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    <title><![CDATA[elDiario.es - Xavier Ginés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/xavier-gines/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Xavier Ginés]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vivienda: el pulso pendiente con las grandes capitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vivienda-pulso-pendiente-grandes-capitales_129_13579050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff28c072-0485-4e01-8783-04248670cbf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1015y85.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivienda: el pulso pendiente con las grandes capitales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apenas se cuestiona una circunstancia que condiciona todas las demás: la creciente concentración de la demanda residencial en las grandes ciudades</p></div><p class="article-text">
        Las acampadas por el derecho a la vivienda vuelven a llevar a las plazas una reivindicaci&oacute;n tan leg&iacute;tima como elemental: poder vivir en una casa digna sin tener que destinar a ello buena parte del sueldo ni vivir con el miedo a perderla. Son la expresi&oacute;n colectiva de un malestar que demasiadas veces se sufre en soledad y que acaba haci&eacute;ndose visible en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Como ya ocurri&oacute; con el 15M, estas movilizaciones se concentran sobre todo en las grandes ciudades. Quiz&aacute; porque es all&iacute; donde las protestas consiguen mayor repercusi&oacute;n y capacidad de presi&oacute;n, o quiz&aacute; porque el problema de la vivienda es especialmente grave en estos espacios. Seguramente haya algo de ambas cosas. En cualquier caso, esta concentraci&oacute;n invita a plantear una cuesti&oacute;n que apenas aparece en el debate p&uacute;blico: &iquest;hasta qu&eacute; punto la crisis de la vivienda est&aacute; relacionada con un modelo territorial que acumula poblaci&oacute;n, recursos y oportunidades en unas pocas ciudades?
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas para afrontar el problema se centran, fundamentalmente, en regular los alquileres, ampliar el parque p&uacute;blico de vivienda, combatir la especulaci&oacute;n inmobiliaria o limitar los usos tur&iacute;sticos que expulsan al vecindario de sus barrios. Son medidas necesarias y urgentes. Sin embargo, incluso entre los sectores m&aacute;s comprometidos con el derecho a la vivienda, apenas se cuestiona una circunstancia que condiciona todas las dem&aacute;s: la creciente concentraci&oacute;n de la demanda residencial en las grandes ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Parece haberse asumido que el derecho a la vivienda significa poder acceder a una casa all&iacute; donde cada cual desea vivir y que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n quiere hacerlo en las grandes ciudades. Pero esta interpretaci&oacute;n pasa por alto la pregunta fundamental de hasta qu&eacute; punto se elige libremente d&oacute;nde vivir.
    </p><p class="article-text">
        Las preferencias residenciales no son independientes de las oportunidades que ofrece cada territorio. No se elige solo una casa o un barrio, sino tambi&eacute;n las posibilidades de encontrar trabajo, estudiar, acceder a servicios sanitarios, disfrutar de la cultura, desplazarse en transporte p&uacute;blico o desarrollar un proyecto de vida. Y durante d&eacute;cadas buena parte de estas oportunidades se han ido concentrando en un n&uacute;mero reducido de ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Esta concentraci&oacute;n no es casual ni responde &uacute;nicamente a las ventajas que puedan ofrecer las grandes aglomeraciones urbanas. Es tambi&eacute;n el resultado de decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que han situado en ellas las principales instituciones, infraestructuras, inversiones y centros de actividad. Incluso su atractivo tur&iacute;stico y cultural se beneficia de esa acumulaci&oacute;n hist&oacute;rica de recursos y centralidad.
    </p><p class="article-text">
        Los datos sobre vivienda permiten observar una de las consecuencias de este desequilibrio territorial. Seg&uacute;n el Censo de 2021 del INE, en los municipios espa&ntilde;oles de menos de 1.000 habitantes, el 33,3 % de las viviendas est&aacute;n vac&iacute;as, mientras que en las ciudades de m&aacute;s de 250.000 habitantes esta proporci&oacute;n se reduce al 7,5 %. Naturalmente, no todas esas viviendas est&aacute;n en condiciones de ser ocupadas ni disponibles en el mercado. Pero la diferencia ilustra hasta qu&eacute; punto la distribuci&oacute;n territorial del parque residencial y la de la demanda siguen din&aacute;micas muy distintas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el problema no afecta exclusivamente a los peque&ntilde;os municipios rurales. Tambi&eacute;n numerosas ciudades intermedias, especialmente las situadas fuera de las principales &aacute;reas metropolitanas, pierden poblaci&oacute;n joven pese a disponer de equipamientos, servicios y una estructura urbana consolidada. Mientras tanto, las grandes capitales contin&uacute;an atrayendo poblaci&oacute;n, aumentando la presi&oacute;n sobre la vivienda y reclamando nuevas inversiones para atender una demanda creciente.
