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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jan Torras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jan-torras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jan Torras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Crear a oscuras, sin recursos y bajo vigilancia: la resistencia artística en una Cuba al borde del colapso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/crear-oscuras-recursos-vigilancia-resistencia-artistica-cuba-borde-colapso_1_13399451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7971e9b3-1e74-4a99-aa38-d9fc2d00e7cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x987y774.jpg" width="1200" height="675" alt="Crear a oscuras, sin recursos y bajo vigilancia: la resistencia artística en una Cuba al borde del colapso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cubanos mantienen viva la escena cultural aunque haya que cargar los instrumentos a pie de un lado a otro de la ciudad y tocarlos a la luz de las velas</p><p class="subtitle">Los fans argentinos de Rosalía cantan contra Milei que “la patria no se vende” en su concierto en Buenos Aires
</p></div><p class="article-text">
        En 1993, en pleno asedio de Sarajevo, la directora Susan Sontag organiz&oacute; en la ciudad una representaci&oacute;n de la obra <em>Esperando a Godot,</em> de Samuel Beckett, bajo la amenaza de las bombas. Los actores, desnutridos y debilitados por la falta de suministros, actuaron entre escombros iluminados por velas y linternas. La historia resuena hoy en Cuba, que sufre un brutal asedio econ&oacute;mico, pero donde el arte resiste, todav&iacute;a y siempre, a quien lo amenaza. Mientras la falta de combustible vac&iacute;a las calles y sigue provocando apagones de d&iacute;as y noches, los cubanos mantienen viva la escena cultural aunque haya que cargar los instrumentos a pie de un lado a otro de la ciudad y tocarlos a la luz de las velas. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de electricidad ha cerrado casi todos los cines, y la escasez de recursos ha cancelado obras de teatro, conciertos y festivales. M&uacute;sicos, bailarines, actores y otros artistas dedican su arte a levantar el &aacute;nimo y abrir espacios de apoyo mutuo para seguir adelante. &ldquo;Se hace como se puede. Si hay electricidad proyectamos alguna pel&iacute;cula, y si se va la luz siempre hay por ah&iacute; alg&uacute;n instrumento para sacarnos de la desesperaci&oacute;n. No se trata de evadirse o de olvidar los problemas, sino de recordar que la vida no se limita a ellos, que se merece que luchemos por ella&rdquo; explica Robertico, del centro cultural La Marca de La Habana Vieja. El centro, que es tambi&eacute;n el primer estudio de tatuajes de Cuba, organiza talleres y eventos para financiar proyectos comunitarios, como el comedor social de la iglesia vecina dedicado a los jubilados, cuyas pensiones de cuatro euros mensuales no alcanzan para sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        La penuria, a la que los cubanos ya estaban acostumbrados, se ha agravado a niveles insufribles desde enero, cuando Estados Unidos intensific&oacute; las medidas coercitivas unilaterales impuestas sobre la isla. Un solo buque de petr&oacute;leo, enviado por Rusia en abril, ha logrado atracar en un puerto cubano en lo que va de a&ntilde;o. Los apagones son diarios y pueden durar m&aacute;s de 24 horas. Las ca&iacute;das del SEN (sistema el&eacute;ctrico nacional) se hacen cada vez m&aacute;s frecuentes, y dejan a m&aacute;s de un 70% de la isla sin acceso a la electricidad. La falta de combustible ha afectado gravemente al sistema de bombeo hidr&aacute;ulico del pa&iacute;s: cerca de 2,7 millones de cubanos no tienen acceso diario al agua potable y la cifra total de afectados por el suministro intermitente es de 10 millones de personas, pr&aacute;cticamente toda la poblaci&oacute;n cubana, seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Recursos Hidr&aacute;ulicos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una persona camina sosteniendo un instrumento durante un apagón el pasado 8 de julio, en La Habana (Cuba)                            </span>
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        La inflaci&oacute;n y los aranceles han disparado los precios de los productos m&aacute;s b&aacute;sicos y reducido a miseria los salarios estatales. El salario m&iacute;nimo mensual de 3.210 pesos, alrededor de 4 euros, equivale al precio de un cart&oacute;n de huevos. A los cubanos que viven de su trabajo les cuesta pagar m&aacute;s de un plato de arroz con frijoles al d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A la asfixia energ&eacute;tica se ha sumado una escalada en la ret&oacute;rica belicista. Donald Trump ha multiplicado en los &uacute;ltimos meses las amenazas de intervenci&oacute;n militar, ha incluido a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y la ha acusado de ser una amenaza para Estados Unidos. La combinaci&oacute;n de bloqueo econ&oacute;mico y amenaza geopol&iacute;tica ha generado en la isla una sensaci&oacute;n de asedio despiadado. 
