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    <title><![CDATA[elDiario.es - Víctor Suárez Vega]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor-suarez-vega/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Víctor Suárez Vega]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El desahucio de la antigua casa de Mr. Leacock evidencia el fracaso de las administraciones ante la emergencia habitacional en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desahucio-casa-mr-leacock-fracaso-administraciones-emergencia-habitacional-canarias_132_13343959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fd3b45f-a17f-4311-90f1-df8e9c74c0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desahucio de la antigua casa de Mr. Leacock evidencia el fracaso de las administraciones ante la emergencia habitacional en Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta noche muchos niños y mayores dormirán con el estómago y el corazón encogidos, con la incertidumbre que supone no saber qué va a ser mañana de ti y de los tuyos. Con el miedo, pero también con la rabia que solo las olvidadas y las excluidas conocen bien</p></div><p class="article-text">
        La amenaza de ejecuci&oacute;n del desahucio de las familias que residen en la antigua casa de Mr. Leacock, en Santa Mar&iacute;a de Gu&iacute;a, constituye un episodio m&aacute;s de la grave crisis habitacional que vive Canarias.
    </p><p class="article-text">
        En este asentamiento residen familias en situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad, entre ellas menores de edad, muchas de ellas de origen migrante, que durante a&ntilde;os han encontrado en este lugar el &uacute;nico techo posible ante la imposibilidad de acceder a una vivienda digna. Las edificaciones donde viven son infraviviendas levantadas como &uacute;nica alternativa frente a una realidad marcada por la exclusi&oacute;n social y laboral.
    </p><p class="article-text">
        Estas familias afrontan un desahucio sin que exista una soluci&oacute;n habitacional suficiente que garantice su derecho a una vivienda digna y sin que se proteja adecuadamente a los menores afectados. Resulta profundamente preocupante que una situaci&oacute;n de estas caracter&iacute;sticas pueda producirse en pleno siglo XXI, en un Estado social y democr&aacute;tico de derecho que proclama la protecci&oacute;n de la infancia y el derecho a una vivienda digna.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos aceptar que situaciones como esta formen parte de nuestra cotidianeidad ni que se entienda como un caso aislado. Es el reflejo de una crisis habitacional estructural que atraviesa Canarias, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en un problema cada vez m&aacute;s grave para miles de personas. Cuando las administraciones no ofrecen alternativas reales, los desahucios no solucionan el problema: simplemente desplazan la pobreza de un lugar a otro.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a denunciar igualmente la falta de respuesta efectiva por parte de las administraciones locales. Tanto el Ayuntamiento de Santa Mar&iacute;a de Gu&iacute;a como el Ayuntamiento de G&aacute;ldar deben asumir su responsabilidad institucional y trabajar de forma coordinada con el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias para garantizar soluciones habitacionales dignas antes de ejecutar cualquier desalojo que afecte a familias vulnerables y a menores.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, resulta inevitable plantear una reflexi&oacute;n sobre la desproporci&oacute;n existente entre las partes implicadas. La propiedad pertenece a un importante grupo empresarial con un amplio patrimonio, mientras que quienes van a ser desalojados son personas que sobreviven en condiciones de gran precariedad. La protecci&oacute;n del derecho de propiedad es un principio reconocido por nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, pero ello no deber&iacute;a impedir que las instituciones articulen respuestas que eviten dejar a familias vulnerables sin un lugar donde vivir frente a los due&ntilde;os de dichos inmuebles que acaparan un patrimonio holgado.
    </p><p class="article-text">
        No podemos normalizar que haya ni&ntilde;os cuyo futuro inmediato sea la incertidumbre de quedarse sin hogar. No podemos aceptar que la pobreza se gestione mediante desalojos sin alternativas. Y no podemos mirar hacia otro lado mientras la emergencia habitacional contin&uacute;a agrav&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a hacer un llamamiento a la ciudadan&iacute;a, al movimiento vecinal, a los colectivos sociales, a las organizaciones de derechos humanos y a todas las personas comprometidas con la justicia social para que muestren su solidaridad con las familias afectadas. La historia reciente demuestra que el apoyo comunitario, la organizaci&oacute;n vecinal y la solidaridad han sido, en muchas ocasiones, el &uacute;ltimo recurso para evitar que personas vulnerables queden completamente desamparadas.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda no puede seguir trat&aacute;ndose exclusivamente como un bien econ&oacute;mico cuando hablamos de familias, de menores y de personas que no tienen otra alternativa. Est&aacute; en juego la dignidad y los derechos fundamentales de seres humanos que merecen ser protegidos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, escribo estas l&iacute;neas, pero ma&ntilde;ana si nada ni nadie lo impide, se har&aacute; realidad un hecho que no deber&iacute;amos aceptar como pueblo ni como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Esta noche muchos ni&ntilde;os y mayores dormir&aacute;n con el est&oacute;mago y el coraz&oacute;n encogidos, con la incertidumbre que supone no saber qu&eacute; va a ser ma&ntilde;ana de ti y de los tuyos. Con el miedo, pero tambi&eacute;n con la rabia que solo las olvidadas y las excluidas conocen bien.
