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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Boris Ruiz Núñez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan-boris-ruiz-nunez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Boris Ruiz Núñez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los caminos de la vivienda en Alacant: raíces históricas de un problema actual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/caminos-vivienda-alacant-raices-historicas-problema-actual_129_13497955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la actualidad Alicante enfrenta una fuerte crisis de vivienda: alquileres por las nubes, proliferaci&oacute;n de infravivienda, incremento de las personas en situaci&oacute;n de calle. Esta situaci&oacute;n no es nueva. Un ejemplo lo tenemos en la posguerra, no porque ambos contextos sean equiparables, sino porque el esp&iacute;ritu ideol&oacute;gico y segregador que entonces guio la pol&iacute;tica de vivienda no ha desaparecido: se ha transformado.
    </p><p class="article-text">
        Tras la guerra civil espa&ntilde;ola (1936 &ndash; 1939), Alicante era una ciudad destrozada. Las bombas de la Aviaci&oacute;n franquista, principalmente de las escuadrillas italianas, dejaron su huella no solo en la piedra, en los barrios, en las personas, sino tambi&eacute;n en la econom&iacute;a. En la ciudad se destruyeron parcial o completamente 706 casas particulares, adem&aacute;s de edificios p&uacute;blicos, estaciones de ferrocarril, la f&aacute;brica de CAMPSA, centros industriales (tabacalera, textiles...) y el puerto. El alcalde franquista lo reconoc&iacute;a sin ambages: en un informe se&ntilde;alaba que Alicante hab&iacute;a sufrido da&ntilde;os materiales de tanta cuant&iacute;a, proporcionalmente, como Teruel (una de las ciudades m&aacute;s destruidas de la guerra).
    </p><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n iba a ser lenta y costosa, pero siempre controlada por el r&eacute;gimen. Para ello se constituye la Direcci&oacute;n General de Regiones Devastadas y Reparaciones que, entre otras cosas, implementa un proceso para acceder a pr&eacute;stamos para reconstruir viviendas particulares. Se estableci&oacute; un proceso tedioso en el que los solicitantes ten&iacute;an que incluir la valoraci&oacute;n de un perito y la valoraci&oacute;n catastral del inmueble. A esto se le a&ntilde;adi&oacute; la entrega de un certificado de conducta pol&iacute;tico-social, lo que permit&iacute;a a las autoridades evitar que cualquier ayuda fuera para los vencidos. Pero tambi&eacute;n serv&iacute;a para ampliar la represi&oacute;n: si el informe de conducta sal&iacute;a negativo, se pod&iacute;a iniciar el consiguiente expediente por responsabilidades pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Este sistema estaba dise&ntilde;ado para los propietarios: quienes no ten&iacute;an t&iacute;tulo sobre ning&uacute;n inmueble sencillamente no exist&iacute;an para &eacute;l. Este proceso que ya de por s&iacute; exclu&iacute;a a los propietarios que no dispon&iacute;an de los fondos ni de la destreza para llevarlo a cabo, se olvidaba totalmente de los inquilinos. Las clases populares quedaban fuera de las ayudas, por lo que se vieron obligadas a subsistir en condiciones degradantes. Hoy existe una legislaci&oacute;n que promueve el beneficio de los especuladores que incrementan cada vez m&aacute;s su patrimonio: las socimis, fondos de inversi&oacute;n inmobiliaria exentos del Impuesto sobre Sociedades, acumulan viviendas con una tributaci&oacute;n m&iacute;nima mientras la gente trabajadora sufre la inflaci&oacute;n de productos de primera necesidad, la subida de alquileres y de hipotecas, etc.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;ndo no ten&iacute;an donde poder vivir d&oacute;nde se iba la gente en la posguerra? Pues excavaban y ocupaban las cuevas de los montes Benacantil, Tossal y La Goteta o levantaban viviendas en los alrededores del cementerio de Nuestra Se&ntilde;ora del Remedio. Todos estos lugares hab&iacute;an servido de refugio durante la guerra para huir de las bombas, pero en la posguerra siguieron siendo el &uacute;nico hogar posible para suplir la escasez de vivienda. Actualmente, todos esos lugares se encuentran habitados por personas en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n que no tienen otro sitio que habitar.
    </p><p class="article-text">
        A todos ellos el Ayuntamiento franquista intent&oacute; echarlos de sus casas, pero sin ofrecerles una alternativa habitacional. Y es que para el alcalde estos vecinos y vecinas provocaban &ldquo;una impresi&oacute;n trist&iacute;sima&rdquo; a los viajeros &ldquo;por los desagradables cuadros de miseria que se les ofrecen de buenas a primeras&rdquo;. A veces iba la polic&iacute;a, los echaba, tapiaba las cuevas, pero la gente volv&iacute;a a sus casas. Aunque fuera en condiciones deplorables, no ten&iacute;an ning&uacute;n otro lugar a donde ir. Volviendo al presente, los desahucios sistem&aacute;ticos, entre 3 y 4 al d&iacute;a en la provincia de Alicante en 2025 seg&uacute;n el Consejo General del Poder Judicial, suponen un fracaso de un sistema que tiene recursos suficientes para dar una vivienda digna a todo el mundo. Al igual que multar a las personas en situaci&oacute;n de calle para que abandonen el centro de la ciudad, sigue siendo una forma de maquillar un problema que tiene ra&iacute;ces estructurales.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y como ocurre con demasiada frecuencia en la actualidad, las autoridades franquistas establec&iacute;an la distinci&oacute;n por origen de los habitantes de estas cuevas. Pero esta vez no ven&iacute;an de otro lado del Mediterr&aacute;neo y del Atl&aacute;ntico, sino de Almer&iacute;a, Murcia o de la propia ciudad. Daba igual: la clasificaci&oacute;n por origen era necesaria para dar a entender que la pobreza no era un problema de los alicantinos, sino de las gentes for&aacute;neas. Esto nos invita a pensar que la xenofobia era y es una creaci&oacute;n que busca enfrentar a pobres contra pobres, evitando se&ntilde;alar que la desigualdad viene de arriba.
    </p><p class="article-text">
        La rima en la historia, pues, resulta inquietante. En la posguerra y en el presente, el problema de la vivienda no es un accidente ni una fatalidad: es el resultado de decisiones pol&iacute;ticas que priorizan determinados intereses frente a las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas de las personas. Entonces como ahora, las administraciones gestionan la crisis se&ntilde;alando a los m&aacute;s vulnerables (por su origen, por su pobreza, por su visibilidad inc&oacute;moda) en lugar de abordar las causas estructurales. Entonces como ahora, se expulsa sin ofrecer alternativa y se mira hacia otro lado cuando el problema se hace demasiado evidente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Boris Ruiz Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/caminos-vivienda-alacant-raices-historicas-problema-actual_129_13497955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 21:26:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los caminos de la vivienda en Alacant: raíces históricas de un problema actual]]></media:title>
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