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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Kaiten Piquero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-kaiten-piquero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Kaiten Piquero]]></description>
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      <title><![CDATA[Hacia una compasión universal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/compasion-universal-budismo-especismo_132_13642001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da40beb6-0b42-4490-901d-b1f007b019de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una compasión universal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un monje budista zen, su perra y una convicción: que la compasión no es un ideal, sino una práctica cotidiana. Pedro Kaiten Piquero presenta el próximo viernes 13 de noviembre, en el Ateneo La Maliciosa de Madrid, su libro 'Todos los seres sintientes. Un manifiesto budista en defensa de los animales', en un acto organizado por Asociación Empatía. Un ensayo que es una impugnación del especismo desde una tradición que rara vez se pronuncia con claridad sobre los demás animales. Una compasión que distingue entre especies no es plena compasión</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Tiene sentido hacer de la compasi&oacute;n un prop&oacute;sito vital mientras nuestras decisiones contribuyen al sufrimiento de otros seres?
    </p><p class="article-text">
        A veces basta con detenerse a observar a un animal no humano para que esta pregunta deje de ser una cuesti&oacute;n te&oacute;rica. Quienes convivimos con perros o gatos sabemos que tienen sus propios deseos, preferencias y temores. Buscan compa&ntilde;&iacute;a, disfrutan jugando, sienten dolor y procuran evitar aquello que les perjudica. Reconocemos que tienen una vida propia sin tener que atribuirles cualidades humanas. Sin embargo, cuando otros animales aparecen en nuestro plato, en nuestra ropa o en los productos que consumimos, nos cuesta mucho m&aacute;s tener presente esa realidad.
    </p><p class="article-text">
        En el budismo, los Tres Preceptos Puros nos invitan a abstenernos de las acciones nocivas, cultivar las beneficiosas y actuar en favor de todos los seres sintientes. El primero de los Diez Preceptos Universales, por su parte, nos compromete a no quitar la vida. Estas ense&ntilde;anzas, si bien tienen sus matices, orientan nuestra conducta hacia una vida que busque reducir al m&iacute;nimo el da&ntilde;o y cultivar dos principios fundamentales: <em>ahi&#7747;s&#257;</em>, la no violencia, y <em>karu&#7751;&#257;</em>, la compasi&oacute;n. &iquest;Hasta d&oacute;nde alcanza ese cuidado? &iquest;Podemos limitarlo a nuestra propia especie?
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva del budismo Mah&#257;y&#257;na, la ense&ntilde;anza de la vacuidad<em> (&#347;&#363;nyat&#257;)</em> nos recuerda que ning&uacute;n ser existe de manera independiente, permanente o aislada. Pero incluso si no entramos en esta consideraci&oacute;n, hay una realidad dif&iacute;cil de eludir: la vida de los animales no humanos no nos pertenece.
    </p><h2 class="article-text">Entre la norma mon&aacute;stica y la gran compasi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el budismo y la alimentaci&oacute;n no siempre ha sido sencilla. Seg&uacute;n algunos discursos del canon pali, el Buddha &#346;&#257;kyamuni permiti&oacute; a los monjes consumir carne si no hab&iacute;an visto, o&iacute;do o sospechado que el animal hubiera sido sacrificado expresamente para ellos. Es la conocida regla de las tres condiciones. Aquellas comunidades mon&aacute;sticas depend&iacute;an de las ofrendas de la poblaci&oacute;n y deb&iacute;an aceptar los alimentos que recib&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, otros textos posteriores del budismo Mah&#257;y&#257;na vincularon la gran compasi&oacute;n con el rechazo del consumo de animales. El <em>&#346;&#363;ra&#7749;gama S&#363;tra</em>, una escritura de notable influencia en el budismo Mah&#257;y&#257;na chino y en la tradici&oacute;n Zen, contiene una exhortaci&oacute;n contundente. En uno de sus pasajes, el Buddha Gautama cuestiona c&oacute;mo quienes practican la gran compasi&oacute;n pueden alimentarse de la carne y la sangre de otros seres vivos. El texto tambi&eacute;n llama a prescindir de productos de origen animal como la seda, el cuero, las pieles, el plum&oacute;n y determinados productos l&aacute;cteos, entre ellos la leche, la nata y la mantequilla. Esta ense&ntilde;anza ampl&iacute;a la reflexi&oacute;n sobre la compasi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la alimentaci&oacute;n y la extiende a otras formas de utilizaci&oacute;n de los animales no humanos.