    </p><p class="article-text">
        Mucha suerte compa&ntilde;er@s. Gran parte del norte de Gran Canaria est&aacute; con ustedes. Rec&eacute;mosles a nuestros distintos dioses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Suárez Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desahucio-casa-mr-leacock-fracaso-administraciones-emergencia-habitacional-canarias_132_13343959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 08:37:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desahucio de Guía y el fracaso de las administraciones ante la emergencia habitacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desahucio-guia-fracaso-administraciones-emergencia-habitacional_132_13344102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La amenaza de ejecuci&oacute;n del desahucio de las familias que residen en la antigua casa de Mr. Leacock, en Santa Mar&iacute;a de Gu&iacute;a, constituye un episodio m&aacute;s de la grave crisis habitacional que vive Canarias.
    </p><p class="article-text">
        En este asentamiento residen familias en situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad, entre ellas menores de edad, muchas de ellas de origen migrante, que durante a&ntilde;os han encontrado en este lugar el &uacute;nico techo posible ante la imposibilidad de acceder a una vivienda digna. Las edificaciones donde viven son infraviviendas levantadas como &uacute;nica alternativa frente a una realidad marcada por la exclusi&oacute;n social y laboral.
    </p><p class="article-text">
        Estas familias afrontan un desahucio sin que exista una soluci&oacute;n habitacional suficiente que garantice su derecho a una vivienda digna y sin que se proteja adecuadamente a los menores afectados. Resulta profundamente preocupante que una situaci&oacute;n de estas caracter&iacute;sticas pueda producirse en pleno siglo XXI, en un Estado social y democr&aacute;tico de derecho que proclama la protecci&oacute;n de la infancia y el derecho a una vivienda digna.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos aceptar que situaciones como esta formen parte de nuestra cotidianeidad ni que se entienda como un caso aislado. Es el reflejo de una crisis habitacional estructural que atraviesa Canarias, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en un problema cada vez m&aacute;s grave para miles de personas. Cuando las administraciones no ofrecen alternativas reales, los desahucios no solucionan el problema: simplemente desplazan la pobreza de un lugar a otro.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a denunciar igualmente la falta de respuesta efectiva por parte de las administraciones locales. Tanto el Ayuntamiento de Santa Mar&iacute;a de Gu&iacute;a como el Ayuntamiento de G&aacute;ldar deben asumir su responsabilidad institucional y trabajar de forma coordinada con el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias para garantizar soluciones habitacionales dignas antes de ejecutar cualquier desalojo que afecte a familias vulnerables y a menores.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, resulta inevitable plantear una reflexi&oacute;n sobre la desproporci&oacute;n existente entre las partes implicadas. La propiedad pertenece a un importante grupo empresarial con un amplio patrimonio, mientras que quienes van a ser desalojados son personas que sobreviven en condiciones de gran precariedad. La protecci&oacute;n del derecho de propiedad es un principio reconocido por nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, pero ello no deber&iacute;a impedir que las instituciones articulen respuestas que eviten dejar a familias vulnerables sin un lugar donde vivir frente a los due&ntilde;os de dichos inmuebles que acaparan un patrimonio holgado.
    </p><p class="article-text">
        No podemos normalizar que haya ni&ntilde;os cuyo futuro inmediato sea la incertidumbre de quedarse sin hogar. No podemos aceptar que la pobreza se gestione mediante desalojos sin alternativas. Y no podemos mirar hacia otro lado mientras la emergencia habitacional contin&uacute;a agrav&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a hacer un llamamiento a la ciudadan&iacute;a, al movimiento vecinal, a los colectivos sociales, a las organizaciones de derechos humanos y a todas las personas comprometidas con la justicia social para que muestren su solidaridad con las familias afectadas. La historia reciente demuestra que el apoyo comunitario, la organizaci&oacute;n vecinal y la solidaridad han sido, en muchas ocasiones, el &uacute;ltimo recurso para evitar que personas vulnerables queden completamente desamparadas.
    </p><p class="article-text">
        La vivienda no puede seguir trat&aacute;ndose exclusivamente como un bien econ&oacute;mico cuando hablamos de familias, de menores y de personas que no tienen otra alternativa. Est&aacute; en juego la dignidad y los derechos fundamentales de seres humanos que merecen ser protegidos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, escribo estas l&iacute;neas, pero ma&ntilde;ana si nada ni nadie lo impide, se har&aacute; realidad un hecho que no deber&iacute;amos aceptar como pueblo ni como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Esta noche muchos ni&ntilde;os y mayores dormir&aacute;n con el est&oacute;mago y el coraz&oacute;n encogidos, con la incertidumbre que supone no saber qu&eacute; va a ser ma&ntilde;ana de ti y de los tuyos. Con el miedo, pero tambi&eacute;n con la rabia que solo las olvidadas y las excluidas conocen bien.
    </p><p class="article-text">
        Mucha suerte compa&ntilde;er@s. Gran parte del norte de Gran Canaria est&aacute; con ustedes. Rec&eacute;mosles a nuestros distintos dioses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Suárez Vega]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 09:12:00 +0000]]></pubDate>
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