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    <title><![CDATA[elDiario.es - Roberto Ruiz García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/roberto-ruiz-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Roberto Ruiz García]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hay futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-futuro_129_13565697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1e1d22d-4939-4958-8f7f-7f1f5cd2a9fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PCE reivindica su proyecto comunista y rupturista y defiende que su función no es sostener gobiernos de manera acrítica, sino organizar y defender los intereses de los trabajadores. Este Congreso se presenta, por tanto, como una oportunidad para superar la lógica del mero mercado electoral y recuperar al PCE como actor político y organizativo central de un bloque liderado por la clase trabajadora</p></div><p class="article-text">
        En una semana, el marco pol&iacute;tico del pa&iacute;s ha cambiado sustancialmente. El desahucio de Maricarmen fue la chispa que prendi&oacute; el gas acumulado. Un estallido de movilizaci&oacute;n como hac&iacute;a tiempo que no ve&iacute;amos ha girado el sentido com&uacute;n de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Pero ya era tarde: el Congreso tumb&oacute; los apresurados decretos y &ldquo;la legislatura de la vivienda&rdquo; ha estallado por la vivienda. Elecciones en noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el espacio a la izquierda del PSOE sigue en crisis. No es novedad, pero es especialmente problem&aacute;tica en un contexto de auge reaccionario, porque est&aacute; comprometiendo seriamente la capacidad de dar una respuesta a la sociedad en un momento tan delicado.
    </p><p class="article-text">
        La coyuntura lo ha dejado al descubierto. En mayo, cuando se hablaba de adelanto electoral, cerr&oacute; filas contra &eacute;l y exigi&oacute; al PSOE &ldquo;arremangarse&rdquo; para salvar la legislatura. Cinco meses despu&eacute;s, la legislatura ha terminado y desde ese espacio se defiende el adelanto &ldquo;para que la indignaci&oacute;n de las calles se note en las urnas&rdquo;. Lo que en mayo era irresponsable en octubre es oportunidad. Es lo que ocurre cuando la t&aacute;ctica es devorada por la coyuntura: se act&uacute;a de manera arbitraria, y as&iacute; una organizaci&oacute;n deja de dirigir los acontecimientos para ser dirigida por ellos.
    </p><p class="article-text">
        El espacio sufre una acusada volatilidad resultado de una pol&iacute;tica de alianzas err&aacute;tica durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. No es una crisis coyuntural, sino un patr&oacute;n: cada ciclo electoral, este espacio se reconfigura alrededor de un liderazgo medi&aacute;tico nuevo, y se fragmenta en cuanto ese liderazgo se desgasta. Se construyen plataformas alrededor de una persona y se disuelven con ella, porque un proyecto pol&iacute;tico no puede sostenerse sobre individualidades ni sobre el tacticismo de cada cita electoral, como si la pol&iacute;tica funcionase por olimpiadas.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se es el problema de fondo. Se construyen plataformas alrededor de una persona y se disuelven con ella, porque nunca fueron organizaciones con vida propia, sino artefactos dise&ntilde;ados para ganar una cita concreta. Una alianza no puede sostenerse solo en la necesidad electoral del momento: necesita principios estables.
