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    <title><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Fesser]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/guillermo-fesser/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Guillermo Fesser]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Senado, Trump y la casa de los valientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/senado-trump-casa-valientes_129_13448876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a077c45e-5c94-4f0c-927d-0dd3b7f6ee35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1024y346.jpg" width="1200" height="675" alt="El Senado, Trump y la casa de los valientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tremenda capacidad que han desarrollado los senadores del Partido Republicano para tragar sapos quedó reflejada de nuevo cuando, a escondidas, con nocturnidad y alevosía, votaron a favor de confirmar a Todd Blanche, el infame abogado personal de Trump, como fiscal general del Estado</p><p class="subtitle">La tormenta de malestar desatada por Trump amenaza con arrebatarle el Congreso en las elecciones de noviembre</p></div><p class="article-text">
        La tremenda capacidad que han desarrollado los senadores del partido Republicano para tragar sapos (de un tama&ntilde;o que ya se aproxima al de las ovejas churras) por miedo a llevarle la contraria al se&ntilde;or de la oscuridad de Mordor-A-Lago qued&oacute; reflejada de nuevo el s&aacute;bado de la semana pasada cuando, a escondidas, con nocturnidad y alevos&iacute;a, votaron a favor de confirmar a Todd Blanche, el infame abogado personal de Donald Trump, como fiscal general.
    </p><p class="article-text">
        La votaci&oacute;n se produjo pasados 17 minutos de las 4 de la madrugada, mientras todo el pa&iacute;s roncaba a comp&aacute;s y, para cuando los estadounidenses saltaron de la cama (temprano, prontito, como las gallinas, porque en Estados Unidos la gente cree a ciencia cierta que a quien no madruga no le ayuda aqu&iacute; ni Dios), sus se&ntilde;or&iacute;as hab&iacute;an partido ya de vacaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Cinco semanitas, cinco, de veraneo con paga incluida (algo in&eacute;dito para la mayor&iacute;a de los estadounidenses) en las que van a poner tierra de por medio a sus votaciones y, luego ya, para cuando les toque volver al cole, otro tema habr&aacute; ocupado la atenci&oacute;n medi&aacute;tica<em>. </em>Pero la confirmaci&oacute;n de Blanche como fiscal general de Estados Unidos resulta demasiado grave para acatarla sin indignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Blanche viene a sustituir el hueco provocado por la ca&iacute;da en desgracia de su predecesora en el cargo, Pamela Jo Bondi, nombrada por Trump fiscal general en febrero de 2025 como premio por haber ejercido con &eacute;xito la defensa durante su primer <em>impeachment </em>(proceso de destituci&oacute;n del presidente en las cortes) pero despedida fulminantemente en abril del 26. 
    </p><p class="article-text">
        A juzgar por c&oacute;mo se desarrollaron los acontecimientos con Pam Bondi al frente del Ministerio de Justicia (en Estados Unidos la cartera de justicia y la fiscal&iacute;a general recaen en la misma persona), Trump debi&oacute; de formularle a su ministra dos peticiones muy concretas. Una: encontrar cualquier excusa legal para perseguir a quienes le hab&iacute;an obligado a ocupar delante de un juez el banquillo de los acusados. Dos: ocultar al Capitolio cualquier documento que pudieran vincularle con Jeffrey Epstein o con su trama de tr&aacute;fico sexual de menores. Bondi intent&oacute; cumplir el primero de los encargos inculpando a Letitia James (la fiscal general de Nueva York que investig&oacute; y llev&oacute; a juicio civil a Trump por fraude) y a James Comey (exdirector del FBI que lider&oacute; las investigaciones sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016 y denunci&oacute; p&uacute;blicamente la falta de &eacute;tica del presidente), pero ninguno de los procesos prosper&oacute; por falta de pruebas s&oacute;lidas o de sustento jur&iacute;dico de los cargos presentados. Trump no se sinti&oacute; demasiado feliz por ello, calific&oacute; la desestimaci&oacute;n de las pruebas como un simple &ldquo;tecnicismo legal&rdquo; y presion&oacute; a Bondi en las redes para que fuese m&aacute;s agresiva pusiera toda la carne en el asador de una apelaci&oacute;n que probase de forma contundente que Laetitia James y James Comey segu&iacute;an siendo &ldquo;culpables&rdquo;: &ldquo;No podemos retrasarlo m&aacute;s, est&aacute; matando nuestra reputaci&oacute;n. &iexcl;&iexcl;&iexcl;SE DEBE HACER JUSTICIA AHORA!!!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y a pesar del rapapolvo, el verdadero problema para la fiscal general empez&oacute; a surgir cuando dio s&iacute;ntomas de flaquear en el segundo encargo. En marzo de este a&ntilde;o, despu&eacute;s de que Bondi se limitara a entregar al Congreso y Senado documentos desclasificados de la trama Epstein en los que se hab&iacute;an tachado los nombres de m&uacute;ltiples sospechosos al tiempo que se dejaban expuestas las identidades de algunas de las v&iacute;ctimas, la casa de representantes emiti&oacute; una orden de comparecencia que obligaba a Bondi a dar cuentas al congreso, bajo juramento, sobre la presunta ocultaci&oacute;n de informaci&oacute;n en los papeles de Epstein.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n llegaba desde tres altos cargos de su partido, el Republicano: la diputada de Georgia Marjorie Taylor Green, el diputado de Kentucky Thomas Massie y el senador de Misuri Eric Smith. Los tres eligieron ponerse del lado de las v&iacute;ctimas y exigieron a la fiscal general que cumpliese la promesa electoral hecha por Donald Trump de desclalificar todos y cada uno de los documentos de la trama. Prometer hasta meter puesto que, en abril, para evitar a toda costa que el testimonio de Bondi se produjese, Trump la destituy&oacute; de forma tajante. En redes le agradeci&oacute; los servicios prestados, en la vida real la arroj&oacute; al mismo contenedor de usar y tirar al que previamente hab&iacute;a botado a otros leales destronados como el vicepresidente Mike Pence, la embajadora ante Naciones Unidas Nikki Haley o la Barbie polic&iacute;a Kristi Noem.
    </p><p class="article-text">
        Ca&iacute;da la fiscal, <em>ding dong the witch is dead</em>, el <em>munchkin</em> llamado a sustituirla fue su segundo de a bordo, Todd Blanche, que hab&iacute;a ascendido hasta el n&uacute;mero dos del ministerio de Justicia en reconocimiento a su trabajo como abogado personal del ciudadano Trump. Fue Todd quien llev&oacute; a cabo la defensa de Donald en el juicio por 34 cargos de falsificaci&oacute;n de registros comerciales relacionados con el pago de 130.000 d&oacute;lares a la actriz porno Stormy Daniels para comprar su silencio. El objetivo era que Stormy no revelase a los medios la relaci&oacute;n extramatrimonial que el candidato a presidente en 2016 hab&iacute;a mantenido con ella mientras su tercera esposa, Melania, le aguardaba en casa con el beb&eacute; Baron en sus brazos. Blanche era tambi&eacute;n el hombre que Bondi hab&iacute;a insinuado en el senado que estaba detr&aacute;s de las tachaduras del informe Epstein. Lo cierto es que, cuando menos, sobre Blanche se cern&iacute;an serias sospechas de haberse encargado de comprar el silencio de Ghislaine Maxwell, compa&ntilde;era sentimental de Jeffrey Epstein. Condenada a 20 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por reclutar a chicas menores de edad con la intenci&oacute;n de prostituirlas con personajes ricos y famosos, la Maxwell hab&iacute;a solicitado un indulto presidencial. Trump envi&oacute; a Blanche, en julio de 2025, a entrevistarse con ella.
