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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Espinós Andrés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus-espinos-andres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Espinós Andrés]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ubaldo: el agricultor de Utiel que no regresó del exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ubaldo-agricultor-utiel-no-regreso-exilio_1_13639709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f34ddc3-7155-463c-afe3-ee42f425c577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ubaldo: el agricultor de Utiel que no regresó del exilio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 400 cartas narran la memoria personal de Juan Francisco Yuste, 'Ubaldo', cuyo legado familiar pone voz y rostro al periplo del exilio forzoso de miles de españoles por la dictadura de Franco
</p><p class="subtitle">El exilio republicano en México</p></div><p class="article-text">
        En abril de este a&ntilde;o, antes de realizar una estancia de seis meses en la Ciudad de M&eacute;xico, me propuse un objetivo: indagar en el exilio espa&ntilde;ol all&iacute;, conocer a alguna de estas familias y descubrir de primera mano c&oacute;mo lo hab&iacute;an vivido.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en las buenas historias, se tuvo que dar una casualidad. Rastreando en la web del <a href="https://www.ateneoesmex.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ateneo Espa&ntilde;ol de M&eacute;xico</a> &ndash;asociaci&oacute;n fundada por exiliados republicanos para mantener viva su memoria&ndash;, descubr&iacute; que hac&iacute;a apenas un mes se hab&iacute;a presentado en su sede un libro llamado <a href="https://www.utiel.es/es/evento/presentacion-libro-cartas-utiel-juan-francisco-yuste-perez-casa-cultura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cartas a Utiel</em></a>. Inmediatamente, pens&eacute; que no pod&iacute;a haber otro Utiel que el de la Tierra Bobal, situado a 20 km de mi pueblo, Camporrobles.
    </p><p class="article-text">
        Me puse en contacto con la familia que hab&iacute;a editado el libro y llegu&eacute; hasta Julia Yuste &ndash;Julieta para la familia&ndash;, hija de Juan Francisco Yuste, m&aacute;s conocido en Utiel como Ubaldo. &Eacute;l es protagonista de esas 700 p&aacute;ginas de cartas que ella se encarg&oacute; de transcribir y ordenar. Cuando apenas llevaba una semana en M&eacute;xico, el 19 de junio, qued&eacute; con Mar&iacute;a Pellicer, nieta de Juan, y me entreg&oacute; un ejemplar que no tard&eacute; en devorar.
    </p><p class="article-text">
        Juan Francisco naci&oacute; en Utiel el 26 de abril de 1911, hijo de Francisco Yuste, agricultor, y Julia P&eacute;rez, ama de casa. Agricultor, m&uacute;sico y ayudante qu&iacute;mico, se afili&oacute; a la UGT en 1932 y, durante la guerra, lleg&oacute; a ser jefe de la 6.&ordf; secci&oacute;n del Servicio de Investigaci&oacute;n Militar (SIM) en Albacete. El 28 de marzo de 1939, con la guerra perdida, embarc&oacute; en el 'Stanbrook' huyendo de la represi&oacute;n franquista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan en Bouarfa, junto a un perro que cuidaban en la panadería, c. 1941."
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                Juan en Bouarfa, junto a un perro que cuidaban en la panadería, c. 1941.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Del 'Stanbrook' a los campos de concentraci&oacute;n de Vichy</h2><p class="article-text">
        Tras zarpar de Alicante, lleg&oacute; a Or&aacute;n al d&iacute;a siguiente. All&iacute; fue detenido por las autoridades francesas, que lo trasladaron primero al campo de concentraci&oacute;n de Relizane (Argelia) y despu&eacute;s a la 8.&ordf; compa&ntilde;&iacute;a de trabajadores forzados de Bouarfa (Marruecos), donde se constru&iacute;a el ferrocarril Mediterr&aacute;neo-N&iacute;ger. Por sus cartas sabemos que fue uno de los treinta afortunados que se encargaban del reavituallamiento. &Eacute;l trabajaba en la panader&iacute;a, donde tambi&eacute;n hab&iacute;a carniceros, distribuidores y oficinistas. Aquel oficio no le libraba, sin embargo, de las duras condiciones que impon&iacute;a en los campos de concentraci&oacute;n y castigo el r&eacute;gimen de Vichy, colaboracionista con la Alemania nazi.
