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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Poiares Maduro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-poiares-maduro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Poiares Maduro]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La reforma de la FIFA no puede esperar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-fifa-no-esperar_129_13454219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80a72f1a-8202-4bbb-a32d-e0c63dc4ba95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x569y437.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma de la FIFA no puede esperar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La FIFA actúa simultáneamente como regulador y como uno de los principales actores económicos del mercado que regula. Dicta las normas, controla el acceso a las competiciones, ejerce potestades disciplinarias y, al mismo tiempo, obtiene beneficios de ese mismo sistema</p></div><p class="article-text">
        Cada nueva pol&eacute;mica que rodea a la FIFA suele reabrir el mismo debate: &iquest;basta con sustituir a sus dirigentes o ha llegado el momento de transformar la instituci&oacute;n? La &uacute;ltima d&eacute;cada ofrece una conclusi&oacute;n clara. Tras los <a href="https://elpais.com/deportes/2015/05/28/actualidad/1432838771_270429.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n de 2015</a>, muchos dieron por hecho que comenzaba una nueva etapa. Lo mismo ocurri&oacute; durante el <a href="https://elpais.com/deportes/2021-04-20/un-juzgado-de-madrid-prohibe-a-la-uefa-la-fifa-y-laliga-que-adopten-medidas-contra-la-superliga.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">litigio de la Superliga Europea</a>. Sin embargo, el patr&oacute;n se ha repetido una y otra vez: cambian los protagonistas, pero el modelo de gobierno permanece intacto. El verdadero problema no son las personas, sino las reglas que concentran el poder y dificultan cualquier control efectivo. Que nadie se enga&ntilde;e: Infantino no es EL problema, sino el resultado de los problemas estructurales de la FIFA.
    </p><p class="article-text">
        La FIFA ha dejado hace tiempo de ser una organizaci&oacute;n dedicada exclusivamente a gestionar competiciones deportivas. Hoy ejerce una enorme influencia econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural. Las controversias recientes &mdash;desde su creciente protagonismo pol&iacute;tico hasta las propuestas para ampliar la comercializaci&oacute;n del Mundial mediante inversi&oacute;n privada&mdash; no son episodios aislados, sino la manifestaci&oacute;n de un modelo institucional que ha llegado a sus l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        La principal anomal&iacute;a reside en una circunstancia dif&iacute;cilmente aceptable en cualquier otro &aacute;mbito. La FIFA act&uacute;a simult&aacute;neamente como regulador y como uno de los principales actores econ&oacute;micos del mercado que regula. Dicta las normas, controla el acceso a las competiciones, ejerce potestades disciplinarias y, al mismo tiempo, obtiene beneficios de ese mismo sistema. La coexistencia de funciones regulatorias y comerciales genera un conflicto de intereses estructural que ninguna organizaci&oacute;n deber&iacute;a asumir.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el &eacute;xito de una instituci&oacute;n se mide prioritariamente por sus ingresos, el resto de los objetivos acaba subordin&aacute;ndose a esa l&oacute;gica. La expansi&oacute;n constante del calendario, el creciente peso de los intereses comerciales o la transformaci&oacute;n de los aficionados en meros consumidores responden a una misma din&aacute;mica. El f&uacute;tbol pasa de bien social a producto global.
    </p><p class="article-text">
        Ese dise&ntilde;o institucional tambi&eacute;n explica la extraordinaria concentraci&oacute;n de poder dentro de la organizaci&oacute;n. Los recursos econ&oacute;micos consolidan alianzas pol&iacute;ticas y reducen los incentivos para la alternancia. El problema, por tanto, no depende del estilo de un presidente concreto. Mientras las reglas permanezcan inalteradas, cualquier relevo personal reproducir&aacute; los mismos incentivos.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma un evidente d&eacute;ficit democr&aacute;tico. Las federaciones nacionales y las confederaciones continentales presentan una escasa renovaci&oacute;n de sus &eacute;lites dirigentes y apenas representan a jugadores, aficionados, mujeres y otros actores del f&uacute;tbol. Aunque la FIFA reivindica su legitimidad como organizaci&oacute;n construida desde la base, sus decisiones siguen respondiendo a una estructura jer&aacute;rquica.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco los mecanismos internos de control ofrecen garant&iacute;as suficientes. Ning&uacute;n &oacute;rgano puede ejercer una supervisi&oacute;n independiente cuando sus integrantes dependen, directa o indirectamente, de quienes deben fiscalizar. Las normas, por s&iacute; solas, no garantizan la rendici&oacute;n de cuentas. Lo decisivo es que existan instituciones con capacidad real para hacerlas cumplir sin interferencias.
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones son conocidas. La primera consiste en separar institucionalmente las funciones regulatorias de las actividades comerciales de la FIFA. La segunda pasa por democratizar su estructura de gobierno, incorporando de manera efectiva a quienes hoy apenas participan en las decisiones. La tercera exige crear mecanismos de supervisi&oacute;n verdaderamente independientes, con procedimientos de nombramiento transparentes y mandatos protegidos frente a presiones pol&iacute;ticas. Son principios elementales de buena gobernanza ya aplicados en la mayor&iacute;a de los sectores.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a ingenuo pensar que una organizaci&oacute;n dise&ntilde;ada para preservar el <em>statu quo</em> impulsar&aacute; voluntariamente una reforma de ese alcance. Por eso las autoridades p&uacute;blicas tampoco pueden seguir escud&aacute;ndose en la autonom&iacute;a del deporte. El <a href="https://elpais.com/deportes/2023-12-21/la-justicia-europea-falla-que-fifa-y-uefa-violan-la-ley-comunitaria-con-el-veto-a-la-superliga-de-futbol.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea</a> ha advertido reiteradamente de los problemas que plantea la acumulaci&oacute;n de funciones regulatorias y comerciales por parte de las organizaciones deportivas. No es dif&iacute;cil comprender por qu&eacute;. El deporte es un sector econ&oacute;mico de enorme relevancia y una actividad de extraordinaria influencia social. Ning&uacute;n mercado de semejante dimensi&oacute;n deber&iacute;a quedar, en la pr&aacute;ctica, al margen de mecanismos efectivos de control.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el debate trasciende el f&uacute;tbol. Las instituciones deportivas transmiten valores y proyectan una determinada idea de liderazgo e integridad. Si quienes gobiernan el deporte m&aacute;s popular del planeta no est&aacute;n sometidos a est&aacute;ndares exigentes de transparencia y rendici&oacute;n de cuentas, el mensaje que reciben los ciudadanos es que el poder puede escapar al control cuando alcanza suficiente influencia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la reforma de la FIFA no consiste &uacute;nicamente en mejorar la gesti&oacute;n del f&uacute;tbol. Es una cuesti&oacute;n de calidad institucional. Significa afirmar que ninguna organizaci&oacute;n, por poderosa que sea, debe situarse por encima de los principios de buena gobernanza. En un momento en que el Estado de Derecho afronta crecientes desaf&iacute;os en todo el mundo, el f&uacute;tbol no puede convertirse en otro espacio donde el poder prevalezca sobre las reglas. Lo que est&aacute; en juego no es solo el futuro de la FIFA, sino la credibilidad de una de las instituciones culturales m&aacute;s influyentes del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio, Miguel Poiares Maduro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-fifa-no-esperar_129_13454219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 20:03:45 +0000]]></pubDate>
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