<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Dolores Almudéver]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/dolores-garcia-almudever/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Dolores Almudéver]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1056522/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Que el alumnado aprenda no es tan complicado... hasta que sacan las tijeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/alumnado-aprenda-no-complicado-sacan-tijeras_129_13528720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19e3353e-4af9-49ea-905e-21870b30a6dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Que el alumnado aprenda no es tan complicado... hasta que sacan las tijeras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos nueve meses por delante para mejorar: hay tiempo de sobra. Hasta que R. le susurre a Y. un “cállate, mora” y tengamos que parar la clase para hablar de derechos humanos; hasta que “no me toques, maricón”; hasta que S. no levante la mirada en todo el día porque hay una foto suya que circula por los chats del colegio</p><p class="subtitle">La docencia, una profesión cada vez más difícil y que se ejerce en peores condiciones</p></div><p class="article-text">
        Se reinician las clases y yo dedico la tarde al ritual de rescatar de entre mis cosas del curso anterior el material aprovechable. Encuentro fotocopias de m&aacute;s, cartas de despedida, rotuladores de pizarra resecos, unas tijeras XXL que hab&iacute;a olvidado.&nbsp;No son m&iacute;as. Tambi&eacute;n en esta tarde, en los medios y las redes <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pegado-espana-batacazo-pisa-pantallas-falta-atencion-caida-inedita-rentas-altas_1_13495419.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se habla de PISA</a>, ese cita trienal que nos hace rasgarnos las vestiduras (da igual cu&aacute;ndo lea esto). Los expertos escriben sus an&aacute;lisis, se publican los primeros recetarios por parte de las comunidades que han obtenido las mejores notas. Las palabras clave para esta edici&oacute;n son, creo entender, &ldquo;pantalla&rdquo;, &ldquo;batacazo&rdquo; y &ldquo;desigualdad&rdquo;. En el centro del debate educativo ahora se sit&uacute;a tambi&eacute;n la comprensi&oacute;n lectora del alumnado.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del chasco por los resultados, ando contenta: por lo general, de comprensi&oacute;n lectora (de su descenso cuesta abajo y sin frenos junto a una capacidad de expresi&oacute;n oral cada vez m&aacute;s empobrecida) solo las profesoras y profesores de Humanidades hablamos de un modo tan apremiante en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Hay algo de gustoso en que una angustia casi personal &#8213;&ldquo;personal&rdquo; para cualquiera que imparte Historia o Filosof&iacute;a&#8213; <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pegado-espana-batacazo-pisa-pantallas-falta-atencion-caida-inedita-rentas-altas_1_13495419.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convierta durante una semana y media en una alarma nacional</a>.
    </p><p class="article-text">
        En mi despacho de casa, dec&iacute;a, pongo orden entre las cajas que el d&iacute;a 30 de junio me traje del instituto y solt&eacute; en un rinc&oacute;n. Con el debate <em>pisano</em> de fondo, vuelvo por un segundo a ese agotamiento tan particular del final de curso (este &uacute;ltimo, con 20 lectivas de Lengua, 2&ordm; y 3&ordm; de ESO, cinco grupos, tres de ellos rozando los 30 estudiantes); ese alivio, casi orgullo, por haberse pasado el juego un a&ntilde;o m&aacute;s, cifrado en el gesto de dejar caer los b&aacute;rtulos del cole en el suelo del estudio como quien se desploma tras cruzar la meta. Y a esa l&iacute;nea de meta llegu&eacute; yo el a&ntilde;o pasado con unas tijeras azules con 11 cent&iacute;metros de hoja. Estas tijeras requisadas a una alumna que ahora me sacuden. (&ldquo;&iquest;Me ense&ntilde;as tu estuche y la mochila para asegurarnos de que vas a estar bien?&rdquo;).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una mañana L. empezó a mostrarse muy ansiosa. Reparé en su cara desencajada, me miraba en silencio con unos ojos que cualquier docente reconoce a lo lejos. Me acerqué a ella, temblaba: escondía bajo el pupitre unas tijeras, estas tijeras azules que acabaron en mi estuche y ahora están en mi casa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dos semanas antes de acabar el curso pasado, una ma&ntilde;ana L. empez&oacute; a mostrarse muy ansiosa al final de una sesi&oacute;n de sintaxis. Repar&eacute; en su cara desencajada desde la puerta del aula mientras ya me desped&iacute;a, entre risas, de otros alumnos. Me miraba en silencio con unos ojos que cualquier docente reconoce a lo lejos igual que un bombero identifica una brizna de fuego. Me acerqu&eacute; a ella, temblaba: escond&iacute;a bajo el pupitre unas tijeras, estas tijeras azules que acabaron en mi estuche y ahora est&aacute;n en mi casa. &ldquo;Vamos a hablar, mi preciosa&rdquo;. Bajamos al Departamento de Orientaci&oacute;n y se pusieron en marcha los protocolos pertinentes, no sin antes descubrir que no era la &uacute;nica alumna con conductas autol&iacute;ticas entre sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        &#8213; Lo que no s&eacute; es por qu&eacute; lo ha hecho en mi clase, si est&aacute; sacando nueves y hace un mes lloraba de alegr&iacute;a por haberse convertido en una maestra de la sintaxis y, adem&aacute;s, me viene a las clases de ampliaci&oacute;n de la tarde... Yo cre&iacute;a que se sent&iacute;a segura conmigo, le coment&eacute; a la orientadora, como si una cosa tuviera que ver con la otra.
