<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1056379/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Kiki Morente, Lagartija Nick y 'Omega' en el Generalife: la muerte como victoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/kiki-morente-lagartija-nick-omega-generalife-muerte-victoria_129_13475593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19796052-2199-4c58-a0a3-c34831779a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1621y322.jpg" width="1200" height="675" alt="Kiki Morente, Lagartija Nick y &#039;Omega&#039; en el Generalife: la muerte como victoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Granada es la ciudad de los muertos y el rey de esos espectros es Lorca, al que conjura esta noche en una ceremonia que otros llaman concierto en la que sobrevolarán fantasmas y presencias y espíritus, el de Leonard Cohen, el de Jesús Arias, el de Enrique Morente</p><p class="subtitle">Diecisiete años de luto es suficiente: los amigos convencen a Poison Ivy de dar a los Cramps el lugar que merecen
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Vive Morente leo en un dibujo en una pared frente al bar Provincias donde entro a tomarme dos ca&ntilde;as furtivas y camino del siguiente bar veo el rostro de Lorca sonriente en la bolsa de tela colgada del hombro medio rojo por el sol de una turista que no sonr&iacute;e y en el tren que me trae a la ciudad y al pasado, pues los trenes que nos llevan a las ciudades donde nacimos emprenden dos viajes, en ese tren veo la silueta de la Alhambra y arriba el Generalife apuntados bajo un sol t&iacute;mido que estallar&aacute; a media tarde como una supernova. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Granada ha temblado durante semanas, agitada como est&aacute; por la muerte y los muertos que no descansan desde el lejano 1936, manchadas las tapias de sangre que nadie ha limpiado. Esa es la sangre que alimenta la ciudad, un r&iacute;o como de &oacute;xido debajo del r&iacute;o tapado por el asfalto. Esta es la ciudad de los muertos y el rey de esos espectros es Lorca, al que se va a conjurar esta noche en una ceremonia que otros llaman concierto en la que sobrevolar&aacute;n fantasmas y presencias y esp&iacute;ritus, el de Leonard Cohen, el de Jes&uacute;s Arias, el de Enrique Morente. Las canciones sal&iacute;an entonces, &eacute;ramos ni&ntilde;os casi, no &eacute;ramos hombres, de un cd comprado con el dinero malahorrado de poner copas en el bar donde una noche conozco a Antonio Arias, dos, tres a&ntilde;os despu&eacute;s de lo que &eacute;l llama el tsunami o quiz&aacute; no usa esa palabra y mi memoria la sustituye por la que us&oacute;, el tsunami al que sobrevivi&oacute; y yo lo llam&eacute; victoria p&iacute;rrica y a &eacute;l le gust&oacute; ese t&eacute;rmino. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Espera la noche en el Generalife donde se cierra la residencia de tres d&iacute;as de la gira aniversario de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Omega</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la que Kiki Morente toma el lugar de su padre y se pone al frente de una banda de cantaores palmeros guitarristas percusionistas y Lagartija Nick y al girarme para buscar el rostro de mis amigos Alonso y Alba con los que subo siento mi vieja camiseta de Slayer quedarse enganchada, treinta a&ntilde;os antes, en un agujero que alguien ha hecho en la verja de Feria de Muestras de Armilla para que nos colemos al Esp&aacute;rrago Rock y nos colamos porque tampoco podr&iacute;amos haber pagado las entradas y venimos a ver a Morente con los Lagartija que andan paseando el estrenado </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Omega </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">y all&iacute; antes del concierto bebemos, beb&iacute;amos, calimocho malo calentorro y aprendimos que la muerte anda siempre cerca, olisqueando y cuando escuchamos a Enrique cantar </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>t&uacute; vienes vendiendo flores, t&uacute; vienes vendiendo flores, las tuyas son amarillas, las m&iacute;as de tos colores</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, alguien dijo aquella tarde de abril, recuerdo el miedo que me recorri&oacute;, alguien dijo que el amarillo era la muerte para Lorca. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Omega</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> nos ense&ntilde;&oacute; a morir y esta noche y aquella tarde coexisten en el tiempo &uacute;ltimo con los ojos cerrados por la muerte futura. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Consigo una lata de Alhambra en los camerinos antes de que empiece todo, un abrazo r&aacute;pido al guitarrista Juan Codorni&uacute;, elegante en su traje de rayas, un beso a Isa, siempre sonriente, entreveo al Popo, percusionista alto, pendientes de oro, colgantes, y all&iacute; est&aacute; Estrella, m&aacute;s guapa que nunca y Kiki va imponente de negro y me gustan estos minutos previos, los nervios entre ellos del ratito antes, los abrazos, los golpes cari&ntilde;osos, las confidencias, esa mezcla de timidez prudencia y amabilidad. Y salen al escenario, cercado por cipreses y nadie se le olvidar&aacute; esta noche lo cerca que estamos del cementerio. El flamenco es una puerta que se abre desde dentro, dec&iacute;a Antonio, al que ahora no veo entre los dem&aacute;s, andar&aacute; por ah&iacute; calentando, me acuerdo de algunas risas, claro, de la desconfianza, me acuerdo de que </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Omega</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es fruto de su empuje y sufrimiento y compromiso y la intuici&oacute;n de Enrique y Aurora, Enrique sonriente aquella otra tarde que es tambi&eacute;n esta tarde, en Armilla, con un punto guas&oacute;n como siempre ten&iacute;a, a la vez intenso y jondo y no se me olvida, c&oacute;mo podr&iacute;a, que algunos, ellos saben quienes son, torcieron la cara ante el disco y los conciertos. Mirad debajo de las camas, os digo, o en el azogue de los espejos porque os espera algo escondido, fruto del impulso el&eacute;ctrico que surgi&oacute; de vuestro desprecio. Cada a&ntilde;o crece y un d&iacute;a crece tanto que te devora las tripas y te ves desangrarte t&uacute; y tu desprecio de entonces. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Empieza la ceremonia en el Generalife y no s&eacute; si el tiempo transcurrido est&aacute; delante o detr&aacute;s, si me precede o me sigue, los recuerdos del futuro, adelantarse al pasado, Enrique Morente en Armilla hace treinta a&ntilde;os, Kiki Morente aqu&iacute;. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3a21d83-f8a3-479e-9a45-dba9431cc739_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los músicos de Lagartija Nick con máscaras, acompañados de Kiki Morente"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los músicos de Lagartija Nick con máscaras, acompañados de Kiki Morente                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Salen los rockeros, las m&aacute;scaras blancas casi mortuorias los protegen de las miradas, los flamencos aparecen a un lado y otro, enlutados elegantes serios concentrados, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>primero conquistaremos Manhattan,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> canta Kiki, sigue Antonio, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>despu&eacute;s conquistaremos Berl&iacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Se ver&aacute;n en la pantalla tras ellos soles ardientes lunas oscuras evocaciones fantasmag&oacute;ricas de Enrique como interrupciones e interferencias, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>la aurora de Nueva York gime</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, cantan Enrique y Kiki, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>por las inmensas escaleras</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y luego Antonio, que es flamenco porque canta flamenco, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>agua que no desemboca </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">y aparece Israel Galv&aacute;n, medias altas y tacones cresta de claveles, en nombre de los heterodoxos y los raros y su baile me recuerda que esta fue la m&uacute;sica de los raros y los heterodoxos y un poco de los despose&iacute;dos y Kiki toma el centro del escenario, por derecho, los focos rojos, y canta Enrique y canta Kiki, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>qui&eacute;n te escribir&aacute; canciones de amor,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> aprendimos a querer el flamenco, y sigue el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Kyrie Eleison </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">y un </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Martinete </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">nos lleva a </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Omega (Poema para los muertos</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">) Enrique