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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mariano Blaya-Andreu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mariano-blaya-andreu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mariano Blaya-Andreu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Aviones, farmacias y algoritmos: ¿qué necesita la tecnología para inspirar confianza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/aviones-farmacias-algoritmos-necesita-tecnologia-inspirar-confianza_132_13561408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3aec05f3-6ac4-4fa1-98c8-ba6ed6488035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aviones, farmacias y algoritmos: ¿qué necesita la tecnología para inspirar confianza?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Frente a este ruido ambiental que oscila entre la fascinación y el catastrofismo, conviene dar un paso atrás y quitarle a la tecnología esa aura de magia o amenaza incontrolable"</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil abrir hoy una red social sin toparse con un v&iacute;deo corto que augure el fin del trabajo, la p&eacute;rdida de control sobre las m&aacute;quinas o la llegada de una inteligencia superior. Son mensajes dise&ntilde;ados para el impacto r&aacute;pido que instalan un clima de inquietud casi constante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta alarma no nace &uacute;nicamente de los algoritmos de TikTok o Instagram; en las &uacute;ltimas semanas se ha alimentado de hechos muy reales. Grandes tecnol&oacute;gicas han llegado a incluir advertencias sobre 'riesgos existenciales' en los folletos destinados a sus inversores, al tiempo que se suced&iacute;an sonadas dimisiones de investigadores de seguridad preocupados por las prisas en comercializar los modelos m&aacute;s avanzados.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este ruido ambiental que oscila entre la fascinaci&oacute;n y el catastrofismo, conviene dar un paso atr&aacute;s y quitarle a la tecnolog&iacute;a esa aura de magia o amenaza incontrolable.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial que conocemos hoy no es una entidad consciente ni un fen&oacute;meno misterioso: es la consecuencia directa del aumento masivo de la capacidad de c&oacute;mputo y de almacenamiento de datos que la humanidad ha alcanzado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Es infraestructura, son matem&aacute;ticas y, sobre todo, son datos. Comprender esto no le resta m&eacute;rito a la innovaci&oacute;n, pero nos devuelve algo fundamental: la tranquilidad y el control.
    </p><h2 class="article-text">El mito del agente que act&uacute;a solo</h2><p class="article-text">
        En el centro del debate actual se encuentran los llamados 'agentes aut&oacute;nomos', sistemas capaces de encadenar tareas complejas y tomar decisiones en tiempo real. Coincidiendo con alertas recientes en materia de ciberseguridad sobre la vulnerabilidad de estas herramientas, ha vuelto a surgir el temor a que la tecnolog&iacute;a &ldquo;escape&rdquo; a la supervisi&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Un agente es tan aut&oacute;nomo como el equipo humano que lo ha dise&ntilde;ado ha decidido que sea.
    </p><p class="article-text">
        Una inteligencia artificial no cobra vida por iniciativa propia para mover fondos en un banco, gestionar el inventario de un hospital ni, mucho menos, lanzar un ciberataque de forma espont&aacute;nea contra una infraestructura cr&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autonomía no es un fenómeno mágico, sino un parámetro explícito de diseño de software. La responsabilidad, por tanto, siempre es y será humana
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si un sistema causa un fallo de seguridad o provoca una intrusi&oacute;n no deseada, no es porque la m&aacute;quina haya desarrollado voluntad, sino porque un actor humano la ha programado, alimentado y dotado de los permisos y accesos necesarios para operar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La autonomía de los sistemas no es un fenómeno espontáneo, sino un parámetro de diseño cuya responsabilidad recae siempre en el equipo humano."
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                La autonomía de los sistemas no es un fenómeno espontáneo, sino un parámetro de diseño cuya responsabilidad recae siempre en el equipo humano.                            </span>
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        La autonom&iacute;a no es un fen&oacute;meno m&aacute;gico, sino un par&aacute;metro expl&iacute;cito de dise&ntilde;o de software. La responsabilidad, por tanto, siempre es y ser&aacute; humana.
