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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Lorente Acosta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-antonio-lorente-acosta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Lorente Acosta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rescatar niños no basta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rescatar-ninos-no-basta_129_13458262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3ef2601-2860-41c8-8fa9-906b2094fabd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x567y523.jpg" width="1200" height="675" alt="Rescatar niños no basta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sistemas de protección de la infancia, las fuerzas de seguridad, la justicia y los servicios forenses no siempre trabajan con protocolos compatibles. A veces se toma una muestra genética a una familia que busca a un niño, pero nunca se cruza con la obtenida de un menor localizado en otro territorio</p></div><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o (o una ni&ntilde;a) v&iacute;ctima de trata, de una desaparici&oacute;n o de una adopci&oacute;n ilegal es localizado, solemos pensar que la historia ha terminado bien. Ha sido encontrado y est&aacute; a salvo. Pero ese rescate no siempre resuelve la pregunta m&aacute;s b&aacute;sica: &iquest;qui&eacute;n es ese ni&ntilde;o?
    </p><p class="article-text">
        Puede no llevar documentaci&oacute;n, tener una identidad falsa o haber sido separado de su familia cuando era demasiado peque&ntilde;o para recordar su nombre, su lugar de origen o el rostro de sus padres. Tambi&eacute;n puede ocurrir que los documentos que lo acompa&ntilde;an hayan sido manipulados para ocultar su procedencia. En esas circunstancias, ponerlo a salvo es imprescindible, pero no suficiente. Un ni&ntilde;o no recupera plenamente sus derechos hasta que no recupera tambi&eacute;n su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Lo he comprobado durante muchas d&eacute;cadas trabajando en gen&eacute;tica forense. En 2004, cre&eacute; e impuls&eacute; DNA-ProKids para aplicar el ADN a la identificaci&oacute;n de menores desaparecidos, v&iacute;ctimas de trata o separados de sus familias. La iniciativa naci&oacute; de una convicci&oacute;n. Para m&iacute; era evidente. Cuando los documentos faltan, han sido falsificados o nunca existieron, la gen&eacute;tica puede aportar la evidencia necesaria para reconstruir un v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, <a href="https://dna-prokids.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DNA-ProKids</a> ha realizado miles de an&aacute;lisis gen&eacute;ticos en 16 pa&iacute;ses, que han permitido identificar a m&aacute;s de 4.100 menores y han contribuido a impedir m&aacute;s de 300 adopciones ilegales. Buena parte de este trabajo se ha desarrollado en Asia y Am&eacute;rica Latina, donde la permeabilidad entre fronteras, la fragilidad de algunos registros civiles, la existencia de organizaciones criminales y las redes de adopciones irregulares hacen especialmente dif&iacute;cil seguir el rastro de un ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos, el reto no consiste &uacute;nicamente en localizar al menor, sino en devolverlo a su familia que puede estar busc&aacute;ndolo desde otro territorio. La gen&eacute;tica forense hace posible el an&aacute;lisis de muestras de menores sin identidad fiable y de familiares que buscan a un menor y ayuda a comparar esos perfiles para establecer posibles relaciones biol&oacute;gicas. No sustituye a la investigaci&oacute;n policial o judicial. Aporta una prueba capaz de unir dos historias que, de otro modo, podr&iacute;an no encontrarse nunca.
    </p><p class="article-text">
        Cada coincidencia gen&eacute;tica demuestra que identificar a un menor no es un tr&aacute;mite administrativo que pueda posponerse, sino una parte esencial de la protecci&oacute;n de ese menor. Sin una identidad fiable, puede permanecer durante a&ntilde;os bajo tutela institucional, crecer con un nombre que no es el suyo y perder el acceso a su nacionalidad, a sus v&iacute;nculos familiares y a otros derechos que dependen de poder demostrar qui&eacute;n es.
