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    <title><![CDATA[elDiario.es - Aida dos Santos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aida-dos-santos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aida dos Santos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desde la calle de Doña Maricarmen Abascal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/calle-dona-maricarmen-abascal_129_13576278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5da25843-8bea-40da-82c1-93c595a7370c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1016y396.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde la calle de Doña Maricarmen Abascal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé si Maricarmen era derrochadora, como tampoco sé por qué se arruinó el padre de Isabel Díaz Ayuso, pero hubiese deseado que Maricarmen muriese en su casa, tanto como defiendo el derecho de las hijas de las familias empobrecidas a ser presidentas de la Comunidad de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Pedro Casto Sainz de Baranda y Gorriti fue el primer alcalde de Madrid, una ciudad amenazada por las tropas napole&oacute;nicas, le toc&oacute; ocuparse del hambre y de la reconstrucci&oacute;n tras la guerra, quiso que toda la ciudadan&iacute;a acatase la constituci&oacute;n liberal de 1812. Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida es actualmente alcalde de la villa, pero en lugar de acatar las normas celebra recurrirlas, tambi&eacute;n se hace llamar liberal mientras subvenciona macroeventos.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o comercio desaparece para albergar pisos tur&iacute;sticos, los bares de bravas se ven desplazados por franquicias. Para que los n&oacute;madas digitales vivan la experiencia castiza en una corrala, les sobran quienes fueron al colegio en el barrio de Cuatro Caminos o regentan una peluquer&iacute;a en Lavapi&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para que el Ca&ntilde;averal tenga pisos con buena iluminaci&oacute;n hay que cortarles antes la luz a las vecinas de las casitas bajas de la Ca&ntilde;ada Real. Para que hoy salgan los franceses de copas por el Puerto Ol&iacute;mpico de Barcelona hubo que desalojar a todo el barrio de Somorrostro, para que en Sevilla cupiese la Expo, se hacin&oacute; a las familias en Las Tres mil viviendas. Para que haya gastrobares en el Caba&ntilde;al de Valencia, tienen que dejar de vivir all&iacute; los pescadores y las rederas. Para que a Urbagesti&oacute;n le fuese rentable comprar un piso con bicho en la calle alcalde Sainz de Baranda, el bicho ten&iacute;a que morirse.
    </p><p class="article-text">
        El bicho ten&iacute;a nombre, Maricarmen Abascal. Con 80 a&ntilde;os empez&oacute; a padecer la hostilidad de sus caseros y hasta los 87 estuvo pagando el alquiler diciendo que se ir&iacute;a con los pies por delante. La sacaron en camilla quince d&iacute;as antes de morir en la cama de un hospital p&uacute;blico. Maricarmen era un bicho porque se acab&oacute; el contrato que en su d&iacute;a firm&oacute; su padre, el &uacute;nico de la familia que pod&iacute;a firmarlo durante el franquismo, que conden&oacute; al ostracismo a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Quienes hoy dicen que la calle de Sainz de Baranda est&aacute; en un barrio caro olvidan que fue el d&iacute;a a d&iacute;a de esa jubilada la que hizo que el barrio sea la zona agradable, limpia y tranquila que conocen. Que no lo era cuando Maricarmen lleg&oacute; all&iacute; hace 60 a&ntilde;os, como no eran PAUS de ensue&ntilde;o los barrios del extrarradio y de las periferias espa&ntilde;olas: ni agua, ni luz corriente, ni servicios; chabolismo vertical. Pero s&iacute; era caro, 500&euro; mensuales a d&iacute;a de hoy son las casi cien mil pesetas de hace unas d&eacute;cadas. El salario m&iacute;nimo en Espa&ntilde;a rond&oacute; los 400&euro; hasta 2005.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n olvidan que en 2022, cuando Maricarmen ya estaba siendo asediada, el Ayuntamiento de Madrid consider&oacute; que el barrio de Ibiza era el barrio m&aacute;s desfavorecido de la ciudad, m&aacute;s que San Crist&oacute;bal en Villaverde o de la plaza de Tirso de Molina que tanto escandaliza a los ultras de YouTube.