    </p><p class="article-text">
        Las cartas iban dirigidas a sus padres y a sus hermanas, Carmen y Julia, y se recuperaron de una caja donde ellas las iban guardando como oro en pa&ntilde;o. La primera que recoge el libro est&aacute; escrita en Bouarfa el 28 de abril de 1940. En ella ya se aprecia su deterioro an&iacute;mico, y las fotograf&iacute;as que enviaba dejan ver su extrema delgadez. En una de las cartas lleg&oacute; a indicar: &ldquo;Peso 50 kg y mido 166 cm&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las condiciones en las que viv&iacute;a, Juan siempre intent&oacute; maquillarlas ante la familia, diciendo que com&iacute;a bien, se sent&iacute;a fuerte y se pod&iacute;a mover con libertad. Pero no siempre pod&iacute;a ocultar su abatimiento: &ldquo;Me dar&eacute; &aacute;nimos a m&iacute; mismo. Hay que ser fuertes y luchar contra la tristeza. Quiero estar alegre y aqu&iacute; o donde sea luchar y luchar, enfrentarme a la vida para sacar lo beneficioso que tenga para los m&iacute;os&rdquo;<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si algo le motivaba y le daba fuerzas para seguir, eran las noticias que le llegaban de su familia sobre sus tierras y la vida en su pueblo, Utiel: &ldquo;Siempre es muy interesante no olvidarse de los trabajos del campo, y yo, con lo que usted me dice en su carta, ya no lo olvido. Me parece cuando la leo que voy recorriendo algunas de las vi&ntilde;as y que me doy perfecta cuenta de cu&aacute;l ser&iacute;a el trabajo que a estas habr&iacute;a que hacer. Claro que todo esto es el pensamiento, pues aqu&iacute; dif&iacute;cilmente puede uno hacerse la ilusi&oacute;n de que ve agricultura. En las proximidades del horno tengo un huerto, pero tan peque&ntilde;ito, tan peque&ntilde;ito, que m&aacute;s bien parece un casco de plantar flores&rdquo;. En esa misma carta le pide a su padre: &ldquo;Cont&eacute;steme pronto y d&iacute;game c&oacute;mo lleva la poda y la labranza, as&iacute; como los dem&aacute;s trabajos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La impotencia de no poder ayudar a su padre anciano le atormentaba en la distancia: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nta falta le hago? Esto me trae loco, pensar que trabajo y trabajo y que, sin embargo, a &eacute;l en nada puedo ayudarle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1942 logr&oacute; salir de Bouarfa y llegar a Casablanca, aunque las cartas no explican c&oacute;mo. La ciudad era la puerta de salida para muchos republicanos atrapados en el norte de &Aacute;frica. El 22 de septiembre embarc&oacute; en el 'Nyassa', un vapor portugu&eacute;s cargado de refugiados. Dieciocho d&iacute;as despu&eacute;s, el 10 de octubre, lleg&oacute; al puerto de Veracruz.
    </p><h2 class="article-text">Rumbo al M&eacute;xico que los recibi&oacute; con los brazos abiertos</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de campos de concentraci&oacute;n y miseria, por fin podr&iacute;a empezar una nueva vida en un pa&iacute;s en auge, el M&eacute;xico que L&aacute;zaro C&aacute;rdenas hab&iacute;a abierto a los espa&ntilde;oles exiliados. Su primer trabajo volvi&oacute; a ser en una panader&iacute;a, y poco a poco su situaci&oacute;n fue mejorando hasta llegar a encargado de una f&aacute;brica de productos de caucho.
    </p><p class="article-text">
        En sus escritos, describ&iacute;a con asombro la modernidad de la capital mexicana: &ldquo;Yo creo que en esta capital el 90% de las mujeres dan a luz en los Sanatorios, porque est&aacute;n bien preparados para ello y la atenci&oacute;n m&eacute;dica es mucho mejor&rdquo;. Tambi&eacute;n relataba con humor su vida social y sus citas rom&aacute;nticas en los toros, el cine o sus trayectos en autob&uacute;s a las afueras, los cuales comparaba &ndash;por la distancia&ndash; con &ldquo;hacer un viaje a Camporrobles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 1944, conoci&oacute; a la mexicana Mar&iacute;a L&oacute;pez, la que ser&iacute;a su esposa: &ldquo;No s&eacute; si me casar&eacute; o no. Tiene 26 a&ntilde;os y es bastante guapa. El &uacute;ltimo a&ntilde;o termin&oacute; la carrera de Qu&iacute;mica y trabaja en un laboratorio. Creo que cada d&iacute;a me quiere m&aacute;s y yo tambi&eacute;n a ella&rdquo;. Se casaron el 12 de mayo de 1946. Al que debi&oacute; de ser uno de los d&iacute;as m&aacute;s felices de su vida no pudo asistir ning&uacute;n miembro de su familia. Pero lo que de verdad le hizo derramar l&aacute;grimas fue no recibir el abrazo de su madre.
