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    <title><![CDATA[elDiario.es - Olga Conde]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/olga-conde/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Olga Conde]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cristóbal Colón: un zaragozano ejemplar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cristobal-colon-zaragozano-ejemplar_132_13509052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3652cff7-41eb-4853-b0a4-cf20ee733e50_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151163.jpg" width="1757" height="988" alt="Cristóbal Colón: un zaragozano ejemplar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ayudó  a sacar del infierno a cientos de personas que vivían un horizonte de dolor y tristeza, a vivir una vida más digna y mucho más llevadera</p></div><p class="article-text">
        Este jueves pasado, en Olot, mor&iacute;a un zaragozano ejemplar. 
    </p><p class="article-text">
        Con ese nombre, una ocurrencia de su padre, nac&iacute;a en Zuera hace setenta y siete a&ntilde;os. Pronto se desplaz&oacute; a Zaragoza, donde vivi&oacute; casi una tercera parte de su vida. 
    </p><p class="article-text">
        En Catalu&ntilde;a y en otras partes de Espa&ntilde;a se ha recogido su biograf&iacute;a, que ha aportado una de las empresas m&aacute;s solidarias y benefactoras, La Fageda, hecha para ayudar a resolver enfermedades mentales, no solo en Catalu&ntilde;a sino en toda Europa. En Arag&oacute;n, apenas nos hemos hecho eco de esta perdida.
    </p><p class="article-text">
        Vecino del barrio de la Magdalena, desde joven apunt&oacute; una gran sensibilidad por los problemas sociales. Esto le llev&oacute; a militar en las Juventudes Comunistas y a la vuelta de un congreso que tuvo lugar en la Europa del Este, fue interceptado en la frontera espa&ntilde;ola y encarcelado durante unos meses. Tambi&eacute;n, como castigo, pas&oacute; por un batall&oacute;n disciplinario cumpliendo mili en Candanch&uacute;. Aqu&iacute; no consiguieron su prop&oacute;sito, porque la monta&ntilde;a y la naturaleza eran&nbsp;una de sus grandes pasiones. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de amigos comunes, desarrollamos una amistad profunda y duradera mientras vivi&oacute; en Zaragoza. De aquel tiempo recordamos charradas sin l&iacute;mite, en donde habl&aacute;bamos&nbsp;del sentido de la vida, donde nos iniciamos en la vida afectiva rompiendo con las formas que la autoridad de la Iglesia nos impon&iacute;a por aquel entonces. En las excursiones del Canfranero, con sus vagones de madera llenos de vapor, cant&aacute;bamos de manera irreverente a la vida, por entonces llena de limitaciones y represi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Su padre muri&oacute; siendo joven e inicio su vida laboral a los 14 a&ntilde;os como aprendiz de sastre con su t&iacute;o. Entre sus preocupaciones sociales, una de las que le fue impactando fue el tratamiento que se les daba a los enfermos mentales, vulgarmente llamados locos, en los psiqui&aacute;tricos o manicomios como se les denominaba en ese tiempo. Ello&nbsp;le llevo a trabajar como celador a los 22 a&ntilde;os en el&nbsp;Psiqui&aacute;trico de Delicias, cuando la entrada&nbsp;se hac&iacute;a a&uacute;n por el portal&oacute;n&nbsp;de la calle de Terminillo. Enseguida detect&oacute; que los tratamientos en la mayor&iacute;a de los casos no serv&iacute;an para recuperar a estos enfermos. Que el abuso de las medicinas, cuando no de ciertas violencias f&iacute;sicas, no era la soluci&oacute;n para la reinserci&oacute;n de estas personas a la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por nuestra parte, algunos &iacute;bamos trabajando en los temas sociales de manera paralela y creemos que complementaria, sin llegar a la gran empresa que Crist&oacute;bal fue capaz de levantar. El Psiqui&aacute;trico de Delicias ofrec&iacute;a un entorno de pabellones y espacios de naturaleza: cuando se traslad&oacute; su ubicaci&oacute;n, las Asociaciones Vecinales de Delicias iniciamos una larga lucha para que esos espacios sirvieran para la construcci&oacute;n de un parque y un conjunto de servicios sociales que hoy podemos disfrutar. