<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Paula Barreiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paula-barreiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paula Barreiro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1056555/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que quieren cosechar sin haber sembrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quieren-cosechar-haber-sembrado_129_13544802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" width="1200" height="675" alt="Los que quieren cosechar sin haber sembrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al mantra de “es que me lo he ganado", lo primero que cabe cuestionar es quién se lo ganó. Cerca del 70% de la desigualdad en la riqueza total de nuestro país viene asociada a las herencias y donaciones, y en el caso de los inmuebles la cifra roza el 75%. Y la herencia es el caso más paradigmático de ausencia de mérito</p></div><p class="article-text">
        Al comienzo de la segunda parte de su 'Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres', Rousseau nos cuenta c&oacute;mo el primer ser humano que, cercando un terreno, tuvo la ocurrencia de decir &ldquo;esto es m&iacute;o&rdquo; fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Este sujeto no estaba solo en el vac&iacute;o, sino que encontr&oacute; gentes lo bastante simples para creerle, porque la propiedad no se adquiere con una mera proclamaci&oacute;n individual, sino que requiere el asentimiento de los dem&aacute;s. Maldito asentimiento. &ldquo;&iexcl;Cu&aacute;ntos cr&iacute;menes, guerras, asesinatos; cu&aacute;ntas miserias y horrores habr&iacute;a evitado al g&eacute;nero humano aquel que hubiese gritado a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso [...]!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El que clav&oacute; las estacas tambi&eacute;n pens&oacute; que se lo hab&iacute;a ganado con su m&eacute;rito. A fin de cuentas, conseguir el material, pulirlo, apilarlo y sujetarlo de manera que aguante en pie y sea funcional al prop&oacute;sito del cercado conlleva un cierto esfuerzo f&iacute;sico. Pero, &iquest;qu&eacute; cercaba? La tierra no la hizo &eacute;l, el trabajo solo consisti&oacute; en la valla y lo dem&aacute;s lo tom&oacute; por ser el primero. El suelo estaba en su sitio antes de que &eacute;l llegara y, sin valla, ya daba sus frutos.
    </p><p class="article-text">
        Marx llam&oacute; a este momento la acumulaci&oacute;n originaria, y advirti&oacute; que desempe&ntilde;a en la Econom&iacute;a pol&iacute;tica el mismo papel que el pecado original en la teolog&iacute;a. Eva mordi&oacute; la manzana y desde entonces la humanidad fue condenada a ganarse el pan con su propio sudor. Pero la versi&oacute;n econ&oacute;mica del mito nos relata una an&eacute;cdota que nos es conocida y de cuyo esquema se sigue abusando cada vez que hay que explicar por qu&eacute; a unos les va bien y a otros no: en tiempos lejanos habr&iacute;a existido una peque&ntilde;a &eacute;lite trabajadora y ahorradora que acumulaba riqueza merecida, mientras la mayor&iacute;a holgazana y derrochadora consum&iacute;a recursos que no se hab&iacute;an ganado. Los primeros ya nunca tendr&iacute;an que sudar para comer, los segundos, expulsados del para&iacute;so, acabaron por no tener nada m&aacute;s para vender salvo su propia piel.
    </p><p class="article-text">
        En la historia real, encontramos los papeles cambiados. Los expulsados del para&iacute;so no hab&iacute;an pecado de nada: eran precisamente los campesinos que trabajaban las tierras comunales, cercadas durante siglos por se&ntilde;ores que cuando lo ve&iacute;an claro hac&iacute;an leyes a su medida y cuando no, utilizaban la fuerza. Los que se quedaron dentro fueron quienes mandaron levantar una valla que ni siquiera levantaron ellos. Es curiosa la idoneidad etimol&oacute;gica de &ldquo;para&iacute;so&rdquo;, que proviene del persa antiguo y significaba recinto cercado. Marx relata c&oacute;mo esa historia se escribi&oacute; con sangre y fuego. El m&eacute;rito lleg&oacute; despu&eacute;s, para justificarla.
