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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Fesser]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillermo-fesser/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Fesser]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La metáfora del estanque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/metafora-estanque_129_13425127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/827b89ac-c832-4959-8d30-dbadb1b08bdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145789.jpg" width="5981" height="3364" alt="La metáfora del estanque"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso del estanque entre el obelisco de Washinton y el memorial de Lincoln es una perfecta metáfora de cómo funciona la administración Trump. Como la mafia, crea un problema que no existe y te ofrece al mismo tiempo la solución. En la operación, varios millones terminan siempre en manos amigas de Trump. Si alguien denuncia el pastel, se niega todo en Fox News. Luego se acusa de traidor al mensajero </p></div><p class="article-text">
        El pasado viernes 31 de julio la fiscal&iacute;a general del estado decidi&oacute; retirar en Washington los cargos imputados a David Hearn, cano&iacute;sta ol&iacute;mpico a quien apenas un mes antes hab&iacute;a se&ntilde;alado como el causante de &ldquo;da&ntilde;os irreversibles&rdquo; en el c&eacute;lebre estanque reflectante del National Mall.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump, ocupado como siempre en asuntos de f&aacute;cil repercusi&oacute;n medi&aacute;tica de los que poder extraer inmerecidos reconocimientos, se encarg&oacute; en abril de saciar su ego aireando otra genial iniciativa: iba a adecentar el c&eacute;lebre estanque situado entre el obelisco dedicado a Washington y el memorial de Lincoln que, seg&uacute;n el aspirante a emperador, presentaba un aspecto vergonzoso.
    </p><p class="article-text">
        No le gustaba el suelo de cemento concebido en 1923 por el arquitecto Henry Bacon para que pasara desapercibido y ayudase a convertir al agua en un espejo en el que los paseantes pudieran admirar reflejados los monumentos de la explanada. El gris le pareci&oacute; a Donald que daba impresi&oacute;n de sucio e inacabado y anunci&oacute; a bombo y platillo que, perd&oacute;nemese el anglicismo, se propon&iacute;a <em>beautificarlo</em>. O sea, darle una mano de pintura pl&aacute;stica azul para dejarlo tan reluciente como la piscina de Mar-A-Lago.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, primero subi&oacute; a redes una imagen generada por inteligencia artificial en la que se ve&iacute;a a los ex presidentes Obama y Biden metidos en ba&ntilde;ador en un estanque que m&aacute;s bien parec&iacute;a un estercolero por la cantidad de basura que flotaba en sus aguas. Ya ten&iacute;a la prueba manifiesta de la ruina en que sus predecesores hab&iacute;an convertido al patrimonio nacional y la raz&oacute;n para actuar.
    </p><p class="article-text">
        El segundo paso consisti&oacute; en vanagloriarse de ser el mejor constructor del mundo (ya ves t&uacute;, un tipo conocido por su amplia experiencia en arruinar familias y empresas asociadas al gremio) y fanfarronear con la promesa de que iba a realizar el proyecto &ldquo;m&aacute;s barato y m&aacute;s r&aacute;pido de lo que nadie nunca haya podido imaginar&rdquo; para llegar a tiempo a los festejos del 4 de julio. La realidad ser&iacute;a muy distinta.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de no interesarse por la restauraci&oacute;n del patrimonio, Biden hab&iacute;a solicitado un propuesto para reparar el estanque antes de perder las elecciones en 2024. No se trataba de sellarlo en pintura pl&aacute;stica sino de reparar las grietas que provocan constantes fugas de agua debido a que fue construido sobre una capa de lodo blando ganada al r&iacute;o Potomac. Desde el d&iacute;a de su inauguraci&oacute;n, el suelo tiende a hundirse y las losas de cemento se resquebrajan. Parques y Jardines estim&oacute; la necesaria puesta a punto en 1,7 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        En mayo, salt&aacute;ndose una consulta al Congreso obligada por tratarse de un monumento hist&oacute;rico, el mismo Trump que ya le hab&iacute;a dado al elegante despacho oval de la Casa Blanca un aspecto de restaurante tailand&eacute;s, decidi&oacute; por su cuenta y riesgo sellar el estanque con pintura pl&aacute;stica. El presupuesto subi&oacute; a 14 millones y la contrata fue a parar, sin concurso p&uacute;blico de por medio, a Atlantic Industrial Coatings (AIC), una empresa que hab&iacute;a realizado trabajos en un club de golf de Trump en Virginia. Los t&eacute;cnicos advirtieron que pintar el suelo de azul subir&iacute;a la temperatura del agua considerablemente y favorecer&iacute;a el crecimiento de algas, pero ni caso.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de junio Trump anunci&oacute; que la Big Beautiful Reflecting Pool estaba lista con una frase triunfal en su red que dec&iacute;a: &ldquo;<em>Thank you President Trump</em>&rdquo;. La foto del c&eacute;lebre estanque convertido en un pil&oacute;n azul no reflectante dio la vuelta al mundo. Pero, a los pocos d&iacute;as, el agua empez&oacute; a marearse y se puso verde. Pasada una semana las algas se hab&iacute;an concentrado de tal manera en su superficie que recordaban a la costra de unos macarrones gratinados. La verdura ocupaba casi toda la superficie.
