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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gonzo]]></title>
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      <title><![CDATA[El Mundial de Calígula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/mundial-caligula_129_13285765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a50ec19-c86f-4d6d-b1dc-eaa50f397348_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="­El Mundial de Calígula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede parecer una contradicción disfrutar del Mundial con el que Trump intenta emular a Calígula y la FIFA hacer negocio. O podemos considerar esas críticas el desahogo de millones de personas al ver prostituido por déspotas el deporte de las clases populares</p><p class="subtitle">Especial  - Enric González, Lucía Taboada, Gonzo o Juan Tallón, en El Mundial de elDiario.es

</p></div><p class="article-text">
        Antes de que se anime usted a sentenciar que est&aacute; ante un caso de intrusismo profesional en el columnismo, deme, dese unos segundos. Antes tambi&eacute;n de constatar lo extraordinario que supone leer una columna sospechosamente deportiva en este medio, no olvide que este jueves empieza el Mundial de f&uacute;tbol en el &uacute;nico pa&iacute;s occidental en el que este deporte no es hegem&oacute;nico. Por no ser, el f&uacute;tbol en Estados Unidos no es ni siquiera importante. En un pa&iacute;s como el nuestro la celebraci&oacute;n del Mundial justifica que <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/enric-gonzalez-lucia-taboada-gonzo-juan-tallon-mundial-eldiario_1_13284368.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es vaya a dedicar un espacio</a> a que algunos contemos lo que nos llama la atenci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a del torneo a lectores que eligen informarse en un medio que no ofrece secci&oacute;n de Deportes. Por contra, en el arranque de la semana previa a la inauguraci&oacute;n del Mundial en su propio pa&iacute;s, la secci&oacute;n de Deportes del New York Times brind&oacute; <a href="https://www.nytimes.com/athletic/7333438/2026/06/04/norway-world-cup-viking-photo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una sola historia relacionada con el torneo; y el art&iacute;culo no iba de f&uacute;tbol sino de fotograf&iacute;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        En el pa&iacute;s que marca el ritmo del mundo nuestro deporte rey no ha alcanzado el impacto que le convierte desde finales del siglo XIX en el deporte m&aacute;s global; sin embargo a mis 50 a&ntilde;os es la segunda vez que veo un Mundial celebrado en Estados Unidos. No debe ser casualidad. Trat&aacute;ndose de la cuna del capitalismo, apuesto a que es negocio.
    </p><p class="article-text">
        El mayor evento futbol&iacute;stico que se celebra en el planeta llega a un pa&iacute;s donde los deportes de equipo m&aacute;s seguidos y rentables son el b&eacute;isbol, el f&uacute;tbol americano, el hockey sobre hielo y el baloncesto. Como la metr&oacute;polis que es, en Estados Unidos los equipos que ganan las competiciones nacionales de esos deportes se consideran &ldquo;campeones del mundo&rdquo;. En esa jungla busca un hueco el f&uacute;tbol y la FIFA en lugar de sacar pecho de su exitosa tradici&oacute;n, ha optado por adaptarse a los par&aacute;metros m&aacute;s vulgares de esa cultura a la que no ha conseguido seducir en m&aacute;s de un siglo: desde ahora hasta el d&iacute;a de la final todo ser&aacute; a lo grande. Observo los n&uacute;meros de esta edici&oacute;n del Mundial y me empacho. Por primera vez se celebra en tres pa&iacute;ses. Por primera vez juegan 48 selecciones y ese dato engorda todos los dem&aacute;s. Nunca un Mundial dur&oacute; tanto como durar&aacute; este y nunca se jugaron tantos partidos como los que podremos ver en este mes y medio.
    </p><p class="article-text">
        Mucho partido y mucha bandera que no nos suena en las pantallas pero ya veremos cu&aacute;nta chicha. De los 104 partidos que se van a disputar solo 30 ser&aacute;n a vida o muerte. Habr&aacute;n pasado 17 d&iacute;as de campeonato hasta que saboreemos el ambiente de una eliminatoria. Nunca se vio nada igual. Nunca, porque igual no hac&iacute;a falta.