    </p><p class="article-text">
        Las tradiciones budistas tienen una larga historia de transmisi&oacute;n e interpretaci&oacute;n, y no todas conceden la misma autoridad a los distintos textos. Tampoco han mantenido una posici&oacute;n inequ&iacute;voca contra el consumo de carne: diferentes linajes y comunidades han justificado su aceptaci&oacute;n atendiendo a las circunstancias geogr&aacute;ficas, culturales y econ&oacute;micas. No es lo mismo vivir donde las opciones de subsistencia son limitadas que hacerlo en una sociedad con una gran variedad de alimentos. 
    </p><p class="article-text">
        Reconocer esas diferencias es necesario, pero comprender las circunstancias excepcionales de una &eacute;poca y un lugar no significa que debamos perpetuar sus pr&aacute;cticas cuando estas generan un sufrimiento evitable. Desafortunadamente, esta revisi&oacute;n cr&iacute;tica no siempre ha formado parte del proceder de las comunidades budistas. Practicar el Dharma exige revisar aquello que damos por sentado y comprobar si nuestra conducta est&aacute; a la altura de la compasi&oacute;n que decimos cultivar. Se trata, en definitiva, de mantener una actitud de indagaci&oacute;n constante, sin aceptar ninguna tradici&oacute;n o costumbre de manera acr&iacute;tica y someti&eacute;ndola siempre al examen de la duda.
    </p><h2 class="article-text">La ciencia y el reconocimiento legal de los animales no humanos</h2><p class="article-text">
        Los avances cient&iacute;ficos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han aportado evidencias sobre la conciencia, las emociones, el aprendizaje y las capacidades cognitivas de numerosas especies que ya se encontraban impl&iacute;citas en algunas ense&ntilde;anzas budistas.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.animal-ethics.org/declaracion-consciencia-cambridge/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Declaraci&oacute;n de Cambridge sobre la Conciencia</a>, de 2012, reuni&oacute; evidencias neurol&oacute;gicas que respaldan la existencia de conciencia en distintos animales no humanos. M&aacute;s recientemente, la <a href="https://www.animal-ethics.org/la-declaracion-de-nueva-york-sobre-la-consciencia-animal-pone-el-foco-en-las-implicaciones-eticas-de-la-consciencia-animal/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Declaraci&oacute;n de Nueva York sobre la Conciencia Animal</a>, de 2024, se&ntilde;al&oacute; que existe un s&oacute;lido respaldo cient&iacute;fico para atribuir conciencia a otros mam&iacute;feros y aves, as&iacute; como una posibilidad realista de que tambi&eacute;n est&eacute; presente en todos los vertebrados y en numerosos invertebrados.
    </p><p class="article-text">
        Si aceptamos que sienten y que sus necesidades merecen consideraci&oacute;n, resulta dif&iacute;cil justificar que los utilicemos como simples recursos cuando su sufrimiento es evitable. Y, sin embargo, eso sucede a diario en la alimentaci&oacute;n, la experimentaci&oacute;n, la vestimenta, el entretenimiento, el trabajo, el comercio y la producci&oacute;n industrial, farmac&eacute;utica y cosm&eacute;tica. La cuesti&oacute;n, entonces, deja de ser qu&eacute; pensamos o sentimos por ellos y pasa a ser si respetamos sus vidas y tenemos en cuenta sus intereses. 
    </p><p class="article-text">
        Este reconocimiento tambi&eacute;n ha empezado a reflejarse en las leyes. El <a href="https://eur-lex.europa.eu/ES/legal-content/summary/treaty-on-the-functioning-of-the-european-union.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">art&iacute;culo 13 del Tratado de Funcionamiento de la Uni&oacute;n Europea</a> reconoce a los animales como seres sintientes y exige tener en cuenta sus necesidades en determinados &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n. En Espa&ntilde;a, el <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2021-20727" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">art&iacute;culo 333 bis del C&oacute;digo Civil</a> establece expresamente que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad y dispone que su bienestar debe ser respetado conforme a las caracter&iacute;sticas de cada especie. Son avances importantes, aunque del todo insuficientes frente a las numerosas formas de explotaci&oacute;n que siguen padeciendo.
