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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Álamo Cabrera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-alamo-cabrera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Álamo Cabrera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A falta de soluciones mágicas: transparencia para propietarios, el turismo y la seguridad jurídica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/falta-soluciones-magicas-transparencia-propietarios-turismo-seguridad-juridica_132_13522111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8c0a002-6b6f-45ce-87bc-d9de57705e30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A falta de soluciones mágicas: transparencia para propietarios, el turismo y la seguridad jurídica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gran Canaria necesita turismo, pero también necesita vivienda. Necesita empresas, pero también necesita residentes. Y, especialmente, necesita que las personas que trabajan y hacen posible cada día nuestro éxito turístico puedan desarrollar aquí también su proyecto de vida. Una Gran Canaria turística debe ser también una Gran Canaria habitable. Ese equilibrio no solo es posible. Creo que es imprescindible
</p></div><p class="article-text">
        Llevamos demasiado tiempo hablando del conflicto entre residentes, propietarios y actividad tur&iacute;stica en las llamadas &ldquo;zonas tur&iacute;sticas&rdquo; de Canarias. Y digo &ldquo;zonas tur&iacute;sticas&rdquo; entre comillas de manera deliberada, porque Gran Canaria es una isla tur&iacute;stica, pero tambi&eacute;n es una isla para vivir.
    </p><p class="article-text">
        Este es un problema complejo y los problemas complejos no se solucionan con recetas m&aacute;gicas. Durante demasiado tiempo hemos escuchado respuestas aparentemente sencillas, e incluso posiciones que cambian dependiendo de d&oacute;nde se pronuncien: una cosa en un municipio, otra en otra instituci&oacute;n y otra cuando toca legislar. Creo que debemos huir de eso.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una soluci&oacute;n seria, jur&iacute;dicamente s&oacute;lida y, sobre todo, pensada para durar. Y mi punto de partida es muy claro: primero, el derecho del propietario. Quien compr&oacute; legalmente una propiedad debe poder decidir sobre ella dentro de unas reglas claras. Y si las reglas actuales no responden a la realidad social que vivimos, nuestra obligaci&oacute;n como responsables p&uacute;blicos no es escondernos detr&aacute;s de ellas. Es cambiarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Legislar para que la gente pueda vivir en su propiedad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; quiero ser especialmente claro. No me conformo con decir que un propietario podr&aacute; vivir en su inmueble &uacute;nicamente all&iacute; donde hoy est&eacute; reconocido el uso residencial. Creo que precisamente debemos abordar ese problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tenemos que legislar para que una persona pueda vivir en una propiedad adquirida legalmente cuando ese inmueble re&uacute;na las condiciones objetivas exigibles para ser habitado.</strong> Naturalmente, con requisitos: seguridad, salubridad, habitabilidad, reglas de convivencia y todas las garant&iacute;as que establezca la ley.
    </p><p class="article-text">
        Pero no podemos dar la espalda a la realidad. Canarias atraviesa un grav&iacute;simo problema de acceso a la vivienda y, en el sur de Gran Canaria, lo conocen especialmente bien miles de trabajadores y sus familias. En ese contexto debemos hacernos una pregunta bastante sencilla: &iquest;qu&eacute; sentido tiene sacar a una persona de una vivienda perfectamente habitable cuando las propias administraciones no hemos sido capaces de ofrecer alternativas residenciales asequibles y reales?