    </p><p class="article-text">
        Para ahuyentar los incontrolables rumores de fracaso que apuntaban con el dedo hacia la Casa Blanca, el ministro del Interior habl&oacute; de un fallo t&eacute;cnico en el sistema de filtrado y de &ldquo;algas residuales&rdquo; con tendencias la desaparici&oacute;n. Cosa de poca importancia, como lo fue para el ministro espa&ntilde;ol Sancho Rof en su momento el bichito de la colza. Ahora, mientras y de tapadillo, los empleados empezaron a arrojar agua oxigenada a mansalva. Per&oacute;xido de hidr&oacute;geno, cuya presencia en el agua no solamente no consigui&oacute; el prop&oacute;sito de eliminar las algas, sino que, adem&aacute;s, actu&oacute; como decapante de la pintura pl&aacute;stica que hab&iacute;a sido aplicada mal y a toda prisa en el fondo. En horas, entre la masa verde empezaron a aflorar las ronchas azules del revestimiento pl&aacute;stico que se iba desprendiendo del fondo. Aquello dio mucho que hablar.
    </p><p class="article-text">
        Prensa, influencers y manadas de curiosos se acercaron a Washington DC en romer&iacute;a para documentar el fen&oacute;meno paranormal. V&iacute;deos y fotos inundaron las redes. Los <em>late night</em> no daban a basto con tanto chiste. A Donald Trump comenz&oacute; a hervirle la sangre. Para cuando el cano&iacute;sta ol&iacute;mpico David Hearn se baj&oacute; de su bicicleta, se agach&oacute; junto a la orilla del estanque y cogi&oacute; una roncha de pintura para contemplar el desaguisado, el emperador ya hab&iacute;a dado &oacute;rdenes a sus ac&oacute;litos de buscar un chivo expiatorio que le librase de tantas burlas.
    </p><p class="article-text">
        En Hearn, sorprendido el 19 de junio por la polic&iacute;a &ldquo;con un trozo de pintura arrancado al estanque entre sus manos&rdquo;, Trump encontr&oacute; un culpable para lavar su fracaso: &ldquo;Radicales de izquierda, lun&aacute;ticos, seguramente democratontos que han dedicado su vida a intentar arruinar nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hearn fue esposado y conducido a comisar&iacute;a. Arrestado, interrogado por cinco horas e imputado por causar da&ntilde;os al patrimonio nacional valorados en m&aacute;s de 1.000 d&oacute;lares (la cantidad m&iacute;nima necesaria para poder meter a un pobre desgraciado entre rejas 10 a&ntilde;os y hacer con ello ruido medi&aacute;tico).
    </p><p class="article-text">
        Trump acus&oacute; p&uacute;blicamente a Hearn de terrorismo y, una vez m&aacute;s, consigui&oacute; convencer a los MAGA de que &eacute;l, en lugar de ser el culpable, era una v&iacute;ctima inocente. El ministro del Interior, Doug Burgum, apareci&oacute; en CNN para asegurar que los contratistas no ten&iacute;a &ldquo;nada que ver con el problema&rdquo;. Se trataba de puro y duro &ldquo;vandalismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de julio Trump lanz&oacute; a Jeanine Pirro, la fiscal federal del distrito de Columbia al que pertenece la capital del estado, a expandir el bulo. Pirro, leal al presidente que la puso en el cargo, compareci&oacute; ante los medios para asegurar que ten&iacute;a pruebas m&aacute;s que suficientes para inculpar a Hearn por un delito grave de destrucci&oacute;n de propiedad. Asegur&oacute; que los empleados del parque le hab&iacute;an observado arrancar &ldquo;de manera en&eacute;rgica y violenta&rdquo; el revestimiento del fondo de la Reflecting Pool y <a href="https://x.com/Acyn/status/2083343213969158516/video/1?s=46" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">present&oacute; el caso como un claro acto de vandalismo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos observadores, sin embargo, la imputaci&oacute;n no ten&iacute;a ni pies ni cabeza. Como pronto demostrar&iacute;a una investigaci&oacute;n del propio ministerio del Interior, el deterioro del revestimiento no se debi&oacute; a actos vand&aacute;licos, ni de Hearn ni de nadie, sino a la reparaci&oacute;n chapucera, defectuosa y apresurada que llev&oacute; a cabo la empresa contratada por Trump para renovar el estanque. As&iacute; que el pasado 31 de julio, a la chita callando, la fiscal&iacute;a general del estado no tuvo m&aacute;s remedio que reconocer que sus cargos carec&iacute;an de fundamento y retirarlos. &iquest;Final feliz? Ni mucho menos.