hablando a su madre, Kiki hablando a su padre, todos evocando la muerte y todos cantamos, no lo podemos evitar lo de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>no duerme nadie, por el cielo nadie</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, Enrique y Kiki cantan a la vez en dos tiempos que son el mismo tiempo, se superponen, Antonio a un lado y otro de los dos y sigue el toque fino elegante de Juan Habichuela Nieto, se escucha el grito de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>asesinao por el cielo</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Aleluya</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que evoca a los amores perdidos como si fueran muertos esta vez con los teclados de Jota Jota que adquieren una textura misteriosa, se canta por el desamor como si fuera una derrota final, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>la tierra por ser la tierra, se comer&aacute; mi dolor</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, se evoca el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Alegato contra las Armas</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> de Enrique y Kiki termina cantando aquellos versos que cantaron Lole y Manuel, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Se&ntilde;or de los espacios infinitos, t&uacute; que tienes la paz entre las manos, derr&aacute;mala Se&ntilde;or te lo suplico, y ens&eacute;&ntilde;ales a amar a mis hermanos</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Peque&ntilde;o vals vien&eacute;s</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> adquiere una tonalidad melanc&oacute;lica casi dulce, un beso inesperado, los labios calientes que nos recuerdan que seguimos vivos y que podemos bailar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Omega</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es un juramento, dice Antonio en el escenario antes de que se despidan, y veo a Popo jalear, alto y alegre en ese canto de vida y muerte, y aparece Aurora y se echa una pata&iacute;ta y su belleza tiene algo fr&aacute;gil, de la misma fragilidad de esta noche y puedo ver en el rostro de Kiki el rastro de una emoci&oacute;n que le cuesta contener y en Armilla al mismo tiempo treinta a&ntilde;os antes Antonio canta una letra de Val del Omar, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>el&eacute;ctrico &eacute;xtasis, movimiento continuo en alta frecuencia, eternamente en vuelo</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, suenan las guitarras duras y Enrique entra por tangos, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>gitana si me quisieras te comprar&iacute;a en Gran&aacute; la mejor cueva que hubiera</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, y a un lado est&aacute; &eacute;l y al otro, en el Generalife est&aacute; Estrella que irrumpe en el bis de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Manhattan</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> como irrump&iacute;a su voz en aquel disco y no nos hemos recuperado a&uacute;n de haber escuchado su voz y se cierran dos cortinas rojas enormes que llegan hasta el cielo en dos tiempos y veo a Roc&iacute;o llorando sin parar y qu&eacute; mejor que derramar l&aacute;grimas aqu&iacute; en la Alhambra, donde tanto se perdi&oacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Veintiocho a&ntilde;os atr&aacute;s salimos en silencio por la puerta principal de la feria de muestras de Armilla, sin que nadie se percate de que nos hemos colado, el agujero en la camiseta de Slayer, las zapatillas viejas siempre rotas llenas de polvo, de regreso al barrio, los bolsillos sin un duro como siempre, con algo de hambre, con sue&ntilde;o, entendemos ahora mejor la ciudad en la que nacimos, la ciudad que nos espera para morir. Giro la cabeza, de vuelta al presente si es que existiera el presente, me protegen los bosques de la Alhambra y volvemos, despu&eacute;s de un abrazo r&aacute;pido con Kiki y un ole y otro con Antonio, que se quita el sombrero. Camino junto a Mafo y Berta, un rato en silencio, con una sonrisa triste. Agradecido a los muertos por vencer. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/kiki-morente-lagartija-nick-omega-generalife-muerte-victoria_129_13475593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 19:58:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/19796052-2199-4c58-a0a3-c34831779a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1621y322.jpg" length="8983228" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/19796052-2199-4c58-a0a3-c34831779a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1621y322.