    </p><p class="article-text">
        Los expulsados siguen existiendo. A Maricarmen la desahuciaron el mi&eacute;rcoles pasado con 87 a&ntilde;os a la espalda. Su casa no era ning&uacute;n jard&iacute;n del Ed&eacute;n, pero viv&iacute;a en ella desde sus 17. Tres d&iacute;as despu&eacute;s, el Sindicato de Inquilinas planta sus tiendas de campa&ntilde;a en la Puerta del Sol, quince a&ntilde;os despu&eacute;s de que otra acampada llenase la misma plaza. Lo que reclaman es tan poco antisistema como pr&oacute;rrogas autom&aacute;ticas de los contratos, contratos indefinidos y que nadie sea desalojado sin una alternativa donde vivir. Y lo reclaman en un pa&iacute;s donde el alquiler se lleva ya la mitad del sueldo, y donde un joven que quiera emanciparse solo tendr&iacute;a que entregar a otro casi todo lo que gana. Buena cosecha. Adam Smith, convertido hoy en santo patr&oacute;n del libre mercado, ya advert&iacute;a que en cuanto la tierra se convierte en propiedad privada, a los terratenientes les gusta cosechar donde nunca sembraron y exigen una renta incluso por sus frutos naturales.
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado de la valla, como respuesta se erige un mantra claro: &ldquo;es que me lo he ganado&rdquo;. Lo primero que cabe cuestionar es qui&eacute;n se lo gan&oacute;. Cerca del 70% de la desigualdad en la riqueza total de nuestro pa&iacute;s viene asociada a las herencias y donaciones, y en el caso de los inmuebles la cifra roza el 75%. Gran cantidad de los pisos que hoy se alquilan no se compraron, se heredaron, y la herencia es el caso m&aacute;s paradigm&aacute;tico de ausencia de m&eacute;rito: la familia en que uno nace es una contingencia que en ning&uacute;n caso deber&iacute;a acotar las oportunidades de vida que se tendr&aacute;n. Incluso concediendo que las primeras viviendas se pagaran con largos a&ntilde;os de arduo trabajo, lo que hace subir su valor de mercado no lo gan&oacute; nadie. Los precios no suben porque el propietario pinte las pareces de vez en cuando, sino porque el barrio, la ciudad y quienes viven alrededor hacen que valga m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; su trampa. El m&eacute;rito, si es que significa algo, es actividad: construir, aportar, devolver algo a la comunidad que te permiti&oacute; ganarlo. La renta funciona al rev&eacute;s. Congela lo ganado y lo convierte en un mero t&iacute;tulo que te da derecho a cobrar, mes a mes, del trabajo ajeno. El diezmo de nuestro tiempo, m&aacute;s agresivo que el antiguo, que se conformaba con <em>solo</em> una d&eacute;cima parte de la cosecha.
    </p><p class="article-text">
        Comprar un piso para alquilarlo no a&ntilde;ade una sola vivienda al mundo. La casa sigue siendo la misma, cambia solamente qui&eacute;n cobra por habitarla. Es un negocio en el que nadie siembra: cada euro que engorda el patrimonio de unos pocos exprime, de la m&aacute;s improductiva de las formas, el salario ya de por s&iacute; maltrecho y congelado de la mayor&iacute;a.&nbsp;En estos t&eacute;rminos, cuesta hablar de creaci&oacute;n de riqueza. El rentista no construye, no produce, no revierte: extrae. Nos hablan de m&eacute;rito los que con su dinero hacen todo lo posible para dejar de tener que merecer el resto de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Si la propiedad necesita para resguardarse del asentimiento de los dem&aacute;s, en Sol ese asentimiento ha empezado a retirarse. No lo retira nadie de forma aislada: lo retiran las inquilinas organizadas, que han entendido que, frente a la valla, no sirve de nada negociar de una en una; y, con ellas, todos los que sostenemos con nuestra n&oacute;mina las estacas de quien se lleva nuestra cosecha. El grito que Rousseau ech&oacute; de menos: &ldquo;&iexcl;Guardaos de escuchar a este impostor; est&aacute;is perdidos si olvid&aacute;is que los frutos son de todos y la tierra de nadie!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Barreiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quieren-cosechar-haber-sembrado_129_13544802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" length="4485690" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4485690" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los que quieren cosechar sin haber sembrado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
