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    <title><![CDATA[elDiario.es - Julissa Jáuregui]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/julissa-jauregui/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Julissa Jáuregui]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El silencio también es violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/silencio-violencia_129_13269707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d66a0a6-7776-4305-9518-94a12af98f6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio también es violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Palestina no constituye una excepción. El último informe del secretario general de la ONU sobre violencia sexual relacionada con los conflictos, presentado en abril pasado, verificó 9.788 casos de violencia sexual relacionada con los conflictos en 2025</p></div><p class="article-text">
        Mientras las im&aacute;genes de destrucci&oacute;n de Palestina ocupan portadas y titulares, otra violencia contin&uacute;a creciendo imparable lejos del foco medi&aacute;tico. La violencia sexual y de g&eacute;nero contra ni&ntilde;as y mujeres palestinas aumenta exponencialmente en Gaza y Cisjordania. No es un da&ntilde;o colateral ni una consecuencia inevitable de un conflicto armado. Es una grave violaci&oacute;n de derechos humanos que en este caso adquiere una gravedad especial por el contexto de genocidio, ocupaci&oacute;n ilegal, desplazamiento forzoso, detenci&oacute;n y colapso institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante no es solo que esta violencia exista. Es que el mundo sigue sin responder con la contundencia que exige. Y cuando la comunidad internacional mira hacia otro lado ante violaciones sistem&aacute;ticas de derechos humanos y del Derecho Internacional, cuando ignora la violencia sexual y de g&eacute;nero, el silencio deja de ser neutral para convertirse en complicidad.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones palestinas, particularmente las feministas y las de derechos de las mujeres, llevan a&ntilde;os documentando esta realidad con evidencias y testimonios. Gracias a ello, la Comisi&oacute;n Internacional Independiente de Investigaci&oacute;n de la ONU denunci&oacute;, en marzo de 2025, que la violencia sexual (incluida la tortura sexual) se ha convertido en &ldquo;una herramienta de la ocupaci&oacute;n israel&iacute;, perpetrando genocidio y perpetuando el sistema de opresi&oacute;n mediante la intimidaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n palestina y su desplazamiento forzoso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta violencia atraviesa toda la arquitectura de la ocupaci&oacute;n, y se manifiesta en centros de detenci&oacute;n, puestos de control, incursiones militares y ataques constantes. Es ejercida a diario por las fuerzas de seguridad y por los colonos israel&iacute;es, en un contexto de total impunidad. La violencia sexual es empleada sistem&aacute;ticamente para aterrorizar, sobre todo, a mujeres y ni&ntilde;as y perpetuar, un sistema genocida y de opresi&oacute;n de toda la poblaci&oacute;n palestina. Un engranaje integral que infunde miedo, verg&uuml;enza, castigo, aislamiento de las supervivientes, para fracturar y desplazar forzosamente a las comunidades palestinas tanto en Gaza como en Cisjordania, incluido Jerusal&eacute;n Este. Se trata de una de las expresiones m&aacute;s extremas de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras son devastadoras. Seg&uacute;n ONU Mujeres, m&aacute;s de 38.000 mujeres y ni&ntilde;as han muerto en Gaza desde octubre de 2023 hasta finales de 2025 y m&aacute;s de un mill&oacute;n han sido desplazadas. La destrucci&oacute;n deliberada de infraestructuras sanitarias y de protecci&oacute;n ha dejado a cientos de miles de ellas sin acceso a servicios esenciales de salud sexual y reproductiva o de atenci&oacute;n psicosocial. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud estima que m&aacute;s de 500.000 mujeres carecen actualmente de atenci&oacute;n b&aacute;sica. Al mismo tiempo, los refugios improvisados y los espacios superpoblados multiplican los riesgos de violencia sexual y de g&eacute;nero. Un reciente estudio de ActionAid Espa&ntilde;a se&ntilde;ala que el 78% de las mujeres encuestadas en Gaza afirm&oacute; haber sufrido al menos una forma de violencia sexual o de g&eacute;nero.
    </p><h2 class="article-text">Un mismo patr&oacute;n en muchos lugares</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, Palestina no constituye una excepci&oacute;n. Lo que ocurre all&iacute; forma parte de un patr&oacute;n documentado desde hace a&ntilde;os en numerosos conflictos. La violencia sexual se utiliza como arma de guerra, mecanismo de dominaci&oacute;n y herramienta de represi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe del secretario general de la ONU sobre violencia sexual relacionada con los conflictos, presentado en abril de 2026 por la Representante Especial Pramila Patten, verific&oacute; 9.788 casos de violencia sexual relacionada con los conflictos en 2025. La cifra supone m&aacute;s del doble de la registrada el a&ntilde;o anterior y la ONU advierte de que est&aacute; muy lejos de reflejar la verdadera dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno. Violaciones, esclavitud sexual y secuestros siguen utiliz&aacute;ndose como arma de guerra y represi&oacute;n pol&iacute;tica en pa&iacute;ses como Sud&aacute;n, Hait&iacute;, Somalia, Sud&aacute;n del Sur, Myanmar y Rep&uacute;blica Centroafricana. Los casos documentados se caracterizan por una brutalidad extrema y afectan mayoritariamente a mujeres y ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        En Ucrania, la ONU document&oacute; al menos 310 casos atribuidos a fuerzas rusas, incluidos abusos contra personas detenidas y prisioneros de guerra. En Sud&aacute;n, la violencia sexual se utiliza de forma generalizada para aterrorizar y desplazar comunidades, con casos de violaciones masivas, esclavitud sexual y matrimonios forzados. En Hait&iacute;, las bandas armadas emplean las violaciones y agresiones sexuales como mecanismo deliberado de dominaci&oacute;n y castigo colectivo en los territorios que controlan.
