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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tarek Jaziri Arjona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/tarek-jaziri-arjona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tarek Jaziri Arjona]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Quién gana cuando los inmigrantes pueden votar? Nadie en particular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gana-inmigrantes-votar-nadie-particular_132_13402056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d5bff6f-220c-4e98-9a27-daaa91eb6b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién gana cuando los inmigrantes pueden votar? Nadie en particular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El miedo a que ampliar el electorado decida las elecciones vuelve a dominar el debate español. Lo pusimos a prueba con dos experimentos naturales y el resultado es un cero claro y repetido</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a lleva semanas discutiendo qui&eacute;n tiene derecho a votar. La llamada ley de nietos, incluida en la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022, ha permitido que cientos de miles de descendientes de espa&ntilde;oles obtengan la nacionalidad: 544.722 solicitudes aprobadas a 31 de marzo de 2026, la gran mayor&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Con ellas, el censo de espa&ntilde;oles residentes en el extranjero rozar&aacute; los tres millones de electores en las pr&oacute;ximas generales, unos 600.000 m&aacute;s que en 2023. En la oposici&oacute;n han saltado las alarmas. Feij&oacute;o habl&oacute; de una operaci&oacute;n de &ldquo;ingenier&iacute;a electoral&rdquo; para &ldquo;fabricar votantes&rdquo;, Ayuso avis&oacute; de que &ldquo;Argentina ser&aacute; la tercera provincia de Espa&ntilde;a&rdquo; y Vox ha pedido directamente suspender el voto por correo desde el exterior. El Gobierno defiende la medida como una reparaci&oacute;n hist&oacute;rica y acusa a la oposici&oacute;n de sembrar sospechas sin pruebas.
    </p><p class="article-text">
        El argumento no es nuevo. Es la versi&oacute;n m&aacute;s reciente de un miedo que acompa&ntilde;a a cada ampliaci&oacute;n del electorado: que los nuevos votantes decidir&aacute;n las elecciones y que quien los &ldquo;trae&rdquo; lo hace por inter&eacute;s. Detr&aacute;s hay una misma predicci&oacute;n: incorporar nuevos votantes beneficia a unos partidos a costa de otros.
    </p><p class="article-text">
        Esa predicci&oacute;n puede ponerse a prueba. En un <a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/cvpx5_v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo reciente con Simon Hix</a> la contrastamos con dos experimentos naturales: reformas que, por c&oacute;mo y d&oacute;nde ocurrieron, permiten estudiarlas casi como si fueran un experimento. Son las dos ampliaciones del derecho a voto municipal para residentes extranjeros que Espa&ntilde;a puso en marcha en 2007 y 2011. No es exactamente el caso de la ley de nietos, que crea ciudadanos con derecho a voto en todas las elecciones; nuestro estudio se centra en residentes extranjeros que votan en las municipales. Pero el miedo de fondo es el mismo en ambas pol&eacute;micas: que los nuevos votantes cambian qui&eacute;n gana. Sobre la gesti&oacute;n administrativa del censo, nuestros datos no dicen nada; sobre esa predicci&oacute;n de fondo, s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">El derecho a voto y la integraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Hay buenos motivos para dar el voto a los inmigrantes, y poco tienen que ver con el inter&eacute;s electoral de ning&uacute;n partido. Lo que sabemos hasta ahora indica que los derechos pol&iacute;ticos aceleran la integraci&oacute;n. <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/abs/voting-rights-and-immigrant-incorporation-evidence-from-norway/D434088784D77D4F1E18DED9C2FD2268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio</a><a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/abs/voting-rights-and-immigrant-incorporation-evidence-from-norway/D434088784D77D4F1E18DED9C2FD2268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>encuentra que el derecho al voto local aument&oacute; la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los inmigrantes. <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1369183X.2023.2193863" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otro apunta en la misma direcci&oacute;n</a><a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1369183X.2023.2193863" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>por otra v&iacute;a: los inmigrantes que ganaron voz en la democracia local tomaron despu&eacute;s decisiones distintas sobre si nacionalizarse. La evidencia sobre el estatus legal completa el cuadro: <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aay1610" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obtener la nacionalidad mejora los salarios a largo plazo</a>, y <a href="https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/aer.20150355" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regularizar la situaci&oacute;n administrativa reduce la delincuencia</a>. Conviene, eso s&iacute;, no mezclar categor&iacute;as que el debate confunde a menudo: la regularizaci&oacute;n da papeles, no papeletas. Un extranjero regularizado no puede votar; solo votan en las municipales los residentes de la UE y de los pa&iacute;ses con acuerdo que se registran y, en todas las elecciones, quienes llegan a nacionalizarse.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n es igual de persistente: que dar el voto a los inmigrantes cambiar&iacute;a los resultados electorales. Y no es una intuici&oacute;n descabellada: cada gran ampliaci&oacute;n del sufragio, a la clase trabajadora, a las mujeres, movi&oacute; al votante decisivo, y las pol&iacute;ticas se movieron con &eacute;l. &iquest;Pasar&iacute;a lo mismo con los inmigrantes? La teor&iacute;a puede argumentar en ambos sentidos: podr&iacute;an inclinarse a la izquierda por inter&eacute;s de grupo o por su posici&oacute;n en la distribuci&oacute;n de la renta, o podr&iacute;an votar como los nativos comparables; al fin y al cabo, provienen de pa&iacute;ses muy distintos y tiran en direcciones diferentes. La pregunta hay que resolverla con datos. Y apenas hab&iacute;a evidencia causal disponible.