    </p><p class="article-text">
        &#8213; Lo ha hecho delante de quien ella sab&iacute;a que la iba a ver.	
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, aquella ma&ntilde;ana vi la angustia enorme en los ojos de L. porque, ya a los pocos d&iacute;as mi llegada como profesora sustituta a su centro &#8213;&ldquo;paracaidismo&rdquo; lo llamo yo, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sistema-educativo-tres-profesores-temporal-cambiar-empresa-ano_1_9829081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros lo llaman &ldquo;ser interina&rdquo;</a>&#8213;, ella se acerc&oacute; a m&iacute; para contarme sus inquietudes e historial, de modo que yo, respondiendo a esa responsabilidad que a veces una alumna te otorga de forma t&aacute;cita, la mantuve a todas horas en mi radar a partir de ese momento. A ella se fueron uniendo, a medida que pasaron los meses, otras ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de diversas clases hasta conformar mi grupo no oficial de apadrinados, como N., metido en una depresi&oacute;n no diagnosticada tras una tr&aacute;gica muerte en su familia,&nbsp;a quien me aseguraba de abrazar cada d&iacute;a a las 8:30 y tenerlo localizado por el m&oacute;vil si faltaba a clase; M., chaval de mente inquieta y tocapelotas profesional a quien no supe c&oacute;mo proteger de s&iacute; mismo; o S., una ni&ntilde;a con un TCA (<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/anorexia-bulimia-ninas_1_10645409.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastorno de la conducta alimentaria</a>) y una personalidad tan fr&aacute;gil como luminosa.
    </p><p class="article-text">
        Mi rol en la vida escolar de estos adolescentes no tiene, no obstante, nada de excepcional, sino que sucede igual con todos los docentes de cualquier centro. Es un proceso que todo educador conoce: se desarrolla as&iacute;, de modo org&aacute;nico, esto de convertirse en la figura de referencia y protecci&oacute;n de ciertos estudiantes. Una simbiosis. Sin coordinaci&oacute;n expl&iacute;cita, nos los repartimos. Pienso, por ejemplo, en J., de Historia, quien hab&iacute;a llevado en volandas a su tutor&iacute;a &#8213;ocho <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vez-dificil-dar-clase-alumnos-necesidades-educativas-han-duplicado-seis-anos_1_12610764.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diagn&oacute;sticos de necesidades espec&iacute;ficas de apoyo educativo</a>, cinco de altas capacidades&#8213; durante tres a&ntilde;os seguidos, y a quien este a&ntilde;o la Consejer&iacute;a no le ha renovado la comisi&oacute;n en el IES. Pienso en A., de M&uacute;sica, que se encargaba de abrir su aula en los recreos para R. y H., nuestros Javis particulares, que cantaban por Taylor Swift al piano con voces esplendorosas (durante el resto de la jornada, sin embargo, manten&iacute;an el perfil bajo en una clase dominada por potenciales cachorros de Alvise, un ej&eacute;rcito en ch&aacute;ndal negro). Pienso en E. y J., esos profesores que dicen al principio de curso: &ldquo;Los de Diversificaci&oacute;n me los quedo yo&rdquo;, y los a&uacute;pan y transforman hasta verlos graduarse. Pienso en I., profesora de necesidades especiales que conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n c&oacute;mo lograr que A. y&nbsp;J. L. participaran con &eacute;xito de las lecciones y era una miembro m&aacute;s de sus respectivas familias, as&iacute; como en los esfuerzos de Q. por crear espacios fuera del horario escolar para ese alumnado reci&eacute;n llegado que apenas conoce nuestras lenguas oficiales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A menudo comentamos entre colegas esta nueva realidad desconcertante también para nosotros: de un tiempo a esta parte, el trabajo extracurricular nos consume la mayoría de nuestra jornada. Impartir docencia parece que sea lo menos acuciante a estas alturas: lo complejo viene tras apagar el proyector</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A menudo comentamos entre colegas esta nueva realidad algo desconcertante tambi&eacute;n para nosotros: de un tiempo a esta parte, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/docencia-profesion-vez-dificil-ejerce-peores-condiciones_1_12159290.