    </p><p class="article-text">
        El informe incluye adem&aacute;s una lista de 77 entidades gubernamentales y no gubernamentales responsables de perpetrar violencia sexual en conflictos, entre ellas las fuerzas armadas y de seguridad rusas, israel&iacute;es, as&iacute; como militantes de Ham&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En el este de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, entre enero y septiembre de 2025, el Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas (UNFPA) denunci&oacute; m&aacute;s de 80 000 casos de violaci&oacute;n, lo que supone un aumento del 32 % con respecto al mismo periodo de 2024. Personal militar y grupos armados perpetran ataques contra grupos &eacute;tnicos concretos; secuestros y raptos con fines de esclavitud sexual; y violaciones en granjas y otros lugares de trabajo o mientras las mujeres y las ni&ntilde;as se encontraban en tr&aacute;nsito. Adem&aacute;s, los recortes repentinos de la ayuda internacional de Estados Unidos interrumpieron bruscamente la atenci&oacute;n sanitaria de urgencia y otras formas de apoyo a miles de supervivientes de violencia sexual. Muchas contrajeron el VIH o quedaron embarazadas porque las cl&iacute;nicas y los hospitales del este del pa&iacute;s se quedaron sin existencias de kits de profilaxis postexposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No son, por tanto, casos aislados; responden a un patr&oacute;n de violencia muy espec&iacute;fico que requiere una respuesta pol&iacute;tica igualmente sistem&aacute;tica. La violencia sexual no es exclusiva de un conflicto ni de un &uacute;nico actor armado. Est&aacute; presente all&iacute; donde la guerra destruye instituciones, garant&iacute;as jur&iacute;dicas y mecanismos de protecci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La urgencia de un enfoque feminista</h2><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de un enfoque integral de paz feminista implica ir m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica de conflicto militar, exige medidas claras que garanticen la protecci&oacute;n de la vida, la justicia y los derechos humanos. Exige investigaciones independientes, rendici&oacute;n de cuentas, garant&iacute;a de financiaci&oacute;n sostenida para organizaciones feministas, de mujeres y j&oacute;venes. Y por supuesto, su participaci&oacute;n efectiva en todos los espacios de negociaci&oacute;n, reconstrucci&oacute;n y construcci&oacute;n de paz.
    </p><p class="article-text">
        No puede olvidarse tampoco que explicar la violencia sexual en conflictos exige responsabilidad. Las mujeres y ni&ntilde;as palestinas, sudanesas, ucranianas, yemen&iacute;es o haitianas no son solo v&iacute;ctimas; son defensoras de derechos humanos, periodistas, sanitarias, estudiantes, lideresas comunitarias y sost&eacute;n de sus familias en condiciones extremas. Frente a la violencia que sufren de forma sistem&aacute;tica, es imprescindible escuchar sus voces, proteger su dignidad y evitar narrativas que las revictimicen. Pero tambi&eacute;n lo es acabar con la impunidad: la justicia y la acci&oacute;n pol&iacute;tica deben actuar de manera urgente. La respuesta internacional no puede seguir dependiendo de intereses geopol&iacute;ticos o ciclos medi&aacute;ticos. La protecci&oacute;n de mujeres y ni&ntilde;as frente a la violencia sexual debe ser una prioridad pol&iacute;tica global y nacional, y una obligaci&oacute;n &eacute;tica innegociable.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una oportunidad para demostrar ese compromiso. La V Conferencia Ministerial de Pol&iacute;tica Exterior Feminista, que se celebra en Madrid bajo el lema &ldquo;Construyendo Paz y Democracia&rdquo;, no deber&iacute;a limitarse a declaraciones gen&eacute;ricas sobre igualdad. Espa&ntilde;a y los Estados participantes en este encuentro deben abordar de manera expl&iacute;cita la prevenci&oacute;n y respuesta a la violencia sexual en conflictos armados, incorpor&aacute;ndola como una prioridad en sus presupuestos y en su acci&oacute;n exterior, humanitaria y de cooperaci&oacute;n internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a cr&iacute;menes que destruyen vidas, comunidades y generaciones enteras, el silencio alimenta la impunidad. Cuando la violencia sexual se utiliza como instrumento de guerra, callar no es una opci&oacute;n. No actuar tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julissa Jáuregui]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/silencio-violencia_129_13269707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 04:02:32 +0000]]></pubDate>
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