    </p><p class="article-text">
        Se configura as&iacute; una paradoja: mientras unos territorios pierden poblaci&oacute;n y capacidad de desarrollo, otros concentran una demanda residencial que resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de satisfacer.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n remite a un problema m&aacute;s profundo: el modelo territorial del Estado y de las comunidades aut&oacute;nomas. Durante d&eacute;cadas se ha consolidado una estructura centralizadora que concentra instituciones, centros de decisi&oacute;n, empleo cualificado, inversiones estrat&eacute;gicas y servicios especializados en unas pocas ciudades.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica es bien conocida. Los territorios que concentran m&aacute;s recursos atraen poblaci&oacute;n y actividad econ&oacute;mica. Ese crecimiento genera nuevas necesidades que justifican m&aacute;s infraestructuras, equipamientos e inversiones p&uacute;blicas. De este modo, la concentraci&oacute;n inicial acaba convirti&eacute;ndose en el principal argumento para seguir concentrando recursos.
    </p><p class="article-text">
        En sentido contrario, los territorios que pierden poblaci&oacute;n ven c&oacute;mo se debilitan los servicios, disminuyen las oportunidades laborales y se reduce su capacidad para atraer nuevos habitantes. Despu&eacute;s se intenta corregir esta situaci&oacute;n mediante pol&iacute;ticas contra la despoblaci&oacute;n que, con demasiada frecuencia, act&uacute;an sobre las consecuencias sin modificar las causas que las producen.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, nada de esto significa que una persona que no puede pagar un alquiler en Madrid o Valencia deba trasladarse a un pueblo. Ser&iacute;a una respuesta injusta y simplista. Nadie deber&iacute;a abandonar su entorno, sus relaciones personales o su proyecto de vida para acceder a una vivienda digna.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cuestión no consiste en trasladar personas allí donde sobran casas, sino en distribuir las oportunidades para que vivir fuera de las grandes ciudades sea una posibilidad real y no una renuncia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tampoco puede darse por hecho que la concentraci&oacute;n urbana actual sea el resultado de elecciones plenamente libres. Nos debemos preguntar cu&aacute;ntas personas preferir&iacute;an residir en una ciudad m&aacute;s peque&ntilde;a o en un municipio rural si encontraran oportunidades laborales, buenos servicios p&uacute;blicos y condiciones de vida comparables. Es dif&iacute;cil saberlo, precisamente porque esas condiciones no est&aacute;n distribuidas de manera equilibrada.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no consiste en trasladar personas all&iacute; donde sobran casas, sino en distribuir las oportunidades para que vivir fuera de las grandes ciudades sea una posibilidad real y no una renuncia.
    </p><p class="article-text">
        Esto exige superar las pol&iacute;ticas de car&aacute;cter compensatorio y avanzar hacia una verdadera planificaci&oacute;n territorial. No basta con ayudar a los municipios que pierden poblaci&oacute;n. Es necesario fortalecer una red de ciudades intermedias y territorios rurales capaces de acoger actividad econ&oacute;mica, instituciones, centros de conocimiento, empleo p&uacute;blico y servicios especializados.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esta transformaci&oacute;n plantea una cuesti&oacute;n que rara vez se aborda abiertamente. Descentralizar no significa &uacute;nicamente destinar m&aacute;s recursos a los territorios perif&eacute;ricos. Implica tambi&eacute;n que las grandes capitales dejen de concentrar determinadas instituciones, inversiones y funciones que actualmente acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; reside buena parte de la dificultad. No se puede corregir un desequilibrio territorial sin modificar, al menos parcialmente, la distribuci&oacute;n de los recursos y del poder que lo ha generado. Una descentralizaci&oacute;n efectiva supone decidir qu&eacute; instituciones pueden situarse fuera de las capitales, d&oacute;nde deben localizarse las nuevas inversiones y c&oacute;mo distribuir la capacidad de decisi&oacute;n entre territorios.