    </p><p class="article-text">
        Empachen o sorprendan, las novedades de este Mundial no suponen riesgo para el negocio. Lo saben bien quienes manejan el cotarro y han tomado decisiones con la idea de acabar el mes de julio bastante m&aacute;s ricos de lo que son a mediados de junio. Por mucho que nos hayamos llevado las manos a la cabeza con lo que nos molesta del Mundial, una vez empiece el espect&aacute;culo ser&aacute;n el f&uacute;tbol y los resultados los que manejen nuestras emociones. Si ganan los nuestros todo habr&aacute; merecido la pena, y si pierden nos indignaremos con cualquier decisi&oacute;n del entrenador y el compromiso de alg&uacute;n jugador. O tal vez del &aacute;rbitro. O de todos juntos. Lo sencillo tiene esa ventaja envenenada sobre lo complejo: a la hora de la verdad, la de disfrutar, de lo que se trata es de sentir y no pensar en las consecuencias de dejarse llevar. Es el sino del futbolero contempor&aacute;neo como lo es de pecadores, adictos o ad&uacute;lteros. Puede parecer una contradicci&oacute;n seguir con pasi&oacute;n los partidos mientras se critica el formato del Mundial, el af&aacute;n de la FIFA por ganar m&aacute;s y m&aacute;s dinero o que te lleven los demonios viendo a Trump haci&eacute;ndose pasar por un simp&aacute;tico anfitri&oacute;n de selecciones y aficiones de pa&iacute;ses a los que menosprecia y amenaza. Por no tirar piedras contra mi tejado moral, prefiero ver en esas cr&iacute;ticas el peque&ntilde;o desahogo de millones de personas al ver prostituido por d&eacute;spotas un deporte que consideramos patrimonio de las clases populares.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta mucho cuajo para se&ntilde;alar la falta de coherencia de un joven de Cabo Verde que disfruta por primera vez con los partidos de su selecci&oacute;n en un Mundial a pesar de que su vida ha empeorado por culpa del final de las ayudas al desarrollo decretado por el pa&iacute;s anfitri&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Caparr&oacute;s y la Argentina del 78</h2><p class="article-text">
        En una entrevista para un reportaje sobre el Mundial de Catar, Mart&iacute;n Caparr&oacute;s me cont&oacute; que el Mundial de Argentina 1978 lo vivi&oacute; como tantos otros compatriotas en el exilio. En su caso fue en Par&iacute;s y all&iacute; se manifestaban y desde all&iacute; escrib&iacute;an contra lo que aquella Copa del Mundo hac&iacute;a por la dictadura militar que sufr&iacute;a el pa&iacute;s: legitimarla y blanquearla mientras mataban y secuestraban. Le pregunt&eacute; si a modo de protesta renunci&oacute; a ver la final; su respuesta fue una carcajada contenida antes de reconocer que ver a Argentina ganar su primer Mundial es de los mejores recuerdos de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Si hay que se&ntilde;alar por contradicci&oacute;n manifiesta o falta de coherencia a alguien que espera con ganas que este Mundial cumpla con sus expectativas prefiero centrarme en Donald Trump. En pol&iacute;tica interior la gran apuesta de su segundo mandato es la de satisfacer los anhelos supremacistas de buena parte de sus votantes. La innovaci&oacute;n respecto a otros presidentes
    </p><p class="article-text">
        republicanos est&aacute; en que &eacute;l utiliza a los latinos pobres en lugar de los negros pobres para despistar a blancos pobres mientras facilita un fest&iacute;n para los ricos de todas las razas que hay en Estados Unidos. Y es precisamente la poblaci&oacute;n latina la que m&aacute;s disfrutar&aacute; de tener un Mundial en el pa&iacute;s al que emigraron. El &uacute;nico colectivo estadounidense culturalmente ligado al f&uacute;tbol es el de los que hablan espa&ntilde;ol, solo hay que ver un partido de la liga local de <em>scoccer </em>y fijarse en los rasgos f&iacute;sicos predominantes en las gradas. Son los mismos rasgos que para la Administraci&oacute;n Trump, su propaganda y sus matones del ICE convierten a una persona en merecedora de un trato inhumano.
    </p><p class="article-text">
        Dos mil a&ntilde;os antes que Trump, Cal&iacute;gula, otro emperador eg&oacute;latra y depravado, ya sab&iacute;a que tener entretenido a su pueblo era tan importante como hacerle sentir orgulloso de su dominio sobre el mundo. Una de las caracter&iacute;sticas de su r&eacute;gimen fue la multiplicaci&oacute;n de competiciones y espect&aacute;culos. Ocupados en divertirse con carreras de cuadrigas y luchas a vida o muerte entre esclavos y animales salvajes, los romanos pensaban menos en temas que les preocupaban. Y los romanos eran de preocuparse hasta el esc&aacute;ndalo. En cuestiones &eacute;ticas, centraba el enfado de la gente de bien lo que suced&iacute;a en la isla de Capri: desde los tiempos del emperador Tiberio los j&oacute;venes de las familias ricas y poderosas exploraban all&iacute;, lejos de la plebe, los l&iacute;mites de las fantas&iacute;as sexuales de la &eacute;poca. Esos l&iacute;mites eran mucho m&aacute;s laxos que hoy en d&iacute;a y la gracia estaba en sobrepasarlos a lo grande. Entre los veteranos de aquellas fiestas destacaba Cal&iacute;gula. Bien lo sab&iacute;an los romanos aunque una vez alcanzado el poder, el joven emperador criticara con dureza tanta depravaci&oacute;n e incluso castigase a hombres y mujeres con los que hab&iacute;a pasado d&iacute;as y noches de lujuria. Va a resultar que lo &uacute;nico del Mundial de f&uacute;tbol que es exclusivo de nuestra &eacute;poca es el deporte que lo protagoniza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 19:35:29 +0000]]></pubDate>
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