    </p><h2 class="article-text">Los dos pilares de la seguridad: datos de calidad y marcos de confianza</h2><p class="article-text">
        Si la autonom&iacute;a depende del dise&ntilde;o, &iquest;c&oacute;mo garantizamos que estos sistemas funcionen a favor de la sociedad y no en su contra? La respuesta se apoya en dos pilares complementarios.
    </p><p class="article-text">
        El primero es la gobernanza y gesti&oacute;n de los datos (los principios que impulsamos desde marcos profesionales como DAMA). Una inteligencia artificial es tan precisa, justa y segura como la calidad de los datos con los que ha sido entrenada. Si alimentamos un sistema con datos sesgados, desactualizados o de procedencia dudosa, el resultado ser&aacute; defectuoso.
    </p><p class="article-text">
        Una buena estrategia de datos no consiste en acumular informaci&oacute;n sin control, sino en garantizar su trazabilidad, su precisi&oacute;n, su ciberseguridad y el respeto absoluto a la privacidad de las personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una buena estrategia de datos no consiste en acumular información sin control, sino en garantizar su trazabilidad, su precisión, su ciberseguridad y el respeto absoluto a la privacidad de las personas
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El segundo pilar son los marcos de IA confiables. A menudo se habla de la necesidad de 'inventar' una &eacute;tica para las m&aacute;quinas, cuando en realidad las directrices ya est&aacute;n redactadas y consensuadas internacionalmente. Principios como la transparencia, la explicabilidad de los algoritmos, la no discriminaci&oacute;n y, especialmente, la supervisi&oacute;n humana (<em>Human-in-the-Loop</em>) forman parte de los est&aacute;ndares t&eacute;cnicos globales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La solidez de la inteligencia artificial descansa sobre dos bases indispensables: una gestión rigurosa de los datos y marcos éticos verificables."
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                La solidez de la inteligencia artificial descansa sobre dos bases indispensables: una gestión rigurosa de los datos y marcos éticos verificables.                            </span>
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        El desaf&iacute;o de hoy no es te&oacute;rico, sino pr&aacute;ctico: articular los mecanismos para asegurar que se apliquen estos marcos de forma verificable
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El desafío de hoy no es teórico, sino práctico: articular los mecanismos para asegurar que se apliquen estos marcos de forma verificable
</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Por qu&eacute; regular no es frenar</h2><p class="article-text">
        Aparece aqu&iacute; con frecuencia una narrativa recurrente: la que sostiene que exigir normas y garant&iacute;as sofoca la innovaci&oacute;n y nos condena a la zaga tecnol&oacute;gica. Sin embargo, la historia de la industria demuestra lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        La aviaci&oacute;n comercial y el sector farmac&eacute;utico son dos de las industrias m&aacute;s estrictamente reguladas del planeta. Nadie se sube a un avi&oacute;n pensando en la burocracia que ha exigido certificar su turbina, ni duda al comprar un medicamento en la farmacia de su barrio pensando que las inspecciones sanitarias han frenado el progreso de la medicina.
    </p><p class="article-text">
        Fueron precisamente los controles de calidad rigurosos, las homologaciones y la supervisi&oacute;n p&uacute;blica los que generaron la confianza indispensable para que la sociedad adoptara masivamente el transporte a&eacute;reo y los f&aacute;rmacos en su vida cotidiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fueron precisamente los controles de calidad rigurosos, las homologaciones y la supervisión pública los que generaron la confianza indispensable para que la sociedad adoptara masivamente el transporte aéreo y los fármacos en su vida cotidiana
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con la tecnolog&iacute;a ocurre exactamente lo mismo. El despliegue de la normativa europea (EU AI Act) y de iniciativas como el Plan IA360 no debe interpretarse como una traba burocr&aacute;tica, sino como la cinta de seguridad que exige el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Supervisar los modelos de alto riesgo, crear entornos de prueba y exigir soberan&iacute;a en los datos y algoritmos de la administraci&oacute;n no frena la innovaci&oacute;n. Al contrario: son las condiciones indispensables para construir una confianza real.
