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    <title><![CDATA[elDiario.es - Blas Simeón de la Torre]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Blas Simeón de la Torre]]></description>
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      <title><![CDATA[La búsqueda del aura de Yonathan y Jacobo: crispación y acoso en La Mareta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/busqueda-aura-yonathan-jacobo-crispacion-acoso-mareta_132_13490655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aecaa5d4-1bd4-46e7-b6b1-6d1aa294d90b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La búsqueda del aura de Yonathan y Jacobo: crispación y acoso en La Mareta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Mareta debería entenderse como un activo institucional y promocional de Lanzarote. En lugar de competir por ver quién consigue hacer más incómoda la estancia de sus huéspedes, habría que valorar que sea elegida por presidentes españoles y visitantes internacionales. Aislar a Lanzarote de los centros de decisión no fortalece nuestra autonomía; reduce nuestra capacidad de interlocución y nos empequeñece</p></div><p class="article-text">
        Como en veranos anteriores, durante el pasado mes de agosto se sucedieron varios episodios de crispaci&oacute;n y acoso ante <strong>La Mareta, la residencia oficial de Costa Teguise</strong> en la que el presidente del Gobierno, <strong>Pedro S&aacute;nchez</strong>, pas&oacute; unos d&iacute;as de descanso. Protestar es un derecho democr&aacute;tico, pero convertir la discrepancia en hostigamiento personal es otra cosa: es confundir la libertad de expresi&oacute;n con la licencia para importunar. Y hacerlo deteriorando deliberadamente<strong> la imagen de Lanzarote</strong>, con el prop&oacute;sito de ara&ntilde;ar notoriedad pol&iacute;tica fuera de la isla, resulta todav&iacute;a m&aacute;s irresponsable. Hay quien, a falta de proyecto, lleva un meg&aacute;fono. Ocupa menos que un programa electoral y hace bastante m&aacute;s ruido.
    </p><p class="article-text">
        Entre quienes m&aacute;s se han esforzado por sacar r&eacute;dito de este clima sobresale <strong>el alcalde de Arrecife, Yonathan de Le&oacute;n.</strong> Su sobreactuaci&oacute;n parece destinada tanto a su parroquia pol&iacute;tica como a la pugna interna por el liderazgo del PP de Lanzarote, en la que cuenta con la cercan&iacute;a del <strong>consejero del Cabildo Jacobo Medina</strong>. La agitaci&oacute;n tambi&eacute;n le permite representar el papel de dirigente fuerte en un momento delicado, despu&eacute;s de que la Fiscal&iacute;a Provincial de Las Palmas presentara una querella por presuntos delitos de prevaricaci&oacute;n administrativa, malversaci&oacute;n de caudales p&uacute;blicos y fraude a la Administraci&oacute;n. Cuando el suelo tiembla bajo los pies, algunos suben el volumen de los altavoces.
    </p><p class="article-text">
        El alcalde ha tratado de sobresalir incluso entre los sectores m&aacute;s exaltados de la extrema derecha, elevando el tono y multiplicando sus apariciones p&uacute;blicas como si estuviera en un casting permanente. Algunas coberturas televisivas, como la ofrecida por <strong>la televisi&oacute;n insular de Tenerife, que llaman canaria</strong>, han contribuido a convertir el aspaviento en espect&aacute;culo. Pero la desmesura no engrandece a quien la practica. M&aacute;s bien delata la ansiedad de ser visto y la pretensi&oacute;n de medirse, a fuerza de decibelios, con un adversario de mucha mayor dimensi&oacute;n institucional. Aunque todav&iacute;a no se ha demostrado que el ruido fabrique un pol&iacute;tico de talla.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que un alcalde de Arrecife intenta convertir las vacaciones de un presidente del Gobierno en una oportunidad para la confrontaci&oacute;n. El exalcalde <strong>C&aacute;ndido Reguera, tambi&eacute;n del PP, hizo algo parecido con Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero</strong> cuando este tambi&eacute;n se alojaba en La Mareta. Entonces, varias empresas tur&iacute;sticas canarias contrataron p&aacute;ginas publicitarias en la prensa de las Islas para darle la bienvenida y agradecerle que eligiera Lanzarote y el archipi&eacute;lago. Comprend&iacute;an, con buen criterio, que la presencia de una personalidad de esa relevancia produc&iacute;a un efecto promocional positivo para un destino tur&iacute;stico maduro. Reguera capt&oacute; el mensaje y guard&oacute; silencio. Hoy, en cambio, sorprende la pasividad de unas organizaciones empresariales que deber&iacute;an defender con mayor claridad y determinaci&oacute;n los intereses generales de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Yonathan de Le&oacute;n y Jacobo Medina rompen as&iacute; con una tradici&oacute;n profundamente conejera: la hospitalidad. En vez de procurar que quienes nos visitan se sientan c&oacute;modos y bien acogidos, presentan su estancia como una provocaci&oacute;n. Lo sensato ser&iacute;a favorecer que el actual presidente, sus sucesores y cuantos mandatarios extranjeros puedan hacerlo visiten Lanzarote. Recordemos que <strong>por La Mareta tambi&eacute;n han pasado Felipe Gonz&aacute;lez y Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar</strong>, aunque