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte la imposibilidad de desarrollar esos estudios de psicolog&iacute;a en Zaragoza le llev&oacute; a desplazarse a Catalu&ntilde;a, donde estudi&oacute; Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. Al mismo tiempo trabaj&oacute; en otros hospitales psiqui&aacute;tricos,&nbsp;experiencias que&nbsp;le marcan enormemente. En 1982, tras ver el trato que recib&iacute;an los enfermos en el centro en el que trabajaba, convencido que &ldquo;no hay personas con discapacidades, sino personas con capacidades diferentes&rdquo;, se desplaz&oacute; a Olot, donde consigui&oacute; que le cedieran un espacio en el Ayuntamiento con un objetivo: &ldquo;Generar contextos de trabajo que permitan a las personas autorrealizarse mientras aportan al desarrollo de un proyecto colectivo&rdquo; . Sosten&iacute;a &ldquo;que el ser humano conserva una dignidad inviolable incluso en la fragilidad de la enfermedad mental&rdquo;. Con 14 internos empez&oacute; un proyecto para darles empleo, esa empresa inicialmente se focaliz&oacute; en tareas de jardiner&iacute;a, de espacios p&uacute;blicos y privados de la comarca. Y poco a poco fue evolucionando y creciendo. De estos inicios surgir&iacute;a en 1982 la Fageda, impulsada por Crist&oacute;bal Col&oacute;n y su compa&ntilde;era, Carmen Jord&aacute;, como una cooperativa sin &aacute;nimo de lucro enfocada en la integraci&oacute;n laboral y social de personas con discapacidad intelectual o trastornos mentales. Empresa de 14 personas, pasando con los a&ntilde;os a 850 en la actualidad dedicadas a la fabricaci&oacute;n de yogures, pero, como dec&iacute;a Cristobal: &ldquo;No nos dedicamos a hacer yogures, sino a mejorar vidas&rdquo; Queremos que la gente recupere su dignidad y su autoestima&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es tan importante la tarea que desarroll&oacute;, junto al equipo que le apoy&oacute;, que es un ejemplo a estudiar en los diferentes &aacute;mbitos de cooperativas sociales a nivel europeo e iberoamericano.
    </p><p class="article-text">
        Ayud&oacute; &nbsp;a sacar del infierno a cientos de personas que viv&iacute;an un horizonte de dolor y tristeza, a vivir una vida m&aacute;s digna y mucho m&aacute;s llevadera.
    </p><p class="article-text">
        Fue &nbsp;un zaragozano ejemplar y queremos que la sociedad aragonesa reconozca el importante trabajo que fue capaz de impulsar.
    </p><p class="article-text">
        Y como dec&iacute;a Labordeta le recordaremos con esta frase: &ldquo;Recu&eacute;rdame, como un &aacute;rbol batido, como un p&aacute;jaro herido, como un hombre sin m&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Conde, Mariano Mérida]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/cristobal-colon-zaragozano-ejemplar_132_13509052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 15:13:32 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Una oportunidad perdida para Zaragoza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/oportunidad-perdida-zaragoza_132_13454755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68d1c69b-62d0-4599-9842-e9a86718a464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una oportunidad perdida para Zaragoza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el Gobierno municipal hace gala de ser pionero en la lucha contra el cambio climático, parece ignorar que las altas temperaturas agravan las enfermedades y provocan muertes</p></div><p class="article-text">
        Zaragoza se encuentra en plena operaci&oacute;n asfalto, con m&uacute;ltiples calles y avenidas en obras, en las que se vuelve a colocar el mismo material que hoy en d&iacute;a se sabe convierte a la ciudad en una estufa de calor en veranos como el que estamos sufriendo.
