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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cyril Ramaphosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cyril-ramaphosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cyril Ramaphosa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mundo no puede permitirse fallar a mujeres, niños y adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mundo-no-permitirse-fallar-mujeres-ninos-adolescentes_129_13226662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afa99189-439b-46a4-8f4c-bc352c80cd6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo no puede permitirse fallar a mujeres, niños y adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera medida del progreso global no se encuentra en los mercados financieros ni en las declaraciones de las cumbres internacionales. Se encuentra en si una mujer sobrevive al embarazo y al parto, en si un niño es vacunado y está bien alimentado</p></div><p class="article-text">
        En demasiadas partes del mundo dar a luz sigue estando m&aacute;s asociado al miedo que a la esperanza: una cl&iacute;nica sin electricidad, una enfermera sin suministros, una madre que sabe que dar vida puede costarle la suya. Estos temores no son meramente emocionales; est&aacute;n respaldados por los hechos. Cada dos minutos una mujer muere en el mundo al dar a luz. Cada a&ntilde;o casi cinco millones de ni&ntilde;os no llegan a cumplir cinco a&ntilde;os. Una cifra que aumentar&aacute; si contin&uacute;an los recortes de ayuda. The Lancet estima que para 2030 podr&iacute;an morir m&aacute;s de 14 millones de personas adicionales, incluidos 4,5 millones de ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os, el equivalente a borrar la poblaci&oacute;n de ciudades del tama&ntilde;o de Abuja, Brasilia o Roma.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera medida del progreso global no se encuentra en los mercados financieros ni en las declaraciones de las cumbres internacionales. Se encuentra en si una mujer sobrevive al embarazo y al parto, en si un ni&ntilde;o es vacunado y est&aacute; bien alimentado, y en si un adolescente puede crecer sano, seguro y con esperanza. Cuando mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes prosperan, las sociedades son m&aacute;s fuertes, las econom&iacute;as m&aacute;s resilientes y las naciones est&aacute;n mejor preparadas para el futuro. Cuando fallan, los costes no solo se miden en muertes evitables y sufrimiento, sino en la p&eacute;rdida masiva de potencial humano. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, invertir en la salud de mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes es una de las inversiones m&aacute;s importantes que cualquier gobierno puede realizar. La evidencia es abrumadora. Cerrar la brecha en la salud de las mujeres por s&iacute; sola podr&iacute;a a&ntilde;adir al menos 1 bill&oacute;n de d&oacute;lares a la econom&iacute;a global cada a&ntilde;o para el 2040. Cada d&oacute;lar invertido en vacunaci&oacute;n infantil o en salud mental adolescente genera alrededor de 20 d&oacute;lares a lo largo de la vida &mdash;en ahorro sanitario, en productividad, y en vidas que contin&uacute;an construyendo algo&mdash;. Las mujeres sanas sostienen las familias y las econom&iacute;as. Los ni&ntilde;os sanos se convierten en trabajadores y ciudadanos. Los ni&ntilde;os y adolescentes sanos est&aacute;n mejor preparados para participar en la sociedad, desarrollar medios de vida y construir futuros m&aacute;s estables y pr&oacute;speros.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los sistemas de salud en todo el mundo est&aacute;n siendo llevados al l&iacute;mite por los recortes de ayuda, la deuda, los conflictos y la reducci&oacute;n del espacio fiscal. En 2025, la ayuda oficial al desarrollo cay&oacute; un 23,1%, el mayor descenso anual de la historia. En m&aacute;s de cincuenta pa&iacute;ses los trabajadores sanitarios est&aacute;n perdiendo sus empleos y se est&aacute;n rompiendo las cadenas de formaci&oacute;n. En algunos lugares, la atenci&oacute;n materna, la vacunaci&oacute;n y la respuesta de emergencia se han reducido en un 70%. Al mismo tiempo, la salud y los derechos sexuales y reproductivos sufren crecientes ataques pol&iacute;ticos, poniendo en riesgo avances logrados tras d&eacute;cadas de esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres y las ni&ntilde;as soportan la carga m&aacute;s pesada. En 2023, seis de cada diez muertes maternas en el mundo ocurrieron en pa&iacute;ses en situaci&oacute;n de conflicto o fragilidad. De hecho, una mujer que vive en un pa&iacute;s afectado por conflictos tiene cinco veces m&aacute;s probabilidades de morir por causas relacionadas con el embarazo que una mujer en un pa&iacute;s estable. Demasiadas mujeres siguen sin acceso a una atenci&oacute;n materna de calidad, a servicios anticonceptivos y a servicios reproductivos esenciales. Demasiadas ni&ntilde;as se enfrentan a violencia, discriminaci&oacute;n y barreras de acceso a la salud que limitan no solo su bienestar, sino su libertad y su futuro. Cuando los presupuestos se recortan, mujeres y ni&ntilde;os son con demasiada frecuencia los primeros en sufrirlos y los &uacute;ltimos en ser protegidos.