organismos internacionales han advertido que las pol&iacute;ticas migratorias basadas en la persecuci&oacute;n y el castigo generan da&ntilde;os psicol&oacute;gicos evitables, especialmente en la infancia [3][5]. Reducir la incertidumbre legal, proteger la unidad familiar y garantizar el acceso a servicios de salud mental no son solo medidas humanitarias: son intervenciones preventivas con un alto retorno social.
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones como el Comit&eacute; Internacional de Rescate han advertido de que la nueva normativa europea corre el riesgo de dejar lagunas legales que desprotejan a las personas migrantes [1]. La experiencia estadounidense sugiere que ese riesgo no es solo ret&oacute;rico: es medible, y ya tiene cifras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Conclusi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Europa se encuentra ante una decisi&oacute;n que va mucho m&aacute;s all&aacute; del control de fronteras. La reforma aprobada en junio de 2026 puede convertirse en un determinante estructural de la salud mental de millones de personas que llevan a&ntilde;os formando parte de nuestras sociedades. Estados Unidos nos ha mostrado, en poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, lo que ocurre cuando el miedo se institucionaliza: m&aacute;s ansiedad, m&aacute;s depresi&oacute;n, menos acceso a la salud y un coste humano que tardar&aacute; generaciones en revertirse. Ignorar esta evidencia no nos hace m&aacute;s seguros. Nos hace, simplemente, menos responsables con quienes ya conviven con nosotros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Bibliograf&iacute;a y fuentes</strong></h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Reforma del Reglamento de Retorno de la UE (17 de junio de 2026) &mdash; cobertura y declaraciones de C&aacute;ritas Europa, el Comit&eacute; Internacional de Rescate y eurodiputados, recogidas en Euronews, &Aacute;mbito, La Naci&oacute;n y Deia. <a href="https://www.euronews.com/my-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.euronews.com/my-europe</a></li>
                                    <li>Centro de Investigaci&oacute;n y Acci&oacute;n Comunitaria (Universidad de Sevilla) y Servicio Jesuita a Migrantes (2023). Salud mental de las personas migrantes en los CIE en Espa&ntilde;a. Confederaci&oacute;n Salud Mental Espa&ntilde;a. <a href="https://www.consaludmental.org/centro-documentacion/salud-mental-personas-migrantes-cie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.consaludmental.org/centro-documentacion/salud-mental-personas-migrantes-cie/</a></li>
                                    <li>Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). Mental health of refugees and migrants. <a href="https://www.who.int/publications/i/item/9789241517530" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.who.int/publications/i/item/9789241517530</a></li>
                                    <li>ACNUR. Mental Health and Psychosocial Support. <a href="https://www.unhcr.org/mental-health-and-psychosocial-support.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.unhcr.org/mental-health-and-psychosocial-support.html</a></li>
                                    <li>Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM). World Migration Report. <a href="https://worldmigrationreport.iom.int/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://worldmigrationreport.iom.int/</a></li>
                                    <li>KFF / The New York Times (2025). Survey of Immigrants. <a href="https://www.kff.org/medicaid/potential-chilling-effects-of-public-charge-and-other-immigration-policies-on-medicaid-and-chip-enrollment/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.kff.org/medicaid/potential-chilling-effects-of-public-charge-and-other-immigration-policies-on-medicaid-and-chip-enrollment/</a></li>
                                    <li>Urban Institute (2025-2026). Immigration Concerns Disrupted Families' Essential Activities and Caused Children Emotional Distress. <a href="https://www.urban.org/research/publication/immigration-concerns-disrupted-families-essential-activities-and-caused" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.urban.org/research/publication/immigration-concerns-disrupted-families-essential-activities-and-caused</a></li>
                                    <li>Physicians for Human Rights (2025). ICE Tactics and Deportation Fears Limit Access to Health Care for Children of Immigrants. <a href="https://phr.org/news/ice-tactics-and-deportation-fears-limit-access-to-health-care-for-children-of-immigrants-survey/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://phr.org/news/ice-tactics-and-deportation-fears-limit-access-to-health-care-for-children-of-immigrants-survey/</a></li>
                                    <li>Human Rights Watch (2026). La salud mental es otra v&iacute;ctima lamentable de ICE. <a href="https://www.hrw.org/es/news/2026/06/03/la-salud-mental-es-otra-victima-lamentable-de-ice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.hrw.org/es/news/2026/06/03/la-salud-mental-es-otra-victima-lamentable-de-ice</a></li>
                                    <li>von Werthern et al. (2018). The impact of immigration detention on mental health. BMC Psychiatry. <a href="https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-018-1945-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-018-1945-y</a></li>
                                    <li>Steel, Z. et al. (2011). Impact of immigration detention on mental health. Social Science &amp; Medicine. <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21306727/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21306727/</a></li>
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                                    <li>Su&aacute;rez-Orozco, C. et al. (2018). Family separation and immigration policies. American Psychologist.</li>
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                                    <li>Amnist&iacute;a Internacional Espa&ntilde;a. Investigaci&oacute;n sobre los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/espana-amnistia-internacional-pide-que-no-se-prive-de-libertad-a-las-personas-por-motivos-migratorios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/espana-amnistia-internacional-pide-que-no-se-prive-de-libertad-a-las-personas-por-motivos-migratorios/</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leocadio Martín]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:50:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salud mental y la nueva política europea de deportación]]></media:title>
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