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                Juan Francisco y María paseando por las calles de la Ciudad de México, en 1945.                            </span>
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        &Eacute;l nunca dej&oacute; de hacer planes para cuando pudiera regresar, aunque con su pasado en el SIM volver a la Espa&ntilde;a de Franco supon&iacute;a la c&aacute;rcel o perder la vida. Tampoco cej&oacute; en el empe&ntilde;o de llevar a su familia a M&eacute;xico, pero aquello result&oacute; imposible. Juan no volver&iacute;a a abrazar a sus padres ni a escuchar su voz, ni a pisar Utiel. Aunque en M&eacute;xico encontr&oacute; el amor y cre&oacute; su propia familia, la dolorosa certeza del no retorno a Espa&ntilde;a siempre le acompa&ntilde;&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 1958, cuando ya ten&iacute;an tres hijos &ndash;Quico, de 11 a&ntilde;os; Julieta, de ocho, y Carmela, de seis&ndash;, Mar&iacute;a escribi&oacute; a las hermanas de Juan para contarles que le hab&iacute;an encontrado una mancha en el pulm&oacute;n. En marzo lo operaron, pero el tumor invad&iacute;a &oacute;rganos vitales y no se pudo extirpar. La radioterapia le dio una tregua durante la primavera, hasta que en agosto apareci&oacute; un segundo tumor. En sus &uacute;ltimos meses, consciente de su destino, le dijo a su esposa Mar&iacute;a: &ldquo;&iexcl;Ay, mam&aacute;, todo lo que te queda por sufrir!&rdquo;. A sus hijos les dej&oacute; un &uacute;ltimo mandato: que cuidaran de ella y se mantuvieran siempre unidos.
    </p><p class="article-text">
        El 2 de octubre de 1958, con solo 47 a&ntilde;os, Juan falleci&oacute; lejos, a 9.000 kil&oacute;metros de su Utiel natal. Un escueto telegrama enviado por Mar&iacute;a hizo llegar la noticia a Espa&ntilde;a: &ldquo;Juan falleci&oacute; hoy 01:15&#8239;h&rdquo;. A partir de ese momento, Mar&iacute;a asumi&oacute; en solitario la inmensa tarea de sacar adelante a sus tres peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para proteger a sus ancianos padres, que ya hab&iacute;an sufrido demasiado con la distancia, Carmen y Julia decidieron que nunca supieran que Juan hab&iacute;a muerto, y le pidieron a Mar&iacute;a que guardara el secreto. Los nietos mexicanos siguieron escribiendo con frecuencia; sin embargo, Julia, la madre de Juan, se quej&oacute; en una de las cartas de no recibir noticias directas de &eacute;l desde hac&iacute;a tiempo. Por eso, Mar&iacute;a se arm&oacute; de valor y, entre l&aacute;grimas, redact&oacute; en agosto de 1959 la primera carta simulada haci&eacute;ndose pasar por su marido: &ldquo;Queridos padres y hermanas: (&hellip;) les dir&eacute; para su tranquilidad por ac&aacute; todos nos encontramos bien, ya que tanto los ni&ntilde;os como Mar&iacute;a y yo, estamos bien. Quiero rogarles disculpen mi tardanza en escribir pero ya os he dicho en cartas anteriores que el exceso de trabajo me impide hacerlo. Espero sepan comprenderlo, sobre todo la madre quiero que perdone la ausencia de mis cartas, s&eacute; que est&aacute; intranquila por mi causa pero he de decirle que Mar&iacute;a y los ni&ntilde;os os escriben con m&aacute;s frecuencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, Francisco y Julia fallecieron sin conocer la terrible verdad, pero las cartas siguieron cruzando el Atl&aacute;ntico.