    </p><h2 class="article-text">Una &eacute;tica en la acci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Un caballo rescatado&nbsp;que demanda afecto, un ave&nbsp;que se inquieta ante nuestra presencia o cualquier otro animal que intenta protegerse del dolor nos muestran que cada uno tiene sus necesidades, una identidad individual y una manera particular de relacionarse con el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        El veganismo tal vez represente un primer paso en esa direcci&oacute;n; una forma de llevar a la vida cotidiana el reconocimiento de que los dem&aacute;s animales tienen una vida propia y de que no deber&iacute;amos contribuir a su sufrimiento siempre que est&eacute; en nuestra mano. No resuelve todos los problemas ni constituye una meta de perfecci&oacute;n o superioridad moral. Es, sencillamente, una manera de alinear nuestras decisiones cotidianas con el respeto que merecen todos los seres sintientes.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la compasi&oacute;n no termina en lo que dejamos de consumir. Tambi&eacute;n nos compromete a ayudar a quienes sufren, sean humanos o no, incluso cuando no somos responsables directos de su situaci&oacute;n. Si encontramos un animal herido en la carretera y est&aacute; en nuestra mano auxiliarlo, nuestra responsabilidad no consiste &uacute;nicamente en no haberlo atropellado: implica detenernos y hacer lo que est&eacute; a nuestro alcance. No hace falta buscar experiencias extraordinarias: a veces, basta con atender a lo que tenemos delante.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el progreso colectivo depende de nuestras decisiones individuales. La transformaci&oacute;n de las leyes, las instituciones y las empresas hacia modelos m&aacute;s compasivos requiere que cada uno asuma su parte de responsabilidad y act&uacute;e en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Este compromiso implica, sin embargo, cierta cautela. La defensa de los animales no humanos puede convertirse en una fuente de conflicto cuando confundimos la profundidad de nuestras convicciones con la necesidad de condenar a los dem&aacute;s. Aunque nos opongamos a la tauromaquia, la experimentaci&oacute;n animal o la ganader&iacute;a industrial, no deber&iacute;amos actuar desde la ira y la frustraci&oacute;n contra quienes participan en esas actividades, pues estar&iacute;amos avivando el mismo fuego de violencia que pretendemos extinguir.
    </p><p class="article-text">
        No todas las personas han tenido las mismas oportunidades de conocer lo que ocurre detr&aacute;s de los productos que consumen. Muchas reproducen h&aacute;bitos heredados, como hemos hecho muchos de nosotros. Otras, aun conociendo las consecuencias de sus decisiones, siguen anteponiendo sus preferencias personales al bienestar de otros seres. La ignorancia, de una forma u otra, nos atraviesa a todos. Por eso, adem&aacute;s de denunciar las situaciones de abuso, necesitamos ofrecer informaci&oacute;n, apoyo y acompa&ntilde;amiento. La no violencia tambi&eacute;n debe estar presente en la manera de defender a quienes sufren.
    </p><p class="article-text">
        Creo que el budismo contempor&aacute;neo tiene una oportunidad importante para profundizar en sus propios fundamentos &eacute;ticos. No se trata de imponer una interpretaci&oacute;n &uacute;nica ni de juzgar con severidad a nadie, sino de preguntarnos si nuestra relaci&oacute;n con los dem&aacute;s animales est&aacute; realmente en consonancia con la compasi&oacute;n que anhelamos para nosotros. Esta no puede ser selectiva ni depender de la especie, la utilidad, la proximidad afectiva o la costumbre social. Debemos aprender a reconocer el valor de cada vida m&aacute;s all&aacute; de esos condicionantes.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s ah&iacute; resida el verdadero sentido de la compasi&oacute;n: comprender que el sufrimiento de cualquier ser sintiente merece nuestra atenci&oacute;n y que no deber&iacute;amos permanecer indiferentes ante &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Kaiten Piquero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/compasion-universal-budismo-especismo_132_13642001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Nov 2026 22:43:44 +0000]]></pubDate>
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