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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gino Jafet Quintero Venegas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gino-jafet-quintero-venegas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gino Jafet Quintero Venegas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un sistema cultural llamado ‘carnismo’: cuando la tradición engulle a los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/carnismo-mexico-explotacion-animal-sintiencia-turismo-gastronomico-patrimonio-alimentario_132_13256635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0678449d-1677-47ed-a155-b1c9a89d9dc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los autores darán dos conferencias -en la Universidad Complutense de Madrid y en la Pompeu Fabra de Barcelona, los días 2 y 4 de junio- cuyo objetivo es mostrar cómo ciertos discursos patrimoniales pueden naturalizar formas contemporáneas de explotación animal al desplazar la atención hacia el sabor, la tradición, la identidad y la experiencia turística. Proponen una geografía crítica del turismo que incorpore la cuestión animal como dimensión central para repensar la sostenibilidad, la ética y las alternativas alimentarias en América Latina.</p></div><p class="article-text">
        Cuando el turismo gastron&oacute;mico presenta un plato con carne como tradici&oacute;n, patrimonio, experiencia aut&eacute;ntica o se&ntilde;a de identidad, suele borrar un sistema material que hizo posible ese consumo: la crianza, la captura o el confinamiento de animales, su transporte, su muerte, el procesamiento de sus cuerpos y la transformaci&oacute;n posterior de esos cuerpos en productos que culturalmente suelen ser celebrables. Esta omisi&oacute;n no es un accidente menor del relato tur&iacute;stico, sino una de las condiciones que permiten disfrutar la experiencia sin confrontar el sufrimiento que la sostiene.
    </p><p class="article-text">
        A partir de las conferencias que impartiremos en Madrid y Barcelona proponemos discutir esa omisi&oacute;n desde la &eacute;tica animal, la geograf&iacute;a cr&iacute;tica y los estudios tur&iacute;sticos, para preguntar qu&eacute; ocurre cuando pr&aacute;cticas que implican explotaci&oacute;n animal son protegidas, promocionadas o consumidas bajo palabras tan poderosas como identidad, autenticidad, patrimonio o cultura. La incomodidad de esta pregunta est&aacute; en el hecho de que las pr&aacute;cticas carnistas no son marginales en la vida social, sino el centro de las celebraciones cotidianas del comer.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de carnismo &mdash;no s&oacute;lo referido a lo que se conoce como carne, sino a las excreciones y cualquier otro producto de origen animal de uso en la comida&mdash; permite nombrar el sistema cultural que vuelve normal el comer a ciertos animales mientras que se convierte a otros en compa&ntilde;&iacute;a, s&iacute;mbolo, fauna admirable o incluso miembros de la familia. <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/por-que-amamos-a-los-perros-nos-comemos-a-los-cerdos-y-nos-vestimos-con-las-vacas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Melanie Joy</a> (2010) lo plantea como una ideolog&iacute;a que estructura percepciones, afectos y h&aacute;bitos, de modo que la diferencia entre animales comestibles y no comestibles aparece como evidente, aunque esto sea culturalmente producido. En esa misma l&iacute;nea, <a href="https://ochodoscuatroediciones.org/libro/la-politica-sexual-la-carne/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Carol J. Adams</a> (2015) ha mostrado c&oacute;mo la carne funciona mediante un referente ausente, es decir, el animal tuvo que estar all&iacute; para que el producto existiera, pero desaparece del lenguaje, de la imaginaci&oacute;n moral y de la escena social del consumo al convertirse en &ldquo;carne&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El turismo refuerza ese mecanismo porque convierte el consumo en experiencia y lo sit&uacute;a en un marco l&uacute;dico-cultural. Una t&eacute;cnica de pesca puede presentarse como saber ancestral, una feria de ganado como fiesta local, una estaci&oacute;n ballenera como memoria industrial, un paisaje pastoril como legado territorial y una cocina basada en animales como patrimonio gastron&oacute;mico. En todos esos casos, los animales no son simplemente olvidados, sino entendidos desde categor&iacute;as que los hacen utilizables, vendibles o admirables desde el punto de vista humano. La patrimonializaci&oacute;n (<a href="https://www.cabidigitallibrary.org/doi/abs/10.1079/9781800623309.0002" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">L&oacute;pez-L&oacute;pez, Quintero-Venegas y Kline</a>, 2023) puede contribuir a mercantilizar o reificar a los animales no humanos cuando los incorpora al turismo con las categor&iacute;as de &ldquo;recursos&rdquo;, &ldquo;s&iacute;mbolos&rdquo;, &ldquo;cuerpos&rdquo; o &ldquo;cabezas de ganado&rdquo;, o componentes de una narrativa de identidad.