    </p><h2 class="article-text">El reencuentro familiar y el legado del exilio</h2><p class="article-text">
        El puente roto por la postguerra y el franquismo comenz&oacute; a reconstruirse en 1969. Julieta fue la primera de la familia mexicana en visitar Utiel. La recibieron sus t&iacute;as Carmen y Julia, que por fin pudieron abrazar a aquella joven, sangre de su sangre, a la que hab&iacute;an visto crecer en fotograf&iacute;as y cartas.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo que ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a durante la dictadura, el exilio en M&eacute;xico floreci&oacute; en absoluta libertad. Esto permiti&oacute; a los republicanos y a sus descendientes hablar abiertamente de su historia y de lo ocurrido. De esa forma, la memoria y el legado de la Espa&ntilde;a republicana siguen vivos. Claros ejemplos de ello son el Ateneo Espa&ntilde;ol de M&eacute;xico o los colegios Madrid y Luis Vives, nacidos del exilio y sostenidos hoy por sus hijos y nietos, donde se reivindican constantemente las aspiraciones de aquella Rep&uacute;blica. Una herencia que se resiste a desaparecer. Algunos incluso tienen la sensaci&oacute;n de ser herederos de un pa&iacute;s que ya no existe.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los Yuste, el constante contacto con Utiel les ha permitido no sentirse hu&eacute;rfanos de ra&iacute;ces. La vida les ha devuelto un poco de todo lo que el franquismo le rob&oacute; a Juan y su historia ha saldado una parte de la deuda con la memoria de 'Ubaldo'. Al final, aquel boleto de regreso que &eacute;l nunca pudo comprar, lo han comprado en infinidad de ocasiones su hija Julieta, su yerno Carlos y sus nietos Carlos y Mar&iacute;a. Volver a Utiel es, para ellos, volver a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Espinós Andrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ubaldo-agricultor-utiel-no-regreso-exilio_1_13639709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Nov 2026 21:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ubaldo: el agricultor de Utiel que no regresó del exilio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,País Valenciano,Tribunales,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ubaldo: l'agricultor d'Utiel que no va tornar de l'exili]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/ubaldo-l-agricultor-d-utiel-no-tornar-l-exili_1_13642550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f34ddc3-7155-463c-afe3-ee42f425c577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ubaldo: l&#039;agricultor d&#039;Utiel que no va tornar de l&#039;exili"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Més de 400 cartes narren la memòria personal de Juan Francisco Yuste, 'Ubaldo', el llegat familiar del qual posa veu i rostre al periple de l'exili forçós de milers d'espanyols per la dictadura de Franco
</p><p class="subtitle">L'exili republicà a Mèxic</p></div><p class="article-text">
        L'abril d'aquest any, abans de fer una estada de sis mesos a Ciutat de M&egrave;xic, em vaig proposar un objectiu: indagar en l'exili espanyol all&iacute;, con&eacute;ixer alguna d'aquestes fam&iacute;lies i descobrir de primera m&agrave; com l'havien viscut.
    </p><p class="article-text">
        Com passa en les bones hist&ograve;ries, s'havia de donar una casualitat. Rastrejant en la web de l'<a href="https://www.ateneoesmex.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ateneo Espa&ntilde;ol de M&eacute;xico</a> &mdash;associaci&oacute; fundada per exiliats republicans per a mantindre viva la seua mem&ograve;ria&mdash;, vaig descobrir que feia nom&eacute;s un mes s'havia presentat a la seua seu un llibre titulat <a href="https://www.utiel.es/es/evento/presentacion-libro-cartas-utiel-juan-francisco-yuste-perez-casa-cultura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cartas a Utiel</em></a>. Immediatament, vaig pensar que no podia haver-hi cap altre Utiel que el de la Tierra Bobal, situat a 20 km del meu poble, Camporrobles.
    </p><p class="article-text">
        Em vaig posar en contacte amb la fam&iacute;lia que havia editat el llibre i vaig arribar fins a Julia Yuste &mdash;Julieta per a la fam&iacute;lia&mdash;, filla de Juan Francisco Yuste, m&eacute;s conegut a Utiel com Ubaldo. Ell &eacute;s el protagonista d'aquestes 700 p&agrave;gines de cartes que ella es va encarregar de transcriure i ordenar. Quan a penes feia una setmana que estava a M&egrave;xic, el 19 de juny, vaig quedar amb Mar&iacute;a Pellicer, neta de Juan, i em va entregar un exemplar que no vaig tardar a devorar.