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            <span class="title">
                Tienda en La Habana                            </span>
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        Pedro Franco, director del grupo teatral El Portazo, ten&iacute;a previsto estrenar su adaptaci&oacute;n de <em>Casandra</em>, de Sergio Blanco, el fin de semana del 11 de julio de 2026, pero tres ca&iacute;das del SEN en una misma semana lo han obligado a posponer el estreno hasta septiembre. En la obra, Casandra, pitonisa condenada a no ser cre&iacute;da, advierte de la destrucci&oacute;n de Troya sin poder evitarla. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuba es Troya. Estamos sitiados en el siglo XXI, y hacer teatro en una plaza sitiada es un honor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pedro Franco</span>
                                        <span>—</span> Director del grupo teatral El Portazo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Franco explica: &ldquo;Cuba es Troya. Estamos sitiados en el siglo XXI, y hacer teatro en una plaza sitiada es un honor. El colapso ya es una certidumbre, la conversaci&oacute;n que hay que tener ahora es la de la reconstrucci&oacute;n. La verdadera victoria es sobrevivir. Crear arte es un deber c&iacute;vico porque tiene la capacidad de sobrevivir al momento. Ellos cuentan con que bajes los brazos, con que desaparezcas, y por eso hay que quedarse&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Si no es la Cuba de sus sue&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El Gobierno paga un salario fijo a los trabajadores de arte y cultura, pero por culpa de la devaluaci&oacute;n del peso este ya no supera los cinco euros mensuales. Con tal de sobrevivir sin dejar a nadie atr&aacute;s, los artistas buscan diversificar y poner en com&uacute;n sus fuentes de ingreso. <a href="https://residenciaartisticalaburbujalab.my.canva.site/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Burbuja Lab</a>, una residencia art&iacute;stica para &ldquo;obreras, artistas y mujeres de cine&rdquo;, nace con la iniciativa de crear una red de apoyo para repartir los fondos de solidaridad extranjeros y dar visibilidad a narrativas femeninas de la regi&oacute;n. A trav&eacute;s de talleres, clases magistrales, y distribuci&oacute;n de fondos, el colectivo se asegura la ayuda mutua necesaria para seguir viviendo y creando.
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                El malecón de La Habana                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Su directora, la cineasta y productora Rosa Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez, declara: &ldquo;Ahora lo que m&aacute;s temo es que esta miseria nos quite el alma, que el dolor ajeno nos sea indiferente. Est&aacute; pereciendo la solidaridad que caracterizaba al pueblo cubano; debemos hacer todo lo posible para salvaguardar lo que queda de fe en la humanidad, para restaurar la empat&iacute;a. El arte es ese refugio donde dejamos nuestras angustias cotidianas para conmovernos por algo que nos supera. Hoy es m&aacute;s necesario que nunca&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos se dedica a financiar películas que romantizan la realidad, mientras que los independientes tenemos que filmar con cámaras escondidas o con el teléfono</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa María Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez forma tambi&eacute;n parte de la Asamblea de Cineastas Cubanos, un conjunto de directores de cine independientes que reivindican una mayor libertad a la hora de expresar el disentimiento. &ldquo;El ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogr&aacute;ficos) se dedica &uacute;ltimamente a financiar sobre todo pel&iacute;culas que romantizan la realidad, donde todo es lindo y reinan el amor y la unidad, mientras que los independientes tenemos que filmar con c&aacute;maras escondidas o con el tel&eacute;fono por lo dif&iacute;cil que es obtener permisos de filmaci&oacute;n para trabajos cr&iacute;ticos&rdquo;, explica la directora. &ldquo;Ahora te exigen pagar tasas desorbitadas por grabar en la calle, si es que te lo autorizan. Si la Cuba que representas no es la que existe solo en sus