    </p><h2 class="article-text">Dos experimentos naturales en Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Los dos casos nos permiten distinguir entre causa y coincidencia. En enero de 2007, Ruman&iacute;a y Bulgaria entraron en la UE, lo que otorg&oacute; autom&aacute;ticamente a sus ciudadanos el derecho a votar en las elecciones municipales espa&ntilde;olas; los rumanos ya eran entonces el mayor grupo inmigrante no occidental en Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s, en 2010 y 2011, Espa&ntilde;a firm&oacute; acuerdos rec&iacute;procos que ampliaron el derecho al voto municipal a los inmigrantes de seis pa&iacute;ses latinoamericanos. Dos mecanismos distintos y dos poblaciones inmigrantes que no se parecen en nada.
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o se apoya en algo que se observa en cualquier ciudad espa&ntilde;ola: los inmigrantes no se distribuyen de manera uniforme entre los barrios. Con datos a nivel de secci&oacute;n censal (la unidad electoral m&aacute;s peque&ntilde;a de Espa&ntilde;a, un vecindario de entre 500 y 2.000 residentes), comparamos secciones que recibieron nuevos votantes con secciones que no, dentro del mismo municipio y en la misma elecci&oacute;n. Esa comparaci&oacute;n elimina todo lo que ocurre a nivel municipal: candidatos, esc&aacute;ndalos, vaivenes. Lo que queda es el efecto de tener vecinos con un nuevo derecho al voto calle abajo.
    </p><h2 class="article-text">No encontramos ning&uacute;n efecto</h2><p class="article-text">
        En los dos experimentos, dar el voto a los inmigrantes no movi&oacute; el porcentaje de ning&uacute;n partido: ni el centroderecha (PP), ni el centroizquierda (PSOE), ni la izquierda radical. Y no son ceros ruidosos que puedan ocultar algo. El cero decepciona a ambos lados: ni se confirma el temor de la derecha ni, en la izquierda, la esperanza de un r&eacute;dito electoral, si alguien la ten&iacute;a. Los intervalos de confianza, el margen de error de nuestras estimaciones, son estrechos alrededor del cero, y el resultado sobrevive a todas las pruebas de robustez que le lanzamos: comparar cada barrio consigo mismo a lo largo del tiempo, dar m&aacute;s peso a los barrios de control m&aacute;s parecidos a los tratados y, para el experimento de 2007, apoyarnos en la geograf&iacute;a previa del asentamiento rumano.
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            <span class="title">
                Figura 1                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cada panel corresponde a un partido en un experimento. La l&iacute;nea representa la diferencia estimada en votos entre el barrio tratado t&iacute;pico y sus vecinos sin nuevos votantes, y la banda representa el intervalo de confianza del 95%. Dos cosas merecen atenci&oacute;n: la l&iacute;nea sigue plana al cruzar la reforma (l&iacute;nea discontinua), y ya lo era antes, lo que indica que la comparaci&oacute;n es limpia.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s nos hicimos una pregunta m&aacute;s exigente: aunque los efectos verdaderos estuvieran en el borde de nuestros intervalos de confianza, &iquest;ser&iacute;an lo bastante grandes como para importar? Los ayuntamientos espa&ntilde;oles reparten los concejales mediante el m&eacute;todo de D&rsquo;Hondt. Calculamos, para cada municipio, el cambio exacto de votos que mover&iacute;a un solo concejal y contrastamos nuestras estimaciones con dicho umbral. Todas las estimaciones, en todas las especificaciones, quedan estad&iacute;sticamente por debajo. En el municipio mediano, mover a un concejal exige un vuelco de 3,8 puntos porcentuales en el voto. El mayor efecto que nuestros datos pueden sustentar es de 0,23 puntos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 2                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cada histograma muestra el efecto asociado a cada uno de los 24.424 barrios tratados en Espa&ntilde;a: el efecto estimado de cada partido, multiplicado por los nuevos votantes de esa secci&oacute;n. La l&iacute;nea discontinua de la derecha representa el vuelco que un concejal en un municipio mediano mover&iacute;a. Ning&uacute;n barrio, para ning&uacute;n partido, se acerca: la secci&oacute;n m&aacute;s tratada del pa&iacute;s llega a 2,1 puntos.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa esto para el debate</h2><p class="article-text">
        Nuestros resultados tienen l&iacute;mites claros: estudiamos electorados inmigrantes peque&ntilde;os y diversos, en parte sujetos a barreras de registro, condiciones t&iacute;picas de estas reformas. No podemos decir qu&eacute; pasar&iacute;a con un electorado nuevo mucho mayor, ni si los partidos empezaran a movilizarlo activamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero dentro de esos l&iacute;mites, la evidencia apunta en una sola direcci&oacute;n. Hay motivos razonables para pensar que el voto ayuda a los inmigrantes a integrarse; el miedo a los resultados electorales, all&iacute; donde podemos medirlo, no se materializa. La conclusi&oacute;n reparte deberes a ambos lados: quien se oponga a estas reformas tendr&aacute; que apoyarse en otros argumentos, porque el electoral no encuentra respaldo en los datos; y quien las defienda no deber&iacute;a prometer, ni temer, r&eacute;ditos partidistas. Buena parte del debate sobre el voto inmigrante, ayer con las municipales y hoy con la ley de nietos, descansa en una predicci&oacute;n sobre qui&eacute;n ganar&iacute;a. En Espa&ntilde;a, a lo largo de dos reformas y cuatro ciclos electorales, la respuesta es: nadie en particular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tarek Jaziri Arjona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gana-inmigrantes-votar-nadie-particular_132_13402056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 04:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién gana cuando los inmigrantes pueden votar? Nadie en particular]]></media:title>
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