<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Tomás Criado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/tomas-criado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tomás Criado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1056304/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/evitar-peor-respuesta-ciudadana-calor-extremo_129_13405521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d08d15b2-7707-472e-9aa2-c8a6893ab92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1943y1178.jpg" width="1200" height="675" alt="Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al calor extremo producido por nuestras formas de vida moderna, las políticas de acción climática no pueden limitarse a simular y anticipar escenarios catastróficos para gestionar técnicamente lo peor por venir. También deben cultivar una imaginación democrática capaz de prevenir esos futuros mediante el compromiso, aquí y ahora, con el mantenimiento de las condiciones de habitabilidad de nuestros entornos más inmediatos</p></div><p class="article-text">
        Desde el pasado 15 de julio, numerosos medios de comunicaci&oacute;n se han hecho eco de &ldquo;Barcelona a 50 &ordm;C&rdquo;, una de las nuevas iniciativas de acci&oacute;n clim&aacute;tica del Ayuntamiento de Barcelona para preparar la ciudad ante episodios de calor extremo. Concretamente, se trata de un simulacro previsto para 2027 que se desarrollar&aacute; en dos fases. La primera &laquo;de despacho&raquo;, tendr&aacute; lugar en febrero de ese mismo a&ntilde;o, y servir&aacute; para coordinar la respuesta de emergencia desde los distintos servicios y equipamientos municipales. La segunda, prevista para septiembre, recrear&aacute; los efectos sobre las infraestructuras de una ola de calor monstruosa que condujera a la ciudad a un colapso sociosanitario, la disrupci&oacute;n en el acceso a suministros b&aacute;sicos como el agua y un apag&oacute;n energ&eacute;tico sin precedentes. En palabras del alcalde Jaume Collboni, el anuncio del simulacro supone poner en marcha &laquo;la cuenta atr&aacute;s hacia el d&iacute;a que llegue Barcelona a 50 grados&raquo;, una acci&oacute;n que presenta como un legado de protecci&oacute;n y concienciaci&oacute;n para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa, inspirada en un simulacro an&aacute;logo celebrado en Par&iacute;s en el a&ntilde;o 2023, busca evaluar la preparaci&oacute;n de la ciudad ante un escenario de estas caracter&iacute;sticas: revisar los protocolos de actuaci&oacute;n, reforzar la coordinaci&oacute;n entre servicios y mejorar la capacidad de respuesta de las infraestructuras urbanas, con especial atenci&oacute;n a la protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable. Sin embargo, los objetivos declarados y el simbolismo inadvertidamente colapsista de la propuesta parecen abundar en los que consideramos dos problemas fundamentales de la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea de protecci&oacute;n frente al calor extremo: primero, una identificaci&oacute;n del calor con una exterioridad meteorol&oacute;gica, marcada por una cat&aacute;strofe futura casi inimaginable; y, segundo, la centralidad de la respuesta experta ante el problema. Ambas soslayan algunas cuestiones y preguntas fundamentales que creemos debieran informar una pol&iacute;tica de previsi&oacute;n e intervenci&oacute;n del calor urbano en el presente.
    </p><p class="article-text">
        Sin descuidar el car&aacute;cter crucial de la anticipaci&oacute;n y la prevenci&oacute;n ante proyecciones que anuncian horizontes cada vez m&aacute;s inh&oacute;spitos para la habitabilidad, &iquest;por qu&eacute; privilegiar un futuro catastr&oacute;fico como horizonte de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, en lugar de atender a las urgencias y las posibilidades que ya se abren en el presente? La frivolidad y el sensacionalismo con que algunos medios han acogido la propuesta, parecen olvidar los efectos de las sucesivas olas de calor que han afectado a Europa desde el pasado mes de junio. Estas han vuelto a poner de manifiesto las im&aacute;genes ya habituales de cuerpos aplastados por el calor, exhaustos y sudorosos, buscando un alivio incierto en h&aacute;bitats urbanos convertidos en zonas de sacrificio t&eacute;rmico: ya sea ba&ntilde;&aacute;ndose en fuentes municipales, abarrotando las terrazas, plazas y parques o haciendo lo que pueden para refrigerar espacios dom&eacute;sticos mal aislados.