    </p><p class="article-text">
        Ghislaine estaba entonces detenida en la prisi&oacute;n federal de Tallahassee, Florida. La sacaron de la c&aacute;rcel, la condujeron a los juzgados y, tras una conversaci&oacute;n a puerta cerrada, el fiscal general adjunto ofreci&oacute; a la prensa la transcripci&oacute;n de algunos fragmentos de la conversaci&oacute;n, grabada por &eacute;l mismo, en los que Maxwell exculpaba a Trump de cualquier delito relacionado con la trama. A cambio, Ghislaine, a quien Trump dijo que le deseaba &ldquo;lo mejor&rdquo;, fue trasladada a un centro de m&iacute;nima seguridad en Byran, Texas, donde le conceden tiempo libre para ir al gimnasio y puede elegir men&uacute; a la carta cada d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Con aquella maniobra, Todd Blanche prob&oacute; mantener una lealtad al presidente que superaba l&iacute;mites &ldquo;nunca vistos con anterioridad&rdquo; y se convirti&oacute; en el consigliere personal de Donald Trump. Aun as&iacute;, arrojada Bondi al cubo de los desperdicios, Trump le hizo pasar a su abogado una nueva prueba de fuego antes de proponer su candidatura a regir la fiscal&iacute;a general del estado: que le consiguiese inmunidad fiscal permanente. Dicho y hecho: en calidad de ministro de Justicia interino, en mayo de 2026 Blanche se sac&oacute; de la manga un decreto que prohib&iacute;a de forma permanente al ministerio de Hacienda (IRS) inspeccionar o auditar cualquier declaraci&oacute;n de la renta de Donald J. Trump o de los miembros de su familia. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, haciendo gala de un fervoroso deseo de mostrar su lealtad sin condiciones, Blanche se atrevi&oacute; a ir mucho m&aacute;s lejos. El mismo d&iacute;a anunci&oacute; que, como paquete regalo del decreto de inmunidad fiscal, se ordenaba la creaci&oacute;n de un fondo de dinero p&uacute;blico por valor de 1.776 millones (n&oacute;tese la connotaci&oacute;n patriotera de la cifra que coincide con el a&ntilde;o en que las 13 colonias declararon su independencia) para compensar a los aliados de Trump que hubiesen resultado perjudicados durante el gobierno de Biden (incluidos, por supuesto, los golpistas que asaltaron con violencia el Congreso en enero de 2021 previamente indultados por Trump).
    </p><p class="article-text">
        Pasada la prueba del algod&oacute;n, en junio Trump movi&oacute; ficha y propuso a su alfil como candidato a fiscal general. Correspond&iacute;a al senado confirmar aquella nominaci&oacute;n. Otro sapo a tragar por los senadores Republicanos, sabedores de que las credenciales de Blanche no resultan medidas f&aacute;ciles de justificar ante unos electores que, en menos de noventa d&iacute;as, tienen que decidir si les &ldquo;votan&rdquo; o les &ldquo;botan&rdquo; en las elecciones de medio mandato. Por tanto, no fue de extra&ntilde;ar que enseguida surgieran algunas voces de alarma dentro del partido. Las primeras fueron las de las senadoras Susan Collins de Maine y Lisa Murkowski de Alaska quienes, una vez m&aacute;s, mostraron que las mujeres con cargos p&uacute;blicos son las que se enfrentan a Donald Trump con m&aacute;s agallas. Luego las secundaron dos caballeros: un senador de Texas, John Corny, y uno de Carolina del Norte, Thom Tillis. Ambos expresaron su negativa a aceptar como fiscal a un tipo dispuesto a dotarle de inmunidad fiscal al presidente y de crear un fondo con dinero p&uacute;blico para pagar a golpistas. Pero, ay, amigo, en cuanto Blanche se avino por escrito (ya veremos lo que dura la tinta en el papel) a renunciar a la creaci&oacute;n del fondo, los senadores se olvidaron de Epstein y de la inmunidad fiscal y prometieron votar a su favor. A Todd le sal&iacute;an los n&uacute;meros para ser elegido: <em>yahoo!</em> (que viene a sustituir en ingl&eacute;s al &iexcl;yupi! espa&ntilde;ol de toda la vida) Pero hete aqu&iacute; que alz&oacute; la voz el senador Bill Cassidy, interpretando el papel de llanero solitario de Luisiana. &ldquo;Quietos, paraos&rdquo;, vino a decir el Republicano, pregonando a los cuatro vientos que la inmunidad fiscal para los Trump resultaba &ldquo;totalmente&rdquo; indefendible. Sin el apoyo de Cassidy, Blanche se quedaba a un voto de proclamarse vencedor. El viernes 7 de agosto, d&iacute;a anunciado para la votaci&oacute;n, muchos nos fuimos a la cama con cierto alivio.