    </p><p class="article-text">
        Los principales obst&aacute;culos son econ&oacute;micos y administrativos y, sobre todo, pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Las grandes ciudades no son solo concentraciones de poblaci&oacute;n y actividad. Son centros de poder pol&iacute;tico, empresarial, administrativo y medi&aacute;tico, con una enorme capacidad para condicionar las prioridades de los gobiernos. Esa influencia contribuye a que sus necesidades se presenten con frecuencia como necesidades del conjunto del pa&iacute;s, mientras que las demandas de otros territorios quedan relegadas al &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas de compensaci&oacute;n o solidaridad territorial.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una gran capital reclama una infraestructura, un equipamiento o una nueva inversi&oacute;n, la demanda suele justificarse por su car&aacute;cter estrat&eacute;gico y por el volumen de poblaci&oacute;n beneficiada. Cuando la misma reclamaci&oacute;n procede de una ciudad intermedia o de un territorio rural, acostumbra a valorarse en t&eacute;rminos de cohesi&oacute;n territorial o lucha contra la despoblaci&oacute;n. No es una diferencia menor: revela hasta qu&eacute; punto la centralidad urbana condiciona tambi&eacute;n la definici&oacute;n del inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, un gobierno que decidiera revertir el actual modelo territorial tendr&iacute;a que afrontar algo m&aacute;s que una reorganizaci&oacute;n administrativa. Deber&iacute;a estar dispuesto a cuestionar la capacidad de las grandes capitales para condicionar las pol&iacute;ticas estatales y auton&oacute;micas. Y tendr&iacute;a que asumir el conflicto que supondr&iacute;a redistribuir instituciones, inversiones y poder de decisi&oacute;n hacia otros territorios.
    </p><h2 class="article-text">Un pulso con las grandes capitales</h2><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil imaginar que las ciudades que han acumulado durante d&eacute;cadas las principales funciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y administrativas aceptaran sin resistencia una reducci&oacute;n de su centralidad. Pero tambi&eacute;n resulta dif&iacute;cil imaginar un reequilibrio territorial significativo si esas estructuras de poder permanecen intactas.
    </p><p class="article-text">
        El gran reto de una pol&iacute;tica territorial verdaderamente transformadora ser&iacute;a, precisamente, sostener ese pulso con las grandes capitales. No contra sus habitantes, que tambi&eacute;n sufren los problemas derivados de la concentraci&oacute;n, sino frente a los intereses y estructuras de poder que contribuyen a perpetuarla.
    </p><p class="article-text">
        Las acampadas por el derecho a la vivienda recuerdan la urgencia de garantizar un derecho fundamental. Esa reivindicaci&oacute;n exige respuestas inmediatas, especialmente en los territorios donde la presi&oacute;n residencial resulta insoportable. Pero tambi&eacute;n deber&iacute;a abrir un debate m&aacute;s amplio sobre las razones por las que tantas personas necesitan concentrar sus proyectos de vida en un n&uacute;mero tan reducido de ciudades.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de la vivienda también exige revisar el modelo territorial que concentra la demanda y limita las alternativas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Construir m&aacute;s vivienda p&uacute;blica, regular los alquileres y combatir la especulaci&oacute;n es imprescindible. Sin embargo, mientras las oportunidades, los servicios, las instituciones y el poder sigan concentr&aacute;ndose territorialmente, una parte de las tensiones residenciales continuar&aacute; reproduci&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la vivienda no se resolver&aacute; &uacute;nicamente con pol&iacute;ticas de vivienda. Tambi&eacute;n exige revisar el modelo territorial que concentra la demanda y limita las alternativas. Y esa transformaci&oacute;n tiene una condici&oacute;n pol&iacute;tica dif&iacute;cil de eludir: disputar a las grandes capitales su hegemon&iacute;a sobre el modelo de pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Ginés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vivienda-pulso-pendiente-grandes-capitales_129_13579050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 20:31:24 +0000]]></pubDate>
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