    </p><p class="article-text">
        El debate no puede reducirse a un baile de nombres. La izquierda necesita un proyecto, no un famoso. Sin embargo, eso es pr&aacute;cticamente lo &uacute;nico que vemos. La falta de estabilidad lleva incluso a que las mismas fuerzas que convergen para las generales compiten entre s&iacute; en auton&oacute;micas y municipales, y la militancia ya no sabe ni c&oacute;mo se presenta.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; fuera, los salarios son devorados por el coste de la vida, especialmente la vivienda, y la clase trabajadora que lo sufre se siente abandonada. Esa misma erosi&oacute;n material explica por qu&eacute; la democracia ya no es por s&iacute; misma un dispositivo movilizador (para muestra, el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS). No se genera adhesi&oacute;n a un sistema que no garantiza unas m&iacute;nimas condiciones de vida. La ultraderecha conecta emocionalmente con esa clase trabajadora hu&eacute;rfana, no por su solvencia, sino como espejo de esas carencias y promesas incumplidas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la derecha m&aacute;s se afila, lo que menos necesitamos es una izquierda de punta roma. El fascismo no crece en el vac&iacute;o, siempre viene de la mano del colapso de la socialdemocracia. Una parte de esa clase trabajadora busca alternativas aparentemente rupturistas con el <em>statu quo</em>, al que asocia a la izquierda que lo gestiona. Mucha gente nos ve como c&oacute;mplices del desahucio de Mari Carmen porque ni los &lsquo;datos matan relato&rsquo;, ni, aunque lo hiciesen, los tenemos de nuestro lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que Nancy Fraser llam&oacute; &ldquo;neoliberalismo progresista&rdquo; repite hoy el mismo esquema que con Zapatero: algunos derechos sociales combinados con una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que mantiene intactas las din&aacute;micas de explotaci&oacute;n y acumulaci&oacute;n. La diferencia es que &ldquo;la izquierda a la izquierda del PSOE&rdquo; reaccion&oacute; entonces con grandes movilizaciones y una huelga general, pero hoy, cautiva y desarmada, no ve m&aacute;s horizonte que el gobierno de Pedro S&aacute;nchez, mientras cada d&iacute;a m&aacute;s gente se pregunta para qu&eacute; ha servido este gobierno y, sobre todo, qu&eacute; hacemos en &eacute;l. Porque el problema con el PSOE no es de valent&iacute;a, sino de intereses de clase.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; hay otro camino. El PTB emprendi&oacute; en 2004 un proceso de reconstrucci&oacute;n denominado &ldquo;Vuelta a las ra&iacute;ces&rdquo;; en 2024 era la cuarta fuerza del pa&iacute;s, con un lema n&iacute;tido: <em>Le choix de la rupture</em> (&ldquo;la opci&oacute;n de la ruptura&rdquo;). En Austria, el Partido Comunista ha vuelto a ganar en Graz, la segunda ciudad del pa&iacute;s, con una pol&iacute;tica centrada en el derecho a la vivienda. Ninguno de los dos se sostiene sobre un l&iacute;der ni sobre una marca de usar y tirar, sino sobre organizaci&oacute;n, arraigo y trabajo material sostenido. Ah&iacute; hay futuro, porque hay partido.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde el Congreso del PCE deja de ser un asunto interno para convertirse en un hito pol&iacute;tico. Tras un siglo de trayectoria y aportaciones fundamentales a otros proyectos de la izquierda, el reto ahora es reconstruirlo como partido con identidad, organizaci&oacute;n y capacidad de intervenci&oacute;n propias. No para competir electoralmente de forma inmediata, sino para ser la columna vertebral de un bloque contrahegem&oacute;nico basado en nuestra fuerza social y organizativa, tejiendo alianzas desde una posici&oacute;n de lealtad, tanto hacia los socios como hacia nuestro propio proyecto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esta reconstrucci&oacute;n implica recuperar un papel pol&iacute;tico propio y reforzar el arraigo entre la clase trabajadora, frente a un modelo centrado exclusivamente en la representaci&oacute;n institucional. La estrategia <em>gobernista</em> como &uacute;nico horizonte ha hecho aguas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El PCE reivindica su proyecto comunista y rupturista y defiende que su funci&oacute;n no es sostener gobiernos de manera acr&iacute;tica, sino organizar y defender los intereses de los trabajadores. Este Congreso se presenta, por tanto, como una oportunidad para superar la l&oacute;gica del mero mercado electoral y recuperar al PCE como actor pol&iacute;tico y organizativo central de un bloque liderado por la clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Ahora toca girar hacia el conflicto: todo el poder a la huelga general. Si una acampada y la movilizaci&oacute;n social han cambiado el centro del debate y el sentido com&uacute;n, &iquest;qu&eacute; no podr&aacute; una huelga general de masas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hay-futuro_129_13565697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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