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen responsabilizaba de su malestar a sus caseros, los Alonso, unos <em>entrepreneurs</em> con &iacute;nfulas incapaces de advertir que si en la etiqueta se indica que la caja contiene animales vivos, esa caja no deber&iacute;a abrirse. Si la caja hubiese sido un piso a mitad de precio, la hubiesen comprado. Ese es su emprendimiento: comprar barato y vender caro. Son comisionistas, como quienes te joden la siesta ofreci&eacute;ndote cambiar de compa&ntilde;&iacute;a. A diferencia de estos &uacute;ltimos, que hacen lo que pueden para pagarse los estudios, los Alonso son una clase par&aacute;sita e iletrada.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen era una se&ntilde;ora con m&aacute;s del 50% de discapacidad, una jubilada sin descendencia amparada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid, una mujer con nombre espa&ntilde;ol que beb&iacute;a ca&ntilde;as y com&iacute;a cerdo. Como ni se llamaba F&aacute;tima, ni hab&iacute;a sido madre adolescente, ni ten&iacute;a un s&eacute;ptum o el pelo azul, se fiscaliz&oacute; qu&eacute; habr&iacute;a hecho esa exfuncionaria con su vida para no haber terminado siendo rentista, que es lo que se espera de quien tiene un sueldo fijo, que lo invierta en pisos. Molestaba que la arropasen los de la ceja, m&uacute;sicos reconocidos y escritoras an&oacute;nimas que se ofrecieron a pagar el alquiler de m&aacute;s de dos mil euros que ped&iacute;an los Alonso. No sabemos por qu&eacute; necesitaban subirle el alquiler a Maricarmen para llegar a fin de mes.
    </p><p class="article-text">
        Los camisas negras, me niego a llamarles periodistas, aparecieron por el barrio de Ibiza a fiscalizar el humor que ten&iacute;a Maricarmen por las ma&ntilde;anas. No s&eacute; si Maricarmen era derrochadora, como tampoco s&eacute; por qu&eacute; se arruin&oacute; el padre de Isabel D&iacute;az Ayuso, pero hubiese deseado que Maricarmen muriese en su casa, tanto como defiendo el derecho de las hijas de las familias empobrecidas a ser presidentas de la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sacaron a Maricarmen de su casa y con ella han sacado a miles, si no millones, de personas a las calles por el derecho a la vivienda. Es la contracorriente de un discurso que por m&aacute;s que han repetido no se sosten&iacute;a: ni las pensiones est&aacute;n lastrando nuestra econom&iacute;a, ni la juventud es de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen denunciaba que de su situaci&oacute;n eran responsables Pedro S&aacute;nchez, Isabel Ayuso y Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida. El primero, y por acotar en decepciones, es responsable de que la segunda pueda mantener las competencias de vivienda y el tercero diga que no quiere hacer NADA.
    </p><p class="article-text">
        Con la ley de vivienda en la mano en 2023 tanto el PSOE como M&aacute;s Madrid solicitaron la declaraci&oacute;n de zonas tensionadas en la ciudad, PP y Vox lo impidieron. Si los dos decretos Maricarmen, adem&aacute;s de complacer a una burgues&iacute;a vasca y catalana, hubiesen sido justos, el Gobierno de coalici&oacute;n hubiese ca&iacute;do de pie exigiendo que ser rentista no valga la pena, en lugar de rogar de rodillas la solidaridad de los caseros.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen ahora est&aacute; muerta y no podemos decir que sus caseros, la carro&ntilde;a medi&aacute;tica o la polic&iacute;a amparada por la ley mordaza la hayan asesinado, pero s&iacute; que ella, su abogada y el Sindicato de Inquilinas ten&iacute;an raz&oacute;n: era una persona vulnerable que hab&iacute;a empeorado de salud en los &uacute;ltimos meses y solo quer&iacute;a morir en su casa.
    </p><p class="article-text">
        Estamos pidiendo justicia, no olvidemos que ni S&aacute;inz de Baranda, ni los alcaldes de M&oacute;stoles, adoptaron usos y costumbres franceses como la guillotina. Llaman rencor de clase a nuestra memoria, ahora ya no se puede reparar el da&ntilde;o que le han hecho a Do&ntilde;a Maricarmen Abascal, que merece que su calle lleve su nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aida dos Santos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:20 +0000]]></pubDate>
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