    </p><h2 class="article-text">La ciudadan&iacute;a en el centro</h2><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a no es un fen&oacute;meno meteorol&oacute;gico que debamos padecer como espectadores asustados desde la pantalla del m&oacute;vil. Es una herramienta de transformaci&oacute;n extraordinaria que, bien encauzada, puede mejorar nuestros servicios p&uacute;blicos, optimizar el uso de la energ&iacute;a, agilizar la atenci&oacute;n sanitaria y crear empleo de alto valor a&ntilde;adido.
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                La tecnología como infraestructura transparente y accesible, con la ciudadanía situada en el centro de su transformación.                            </span>
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        Para lograrlo, la clave est&aacute; en pasar del consumo pasivo de contenidos alarmistas a exigir una tecnolog&iacute;a transparente. La verdadera innovaci&oacute;n no es la que avanza a ciegas pidiendo perd&oacute;n despu&eacute;s, sino la que se dise&ntilde;a desde el primer d&iacute;a con rigor en el dato, principios &eacute;ticos claros y un objetivo inequ&iacute;voco: servir a las personas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Blaya-Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/aviones-farmacias-algoritmos-necesita-tecnologia-inspirar-confianza_132_13561408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 07:19:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aviones, farmacias y algoritmos: ¿qué necesita la tecnología para inspirar confianza?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[algoritmo,Tecnología,Inteligencia artificial,Centros de datos,Informáticos,Ingeniería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mapa de la soberanía digital: por qué el futuro de nuestra autonomía se decide hoy y entre todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/mapa-soberania-digital-futuro-autonomia-decide-hoy_132_13367247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84a9a49e-8585-4a71-9a7e-b4a820a175bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mapa de la soberanía digital: por qué el futuro de nuestra autonomía se decide hoy y entre todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soberanía digital no es una cuestión de orgullo estratégico, sino la garantía de que la tecnología no tomará las decisiones por nosotros. Ante un escenario geopolítico complejo, este artículo propone una hoja de ruta para pasar de la dependencia a una libertad tecnológica real</p></div><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate que para abrir la puerta de tu casa, encender la luz o mirar tu cuenta del banco dependieras siempre de un vecino que vive en el otro extremo del mundo. Y que, adem&aacute;s, ese vecino pudiera cambiar la cerradura o subirte el precio sin previo aviso. Pues eso, a gran escala, es lo que nos pasa hoy con la tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de Soberan&iacute;a Digital, no estamos hablando de inform&aacute;tica abstracta; hablamos de algo tan b&aacute;sico como la independencia y la libertad. Es la capacidad que tenemos como ciudadanos, como empresas y como pa&iacute;s para decidir nuestro propio camino en el mundo digital. Significa tener el control real sobre nuestros datos, saber d&oacute;nde se guardan, para qu&eacute; se usan y, sobre todo, asegurarnos de que las autopistas e infraestructuras por las que circula nuestra vida digital (desde los hospitales hasta la educaci&oacute;n de nuestros hijos) sean nuestras o, al menos, funcionen bajo nuestras propias reglas del juego. En resumen: soberan&iacute;a digital es que las decisiones importantes sobre nuestra vida digital se tomen en nuestros parlamentos, bajo nuestros par&aacute;metros y no en los despachos de cuatro multinacionales al otro lado del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        La soberan&iacute;a digital no consiste en controlar la tecnolog&iacute;a por orgullo; consiste en evitar que la tecnolog&iacute;a tome las decisiones por nosotros.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; no es la soberan&iacute;a digital</h2><p class="article-text">