    </p><p class="article-text">
        La charla de Madrid, <a href="https://filosofia.ucm.es/file/ucm-cartel-unam-2-de-junio" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Carnismo, patrimonio gastron&oacute;mico y geograf&iacute;a del turismo en M&eacute;xico&rdquo;</a>, parte de esta discusi&oacute;n general para revisar c&oacute;mo hemos aprendido a colocar a otros animales en posiciones de subordinaci&oacute;n. El antropocentrismo asigna a los humanos el centro del valor moral; el especismo jerarquiza las vidas seg&uacute;n la especie; y la sintiencia, en cambio, introduce un criterio &eacute;tico que impide reducir a los animales a ingredientes, fuerza de trabajo, objetos de exhibici&oacute;n o unidades de paisaje. Si un ser puede experimentar dolor, miedo, placer, angustia o bienestar (<a href="https://www.penguinlibros.com/es/ciencia-y-tecnologia/38857-libro-liberacion-animal-9788430619900?srsltid=AfmBOoqVcTxyKZLRCoPsFyNd9SWKQHxGNAlvlsdsSJBYJKvica2XHYgF" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Singer</a>, 1975; <a href="https://www.fondodeculturaeconomica.com/Ficha/9786071643377/F" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Regan</a>, 1983), el reificarlo no puede sostenerse bajo los argumentos de la tradici&oacute;n o al beneficio tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, el patrimonio deja de ser una etiqueta inocente, pues si bien el nombrar cosas o seres no sintientes pudiera implicar el seleccionar, proteger, otorgar prestigio, etc&eacute;tera, lo mismo no ocurre necesariamente con los seres sintientes, pues ello les puede llevar a su cosificaci&oacute;n bajo argumentos como el orgullo comunitario, la autenticidad o el desarrollo local, que blindan la explotaci&oacute;n. La investigaci&oacute;n sobre turismo y animales ha mostrado que actividades presentadas como culturales, recreativas, naturales o sostenibles pueden afectar negativamente a animales silvestres y domesticados mediante captura, confinamiento, espect&aacute;culo, transporte, caza, pesca o consumo gastron&oacute;mico (<a href="https://www.emerald.com/jtf/article/3/1/89/450556/Animals-and-Tourism-Understanding-Diverse" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Markwell</a>, 2015; <a href="https://faada.org/docs/Informe_PATRIMONIOANIMALYTURISMO.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">FAADA</a>, 2023).
    </p><p class="article-text">
        En Madrid nos interesa detenernos en esa tensi&oacute;n, pues no todo lo heredado merece conservarse de la misma manera, y no toda pr&aacute;ctica antigua adquiere legitimidad &eacute;tica por el hecho de haber sobrevivido. Las sociedades transforman sus sensibilidades morales, revisan sus costumbres y abren debates, antes impensables; por eso, cuando el patrimonio involucra a los animales, la discusi&oacute;n no puede limitarse a la antig&uuml;edad de la pr&aacute;ctica o a su valor identitario, sino que debe incluir la experiencia de los animales implicados, las condiciones materiales de su explotaci&oacute;n y las formas en que el turismo convierte esa explotaci&oacute;n en valor cultural.
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                    alt="Imagen procedente de la serie &#039;MATADERO. Lo que la industria cárnica esconde&#039;, realizada en 58 mataderos de México entre 2015 y 2017. Los cerdos, aterrorizados, son conducidos hasta la zona de sacrificio a gritos, golpes y choques eléctricos. Ocoyoacac (Estado de México), 2016."