    </p><p class="article-text">
        Con cuatro olas de calor consecutivas, Zaragoza est&aacute; soportando uno de los veranos m&aacute;s calurosos desde que hay registros, con temperaturas que superan los 40 grados de d&iacute;a y noches tropicales que impiden el descanso nocturno. Es sabido, como lo demuestran m&uacute;ltiples investigaciones y la propia Universidad de Zaragoza, a trav&eacute;s de la publicaci&oacute;n 'El clima urbano de Zaragoza'<em>, </em>que el predominio del cemento convierte a la ciudad en una estufa. En opini&oacute;n de los autores de dicha publicaci&oacute;n: &ldquo;No debemos seguir apostando por plazas duras ni por reformas de avenidas que solo buscan introducir m&aacute;s coches y asfalto, en este momento todav&iacute;a es posible otra ciudad, y el clima y el cambio clim&aacute;tico deben ser ejes transversales en la planificaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y precisamente eso es lo que deber&iacute;a hacer el Ayuntamiento. Es bien sabido que mientras los parques y las zonas arboladas reducen las temperaturas, gracias a la sombra y a la evapotranspiraci&oacute;n, las superficies impermeables y el asfalto oscuro almacenan energ&iacute;a t&eacute;rmica durante el d&iacute;a y la liberan lentamente una vez que se ha ido el sol, convirtiendo las calles en una estufa de d&iacute;a y de noche. El resultado es que la ciudad, incluso cuando se pone el sol, no se enfr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En Zaragoza, mientras el Gobierno municipal hace gala de ser pionero en la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, parece ignorar que las altas temperaturas agravan las enfermedades y provocan muertes, y puesto que est&aacute; invirtiendo una cantidad importante del presupuesto p&uacute;blico en la operaci&oacute;n asfalto, deber&iacute;a empezar a ensayar materiales de menor inercia t&eacute;rmica, como se est&aacute; haciendo en otras ciudades de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Es hora de que el Ayuntamiento, que en su Plan de Adaptaci&oacute;n al Cambio Clim&aacute;tico afirma que las altas temperaturas son una de las mayores amenazas para la salud, sea coherente y establezca un plan de coordinaci&oacute;n con los diferentes departamentos para adaptar la ciudad a la grave situaci&oacute;n que ya estamos viviendo.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, ni cambiamos el asfalto, ni protegemos el arbolado maduro, ese que proporciona sombra y que al filtrar los rayos solares reduce la temperatura. Cada remodelaci&oacute;n de calle, de plaza, de parque, se lleva por delante gran parte del arbolado que ha tardado a&ntilde;os en alcanzar su porte. Adem&aacute;s, en esas remodelaciones, el incumplimiento de la ordenanza de protecci&oacute;n del arbolado produce heridas que convertir&aacute;n a dichos arboles en inseguros, lo que finalmente justificar&aacute; su tala.
    </p><p class="article-text">
        Y no nos hablen de que Zaragoza cuenta con 65 refugios clim&aacute;ticos para proteger a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable, esa que no dispone de aire acondicionado y vive en pisos mal aislados. Aqu&iacute;, los mal llamados refugios clim&aacute;ticos no son otra cosa que centros que ya exist&iacute;an cuando no sufr&iacute;amos estas olas de calor. Adem&aacute;s de ser insuficientes, ni se han ampliado horarios, ni personal y tampoco han sido preparados para acoger a la poblaci&oacute;n. Esta realidad contrasta con ciudades como Barcelona, en donde el 99% de sus habitantes disponen de un refugio clim&aacute;tico a menos de diez minutos de su casa, tal como aconseja la Red de Ciudades por el Clima, de la que Zaragoza forma parte.
    </p><p class="article-text">
        La realidad de altas temperaturas, incendios, sequ&iacute;as, fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos nos muestra que la lucha contra el cambio clim&aacute;tico debe ser una prioridad de los gobiernos, y que ello supone disminuir las emisiones provocadas por la quema de combustibles f&oacute;siles y a la vez adaptar los pueblos y ciudades, poniendo la salud en primer lugar. El Gobierno municipal parece preocuparse m&aacute;s por la ciudad espect&aacute;culo: luces, flores, fiestas y obras para cortar la cinta antes de las elecciones que aquellas que protejan la salud de las personas
    </p><p class="article-text">
        Urge preparar la ciudad ante las pr&oacute;ximas olas de calor y fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos que vamos a sufrir: recopilar buenas practicas de otros lugares sobre modelos de adaptaci&oacute;n de las ciudades, crear un grupo de trabajo interdisciplinar con expertos desde donde se presente una propuesta que deber&iacute;a ponerse a debate con la ciudadan&iacute;a. Necesitamos un plan de ciudad participado que ponga en primer lugar la salud y los cuidados de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Conde]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 04:00:30 +0000]]></pubDate>
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