        Muchas veces, cuando se habla de 'soberan&iacute;a', algunos se asustan pensando en fronteras, aranceles o en volver al pasado. Por eso es vital aclarar qu&eacute; no es la soberan&iacute;a digital. No estamos hablando de levantar un muro en internet, de aislarnos del resto del planeta ni de una especie de nacionalismo tecnol&oacute;gico, ni de tecnofobia. Tampoco va de prohibir aplicaciones extranjeras porque s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo hiperconectado, no se trata de ser autosuficiente al 100% (eso es imposible), sino de evitar la sumisi&oacute;n. No podemos protegernos de lo que no vemos; por eso, la soberan&iacute;a digital empieza por hacer una radiograf&iacute;a clara de nuestro entorno, identificando exactamente cu&aacute;les son nuestras dependencias tecnol&oacute;gicas para, a partir de ah&iacute;, poder tomar decisiones plenamente informadas. No es lo mismo cooperar con otros pa&iacute;ses y empresas desde una posici&oacute;n de fortaleza y conocimiento, que depender de ellos porque no tenemos otra alternativa. La soberan&iacute;a digital no es proteccionismo ciego; es, simplemente, tener los ojos abiertos, un plan B y la capacidad de decir &ldquo;no&rdquo; cuando las condiciones no nos convienen.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de rechazar la tecnolog&iacute;a extranjera por desconfianza, sino de tener alternativas propias por responsabilidad
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y por qu&eacute; nos ha entrado la prisa de repente?</h2><p class="article-text">
        No es un capricho ni una moda pasajera. Estamos viviendo un cambio de &eacute;poca que nos ha obligado a abrir los ojos. Durante a&ntilde;os vivimos en un mundo id&iacute;lico donde pens&aacute;bamos que lo mejor era comprar siempre lo m&aacute;s barato, sin importar su procedencia. Pero la realidad nos ha devuelto a la tierra: hemos descubierto que si las f&aacute;bricas est&aacute;n al otro lado del mundo y hay una crisis, nos quedamos sin nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la tecnolog&iacute;a ya no es solo una herramienta para trabajar; es el mando a distancia del poder mundial. Quien controla el chip y el algoritmo, controla la econom&iacute;a. Y hay algo m&aacute;s preocupante: estamos permitiendo un desequilibrio peligroso donde las decisiones que afectan a tu privacidad o a tus derechos las toma un directivo en Silicon Valley antes que un representante en l Congreso. Por &uacute;ltimo, esa din&aacute;mica tradicional de &ldquo;dame tus datos a cambio de un servicio gratis&rdquo;, ha caducado. Ya no nos fiamos.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a y las empresas se han cansado de ser el producto y quieren volver a ser los due&ntilde;os. El momento de recuperar el control es ahora, porque ma&ntilde;ana ser&aacute; tarde.
    </p><p class="article-text">
        Nos hemos cansado de ser la mercanc&iacute;a en el mercado digital de otros. El momento de recuperar las riendas y ejercer una soberan&iacute;a real es ahora.
    </p><h2 class="article-text">Las cuatro vertientes fundamentales: &iquest;c&oacute;mo se materializa esta autonom&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        Para que esta independencia sea real y no se quede en un discurso bonito, tenemos que trabajar en cuatro frentes a la vez. Es como construir una casa: de nada sirve tener una puerta blindada si no tienes tejado o si el suelo se hunde.