    </p><p class="article-text">
        Pero ocurri&oacute; un milagro y, en la madrugada del s&aacute;bado 8, mientras dorm&iacute;amos, Cassidy cambi&oacute; de opini&oacute;n. Se debi&oacute; de prender una zarza o alguien le puso un llama-cuelga al m&oacute;vil, pero el caso es que cambi&oacute; del &ldquo;Nay&rdquo; al &ldquo;Yea&rdquo; bas&aacute;ndose en este sorprendente razonamiento: ratificado como fiscal general, Blanche gozar&iacute;a de mayor independencia en sus decisiones que si permanec&iacute;a de aspirante al cargo pendiente de agradar a la Casa Blanca. Ch&uacute;pate esa. Aparte de los 47 votos negativos de la bancada Dem&oacute;crata, al final en las filas Republicanas solo aguantaron firmes Susan Collins y Lisa Murkowski; as&iacute; que, a las 04:17 de la ma&ntilde;ana del 8 de agosto, tras conseguir 50 votos favorables en el senado, Todd Wallace Blanche se convirti&oacute; en el nuevo fiscal general de Estados Unidos y la oficina encargada de defender el estado de derecho pasaba a convertirse en el bufete privado del abogado de Donald Trump. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ahora, como en el chiste en que un grupo le cantaba &ldquo;Feliz en tu d&iacute;a&rdquo; a una anciana moribunda y, llegado el verso final (&ldquo;y que cumplas muchos m&aacute;s&rdquo;), se ve&iacute;an obligados a mirar al suelo y a cambiar la letra por un &ldquo;lala, lala, lalal&aacute;&rdquo;, los 50 senadores que han hecho posible el ascenso de Blanche a la c&uacute;spide de la justicia estadounidense, cada vez que escuchen al final de su himno nacional la frase que se refiere a Estados Unidos como la <em>&ldquo;</em>casa de los valientes&rdquo;<em> </em>(<em>home of the brave</em>) van a tener que apretar mucho los labios y mirar con disimulo hacia el techo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fesser]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/senado-trump-casa-valientes_129_13448876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Senado, Trump y la casa de los valientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Partido Republicano,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump y la metáfora del estanque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/metafora-estanque_129_13425127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/827b89ac-c832-4959-8d30-dbadb1b08bdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145789.jpg" width="5981" height="3364" alt="Trump y la metáfora del estanque"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso del estanque entre el obelisco de Washington y el memorial de Lincoln es una perfecta metáfora de cómo funciona la administración Trump. Como la mafia, crea un problema que no existe y te ofrece al mismo tiempo la solución. En la operación, varios millones terminan siempre en manos amigas de Trump. Si alguien denuncia el pastel, se niega todo en Fox News. Luego se acusa de traidor al mensajero </p></div><p class="article-text">
        El pasado viernes 31 de julio la fiscal&iacute;a general del estado decidi&oacute; retirar en Washington los cargos imputados a David Hearn, cano&iacute;sta ol&iacute;mpico a quien apenas un mes antes hab&iacute;a se&ntilde;alado como el causante de &ldquo;da&ntilde;os irreversibles&rdquo; en el c&eacute;lebre estanque reflectante del National Mall.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump, ocupado como siempre en asuntos de f&aacute;cil repercusi&oacute;n medi&aacute;tica de los que poder extraer inmerecidos reconocimientos, se encarg&oacute; en abril de saciar su ego aireando otra genial iniciativa: iba a adecentar el c&eacute;lebre estanque situado entre el obelisco dedicado a Washington y el memorial de Lincoln que, seg&uacute;n el aspirante a emperador, presentaba un aspecto vergonzoso.
