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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mariví Eizaguirre Ballesteros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marivi-eizaguirre-ballesteros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mariví Eizaguirre Ballesteros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando prohibir una cena significa dejar sin comida a quien no tiene nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/prohibir-cena-significa-comida-no_132_13444471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93c62209-6d24-4b18-bdcd-74bdc0946d55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1007y530.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando prohibir una cena significa dejar sin comida a quien no tiene nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Cómo se puede prohibir un gesto tan básico de humanidad cuando no existe una alternativa que garantice que esas personas puedan comer?</p></div><p class="article-text">
        La pasada semana, el alcalde de Donostia aboc&oacute; al hambre a un colectivo de aproximadamente 300 personas, ampar&aacute;ndose en unos informes avalados por tres departamentos. La decisi&oacute;n fue prohibir las llamadas &ldquo;cenas solidarias&rdquo; que ha estado organizando el colectivo K.A.S. durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os y que proporcionaban una &uacute;nica comida caliente al d&iacute;a a personas que, literalmente, no tienen nada.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando decimos que no tienen nada, significa exactamente eso: no tienen para cenar, no tienen d&oacute;nde dormir, no tienen padr&oacute;n y tampoco reciben paguitas ni ayudas econ&oacute;micas. Nada.
    </p><p class="article-text">
        Estas cenas han sido posibles gracias al trabajo desinteresado de muchas personas de diferentes grupos sociales. Voluntarias que compran los alimentos con su propio dinero, los cocinan en sus casas con cari&ntilde;o y despu&eacute;s llevan las comidas al punto que se les indica. Es voluntariado puro y duro. Una red de solidaridad que lleva cinco a&ntilde;os funcionando y que supone coste cero para las arcas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Quienes impiden este reparto de comida argumentan que estas cenas no est&aacute;n reguladas. Pero cabe preguntarse: &iquest;c&oacute;mo se regula el bocadillo, el caf&eacute; o el dinero que una persona entrega a alguien que pide en la puerta de una iglesia, un supermercado o un ambulatorio? &iquest;C&oacute;mo se puede prohibir un gesto tan b&aacute;sico de humanidad cuando no existe una alternativa que garantice que esas personas puedan comer?
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no deber&iacute;a ser c&oacute;mo impedir que la sociedad civil ayude, sino c&oacute;mo garantizar que nadie tenga que depender de la solidaridad para poder llevarse una comida caliente a la boca.
    </p><p class="article-text">
        Porque si la Administraci&oacute;n decide eliminar la &uacute;nica comida diaria de estas personas sin ofrecer una alternativa&iquest;qu&eacute; se espera que hagan quienes tienen hambre? Criminalizar al que menos tiene y colocarlo en una situaci&oacute;n de necesidad extrema puede terminar empuj&aacute;ndolo a robar comida o dinero para comprarla y est&aacute; no es la soluci&oacute;n. Quiero pensar que ese no es el objetivo. Tambi&eacute;n quiero pensar que no se pretende provocar m&aacute;s conflictos o disturbios para despu&eacute;s, justificar su criminalizaci&oacute;n y acoso.
    </p><p class="article-text">
        Las cenas del colectivo K.A.S. llevan funcionando diariamente desde hace cinco a&ntilde;os. Durante todo este tiempo, la actividad se ha desarrollado con muy pocos incidentes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; han habido algunos? Probablemente s&iacute;. Como ocurre en cualquier espacio en el que conviven personas y, m&aacute;s especialmente personas que se encuentran en situaciones de enorme vulnerabilidad, de salud mental o desesperaci&oacute;n. Pero han sido incidentes m&iacute;nimos, y no deber&iacute;an servir para construir un relato que responsabilice de todo al que menos tiene.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se ve en los ojos de muchas de estas personas es otra realidad: verg&uuml;enza, miedo al rechazo, hambre, necesidad y angustia. La mayor&iacute;a no quiere mendigar, quiere trabajar. Nunca se ve en sus ojos ni odio ni agresividad. Se ve necesidad. Y tambi&eacute;n se percibe c&oacute;mo se autorregulan entre ellas para intentar conservar algo tan b&aacute;sico como esa comida caliente diaria.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n es pr&aacute;cticamente perfecta. El voluntariado realiza su labor con satisfacci&oacute;n y compromiso. No cuesta dinero a las arcas p&uacute;blicas y los supuestos altercados han sido m&iacute;nimos.&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la alternativa?