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                Imagen procedente de la serie &#039;MATADERO. Lo que la industria cárnica esconde&#039;, realizada en 58 mataderos de México entre 2015 y 2017. Los cerdos, aterrorizados, son conducidos hasta la zona de sacrificio a gritos, golpes y choques eléctricos. Ocoyoacac (Estado de México), 2016.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La conferencia de Barcelona, <a href="https://www.upf.edu/ca/web/cae-center-for-animal-ethics/upcoming-events/-/asset_publisher/kscsB81qPxg0/content/conferencia-cuando-la-tradici%C3%B3n-engulle-a-los-animales-turismo-carnismo-y-patrimonio-gastron%C3%B3mico-en-m%C3%A9xico-organizada-por-el-cae./maximized" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Cuando la tradici&oacute;n engulle a los animales: turismo, carnismo y patrimonio gastron&oacute;mico en M&eacute;xico&rdquo;</a>, lleva ese marco a un caso m&aacute;s espec&iacute;fico: la gastronom&iacute;a tur&iacute;stica basada en carne de cerdo en la Ciudad de M&eacute;xico, m&aacute;s otros posibles ejemplos. La escena que el visitante encuentra en el restaurante es apenas el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una cadena que comenz&oacute; antes, en granjas industriales donde los cerdos son administrados como reproducci&oacute;n, peso y rendimiento; contin&uacute;a en camiones donde los animales son trasladados como carga; pasa por <a href="https://traslosmuros.com/mataderos-rastros-mexico-investigacion" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">mataderos que las ciudades suelen situar en m&aacute;rgenes f&iacute;sicos y morales</a>; y termina en mercados, cocinas y mesas donde el cuerpo fragmentado se volvi&oacute; corte, platillo, recomendaci&oacute;n y fotograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En cada fase de esa cadena no solo cambia la forma del cuerpo, sino tambi&eacute;n su estatuto simb&oacute;lico; los cerdos vivos se vuelven ganado, despu&eacute;s mercanc&iacute;as en tr&aacute;nsito, luego cad&aacute;veres procesados, m&aacute;s tarde son piezas comerciales y, finalmente, experiencias gastron&oacute;micas. La moralidad no se evidencia de golpe en el momento del consumo, sino que se debe ir escarbando para traducir im&aacute;genes publicitarias y rituales sociales que permiten pasar, del pavor humano por saber del trato violento y la muerte de los animales, a un placer humano sin conflicto y sin interrupciones en los banquetes de carne.
    </p><p class="article-text">
        Una parte central del proceso es el embellecimiento de la carne: cortar, limpiar, marinar, fre&iacute;r, adornar y emplatar no producen &uacute;nicamente sabor o belleza culinaria, tambi&eacute;n ayudan a que el cuerpo animal deje de ser percibido como cuerpo. <a href="https://www.researchgate.net/publication/254095924_Cute_Enough_to_Eat_The_Transformation_of_Animals_into_Meat_for_Human_Consumption_in_Commercialized_Images" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Grauerholz</a> (2007) mostr&oacute; que las im&aacute;genes comerciales transforman a los animales en carne mediante operaciones est&eacute;ticas que separan el producto de su origen vivo, y esa separaci&oacute;n se intensifica cuando el turismo a&ntilde;ade al plato una capa patrimonial de autenticidad, orgullo local o prestigio gastron&oacute;mico. En la usanza mexicana, la piel de los cerdos puede volverse chicharr&oacute;n, el cuerpo fragmentado puede ser convertido en carnitas y los beb&eacute;s cerdos aparecer como &ldquo;cochinitas&rdquo;, no solo por efecto de la cocina, sino por una gram&aacute;tica cultural que suaviza la violencia. Otro concepto que queremos tratar en Barcelona es la lindificaci&oacute;n o cutificaci&oacute;n en su relaci&oacute;n con la comida patrimonial basada en cerdos, donde estos son presentados de forma torpe, tierna, infantil&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Hablar de turismo, carnismo y patrimonio supone, entonces, analizar c&oacute;mo se educa la sensibilidad p&uacute;blica, pues mientras que aprendemos a sentir compasi&oacute;n por unos animales, establecemos distancia frente a otros, porque no estamos dispuestos o dispuestas a saber que detr&aacute;s de una receta hay una tragedia para millones de animales, que solo podemos justificar con palabras nobles para cubrir nuestras relaciones inc&oacute;modas. Nos debemos dirigir a una &eacute;tica del patrimonio y del turismo, reconocer que ninguna tradici&oacute;n queda debilitada por ser examinada a la luz de sus consecuencias y por qu&eacute; el turismo gastron&oacute;mico es un blindaje fuerte para sostener comidas no &eacute;ticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro López López, Gino Jafet Quintero Venegas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 04:02:14 +0000]]></pubDate>
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