    </p><p class="article-text">
        Humanismo digital y &ldquo;tecnolog&iacute;a verde&rdquo;: La tecnolog&iacute;a debe estar al servicio de las personas, y no al rev&eacute;s. Esto significa que una aplicaci&oacute;n del banco o una gesti&oacute;n con el Ayuntamiento no puede ser un laberinto que profundice en la brecha digital de la ciudadan&iacute;a.Pero tambi&eacute;n significa que tiene que ser sostenible. De nada sirve proteger nuestros datos si los centros de datos donde se guardan devoran la energ&iacute;a de nuestros campos y r&iacute;os sin control. La soberan&iacute;a digital tiene que ser humana y tiene que ser respetuosa con el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Soberan&iacute;a industrial: del &aacute;tomo al bit: A veces olvidamos que 'la nube' no es algo et&eacute;reo; son cables, antenas y, sobre todo, microchips. Europa no puede limitarse a ser un continente que solo consume la tecnolog&iacute;a que fabrican otros. Si no tenemos voz ni voto en c&oacute;mo se fabrican los chips (el hardware) o los componentes b&aacute;sicos de los ordenadores, nuestra independencia es puramente ilusoria. Tenemos que recuperar el control desde el &aacute;tomo (el material f&iacute;sico) hasta el bit (la informaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Inteligencia Artificial de confianza: hasta ahora, Europa ha sido el '&aacute;rbitro' que pone las reglas y las multas. Est&aacute; bien, pero es hora de saltar al campo a jugar. Si los modelos de IA que deciden cosas importantes sobre nuestra vida se entrenan en EE.UU. o China, responder&aacute;n a sus valores y a sus lenguas, no a las nuestras. Necesitamos una IA propia, transparente, que hable nuestro idioma y que se aloje en supercomputadores p&uacute;blicos (como el MareNostrum 5 en Barcelona). Hay que pasar de regular la IA a crear nuestra propia IA en la que podamos confiar.
    </p><p class="article-text">
        El mundo de los datos: Ni silos ni jaulas: Los datos son la gasolina de la econom&iacute;a actual, pero hoy est&aacute;n encerrados en los almacenes gigantes de unas pocas multinacionales. Soberan&iacute;a es crear &ldquo;espacios de datos&rdquo; donde empresas, instituciones y ciudadanos podamos compartir informaci&oacute;n de forma segura. La clave es que una pyme espa&ntilde;ola pueda usar sus datos para mejorar, pero siendo siempre la due&ntilde;a de esa informaci&oacute;n, sin que un gigante tecnol&oacute;gico se quede con el control por el camino.
    </p><p class="article-text">
        La soberan&iacute;a digital no se sostiene sobre un &uacute;nico pilar aislado; es un engranaje donde el humanismo, las infraestructuras, los datos y la inteligencia artificial deben avanzar al mismo ritmo.
    </p><h2 class="article-text">De la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica: &iquest;por d&oacute;nde empezamos?</h2><p class="article-text">
        Todo esto suena muy bien sobre el papel, pero la soberan&iacute;a digital no se consigue con declaraciones de intenciones o discursos pol&iacute;ticos; se consigue trabajando d&iacute;a a d&iacute;a. Y la buena noticia es que no partimos de cero. En Espa&ntilde;a tenemos el talento, las empresas y las herramientas necesarias, aunque a veces a la administraci&oacute;n le d&eacute; por bautizar los proyectos con nombres que parecen contrase&ntilde;as de Wi-Fi.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, hay que fabricar y financiar la base f&iacute;sica y de inteligencia. Ah&iacute; est&aacute;n el PERTE Chip (para que los microchips se piensen y se hagan aqu&iacute;) o proyectos europeos con siglas imposibles como el IPCEI-CIS (para servicios en la nube de &uacute;ltima generaci&oacute;n) o el IPCEI-AI (para impulsar la Inteligencia Artificial). Adem&aacute;s, hemos sido pioneros a nivel mundial creando la AESIA (la Agencia Espa&ntilde;ola de Supervisi&oacute;n de la IA) y lanzando un Sandbox regulatorio, que no es un parque de arena para ni&ntilde;os, sino un espacio seguro y controlado para que las empresas prueben sus tecnolog&iacute;as antes de lanzarlas al mercado.