    </p><p class="article-text">
        Si como Administraci&oacute;n  no hemos facilitado ni padr&oacute;n, ni un lugar donde dormir, ni posibilidades reales de acceder a un trabajo, &iquest;podemos ahora a&ntilde;adir una nueva dificultad y privarles tambi&eacute;n de una comida al d&iacute;a?, y lo m&aacute;s grave, hacerlo en Donostia, en una ciudad reconocida internacionalmente por su gastronom&iacute;a que desperdicia toneladas de comida diariamente, resulta parad&oacute;jico y m&aacute;s dif&iacute;cil de entender.
    </p><p class="article-text">
        Si estas personas no tienen acceso a los recursos b&aacute;sicos y, adem&aacute;s, se elimina la red ciudadana que durante cinco a&ntilde;os ha cubierto una de sus necesidades m&aacute;s elementales, la responsabilidad no puede recaer sobre quienes reciben la ayuda ni sobre quienes voluntariamente la ofrecen. La responsabilidad es de la Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que hay que regular y garantizar la convivencia adecuadas. Pero regular no puede convertirse en prohibir, ni en controlar para expulsar.
    </p><p class="article-text">
        Si existe un problema, hay que buscar una soluci&oacute;n. Si las cenas necesitan determinadas condiciones, habr&aacute; que establecerlas. Y si no pueden realizarse de esa manera, la Administraci&oacute;n debe poner en marcha inmediatamente una alternativa adecuada que garantice que esas 300 personas no se queden sin comer. Lo que no debemos hacer es prohibir la solidaridad y no ofrecer alternativa. Es un error.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos caer en el seguidismo de discursos aporof&oacute;bicos y culpabilizadores hacia las personas migrantes. Eso no representa lo que hemos sido siempre: una sociedad solidaria, generosa y humana.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de estas personas han huido de guerras, de la violencia, de los machetazos, del hambre y de la miseria. Han llegado hasta aqu&iacute; buscando una oportunidad para vivir y trabajar.
    </p><p class="article-text">
        Espero sinceramente que quienes han decidido prohibir este gesto de humanidad nunca tengan que sufrir ni la mitad de las desgracias que muchas de estas personas han tenido que soportar.
    </p><p class="article-text">
        Porque, hablamos de algo mucho muy b&aacute;sico, como son las personas que tienen hambre.Y esas personas necesitan una alternativa urgente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariví Eizaguirre Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/prohibir-cena-significa-comida-no_132_13444471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 19:45:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos cuesta confiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cuesta-confiar_132_13369054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0ff6fd1-644e-40f5-a5bc-5c697f11a4c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1006y144.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos cuesta confiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Se ha avanzado en prevención, en pedagogía y en el conocimiento de las distintas formas de violencias contra las mujeres, pero muy poco en conseguir que disminuyan"</p></div><p class="article-text">
        La desconfianza de las mujeres en el sistema de protecci&oacute;n ante cualquier agresi&oacute;n machista responde a una experiencia ancestral de falta de empat&iacute;a, cuestionamiento, descr&eacute;dito, ninguneo, minimizaci&oacute;n de los hechos y ausencia de respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna sorpresa: estamos condicionadas a desconfiar.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier m&iacute;nima experiencia de posible &mdash;y digo &ldquo;posible&rdquo;&mdash; agresi&oacute;n sexual genera miedo, retraimiento y, en la mayor&iacute;a de los casos, cambios en la vida diaria para que un agresor no te atrape. Salir y volver siempre acompa&ntilde;ada, controlar d&oacute;nde est&aacute;s, tu bebida o tu cuerpo&hellip; se llama miedo y responde a fallos estructurales y continuados fen la respuesta frente a las violencias machistas, sean del tipo que sean. Nos lo han transmitido madres, compa&ntilde;eras de trabajo, amigas y otras mujeres. Es una herencia de saberes legada por nuestras antepasadas.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a recuerdo mi primera experiencia con una mujer maltratada diariamente. No quer&iacute;a denunciar a su marido para que no le quitaran a sus hijas. La atenci&oacute;n y los cuidados reca&iacute;an en las mujeres de la plantilla, porque muchas veces acud&iacute;a a trabajar apalizada y con el cuerpo con marcas de golpes o agujeros de destornillador. Hac&iacute;amos su trabajo entre todas mientras descansaba. Su desconfianza en unas instituciones machistas y patriarcales era absoluta y el tiempo le dio la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, los datos de la tercera gran encuesta realizada a nivel europeo por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea (FRA), para la que se entrevist&oacute; a casi 115.000 mujeres de toda la UE, muestran que la violencia machista apenas ha descendido durante la &uacute;ltima d&eacute;cada en Europa y que seguimos igual que siempre a la hora de denunciar: verg&uuml;enza, culpabilidad, miedo y falta de confianza en las instituciones, especialmente en los distintos cuerpos policiales.