    </p><p class="article-text">
        Juan Francisco va n&agrave;ixer a Utiel el 26 d'abril de 1911, fill de Francisco Yuste, agricultor, i Julia P&eacute;rez, ama de casa. Agricultor, m&uacute;sic i ajudant qu&iacute;mic, es va afiliar a la UGT el 1932 i, durant la guerra, va arribar a ser cap de la 6a secci&oacute; del Servei d'Investigaci&oacute; Militar (SIM) a Albacete. El 28 de mar&ccedil; de 1939, amb la guerra perduda, va embarcar en l'<em>Stanbrook</em> fugint de la repressi&oacute; franquista.
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                    alt="oan a Bouarfa, junt amb un gos que cuidaven a la fleca, c. 1941."
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                oan a Bouarfa, junt amb un gos que cuidaven a la fleca, c. 1941.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De l'<em>Stanbrook</em> als camps de concentraci&oacute; de Vichy</h2><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de salpar d'Alacant, va arribar a Or&agrave; l'endem&agrave;. All&iacute; va ser detingut per les autoritats franceses, que el van traslladar primer al camp de concentraci&oacute; de Relizane, a Alg&egrave;ria, i despr&eacute;s a la 8a companyia de treballadors for&ccedil;ats de Bouarfa, al Marroc, on es constru&iuml;a el ferrocarril Mediterrani-N&iacute;ger. Per les seues cartes sabem que va ser un dels trenta afortunats que s'encarregaven del reavituallament. Ell treballava a la fleca, on tamb&eacute; hi havia carnissers, distribu&iuml;dors i oficinistes. Aquell ofici no l'alliberava, tanmateix, de les dures condicions que imposava als camps de concentraci&oacute; i de c&agrave;stig el r&egrave;gim de Vichy, col&middot;laboracionista amb l'Alemanya nazi.
    </p><p class="article-text">
        Les cartes anaven dirigides als seus pares i a les seues germanes, Carmen i Julia, i es van recuperar d'una caixa on elles les anaven guardant com un tresor. La primera que recull el llibre est&agrave; escrita a Bouarfa el 28 d'abril de 1940. En aquesta ja s'aprecia el seu deteriorament an&iacute;mic, i les fotografies que enviava deixen veure la seua extrema primesa. En una de les cartes va arribar a indicar: &ldquo;Pese 50 kg i mesure 166 cm&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat les condicions en qu&egrave; vivia, Juan sempre va intentar maquillar-les davant la fam&iacute;lia, dient que menjava b&eacute;, se sentia fort i es podia moure amb llibertat. Per&ograve; no sempre podia ocultar el seu abatiment: &ldquo;Em donar&eacute; &agrave;nims a mi mateix. Cal ser forts i lluitar contra la tristesa. Vull estar alegre i ac&iacute; o on siga lluitar i lluitar, enfrontar-me a la vida per a traure el que tinga de benefici&oacute;s per als meus&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si alguna cosa el motivava i li donava forces per a continuar, eren les not&iacute;cies que li arribaven de la seua fam&iacute;lia sobre les seues terres i la vida al seu poble, Utiel: &ldquo;Sempre &eacute;s molt interessant no oblidar-se dels treballs del camp, i jo, amb el que vost&eacute; em diu en la seua carta, ja no ho oblide. Em sembla, quan la llig, que vaig recorrent algunes de les vinyes i que m'adone perfectament de quin seria el treball que caldria fer-hi. &Eacute;s clar que tot aix&ograve; &eacute;s el pensament, perqu&egrave; ac&iacute; dif&iacute;cilment pot un fer-se la il&middot;lusi&oacute; que veu agricultura. Als voltants del forn tinc un hort, per&ograve; tan xicotet, tan xicotet, que m&eacute;s aviat sembla un test per a plantar flors&rdquo;. En aquella mateixa carta li demana al seu pare: &ldquo;Conteste'm prompte i diga'm com porta la poda i la llaurada, com tamb&eacute; la resta de treballs&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La impot&egrave;ncia de no poder ajudar el seu pare, ja major, el turmentava en la dist&agrave;ncia: &ldquo;Quanta falta li faig? Aix&ograve; em torna boig, pensar que treballe i treballe i que, tanmateix, no puc ajudar-lo en res&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 1942 va aconseguir eixir de Bouarfa i arribar a Casablanca, encara que les cartes no expliquen com. La ciutat era la porta d'eixida per a molts republicans atrapats al nord d'&Agrave;frica. El 22 de setembre va embarcar en el <em>Nyassa</em>, un vapor portugu&eacute;s carregat de refugiats. D&iacute;huit dies despr&eacute;s, el 10 d'octubre, va arribar al port de Veracruz.
