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    <title><![CDATA[elDiario.es - Matías Blasco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/matias-blasco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Matías Blasco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La campaña está en las conversaciones pero la política está en modo selfie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/campana-conversaciones-politica-selfie_129_13628993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El 8 de octubre, Rioja2 public&oacute; una imagen de unas velas encendidas en homenaje a Maricarmen. Los comentarios eran una colecci&oacute;n de emociones: dolor, compasi&oacute;n, indignaci&oacute;n, reproches, desprecio. La misma imagen. Distintas historias.
    </p><p class="article-text">
        No podemos deducir lo que piensa una sociedad a partir de esos comentarios. Pero s&iacute; podemos encontrar en ellos preguntas que merece la pena hacerse. &iquest;Por qu&eacute; un mismo acontecimiento despierta interpretaciones tan diferentes? &iquest;Qui&eacute;n escucha lo que la gente dice y siente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales y la digitalizaci&oacute;n est&aacute;n redefiniendo m&uacute;ltiples dimensiones de la vida social. Adem&aacute;s del trabajo y el tiempo, est&aacute;n los v&iacute;nculos, la intimidad, el consumo, la memoria, la percepci&oacute;n de la realidad y la calidad de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, entre otras. Los algoritmos seleccionan los contenidos que vemos y las conversaciones se fragmentan en comunidades cada vez m&aacute;s diversas. Al mismo tiempo, muchos pol&iacute;ticos se transformaron en celebridades, tentados por la viralizaci&oacute;n de su propia imagen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso los partidos corren el riesgo de medir &uacute;nicamente la respuesta de sus seguidores m&aacute;s intensos, confundiendo su fervor con la conversaci&oacute;n de una sociedad entera. Y cuando un partido deja de contrastar sus ideas con quienes piensan diferente, la persuasi&oacute;n cede paso a la confrontaci&oacute;n. Ya no se trata de convencer al distinto, sino de desacreditarlo; no de comprender por qu&eacute; alguien vota otra opci&oacute;n, sino de confirmar que est&aacute; equivocado. Entonces no hay con quien conversar. Nadie a quien convencer.
    </p><p class="article-text">
        En una comunidad como La Rioja, donde la cercan&iacute;a forma parte de la vida cotidiana, las conversaciones importan: en el bar, en el trabajo o en la puerta del colegio. Pero tambi&eacute;n en WhatsApp, TikTok o Instagram.
    </p><p class="article-text">
        Comprender las emociones que hay detr&aacute;s de cada reacci&oacute;n no significa aceptar cualquier interpretaci&oacute;n, sino identificar qu&eacute; preocupa a las personas, c&oacute;mo explican lo que ocurre y qu&eacute; responsabilidades atribuyen. Entre un problema y una demanda pol&iacute;tica hay una interpretaci&oacute;n de la realidad. Los problemas no se votan. Se vota lo que significan.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la vivienda aparece entre las principales preocupaciones ciudadanas. Pero &iquest;significa para todos lo mismo? Para una familia migrante, puede ser la angustia de no encontrar alquiler. Para una madre que cr&iacute;a sola, el miedo a que una subida se lleve el dinero de la compra. Para un joven, la imposibilidad de proyectar su futuro. Para quien complementa su pensi&oacute;n con el alquiler de una vivienda, el temor a perder esos ingresos o no poder recuperar su propiedad cuando la necesita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una campa&ntilde;a no deber&iacute;a limitarse a difundir mensajes. Exige aprender a escuchar a quien nos contradice sin preparar de antemano la respuesta, contrastar nuestros propios relatos y aceptar que una conversaci&oacute;n puede desmontar una estrategia cuidadosamente dise&ntilde;ada. Discrepar es inevitable; escuchar a quien nos contradice, inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las elecciones pasen, volveremos a coincidir en el bar, en la sala de espera, en la puerta del colegio. Seguiremos compartiendo espacios, problemas y una comunidad, aunque hayamos elegido opciones pol&iacute;ticas distintas. La pregunta no es solo qui&eacute;n ganar&aacute;. Es si, ganando o perdiendo, podremos mirarnos sin sentir que somos enemigos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Blasco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 10:24:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La campaña está en las conversaciones pero la política está en modo selfie]]></media:title>
    </item>
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