    </p><p class="article-text">
        Junto a ellas, tambi&eacute;n han aparecido muestras de c&oacute;mo el calor extremo desborda la capacidad de las infraestructuras modernas para sostener la vida cotidiana a partir de un determinado rango de temperaturas hasta ahora poco conocido: las v&iacute;as del tranv&iacute;a de Leipzig deformadas por la licuefacci&oacute;n del material sellante entre los ra&iacute;les y el asfalto, carreteras cortadas en Alemania por el deterioro del firme, escuelas cerradas en Francia ante las temperaturas extremas o la cancelaci&oacute;n por parte de la SNCF de algunos de los trenes regionales que conectan Par&iacute;s con el sur del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, una suerte de <em>hype</em> medi&aacute;tico ha situado a Espa&ntilde;a en el centro del debate europeo por su supuesto buen hacer en las pol&iacute;ticas de adaptaci&oacute;n al calor, a pesar de unos n&uacute;meros apabullantes de padecimientos y fallecimientos ante las mismas condiciones t&eacute;rmicas. En este contexto de nacionalismo clim&aacute;tico banal, junto al renovado elogio de tecnolog&iacute;as populares de adaptaci&oacute;n al calor (la persiana, la siesta, el abanico o el botijo), ha vuelto a cobrar fuerza la red de refugios clim&aacute;ticos impulsada desde 2019 por el Ayuntamiento de Barcelona. Concebida como un sistema de equipamientos y espacios p&uacute;blicos de confort t&eacute;rmico distribuidos por toda la ciudad, esta iniciativa (de implementaci&oacute;n y resultados desiguales) ha causado inter&eacute;s en otras ciudades y pa&iacute;ses. Esperemos que nuestros colegas europeos no se inspiren en sus horarios de cierre: en pleno verano y durante la noche, cuando el aire estancado en el interior de muchas viviendas con mala inercia t&eacute;rmica las vuelve inhabitables. Considerando todo esto, m&aacute;s que simular en una <em>escape room </em>una ola de calor monstruosa del futuro, deber&iacute;amos estar imaginando y discutiendo colectivamente c&oacute;mo responder a las actuales a fin de evitar lo peor.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las estrategias cotidianas para soportar las altas temperaturas o de las magras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas desplegadas para responder a los episodios de calor extremo, parece claro que lo que hoy experimentamos ya no puede entenderse simplemente como &laquo;el calor de toda la vida&raquo;. Lo que durante mucho tiempo pudo vivirse como una contingencia t&eacute;rmica estacional (la can&iacute;cula, nombre romano para referirse a los &laquo;d&iacute;as de perros&raquo; en que la estrella Sirius, de la constelaci&oacute;n Can Mayor, aparec&iacute;a en el firmamento), se experimenta hoy como el resultado previsible de un modo de existencia particular: la manifestaci&oacute;n de la mutaci&oacute;n clim&aacute;tica inseparable de la modernidad industrial y nuestro consumo ilimitado de energ&iacute;as f&oacute;siles. Los historiadores ambientales Christophe Bonneuil y Jean-Baptiste Fressoz han acu&ntilde;ado el t&eacute;rmino Termoceno (una variaci&oacute;n del Antropoceno) para referirse a una &eacute;poca geohist&oacute;rica marcada por los efectos de los gases de efecto invernadero que impiden que parte de la radiaci&oacute;n infrarroja liberada por la Tierra se disipe hacia el espacio, intensificando la retenci&oacute;n de calor en la troposfera. 
    </p><p class="article-text">
        Antes que como algo &laquo;ah&iacute; afuera&raquo;, en las actuales olas de calor resuena el logro macabro de una forma de habitar moderna (infraestructural, carbon&iacute;fera y extractivista) que, al tiempo que sostiene nuestra prosperidad y nuestras formas de vida urbana, libra una guerra soterrada contra las condiciones mismas de habitabilidad del planeta. Como se&ntilde;alaban los fil&oacute;sofos Jeanne Etelain y Patrice Maniglier en un art&iacute;culo reciente publicado en<a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/07/04/canicule-cette-chaleur-est-une-coagulation-indemelable-d-humain-et-de-non-humain_6720692_3232.html?srsltid=AfmBOoqNYsyxqohmKMzN8uAbvC-Q5VeYasZfGA3Edut_0sD5BNksPby0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/07/04/canicule-cette-chaleur-est-une-coagulation-indemelable-d-humain-et-de-non-humain_6720692_3232.html?srsltid=AfmBOoqNYsyxqohmKMzN8uAbvC-Q5VeYasZfGA3Edut_0sD5BNksPby0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Le Monde</em></a> a prop&oacute;sito de la can&iacute;cula que afect&oacute; a Francia, ya no se trata simplemente de un aire m&aacute;s caliente, sino de &laquo;otro aire&raquo;. Un aire desastroso, atravesado por el entramado infraestructural moderno del que dependemos para movernos, producir, consumir y habitar con alg&uacute;n confort en nuestros entornos urbanos actuales. 
    </p><p class="article-text">
        Considerando que los episodios recientes de calor extremo arrojan n&uacute;meros devastadores y todo tipo de afectaciones en cuerpos e infraestructuras, &iquest;no hay nada que podamos hacer m&aacute;s all&aacute; de organizar simulacros que anticipan lo peor? Porque, &iquest;qu&eacute; clase de vida urbana ser&iacute;a la de una ola de calor monstruosa que alcanzara los 50 grados? Sin duda, una no muy deseable, a menos que aspiremos a correr maratones en sarc&oacute;fagos climatizados, como en Dub&aacute;i o Abu Dhabi. 