    </p><h2 class="article-text">Rumb al M&egrave;xic que els va rebre amb els bra&ccedil;os oberts</h2><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de tres anys de camps de concentraci&oacute; i mis&egrave;ria, per fi podria comen&ccedil;ar una nova vida en un pa&iacute;s en auge, el M&egrave;xic que L&aacute;zaro C&aacute;rdenas havia obert als espanyols exiliats. El seu primer treball va tornar a ser en una fleca, i a poc a poc la seua situaci&oacute; va anar millorant fins que va arribar a ser encarregat d'una f&agrave;brica de productes de cautx&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        En els seus escrits, descrivia amb sorpresa la modernitat de la capital mexicana: &ldquo;Jo crec que en aquesta capital el 90% de les dones donen a llum als sanatoris, perqu&egrave; estan ben preparats per a aix&ograve; i l'atenci&oacute; m&egrave;dica &eacute;s molt millor&rdquo;. Tamb&eacute; relatava amb humor la seua vida social i les seues cites rom&agrave;ntiques als bous, al cinema o en els seus trajectes amb autob&uacute;s als afores, que comparava &mdash;per la dist&agrave;ncia&mdash; amb &ldquo;fer un viatge a Camporrobles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A finals de 1944, va con&eacute;ixer la mexicana Mar&iacute;a L&oacute;pez, que seria la seua esposa: &ldquo;No s&eacute; si em casar&eacute; o no. T&eacute; 26 anys i &eacute;s prou guapa. L'any passat va acabar la carrera de Qu&iacute;mica i treballa en un laboratori. Crec que cada dia m'estima m&eacute;s i jo tamb&eacute; a ella&rdquo;. Es van casar el 12 de maig de 1946. Al que devia ser un dels dies m&eacute;s feli&ccedil;os de la seua vida no va poder assistir cap membre de la seua fam&iacute;lia. Per&ograve; el que de veritat li va fer vessar ll&agrave;grimes va ser no rebre l'abra&ccedil;ada de sa mare.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juan Francisco i María passejant pels carrers de la Ciutat de Mèxic, el 1945.                            </span>
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        Ell mai va deixar de fer plans per a quan poguera tornar, encara que amb el seu passat en el SIM tornar a l'Espanya de Franco suposava la pres&oacute; o perdre la vida. Tampoc va desistir de l'obstinaci&oacute; de portar la seua fam&iacute;lia a M&egrave;xic, per&ograve; all&ograve; va resultar impossible. Juan no tornaria a abra&ccedil;ar els seus pares ni a escoltar la seua veu, ni tornaria a xafar Utiel. Encara que a M&egrave;xic va trobar l'amor i va crear la seua pr&ograve;pia fam&iacute;lia, la dolorosa certesa de no poder tornar a Espanya sempre el va acompanyar.
    </p><p class="article-text">
        El febrer de 1958, quan ja tenien tres fills &mdash;Quico, d'11 anys; Julieta, de huit, i Carmela, de sis&mdash;, Mar&iacute;a va escriure a les germanes de Juan per a contar-los que li havien trobat una taca al pulm&oacute;. Al mar&ccedil; el van operar, per&ograve; el tumor enva&iuml;a &ograve;rgans vitals i no es va poder extirpar. La radioter&agrave;pia li va donar una treva durant la primavera, fins que a l'agost va apar&eacute;ixer un segon tumor. En els seus &uacute;ltims mesos, conscient del seu dest&iacute;, li va dir a la seua esposa Mar&iacute;a: &ldquo;Ai, mare, tot el que et queda per patir!&rdquo;. Als seus fills els va deixar un &uacute;ltim mandat: que cuidaren d'ella i es mantingueren sempre units.