    </p><p class="article-text">
        No le gustaba el suelo de cemento concebido en 1923 por el arquitecto Henry Bacon para que pasara desapercibido y ayudase a convertir al agua en un espejo en el que los paseantes pudieran admirar reflejados los monumentos de la explanada. El gris le pareci&oacute; a Donald que daba impresi&oacute;n de sucio e inacabado y anunci&oacute; a bombo y platillo que, perd&oacute;nemese el anglicismo, se propon&iacute;a <em>beautificarlo</em>. O sea, darle una mano de pintura pl&aacute;stica azul para dejarlo tan reluciente como la piscina de Mar-A-Lago.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, primero subi&oacute; a redes una imagen generada por inteligencia artificial en la que se ve&iacute;a a los ex presidentes Obama y Biden metidos en ba&ntilde;ador en un estanque que m&aacute;s bien parec&iacute;a un estercolero por la cantidad de basura que flotaba en sus aguas. Ya ten&iacute;a la prueba manifiesta de la ruina en que sus predecesores hab&iacute;an convertido al patrimonio nacional y la raz&oacute;n para actuar.
    </p><p class="article-text">
        El segundo paso consisti&oacute; en vanagloriarse de ser el mejor constructor del mundo (ya ves t&uacute;, un tipo conocido por su amplia experiencia en arruinar familias y empresas asociadas al gremio) y fanfarronear con la promesa de que iba a realizar el proyecto &ldquo;m&aacute;s barato y m&aacute;s r&aacute;pido de lo que nadie nunca haya podido imaginar&rdquo; para llegar a tiempo a los festejos del 4 de julio. La realidad ser&iacute;a muy distinta.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de no interesarse por la restauraci&oacute;n del patrimonio, Biden hab&iacute;a solicitado un propuesto para reparar el estanque antes de perder las elecciones en 2024. No se trataba de sellarlo en pintura pl&aacute;stica sino de reparar las grietas que provocan constantes fugas de agua debido a que fue construido sobre una capa de lodo blando ganada al r&iacute;o Potomac. Desde el d&iacute;a de su inauguraci&oacute;n, el suelo tiende a hundirse y las losas de cemento se resquebrajan. Parques y Jardines estim&oacute; la necesaria puesta a punto en 1,7 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        En mayo, salt&aacute;ndose una consulta al Congreso obligada por tratarse de un monumento hist&oacute;rico, el mismo Trump que ya le hab&iacute;a dado al elegante despacho oval de la Casa Blanca un aspecto de restaurante tailand&eacute;s, decidi&oacute; por su cuenta y riesgo sellar el estanque con pintura pl&aacute;stica. El presupuesto subi&oacute; a 14 millones y la contrata fue a parar, sin concurso p&uacute;blico de por medio, a Atlantic Industrial Coatings (AIC), una empresa que hab&iacute;a realizado trabajos en un club de golf de Trump en Virginia. Los t&eacute;cnicos advirtieron que pintar el suelo de azul subir&iacute;a la temperatura del agua considerablemente y favorecer&iacute;a el crecimiento de algas, pero ni caso.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de junio Trump anunci&oacute; que la Big Beautiful Reflecting Pool estaba lista con una frase triunfal en su red que dec&iacute;a: &ldquo;<em>Thank you President Trump</em>&rdquo;. La foto del c&eacute;lebre estanque convertido en un pil&oacute;n azul no reflectante dio la vuelta al mundo. Pero, a los pocos d&iacute;as, el agua empez&oacute; a marearse y se puso verde. Pasada una semana las algas se hab&iacute;an concentrado de tal manera en su superficie que recordaban a la costra de unos macarrones gratinados. La verdura ocupaba casi toda la superficie.