    </p><p class="article-text">
        Se ha avanzado en prevenci&oacute;n, en pedagog&iacute;a y en el conocimiento de las distintas formas de violencias contra las mujeres, pero muy poco en conseguir que disminuyan.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te roban el bolso, la bicicleta o dinero de tu cuenta, acudes a la polic&iacute;a a denunciar; cuando agreden tu cuerpo y tu dignidad &iquest;en qui&eacute;n conf&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, denunciar ante las fuerzas de seguridad supon&iacute;a un periplo de repetir y explicar lo ocurrido, intentar probarlo, no ser cre&iacute;da y, cuando lo hab&iacute;as conseguido, encontrarte que muchas veces se justificaba al agresor. Es decir, violencia institucional a distintos niveles y siempre contra la agredida, todo ello pese a haber depositado su confianza en el sistema. El sistema fallaba a las mujeres una y otra vez, actualmente tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo eliminar el miedo ancestral a la revictimizaci&oacute;n, al escrutinio de nuestros comportamientos, a la duda permanente sobre el testimonio de las v&iacute;ctimas &mdash;con el desgaste emocional que ello genera antes y durante el proceso judicial&mdash; a la reproducci&oacute;n de estereotipos de g&eacute;nero en los tribunales, a la falta de amparo efectivo y al temor a las represalias del agresor? Eso no se corrige &uacute;nicamente con servicios asistenciales y leyes, por muy avanzadas e innovadoras que sean. Requiere mucha pedagog&iacute;a, compromiso y determinaci&oacute;n por parte de todas las instituciones y de la propia sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos mujeres asesinadas casi a diario como consecuencia de fallos institucionales que se esconden tras mara&ntilde;as burocr&aacute;ticas incomprensibles: procedimientos legales complejos, largos y emocionalmente agotadores, fuerzas de seguridad desinformadas y despistadas, &oacute;rdenes de alejamiento que no se hacen cumplir y un sinf&iacute;n de errores.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es inevitable: &iquest;para qu&eacute; voy a denunciar? &iquest;Qu&eacute; gana una v&iacute;ctima al adentrarse en esta red de desamparo? Poco o nada. Los procesos judiciales y psicol&oacute;gicos siguen siendo muy lentos, angostos y de dudosa satisfacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que la reflexi&oacute;n debe ser la contraria: si las mujeres estamos haciendo todo lo que se recomienda, impulsamos leyes que nos protegen, algunas hasta denuncian, se ponen en marcha medidas institucionales de car&aacute;cter asistencial, pero los agresores siguen actuando con impunidad, reinciden, matan y asesinan casi a diario, entonces las mujeres tienen todos los motivos para no confiar en quienes deber&iacute;an garantizar su seguridad, ergo se cuidan y se protegen entre ellas al margen de los mecanismos institucionales.
    </p><p class="article-text">
        La credibilidad de las instituciones se construye demostrando capacidad para reducir los problemas, obteniendo resultados medibles y gestionando de manera eficiente los recursos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las v&iacute;ctimas de las violencias machistas, esa credibilidad nunca ha existido. No se trata de recuperar algo que estuvo ah&iacute;, sino de actuar tan bien por parte de todos los operadores &mdash;fuerzas de seguridad, sistema sanitario, judicatura y servicios sociales y dem&aacute;s agentes&mdash; que las mujeres podamos confiar desde el mismo momento en que sufrimos una agresi&oacute;n o un intento de agresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Eso no est&aacute; ocurriendo. Por eso nos cuesta confiar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariví Eizaguirre Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cuesta-confiar_132_13369054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 19:46:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Machistas,Agresiones machistas,Violencia machista,Violencia de género,Desigualdad de género]]></media:keywords>
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