sue&ntilde;os, te tumban la luz durante las proyecciones, eliminan la pel&iacute;cula de los festivales, proh&iacute;ben hablar de ella en medios estatales y te dicen que los trapos sucios se lavan en casa, que le est&aacute;s haciendo el juego al enemigo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, las condiciones extremas han avivado un hartazgo social cada vez m&aacute;s desinhibido. Caceroladas, pintadas, basuras quemadas&hellip; pero no sin miedo, pues la polic&iacute;a ha podido presentarse en la puerta de quien haya sido denunciado por un vecino para llev&aacute;rselo a comisar&iacute;a, seg&uacute;n se&ntilde;alan varios artistas entrevistados. No suele ser hasta que se pone el sol que en las calles oscuras empiezan a resonar las cacerolas y a surgir las llamas de los montones de basura. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Habana, este verano                            </span>
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        Ese margen, por estrecho que sea, del que goza el arte para clamar la palabra prohibida ha depositado sobre los hombros de la escena art&iacute;stica una responsabilidad colosal. Si las caceroladas solo pueden expresar la exasperaci&oacute;n, el arte abre un espacio en el que la rebeld&iacute;a afirma reivindicaciones concretas e imagina alternativas deseables. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Franco, el director de teatro, a&ntilde;ade: &ldquo;El contrato entre el pueblo y el Gobierno est&aacute; roto. Ya no existe espacio de di&aacute;logo; por eso los cubanos estamos ciegos y sordos, y algunos llegan hasta a desear la intervenci&oacute;n estadounidense. El arte, al poder preservar la ambig&uuml;edad interpretativa, tiene el poder de provocar conversaciones pol&iacute;ticas que saquen a la luz el disentimiento. El teatro, en particular, hace del p&uacute;blico el centro del discurso, lo cual, junto con su cinismo, lo convierte en especialmente detestable para los poderosos. Para que no muera la expresi&oacute;n art&iacute;stica y pol&iacute;tica, a m&iacute; me gusta recordar el teorema de Thomas: 'Define las cosas como reales y comenzar&aacute;n a serlo en sus consecuencias'. Actuemos como si fu&eacute;ramos libres, y enfrent&eacute;monos a quien nos diga lo contrario&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Esquina de La Habana                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los eventos culturales sirven a menudo de excusa para debatir libremente las maneras de ayudarse, las soluciones a nivel colectivo o los errores que han debilitado la capacidad de resistencia. Conciertos y exposiciones acaban convirti&eacute;ndose en peque&ntilde;as asambleas a trav&eacute;s de las cuales individuos desamparados restablecen su poder pol&iacute;tico, vuelven a sentirse pueblo, y se organizan para hacer frente com&uacute;n a la miseria y a quienes la orquestan. Si la estrategia estadounidense consiste en colapsar un Estado sumiendo a su pueblo en la desesperaci&oacute;n, el arte se erige como la trinchera en la que este &uacute;ltimo puede reagruparse y reclamar el derecho a forjar su propio destino. 
    </p><p class="article-text">
        Al convertir la escasez en un lenguaje y la alegr&iacute;a en rebeld&iacute;a, los artistas cubanos demuestran que el arte es una cuesti&oacute;n de fuerza vital antes que de medios materiales. Como los actores bosnios, no se preguntan por qu&eacute; hacer arte durante un asedio, sino por qu&eacute; un asedio mientras hacen arte. Cuando la supervivencia se convierte en suplicio, es f&aacute;cil olvidar que la vida puede ser m&aacute;s. Celebrarla es el recordatorio constante de que las razones para seguir luchando superan siempre a las de rendirse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jan Torras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/crear-oscuras-recursos-vigilancia-resistencia-artistica-cuba-borde-colapso_1_13399451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crear a oscuras, sin recursos y bajo vigilancia: la resistencia artística en una Cuba al borde del colapso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuba,La Habana,Arte,Censura,Apagón,Estados Unidos]]></media:keywords>
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