    </p><p class="article-text">
        Para ahuyentar los incontrolables rumores de fracaso que apuntaban con el dedo hacia la Casa Blanca, el ministro del Interior habl&oacute; de un fallo t&eacute;cnico en el sistema de filtrado y de &ldquo;algas residuales&rdquo; con tendencias la desaparici&oacute;n. Cosa de poca importancia, como lo fue para el ministro espa&ntilde;ol Sancho Rof en su momento el bichito de la colza. Ahora, mientras y de tapadillo, los empleados empezaron a arrojar agua oxigenada a mansalva. Per&oacute;xido de hidr&oacute;geno, cuya presencia en el agua no solamente no consigui&oacute; el prop&oacute;sito de eliminar las algas, sino que, adem&aacute;s, actu&oacute; como decapante de la pintura pl&aacute;stica que hab&iacute;a sido aplicada mal y a toda prisa en el fondo. En horas, entre la masa verde empezaron a aflorar las ronchas azules del revestimiento pl&aacute;stico que se iba desprendiendo del fondo. Aquello dio mucho que hablar.
    </p><p class="article-text">
        Prensa, influencers y manadas de curiosos se acercaron a Washington DC en romer&iacute;a para documentar el fen&oacute;meno paranormal. V&iacute;deos y fotos inundaron las redes. Los <em>late night</em> no daban a basto con tanto chiste. A Donald Trump comenz&oacute; a hervirle la sangre. Para cuando el cano&iacute;sta ol&iacute;mpico David Hearn se baj&oacute; de su bicicleta, se agach&oacute; junto a la orilla del estanque y cogi&oacute; una roncha de pintura para contemplar el desaguisado, el emperador ya hab&iacute;a dado &oacute;rdenes a sus ac&oacute;litos de buscar un chivo expiatorio que le librase de tantas burlas.
    </p><p class="article-text">
        En Hearn, sorprendido el 19 de junio por la polic&iacute;a &ldquo;con un trozo de pintura arrancado al estanque entre sus manos&rdquo;, Trump encontr&oacute; un culpable para lavar su fracaso: &ldquo;Radicales de izquierda, lun&aacute;ticos, seguramente democratontos que han dedicado su vida a intentar arruinar nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hearn fue esposado y conducido a comisar&iacute;a. Arrestado, interrogado por cinco horas e imputado por causar da&ntilde;os al patrimonio nacional valorados en m&aacute;s de 1.000 d&oacute;lares (la cantidad m&iacute;nima necesaria para poder meter a un pobre desgraciado entre rejas 10 a&ntilde;os y hacer con ello ruido medi&aacute;tico).
    </p><p class="article-text">
        Trump acus&oacute; p&uacute;blicamente a Hearn de terrorismo y, una vez m&aacute;s, consigui&oacute; convencer a los MAGA de que &eacute;l, en lugar de ser el culpable, era una v&iacute;ctima inocente. El ministro del Interior, Doug Burgum, apareci&oacute; en CNN para asegurar que los contratistas no ten&iacute;a &ldquo;nada que ver con el problema&rdquo;. Se trataba de puro y duro &ldquo;vandalismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de julio Trump lanz&oacute; a Jeanine Pirro, la fiscal federal del distrito de Columbia al que pertenece la capital del estado, a expandir el bulo. Pirro, leal al presidente que la puso en el cargo, compareci&oacute; ante los medios para asegurar que ten&iacute;a pruebas m&aacute;s que suficientes para inculpar a Hearn por un delito grave de destrucci&oacute;n de propiedad. Asegur&oacute; que los empleados del parque le hab&iacute;an observado arrancar &ldquo;de manera en&eacute;rgica y violenta&rdquo; el revestimiento del fondo de la Reflecting Pool y <a href="https://x.com/Acyn/status/2083343213969158516/video/1?s=46" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">present&oacute; el caso como un claro acto de vandalismo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos observadores, sin embargo, la imputaci&oacute;n no ten&iacute;a ni pies ni cabeza. Como pronto demostrar&iacute;a una investigaci&oacute;n del propio ministerio del Interior, el deterioro del revestimiento no se debi&oacute; a actos vand&aacute;licos, ni de Hearn ni de nadie, sino a la reparaci&oacute;n chapucera, defectuosa y apresurada que llev&oacute; a cabo la empresa contratada por Trump para renovar el estanque. As&iacute; que el pasado 31 de julio, a la chita callando, la fiscal&iacute;a general del estado no tuvo m&aacute;s remedio que reconocer que sus cargos carec&iacute;an de fundamento y retirarlos. &iquest;Final feliz? Ni mucho menos.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el cano&iacute;sta estadounidense pesar&aacute;n para siempre las dudas sembradas por las falsas acusaciones de terrorista, <em>woke</em>, comunista, antifa y enemigo de Estados Unidos vertidas por el presidente de su gobierno y amplificadas por los altavoces de Fox News y de otras oficinas de propaganda de la extrema derecha. Ocurrir&aacute; como en la antigua ense&ntilde;anza atribuida al rabino Baal Shem Tov que la cantante Madonna recogi&oacute; en un libro infantil. En aquella historia, el se&ntilde;or Peabody le pide a un ni&ntilde;o que rompa una almohada de plumas y deje que el viento las esparza. Despu&eacute;s le dice que las recoja todas. Cuando el ni&ntilde;o responde que es imposible, el se&ntilde;or Peabody le explica que los rumores y las palabras da&ntilde;inas son igual que esas plumas: una vez que se han dispersado, no se puede deshacer el da&ntilde;o causado.