no como una elecci&oacute;n personal para disfrutar de unas vacaciones, sino por razones de Estado. En cualquier caso, la proyecci&oacute;n medi&aacute;tica de esas estancias ayuda a mostrar lo que la isla es de verdad: una tierra de gente amable, hospitalaria, educada y abierta al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Una democracia adulta distingue entre fiscalizar a un gobernante y acosar a una persona; entre rebatir decisiones p&uacute;blicas y perturbar deliberadamente su descanso familiar. La oposici&oacute;n &uacute;til se construye con argumentos, alternativas y control institucional, no con gritos ante una residencia oficial ni con la b&uacute;squeda ansiosa de una fotograf&iacute;a para las redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        La misma contradicci&oacute;n aparece en el discurso sobre la inmigraci&oacute;n. Quienes invocan continuamente una supuesta defensa de los valores occidentales olvidan con frecuencia algunos de sus fundamentos culturales. En la tradici&oacute;n griega, Zeus proteg&iacute;a al hu&eacute;sped y al extranjero; en el cristianismo, Jesucristo situ&oacute; en el centro el amor al pr&oacute;jimo, tambi&eacute;n al desconocido, al diferente y al necesitado. No se trata de transformar la pol&iacute;tica migratoria en una clase de catecismo o mitolog&iacute;a, sino de recordar que ninguna sociedad se ennoblece humillando a quien llega en situaci&oacute;n de necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las personas migrantes alojadas en un centro situado a las afueras de Arrecife, junto a la carretera de San Bartolom&eacute;, recorren a pie largas distancias para acceder a la ciudad y a sus servicios. El alcalde se opone a que este tipo de instalaciones se integre en el espacio urbano, pero despu&eacute;s utiliza la inmigraci&oacute;n como munici&oacute;n pol&iacute;tica y convierte a las personas en atrezo: lejos cuando necesitan servicios y muy cerca cuando hacen falta para un titular. No es gesti&oacute;n; es escenograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La Mareta deber&iacute;a entenderse como un activo institucional y promocional de Lanzarote. En lugar de competir por ver qui&eacute;n consigue hacer m&aacute;s inc&oacute;moda la estancia de sus hu&eacute;spedes, habr&iacute;a que valorar que sea elegida por presidentes espa&ntilde;oles y visitantes internacionales. Aislar a Lanzarote de los centros de decisi&oacute;n no fortalece nuestra autonom&iacute;a; reduce nuestra capacidad de interlocuci&oacute;n y nos empeque&ntilde;ece. Una isla inteligente abre puertas y plantea reivindicaciones. Una isla mal representada cierra puertas, grita desde la acera de enfrente y luego protesta porque nadie la invita a entrar.
    </p><p class="article-text">
        Ya ocurri&oacute; algo semejante cuando el PP combati&oacute;, en 2009, el proyecto de recuperaci&oacute;n de una playa situada donde estuvo el antiguo vertedero de Arrecife, en el entorno del actual parque tem&aacute;tico, cuya financiaci&oacute;n iba a asumir &iacute;ntegramente el Ministerio de Medio Ambiente. La campa&ntilde;a termin&oacute; frustrando una importante inversi&oacute;n que acab&oacute; beneficiando a otro territorio. La playa ten&iacute;a casi 500 metros de longitud y estaba presupuestada en 6,7 millones de euros. No todos los d&iacute;as se consigue perder una playa y seis millones largos sin tener que pagarlos. &iexcl;Chiquita haza&ntilde;a! Es una vieja paradoja insular: algunos dirigentes reclaman atenci&oacute;n del Estado mientras trabajan con notable eficacia para que las oportunidades, las inversiones o las visitas institucionales se vayan a otra parte.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo esta estela, cualquiera dir&iacute;a que Yonathan y Jacobo no han encontrado mejor manera de obtener cr&eacute;dito p&uacute;blico y moldear una personalidad pol&iacute;tica propia que imitar a la derecha m&aacute;s rancia mediante el moderno m&eacute;todo de &laquo;farmear aura&raquo;. El procedimiento es sencillo: se localiza una c&aacute;mara, se adopta expresi&oacute;n severa, se eleva la voz y se espera a que el algoritmo haga el resto. El problema es que el aura digital dura lo que tarda el usuario en deslizar el dedo.
    </p><p class="article-text">
        Pero Lanzarote no necesita <strong>guardianes de la pureza pol&iacute;tica apostados ante La Mareta</strong> ni campeones insulares del aspaviento. Necesita representantes capaces de discrepar sin degradar la convivencia, de defender los intereses de la isla sin convertirla en una trinchera y de comprender que la hospitalidad no es sumisi&oacute;n. Recibir correctamente a quien nos visita no implica renunciar a la cr&iacute;tica; implica ejercerla con inteligencia, educaci&oacute;n y sentido de isla. Precisamente aquello que m&aacute;s escasea cuando el meg&aacute;fono sustituye al argumento, la c&aacute;mara al trabajo y el ruido a la pol&iacute;tica. Insistimos en que a las personas con determinados comportamientos las llamamos arruajes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blas Simeón de la Torre]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 11:11:25 +0000]]></pubDate>
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