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de personas que trabajan en nuestros hoteles, restaurantes, comercios, servicios p&uacute;blicos y empresas vinculadas directa o indirectamente al turismo. Personas que hacen posible cada d&iacute;a el funcionamiento de nuestro principal sector econ&oacute;mico. No parece razonable decirles que son imprescindibles para trabajar en una &ldquo;zona tur&iacute;stica&rdquo;, pero que no pueden vivir en ella simplemente porque una clasificaci&oacute;n concebida hace d&eacute;cadas lo impide, incluso cuando el inmueble re&uacute;ne todas las condiciones necesarias. Creo que eso merece ser revisado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una isla tur&iacute;stica tambi&eacute;n tiene que ser una isla habitable</strong>
    </p><p class="article-text">
        Defiendo el turismo. Lo he hecho durante a&ntilde;os desde responsabilidades p&uacute;blicas y lo seguir&eacute; haciendo. Son conceptos compatibles por l&oacute;gica. Es nuestro principal motor econ&oacute;mico y debemos garantizar que siga siendo competitivo, moderno y de calidad. Lo que un consejero busca y persigue es la armonio del destino. Armon&iacute;a entre todas las partes para que los implicados puedan realizar su plan de vida, satisfechos en sus deberes y obligaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero precisamente por eso debemos recordar para qu&eacute; sirve la econom&iacute;a: <strong>el turismo debe generar riqueza para mejorar la calidad de vida de nuestra gente.</strong> No tendr&iacute;a sentido que el &eacute;xito tur&iacute;stico terminara dificultando que las personas que sostienen esa actividad puedan encontrar un lugar donde vivir.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tampoco comparto la idea de presentar al residente como una amenaza para el turismo. La calidad tur&iacute;stica no depende de expulsar residentes. Depende de tener buenos establecimientos, buenas instalaciones, limpieza, seguridad, servicios, renovaci&oacute;n, profesionalidad y est&aacute;ndares de calidad exigentes. Ese debe ser nuestro debate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo importante son los est&aacute;ndares de calidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si una empresa explotadora garantiza esos est&aacute;ndares, perfecto. Las buenas empresas tur&iacute;sticas son necesarias y deben tener seguridad para desarrollar su actividad. Pero si un propietario individual puede explotar tur&iacute;sticamente su inmueble cumpliendo exactamente los requisitos que establece la legislaci&oacute;n, creo que tambi&eacute;n debemos estudiar esa posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo importante debe ser c&oacute;mo se presta el servicio y qu&eacute; calidad recibe quien nos visita.</strong> Una regulaci&oacute;n tur&iacute;stica moderna debe controlar resultados, est&aacute;ndares, conservaci&oacute;n, seguridad y calidad; no proteger modelos de negocio concretos por encima del derecho leg&iacute;timo de propiedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El propietario decide sobre su propiedad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese principio debe quedar perfectamente establecido. Un propietario puede querer vivir en su inmueble, ponerlo en explotaci&oacute;n tur&iacute;stica, incorporarlo voluntariamente a una empresa explotadora o desarrollar individualmente una actividad tur&iacute;stica si la legislaci&oacute;n lo permite y cumple los requisitos establecidos. Adem&aacute;s, considero que es injusto aplicar leyes restrictivas modernas sobre propiedades adquiridas de forma totalmente leg&iacute;tima y libre en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra obligaci&oacute;n debe ser construir un marco jur&iacute;dico que permita ordenar esas posibilidades, no imponer que una propiedad privada quede necesariamente vinculada a los intereses econ&oacute;micos de un tercero. Por eso creo que tambi&eacute;n tenemos que revisar el principio de unidad de explotaci&oacute;n. No para destruirlo, sino para actualizarlo.
    </p><p class="article-text">
        La unidad de explotaci&oacute;n debe servir para garantizar profesionalidad y calidad, no para otorgar a una empresa derechos sobre propiedades cuyos titulares no han decidido participar en ese negocio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y las comunidades deben tener mucho m&aacute;s que decir</strong>
    </p><p class="article-text">
        El segundo gran principio tiene que ser reforzar el papel de las comunidades de propietarios. Porque dentro de un complejo existen propiedades individuales, pero tambi&eacute;n existe patrimonio com&uacute;n: piscinas, jardines, recepciones, accesos, instalaciones y servicios. Y las decisiones sobre aquello que pertenece a todos no pueden adoptarse al margen de quienes son sus propietarios.
    </p><p class="article-text">
        Por eso mi posici&oacute;n es sencilla: <strong>el propietario debe decidir sobre su propiedad y la comunidad debe tener capacidad real para decidir sobre lo com&uacute;n.</strong> Habr&aacute; que establecer las mayor&iacute;as, los procedimientos, los l&iacute;mites y su encaje jur&iacute;dico, pero creo que ese debe ser uno de los principios sobre los que construyamos una nueva regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ni residencializarlo todo ni mantener una ficci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tampoco propongo convertir toda la planta tur&iacute;stica en residencial. Ser&iacute;a irresponsable. Gran Canaria necesita preservar su capacidad alojativa y mantener una industria tur&iacute;stica fuerte.