    </p><p class="article-text">
        A ello va a contribuir el hecho de que Trump, antes muerto que sencillo, nunca va a reconocer su error. Muy al contrario, ya ha decidido redoblar su apuesta y arrojar a su fiscal Jeanine Pirro a los pies de los caballos (o &ldquo;debajo del autob&uacute;s&rdquo;, que es como lo expresan por estos pagos en los que nadie usa las piernas y todo el mundo conduce). Trump acusa de traici&oacute;n a Pirro por abandonar su l&iacute;nea editorial y negarse a reconocer que la ejecuci&oacute;n de la obra del estanque fue perfecta y que se encuentra en un estado lamentable solo a causa de actos de vandalismo como el de Hearn. &ldquo;Estoy 100% en desacuerdo con Jeanine Pirro&rdquo;, ha escrito en redes el tirano. &ldquo;No s&eacute; en qu&eacute; diantres deb&iacute;a de estar pensando (esa mujer)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, una perfecta met&aacute;fora de c&oacute;mo funciona la corrupta administraci&oacute;n Trump. Como la mafia, crea un problema que no existe (el estanque est&aacute; gris por descuido de Obama) y te ofrece al mismo tiempo la soluci&oacute;n (hay que pintarlo de azul). En la operaci&oacute;n, curiosamente, varios millones terminan siempre en manos amigas de Trump. Si alguien denuncia el pastel, se niega todo en Fox News y santas pascuas. Luego se acusa de traidor al mensajero y se le arroja toda la maquinaria judicial del gobierno sin importarle si por ello se le destroza la vida a un inocente (el cano&iacute;sta). Al final la cosa queda peor que estaba (las algas) pero Trump ha hecho caja por el camino, que es de lo que se trataba.
    </p><p class="article-text">
        Encima, el ego de Donald sale beneficiado, pues los pelotas con los que ha formado el gobierno se encargan de alabarle sus mentiras esperando recibir favores a cambio. A pesar de las evidencias, el ministro del interior seguir&aacute; dici&eacute;ndole a Trump que ha sido una genialidad pintar el estanque en el tono azul de la bandera de Estados Unidos. Y Marco Rubio, ministro de Asuntos Exteriores, seguir&aacute; afirmando que no ha visto nunca al presidente dormirse en p&uacute;blico. Y suma y sigue, porque si alguna persona fiel a Trump da marcha atr&aacute;s y se arrepiente ante las evidencias (como la fiscal Pirro), simplemente se la sacrifica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, contra todo pron&oacute;stico, quiz&aacute;s esta met&aacute;fora nos haya mostrado una v&iacute;a de actuaci&oacute;n esperanzadora para pararle los pies al tirano. En vista de que presionar con la verdad a Trump no funciona (pues ya vemos que por nada el monstruo se sonroja), deber&iacute;amos de concentrarnos en avergonzar a quienes lo secundan, puesto que la verg&uuml;enza, hasta en los pelotas m&aacute;s fieles, parece tener sus l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Fesser]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:29:26 +0000]]></pubDate>
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