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8983228" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Kiki Morente, Lagartija Nick y 'Omega' en el Generalife: la muerte como victoria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/19796052-2199-4c58-a0a3-c34831779a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1621y322.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Granada,Conciertos,Federico García Lorca,Flamenco,Rock,Enrique Morente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El verano es una noche eterna de verano', por Fernando Navarro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/verano-noche-eterna-verano-fernando-navarro_129_13453768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bdaa72a-0c71-433f-8cd5-8beeb33d394a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149643.jpg" width="1278" height="719" alt="&#039;El verano es una noche eterna de verano&#039;, por Fernando Navarro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta serie, elDiario.es explora junto a cuatro escritores qué pasa en nuestras ciudades durante el mes de agosto. Tras Sergio Galarza en Madrid y Marina Perezgua en Kiev, esta semana nos quedamos con el guionista ('Segundo premio', 'Bajocero' y 'Verónica') y novelista Fernando Navarro en su ciudad natal, Granada</p><p class="subtitle">Kiev - 'Escuchen a las sirenas', por Marina Perezagua</p><p class="subtitle">Madrid - 'Un verano en Moscardó', por Sergio Galarza</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Finales de Junio. Te despiertas. Nada m&aacute;s abrir los ojos tienes la piel ba&ntilde;ada en un sudor pegajoso. Te tambaleas por el piso. Sientes el azulejo en las plantas de los pies y no est&aacute; fr&iacute;o. Por el suelo anda tirada la ropa. Desgarrada, rota, vieja. Igual que la deja alguien que acaba de convertirse en lobo. M&aacute;s o menos igual: has mutado con el verano. Si te miraras en el espejo no te devolver&iacute;a el reflejo. El azogue se abrir&iacute;a paso conforme sonara un cante viejo en alg&uacute;n lugar del barrio. Abres las ventanas y aspiras el aire turbio. Empieza la noche en la ciudad. Ser&aacute; una noche de tres meses. Ahora eres de una raza nocturna que no duerme y no vive, que malvive, sobrevive, resiste el verano en un planeta peque&ntilde;o que ha surgido de una brecha justo al lado de otro planeta y los seres que habitan en uno no habitan el otro ni se cruzan ni se conocen. Se ver&aacute;n si acaso de refil&oacute;n, el rabillo del ojo y con desd&eacute;n, ah&iacute; van esos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Est&aacute; claro. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">No vas a dormir en todo el puto verano. Ya no hay d&iacute;as. Se acabaron los d&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ciudad, te dicen te imaginas supones, se llena de guiris en sandalias porque solo los guiris llevan sandalias en ciudades que est&aacute;n lejos del mar, ciudades contaminadas en suelos fermentados por la fruta abandonada y la basura, pasto de las ratas y ojo con las ratas porque las ratas son hermanas, ellas buscan comida por las calles, se esconden de la luz y t&uacute; solo buscas beber algo y seguir en la tiniebla todo el tiempo que puedas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hermana rata, muerde a los guiris con sandalias y vuelve a la oscuridad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">As&iacute; que vale, tomas algo en una terraza y has renunciado a dormir, no pasa nada, ya dormir&aacute;s cuando no se peguen las s&aacute;banas al cuerpo como un sudario, cuando vuelva a reinar la nieve en la sierra, como un Dios majestuoso que nos gobierna, cuando se vayan los guiris y piensas, claro, los guiris no piensan irse, han venido para quedarse, la ciudad ahora es m&aacute;s suya que del dios blanco de la monta&ntilde;a y han venido para quedarse y comprar todas esas casas y al final el pa&iacute;s siempre tiene due&ntilde;os y al final a los guiris les da todo igual, les da igual que durante el d&iacute;a alguien haya detonado una bomba nuclear y el cielo se llene de neutrones peligrosos y llevar&aacute;n sandalias aunque la playa m&aacute;s cercana est&eacute; a varias horas o a varios d&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Un bocata y luego otro. Los viejos juegan a las tragaperras, las narices rojas de soplar, y los reconoces de tu raza nocturna peligrosa porque se acicalan solo cuando el sol