    </p><p class="article-text">
        El 2 d'octubre de 1958, amb nom&eacute;s 47 anys, Juan va morir lluny, a 9.000 quil&ograve;metres de la seua Utiel natal. Un escarit telegrama enviat per Mar&iacute;a va fer arribar la not&iacute;cia a Espanya: &ldquo;Juan ha mort hui 01:15 h&rdquo;. A partir d'aquell moment, Mar&iacute;a va assumir en solitari la immensa tasca de tirar avant els seus tres fills xicotets.
    </p><p class="article-text">
        Per a protegir els seus pares, ja majors, que havien patit massa amb la dist&agrave;ncia, Carmen i Julia van decidir que mai saberen que Juan havia mort, i van demanar a Mar&iacute;a que guardara el secret. Els nets mexicans van continuar escrivint amb freq&uuml;&egrave;ncia; tanmateix, Julia, la mare de Juan, es va queixar en una de les cartes que feia temps que no rebia not&iacute;cies directes d'ell. Per aix&ograve;, Mar&iacute;a es va armar de valor i, entre ll&agrave;grimes, va redactar l'agost de 1959 la primera carta simulada fent-se passar pel seu marit: &ldquo;Estimats pares i germanes: (&hellip;) els dir&eacute; per a la seua tranquil&middot;litat que per ac&iacute; tots ens trobem b&eacute;, ja que tant els xiquets com Mar&iacute;a i jo estem b&eacute;. Vull pregar-los que disculpen la meua tardan&ccedil;a a escriure, per&ograve; ja vos he dit en cartes anteriors que l'exc&eacute;s de treball m'impedeix fer-ho. Espere que s&agrave;pien comprendre-ho, sobretot la mare; vull que perdone l'abs&egrave;ncia de les meues cartes, s&eacute; que est&agrave; intranquil&middot;la per culpa meua, per&ograve; he de dir-li que Mar&iacute;a i els xiquets vos escriuen amb m&eacute;s freq&uuml;&egrave;ncia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tres anys despr&eacute;s, Francisco i Julia van morir sense con&eacute;ixer la terrible veritat, per&ograve; les cartes van continuar travessant l'Atl&agrave;ntic.
    </p><h2 class="article-text">El retrobament familiar i el llegat de l'exili</h2><p class="article-text">
        El pont trencat per la postguerra i el franquisme va comen&ccedil;ar a reconstruir-se el 1969. Julieta va ser la primera de la fam&iacute;lia mexicana a visitar Utiel. La van rebre les seues ties Carmen i Julia, que per fi van poder abra&ccedil;ar aquella jove, sang de la seua sang, a qui havien vist cr&eacute;ixer en fotografies i cartes.
    </p><p class="article-text">
        A difer&egrave;ncia del que va passar a Espanya durant la dictadura, l'exili a M&egrave;xic va florir en absoluta llibertat. Aix&ograve; va permetre als republicans i als seus descendents parlar obertament de la seua hist&ograve;ria i del que havia passat. D'aquesta manera, la mem&ograve;ria i el llegat de l'Espanya republicana continuen vius. Exemples clars d'aix&ograve; s&oacute;n l'Ateneo Espa&ntilde;ol de M&eacute;xico o els col&middot;legis Madrid i Luis Vives, nascuts de l'exili i sostinguts hui pels seus fills i nets, on es reivindiquen constantment les aspiracions d'aquella Rep&uacute;blica. Una her&egrave;ncia que es resisteix a desapar&eacute;ixer. Alguns fins i tot tenen la sensaci&oacute; de ser hereus d'un pa&iacute;s que ja no existeix.
    </p><p class="article-text">
        En el cas dels Yuste, el contacte constant amb Utiel els ha perm&eacute;s no sentir-se orfes d'arrels. La vida els ha tornat una part de tot el que el franquisme li va robar a Juan i la seua hist&ograve;ria ha saldat una part del deute amb la mem&ograve;ria d'Ubaldo. Al final, aquell bitllet de tornada que ell mai va poder comprar l'han comprat una infinitat de vegades la seua filla Julieta, el seu gendre Carlos i els seus nets Carlos i Mar&iacute;a. Tornar a Utiel &eacute;s, per a ells, tornar a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Espinós Andrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/ubaldo-l-agricultor-d-utiel-no-tornar-l-exili_1_13642550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Nov 2026 21:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ubaldo: l'agricultor d'Utiel que no va tornar de l'exili]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,País Valenciano,Tribunales,Memoria Histórica]]></media:keywords>
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