    </p><p class="article-text">
        Si el calor extremo puede entenderse como una consecuencia previsible de nuestros modos de vida modernos, frente al &eacute;nfasis experto del simulacro, quisi&eacute;ramos preguntarnos, &iquest;qu&eacute; papel pudiera tener en todo esto la ciudadan&iacute;a y su capacidad de inventiva? &iquest;C&oacute;mo sostener su anhelo de protecci&oacute;n conect&aacute;ndolo, adem&aacute;s, con los deseos de otra vida posible? Tras tantos a&ntilde;os de innovaci&oacute;n democr&aacute;tica, &iquest;por qu&eacute; insistimos en que s&oacute;lo pueden hacerse cargo de la pol&iacute;tica clim&aacute;tica las administraciones y los t&eacute;cnicos, en lugar de liberar la potencia colectiva del hacer y la capacidad de protegerse del Cualquiera para permitir una soberan&iacute;a clim&aacute;tica popular en contextos de emergencia e incertidumbre radical? 
    </p><p class="article-text">
        Como ponen de manifiesto algunas de las experiencias que hemos documentado en nuestros trabajos recientes, no resulta dif&iacute;cil imaginar otras formas de acci&oacute;n: la habilitaci&oacute;n de usos seguros de parques, r&iacute;os y playas (siguiendo el rastro de algunas pr&aacute;cticas ensayadas informalmente por la ciudadan&iacute;a); la instalaci&oacute;n de toldos, umbr&aacute;culos y otras formas autoconstruidas de climatizaci&oacute;n; la apertura nocturna de refugios clim&aacute;ticos acompa&ntilde;ada por actividades de mediaci&oacute;n cultural durante los episodios de calor extremo; por no hablar de la reorganizaci&oacute;n del orden laboral y de la movilidad durante las olas de calor m&aacute;s severas. Mientras que ya existen algunas iniciativas para hacer m&aacute;s vivibles nuestros entornos durante el d&iacute;a, la adaptaci&oacute;n t&eacute;rmica nocturna necesita comenzar a articularse. Aunque, m&aacute;s que un d&eacute;ficit de soluciones, lo que parece persistir es una limitaci&oacute;n del imaginario pol&iacute;tico: acerca de qui&eacute;nes pueden actuar, c&oacute;mo pueden hacerlo y bajo qu&eacute; formas de organizaci&oacute;n colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, &iquest;por qu&eacute; nuestras pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas insisten una y otra vez en justificarse desde alertas paralizantes, enfatizando las cat&aacute;strofes por venir para, en el mejor de los casos, demostrar el poder operativo y tranquilizador de la respuesta experta? &iquest;Por qu&eacute; esa respuesta t&eacute;cnica tiende a escenificarse de forma espectacular, en lugar de traducirse en una mejora sostenida de nuestro deficiente parque de viviendas, mediante acciones como el pintado de cubiertas de blanco, el refuerzo del aislamiento t&eacute;rmico o subsidiando a la producci&oacute;n de energ&iacute;a renovable para una climatizaci&oacute;n efectiva? &iquest;Por qu&eacute; simular siempre lo peor con pocos medios, en lugar de poner nuestros mayores recursos, el empe&ntilde;o y la urgencia en abrir imaginarios cuidadosos y plurales de c&oacute;mo evitarlo, aqu&iacute; y ahora, para que el contador nunca llegue a marcar 50 grados? 
    </p><p class="article-text">
        Todos nuestros esfuerzos deber&iacute;an ir orientados a hacer posibles y deseables las enormes transformaciones colectivas que pudieran permitirnos evitar a toda costa la situaci&oacute;n que se quiere simular en Barcelona. Por ejemplo, coordinando democr&aacute;ticamente la despavimentaci&oacute;n o el desmantelamiento infraestructural que pudieran permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, descompactar suelos, cambiar materiales o ampliar las iniciativas de renaturalizaci&oacute;n de la ciudad que permitan un mayor confort t&eacute;rmico. 
    </p><p class="article-text">
        Volviendo sobre el simulacro, en caso de apostar por este tipo de iniciativa, &iquest;por qu&eacute; no simular una respuesta comunitaria, gozosa y vibrante, de amplio espectro y larga duraci&oacute;n, en lugar de puramente t&eacute;cnica y de emergencia? Puestos a imaginar: &iquest;por qu&eacute; no estimular la creatividad de todo tipo de respuestas, desde diferentes simbolismos y perspectivas, desde el deseo de una vida urbana posible, reduciendo nuestra dependencia de las infraestructuras de la cultura f&oacute;sil que calientan nuestro planeta, adem&aacute;s de nuestros cuerpos y entornos? Si el desaf&iacute;o clim&aacute;tico es tambi&eacute;n un asunto de imaginaci&oacute;n colectiva, &iquest;por qu&eacute; no dedicar nuestros mayores esfuerzos y recursos a experimentar democr&aacute;ticamente con formas deseables de buena vida en entornos m&aacute;s habitables, en lugar de limitarnos a ensayar nuestra supervivencia militarizada en h&aacute;bitats cada vez m&aacute;s c&aacute;lidos e inh&oacute;spitos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Criado, Brais Estévez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/evitar-peor-respuesta-ciudadana-calor-extremo_129_13405521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 04:02:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d08d15b2-7707-472e-9aa2-c8a6893ab92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1943y1178.jpg" length="7223194" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d08d15b2-7707-472e-9aa2-c8a6893ab92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1943y1178.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7223194" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d08d15b2-7707-472e-9aa2-c8a6893ab92e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1943y1178.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