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el cano&iacute;sta estadounidense pesar&aacute;n para siempre las dudas sembradas por las falsas acusaciones de terrorista, <em>woke</em>, comunista, antifa y enemigo de Estados Unidos vertidas por el presidente de su gobierno y amplificadas por los altavoces de Fox News y de otras oficinas de propaganda de la extrema derecha. Ocurrir&aacute; como en la antigua ense&ntilde;anza atribuida al rabino Baal Shem Tov que la cantante Madonna recogi&oacute; en un libro infantil. En aquella historia, el se&ntilde;or Peabody le pide a un ni&ntilde;o que rompa una almohada de plumas y deje que el viento las esparza. Despu&eacute;s le dice que las recoja todas. Cuando el ni&ntilde;o responde que es imposible, el se&ntilde;or Peabody le explica que los rumores y las palabras da&ntilde;inas son igual que esas plumas: una vez que se han dispersado, no se puede deshacer el da&ntilde;o causado.
    </p><p class="article-text">
        A ello va a contribuir el hecho de que Trump, antes muerto que sencillo, nunca va a reconocer su error. Muy al contrario, ya ha decidido redoblar su apuesta y arrojar a su fiscal Jeanine Pirro a los pies de los caballos (o &ldquo;debajo del autob&uacute;s&rdquo;, que es como lo expresan por estos pagos en los que nadie usa las piernas y todo el mundo conduce). Trump acusa de traici&oacute;n a Pirro por abandonar su l&iacute;nea editorial y negarse a reconocer que la ejecuci&oacute;n de la obra del estanque fue perfecta y que se encuentra en un estado lamentable solo a causa de actos de vandalismo como el de Hearn. &ldquo;Estoy 100% en desacuerdo con Jeanine Pirro&rdquo;, ha escrito en redes el tirano. &ldquo;No s&eacute; en qu&eacute; diantres deb&iacute;a de estar pensando (esa mujer)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, una perfecta met&aacute;fora de c&oacute;mo funciona la corrupta administraci&oacute;n Trump. Como la mafia, crea un problema que no existe (el estanque est&aacute; gris por descuido de Obama) y te ofrece al mismo tiempo la soluci&oacute;n (hay que pintarlo de azul). En la operaci&oacute;n, curiosamente, varios millones terminan siempre en manos amigas de Trump. Si alguien denuncia el pastel, se niega todo en Fox News y santas pascuas. Luego se acusa de traidor al mensajero y se le arroja toda la maquinaria judicial del gobierno sin importarle si por ello se le destroza la vida a un inocente (el cano&iacute;sta). Al final la cosa queda peor que estaba (las algas) pero Trump ha hecho caja por el camino, que es de lo que se trataba.
    </p><p class="article-text">
        Encima, el ego de Donald sale beneficiado, pues los pelotas con los que ha formado el gobierno se encargan de alabarle sus mentiras esperando recibir favores a cambio. A pesar de las evidencias, el ministro del interior seguir&aacute; dici&eacute;ndole a Trump que ha sido una genialidad pintar el estanque en el tono azul de la bandera de Estados Unidos. Y Marco Rubio, ministro de Asuntos Exteriores, seguir&aacute; afirmando que no ha visto nunca al presidente dormirse en p&uacute;blico. Y suma y sigue, porque si alguna persona fiel a Trump da marcha atr&aacute;s y se arrepiente ante las evidencias (como la fiscal Pirro), simplemente se la sacrifica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, contra todo pron&oacute;stico, quiz&aacute;s esta met&aacute;fora nos haya mostrado una v&iacute;a de actuaci&oacute;n esperanzadora para pararle los pies al tirano. En vista de que presionar con la verdad a Trump no funciona (pues ya vemos que por nada el monstruo se sonroja), deber&iacute;amos de concentrarnos en avergonzar a quienes lo secundan, puesto que la verg&uuml;enza, hasta en los pelotas m&aacute;s fieles, parece tener sus l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fesser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/metafora-estanque_129_13425127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:29:26 +0000]]></pubDate>
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