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    <title><![CDATA[elDiario.es - Patxi Aizpitarte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/patxi-aizpitarte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Patxi Aizpitarte]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Que la solidaridad no decaiga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/solidaridad-no-decaiga_132_13369513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dbe24d6-e9eb-40a1-a212-331e5cd02d22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que la solidaridad no decaiga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Significa permanecer cerca cuando la urgencia deja paso a la reconstrucción. Significa acompañar el duelo, sostener la esperanza y ayudar a que las familias puedan recuperar, poco a poco, un lugar seguro donde vivir"</p></div><p class="article-text">
        Han transcurrido casi dos semanas desde que el 24 de junio dos terremotos sacudieran la zona norte de Venezuela, provocando una cat&aacute;strofe humana y social de enorme magnitud. Los &uacute;ltimos balances hablan ya de m&aacute;s de tres mil personas fallecidas, m&aacute;s de diecis&eacute;is mil heridas y miles de familias que han perdido su vivienda, sus medios de vida o sus espacios cotidianos de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras ayudan a comprender la dimensi&oacute;n del desastre, pero no alcanzan a decirlo todo. Detr&aacute;s de cada n&uacute;mero hay una vida interrumpida, una familia rota, una casa convertida en escombros, una comunidad que intenta reconocerse de nuevo entre el miedo, el duelo y la incertidumbre. Son los rostros, las historias y los testimonios personales los que nos acercan verdaderamente al sufrimiento vivido por tantas familias venezolanas.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n han recogido relatos que permiten intuir la hondura de lo ocurrido. La publicista Migdalia Carros fue rescatada bajo los escombros del edificio en el que resid&iacute;a, en el municipio de Chacao. Tras el rescate explicaba que hab&iacute;a bajado al infierno en apenas 39 segundos, el tiempo que dur&oacute; el temblor. Sobrevivi&oacute;, pero perdi&oacute; a su padre en el derrumbe. En una sola vida se concentra as&iacute; la paradoja de tantas cat&aacute;strofes: la alegr&iacute;a inmensa de seguir con vida y el dolor irreparable de la p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es necesario reconocer la respuesta solidaria ofrecida desde distintos pa&iacute;ses, con el env&iacute;o de equipos de rescate, bomberos, personal sanitario y ayuda humanitaria. A esta respuesta se suma el trabajo de muchas entidades sociales y humanitarias presentes en el propio territorio, entre ellas C&aacute;ritas Venezuela, cuya cercan&iacute;a a las comunidades afectadas resulta especialmente importante.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as, la urgencia se mide en horas: rescatar, atender heridas y asegurar agua, alimentos, refugio y medicamentos. Pero, como ocurre en los grandes desastres, con el paso del tiempo las esperanzas de rescate se reducen, los equipos internacionales comienzan a retirarse y los medios de comunicaci&oacute;n desplazan su atenci&oacute;n hacia otros acontecimientos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para las personas damnificadas, la emergencia no termina cuando desaparece de los titulares. En ese momento comienza una etapa m&aacute;s larga, silenciosa y menos visible: la reconstrucci&oacute;n de viviendas, la recuperaci&oacute;n de medios de vida, la atenci&oacute;n sanitaria y emocional, el acompa&ntilde;amiento del duelo y la protecci&oacute;n de quienes han quedado en una situaci&oacute;n de mayor desamparo. Cuando el ruido informativo se apaga, sostener la vida sigue siendo necesario.
    </p><p class="article-text">
        Como recuerda el papa Francisco, &ldquo;el bien, como tambi&eacute;n el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada d&iacute;a&rdquo;. Por eso, el &aacute;rea de Cooperaci&oacute;n Internacional de Caritas Gipuzkoa mantiene activa su campa&ntilde;a de emergencia a favor de las personas y familias venezolanas damnificadas. Esta llamada se inscribe en la dimensi&oacute;n universal de la caridad, en el compromiso con la justicia global y en la comunicaci&oacute;n cristiana de bienes. La solidaridad cristiana no se limita a una reacci&oacute;n inmediata ante el impacto de la tragedia; busca sostener procesos, acompa&ntilde;ar comunidades y afirmar que ninguna vida queda fuera de nuestra responsabilidad com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta mirada, la cooperaci&oacute;n no se entiende como una ayuda distante, sino como una relaci&oacute;n fraterna entre comunidades. Caritas acompa&ntilde;a a trav&eacute;s de las Caritas hermanas y de las Iglesias locales, reconociendo su presencia, su conocimiento del territorio y su capacidad para estar junto a las personas afectadas antes, durante y despu&eacute;s de la emergencia. Esa cercan&iacute;a permite que la ayuda no sea solo respuesta puntual, sino tambi&eacute;n reconstrucci&oacute;n de v&iacute;nculos, fortalecimiento comunitario y esperanza compartida.
    </p><p class="article-text">
        En 2025, Caritas Gipuzkoa destin&oacute; m&aacute;s de 600.000 euros a proyectos de cooperaci&oacute;n internacional en nueve pa&iacute;ses, orientados especialmente a la seguridad alimentaria, la educaci&oacute;n, la promoci&oacute;n de las mujeres y el fortalecimiento de comunidades locales. Esta trayectoria expresa una convicci&oacute;n profunda: la caridad, cuando est&aacute; unida a la justicia, no conoce fronteras y se hace concreta all&iacute; donde la vida est&aacute; m&aacute;s amenazada.
    </p><p class="article-text">
        Que la solidaridad con Venezuela no decaiga significa no pasar p&aacute;gina demasiado pronto. Significa permanecer cerca cuando la urgencia deja paso a la reconstrucci&oacute;n. Significa acompa&ntilde;ar el duelo, sostener la esperanza y ayudar a que las familias puedan recuperar, poco a poco, un lugar seguro donde vivir.
    </p><p class="article-text">
        Porque cada gesto de apoyo, por peque&ntilde;o que parezca, puede convertirse en una forma concreta de esperanza para quienes han perdido casi todo. Y porque, ante el sufrimiento de un pueblo hermano, la distancia nunca puede ser excusa para la indiferencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patxi Aizpitarte]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 19:46:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáritas,Venezuela]]></media:keywords>
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