    </p><p class="article-text">
        El segundo paso es conectar todo este ecosistema. Contamos con iniciativas potentes como BAIDATA y <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/despega-gaia-x-espana-talavera-reina-busca-espacio-unico-europeo-datos_1_8842020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaia-X Espa&ntilde;a </a>para vertebrar la econom&iacute;a del dato, o INDESIA para meter de lleno a nuestra industria en la era de la IA. Y no hace falta mirar siempre a los gigantes americanos: aqu&iacute; tenemos referentes locales abriendo camino. Desde grandes alianzas como el proyecto EURO-3C de Telef&oacute;nica, hasta referentes en tecnolog&iacute;as abiertas y almacenamiento como OpenNebula Systems o Arsys, pasando por los donostiarras de Multiverse Computing, que est&aacute;n liderando la revoluci&oacute;n de la computaci&oacute;n cu&aacute;ntica a nivel internacional y demostrando que el futuro del software m&aacute;s estrat&eacute;gico y avanzado del planeta tambi&eacute;n se escribe desde aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tenemos que ser realistas con nuestra econom&iacute;a: el 99% de las empresas en Europa son pymes. Aunque la innovaci&oacute;n muchas veces ocurre primero en las grandes corporaciones, la soberan&iacute;a digital no se materializar&aacute; de verdad hasta que consigamos incluir a las peque&ntilde;as empresas y a los aut&oacute;nomos, que son el verdadero motor del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los movimientos de la administraci&oacute;n central son muy importantes, pero no bastan; necesitan el impulso de las administraciones regionales y locales, que son las que est&aacute;n pegadas al terreno. Ejemplos de manual son la Oficina del Dato de Castilla-La Mancha o la plataforma p&uacute;blica SEDIPUALBA, que demuestran c&oacute;mo se puede acercar la gobernanza inteligente, la eficiencia y el control de la informaci&oacute;n a la realidad del tejido local. 
    </p><p class="article-text">
        Una estrategia tecnol&oacute;gica s&oacute;lo es soberana si es capilar. De nada sirven las grandes infraestructuras si no somos capaces de ramificar ese control y esa autonom&iacute;a hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de nuestro tejido econ&oacute;mico.
    </p><h2 class="article-text">Una responsabilidad com&uacute;n</h2><p class="article-text">
        La soberan&iacute;a digital no es algo que podamos comprar llave en mano, ni un paquete que vaya a llegar ya hecho y empaquetado desde Bruselas. Europa puede marcar el camino y poner parte de los fondos, pero la tarea de construir nuestra autonom&iacute;a nos toca a nosotros, aqu&iacute; y ahora. Nos jugamos demasiado: nos jugamos el control de nuestra econom&iacute;a, la privacidad de nuestros hijos y la capacidad de decidir nuestro propio futuro como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Este es un esfuerzo conjunto que no entiende de colores pol&iacute;ticos. Si la sanidad, las pensiones o la defensa nacional se consideran pilares de nuestro bienestar, la infraestructura digital que sostiene todo lo anterior debe tratarse con la misma altura de miras. Es un asunto lo suficientemente cr&iacute;tico como para dejarlo totalmente al margen de intereses electoralistas, de la pelea del d&iacute;a a d&iacute;a y del ruido de las campa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de madurar y sentar las bases de un gran acuerdo que trascienda legislaturas. Necesitamos, con urgencia, un Pacto de Estado por la Soberan&iacute;a Digital. Un compromiso firme entre partidos, empresas, universidades y ciudadanos para que, gobierne quien gobierne, Espa&ntilde;a deje de ser el &aacute;rbitro que mira el partido desde la banda y salte al terreno de juego a liderar su propio destino t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        La soberan&iacute;a no es un permiso que se pide; es una capacidad que se construye. Y tenemos que empezar a construirla juntos hoy mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Blaya-Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/mapa-soberania-digital-futuro-autonomia-decide-hoy_132_13367247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 07:43:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mapa de la soberanía digital: por qué el futuro de nuestra autonomía se decide hoy y entre todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soberanía,Inteligencia artificial,Protección de datos,Digitalización]]></media:keywords>
    </item>
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