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el trabajo extracurricular nos consume la mayor&iacute;a de nuestra jornada laboral</a>. Impartir docencia parece que sea lo menos exigente o acuciante a estas alturas: lo complejo viene despu&eacute;s de haber apagado el proyector. (Esto es una simplificaci&oacute;n, obviamente: ambas esferas van de la mano, si no son una misma). Los equipos de profesorado encarnamos en la actualidad, desde nuestros colegios e institutos, aquello que rezaba una vieja canci&oacute;n de La Mandr&aacute;gora: &ldquo;Nos ocupamos del mar / y tenemos dividida la tarea / (...) cada uno seg&uacute;n es nuestro talante / yo lo que tiene importancia / ella todo lo importante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, empieza el 2026-2027 y lo hacemos hablando de una hecatombe (vamos servidas, &uacute;ltimamente, de hecatombes) y comprensi&oacute;n lectora. En los pr&oacute;ximos meses hablaremos tambi&eacute;n de ratios, de c&oacute;mo <em>per se </em>no afectan al aprendizaje; de carga lectiva, refuerzos y repeticiones; de huelgas <em>in aeternum</em> y mareas verdes; de vicios, virtudes, fracasos y remedios; todo ello materializado dentro de un aula con treinta almas adolescentes (en general fascinantes, curiosas e irreverentes, como manda la edad) y un profesor, una profesora que se dice que s&iacute;, que por supuesto que se puede, que de aqu&iacute; este a&ntilde;o salimos todos con el complemento predicativo cristalino, anticipando con acierto qu&eacute; le pasar&aacute; a Ulises tras partir de la isla de Calipso y conmocionados con la lectura grupal de <em>Cr&oacute;nica de una muerte anunciada</em>. Y cumpliremos la programaci&oacute;n, haremos proyectos estupendos y aqu&iacute; no me repite a m&iacute; ni dios. Porque es septiembre y nada est&aacute; decidido hasta el &uacute;ltimo partido, no hay rival peque&ntilde;o, confiamos en el m&iacute;ster.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto: ser docente y lograr que el alumnado aprenda no es tan complicado, al fin y al cabo. Otros nueve meses por delante para mejorar. Hay tiempo de sobra. Tendremos tiempo para todo. Lo creo. La escuela todo lo puede. Lo voy a creer tambi&eacute;n este curso. Hasta que R. le susurre a Y. &ldquo;c&aacute;llate, mora&rdquo; y tengamos que pausar la explicaci&oacute;n para hablar, una vez m&aacute;s, sobre derechos humanos. Hasta que &ldquo;no me toques, maric&oacute;n&rdquo; y &ldquo;no pasa nada, profe, que es de broma&rdquo;. Hasta que &ldquo;vas a tener que reunirte con la madre de I., que me ha llamado para quejarse de ti, que eres muy dura con su hijo&rdquo;. Hasta que S. no levante la mirada durante todo un d&iacute;a porque hay una foto suya que circula por los grupos de chat del colegio. Hasta que H. se levante sin previo aviso y lance una mochila por la ventana. Hasta que tenga que bajarme un momentito a Orientaci&oacute;n. Hasta que descubramos un nuevo caso de acoso durante el patio. Hasta que saquen las tijeras de 11 cm y entonces esa maravillosa din&aacute;mica de comprensi&oacute;n lectora programada para hoy, que tanto bien nos har&iacute;a de cara a PISA, subiendo la moral nacional&hellip; Ay de esa din&aacute;mica que tendr&aacute; que ser para ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Cabe darle una vuelta (o siete) al sistema educativo espa&ntilde;ol, qu&eacute; duda cabe: lo dice PISA, lo dicen los estudios y lo decimos los equipos docentes. Estamos, estaremos a todas las estrategias que nos permitan adaptarnos a los tiempos, dar respuesta a las necesidades de nuestro estudiantado, avanzar en el aprendizaje propio y ajeno. Pero escucho a los expertos en la tele y en la radio mientras deshago las cajas del curso pasado (las heridas de L. en los brazos ojal&aacute; hayan desaparecido) y cojo aliento para este que pronto empezar&eacute;, y se me repite en la cabeza un mismo pensamiento: que no es tarea f&aacute;cil, desde aulas con treinta pupitres de un instituto p&uacute;blico sin fondos para fotocopias a color, el ocuparse del mar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dolores Almudéver]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/alumnado-aprenda-no-complicado-sacan-tijeras_129_13528720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/19e3353e-4af9-49ea-905e-21870b30a6dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="135345" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/19e3353e-4af9-49ea-905e-21870b30a6dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="135345" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Que el alumnado aprenda no es tan complicado... hasta que sacan las tijeras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/19e3353e-4af9-49ea-905e-21870b30a6dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación pública,Educación secundaria,Docentes,Pisa]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