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es inevitable. Es una cuesti&oacute;n de voluntad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En Sud&aacute;frica, estamos trabajando para fortalecer la atenci&oacute;n primaria de salud, ampliar el acceso equitativo a servicios de calidad, invertir en el personal sanitario y construir un sistema m&aacute;s inclusivo que llegue a quienes m&aacute;s lo necesitan. Entendemos que el progreso en salud es inseparable del progreso en igualdad y desarrollo. Una sociedad no puede prosperar si se niega atenci&oacute;n a las mujeres, si los ni&ntilde;os quedan desprotegidos o si los adolescentes son excluidos de los servicios y oportunidades que necesitan para prosperar.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, un sistema nacional de salud p&uacute;blico ha proporcionado cobertura universal y una de las tasas m&aacute;s bajas de mortalidad materna e infantil del mundo. Creemos que &mdash;con visi&oacute;n, determinaci&oacute;n y solidaridad&mdash;lo que hemos logrado en nuestro pa&iacute;s puede lograrse a escala global. Por eso, la Estrategia Espa&ntilde;ola de Salud Global 2025&ndash;2030 sit&uacute;a la equidad, los sistemas sanitarios resilientes y la salud y los derechos sexuales y reproductivos en el centro de nuestra acci&oacute;n internacional; y por eso trabajamos para elevar la ambici&oacute;n global en la financiaci&oacute;n del desarrollo sostenible y para defender la igualdad de g&eacute;nero como un imperativo democr&aacute;tico y de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        En la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiaci&oacute;n para el Desarrollo celebrada en Sevilla el a&ntilde;o pasado, a trav&eacute;s del Compromiso de Sevilla y la Plataforma de Acci&oacute;n de Sevilla, contribuimos a centrar la atenci&oacute;n internacional en la deuda, la inversi&oacute;n sostenible y la reforma de la arquitectura financiera global. 
    </p><p class="article-text">
        Estas cuestiones pueden parecer t&eacute;cnicas, pero sus consecuencias son profundamente humanas. Determinan si los sistemas de salud pueden contratar y retener personal, si los medicamentos llegan a las cl&iacute;nicas, si las mujeres pueden acceder a la atenci&oacute;n de forma segura y si los ni&ntilde;os y adolescentes tienen una oportunidad justa en la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n debemos ser inequ&iacute;vocos en la defensa de la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Estos derechos no son secundarios ni negociables. Son fundamentales para la dignidad, la igualdad y la salud p&uacute;blica. Ninguna mujer o ni&ntilde;a deber&iacute;a ser privada de atenci&oacute;n vital por razones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas o de discriminaci&oacute;n. Ninguna sociedad puede afirmar que valora la justicia mientras tolere la violencia de g&eacute;nero persistente o la erosi&oacute;n sistem&aacute;tica de la autonom&iacute;a y los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n que se plantea a la comunidad internacional no es si podemos permitirnos invertir en mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes, sino si podemos permitirnos no hacerlo. La respuesta es clara. Los costes a largo plazo de la inacci&oacute;n &mdash;mayor inestabilidad, m&aacute;s desigualdad, econom&iacute;as m&aacute;s d&eacute;biles y millones de muertes evitables&mdash; son mucho mayores que el coste de actuar ahora. Mayores que el coste de mantener encendida la luz en esa cl&iacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Este es el esp&iacute;ritu con el que Espa&ntilde;a se incorpora a la Red de L&iacute;deres Globales, que re&uacute;ne ya a doce jefes de Estado y de Gobierno comprometidos con avanzar en la salud y los derechos de mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes. Pero este esfuerzo no puede quedarse ah&iacute;. Los desaf&iacute;os son demasiado grandes y los riesgos demasiado altos como para que el liderazgo recaigasolo en unos pocos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos que m&aacute;s gobiernos den un paso al frente para proteger los servicios sanitarios esenciales, invertir en el personal de primera l&iacute;nea, defender la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y garantizar que las reformas de financiaci&oacute;n beneficien a quienes m&aacute;s lo necesitan. Necesitamos m&aacute;s l&iacute;deres que reconozcan que mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes no son una preocupaci&oacute;n secundaria de las pol&iacute;ticas globales. Son su mayor desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Este es un momento de valent&iacute;a pol&iacute;tica. Un momento para elegir la inversi&oacute;n frente al repliegue, la solidaridad frente a la indiferencia y la acci&oacute;n frente a la complacencia. Sobre todo, es un momento para reconocer una verdad simple: si mujeres, ni&ntilde;os y adolescentes no est&aacute;n en el centro de nuestras decisiones, el futuro no ser&aacute; justo, estable ni sostenible. Pero si lo est&aacute;n, un futuro mejor permanece a nuestro alcance.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez, Cyril Ramaphosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mundo-no-permitirse-fallar-mujeres-ninos-adolescentes_129_13226662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 05:15:45 +0000]]></pubDate>
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