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    <title><![CDATA[elDiario.es - Erika Yuste]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Erika Yuste]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La dignidad por la que luchamos desde el suelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/dignidad-luchamos-suelo_129_13561413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/131c120b-b70e-4f2c-81bb-a976c9c399fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1405y821.jpg" width="1200" height="675" alt="La dignidad por la que luchamos desde el suelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para entender lo que se concluye en estas dos noches, es tan sencillo como la organización en asambleas, el cuidado de unos a otros, la transmisión entre generaciones y el deseo de contar con los derechos básicos por los que un día se luchó</p><p class="subtitle">Miles de personas inundan las calles de Zaragoza para reivindicar el derecho a la vivienda: “Hemos sacudido conciencias”
</p></div><p class="article-text">
        Dos noches en el suelo de Plaza Espa&ntilde;a de Zaragoza cambian la perspectiva desde la que ves la ciudad. El primer d&iacute;a nos dimos cuenta de que el raso no perdona la espalda. El segundo, que se te olvida. La convicci&oacute;n de que el cuerpo y el sue&ntilde;o no est&aacute;n dise&ntilde;ados para encontrarse en el hormig&oacute;n se disipa cuando la raz&oacute;n pesa m&aacute;s que el cansancio y la incomodidad. Aun as&iacute;, la propuesta cultural hizo que todas y todos los que all&iacute; nos encontr&aacute;bamos fu&eacute;ramos un poco m&aacute;s conscientes de que la voz y la educaci&oacute;n aportan sentido a la lucha.
    </p><p class="article-text">
        Artistas como Arey, Marina Dom&iacute;nguez, Bea Almar o el c&oacute;mico y profesor Dr. Serrano se comprometieron con la causa e hicieron la acampada m&aacute;s gozosa que pod&iacute;amos imaginar. Fue en el set de Mercromina donde conoc&iacute; a un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os que bailaba como si la vida le fuera en ello, sin el pudor que a veces se hace notar conforme cumples a&ntilde;os. &ldquo;Si yo fuera un cantante, ser&iacute;a Shakira o Michael Jackson&rdquo;, me dijo movi&eacute;ndose entre las tiendas de campa&ntilde;a con soltura.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, cuando parec&iacute;a que el Coro Libertario de Torrero hab&iacute;a terminado de llenar el aire de la plaza entonando cantos de la memoria popular (con versos como <em>A la huelga cien, a la huelga mil, yo por ellos, madre, y ellos por m&iacute;</em>), anunciaron: &ldquo;Bueno, iba a ser la &uacute;ltima, pero Jos&eacute; Manuel nos ha pedido que cantemos &lsquo;Ay, Carmela&rsquo;&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cultura en la acampada                            </span>
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        Y all&iacute;, en primera fila, se les sum&oacute; Jos&eacute; Manuel, el ni&ntilde;o rubio de diez a&ntilde;os que hab&iacute;a visto bailar con inocencia el <em>moonwalk</em>. Su petici&oacute;n fue para m&iacute; el momento m&aacute;s emocionante: una melod&iacute;a republicana forjada en la adversidad del r&iacute;o Ebro que sobrevivi&oacute; a d&eacute;cadas de censura y silencio gracias a que la gente se la tarareaba a sus hijos. Fue cerrar la segunda noche entendiendo que la memoria hist&oacute;rica es una herramienta viva que podemos emplear para defender nuestra dignidad.
    </p><p class="article-text">
        La segunda ma&ntilde;ana vino cargada de sol y de gente que no dejaba de acercarse a traer bizcochos y caf&eacute; caliente. Entre vasos de pl&aacute;stico y caras de haber dormido poco, escuch&eacute; c&oacute;mo un padre le explicaba a su hija peque&ntilde;a lo que hac&iacute;amos all&iacute;. &ldquo;Quieren que les escuchen, que les posibiliten una vida mejor porque el pa&iacute;s est&aacute; viviendo injusticias. Como cuando mam&aacute; le dice a pap&aacute; que algo que ha hecho no es justo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as podemos leer m&aacute;s que nunca c&oacute;mo el problema actual se explica con cifras, leyes o tipos de inter&eacute;s. Sin embargo, para entender lo que se concluye en estas dos noches, es tan sencillo como la organizaci&oacute;n en asambleas, el cuidado de unos a otros, la transmisi&oacute;n entre generaciones y el deseo de contar con los derechos b&aacute;sicos por los que un d&iacute;a se luch&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erika Yuste]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2026 19:25:06 +0000]]></pubDate>
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