    </p><p class="article-text">
        En muchos procedimientos seguimos confiando demasiado en los documentos. Sin embargo, pueden perderse, falsificarse o ser sustituidos. Una partida de nacimiento puede manipularse muy f&aacute;cilmente. Una identidad puede inventarse. El ADN, en cambio, permite establecer v&iacute;nculos biol&oacute;gicos incluso cuando todo lo dem&aacute;s ha desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a existe y, como he relatado, lleva a&ntilde;os demostrando su utilidad. El verdadero desaf&iacute;o es pol&iacute;tico, institucional y operativo. Es el momento de cambiar esta situaci&oacute;n y, en mi opini&oacute;n, estos son los principales retos que debemos superar.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, los sistemas de protecci&oacute;n de la infancia, las fuerzas de seguridad, la justicia y los servicios forenses no siempre trabajan con protocolos compatibles. A veces se toma una muestra gen&eacute;tica a una familia que busca a un ni&ntilde;o, pero nunca se cruza con la obtenida de un menor localizado en otro territorio. En otros casos, el an&aacute;lisis de ADN solo se contempla cuando existe una investigaci&oacute;n penal avanzada y no desde el primer momento como herramienta de protecci&oacute;n. As&iacute;, podemos tener a una madre que lleva a&ntilde;os buscando a su hijo y a un menor bajo tutela en otro pa&iacute;s sin que ambos sistemas lleguen nunca a encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, necesitamos incorporar la identificaci&oacute;n de manera sistem&aacute;tica a la respuesta frente a la trata, las desapariciones infantiles y las adopciones ilegales. No como una medida excepcional, sino como parte de los protocolos ordinarios cuando no exista una identidad fiable o haya dudas fundadas sobre la filiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las muestras deben obtenerse con garant&iacute;as legales, &eacute;ticas y de protecci&oacute;n de datos, y utilizarse &uacute;nicamente para identificar, proteger y reunir familias. Tambi&eacute;n necesitamos potenciar mecanismos seguros de cooperaci&oacute;n internacional, porque la trata y las desapariciones no respetan fronteras y la identificaci&oacute;n no puede quedar encerrada dentro de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, es fundamental intervenir con rapidez. Cuanto m&aacute;s tiempo pasa, m&aacute;s dif&iacute;cil resulta reconstruir una historia familiar, localizar a los parientes y evitar que una identidad falsa se consolide. La identificaci&oacute;n debe comenzar al mismo tiempo que la protecci&oacute;n f&iacute;sica y psicol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n gen&eacute;tica tampoco completa por s&iacute; sola una reunificaci&oacute;n. El ADN puede abrir la puerta, pero hacen falta profesionales que verifiquen el contexto, eval&uacute;en la seguridad del retorno y acompa&ntilde;en a las personas implicadas. La ciencia aporta evidencia; las instituciones deben convertirla en una restituci&oacute;n real de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la lucha contra la trata se ha concentrado, con raz&oacute;n, en rescatar a las v&iacute;ctimas y perseguir a las redes criminales. Pero debemos ampliar esa mirada. Un ni&ntilde;o no deja de ser v&iacute;ctima al salir del lugar donde era explotado. Si desconoce qui&eacute;n es, no puede demostrar de d&oacute;nde procede o sigue separado de quienes lo buscan, el da&ntilde;o contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Rescatar a un ni&ntilde;o es salvarlo del peligro inmediato. Identificarlo es devolverle su historia, sus v&iacute;nculos y una parte esencial de su futuro. Por eso, cuando un menor es localizado, la pregunta no deber&iacute;a ser solo si est&aacute; a salvo. Tambi&eacute;n debemos preguntarnos si sabemos qui&eacute;n es y si estamos haciendo todo lo posible para devolverlo a su familia. Hasta entonces, el rescate seguir&aacute; siendo &uacute;nicamente el primer paso. Y eso no basta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Lorente Acosta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rescatar-ninos-no-basta_129_13458262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:45 +0000]]></pubDate>
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