    </p><p class="article-text">
        Pero tampoco podemos mantener ficciones jur&iacute;dicas cuando la realidad ha cambiado. Hay complejos tur&iacute;sticos, residenciales y mixtos. Y existen miles de personas que viven desde hace a&ntilde;os en inmuebles situados en las denominadas &ldquo;zonas tur&iacute;sticas&rdquo;. La pol&iacute;tica tiene dos posibilidades ante esa realidad: ignorarla o regularla. Yo prefiero regularla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una soluci&oacute;n que no enfrente a nadie</strong>
    </p><p class="article-text">
        No debemos plantear este debate como residentes contra empresarios ni propietarios contra explotadores. Aqu&iacute; debe haber espacio para todos: para el propietario, para la comunidad, para quien leg&iacute;timamente quiere explotar tur&iacute;sticamente y para las empresas que desarrollan correctamente su actividad.
    </p><p class="article-text">
        Lo que necesitamos son reglas claras, seguridad jur&iacute;dica, est&aacute;ndares de calidad y una legislaci&oacute;n adaptada a la Canarias actual. Sin soluciones m&aacute;gicas. Sin posiciones diferentes dependiendo de la instituci&oacute;n en la que uno se encuentre. Y sin convertir en culpables del problema a quienes simplemente han comprado o viven legalmente en una propiedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hay que reconocer a quienes llevan a&ntilde;os dando la batalla</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiero hacer tambi&eacute;n un reconocimiento expreso a todas las personas afectadas que, de forma individual o a trav&eacute;s de distintas plataformas, llevan a&ntilde;os defendiendo sus derechos, estudiando la normativa, organiz&aacute;ndose y haciendo visible una realidad que durante demasiado tiempo no siempre ha recibido la atenci&oacute;n que merec&iacute;a. Su trabajo ha sido imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica debe aprender de ese esfuerzo. No podemos acercarnos a estos colectivos &uacute;nicamente cuando conviene escucharlos y despu&eacute;s olvidarnos del problema cuando cambia el momento pol&iacute;tico. Una cuesti&oacute;n de esta magnitud exige continuidad, coherencia y compromiso.
    </p><p class="article-text">
        Las personas afectadas han conseguido hacerse o&iacute;r por m&eacute;rito propio. Han mantenido vivo el debate y han obligado a las instituciones a mirar de frente una realidad que existe. Mi intenci&oacute;n no es sustituir ese trabajo ni apropiarme de &eacute;l. Es sumar: escuchar, ayudar desde la responsabilidad pol&iacute;tica que me corresponda y dar fuerza institucional a unas reivindicaciones que merecen una respuesta clara y duradera.
    </p><p class="article-text">
        Por eso quiero que sepan que, en ese camino, cuentan conmigo. No para decirles lo que tienen que defender, sino para acompa&ntilde;ar, trabajar y contribuir a que todo ese esfuerzo termine convirti&eacute;ndose en soluciones.
    </p><p class="article-text">
        Mi posici&oacute;n parte de algo muy sencillo: <strong>primero, respetar el derecho del propietario.</strong> Despu&eacute;s, construir una regulaci&oacute;n que permita ordenar todas las dem&aacute;s realidades.
    </p><p class="article-text">
        Porque Gran Canaria necesita turismo, pero tambi&eacute;n necesita vivienda. Necesita empresas, pero tambi&eacute;n necesita residentes. Y, especialmente, necesita que las personas que trabajan y hacen posible cada d&iacute;a nuestro &eacute;xito tur&iacute;stico puedan desarrollar aqu&iacute; tambi&eacute;n su proyecto de vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una Gran Canaria tur&iacute;stica debe ser tambi&eacute;n una Gran Canaria habitable.</strong> Ese equilibrio no solo es posible. Creo que es imprescindible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Álamo Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/falta-soluciones-magicas-transparencia-propietarios-turismo-seguridad-juridica_132_13522111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 18:40:19 +0000]]></pubDate>
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