se ha ocultado y quiz&aacute; duerman borrachos de verm&uacute; o manzanilla y al tercer bocata, hala, te lanzas a la calle y alguien dice de coger un coche y conducir lejos, porque hay fiestas patronales en no s&eacute; d&oacute;nde, en pueblitos de la costa o incluso m&aacute;s lejos y t&uacute; no le ves la gracia y no lo dices porque siempre dices que no le ves la gracia a cosas que los dem&aacute;s piensan que tienen mucha gracia y quieres dejar en paz a esa gente en sus pueblos y no ser m&aacute;s extranjero que del sol, del sue&ntilde;o y de ti mismo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y ah&iacute; est&aacute;s en esa terraza que no es que te guste mucho pero a la que vas porque est&aacute; en frente de una iglesia pintada de colores ocre que siempre te ha parecido extra&ntilde;a. All&iacute; recuerdas otros veranos m&aacute;s cortos en los que en esa terraza estabas t&uacute; y otros como t&uacute; y nadie m&aacute;s. Ahora hay gente que hace fotos a cosas que no son para hacerle fotos y siguen las ca&ntilde;as y alguien dice que si vamos a ver a los Lagartija ensayar que van a estar de bolos todo el verano. Tienes ganas de ir a verlos y escucharlos y al final no sabes c&oacute;mo o cu&aacute;ndo ha pasado y unos han cogido el coche y han tirado para la playa. La noche dura ya treinta d&iacute;as. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entonces el plan es subir al Albaiz&iacute;n porque en verano hay flamenco bueno y barato en alguna parte. C&oacute;mo vea all&iacute; arriba a alguno de los de las sandalias de la plaga contaminante americana me largo y no vuelvo, lo prometo. Y para arriba que vamos, venga. Sigue haciendo calor, joder se me pega la ropa al cuerpo por m&aacute;s fina que sea la tela y ves un rato de flamenco, unos tangos, una sole&aacute;, unas alegr&iacute;as y venga esos fandangos de Huelva. Al bajar de vuelta por esas cuestas mientras flotas sobre loscos, en esos recovecos que tiene el mes de julio, en los callejones y las esquinas llenas de pintadas piensas que el verano no est&aacute; tan mal porque se puede vivir siempre de noche y sin dormir. Y sabes que por mucho que hablen de ella, te llegan rumores, palabras, no existe ya la luz del sol. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Te preguntas cu&aacute;ndo llegar&aacute; agosto y al final mientras comes un helado de lim&oacute;n y naranja y lim&oacute;n, especial c&iacute;tricos lo llamabas, pasa gente maqueada como en una boda. Te acuerdas, claro, van a uno de los conciertos del Festival que se lleva haciendo desde hace cien mil a&ntilde;os en la Alhambra. Ni una vez has podido ir porque no has tenido nunca un puto duro para esas cosas y le tienes man&iacute;a a los pijos que pueden ir, y al Festival y al peri&oacute;dico de la ciudad y a todos los que aplauden a los m&uacute;sicos y t&uacute; quieres que te aplaudan a ti que tocas el piano de o&iacute;do y solo piezas inventadas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Entonces sabes que esas noches de Granada de esa gente maqueada son distintas a tu noche eterna de sangre en las paredes. Son noches ordenadas y limpias, y nadie suda y si sudan el sudor huele a colonia fresca y como no duermes ni vives en tu piso porque solo vives de noche una noche eterna grana&iacute;na, no te da tiempo a maldecir por el ventilador que remueve el aire caliente que huele a todo menos a colonia fresca. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Abres los ojos en el asiento trasero de un coche m&aacute;s o menos maltrecho que cruza a deshoras la carretera sinuosa que lleva a la sierra. Las luces de los faros en el asfalto son amarillas y la carretera es negra y los &aacute;rboles verdes a un lado y a otro. Qu&eacute; ha sido eso, dices para ti sin gritar o gritando por dentro: te ha parecido ver algo alguien que te mira en el coraz&oacute;n del bosque. Se lleva las manos alargadas y las u&ntilde;as a los labios y hace el gesto que se hace para que no digas nada y t&uacute;, claro, no dir&aacute;s nada. Al llegar a la sierra despu&eacute;s de curvas y curvas y con el cuerpo congelado por el terror alguien dice que desde ah&iacute; se ve mejor la lluvia de estrellas. Debajo de ellas, peque&ntilde;as brillantes y casi todas muertas en sus galaxias, piensas no en lo peque&ntilde;o que eres, en eso no piensas, piensas en el fr&iacute;o destructor del universo impasible y quieres ser astronauta atrapado en una galaxia para no pasar ni un d&iacute;a m&aacute;s calor y para dormir no tres meses sino tres siglos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que dormiste, te preguntan y no sabes contestar a esa pregunta y haces una pregunta a la pregunta, en qu&eacute; mes estamos. Alguien dice agosto y sonr&iacute;es y contestas que en ese caso llevas dos meses sin dormir. Abandonas libros a medio leer en los asientos traseros de los coches que huelen a tapicer&iacute;a vieja cerrada y al mirar al cielo la poluci&oacute;n, toda esa la luz, evita reconocer y saludar a las estrellas de hace unos d&iacute;as &iquest;o fue hace unos a&ntilde;os? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mira, dice alguien, una estrella fugaz y t&uacute;, otra vez tienes que ser el portador de malas noticias o a lo mejor son buenas porque dices con una sonrisa que eso es un avi&oacute;n y para arreglarlo dices que no, que es un platillo volante. Y los Ovnis siempre llegan cuando las noches se acortan, igual que hace una casa encantada que juega con nosotros y empeque&ntilde;ece el pasillo conforme caminas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tu piel ahora es m&aacute;s p&aacute;lida de vivir de noche, es casi gris y c&oacute;mo era aquella luz que te gustaba tanto, c&oacute;mo era, intentas recordar la textura, el color. &iquest;C&oacute;mo era el sol filtrado a trav&eacute;s de las nubes? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta calle se ha vaciado de estudiantes y qu&eacute; distinta es ahora que no hay ruido ni turistas pasean por aqu&iacute; porque no hay nada que ver y menos a estas horas que no son horas. Hay bares de chupitos y litronas de pl&aacute;stico y kebabs vac&iacute;os. De vez en cuando reconoces el nombre de un bar que va a recibirte y entenderte que se llena de gente que lleva sin dormir como t&uacute; unos cu&aacute;ntos meses y te preguntas cu&aacute;ntos de ellos lograr&aacute;n sobrevivir. Alguien dice que en verano solo hay que dormir siestas en los balcones y te imaginas rodeado de llamas: las hogueras del Sacromonte que se encienden como se enciende la pantalla de un cine de verano en el que alguien proyecta una pel&iacute;cula sobre tu vida. Lo sabes porque te lo dijo alguien: el fuego nocturno alimenta la ciudad y septiembre son las cenizas de ese fuego. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los ojos hundidos en sus cuencas, se marcan un poco las costillas, un poquito solo, y la noche que no termina es una barra de bar estrecho con paredes rojas de un rojo como el de la sangre de una jeringuilla en las paredes. El ne&oacute;n afuera, una estrella azul que vibra y emite un zumbido que mata a los insectos, es una tarjeta de invitaci&oacute;n a celebrar una fiesta casi un funeral por todos nosotros: raza nocturna, vampiros, hombres lobo, mujeres ciervo, chicos y chicas de ocho brazos, colmillos afilados. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Has dejado de ser t&uacute; y tampoco es que supieras antes muy bien qui&eacute;n o qu&eacute; eras y todo lo que has perdido en la vida regresa en forma de pesadilla o canci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hay un animal invisible que se alimenta de mis p&eacute;rdidas, le&iacute;ste una vez, ese animal es el verano feroz que no ha dejado de morderte y la fiesta es una ceremonia por el sol que se ha extinguido y vives de noche, o m&aacute;s bien mueres de d&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">A lo mejor, no sabes, quiz&aacute; un d&iacute;a, puede, no conf&iacute;es en ello, no apuestes pero quiz&aacute; un d&iacute;a abras los ojos y la noche eterna del verano haya terminado y se extinga la raza de criaturas, bestias, monstruos, que lleva siglos oculta en las sombras.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/verano-noche-eterna-verano-fernando-navarro_129_13453768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1bdaa72a-0c71-433f-8cd5-8beeb33d394a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149643.jpg" length="713934" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1bdaa72a-0c71-433f-8cd5-8beeb33d394a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149643.jpg" type="image/jpeg" fileSize="713934" width="1278" height="719"/>
      <media:title><![CDATA['El verano es una noche eterna de verano', por Fernando Navarro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1bdaa72a-0c71-433f-8cd5-8beeb33d394a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149643.jpg" width="1278" height="719"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Granada,Relato,Relato corto,Libros]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
